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5.5.07

 

Un islamista declara que el confidente del CNI apodado 'El Pollero' planificó el 11-M

 

05-05-07



Juicio por una masacre / Día 32

Un islamista declara que el confidente del CNI apodado 'El Pollero' planificó el 11-M


Acusa también a 'Cartagena', Toro y Zouhier

MANUEL MARRACO

MADRID.- El islamista Kamal Ahbar, en prisión por ayudar a los huidos del 11-M, aseguró ayer ante el tribunal que el responsable de organizar el atentado fue el colaborador del CNI Safwan Sabagh, El Pollero. A continuación, acusó a otro confidente, Cartagena, de haber preparado los móviles para las mochilas bomba. Ahbar ofreció respuestas para todo lo que la sorprendida fiscal le fue preguntando: quién colocó las mochilas, quién ordenó el atentado, cómo se pagó el explosivo...


Ninguno de los cientos de testigos que ya han comparecido había ofrecido tanta información sobre el núcleo de los atentados. Verdad o mentira, o muy probablemente ambas, las palabras del islamista Kamal Ahbar refuerzan la investigación policial en algunos puntos y la sacuden en otros muchos.

(.../...)

En su larga declaración como testigo, que proseguirá el próximo lunes, Ahbar también implicó a Antonio Toro, Rafá Zouhier y, en menor medida, a Emilio Suárez Trashorras. Las acusaciones se extendieron a los terroristas fallecidos o huidos, mientras que exculpó a los musulmanes que se sientan en el banquillo. Por ejemplo, a Rabei Osman, El Egipcio («Ouhnane me dijo que no tenía nada que ver, que todo era una película»), Hassan Haski, Yusef Belhadj, Jamal Zougam («pregunté encarecidamente y me dijeron que no tenía nada que ver») y Basel Ghalyoun.

El testigo, imputado en otra causa por participar en el envío de muyahidin a Irak, describió con gran detalle algunas fases de la huida de los cuatro acusados del 11-M que se encuentran en busca y captura: Mohamed Afalah, Mohamed Belhadj, Daoud Ouhnane y Said Berraj. Ellos fueron, además, los que le proporcionaron las informaciones que ayer ofreció ante el tribunal.

Según sus palabras, los tres primeros sí participaron en los atentados, no así Said Berraj. «No tiene relación con el 11-M, incluso estaba en contra», dijo. «¿Dónde está Berraj?», preguntó la fiscal Olga Sánchez. «Murió en Irak en 2004, que en paz descanse». «¿Ouhnane?». «Ha muerto en Irak el 7 u 8 de junio de 2005». «¿Afalah?». «La última vez que le vi fue el 13 de febrero de 2005, en Siria».

También declaró que los «contactos» de la célula por los que preguntaba la fiscal eran El Pollero y el ex imam y testigo protegido Cartagena. Ambos han comparecido ya como testigos en este juicio. «Les dijeron que eran indicaciones de organizaciones de Irak. Creían en lo que nosotros llamamos resistencia y ustedes terrorismo».

«Los atentados de Madrid en parte también han sido organizados en Valencia y no tienen nada que ver con Al Qaeda». El testigo se explicó: «Cuando pasó esto, yo contacté personalmente con Irak, donde dispongo de muchos contactos, y les pregunté si tenían que ver con los atentados. Me dijeron que no». «Si fuera verdad», dijo, «no necesitaban explosivos, podían confeccionar los explosivos por otros medios y mucho más barato».

A continuación, habló del segundo confidente. «Se llama Cartagena o alguna cosa así. En noviembre de 2004, cuando habló en la Audiencia Nacional, es cuando descubrimos que era un espía. Fue la persona que les proporcionó los teléfonos preparados. Ellos se limitaron a enlazar los cables y los detonadores».

Antes del 11-M, Cartagena proporcionó a la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) información sobre islamistas, entre ellos Serhane El Tunecino. Los datos no evitaron los atentados, pero sí provocaron decenas de detenciones en las sucesivas operaciones Nova.

En cuanto a Sabagh, que estuvo imputado por Del Olmo, su tarea principal era controlar para el CNI al suicida de Leganés Allekema Lamari. El testigo explicó que en 2005 habló dos veces con Sabagh para facilitarle el contacto con Afalah, que entonces se encontraba en Siria. Sabagh acaba de ser absuelto por la Audiencia de pertenencia a una organización terrorista.

Ahbar declaró que en los trenes se montaron los siete suicidas, Afalah, Ouhnane y un tal Harrachi, que no está identificado en el sumario. En el caso de Ouhnane, precisó que había colocado dos mochilas.

Ahbar explicó que los atentados se habían financiado con un asalto a traficantes de hachís. «Fue contra una mafia de Europa oriental. Les quitaron más de 200 kilos de hachís, ademas de 135.000 euros». En cuanto a la entrega de los explosivos, habló de una primera de 50 o 60 kilos en la que participó Trashorras. Poco antes del 11-M, El Chino hizo una petición más elevada, supuestamente para venderlos en Marruecos. «Trashorras no colaboró, tenía sospechas, así que se quedaron Toro y Zouhier». A estos dos procesados también los implicó en la venta de tres Kalashnikov -«para atracos»- en la que supuestamente intervino un guardia civil que estuvo detenido.

Ahbar aseguró que no era la primera vez que ofrecía todos estos datos, que ya lo había declarado ante el juez Juan del Olmo. Sin embargo, fuentes de la Fiscalía de la Audiencia Nacional aseguraron ayer que no había declarado nada parecido ni en el Juzgado Central número 6 (operación Sello II) ni en el número 5 (operación Tigris).

El apartado más preciso de su declaración fue la descripción de las huidas. Una de sus primeras frases ante el tribunal -«Yo estuve en Turquía con Mohamed Afalah, uno de los implicados en las explosiones de los trenes»- anticipó que detrás iba a llegar mucha información.

Según dijo, la policía turca arrestó a Afalah cuando se dirigía a Irak. Estuvo en prisión y llegó a pasar por la embajada española, pero allí dijeron «que no tenía nada».

También el huido Belhadj llegó a estar detenido fuera de España tras los atentados. «La policía belga le llevó a comisaría y le tomó huellas. Tenían su foto colgada en la pared y él se sentó al lado. Le dieron 72 horas para salir del país».

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4.5.07

 

«Él tenía un camino y yo otro»

 

04-05-07




«Él tenía un camino y yo otro»

J. M.

MADRID.- Abdelilah Ahmidan, uno de los hermanos de 'El Chino', marcó ayer distancias con el presunto jefe logístico de la masacre. Según declaró, se llevaban mal porque «yo tomaba drogas y él me daba charlas. Él tenía un camino y yo otro».


Abdelilah dijo que Jamal se había radicalizado tras su paso por una prisión marroquí. Como ya habían relatado otros testigos al tribunal, reiteró que la causa de esa condena había sido la muerte de una persona. Cuando el islamista viajó a Marruecos para saldar una deuda, dijo, fue detenido. (.../...)


En otro punto, Abdelilah dejó en buen lugar al también acusado Otman Gnaoui. De éste negó rotundamente que fuese muy religioso: de hecho, explicó cómo ambos, junto con su hermano Hicham, salían por la noche, esnifaban cocaína e iban con chicas.

Abdelilah también declaró que Jamal era «íntimo amigo» de Lofti Sbai, compañero de piso de Rafá Zouhier en los meses previos a la matanza.

Sbai es hijo de un ex agente de los servicios secretos marroquíes. Se encuentra en prisión por tráfico de drogas y estuvo imputado en la causa del 11-M. El juez Del Olmo le atribuía la condición de intermediario entre el guardia civil Pedro García y los islamistas en el tráfico de las armas.

Sbai testificó en su día en el juicio que sospechaba que la Guardia Civil había dejado pasar la caravana de los explosivos por la intermediación de Zouhier.

Según la versión de Abdelilah, Lofi Sbai y 'El Chino' tenían relaciones por el tráfico de drogas «y de todo tipo».


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«Me dijeron que las fotos de la mochila de Vallecas no existían»

 

04-05-07



JUICIO POR UNA MASACRE / Las declaraciones

«Me dijeron que las fotos de la mochila de Vallecas no existían»

Un policía afirma que los Tedax se hicieron cargo del carrete, pero que luego le negaron su existencia

MANUEL MARRACO

MADRID.- Al comisario que fue al parque Azorín para fotografiar la mochila de Vallecas le dijeron que esas fotografías «no existían». Un miembro de la Brigada Provincial de la Policía Científica explicó que en la madrugada del día 12 le pidieron que fuera con urgencia al parque donde los Tedax acababan de trasladar el artefacto. Su misión era fotografiarlo antes y después de la desactivación, pero no lo hizo. Fue un tedax el que, por si había alguna trampa que pudiera activarse con el flash, se acercó con la cámara al explosivo. El testigo confirmó que las fotos se habían hecho: aseguró haber visto los destellos.


Tampoco tras la desactivación pudo tomar imágenes. «Vimos la bolsa, pero no nos dejaron hacerle fotos. Nos dijeron que nuestra presencia no era necesaria y no nos dieron una explicación». El carrete, además, quedó en manos de los Tedax «para que el revelado fuera más rápido». El resultado, sin embargo, no ha llegado al sumario, donde no hay ninguna imagen de la bolsa antes de la desactivación. El comisario preguntó días más tarde por el carrete. «Me dijeron siempre que no existía». (.../...)


El siguiente testigo en declarar también lo hizo en relación a la mochila. Se trata del comisario Rodolfo Ruiz, responsable de la comisaría en la que apareció el artefacto -Puente de Vallecas-, luego ascendido a jefe de la Brigada Provincial de Madrid y finalmente condenado por detención ilegal en el caso Bono.

Por lo declarado ayer, su intervención en la recogida de objetos de El Pozo y su posterior periplo por Madrid «fue mínima, casi inexistente». Explicó que no llegó a saber quién había dado la orden de que los bultos se trasladaran al Ifema, en contra de las instrucciones dadas por la juez de guardia.

«Cuando estaban descargando los bultos en comisaría debió de llegar una orden de la superioridad de que todos los objetos del atentado se trasladaran a Ifema. Por la tarde la juez volvió a la estación y preguntó por las bolsas. Le dijeron que habían ido a Ifema y ella dijo que no, que se enviaran a la comisaría de Puente de Vallecas».

Tras la desactivación de la mochila, otros dos hitos de la investigación fueron la localización de la casa de Morata y del piso de Leganés. Ambos mérito del comisario Rafael Gómez Menor, a juzgar por su declaración de ayer. A la primera llegó rastreando durante días los registros de la propiedad en busca de nombres árabes. A Leganés llegó porque reconoció un número de teléfono que relacionó con Said Berraj, al que había investigado por su relación con Abu Dahdah.

Gómez Menor declaró «con un detalle considerable», en palabras del presidente. Tuvo oportunidad de recrear el momento en el que informó a sus superiores del hallazgo de Leganés. «'Mira, acabo de descubrir el piso de seguridad de los terroristas', dije. La interjección de mi superior no la voy a repetir...».

También compareció ayer ante el tribunal el socialista asturiano Fernando Huarte, que mantuvo contactos en prisión con Abdelkrim Bensmail, al que Allekema Lamari envió dinero hasta su suicidio en Leganés. Él no sabía nada de eso, dijo, y explicó que, como presidente de una asociación propalestina sólo le pasó unas revistas y le ayudó a pagar el dentista. Negó que trabajara para ningún organismo de Seguridad.


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La madre de Zougam reitera que lo vio dormir la mañana del 11-M

 

04-05-07




JUICIO POR UNA MASACRE / Las declaraciones

La madre de Zougam reitera que lo vio dormir la mañana del 11-M

Su versión coincide con la que ofrecieron el acusado y su hermano Otra testigo dice que la Policía la retuvo cinco horas sin asistencia letrada

JOAQUIN MANSO

MADRID.- La madre de Jamal Zougam, Aicha Achab, reiteró ayer lo que ya habían declarado al tribunal del 11-M el propio acusado y su hermano Mohamed Chaui: que Zougam dormía en su casa cuando se produjeron los atentados, y que aquella mañana no se despertó hasta las 10.00 horas. Sin embargo, otros cuatro testigos aseguran haber visto al procesado nada menos que en tres de los trenes que estallaron hacia las 7.40 horas.


Con la cabeza cubierta con un hiyab de color verde, Aicha aseguró que el 11 de marzo de 2004 se levantó «a las 9.00 horas para preparar el desayuno». Luego, según dijo, poco antes de las 10.00 horas, lo hizo Mohamed; éste se duchó e, inmediatamente antes de que se fuese, se despertó Zougam, quien habría estado viendo con su madre las noticias que emitía la televisión sobre el atentado. «A las 11.00 horas, llamó a su hermano para ver cómo estaba el tráfico, y a las 11.15 horas se fue a trabajar, como siempre», relató la madre del presunto autor material del 11-M. (.../...)


En las tres declaraciones (la de ayer, la de Mohamed Chaui y la de Zougam) coinciden miméticamente las horas y los detalles: desayuno, ducha, televisión y llamada para comprobar el estado del tráfico. «Me duele mucho», concluyó Aicha, «que él dormía delante de mí y después se hayan dicho tantas cosas».

La primera en declarar ayer había sido Dolores Motos, una mujer que fue interrogada por la Policía un día después de los atentados. Según consta en el sumario, fue identificada como la persona que compró el teléfono móvil que se encontró en la mochila de Vallecas.

La testigo negó que se le hubiese informado de esa circunstancia cuando dos agentes se presentaron en su casa. «Me dijeron que tenía que identificar un cadáver», respondió al letrado de la AVT Juan Carlos Rodríguez Segura y añadió: «Como yo tenía un primo que vivía en Alcalá, pensé que le había pasado algo».

Una vez en la comisaría, según el relato que expuso al tribunal, le preguntaron si estaba implicada en el 11-M, la mantuvieron retenida «cinco o seis horas» y le advirtieron de que «esto iba a ser muy gordo». En ningún momento le ofrecieron la posibilidad de llamar a un abogado.

Las preguntas, dijo, giraron en torno a un teléfono móvil que le había comprado para los Reyes «a un nietecito mío» en una tienda de Usera (la de los hermanos Kumar: la testigo no pudo precisar la etnia de los dependientes. «Los indios y los moros, yo no los reconozco. Para mí son todos iguales», dijo).

El teléfono no funcionaba, por lo que volvió a la tienda para que arreglasen la batería, pero no tuvo éxito. Tras diversos avatares, consiguió que se lo cambiasen por otro de color rojo. El azul, que ella eligió para su nieto, fue el que apareció, supuestamente, en la mochila de Vallecas.

También testificó Daylena Cueyo, otra de las ex novias del acusado Rafá Zouhier. Preguntada por el abogado Antonio Alberca, confirmó una reunión en la Puerta del Sol en julio de 2004 con el también confidente policial Mario Gascón y otra ex pareja de Zouhier que ya ha declarado en el juicio. Según Daylena, ambos manifestaron su enemistad hacia el procesado y quisieron convencerla para que «hablase mal de Rafá».


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Pero, ¿existieron alguna vez tantos kilos de explosivos?. Victoria Prego

 

04-05-07




PREGUERIAS

Pero, ¿existieron alguna vez tantos kilos de explosivos?

VICTORIA PREGO

Hombre, atreverse a sostener a estas alturas que se tienen dudas de que alguna vez hayan existido 150 kilos de explosivos, cuando ya sabemos cuántos cientos se trajeron desde Asturias para matar a tanta gente, y cuando sólo necesitamos sumar con los dedos para calcular el peso total de los cartuchos que reventaron sus vidas, es de un atrevimiento que apabulla. Pero eso fue exactamente lo que dijo ayer con asombrosa cachaza el coronel Félix Hernando, un hombre que sigue en su puesto de jefe de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, la encargada de investigar todos los delitos de gran envergadura en España, salvo los de terrorismo.


Hernando vio el 11-M lo que todos vimos y sabe lo que todos sabemos, si no más: que a finales de febrero unos indeseables llegaron a Madrid con el coche a rebosar de dinamita para cometer un atentado espeluznante. Pero no importa: después de eso, él sigue dudando hoy que, un año antes de la matanza, estos mismos sujetos pudieran disponer de 150 kilos de explosivo. La explicación a este dislate no está en el hipotético cerrilismo de un hombre que sigue teniendo hoy la altísima responsabilidad de proteger la seguridad de los ciudadanos. En absoluto. Está en que, con afirmaciones tan disparatadas, tan provocadoras, tan insostenibles como ésa, lo que él pretende es sacudirse el peso de otra responsabilidad mucho mayor, una responsabilidad moral que le cerca y le acecha según van pasando los días y los sucesivos testimonios van perfilando con claridad algunas realidades. (.../...)


Una de esas realidades es que era precisamente su unidad, la UCO, la que dispuso con tiempo suficiente de la información fetén sobre este tráfico de explosivos que acabó en tragedia colectiva. Se la habían proporcionado no uno, ni dos, sino tres confidentes relacionados con el hampa de la droga. Pero se ve que no era suficiente, que su unidad, o él mismo, necesitaban mucho más para ponerse a husmear en las madrigueras de ese submundo que la UCO está obligada a conocer. Y a dominar.

«Si los datos hubieran sido consolidados y contrastados, sí hubiera entrado la UCO», explicó con total tranquilidad de ánimo en lo que era un claro reproche al confidente Zouhier, al huido 'Nayo' y a otros más por haberse quedado cortos y no haberle traído el crucigrama ya resuelto, con el diseño completo de la operación y, si le apuran, con los futuros asesinos maniatados y en fila en las puertas de la cárcel. En ese caso, «sí hubiera entrado la UCO». Ya, y yo.

Pero no fue ésa la única larga cambiada que este alto responsable de la Guardia Civil ofreció ayer. También intentó encajarle a la Comandancia de Asturias la carga terrible de no haber llevado a término la investigación que hubiera evitado lo que acabó sucediendo. Fue una más de las desagradables demostraciones de escaqueo que demasiadas veces los mandos policiales nos obligan a presenciar en este juicio.

Lo que no quiso reconocer Hernando, pero quedó dicho y sostenido en la sala con toda fuerza y toda convicción por el coronel Jambrina, también de la Guardia Civil, fue que uno de los hombres de su unidad intentó hacer desaparecer el documento que hoy demuestra que era la UCO, es decir, él, quien tenía la competencia y la obligación de seguir la pista de la muerte e intentar impedir que los fanáticos llegaran a hacerse con 130 kilos de explosivo y los repartieran luego en los trenes para ejercer su venganza. Claro que, si él duda de que 150 kilos hayan podido nunca existir...


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El bloc de Luis del Pino: Contradicciones y ocultación.

 

04-05-07



EL BLOC DE

Contradicciones y ocultación

Luis del Pino

Detención ilegal. Ayer declaró Dolores Motos, una persona a la que la Policía interrogó el 12-M porque su tarjeta telefónica constaba en Movistar como asociada al teléfono de la mochila de Vallecas. Se suponía que fue la declaración policial de esta mujer la que permitió identificar a los dos hindúes que fueron detenidos el 13-M, ya que ella dijo en qué tienda había comprado su teléfono. Sin embargo, su declaración ha confirmado que aquellos dos hindúes (que al final no han sido procesados) fueron detenidos en plena jornada de reflexión por la Policía sin tener el más mínimo dato que les vinculara con la masacre de los trenes. Porque de la declaración de esta testigo se deduce que lo que ella compró en la tienda de los hindúes era una tarjeta SIM que nada tenía que ver con la de la mochila de Vallecas, y un teléfono de un modelo distinto al de la mencionada mochila. (.../...)



Desaparición de pruebas. Ha declarado también un funcionario de la Policía Científica, que ha confirmado que se hicieron fotografías a la mochila de Vallecas antes de su desactivación en el Parque Azorín. Fotografías que le fueron arrebatadas antes de abandonar el parque por orden del comisario general de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro. Fotografías que han desaparecido y que no están incorporadas al sumario.

Clarividencia. Mariano Rayón, el entonces jefe de la UCIE, ha declarado que él informó a Jesús de la Morena, comisario general de Información, de que los suicidas de Leganés estaban despidiéndose de sus familiares. Lo sabía porque le avisaron de los servicios de seguridad tunecinos a eso de las cinco de la tarde. También le alertaron desde Marruecos. ¿Y cómo es posible, me pregunto yo, que le avisaran a eso de las cinco, si los listados de llamadas aportados por las operadoras telefónicas muestran que las supuestas llamadas a Túnez y Marruecos no se produjeron hasta dos horas después? ¿Tendrán contratados adivinos en el servicio secreto tunecino?


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Una carta para el juez: David Gistau

 

04-05-07



A SANGRE FRIA

Una carta para el juez

DAVID GISTAU

Estaba sola, sentada en un banco de la antesala, una figura menuda con los rasgos dolientes enmarcados por el hiyab. Aicha Achab, la madre de Jamal Zougam, acababa de comparecer como testigo y, al pasar junto al habitáculo, se había despedido de su hijo con un ademán, como si intentara tocarlo: «Está adelgazando mucho. Le visité el pasado domingo en la cárcel, y hoy he vuelto a verle más delgado». Aicha esperaba al receso para entregar al abogado Abascal una carta manuscrita y dirigida al presidente del tribunal. Un mensaje personal en el que insiste al juez sobre su convicción de la inocencia de Zougam: «Gómez Bermúdez es la única persona en quien confío. Todos los abogados con los que hablé me dijeron que mi hijo está preso por razones políticas. Mucha gente me llamó cuando fue detenido. Me llamó incluso el policía que propuso a Jamal convertirse en confidente». Antes del interrogatorio, Aicha abordó a la fiscal Olga Sánchez para preguntarle qué tenían contra Zougam: «Me contestó que había sido identificado en los trenes. Eso es lo que tienen: identificaciones después de que su fotografía saliera en todos los periódicos». (.../...)


Cada dos semanas, Aicha viaja a Marruecos para aliviar la tensión con una estancia entre su gente. Del 13 de marzo de 2004 recuerda la llamada de una amiga que le dijo que en Lavapiés estaban deteniendo a chavales del barrio por su presunta relación con el atentado. Dice que no imaginó entonces que se tratara de su propio hijo. Cuando recibió la noticia, se arrojó a la calle y se topó de bruces con el dispositivo policial que vigilaba la casa. Por lo demás, en su intervención de ayer ratificó lo que ya dijo ante Del Olmo durante la instrucción. Por defender a Zougam -«Un buen chico que siempre venía con la camiseta empapada de hacer deporte»-, mantiene la versión de que el 10 de marzo él llegó a casa, procedente del gimnasio, algo más temprano de lo habitual. De que durmió ahí sin salir en ningún momento. De que por la mañana desayunaron juntos, viendo en el televisor los estragos del atentado: «Le dije que se fuera al trabajo en metro, porque en coche no iba a poder llegar. Y él me contestó que prefería ir en coche porque le daba miedo coger el metro por si ponían otra bomba». La imputación de Jamal Zougam la atribuye a «mentiras», incluidas las pistas de las tarjetas telefónicas y las supuestas amistades del acusado con elementos radicales que ella niega pero que, según el entonces comisario jefe de la UCIE, Mariano Rayón, fueron las que motivaron la detención cuando «apremiaba la urgencia». En este sentido, las relaciones personales más significativas que habría tenido Zougam fueron las que le unieron a Abú Dahdah, condenado por ser el jefe de la rama española de Al Qaeda, y con quien habría frecuentado el restaurante Alhambra de Lavapiés.

La sesión vespertina estuvo dominada en cuanto al foco de atención por la comparecencia de Félix Hernando, jefe de la UCO. Intentó ningunear las confidencias de Rafá Zouhier sobre la trama asturiana para desactivar así los indicios de negligencias protagonizadas por su unidad. Lo hizo con tal entusiasmo por despejar a córner que, a día de hoy, sigue dudando de que jamás existieron los 150 kilos de explosivos de Mina Conchita transportados en Alsa y en el coche de El Chino hasta Madrid. Los que su unidad podría haber interceptado de manejar con mayor celo la información recogida por el agente Víctor.


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Zaplana avala la iniciativa de las exhumaciones

 

04-05-07



Zaplana avala la iniciativa de las exhumaciones

C. R. G.

MADRID.- El portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Eduardo Zaplana, se pronunció ayer a favor de la iniciativa planteada por algunos peritos, que están analizando los explosivos que estallaron en los trenes el 11-M, de exhumar los cadáveres para paliar la escasez de los restos de material guardados por la Policía.


En respuesta a la pregunta de un medio de comunicación, el dirigente popular afirmó: «A mí me parece que todas las pruebas que se puedan practicar, que el tribunal tenga a bien aceptar, son siempre bienvenidas». «Cuando se considera necesario y que hay motivación y razones para ello», matizó a continuación, «me parece que todo lo que sea acercarse y conocer la verdad siempre es bueno». (.../...)


Zaplana aprovechó para decir que, pese a que «de forma intencionada se quieran manipular mis afirmaciones», se siente «muy satisfecho de la trayectoria del juicio» del 11-M, en cuanto «supone un esclarecimiento de la verdad y un intento de esclarecimiento de los hechos que no había existido hasta ahora».

«Esa voluntad la habíamos echado en falta y denunciado en muchas ocasiones durante estos tres años», insistió, «y, por tanto, todo lo que sea profundizar en el esclarecimiento de la verdad, bienvenido sea».

«He dicho muchas veces que puedo mantener todas y cada una de mis afirmaciones», concluyó, «no sé si los demás lo pueden hacer, no sé si Rodríguez Zapatero puede seguir diciendo que hace dos años sabía toda la verdad. Pero vamos a tener la ocasión de poder conocer más ampliamente detalles que se nos habían ocultado».




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Hernando y la UCO, cada vez más en evidencia

 


04-05-07


Impresiones

Hernando y la UCO, cada vez más en evidencia


La comparecencia ayer ante el Tribunal del jefe de la UCO Félix Hernando hizo que el juicio volviera a poner el foco sobre la investigación que su unidad inició sobre la trama de tráfico de explosivos de Toro y Trashorras y que, según su versión, se cerró con la remisión de ésta a la Comandancia asturiana el 27 de febrero de 2003. (.../...)
Hernando mantuvo que a partir de ese momento la UCO no volvió a indagar sobre el tema y presentó la existencia de una nota posterior de su unidad -la del 6 de marzo de 2003- como una mera ampliación de la anterior y no como lo que a todas luces es: la prueba de que la UCO seguía investigando sobre el asunto. Conviene recordar que el documento habla de actividades delictivas fuera de Asturias, por lo que según los protocolos no era la Guardia Civil de esta región la encargada de investigarla. En este sentido, llama la atención que la UCO nunca llegara a facilitar a Asturias ni el nombre ni la dirección del suramericano con el que contactaron Toro y Trashorras, pese a que, según Hernando, el asunto era ya de su competencia. A la vista de éste y otros extremos, no es de extrañar que el comandante Jambrina criticara ayer con dureza a Hernando y asegurara que la nota de febrero no era «ni un cierre ni un traspaso» de la investigación. Jambrina corroboró que uno de los hombres de Hernando le ordenó destruir la nota posterior para borrar el hecho de que la UCO siguió investigando.

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Un mando de Asturias desmiente a Hernando y dice que le pidieron destruir pruebas

 

04-05-07





Juicio por una masacre / Día 31

Un mando de Asturias desmiente a Hernando y dice que le pidieron destruir pruebas

El comandante Jambrina contradice al jefe de la UCO: No hubo 'ni un cierre ni un traspaso' de la investigación Declara que el oficial 'Víctor' le pidió 'romper' la nota que demuestra que la competencia sobre el tráfico de explosivos correspondía a la UCO

MANUEL MARRACO

MADRID.- El mando de la Guardia Civil de Asturias Francisco Jambrina desmintió ayer ante el tribunal del 11-M al coronel Félix Hernando al asegurar que la Unidad Central Operativa (UCO) no cerró un año antes de los atentados la investigación sobre los datos aportados por el confidente Rafá Zouhier sobre la trama asturiana.


Minutos antes de esa comparecencia, el propio responsable de la UCO había declarado ante los magistrados de la Audiencia Nacional que las notas enviadas en febrero y marzo de 2003 a la Guardia Civil de Asturias con los datos aportados por Zouhier suponían que la UCO abandonaba la investigación, que quedaba limitada al Principado. (.../...)


En la segunda de las notas, fechada el 6 de marzo de 2003, Zouhier informaba de que Antonio Toro disponía de 150 kilos de explosivos, además de ofrecer datos sobre tráfico de armas y drogas.

El letrado del marroquí, Antonio Alberca, quiso que el comandante Jambrina diese su versión al respecto: «¿Significaba eso [las notas] que les traspasan a ustedes la investigación y a partir de ese momento cierra la UCO y son ustedes competentes?». La respuesta fue rotunda: «No, eso no es un cierre ni un traspaso», respondió.


El coronel Félix Hernando mantuvo ayer que su Unidad traspasó el 6 de marzo de 2003 a la Comandancia de Asturias la investigación a partir de los datos que había aportado Zouhier sobre el tráfico de explosivos. El comandante Jambrina no sólo lo desmintió, sino que acusó a sus hombres de intentar destruir pruebas.

Muy vinculado al ex secretario de Estado Rafael Vera, Hernando ha sido juzgado recientemente por su presunta vinculación con la entrega de maletines con dinero de los fondos reservados a las esposas de Amedo y Domínguez para pagar su silencio.

Ayer, Hernando insistió en que los datos aportados por Zouhier sobre la trama asturiana apuntaban a una delincuencia de tipo local, para la que su unidad no era competente: «La Unidad Central Operativa ya no iba a hacer absolutamente nada. Yo entendía que ya no competía a la UCO seguir con la investigación porque habíamos determinado que se trataba de dos individuos [Toro y Trashorras] que vivían en Asturias, que decían tener explosivos en Asturias, que decían venderlos desde Asturias, que hablaban también de armas de búlgaros o incluso de algunas de cantidades de droga que también eran en Asturias y, por lo tanto, todo se circunscribía a Asturias. Por tanto, creí que era la unidad de Policía Judicial de Asturias la que debía continuar la investigación».

A continuación, aseguró que, «indudablemente», su unidad estaba dispuesta a seguir colaborando con la Guardia Civil de Asturias, pero que la solicitud de ayuda nunca llegó. Jambrina era entonces responsable de la Policía Judicial de la Comandancia de Oviedo.

Cuando el letrado de Zouhier le insistió en que la nota del día 6 hablaba de vender dinamita «en Madrid, a cambio de armas, y de ir a comprar hachís a Cádiz», Hernando replicó que tal vez hubieran intervenido «si fueran datos contrastados».

Además de descargar la responsabilidad en Asturias, Hernando puso en duda las informaciones de Zouhier. Los 150 kilos, el explosivo que tanto tardó en aparecer en la investigación del 11-M -Del Olmo tardó meses en escuchar la cifra- , a punto estuvieron de desaparecer ayer de acuerdo con la declaración del máximo responsable de la Unidad Central Operativa. «Todavía hoy tengo duda de que los 150 kilos existieran alguna vez. Tampoco sabíamos si la muestra que entregó era de quien él decía».

También subrayó que, en cualquier caso, ese explosivo no podía ser el de los trenes, porque éste se había fabricado con posterioridad. El tribunal recordó que se trataba de una «suposición» del testigo y que, entre otras cosas, eso era lo que se estaba juzgando.

Pese al traspaso de competencias, Hernando reconoció que siguieron investigando. «Se continúa en contacto con el confidente que siguió hablando con sus controladores el resto del año, no sé con qué periodicidad», dijo. Pero no toda la información llegaba a Asturias. A preguntas del abogado Endika Zulueta, Jambrina explicó que él nunca había recibido los datos sobre un ciudadano uruguayo del que había hablado Zouhier, y sobre el que la UCO sí había recabado información.

En paralelo a lo que fue el interrogatorio del Ministerio Público a Víctor, el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, hizo un listado de los asuntos sobre los que Zouhier no habría informado. Por ejemplo, del detonador que le estalló en las manos o las dos reuniones mantenidas en Madrid en las que supuestamente Jamal Ahmidan, El Chino, negoció con Trashorras el intercambio de explosivo por droga. «Ni de ésas ni de ninguna otra. Sólo nos hablaba de encuentros a posteriori», fue la respuesta.

Hernando no mencionó la existencia de la nota del 6 de marzo ante la Comisión del 11-M, donde aseguró que la investigación se había dado por cerrada en febrero. Según explicó ayer, porque era sólo una ampliación de la nota del 27 de febrero, con la que se había dado por concluida la investigación.

Al respecto, Jambrina confirmó ayer ante el tribunal que le pidieron que destruyera esa nota. Lo hizo el controlador principal de Rafa, el alférez Jaime Trigos -conocido como Víctor-, la vispera de su comparecencia ante la Comisión. Ante Del Olmo, Víctor tampoco había hecho referencia a la nota de marzo, que relataba posibles delitos en varias provincias y una elevada cantidad de explosivo. «Me llama, se identifica y me dice directamente si no me importa eliminar esa nota, ya que sólo obra en poder de ambas unidades. Nada más. Le dije que no lo iba a hacer», explicó Jambrina.

Su declaración de ayer coincide con la prestada ante Del Olmo, que llegó a celebrar un careo entre Jambrina y Trigos.

Antes de dar por concluida la comparecencia, el presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, quiso saber si Víctor le había explicado por qué quería que la nota desapareciera. «No me dijo por qué, tal vez no le di pie... Como me molestó y tuvimos algunas palabras, pues igual no me dio más explicaciones por eso».

- «¿Qué palabras tuvieron?».

- «Pues le empecé a rajar de que la UCO se estaba desentendiendo del asunto y que no me parecía bien, e hice una exposicion de todos los agravios que sentíamos».

Las palabras de Jambrina contradicen las de Víctor, que ante el tribunal negó haber pedido que destruyera la nota. Según su versión, sólo le dijo que no sería conveniente que su existencia llegara a conocimiento de los medios de comunicación, porque podía volverse contra Hernando.





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2.5.07

 

Peritos del 11-M pedirán la exhumación de cadáveres para analizar el explosivo

 

02-05-07





JUICIO POR UNA MASACRE
Dicen que, como las víctimas directas no tienen ningún tipo de contaminación, analizar sus cuerpos, «aunque será muy duro y fuerte», es la manera de saber qué explosivo utilizaron los terroristas

Peritos del 11-M pedirán la exhumación de cadáveres para analizar el explosivo

«Aunque sea muy duro y fuerte, es de las pocas soluciones que nos quedan para que todos sepamos qué utilizaron los terroristas en los trenes de la muerte», asegura uno de los expertos.

ANTONIO RUBIO

MADRID.- Los peritos que representan a parte de las acusaciones y defensas van a pedir en los próximos días al tribunal que juzga el 11-M la posibilidad de exhumar algunos cadáveres. El fin es obtener nuevas muestras para poder analizar y determinar qué tipo de explosivo fue empleado en los atentados por los terroristas islamistas.


La petición parece sorprendente, pero uno de los técnicos que están llevando a cabo la pericia ha explicado a EL MUNDO que los errores cometidos por los Tedax en la recogida y el análisis de las pruebas, junto con la falta de muestras para seguir estudiando los componentes de los explosivos y los enfrentamientos entre los diferentes grupos de peritos (oficiales y de parte), no posibilitan otra salida. (.../...)

Y esa salida, según los peritos, consiste en buscar nuevas muestras, que sólo se pueden conseguir de una forma: «Exhumando cadáveres para así poder analizar y saber definitivamente qué tipo de explosivos utilizaron los terroristas islamistas en los trenes de la muerte. Es muy duro, pero es una de las pocas soluciones que nos quedan».

Ese mismo grupo de peritos descubrió, entre otras cosas, que en las muestras recogidas en los focos de las explosiones existían restos de DNT (dinitrotolueno) y nitroglicerina y que los expertos oficiales no habían logrado detectarlas después de más de tres años de trabajo.

Hay que recordar que el DNT y la nitroglicerina son componentes de la Goma2 EC y del Tytadin y no de la Goma 2 ECO, explosivo que, según la versión oficial, se utilizó en los atentados del 11-M.

Por todas esas circunstancias, los peritos propuestos por las partes están decididos a pedir nuevas pruebas al presidente del tribunal, el magistrado Javier Gómez Bermúdez. Una de esas peticiones será la exhumación de los cadáveres.

Los técnicos civiles están cansados de las «supuestas manipulaciones» por parte de un sector de los peritos oficiales y, según han manifestado a EL MUNDO, están decididos a llegar hasta el final para saber la verdad: «Las víctimas directas de las explosiones no pueden tener ningún tipo de contaminación y, aunque será muy duro y fuerte, es de las pocas soluciones que nos quedan para que todos sepamos cuál fue el explosivo utilizado por lo terroristas en los trenes de la muerte».

Para decidir esas y otras cuestiones se van a reunir mañana todos los peritos. También está previsto que el informe final que los peritos tienen que presentar al tribunal que juzga el 11-M esté definitivamente acabado el día 6 de mayo.

EL MUNDO ha sabido que, en principio, los ocho peritos (cuatro independientes designados por las partes que intervienen en el juicio y cuatro oficiales) están dispuestos a firmar un documento conjunto sobre la metodología empleada en el laboratorio para obtener los últimos resultados. En ese informe sólo se detallará lo que se ha encontrado y cómo se ha encontrado.

Dos probables informes

El enfrentamiento entre las partes técnicas radica en las conclusiones. Lo más probable es que el tribunal reciba dos informes: uno firmado por los peritos designados por las partes -representantes de las acusaciones y de las defensas- y otro por los de la Policía.

Los dos peritos de la Guardia Civil, de momento, consideran que ellos no deben firmar ningún informe de conclusiones y quieren certificar sólo el informe sobre la metodología. Es decir, la Guardia Civil no apoya a la Policía pero tampoco la desmiente, y así se queda al margen de toda conclusión final.

Este periódico también ha conocido que los técnicos de la Guardia Civil ven demasiados puntos oscuros en los análisis realizados por los Tedax después de los atentados, en la recogida de muestras en los focos de las explosiones y en la cadena de custodia de las pruebas.

Por ese mismo motivo, y por otras incógnitas que han surgido tras las declaraciones realizadas por los técnicos policiales durante el juicio del 11-M, los peritos propuestos por las partes también están dispuestos a pedir al tribunal que se investigue «la cadena de custodia» de las pruebas recogidas tras los atentados. Los técnicos civiles y los de la Guardia Civil quieren saber cómo se recogieron y cómo llegaron las muestras al laboratorio de la Policía Científica.

Se da la circunstancia de que los técnicos oficiales, dirigidos por el jefe del laboratorio de la Policía Científica, sustentan el sorprendente hallazgo de DNT y nitroglicerina en las muestras en un simple fenómeno de contaminación. Alfonso Vega, funcionario policial y jefe de la pericia, primero dijo que el DNT procedía de una contaminación en fábrica porque durante un tiempo la Unión Española de Explosivos (UEE) utilizó las mismas amasadoras para la fabricación de cartuchos de Goma2 ECO y Goma2 EC. Poco después se demostró que esa teoría no tenía base científica.

Respecto a la nitroglicerina localizada en la muestra M-1 -restos de polvo de extintor-, el jefe del laboratorio también argumentó que se había producido otra contaminación. En esta ocasión la culpable de la contaminación era la bolsa de plástico -polietileno- que guardaba la muestra, que según Alfonso Vega era porosa [ver EL MUNDO del pasado 16 de abril].

De nuevo la teoría de ese funcionario policial se ha venido abajo cuando han llegado hasta el laboratorio de la Policía Científica los informes de los fabricantes de bolsas que rechazan, rotundamente, esa hipótesis. Sin embargo, y a pesar de los informes negativos sobre la porosidad de las bolsas de plástico por parte de los fabricantes, Alfonso Vega continúa calentando las bolsas de polietileno en el laboratorio de la Policía Científica con la esperanza de que en alguna de ellas se produzca el milagro.

El jefe del laboratorio de la Policía Científica y director de la pericia se ha quedado sin argumentos para mantener la teoría de la contaminación y poder explicar cómo y por qué existe DNT y nitroglicerina en algunas de las pruebas recogidas en los focos de las explosiones. Esos dos componentes no forman parte de la Goma 2 ECO, explosivo utilizado por los terroristas según el juez Juan del Olmo y la fiscal Olga Sánchez.

Tampoco puede explicar Alfonso Vega, de manera científica, que esos descubrimientos -DNT y nitroglicerina- se hayan producido después de tres años y que, curiosamente, el descubrimiento corriera a cargo de los nuevos técnicos propuestos por las partes cuando se incorporaron.

El 13 de febrero los peritos entregaron su primer informe preliminar al tribunal del 11-M y en él ya establecían las claras diferencias que había entre las dos partes de la pericia, la oficial y la civil. La oficial pretendió introducir en el informe una serie de conceptos generales para definir algunos análisis químicos y la civil se opuso de forma rotunda y aclaró: «Sólo se pueden reflejar cosas o elementos concretos. Todo lo demás induce a una interpretación que puede ser errónea».

Un mes y medio después, la situación entre las diferentes partes no ha cambiado. Incluso se puede decir que ha ido a peor después de que se descubrieran restos de DNT y nitroglicerina en las muestras y que Vega y sus hombres intentaran desprestigiar esos resultados con la teoría de la contaminación.

Por todas esas cuestiones sin resolver, los peritos propuestos por las partes van a solicitar al tribunal que autorice la búsqueda de nuevas muestras y que, en caso de que no se localicen, se disponga la exhumación de algunos cadáveres. Esos peritos y los de la Guardia Civil también quieren que se investigue la cadena de custodia.


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Descubren DNT en las muestras de las vías del AVE de Mocejón

 

02-05-07






JUICIO POR UNA MASACRE / La investigación

Descubren DNT en las muestras de las vías del AVE de Mocejón

Los peritos particulares hallan restos del componente en unas piedras en poder de los Tedax pero no en las que tenía la Guardia Civil

ANTONIO RUBIO

MADRID.- Desde que, a finales de enero de este año, se incorporaron a la nueva pericia los técnicos propuestos por las partes, el laboratorio de la Policía Científica no deja de dar sorpresas. La última se ha producido recientemente y tiene relación con las muestras recogidas por los Tedax el 2 de abril de 2004 en las vías del AVE, cerca de Mocejón (Toledo). De nuevo han aparecido restos de dinitrotolueno (DNT), componente que no forma parte de la Goma2 ECO.


El hallazgo se ha producido después de que los técnicos analizaran un conjunto de piedras que fueron utilizadas por los terroristas islamistas para tapar el explosivo que habían colocado junto a las vías del tren y que, por circunstancias desconocidas, no llegó a explotar. (.../...)

Los Tedax recogieron en el kilómetro 61,250 de la vía del AVE Madrid-Sevilla un total de 26 piedras. De esas, 15 fueron entregadas para su análisis a la Guardia Civil y las 11 restantes quedaron en poder de los Tedax y de la Policía Científica.

Después de tres años de trabajo, nadie, incluidos los Tedax, había descubierto ningún componente que no fueran los propios de la Goma 2 ECO: nitrocelulosa, nitrato amónico, nitroglicol, ftalato de dibutilo y carbonato cálcico.

La sorpresa saltó hace unos días, cuando los peritos designados por las partes, después de aplicar una serie de pruebas a las 11 piedras de los Tedax, detectaron que en ellas había restos del componente dinitrotolueno (DNT).

Pero la sorpresa aún más grande es que en el resto de las piedras, las 15 de la Guardia Civil, no aparecen restos de DNT. Según ha sabido EL MUNDO, la Guardia Civil no entiende absolutamente nada y está «muy mosqueada» con los Tedax y con el jefe del laboratorio de la Policía Científica, Alfonso Vega.

En un Informe técnico pericial sobre diferentes cuestiones relacionadas con los atentados del 11-M, al que ha tenido acceso este periódico y que fue elaborado conjuntamente por los Tedax, la Policía y la Guardia Civil, se indica: «El día 2 de abril de 2004, efectivos de la Guardia Civil neutralizaron un artefacto explosivo localizado en el punto kilómetrico 61,250 de la vía del AVE [...] El artefacto estaba formado [...] por 12 kg. de una sustancia de color blanco y consistencia similar a la plastilina...».

Y continúa el informe con el estudio de la sustancia encontrada junto en la vía del tren: «Según el resultado de los análisis químicos efectuados por el Servicio de Criminalística de la Dirección General de la Guardia Civil, se trataba de dinamita Goma 2 ECO, explosivo compuesto por los siguientes elementos: nitrocelulosa, nitrato amónico, nitroglicol, ftalato de dibutilo y carbonato cálcico».

Los Tedax y la Guardia Civil también informan de que, junto a la Goma 2 ECO, había «dos bolsas de plástico de los supermercados Carrefour y Lidl».

El 3 de abril de 2004 la prensa informó de que esa carga explosiva se encontraba debajo de la vía del AVE Madrid-Sevilla, que estaba conectada a un cable de 136 metros y que no tenía iniciador eléctrico al final del mismo. Según los técnicos, la falta de iniciador fue lo que evitó la masacre.

Sin embargo, y con gran sorpresa, en el informe elaborado por los Tedax, la Policía y la Guardia Civil se lee que la argumentación de que el explosivo no estalló por la falta del iniciador es muy relativa: «Es interesante significar que en las líneas de ferrocarril electrificadas, como en las del AVE, se pueden producir derivaciones de corrientes a tierra, originando peligrosas corrientes erráticas, que podrían haber ocasionado la activación accidental del artefacto».

Es decir, que el AVE de Madrid a Sevilla se pudo convertir en un nuevo tren de la muerte y que en su momento nadie informó sobre este hecho.


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Una recogida de pruebas poco rigurosa

 

02-05-07




Una recogida de pruebas poco rigurosa


MADRID.- La recogida de restos en los lugares donde se produjeron las explosiones el 11 de Marzo de 2004, que podían servir de pruebas, se llevó a cabo de manera poco rigurosa, según han declarado en el juicio expertos policiales.


El ex inspector jefe Carlos Corrales, que era el máximo responsable de la Policía Científica en la fecha del atentado, declaró en el juicio que había advertido a los Tedax -los especialistas en explosivos- que la manera en que le enviaban los restos recogidos en los trenes no permitía acreditar que esas pruebas habían permanecido en todo momento bajo custodia policial. (.../...)

Explicó que esos restos le llegaban sin especificar en qué lugar habían sido localizados ni qué agente los había recogido, algo que es un principio básico en el trabajo de la Policía Científica.

El ex comisario jefe de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano, que fue destituido de ese puesto, también mantuvo las dudas sobre la recogida y custodia de los restos de explosivos y la llamada mochila de Vallecas.

Sánchez Manzano explicó al tribunal que los Tedax revisaron concienzudamente los trenes, por lo que no se explica por qué no encontraron esa mochila que después fue hallada en la comisaría de ese barrio de Madrid.


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Los expertos creen que es posible hallar restos de dinamita en los cuerpos

 

02-05-07






Los expertos creen que es posible hallar restos de dinamita en los cuerpos

PABLO JAUREGUI

MADRID. - Más de tres años después de la masacre del 11-M, los cadáveres de las víctimas lógicamente se encuentran ya en un estado muy avanzado de descomposición. Sin embargo, según diversos expertos consultados por EL MUNDO en el campo de la medicina forense, es probable que todavía se puedan encontrar restos del material explosivo utilizado en los atentados. Por lo tanto, la propuesta que han planteado algunos peritos de exhumar los cuerpos para ayudar a esclarecer definitivamente cuál fue el arma del crimen no es descabellada.


El doctor José Cabrera, un especialista en Medicina Legal y Toxicología con amplia experiencia en este terreno, explica que «en cualquier explosión mediada por productos químicos complejos como son las dinamitas, quedan siempre residuos químicos inorgánicos que impregnan el suelo, los objetos y, por supuesto, los cuerpos de aquéllos a los que afectó la explosión».

Este experto destaca que los residuos inorgánicos de un explosivo «de por sí son eternos», y por lo tanto siguen existiendo de forma permanente en los cuerpos a los que se adhirieron, salvo que se produzca un lavado o reacción química posterior.

En el caso específico que nos concierne -cadáveres que se han descompuesto a lo largo de tres años, tras una muerte provocada por las explosiones del 11-M-, el doctor Cabrera considera que «aún existen tejidos, si bien bastante esqueletizados, en los que podrían encontrarse estos residuos, ya que son inorgánicos o minerales».

Es probable, sin embargo, que sólo algunos de los cadáveres contengan residuos de los explosivos, porque esto depende de si el fallecido murió directamente por el efecto de la onda de fuego expansiva o por la proyección de trozos de metal en forma de metralla con restos impregnados de dinamita. Pero los cuerpos de las víctimas que fallecieron por otras causas, como aplastamiento o inhalación de humos tóxicos, probablemente no tengan restos de explosivos en su interior. Por lo tanto, para que fuera viable la idea de buscar restos de explosivos en los cadáveres, sería necesario realizar esta operación de forma selectiva. «Sería imprescindible buscar los restos en los cadáveres de víctimas que se encontraban muy cerca de las deflagraciones en los trenes», explica el doctor Cabrera. «De lo contrario, es muy posible que no se encuentre nada en los cuerpos de las víctimas que murieron relativamente lejos de la explosión». (.../...)


En definitiva, este especialista considera que «no sería fácil lograr suficiente material para esclarecer el tipo de dinamita que se utilizó, pero tampoco se puede negar que algunos restos de explosivos necesariamente tienen que seguir estando presentes en por lo menos algunas de las víctimas».

El pelo y las uñas

Otras fuentes consultadas en el ámbito de la ciencia forense señalaron que los cadáveres en los que existirían más posibilidades de encontrar restos de explosivos serían los de todas aquellas víctimas que fueron mutiladas por las explosiones, ya que es en los cortes de los huesos donde habría una mayor probabilidad de hallar residuos de dinamita, después de tres años de putrefacción.

Algunos investigadores señalaron que también podría resultar especialmente útil analizar ciertos tejidos que no se descomponen, como las uñas, y sobre todo el cabello. Según explicó el catedrático de Física Aplicada de la Universidad de Alcalá Antonio Ruiz de Elvira, el pelo actúa como un filtro de partículas en el que podrían haberse impregnado restos de material explosivo más que suficientes para poder detectar sus componentes con las sofisticadas técnicas de análisis de las que dispone la Policía Científica.

Para muchas familias, es probable que resulte muy dolorosa la idea de exhumar los cadáveres de sus seres queridos, tres años después del atentado. Pero tal y como señala el doctor Cabrera, «el juez es el único que tiene la autoridad en este asunto, y la familia, llegado el caso, no podría oponerse a dicha medida».


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Una prueba dura, pero pertinente

 

02-05-07






Impresiones

Una prueba dura, pero pertinente


Somos conscientes de que la solicitud de los peritos designados por las partes de que se exhumen cadáveres de las víctimas del 11-M para analizar nuevos restos de explosivo puede resultar traumática. Sin embargo, mucho más traumático sería que el Tribunal emitiera una sentencia sin saber a ciencia cierta qué estalló en los trenes. Es previsible que la división de los peritos deje en manos de los jueces la responsabilidad de llegar a una conclusión que, por su carácter científico, no debería corresponderles. (.../...)
A día de hoy, es casi seguro que los ocho técnicos van a estar de acuerdo en consignar qué elementos químicos aparecen en las muestras, pero no en la interpretación que se deriva de ellos. Mientras los de la Policía se aferran sin base a la tesis de la contaminación, los de la Guardia Civil y los independientes no se avienen a ella. Precisamente por esto, cualquier prueba -incluidas las derivadas de la exhumación- sería vital para conocer la verdad, pero conviene recordar que no hubiéramos llegado a este punto si los restos se hubieran analizado en su día en el laboratorio oficial de la Policía Científica y si el juez no hubiera accedido a desguazar los trenes. Por lo demás, las últimas pruebas han arrojado nuevas sospechas sobre los Tedax. Según revelamos hoy -y como ya ocurrió con el explosivo entero-, de las 26 piedras que se recogieron junto a la bomba de la vía del AVE en Mocejón sólo las 11 custodiadas por los Tedax tienen impregnaciones de DNT. Por el contrario e inexplicablemente, en las 15 que guarda la Benemérita no se hallado un solo miligramo. ¿Magia potagia o manipulación de pruebas?

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30.4.07

 

Un mando de la Guardia Civil acusa al coronel Hernando de mentir al Parlamento

 

30-04-07



JUICIO POR UNA MASACRE / La investigación

Un mando de la Guardia Civil acusa al coronel Hernando de mentir al Parlamento


El teniente coronel Aldea informó al 'número 2' del Cuerpo en nota secreta de que el jefe de la UCO dio un testimonio «rotundamente falso» para evitar las «consecuencias» por su actuación previa al 11-M

CASIMIRO GARCIA-ABADILLO

MADRID. - El jefe de la Comandancia de Oviedo de la Guardia Civil, teniente coronel Fernando Aldea, acusó al coronel Félix Hernando, jefe de la Unidad Central Operativa (UCO), de haber dado información falsa en su comparecencia ante la Comisión de Investigación del Congreso de los Diputados, que se produjo el 20 de julio de 2004.


Como consecuencia de la declaración de diversos mandos de la Guardia Civil sobre la actuación de dicho Cuerpo en la investigación previa a los atentados del 11-M, el subdirector general de Operaciones, general José Manuel García Varela, solicitó al teniente coronel Aldea que le remitiera un escrito dándole cuenta de lo ocurrido.

El informe, calificado de secreto, que consta de 12 folios y figura en el sumario del 11-M, fue enviado al general García Varela el 11 de agosto de 2004.

En el citado escrito, Aldea se muestra enormemente crítico con Hernando, quien mantuvo ante la comisión parlamentaria que su unidad dejó de investigar la trama de la dinamita en febrero de 2003 y que en esas mismas fechas pasó toda la información de que disponía a la Comandancia de Asturias, porque, en opinión del jefe de la UCO, ésta era la «competente» para hacerlo.
(.../...)

«Es rotundamente falso», afirma el teniente coronel Aldea. En una nota elaborada por la UCO el 6 de marzo de 2003, se informa que dicha unidad «cubre una entrevista en la que se habla de tráfico de armas, conspiración para cometer un asesinato y de actividades en Madrid y Cádiz». «Claramente -señala Aldea- estamos ante un asunto de delincuencia organizada y de ámbito nacional».

El teniente coronel también acusa a Hernando de mentir al Parlamento cuando afirmó que los protocolos de la UCO obligaban a dar traslado de la investigación a Asturias. Según argumenta Aldea, «el manual de la Policía Judicial, vigente en esas fechas, especifica claramente que los asuntos de delincuencia organizada son competencia de la UCO. Es más, el vigente manual, le reserva en exclusiva los asuntos de tráfico de armas y explosivos».

El máximo responsable de la Comandancia de Oviedo reprocha al jefe de la UCO que dijera en el Congreso que se traspasó toda la información sobre la trama de explosivos a su Comandancia. «La nota -a la que hizo referencia el coronel Hernando- informa 'para conocimiento'. Prueba de que la UCO no finaliza (la investigación) es la nota de fecha 6-3-2003, donde se informa de los avances en la investigación y se demuestran las conexiones con mafias organizadas y de ámbito nacional», sostiene Aldea.

En la información remitida al general García Varela, el teniente coronel Aldea también denuncia la inaudita petición del alférez Jaime Trigo (más conocido como Víctor, el controlador de Rafá Zouhier) de destrucción de pruebas. «Jaime Trigo -relata Aldea-, en la tarde anterior a su comparecencia ante la Comisión del 11-M, se pone en contacto con el comandante jefe de Operaciones de esta Comandancia (Javier Jambrina) para pedirle que destruya esa nota de la que sólo obra copia en ambas unidades.

Aldea da una explicación coherente en su escrito a esta sospechosa petición por parte del ahora teniente Víctor: «Todo esto pone de manifiesto que la UCO, viéndose comprometida por su actuación en la investigación de la trama de los explosivos, decidió aferrarse a la nota anterior (27-2-2004) para presentarla como un documento de cierre y traspaso de su investigación, para poder desentenderse de consecuencias posteriores».

El documento remitido por Aldea no sólo supone un rotundo varapalo para Hernando, sino que cuestiona también la actuación del entonces jefe de la Comandancia de Asturias (entonces, coronel Pedro Laguna) y del jefe de la Comandancia de Gijón (entonces, teniente coronel Antonio Rodríguez Bolinaga).

Ambos, según el teniente coronel Aldea, subestimaron la información suministrada por su Comandancia (recabada fundamentalmente por el capitán jefe de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de Oviedo, Pedro Amable Marful), sino que se opusieron a la creación de un equipo de investigación conjunto de la Policía Judicial de las comandancias (EDOA) de Asturias.

La UCO, por su parte, se negó a aportar información en tiempo y forma sobre la actividad delictiva de la trama asturiana para poder lograr, como pretendía Marful, autorización judicial para pinchar los teléfonos de Suárez Trashorras y Antonio Toro, entre otros.

Aun con todas las dificultades, la Comandancia de Oviedo siguió investigando dicha trama hasta septiembre de 2003, dejándola a partir de esa fecha «en estado durmiente».

Como es sabido, el Ministerio del Interior decidió en noviembre de 2004 destituir a Rodríguez Bolinaga de su puesto por «pérdida de confianza». Como se recordará, el ex jefe de la Comandancia de Gijón ocultó al juez la llamada cinta de Cancienes, en la que se recogía la conversación entre el agente Campillo y su confidente Lavandera. Laguna, sin embargo, fue ascendido a general. Hernando continúa siendo responsable de la UCO.

Víctor fue informado por parte de Rafa Zouhier de la trama de explosivos al frente de la cual se encontraban Toro y su cuñado Suárez Trashorras (a quien la UCO llegó incluso a fotografiar). También recibió información por parte de la fuente identificada como «A-1» de que Toro poseía 150 kilos de explosivos.

Como se recordará, el presidente del tribunal del 11-M, Javier Gómez Bermúdez, llamó la atención a Víctor porque éste olvidara mencionar en su declaración ante el juez instructor el detalle de que una fuente le hubiera informado de que Toro tenía dicha cantidad de explosivo.

La gran incógnita todavía por despejar es hasta cuando la UCO siguió investigando la trama de los explosivos, si es que alguna vez dejó de hacerlo antes del 11 de Marzo.

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¿POR QUÉ MINTIO EL CORONEL HERNANDO EN EL PARLAMENTO?

 

30-04-07



Editorial

¿POR QUÉ MINTIO EL CORONEL HERNANDO EN EL PARLAMENTO?


Los sinuosos meandros por los que se ha adentrado en estos tres años la investigación sobre los atentados del 11-M han bordeado en diversas ocasiones los territorios de la UCO, la unidad de la Guardia Civil que dirige el turbio coronel Félix Hernando. Sin embargo, quizá nada de lo que hasta ahora se sabe haya puesto tan en evidencia su papel como la información que hoy publica Casimiro García-Abadillo.

En un informe secreto incluido en el sumario, el jefe de la Comandancia de Oviedo, Fernando Aldea, acusa al coronel Hernando de haber dado un testimonio «rotundamente falso» en su comparecencia ante el Congreso de los Diputados con el único objeto de tapar las vergüenzas de su unidad en la investigación de la llamada trama asturiana.

(.../...)

Hernando aseguró ante la Comisión que la UCO -que había sabido por boca de Rafa Zouhier de los manejos de Toro y Trashorras- había abandonado la investigación de la trama en febrero de 2003 y la había dejado en manos de la Comandancia asturiana. Sin embargo, son varios los detalles que desmienten su versión. Como en su día publicamos, una nota fechada el 6 de marzo de 2003 sobre las actividades ilícitas de Toro y Trashorras en Madrid y Cádiz demuestra que, lejos de olvidarse del asunto, la UCO continuó investigando sus conexiones dentro y fuera de Asturias. Según las conclusiones de Aldea, «la UCO decidió aferrarse a la nota anterior -la del 27 de febrero- para presentarla como un documento de cierre y traspaso de su investigación, para poder desentenderse de sus consecuencias posteriores». Para ello uno de los subordinados de Hernando llegó incluso a intentar destruir la nota del 6 de marzo que impedía a la unidad cargar el muerto a sus colegas de Asturias.

El informe deja en evidencia que Hernando mintió también al Parlamento cuando afirmó que los protocolos de la UCO le obligaban a trasladar la investigación a la Comandancia asturiana. Bien al contrario, el Manual de Policía Judicial especifica que «los asuntos de delincuencia organizada son competencia de la UCO». Es más, son exclusiva de la unidad «los asuntos de explosivos y tráfico de armas».

Así pues, el informe da sólidos indicios de que Hernando cometió un delito de falso testimonio ante el Congreso, pero sobre todo suscita nuevos interrogantes en torno a la extraña actuación de la UCO en los meses previos al 11-M. ¿Siguieron investigando en Asturias los pupilos de Hernando? Y si continuaron encima de Toro y Trashorras -como así parece-, ¿dejaron de investigarlos en algún momento o fueron testigos privilegiados de sus tratos con El Chino en los meses previos a la masacre?

En cualquier caso, son cada vez más los indicios que apuntan a que el papel de la UCO en los atentados es mucho más relevante de lo que hasta ahora se nos había dicho. Y el hecho de que su jefe sea precisamente Félix Hernando, actualmente en el banquillo por comprar con dinero público el silencio de las esposas de Amedo y Domínguez, arroja aún más sospechas sobre su actuación.

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Toro buscaba un sicario para 'eliminar' al chivato de la Policía

 

30-04-07



Toro buscaba un sicario para 'eliminar' al chivato de la Policía


La nota elaborada el 6 de marzo de 2003 a la que hace referencia el teniente coronel Aldea en su informe secreto al subdirector general de Operaciones de la Guardia Civil, García Varela, demuestra que la UCO tenía montado un dispositivo de investigación sobre la trama de los explosivos que, de hecho, estaba logrando información muy sustanciosa.
(.../...)


En dicha nota se da cuenta de que Trashorras y Toro se desplazaron a Madrid el 6 de marzo de 2003 en un vehículo de alquiler y que la finalidad de dicho viaje era contactar con varias personas para localizar un comprador «en relación a la Goma 2».

Por otra parte, se informa de que ambos pretendían «adquirir un arma corta con silenciador y dos 'kalasnikov'». Además, se informa de que Toro «está convencido de que una persona que él conoce es el chivato de la Policía (acababan de ser registrados sus locales), por lo que quiere eliminarlo, para lo que está intentando buscar algún ciudadano marroquí o de algún país del Este que pueda hacer este trabajo».

En la misma nota se cuenta que, desde Madrid, Toro y Trashorras se trasladaron a Cádiz, «con objeto de formalizar una compra de hachís bastante importante».

La UCO señala que va a realizar «gestiones para averiguar la identidad del chivato y de Martín», un ciudadano «súbdito de Uruguay que está interesado en la compra del explosivo y que lo pagaría con cocaína».

Todo hace pensar que el chivato al que se refiere Toro es el confidente Lavandera. Sin embargo, en el sumario ya no hay más informes de la UCO al respecto.

Tras el atentado del 11-M, en conversación telefónica mantenida el 17 de marzo, Zouhier dio a 'Víctor' información sobre el jefe operativo del comando, Jamal Ahmidan, alias El Chino.

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29.4.07

 

«¡Esto huele a morito!»

 

29-04-07



JUICIO POR UNA MASACRE / Más enfrentamientos en la cúpula policial / Resumen de la semana

«¡Esto huele a morito!»


La inverosímil controversia entre mandos de la Policía

Por FERNANDO MUGICA

De nuevo existen contradicciones graves entre los más altos cargos policiales durante la etapa de los atentados / El responsable de la UCAO, García Castaño, ha desautorizado a su antiguo director general negando el informe que relacionaba a ETA con el 11-M / Sus datos chocan también con los de otros testigos


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Lo decía Sabina en una de sus canciones emblemáticas. Hay algunos que mienten incluso cuando dicen la verdad. El juicio del 11-M ha llegado esta semana a un puerto cuya dirección ya nos habían anunciado. Esta vez ya no se trata de personajes marginales, delincuentes habituales o confidentes que bordean la legalidad. Ahora, los que se contradicen, los que mienten, con el cuchillo en la boca, son altos cargos de la cúpula policial.

El espectáculo comenzó la semana anterior con las versiones contrapuestas que aportaron Díaz Pintado, el que fue subdirector operativo de la Policía y Santiago Cuadro Jaén, comisario general de Seguridad Ciudadana durante los atentados. La palabra Titadyn propició un abismo insalvable entre ellos. No era un tema menor, porque se trataba de la palabra que más confundió al Gobierno de Aznar durante aquellos días trágicos. ETA, una vez más, influía así en el rumbo de una nación que había hecho de su lucha contra el terrorismo una de sus principales banderas.

Y, de nuevo, esta semana dos mandos policiales se enfrentan ante el tribunal por un informe sobre la organización terrorista. Enrique García Castaño, responsable el 11-M de la UCAO, la Unidad de Apoyo Operativo de la Policía, desmentía de una forma rotunda, y sin misericordia, a Agustín Díaz de Mera, ex Director General de la Policía.

Fue la segunda vez que descubrimos, con muy pocos días de diferencia, las distintas familias, los diferentes grupos irreconciliables de las Fuerzas de Seguridad que aparentaban, entonces, ante la opinión pública formar una piña.

MANIOBRAS DE DISTRACCION

Hay quien considera que toda esta polémica es una simple maniobra de distracción. Lo importante, dicen, lo medular es saber qué tipo de explosivo se utilizó en las explosiones de los trenes. El resto, aseguran, es accesorio. Sostienen que se trata de una burda cortina de humo para que se siga pronunciando la palabra ETA en torno a los atentados con el consiguiente desgaste que eso supone para el Gobierno anterior. Tal vez por eso, el PP huye de la polémica y de todo lo que está relacionado con el juicio considerando que ya pagó un duro precio político y que la trifulca no le va a reportar ningún beneficio.

Probablemente tengan razón los que así opinan pero no podemos pasar de puntillas sobre esta polémica sin destacar que esa realidad puede acercarnos un poco más a la verdad sobre lo que realmente sucedió el 11-M.

Es difícil encontrar a alguien en las comisarías de Policía que hable, a estas alturas del juicio, sobre los atentados. Eso es al menos lo que se deduce de una observación superficial. Sin embargo, en pequeños corros de amigos y siempre en privado, el tema está más caliente que nunca. Se hacen listas, se ponen sobre la mesa recuerdos, se contrastan datos para saber quién está con quién y quién pertenece a cada grupo en esta trama. Todos los consultados dan por hecho que queda mucho todavía por descubrir. En este sentido, se comenta la ingenuidad demostrada por personas como Agustín Díaz de Mera e incluso se discute sobre si ese aparente despiste no esconderá alguna intención más profunda.

La boda de Enrique García Castaño -el amor le ha hecho adelgazar 65 kilos-, celebrada el sábado por la tarde en León fue, en este sentido, un verdadero test. No estaban todos los que debían estar y algunos invitados se borraron en el último momento. Fue en el Parador de León. No asistieron los que habían sido sus aparentes amigos íntimos, como Agustín Díaz de Mera o Jesús de la Morena. En la mesa número dos estaba, sin embargo, el juez Baltasar Garzón mientras que se caía de la lista la jueza Teresa Palacios.

En otra mesa se reunieron miembros de distintas legaciones diplomáticas. No es un secreto que García Castaño se ha llevado siempre muy bien con miembros de los servicios de inteligencia extranjeros. Sus coqueteos con sirios, estadounidenses o israelíes le permitieron siempre ofrecer información sensible a periodistas -ocupaban parte de las mesas 16 y 21 de la boda-, a los que a lo largo de los últimos años ha pasado información relevante, que no siempre resultó exacta. No faltaron invitados con nombres vascos como Zubi, Gaizka o Jon -Eneko no pudo ir-.

Pero lo más curioso de la comparecencia de García Castaño en el juicio del 11-M no han sido, en mi opinión, las contradicciones con Díaz de Mera sino los datos que ha aportado sobre capítulos tan importantes de la investigación como la tarjeta de la mochila de Vallecas, la localización del piso de Leganés o la intervención del hermano de Kounjaa, uno de los presuntos terroristas que se inmolaron el 3 de abril de 2004 durante la intervención de los Geos.

¿FUE POR LA MAÑANA O POR LA TARDE?

Vayamos por partes. Nos han dicho ya en dos ocasiones que los datos aportados en las primeras consultas a Amena sobre la tarjeta de la famosa mochila itinerante fueron de viva voz. Los intervinientes «daban por supuesto» que existían los mandamientos judiciales que respaldaran esas consultas. No hay papeles escritos que nos muestren cuál fue la respuesta de Amena aquella mañana del 12-M. Y, sin embargo, esos datos tuvieron la máxima trascendencia a la hora de canalizar la investigación. Fue esa tarjeta la que llevó a Zougam y a las primeras detenciones al día siguiente. Y fueron éstas las que dieron un vuelco definitivo a la percepción de los ciudadanos sobre lo ocurrido. El Gobierno mentía -en su opinión- al empeñarse en la participación de ETA. La vía islamista aparecía diáfana y sólo alguien con mala intención podía asegurar lo contrario.

García Castaño, en su línea habitual, permaneció sereno y seguro de lo que decía. Hasta que comenzó a hablar de las detenciones de los indios que habían vendido la tarjeta al locutorio de Tribulete de Jamal Zougam. Cometió un error al adornarse explicando que esos indios no habían querido colaborar en la tarde del 12-M con las Fuerzas de Seguridad. No habían querido colaborar con quién, ¿con los dos clientes que se presentaron con preguntas absurdas y que no se identificaron como policías?

García Castaño insistió en que siempre se hace así en una primera aproximación al objetivo. Se estudia el terreno y el tipo de personas relacionadas con un caso. Eran dos inspectores de la UCAO, dos hombres de Enrique, los que actuaron de esta forma en la tarde del 12-M en el establecimiento de los indios. Pero éstos no tenían por qué saberlo.

Contestaron a las preguntas de aquellos clientes con toda la paciencia que puede tener un tendero con dos individuos que ve que no van a comprar nada y que sólo le están haciendo perder tiempo. Las preguntas eran de primero de básica. ¿Se necesita un carné de identidad para comprar una tarjeta prepago? Pues naturalmente que no. Los indios podían haberles mandado a paseo sin contemplaciones y no por eso tendrían que ser acusados de falta de colaboración. García Castaño no supo explicar al tribunal a qué se refería con la falta de colaboración y su salida de que «nuestros hombres están siempre en la calle y saben cuándo alguien miente» es tan absurda que no merece comentario.

Lo del piso de Leganés, tiene aún más enjundia. García Castaño se empeñó en su declaración en afirmar que había sido entre las 12.00 y las 12.30 horas, cuando sus hombres se habían enterado de la localización del piso. Habló de que en una llamada de una de las tarjetas apareció una inmobiliaria y que acudieron allí para ver si entre los pisos alquilados había alguno que lo ocuparan islamistas.

NO ERA UNA AGENCIA INMOBILIARIA

Pero el caso es que ese número no les llevó a una inmobiliaria sino a una gestoría. Y además esa gestoría no alquilaba pisos. Sólo por hacer un favor a un amigo que estaba en Galicia -según uno de los testigos relacionados con esa empresa y que ya ha declarado en el juicio- pusieron en alquiler un único piso. Para corroborarlo, el testigo también afirmó que no se anunciaban en ninguna parte como una inmobiliaria ya que no tenían otros pisos en alquiler.

Pero es que además, la hora en que los policías de la UCAO encuentran ese piso, -según García Castaño-, las 12.30 horas del día 3 de abril de 2004 no coincide con el testimonio del comisario general de Información, Jesús de la Morena, ni con la declaración del policía de la UCIE, la Unidad Central de Información Exterior, que persiguió a uno de los terroristas después de que bajara una bolsa de basura.

De la Morena dijo ante el tribunal que era imposible que nadie supiera de la existencia de ese piso antes de las 15.00 horas de ese día. La razón que esgrimió parecía definitiva: «Si se hubiera sabido antes de esa hora yo hubiera tenido que conocerlo necesariamente».

Para colmo, García Castaño afirmó durante toda su comparecencia que él informaba siempre y puntualmente de todos los datos relevantes que encontraba a quien tenía que informar, a su jefe, Jesús de la Morena. La contradicción es manifiesta.

El policía de la UCIE, el que recordaba todo lo de Leganés con mucho detalle, el que aseguró que de la bolsa de basura -en la que no encontraron huellas- sobresalían ramas de dátiles, aseguró que cuando fueron a las cercanías del piso, a eso de las 15.00 horas, se manejaban a ciegas ya que no tenían ninguna referencia de la planta ni de la letra del piso de los islamistas. Pero ¿no dice García Castaño que a las 12.30 horas de esa mañana ya sabían por la inmobiliaria el piso concreto alquilado por los terroristas?

Esa hora coincide, más o menos, con la hora en la que el entonces responsable de los Tedax, el comisario Manzano, señaló como la que le habían llamado para que estuviera preparado con un equipo para una intervención en un piso de Leganés. O sea que la Policía conocía a esa hora que podía haber islamistas relacionados con explosivos en un piso concreto y no avisaron ni a De la Morena ni a los Geos, a los que se llamó ¡a las 17.00 horas! Totalmente absurdo.

LA CASUALIDAD DE PARLA

La visión profesional de García Castaño no pudo ser más eficaz en aquellos días posteriores al 11-M. No sólo encontró la procedencia de la tarjeta de la mochila de Vallecas y la ubicación exacta del piso de Leganés sino que además supo dónde colocarse con sus hombres en la tarde de los suicidios. Era el encargado del apoyo operativo así que se alejó todo lo que pudo de Leganés y del piso de los islamistas para situarse, por casualidad, en la localidad de Parla.

El milagro se produce de nuevo. Es en Parla donde aparece esa tarde el hermano de Abedenabí Kounjaa para decir que ha hablado con éste por teléfono y que está dispuesto a inmolarse en un piso de Leganés en cuya puerta han acumulado explosivos. No está mal. Tres bingos seguidos en menos de 20 días.

Queda ahora la incógnita de si el juez Javier Gómez Bermúdez aceptará el careo entre Agustín Díaz de Mera y Enrique García Castaño. Sería una pérdida de tiempo. Gente próxima a ambos nos ha comentado que la confianza del primero sobre el segundo fue alimentándose en los últimos años a base de confidencias aparentemente útiles para el ex director general.

Hay que destacar que las revelaciones que hizo éste, hace meses en una emisora de radio, sobre la existencia de un documento que involucraba a ETA con el 11-M, no fueron fruto de una improvisación. La mejor prueba es que primero llamó a los informativos de fin de semana de esa emisora para tratar de salir en antena. No le hicieron mucho caso y volvió a llamar para salir en directo, esta vez en un programa de gran audiencia por la mañana. Díaz de Mera midió cada una de las palabras que pronunciaba. Por mucha fe ciega que tuviera en García Castaño, nadie se cree que fuera tan ingenuo como para no saber que su fuente en ese tema no destacaba como un ejemplo de transparencia.

LA NOCHE DE IFEMA

Agustín Díaz de Mera tiene que contar todavía muchas cosas importantes sobre el 11-M. Por ejemplo qué fue lo que supo y lo que hizo en la noche siguiente a los atentados en el recinto de Ifema. Precisamente a las mismas horas en que, escoltado por los cuchicheos al oído de su director de gabinete, Gabriel Fuentes, repetía sin cesar a todo el que quería escucharle: «¡Esto huele a morito!».

Por lo demás, el juicio ha entrado en la recta de la negación sistemática y de la pérdida de memoria. Los diferentes testigos repiten como loros que no se acuerdan de nada. Los etarras -¿para qué querían los abogados que declararan?- incluso se habían olvidado de la famosa caravana de la muerte, la de Cañaveras. Les daba risa todo aquello hasta que el juez les advirtió que podían estar cometiendo un delito de denegación de auxilio a la Justicia. Fue un espectáculo detestable e innecesario.

Abdelkrim Bensmail, disfrazado de islamista radical, también sonreía cuando negaba la evidencia de que le habían encontrado en su poder, en la cárcel de Villabona, un papel con datos de varios etarras importantes.

Ya no queda esperanza de que en este juicio nadie reconozca nada. Los posibles autores no aceptan su responsabilidad ni siquiera como propaganda de su causa. Los testigos se contradicen con naturalidad y los cargos policiales ofrecen un espectáculo bochornoso al insistir en que esto o aquello no era de su responsabilidad, que no estaban allí o que la posible culpa la tienen siempre los demás.

Y, como cada semana, quedan cosas en el tintero muy importantes que no reciben titulares. El abogado de Nayo ratificó que éste contó a la Guardia Civil las relaciones de la trama asturiana de explosivos con ETA. «No registraron el monte que les indicó porque era muy grande».

También resultó revelador el testimonio del policía que estaba en el mostrador de denuncias de la comisaría de Gijón el día que se presentó un ciudadano, Francisco Javier Lavandera, para denunciar posibles delitos. «Sí nos dijo» -en 2001- «que traficaban con explosivos y con dinero falso, que querían fabricar bombas con móviles y que estaban relacionados con ETA». Añadió que «ante la gravedad de esos hechos» lo comunicó a sus superiores inmediatamente. Al final era todo verdad, a pesar de todas las dudas que muchos han querido enfatizar desde que nuestro periódico lo descubrió, en otoño de 2004.

El guardia civil que multó a El Chino en Burgos, ahora resulta que sí habló con la central. «Esas conversaciones tienen que estar grabadas. Lo que pasa es que me dijeron que ese día la grabadora se había estropeado».

DETENCIONES ILEGALES

Al final, a los pobres muchachos de la UCIE les ha pillado el tren por la cosa más tonta. El juez Bermúdez deduce testimonio por posible detención ilegal contra el muchacho que llamó a Telemadrid para una consulta a la misma hora que el que llamó para informar de la existencia de una cinta con una reivindicación en una papelera cercana a la mezquita de la M-30.

«No me dejaron llamar a un abogado. Me presionaron entre 10 policías. Me aplicaron la ley antiterrorista y me dijeron que estaban interrogando también a mi novia».

Al juez Bermúdez no parecía importarle mucho las explicaciones de Corrales, el responsable de la Policía Científica durante el 11-M. Es evidente que espera a las pruebas periciales y que se fiará de éstas para configurar la sentencia.

No puedo dejar pasar la ocasión de hablar del testimonio del presidente de la comunidad en la que trabajaba el portero que se fijó en aquellos individuos sospechosos que estaban en Alcalá junto a la furgoneta Renault Kangoo.

El testigo ha asegurado que vio aquella mañana a los dos coches de policía que llegaron primero al lugar de los hechos. Es hora ya de que alguien les pregunte a los cuatro policías que ocupaban esos vehículos, tres hombres y una mujer, qué es lo que vieron en la furgoneta en un primer momento y a quién llamaron para comunicar qué. Nuestros lectores ya lo saben porque ya les hemos pormenorizado lo que nos dijeron. Ahora no estaría de más que también se lo contaran al juez.

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