UNA VERSION OFICIOSA DIFICILMENTE VEROSIMIL

14-07-06



Editorial

UNA VERSION OFICIOSA DIFICILMENTE VEROSIMIL


Tres días ha tardado el Ministerio del Interior en traladarnos su versión oficiosa sobre la contradicción entre lo declarado en el Congreso por el jefe de los Tedax -que señaló que los expertos de la Policía encontraron nitroglicerina en los focos de explosión de los trenes- y la hipótesis sobre la que descansa el sumario del 11-M de que los explosivos utilizados por los islamistas eran Goma 2 ECO, que no contiene nitroglicerina.

Aunque siempre es de agradecer que el Gobierno conteste al requerimiento de un medio, las explicaciones oficiosas de Interior no nos parecen suficientes y seguimos pensando que un asunto de esta gravedad requiere una explicación pública y una versión oficial. Dejando aparte este aspecto nada secundario, debemos decir que las explicaciones que nos han transmitido contienen elementos tan difíciles de entender como de creer. Se nos dice, en primer lugar, que Sánchez Manzano, jefe de los Tedax, confundió nitroglicerina con dinamita; es decir, la parte por el todo. Es cierto que en la primera de sus dos referencias en el Congreso cabría esta interpretación. Pero no en la segunda, cuando se equivoca al decir que la nitroglicerina es un elemento integrante de todas las dinamitas, pero luego precisa que «lo único que se pudo encontrar es nitroglicerina».

En todo caso, resulta difícil de aceptar un error de tan grueso calibre en un profesional que comparece ante el Congreso y que ha preparado su intervención. Si Sánchez Manzano se equivocó de forma tan garrafal, lo mínimo que podría hacer el Gobierno es destituirlo de forma fulminante por la gravedad del error y por no haber rectificado en los dos años transcurridos. Hay que recordar que Sánchez Manzano es la misma persona que trató de engañar al juez con la metenamina, la suplantación de la mochila y la omisión de que el cable del móvil estaba desconectado del explosivo.

Por otro lado, la versión de Interior tiene una inquietante contradicción: se dice que se identificó que el explosivo era dinamita y a la vez que no se pudo identificar ninguno de sus componentes. ¿Cómo es posible saber que se trata de dinamita si no se conoce previamente su composición química interna?

En el auto de procesamiento, se afirma que la unidad especializada de la Policía realizó «una analítica» de los explosivos «que determinó la presencia de componentes de dinamita». Ello contradice la versión oficiosa del Gobierno.

Pero además Interior habla de la existencia de «una comunicación verbal» en la que se informa el mismo 11-M al jefe de los Tedax de que el explosivo era dinamita. Resulta inverosímil y contradice todos los protocolos de actuación policial que el resultado de un análisis químico fuera comunicado sólo verbalmente y no por escrito. El propio auto de procesamiento menciona un anexo donde deberían constar los resultados de los análisis de los explosivos, pero ese anexo no aparece en el sumario. ¿Por qué?

Para creer la versión del Gobierno habría que hacer un acto de fe. El MUNDO ha evitado los juicios de intenciones y la formulación de hipótesis no basadas en los hechos. Pero tampoco podemos comulgar con ruedas de molino.

Hay tres cosas que el Gobierno puede hacer para ser creíble: la primera, destituir a Sánchez Manzano; la segunda, hacer público ese análisis que se realizó el 11-M, de cuya existencia estamos seguros; y la tercera, comparecer cuanto antes a explicar todo ello en el mismo Parlamento en el que Manzano pronunció la palabra que puede cambiar la historia del 11-M.

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