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19.2.06

 

«11-M. Demasiadas preguntas sin respuesta»

 

19-02-06

«11-M. Demasiadas preguntas sin respuesta»

FERNANDO MUGICA

El libro '11-M. Demasiadas preguntas sin respuesta', del diputado 'popular' Jaime Ignacio del Burgo, sumerge al lector en el proceso de investigación llevado a cabo en torno a los atentados cometidos hace dos años. Supone un compendio muy completo de datos sobre las interioridades de la Comisión de Investigación del Congreso y las vicisitudes del camino recorrido por los distintos cuerpos de seguridad en sus averiguaciones. También deja al descubierto los grandes interrogantes que cualquier persona de la calle aún se plantea. Trata de dar respuesta a todas esas preguntas utilizando el sentido común y siempre a la luz de los datos recogidos en el sumario. Cuenta con las aportaciones de los responsables policiales y políticos que tuvieron un papel relevante en los acontecimientos que rodearon a los atentados. Se aleja de las teorías conspiratorias aunque reconoce que todavía hay demasiadas sombras y pronostica que el juicio oral no las despejará. Editado por La Esfera de los Libros, estará en las librerías el próximo martes.

MADRID.- El próximo jueves se presentará en Oviedo el libro 11-M.Demasiadas preguntas sin respuesta. Su autor es el diputado del PP por Navarra Jaime Ignacio del Burgo, quien fue uno de los miembros de la Comisión de Investigación del Congreso sobre el 11-M. Es una obra extensa, de más de 500 páginas, en la que el lector encontrará un cuidadoso vademécum que puede ser muy útil para desentrañar la maraña que dos años de investigaciones oficiales y periodísticas han producido.
(.../...)

A lo largo de los diferentes capítulos se desgranan artículos publicados sobre el tema, intervenciones políticas, cartas y discursos, además de una guía biográfica de personajes involucrados y el papel de cada uno de ellos en las distintas tramas. Pero, sobre todo, el libro contiene una primera parte, de más de 200 páginas, con las preguntas que muchos ciudadanos se hacen y las contestaciones, razonadas siempre con hechos y datos objetivos, que pueden aportar alguna luz sobre cada una de ellas. Reproducimos entrecomillados algunos de los extractos de la obra.

NO A LA CONSPIRACION

No se trata de una obra que premie las teorías conspirativas.El autor las rechaza de plano aunque insiste en que los españoles tardarán muchos años en saber quién estaba exactamente detrás de lo que sucedió. «En aquellos días de infamia», argumenta refiriéndose al periodo entre el 11 y el 14 de marzo de 2004, «se buscaron culpables donde no los había. Los únicos responsables son siempre los que matan».

Del Burgo define todo lo relacionado con el 11-M como «la crónica de un momentáneo fracaso». «Una historia en la que hay demasiadas preguntas sin respuesta (...) La sociedad española tardó en reaccionar frente al terrorismo etarra. Por desgracia no percibo la misma indignación respecto al terrorismo islamista».

Para el autor, el peligro de nuevos atentados es real, y la sociedad española no acaba de darse cuenta de esta consideración.

«Una parte de los asesinos ya ha pagado. Espero que, tarde o temprano, los demás, incluidos los autores intelectuales, comparezcan ante la Justicia».

«Pero debemos estar preparados para lo peor. Un enemigo fanático, cruel y despiadado nos ha declarado la guerra. No sólo a nosotros, sino a todos cuantos compartimos en el mundo un modelo de convivencia basado en el respeto a los Derechos Humanos y libertades fundamentales, con inclusión de la libertad religiosa y la no discriminación de la mujer (...) No cabe ninguna alianza con ninguna clase de totalitarismo, sea de izquierdas o de derechas, ni con los nacionalismos exacerbados, ni con los fundamentalismos e integrismos religiosos, que son la mayor fuente de incivilidad en el mundo de hoy».

La última pregunta que Jaime Ignacio del Burgo responde en su libro es la de si se atrevería a sacar sus propias conclusiones sobre lo sucedido.

«Comienzo por decir que yo asumo íntegramente las conclusiones presentadas por el Grupo Popular y rechazadas por la mayoría gubernamental, entre otras razones porque tuve una participación directa en su redacción. Pero la Comisión, por mayoría, aprobó otro dictamen diferente. Si el veredicto hubiera sido dictado por un tribunal independiente, estoy convencido de que hubiera salido adelante la mayor parte de nuestras conclusiones».

TODO ES INCIERTO

«Anticipo mi conclusión fundamental. Lo único cierto es que en el 11-M todo es incierto y, además, se mueve constantemente.Al redactar las conclusiones de la Comisión, conocíamos menos de una cuarta parte del sumario».

«Para escribir este libro he tenido acceso a 141 tomos desclasificados, es decir, a todo cuanto hay en el sumario desde el 11 de marzo de 2004 hasta el 9 de junio de 2005. Pero la investigación no se detuvo ese último día».

«En cualquier caso no creo que varíen mucho las cosas de aquí a la celebración del juicio oral. El Gobierno ha tenido mucho interés en controlar la marcha de la investigación y el juez Del Olmo no ha querido o no ha podido llegar hasta el fondo de asuntos como el funcionamiento previo al atentado de los jueces, fiscales, policías y miembros de nuestro servicio de Inteligencia que, por acción u omisión, no consiguieron evitar un atentado que se fraguó a la vista de todos».

«Nadie ha querido saber nada de si hubo o no implicación de algún servicio extranjero. Por supuesto el asunto de la conexión etarra es tabú. No consigo explicarme por qué el Gobierno no ha querido investigar todo ello. ¿Acaso tiene miedo? ¿A qué? A partir de ahí, cada cual puede echar la imaginación a volar.Yo no lo pienso hacer porque semejante ejercicio no me parece útil. En cualquier caso, los ciudadanos españoles deben saber que el Gobierno miente a los españoles cuando afirma que en el 11-M está todo claro».

«Ninguno de los detenidos ha aportado nada significativo para desentrañar de dónde partió la orden cuya ejecución arrebató la vida a 191 personas».

«Tengo también la absoluta convicción de que el atentado se fraguó con la intención de provocar un terremoto político en España.Quien fijó la fecha de la matanza lo hizo, sin lugar a dudas, por su inmediatez a las elecciones generales. El cerebro del atentado o tenía mente española o conocía muy bien a los españoles».

TODOS CONTRA AZNAR

«Los terroristas consiguieron su objetivo. Lograron lo que pretendían.Mucha gente expresó en las urnas no su indignación contra los islamistas sino contra José María Aznar, a quien hicieron culpable del atentado por su política en Irak (...) Todo cambió desde entonces, en política exterior y en la interior. Hasta nuestro edificio constitucional, que creíamos sólidamente construido, parece resquebrajarse. Más no se puede pedir».

Del Burgo subraya en su libro algunas conclusiones lacerantes sobre la Comisión de Investigación del Congreso que él vivió en primera persona.

«Como cuestión preliminar, denuncio las dificultades que la Comisión tuvo para llevar a cabo su labor de investigación».

«El Gobierno obstaculizó sus trabajos mediante la remisión sesgada, incompleta e, incluso, tendenciosa de la documentación requerida».

«La desclasificación o no de documentos recabados por la Comisión se rigió por la más absoluta arbitrariedad».

«Resulta especialmente escandalosa la manipulación por parte del Partido Socialista del portero de Alcalá de Henares, y la de algunos de los actuales mandos policiales que acudieron a preparar las comparecencias y la remisión de documentación a la sede socialista de Gobelas».

«Asimismo denuncio la negativa a que comparecieran los confidentes policiales involucrados en los atentados, así como otro gran número de personas relacionadas con ellos, lo que constituye otra manifestación de la actitud obstruccionista de los grupos integrantes de la mayoría parlamentaria».

«Finalmente, resulta especialmente escandalosa la negativa a investigar la agitación política desarrollada contra el Partido Popular durante el 13 de marzo, víspera de las elecciones y, por tanto, día de reflexión. Por todo ello expreso mi más enérgica protesta por el cierre de la Comisión sin que buena parte de sus objetivos de investigación encomendados por el Pleno hubieran sido satisfechos».

NO A LA IMPREVISION

A pesar de las limitaciones que Del Burgo resalta, también afirma que de los testimonios escuchados y de la documentación manejada se desprenden varias conclusiones claras.

«No hubo imprevisión por parte del Gobierno en relación con la amenaza del terrorismo islamista. Todos los cuerpos policiales se hallaban en estado de alerta pese a que ni el Centro Nacional de Inteligencia ni ningún otro servicio extranjero previnieron sobre la inminencia de un atentado de Al Qaeda en España».

«Todos cuantos participaron en la autoría material del atentado o eran confidentes de los cuerpos policiales o estaban estrechamente vigilados por la policía, la Guardia Civil, el CNI, el juzgado de Baltasar Garzón u otros juzgados de Madrid».

Al autor del libro le parece especialmente sangrante que el CNI equivocara al Gobierno machaconamente, durante los días previos a la jornada electoral, insistiéndole en la autoría de ETA. Le sorprende también que el Partido Socialista, con el apoyo de las minorías parlamentarias, se negara a investigar a fondo la llamada trama asturiana. No comprende cómo fue posible que los autores fueran capaces de llevar a cabo el atentado a pesar de estar estrechamente vigilados por el CNI, la UCIE, la UCO, la UDYCO y otras unidades policiales.

Del Burgo, sin embargo, felicita sin matices «la brillante labor de investigación del Cuerpo Nacional de Policía que permitió obtener los primeros resultados ciertos sobre la autoría del atentado en tan sólo 56 horas».

El diputado navarro expresa claramente su convicción de que el juicio que se celebrará en la Audiencia Nacional en torno a los presuntos autores de los atentados del 11-M no despejará las principales incógnitas.

«Mientras no se despeje la X del autor intelectual, pase lo que pase en el juicio, la investigación sobre el 11-M se habrá cerrado en falso».

Para Del Burgo la solución vendría con el nombramiento de un responsable policial independiente para auditar el modo en que se ha investigado el 11-M y para dirigir la investigación que aún falta, con poderes suficientes desde el punto de vista interno.

«La Comisión de Secretos Oficiales sería el lugar adecuado para controlar la actuación investigadora, si no se crea una Comisión específica para ello. Tenemos derecho a conocer la verdad, por respeto a la memoria de las víctimas y a nuestra propia dignidad como ciudadanos libres».

LA GRAN MENTIRA

La segunda parte de la obra lleva como título La gran mentira de Estado. En ella, el autor repasa minuto a minuto el tiempo que transcurrió entre los atentados y la victoria electoral del PSOE. Del Burgo denuncia la manipulación de políticos e importantes medios de comunicación que, de una forma coordinada, pusieron toda su artillería pesada al servicio del desplome del Gobierno Aznar.

«La SER informó a las 15.30 horas del sábado 13 de marzo: 'El Centro Nacional de Inteligencia cree que el atentado es obra del terrorismo islámico. Fuentes del CNI han confirmado a esta redacción que todos sus agentes trabajan ya al 99% de posibilidades de que nos encontramos ante un atentado de corte radical islamista cometido por un grupo numeroso, entre 10 o 15 individuos, que pueden estar ya fuera del país, que colocaron las mochilas e inmediatamente después huyeron. Estas fuentes aseguran que desde el jueves advirtieron a Interior de que la hipótesis de ETA era muy vaga y que el islamismo radical podría ser el autor... También avisaron al ministro en este sentido expertos de la policía y de la Guardia Civil'».

«Nada de lo dicho en esa información es cierto», señala Del Burgo.«Ni era verdad que el CNI trabajaba en ese momento al 99% de posibilidades en la hipótesis del atentado islamista, ni mucho menos que desde el mismo jueves hubieran advertido al ministro del Interior de que el islamismo radical podría ser el autor.Por el contrario, el único informe emitido por el CNI sobre la autoría del atentado, entre el 11 y el 14 de marzo, fue entregado a las 16.00 horas del mismo día de los atentados, avalando la tesis de la autoría de ETA».

Es precisamente en torno a ETA y su posible participación en los atentados donde Jaime Ignacio del Burgo levantó la tapa de los truenos en la Comisión del 11-M y provocó las polémicas más agrias.

El apartado ETA y el terrorismo ocupa una buena parte del libro.En esta tercera parte se hace un repaso exhaustivo a las relaciones históricas que han tenido elementos etarras con miembros radicales islamistas, desde los campos de entrenamiento de El Líbano, en los años 70, hasta los campamentos de Al Qaeda en Afganistán, en 2001.

El relato sirve para recorrer todas las informaciones que los distintos medios de comunicación, españoles y extranjeros, han publicado en este sentido.

También se hace un repaso a los distintos informes policiales en los que se hace alusión a los viajes de miembros de ETA a focos conflictivos de Oriente Próximo y el apoyo incondicional que el autodenominado Movimiento Nacional de Liberación Vasco tiene con grupos radicales de Bagdad, Palestina o El Líbano, con numerosos «contactos de conveniencia».

Del Burgo profundiza en los contactos entre radicales islámicos presos en España y presos etarras. Es en las cárceles donde se encuentran cartas y notas manuscritas que demuestran de forma indiscutible la relación entre ambos colectivos.

En este sentido, en el libro se puede leer la declaración del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, publicada en Il Corriere della Sera, el 17 de marzo de 2004.

ETA Y BERLUSCONI

«Estoy convencido de que ETA ha desempeñado un papel en los atentados del 11 de marzo. Analicemos la situación: la técnica demasiado refinada, la elección de los tiempos, la contemporaneidad de los ataques (...) ¿Es posible que, en pocas horas, gracias al hallazgo de un teléfono móvil en una mochila, se llegue hasta los presuntos responsables de la matanza? ¿Y que se les detenga justo antes de que se abran los colegios electorales? No; esta historia no me convence para nada y personalmente no me quito de la cabeza que ETA haya tenido algún papel (...) Quien ha realizado estos atentados del 11-M conocía bien España y por eso no creo que hayan sido cuatro beduinos de Al Qaeda».

Resulta también interesante la transcripción del testimonio mostrado con carácter reservado en la Comisión de Investigación del 11-M.Se trata de una nota informativa elaborada por el Grupo de Información de la Comandancia de la Guardia Civil de Oviedo y remitida a la Jefatura del Servicio de Información de la Unidad Central Exterior de dicho Cuerpo, con fecha de 7 de mayo de 2004.

En la nota se cuenta cómo un físico nuclear armenio y su hija declararon, el 5 de mayo de 2004, que querían colaborar con las autoridades españolas para combatir el terrorismo. Trabajaba en Polonia en un establecimiento de hostelería al que acudían diplomáticos de países árabes. Personal de la Embajada palestina le propuso irse a vivir al País Vasco, concretamente a San Sebastián, donde contactaría con él gente del entorno terrorista de ETA».

AL QAEDA Y HAMAS

En sus declaraciones, el físico armenio hace hincapié en que los contactos de terroristas de ETA con los islamistas son continuos, en muchas ocasiones a través de palestinos, sobre todo con miembros de Al Qaeda y Hamas.

Las conclusiones de Del Burgo sobre las relaciones de ETA y el 11-M son las siguientes: «Se encuentra abundantemente constatada la existencia de relaciones personales entre terroristas de ETA y miembros relevantes de células terroristas de carácter islamista, al menos en las cárceles españolas y francesas».

«A la luz del conjunto de las informaciones publicadas y no desmentidas, existen indicios de que tales relaciones personales hayan podido tener consecuencias operativas».

«Por último se impone, en consecuencia, una profunda y rigurosa investigación sobre estas conexiones, no sólo por el interés de esclarecer si ETA prestó algún tipo de colaboración directa o indirecta en los atentados del 11-M o en otras acciones frustradas protagonizadas por el terrorismo islamista (como el atentado contra la Audiencia Nacional), sino sobre todo porque conocer la posibilidad de que esa colaboración se haya producido o se esté produciendo en estos momentos es de extrema importancia para la eficacia de la lucha antiterrorista en el futuro y para la prevención de nuevos atentados».

SENTIDO COMUN

El libro 11-M. Demasiadas preguntas sin respuesta de Jaime Ignacio del Burgo, que La Esfera de los Libros pondrá en circulación en los próximos días, es, ante todo, un compendio de datos sobre el tema. Resulta un manual imprescindible para los que se han perdido en el camino del laberinto de los atentados. Las respuestas del autor a las preguntas clave que puede hacerse cualquier persona sobre lo sucedido están cuajadas de sentido común.

A pesar de la acumulación de personajes y hechos, el libro se lee con mucha facilidad. Sobre sus conclusiones, el lector es libre de decidir si está de acuerdo o no, pero vaya por delante que el autor no se expresa con dogmatismo ni se considera en posesión de la verdad. Se trata de una reflexión sincera sobre unos hechos que, a pesar del tiempo transcurrido, no dejan a nadie indiferente.



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Los entresijos de la Comisión

El autor de '11-M. Demasiadas preguntas sin respuesta' reflexiona en voz alta sobre la propia construcción de su libro.

«Comencé a escribirlo en la primavera de 2005, mientras agonizaba la Comisión creada por el Congreso de los Diputados para investigar el brutal atentado del 11 de marzo de 2004 que acabó con la vida de 191 personas y tuvo tan trágicas consecuencias para España».

«Cuando comencé a formar parte de la Comisión me compré, como primera providencia, todos los libros publicados sobre el 11-M hasta ese momento. Llegué a la conclusión de que eran libros más oportunistas que oportunos, entre otras cosas porque en aquellos momentos se sabía muy poco y, además, estaba a flor de piel la acusación al Gobierno de haber mentido a la opinión pública.Salvo de la hoguera, en sentido metafísico, el excelente ensayo de Enrique de Diego y el libro de Consuelo Alvarez de Toledo».Del Burgo confiesa en su prólogo detalles interesantes sobre la Comisión de Investigación. Por ejemplo, asegura que fue el comisionado del PNV Emilio Olabarría quien le advirtió, en una confidencia, de la militancia en el PSOE del portero de la finca de Alcalá cuyo testimonio resultó tan polémico.

Resalta la paciencia de protagonistas como Agustín Díaz de Mera, ex director general de la Policía, o Ignacio Astarloa, ex secretario de Estado de Seguridad, para explicar a los comisionados detalles vitales de los acontecimientos.

«Antes de la reunión de septiembre se decía que había conversaciones por debajo de la mesa entre PP y PSOE para tratar de cerrar la Comisión. En nuestro partido prevaleció la decisión de continuar.Las revelaciones de todo lo publicado por EL MUNDO a lo largo del verano hicieron que los socialistas no se atrevieran a cerrarla».





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