Cuando lo habitual es lo poco común Por CASIMIRO Gª-ABADILLO

18-10-06



Cuando lo habitual es lo poco común

Por CASIMIRO Gª-ABADILLO

El Ministerio del Interior ha vuelto a hacer otro ejercicio de cinismo en su batería de respuestas a las preguntas realizadas por los diputados del PP Jaime Ignacio del Burgo y Alicia Castro sobre aspectos relevantes y no aclarados del 11-M.

Aun con todo, lo que queda claro tras la lectura del documento remitido al Congreso (y filtrado el pasado lunes a los medios afines al Gobierno: El País y ABC) es que, tras dos años y medio de investigación, Interior es incapaz de responder a cuestiones tan determinantes como quién, dónde, cómo y cuándo se montaron los teléfonos móviles que sirvieron de temporizadores para las bombas o cuál fue el explosivo que estalló en los trenes de cercanías.

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La información que aporta Interior sobre la posible vinculación de ETA con el atentado de Madrid es igualmente parca, cuando no contradictoria. Pero hay un aspecto que llama la atención: la referencia a la fórmula de la cloratita hallada en un papel localizado en la celda de Abdelkrim Bensmail, el conocido como lugarteniente de Allekema Lamari, uno de los terroristas muertos en Leganés.

Dice Interior que la cloratita «es una mezcla explosiva comúnmente conocida, de tal manera que la información relativa a su composición es accesible». Es decir, que Interior rebaja la importancia de que un condenado por pertenecer a un grupo terrorista tenga en la cárcel, en un papel escrito de su puño y letra, la fórmula para obtener un potente explosivo. Después de ese párrafo, reproduce literalmente lo que aparece en dicho escrito: «EXP.V. Cloratita=80 gramos; Clorato potásico=10 gr.; Azufre=10 gr.; Azufre=10 gramos». Y, de ahí, Interior concluye que «dicho contenido no coincide con la fórmula encontrada en los manuales de ETA».

Desde hace años, la Policía y la Guardia Civil saben que las proporciones que emplea ETA para fabricar la cloratita son: clorato (de sodio o potásico) en un 80%; azufre, en un 10%, y azúcar en un 10%.

Por ejemplo, esa fórmula se encontró en la documentación incautada al etarra Fermín Sánchez Agurruza.

Es más, la anotación que sigue en el papel manuscrito de Bensmail («Tiendas agrícolas x=10») concuerda con documentos de ETA en los que se recomienda la compra de los cloratos en tiendas agrícolas o de jardinería.

Lo increíble de este caso es que estamos hablando de un terrorista al que se le han encontrado en su celda direcciones y teléfonos de cuatro miembros de ETA encarcelados y de otras dos personas en libertad que mantienen contactos con etarras.

La conclusión evidente es que si ha habido alguien que le ha podido proporcionar esa fórmula a Bensmail hayan sido sus amigos de ETA. Pero no. Interior, con tal de romper cualquier vínculo entre ETA y el 11-M, es capaz de negar la evidencia y desbaratar la más elemental lógica. Por un lado, afirma que es una mezcla «comúnmente conocida» y, por otro, que «no coincide con la fórmula de la cloratita encontrada en los manuales de ETA».

Si Interior da por hecho que la fórmula que aparece en el papel de Bensmail es la «comúnmente conocida» y, como es sabido, ETA es la organización terrorista que más utiliza la cloratita para sus atentados, cabe deducir que sea ésa la mezcla que utilice habitualmente ETA. Interior nos quiere convencer de un absurdo: que lo habitual es lo poco común.

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