Bermúdez obligado a interrumpir una diatriba de la fiscal contra la prensa

13-06-07



JUICIO POR UNA MASACRE / Las conclusiones del Ministerio Público / Día 47 / JUICIO POR UNA MASACRE / Las conclusiones del Ministerio Público

Bermúdez obligado a interrumpir una diatriba de la fiscal contra la prensa



Olga Sánchez arremetió contra quienes «aprobaron periodismo» pero «no tienen altura y grandeza» / «Se excede usted de los límites», le dijo el juez, «no podemos dedicar el tiempo a reproches a quienes no son parte del proceso»


JOAQUIN MANSO

MADRID.- La fiscal Olga Sánchez siguió ayer la línea marcada por su superior, Javier Zaragoza, y concluyó su informe con otra diatriba contra los medios que han criticado la instrucción del 11-M. Gómez Bermúdez tuvo que interrumpirla dos veces: «No podemos dedicar tiempo a reproches a los que no son parte en el proceso».

La fiscal Olga Sánchez aprovechó los cinco últimos minutos de su exposición para hacer una defensa encendida de su trabajo y arremeter personalmente contra los periodistas que lo critican. Cuando el juez la conminó a ceñirse a argumentos jurídicos, ella respondió con patetismo e, incluso, algunos pucheros.
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Visiblemente fatigada tras más de tres horas de tortuosa exposición del relato de hechos que considera probado, la representante del Ministerio Público volvió a exteriorizar hasta qué punto se ha implicado de manera apasionada en esta causa. Su ataque tuvo en este caso un componente personal y se dirigió a los propios periodistas, más que a los medios para los que trabajan: «Personas que a lo mejor en su momento han aprobado la carrera de Periodismo, pero que no tienen la altura y la grandeza de una profesión tan importante en una sociedad democrática como la nuestra».

La fiscal quiso ser especialmente hiriente y, en ese propósito, lanzó su acometida después de elogiar «el ejemplo de coraje y dignidad, de entereza, de respeto y de tolerancia» que han dado las víctimas -citó por su nombre propio a 20 de ellas, y dedicó a todas su trabajo-, intentando contraponerlo a la labor periodística. En este sentido, afirmó que «el Ministerio Fiscal tiene que poner de manifiesto que la dignidad de los afectados y la memoria de las víctimas no se merece el tratamiento que se ha realizado en algunos medios de comunicación de los atentados».

El presidente del tribunal interrumpió en este punto la exposición del informe, y con firmeza, censuró a Olga Sánchez que estuviese «excediendo los límites» y la requirió para que recondujese sus conclusiones. La fiscal trató de explicarse, en un tono lastimero que ya no abandonaría, pero Gómez Bermúdez volvió a ser tajante: «No podemos dedicar tiempo a los reproches a los que no son partes procesales. Aquí estamos para discutir tesis jurídicas».

Ella encajó el golpe, y acompañó la última parte de su intervención de suspiros y largos silencios, mesándose con frecuencia los cabellos y haciendo mohínes, como si estuviese conteniendo el llanto. Aclaró, eso sí, que no tenía intención de «ejercer ningún tipo de reproche personal, ni particular, ni por supuesto de insultar a nadie».

De manera expresa, reconoció que la investigación sólo había desentrañado «parte de lo ocurrido» y convirtió sus últimas palabras en una elegía final a los afectados por la matanza: «Sus seres queridos, los que se fueron, no morirán del todo mientras los tengamos en nuestros corazones y no los olvidemos».

Previamente a esos cinco minutos de gran intensidad, la fiscal había expuesto durante casi tres horas sus conclusiones, en las que apenas se apreció alguna novedad a lo ya conocido. La Fiscalía sostiene ahora que los artefactos explosivos que estallaron en los trenes «se montaron tanto en Morata como en Leganés», frente a la ambigüedad en este aspecto del escrito inicial. También argumenta que la célula terrorista habría viajado hasta Alcalá de Henares desde esos dos lugares, «para garantizar su seguridad». Fundamentaría esta tesis el hecho de que los islamistas viajasen en dos vehículos distintos: la Renault Kangoo y el Skoda Fabia.

La fiscal fue insistente en recalcar los indicios que incriminan a Otman Gnaoui (que habría tenido «una relación muy estrecha con El Chino»), Abdelmajid Bouchar (del que man-

tiene que fue un autor material y que «no estaría vivo» si no hubiese huido de Leganés), Jamal Zougam (hace especial hincapié en que «proveyó, y no vendió» las tarjetas) y Rafá Zouhier (que conocería el radicalismo de Jamal Ahmidan).

El Ministerio Público volvió a recalcar que en Mina Conchita se sustrajo tanto Goma 2 ECO como EC, cuando la primera aparecía indubitadamente como única en el escrito inicial.

A los lamentos de Olga Sánchez les siguió el verbo afilado de su asistente, Carlos Bautista. En una intervención vertiginosa y cargada de humor cínico, en la que cupieron desde Montesquieu a Barrio Sésamo, el fiscal trató de desmontar las causas de nulidad alegadas por las defensas y de afianzar los argumentos jurídicos que fundamentan su acusación contra los procesados más relevantes.

Se detuvo, principalmente, en Rabei El Egipcio y en Suárez Trashorras. Al primero le incrimina ahora la frase «yo convertí a malhechores en servidores de Dios», en lugar de «el hilo de Madrid fue mío», que ha quedado en entredicho. Según explicó Bautista, basta la labor de adoctrinamiento llevada a cabo por El Egipcio para señalarle como responsable intelectual: «Estamos ante un terrorismo fanatizado por una idea religiosa, que tiene como elemento imprescindible la figura de un líder espiritual que dé una aprobación a la acción criminal, sangrienta y abominable que se pretende realizar». No sería necesario, según esta tesis, que hubiese planeado el atentado o que conociese sus pormenores.

Del asturiano dijo que era un «desalmado» que, como minero, sabía que «tal cantidad de explosivos no podía dedicarse para atracar joyerías». En este sentido, como prueba de ese conocimiento, el fiscal asumió, por primera vez, que Trashorras «ya había intentado vender explosivos a otra banda terrorista», en referencia a ETA.

Asimismo, destacó que existe «una necesidad inigualable de regular el estatuto del confidente» y consideró que los 10 meses que han pasado desde que se levantó el secreto de las actuaciones son suficientes para tener un conocimiento «exhaustivo» del sumario.

La sesión de la tarde comenzó con la exposición de las conclusiones del Abogado del Estado, que admitió «imprecisiones» en la actuación policial, pero rechazó que pudiesen presentarse como la causa de los atentados. Aseguró que sería «ilusorio» el deseo de pretender que las Fuerzas de Seguridad fuesen eficaces al cien por cien y cifró en seis millones de euros los daños materiales.

EL JUEZ, OBLIGADO A PONER ORDEN

Olga Sánchez.- [Tras nombrar a una veintena de afectados por el atentado]: «A todas las víctimas se ha dedicado el trabajo para desentrañar lo ocurrido aquel día. El Ministerio Fiscal tiene que poner de manifiesto que la dignidad de los afectados y la memoria de las víctimas no han sido merecedoras del trato que se ha realizado en algunos medios de comunicación de los atentados, por personas que, a lo mejor, en su momento pudieron aprobar la carrera de Periodismo, pero que no tienen la altura y la grandeza de una profesión tan importante en una sociedad democrática como la nuestra».

Gómez Bermúdez.- [La interrumpe]: «No es costumbre de este presidente interrumpir los informes, pero creo que ya se ha excedido de los límites de lo que es su informe jurídico. Reconduzca su informe, por favor».

O.S.- «Con la venia de la Sala... Se ha publicado o hablado de cosas de este Ministerio Fiscal y de otras partes que hemos trabajado...».

G.B.- [Vuelve a cortarla]: «Bien, y podrá usted ejercer las acciones... o hacer lo que le parezca más oportuno, pero entenderá que no podemos dedicar en esta Sala tiempo a los reproches, a lo que no son partes procesales. Aquí estamos para discutir, valorar la prueba, discutir las tesis jurídicas y concluir sobre ellas. Pero los reproches sobre personas que no son parte del proceso no son objeto, lógicamente, del proceso, ni están en su escrito de acusación, que es el que delimita, junto con el resto de acusaciones, el ámbito objetivo de la causa».

O.S.- «Gracias señor. En modo alguno iba a ejercer ningún tipo de reproche personal, ni particular, ni por supuesto es costumbre de este Ministerio Fiscal insultar a nadie [Largo silencio]. En última instancia, la investigación... [Suspira] se ha realizado para desentrañar parte de lo ocurrido y dar la respuesta correspondiente a la sociedad del trabajo que se ha realizado en los tribunales, aquí dentro, y no fuera, en otras instancias».

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