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2.4.07

 

Hay 'razones más que suficientes' para 'diagnosticar' que había nitroglicerina

 

02-04-07



LOS PERITOS DETALLAN COMO ENCONTRARON COMPONENTES DEL TITADYN EN UNO DE LOS FOCOS

Hay 'razones más que suficientes' para 'diagnosticar' que había nitroglicerina


ANTONIO RUBIO

MADRID.- Todos los peritos, hasta un total de ocho, han comprobado que la muestra M-1, que corresponde a El Pozo, contiene nitroglicerina, nitrato amónico, dinitroglicol y dinitrotolueno (DNT), componentes del explosivo Titadyn. Pero tan sólo cuatro han firmado y certificado el escrito enviado el pasado día 30 al magistrado Gómez Bermúdez, donde se le informaba de este hallazgo y se concluía que hay «razones más que suficientes» para «diagnosticar» que había nitroglicerina.

Los técnicos de la Policía y Guardia Civil, que son otros cuatro, se han negado a ratificar el escrito pericial, aduciendo que no pueden firmar escritos dirigidos a los jueces y que tan sólo dan validez a los informes.
(.../...)

Los técnicos de parte, que representan a algunas acusaciones y a varias defensas, optaron por enviar el escrito pericial al Tribunal para certificar los resultados obtenidos en los últimos análisis llevados a cabo en el laboratorio de la Policía Científica.

«No queríamos que se pudiera producir alguna anormalidad o perdida de resultados por el paréntesis que se iba a producir con las fiestas de Semana Santa», apuntó uno de los peritos a EL MUNDO.

Este periódico también ha podido saber que la negativa de los peritos de las Fuerzas de Seguridad a firmar el escrito pericial está motivada por las sugerencias recibidas por sus superiores y porque la iniciativa del documento enviado a Gómez Bermúdez partió de los peritos de las defensas y acusaciones.

El escrito pericial, que consta de dos folios y que obra en poder de este periódico, está fechado el 29 de marzo de 2007 y en su punto 2 indica: «En lo que se refiere a los análisis cualitativos de las muestras de los focos, informamos de la presencia de nitroglicerina (NG) en la muestra catalogada en nuestros anteriores informes como muestra M-1, y que corresponde al foco nº 3 de la estación de El Pozo; junto a la nitroglicerina aparecen otros componentes de dinamita, concretamente: nitrato amónico, dinitroglicol (EGDN), dinitrotolueno (DTN)».

Se da la circunstancia de que el hallazgo de la nitroglicerina en la muestra M-1 se produjo el pasado día 20, a primera hora de la mañana, cuando el perito de la Guardia Civil y uno de las partes manipulaba esa prueba. En el punto 3 del informe remitido por los peritos al magistrado Gómez Bermúdez se indica cuándo y cómo se produjo el descubrimiento: «El día 20 de marzo de 2007, en el cromatógrafo de gases equipado con detector de masas ion-trap VARIAN, se detectó la nitroglicerina, y fue confirmada su presencia también en el cromatógrafo de gases AGILENT 6890 N, equipado con detector de masas cuadrupolo, así como en el cromatógrafo de líquidos con detector ultravioleta AGILENT».

Pruebas realizadas

También se recoge en ese mismo punto del informe el número de pruebas realizadas: «En total, se obtuvieron cinco resultados positivos de presencia de nitroglicerina en el citado foco, contrastado por varios peritos con tres técnicas diferentes: cromatografía de gases/ masas, con detector ion-trap; cromatografía de gases/ masas, con detector cuadruplo y cromatografía líquida HPLC».

Y tras describir el número de pruebas realizadas para llegar a la determinación de que en la muestra M-1 había nitroglicerina, los peritos independientes o de parte concluyen: «La presencia de nitroglicerina en estos analizadores se evidencia por la aparición del pico de esta sustancia con señal clara y en el tiempo de retención que le corresponde y que coincide con el de sustancia patrón nitroglicerina posteriormente inyectada».

El descubrimiento de la nitroglicerina, que se produjo sobre las 9.00 horas del día 20 de marzo, fue comunicado automáticamente a todas las partes presente en el laboratorio. «Nitroglicerina, nitroglicerina», repetía una y otra vez el equipo de peritos que encontró esa sustancia en la muestra M-1 y, de inmediato, todos los técnicos que estaban en el laboratorio dejaron su trabajo y se trasladaron hasta el lugar del hallazgo.

Las primeras reacciones de algunos de los peritos fueron de incredulidad, pero poco después todo se tornó en sorpresa y aspavientos. Alfonso, el jefe del laboratorio de la Policía Científica, tuvo que reconocer, a regañadientes, el nuevo y relevante descubrimiento: «Sí, en un 90% puede ser nitroglicerina».

Pero, nueve días más tarde, el mismo jefe del laboratorio se ha negado a firmar, de momento, lo que es toda una evidencia y que queda reflejado en el punto 5 del informe pericial remitido al tribunal que juzga los atentados del 11-M: «El número de pruebas y la claridad con que aparece la nitroglicerina en los referidos ensayos, así como el contraste entre las técnicas empleadas, son razones más que suficientes en cualquier determinación analítica pericial como para diagnosticar su presencia en el analito, diagnóstico que emitimos en este acto».

Por precaución y para evitar cualquier manipulación de las pruebas por parte de los peritos se dispuso desde un primer momento que todas las comprobaciones y análisis se hicieran en pareja y que, además, se grabaran todos los trabajos mediante cámaras situadas en el laboratorio de Policía Científica. También hay que indicar que durante los trabajos de los peritos está presente un secretario judicial nombrado por el propio Tribunal que juzga el 11-M.

Los peritos que están llevando a cabo los análisis de las pruebas recogidas en los focos de las explosiones de los trenes de la muerte han querido ser tan escrupulosos y rigurosos que han incluido un sexto punto en su informe donde se indica: «Excepcionalmente por las especiales circunstancias de gravedad y trascendencia que concurren en este caso, nos reservamos la posibilidad de realizar dos pruebas complementarias siempre y cuando ello se pueda llevar a cabo dentro del viernes 30 de marzo de 2007 y no suponga merma de la cantidad, ya escasa, de muestra que es preceptivo conservar para un eventual contraperitaje posterior a esta prueba pericial».

EL MUNDO ha podido saber que esa prueba, que sería la sexta de todas ellas, se llevó a cabo en el tiempo previsto y que el resultado fue tan contundente como en las cinco anteriores: nitroglicerina, nitrato amónico, dinitroglicol y dinitrotolueno. Tras esa última prueba, los peritos han conservado un gramo de polvo de extintor por si hubiera que hacer algún otro análisis.

Lavado con acetona

Hay que recordar que el descubrimiento de la nitroglicerina se produjo después de analizar una de las muestras que en principio estaba materialmente descartada. Se trataba de unos restos de polvo de extintor que se obtuvo directamente de uno de los focos de la explosión en la estación de cercanías de El Pozo y que, previamente, no había sido lavado con acetona y agua.

Ese polvo de extintor recogido en la estación de El Pozo estaba señalado en el muestreo general con la clave M-1 y la Policía Científica lo había catalogada de la siguiente manera: «M-1. Muestra nº 1: vestigio de sustancia en polvo de color rojizo, recogida en el foco nº 3 de la estación de El Pozo, con un peso bruto de 3,488 gramos».

Las muestras recogidas por los Tedax en los focos de las explosiones inmediatamente después de los atentados del 11-M fueron lavadas con agua y acetona, y eso motivó que la nitroglicerina se disolviera en un 100% o infinito y desapareciera.

Se da la circunstancia de que la muestra M-1, que es polvo de extintor, fue la única que no fue lavada con agua y acetona porque la perito de los Tedax no la había ni considerado.

El polvo de extintor, según los técnicos, ha actuado a modo de esponja: «Cuando utilizaron un extintor para apagar el fuego en la estación de El Pozo, el polvo de ese mismo extintor absorbió los restos del explosivo y se impregnó directamente. Actuó como una esponja».

El informe oficial de los peritos sobre los nuevos hallazgos detectados en la muestra M-1 está previsto que sea entregado al Tribunal que juzga el 11-M en un plazo de 15 o 20 días. Los técnicos de la Guardia Civil, según ha sabido EL MUNDO, están de acuerdo con los resultados obtenidos hasta el momento, pero los de la Policía se muestran reticentes.


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El insólito caso del ex director de la Policía

 

02-04-07



JUICIO POR UNA MASACRE / Los interrogantes

El insólito caso del ex director de la Policía


La fuente que Díaz de Mera no desvela, amigo suyo, tendrá que contar la verdad

CASIMIRO GARCIA-ABADILLO


«Se puede amar a los amigos y a la verdad, pero lo más honesto es dar preferencia a la verdad» (Metafísica, de Aristóteles).

La de Agustín Díaz de Mera es, en parte, la historia de dos amigos. Pero, sobre todo, es un enredo en el que lo sustancial pasa por el discernimiento de la verdad.

EL JUEZ

El miércoles 28 de marzo, la sala donde se juzga a los imputados por el atentado del 11 de Marzo se convirtió en el escenario de una película de suspense. Toda España pudo ver el pulso entre el presidente del tribunal y el testigo: Javier Gómez Bermúdez, tratando de esclarecer un hecho que puede ser relevante para el proceso; Agustín Díaz de Mera, negándose a dar el nombre de su fuente para protegerla.

He aquí cómo el asunto del informe sobre las conexiones entre ETA y el 11-M pasó a ocupar las primeras páginas de los periódicos. El juez no tuvo otra opción: multó al testigo y dedujo testimonio por desobediencia.

(.../...)

EL INFORME

En diciembre de 2005, el entonces comisario general de Información, Telesforo Rubio, encargó al comisario jefe de la Unidad Central de Inteligencia (UCI) de la Policía, Domingo Pérez Castaño, la realización de un informe sobre las conexiones entre ETA y el 11-M a raíz de las informaciones publicadas en EL MUNDO.

Dicho comisario llevó a cabo la labor encomendada y, además de relatar las conexiones aparecidas (uso de teléfonos móviles en atentados; papel encontrado en la celda de Abdelkrim Bensmail con nombres y direcciones de etarras y la fórmula de la cloratita; relaciones de islamistas y etarras en las cárceles; cartas de los etarras Urrusolo Sistiaga y De Juana Chaos; atentado de ETA en Santander; caravana de la muerte de ETA detenida en Cañaveras, etc.), apuntaba diversas vías de investigación sobre esos posibles vínculos.

Por lo visto, el informe no gustó a Telesforo Rubio, quien encargó a otros dos inspectores que rehicieran el documento. Así se hizo. Finalmente, el trabajo, titulado Informe sobre hipotéticos vínculos entre islamistas y ETA, fue remitido al juez Juan del Olmo en febrero de 2006. Telesforo Rubio relevó de sus funciones a Pérez Castaño, que fue destinado al País Vasco.

LA FUENTE

Una persona de la máxima confianza de Díaz de Mera, que, tras meses de ostracismo, ha vuelto a ocupar un puesto clave en la Policía, le contó a éste en el verano de 2006 la historia de la manipulación del informe sobre las conexiones con ETA.

En septiembre de 2006, Díaz de Mera desveló en el programa La Mañana, de la COPE, el referido asunto, lo que provocó todo tipo de especulaciones.

La fuente, que realizó una eficaz labor de investigación tras el 11-M, siguió manteniendo su amistad con Díaz de Mera.

Sin embargo, tras lo sucedido el pasado miércoles en la vista oral, las cosas han cambiado.

Tras una primera reacción en la que la fuente le dio todo tipo de garantías al ex director general de la Policía, llegando incluso a asumir la posibilidad de ir a la cárcel, el paso del tiempo y el asesoramiento externo le han hecho cambiar de postura hasta posiciones mucho más prudentes y humanamente comprensibles.

LOS PRECEDENTES

Decir la verdad tiene un coste. Sobre todo, si la verdad es incómoda para el poder o la superioridad. Ahí tenemos lo ocurrido con los peritos de la Policía Científica cuyo informe fue falsificado por sus superiores jerárquicos sencillamente porque en él se atrevían a mencionar una posible conexión con ETA. No sólo fueron imputados ellos mismos por un delito de falsedad por el juez Baltasar Garzón, sino que después, y a pesar de que definitivamente son sus jefes los que tienen que sentarse en el banquillo, han sufrido intolerables vejaciones, que en enero de este año han sido denunciadas ante la Justicia.

Ahí tenemos también el caso del inspector Jesús Parrilla y el agente Celestino Rivera, que acabaron en prisión acusados de revelar secretos nada menos que al diario EL MUNDO. Por cierto, Parrilla (ex inspector de la UCIE) relató con todo detalle al tribunal, justo antes de que compareciera Díaz de Mera, que el informe en el que se hacía mención a la conversación en la que El Chino le decía a Trashorras que los detenidos en Cañaveras eran amigos suyos había desaparecido misteriosamente y por ello no figura en el sumario del 11-M.

Con esos antecedentes, es normal que la fuente tome sus precauciones. Según ha comentado a sus amigos, declarar ahora lo que le dijo a Díaz de Mera le «arruinaría la vida», le convertiría en un «testigo protegido cobrando 600 euros al mes» y supondría para él su definitiva «marginación del Cuerpo Nacional de Policía».

LOS ASESORES

La fuente, obviamente, está asustada. Y ha buscado el cobijo de ciertas personas entre las que se encuentran un fiscal y un juez de la Audiencia Nacional. Parece claro que sus indicaciones no van a ser precisamente favorables a Díaz de Mera.

El ex director general de la Policía se ha convertido en una pieza apetecible para algunos medios. Para ellos es la prueba viviente de una inventada «teoría de la conspiración sin pruebas». Díaz de Mera lo tiene todo para convertirse en objetivo de los grupos mediáticos que se han dedicado a decir amén a la versión oficial cuyas pruebas no se sostienen. Además, el ex director general de la Policía es hombre de confianza de Angel Acebes, lo cual añade un elemento casi morboso a una cacería que ha comenzado pero a la que aún le queda mucho para concluir.

LA VERDAD

El tribunal encargado de juzgar a los imputados por el atentado del 11-M debe hacer todo lo que esté en su mano por averiguar la verdad. En primer lugar, ya sabe algunos de los nombres clave para conocer si hubo o no manipulación del informe sobre las conexiones de ETA y el 11-M.

Díaz de Mera está ante una difícil tesitura. Tiene que elegir entre la verdad y la amistad. Al final, si no colabora con la Justicia (como le pidió Rajoy), puede encontrarse sin ninguna de las dos.

El nombre de la fuente terminará sabiéndose más pronto que tarde. Declare lo que declare ante el tribunal, debería contar con todas las garantías de que no va a sufrir represalias por sus manifestaciones. Los sindicatos policiales le han pedido que sea valiente y mucha gente está esperando que dé un paso al frente y afronte su responsabilidad como honesto funcionario policial.

El error que puede cometer es pensar que sus nuevos amigos le van a proporcionar la seguridad que da el tener la sartén por el mango. La verdad no se puede ocultar durante mucho tiempo. Nadie puede blindarse frente a ella. Ni siquiera los máximos responsables policiales.

LA CONSPIRACION

Desde el 11 de Marzo de 2004, EL MUNDO ha hecho un enorme esfuerzo por aportar información sobre los hechos. Sin duda, habremos cometido errores. Sin embargo, hemos hecho nuestro trabajo sin prejuicios, sin planteamientos previos. Algunos opinan que ya se sabe toda la verdad, incluido el presidente del Gobierno. De hecho, para estas personas, el juicio es un puro trámite. Pero, en un Estado de Derecho, la Justicia es la que debe establecer quiénes son los culpables. Todos los ciudadanos tienen derecho a la presunción de inocencia. Pese a quien pese, seguiremos contando la verdad.

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1.4.07

 

Dinamita 'pa' los pollos

 

01-04-07



CARTA DEL DIRECTOR

Dinamita 'pa' los pollos


PEDRO J. RAMIREZ

Con menos éxitos discográficos que los andaluces de No me pises que llevo chanclas y no tantas pretensiones transgresoras como los madrileños de Tarzán y su puta madre buscan piso en Alcobendas, el grupo bilbaíno Dinamita 'pa' los pollos logró ocupar un espacio propio en esa etapa del pop español de finales de los 80 en la que daba la impresión de que la falta de calidad musical podía quedar compensada con una denominación original. Sin desmerecer ni su sonido híbrido entre el country y el rockabilly, ni sus letras tan ingenuamente dadaístas como la aquí reproducida, la notoriedad de los Dinamita llegó precisamente por eso. Tanto es así que su nombre adquirió pronto vida propia y se convirtió en el latiguillo de moda para zanjar cualquier discusión: «Oye, sabes lo que te digo: ¡dinamita pa los pollos!». Sillas de montar calientes

cuando la puerta se abrió

y en vez de una vaca,

fue un pollo lo que salió.

Y los vaqueros enfadados

comenzaron a silbar

pero ninguno de ellos

lo consiguió montar.

Porque no es como todos,

Chicken Ranch.

Rancho de pollos.

Chicken Ranch.

(Rancho de Pollos, R. Mata 1987)

Una de las primeras personas a quienes yo escuché utilizar tal expresión fue Mario Conde y no es de extrañar que todavía la recuerde asociada a él, pues -al margen de que algún día será de justicia examinar el contraste entre el ensañamiento penitenciario del que ha sido víctima y la lenidad dispensada a otros mucho peores delincuentes, protegidos por el sistema- lo que en definitiva reflejaba la ocurrencia era el maridaje coloquial entre el pasotismo posmoderno y la rampante cultura del pelotazo. Era el clima de aquel momento en el que la España felipista se había convertido -según su propio ministro de Economía- en «el país europeo en el que se podía ganar más dinero en menos tiempo».

(.../...)

Nadie había oído hablar aún de la gripe aviar. Si en el debate de una transacción o una alternativa política alguien pedía «dinamita pa los pollos» es que se había acabado la fase de «marear la perdiz» y era hora de dejar de «creer en la cigüeña» y empezar a «cantar la gallina». Todo el mundo lo entendía. Invocar como razón última y solución final la «dinamita pa los pollos», suponía concluir que era tiempo de pasar de las palabras a los hechos, aunque fuera a base de tirar por la calle de en medio. Porque, en definitiva, en la vida empresarial como en la lucha antiterrorista, la grandeza del fin justificaba cualquier procedimiento.

Cambian las palabras, pero no las actitudes. En esta legislatura de pacifismo y amor a los animales que no militen en el PP la expresión ha caído en desuso, pero su espíritu perdura en los «como sea» del presidente Zapatero y sobre todo en el «¡vale ya!» de la fiscal del sumario del 11-M. No mentemos la soga en casa del ahorcado pero, ante algo de tanta trascendencia, dejémonos de pamplinas morales, escrúpulos intelectuales y zarandajas legalistas y antepongamos las carretas del pensamiento progresista y la verdad oficial a los bueyes del método analítico y el propio proceso penal.

Así sucede que desde el inicio de la vista oral más importante de nuestra Historia, puesto que la conclusión antecede a la premisa, buena parte de la prensa se comporta como si «imputados» fuera sinónimo de «culpables» e incluso hay reporteros fantásticos que describen con vigoroso dramatismo el deambular de una «bomba» rodante por las calles de Madrid -de Vallecas a Ifema, de Ifema a Vallecas- sin que nada ni nadie haya acreditado que la mochila en la que apareció de madrugada con los cables sueltos, en la zahúrda del falaz comisario Ruiz, llegara a formar parte de la carga ni de ese ni de ningún otro convoy.

Nada más mirarles a la cara, Pilar Manjón se ha apresurado a reconocer a los «asesinos» de su hijo con la misma celeridad y certeza con que el anciano Simeón reconoció entre los pañales a nuestro Salvador; y el ministro del Interior ha acreditado su formación universitaria como químico, estableciendo las conclusiones de los análisis periciales sobre los explosivos casi antes de que estos empezaran a llevarse a cabo. La perezosa superficialidad con que todas las televisiones de ámbito nacional están cubriendo el juicio ha completado la faena hasta terminar de crear una confortable sensación de profecía autocumplida que un apreciado colega resume con trivial socarronería: «Parece que vamos viendo muchos más turbantes que txapelas...». ¡Como si lo contrario hubiera sido en algún momento una posibilidad!

Olvídense: nuestra Ley de Enjuiciamiento Criminal no es la escaleta de rodaje de una película de Hollywood con guión de John Grisham. Es técnicamente imposible que en una vista oral sea condenado nadie distinto a quienes se sientan en el banquillo y ni los más viejos del lugar recuerdan una sentencia con absolución de todos los imputados y deducción de testimonio por los mismos hechos contra unos presuntos culpables alternativos. Pero la propaganda gubernamental primero concita su fantasma (los conspiranoicos tratan de probar que ha sido ETA) y luego lo disipa de un bufido con la torpe colaboración de Díaz de Mera (nada está probando que haya sido ETA, ¡ay de los conspiranoicos!).

Los únicos raíles por los que han vuelto a circular, y seguirán haciéndolo mientras dure el juicio, los trenes del 11-M, con toda su carga de maldad, misterio, drama humano e intencionalidad política, son los ya tendidos por la instrucción sumarial. Fueron Telesforo Rubio, Juan del Olmo y Olga Sánchez quienes trazaron los renglones torcidos del cuaderno. Para los magistrados, lo que no está en los autos no está en el mundo. Y aunque muchas cosas publicadas por EL MUNDO estén quedando corroboradas jornada tras jornada, testigo tras testigo, no existe otra Estación Término para este viaje sino la declaración de culpabilidad o inocencia de cada uno de estos acusados con nombre y apellido. Afortunadamente tampoco cabe ya más explosión que la de las expectativas que cada uno pueda haberse formado respecto a lo que el Tribunal considerará que son los hechos probados.

Sea cual sea la sentencia, las mías quedarán en esta fase satisfechas. En primer lugar porque al fin estoy viendo a una representación de uno de los tres poderes del Estado actuar con honestidad e inteligencia en pro del esclarecimiento de la verdad dentro de los límites de su competencia y eso reaviva mi fe en la Justicia y el Derecho. En segundo lugar porque sé positivamente que, en mayor o menor medida, el fruto de nuestros desvelos e inconformismos formará parte del relato del Tribunal y eso no lo podrá decir ningún otro periódico. Y en tercer lugar porque en todo caso no estaremos sino en el final del principio, pues incluso si los asturianos y los moros fueran condenados como autores, inductores y cooperadores de la masacre tendríamos por delante la ardua asignatura pendiente de intentar determinar las responsabilidades -no necesariamente penales- de quienes desde las Fuerzas de Seguridad y la propia Audiencia Nacional habrían permitido, por activa o por pasiva, que la tragedia se consumara.

No soy por lo tanto yo quien siente al día de hoy el hormigueo de la procesión de la incertidumbre recorrerle las entrañas. Tampoco podrá ser nunca el caso de esos loritos de repetición, de esos escribas mecánicos, de esos martillos de herejes a pilas, a quienes cada mañana el poder mete una moneda en forma de consigna en la ranura de la planicie encefálica. Pero, ay de los contados guardianes de la ortodoxia que cuando oyen escuchan, cuando leen comprenden y encima se saben el sumario. Son conscientes de que el gran pulso ante la conciencia del Tribunal se acerca y de que su músculo clave va perdiendo por momentos todo su vigor.

El problema de la tan a duras penas hilvanada tesis acusatoria de la Fiscalía es que en lo sustancial no puede ser mitad mentira y mitad verdad. O es cierto que los islamistas muertos en Leganés volaron los trenes con la Goma 2 ECO de Mina Conchita que les proporcionaron los asturianos o no lo es. En el primer caso -cooperaciones policiales al margen- quedará por determinar si Zougam fue tan estúpido como para proporcionar las tarjetas, colocar bombas en los trenes y sentarse a esperar su detención, pero poco más: la autoría del 11-M estaría judicialmente resuelta. En el segundo supuesto, en cambio, se podría llegar a condenar a los asturianos por tráfico de dinamita y a los islamistas por pertenencia a banda armada, por atentado terrorista -el rudimentario intento contra la vía del AVE en Mocejón- e incluso por el asesinato del geo Torronteras, pero muy difícilmente se podría sentenciar a ninguno de ellos por nada relacionado en sentido estricto con el 11-M.

¿Cómo es posible que pese a la reproducción masiva de sus rostros nadie haya reconocido ni a El Chino, ni a El Tunecino, ni a Lamari, ni a ningún otro miembro del comando, con la excepción del tres veces ubicuo Zougam, ni en la estación de Alcalá, ni en ninguno de los trenes? Es cierto que hay rastros de ADN de algunos de ellos en la furgoneta Renault Kangoo y en el Skoda Fabia, pero son tan sospechosas las circunstancias en que se obtuvieron estas supuestas pruebas que dudo mucho que bastaran por sí mismas para destruir la presunción de inocencia de nadie. No, en lo esencial todo el sumario pende de un hilo y ese hilo se llama Goma 2 ECO.

La ventaja de que el Tribunal haya convertido el laboratorio de la Policía Científica en el que tienen lugar los análisis en una especie de plató de Gran Hermano es que algún día podremos ver las muecas de estupor y de enfado que los peritos designados por el Cuerpo Superior de Policía y la Guardia Civil debieron esbozar en el momento de conocer el resultado de las pruebas cualitativas sobre los restos de los focos de los trenes. Concretamente, por usar las palabras de la más célebre letra de los Dinamita, «cuando la puerta se abrió y en vez de una vaca, fue un pollo lo que salió». Ese pollo se llama dinitrotolueno (DNT para los amigos). «Y los vaqueros enfadados comenzaron a silbar pero ninguno de ellos lo consiguió montar». Porque, se pongan como se pongan, el DNT no es un componente de la Goma 2 ECO y sí lo es de otros explosivos como el Titadyn o la Goma 2 EC.

Después de varios amagos a cual más grotesco de encaramarse a pelo sobre tan sorprendente animal, la célula gubernativa que -como sucedía en el encubrimiento de los GAL- maneja los resortes de la contrainformación, decidió intentar ensillarlo con la montura de la contaminación en fábrica. Uno tras otro los más osados gañanes de su cuadra periodística fueron poniendo el pie en ese estribo: resultaba que en la factoría de Unión Española de Explosivos se había producido en el pasado Goma 2 EC y el DNT había quedado en proporciones mínimas, como las detectadas en los restos de explosivo intacto custodiados por los Tedax, impregnando las perolas y fogones. Pero el pollo dio enseguida muestras de resistencia: ni en los controles internos de calidad ni en el análisis minucioso ordenado por la Fiscalía en 2005 había aparecido nunca DNT. Y cuando llegó la prueba definitiva -la remisión a los peritos de diversas partidas de Goma 2 ECO y su sometimiento a técnicas de envejecimiento para simular las condiciones del explosivo del 11-M- los atolondrados aspirantes a jinetes salieron disparados por el aire: ¿DNT en la Goma 2 ECO?, ni está ni se le espera.

La Fiscalía y sus mariachis tenían desde ese momento tres problemas, acrecentados por la falta de respuestas del patético Sánchez Manzano: 1) Dar al Tribunal una explicación verosímil sobre la vigorosa presencia de DNT, después de su lavado con agua y acetona, en todos los focos de las explosiones, distinta a la contaminación en fábrica. 2) Dar al Tribunal una explicación verosímil sobre el motivo de la contaminación con DNT de los restos de explosivo entero -Vallecas, Leganés, Mocejón, Kangoo- manipulados por los Tedax y la ausencia de tal sustancia en las demás muestras. 3) Dar al Tribunal una explicación verosímil sobre por qué el 11-M no se pusieron por escrito los resultados de los análisis de los focos y ni aquel día ni nunca hasta ahora se especificaron cuáles eran los «componentes de las dinamitas» genéricamente detectados.

Pero desde hace unos días ese empinado calvario se ha visto acrecentado por el descubrimiento de restos de nitroglicerina impregnando el polvo de extintor recogido en la estación de El Pozo. Otra vez «la puerta se abrió, y en vez de una vaca, fue un pollo lo que salió». Y es que la química tiene razones que el corazón no entiende. Nunca me cansaré de repetir que la cromatografía de capa fina no es de izquierdas ni de derechas y que la difracción con rayos X no está afiliada ni al PP ni al PSOE. Ocurre simplemente que la Goma 2 ECO tampoco tiene nitroglicerina.

La trascendencia de este último hallazgo se multiplica por el hecho de que el polvo de extintor fue el único resto que los Tedax no lavaron con agua y acetona y, al ser la nitroglicerina una sustancia extraordinariamente soluble, será fácil concluir que también estaba en los demás focos de los trenes, tal y como informaron Efe y Europa Press a primera hora de la tarde del 11-M y tal y como, inconscientemente, aseguró Sánchez Manzano a la comisión parlamentaria. Es decir, que el explosivo que estalló en los trenes tenía dos componentes -el DNT y la nitroglicerina- que no forman parte de la Goma 2 ECO. Y la detección de este segundo inutiliza la penúltima trinchera en la que podría haberse refugiado la versión oficial: la de que la contaminación se produjo de forma involuntaria en el propio laboratorio de los Tedax durante el análisis o almacenamiento de los restos. Porque, claro, si hubiera sido así, en el explosivo intacto también habría aparecido ahora nitroglicerina, además de DNT.

Sólo les queda ya una última «silla de montar caliente» que intentar enjaretar al pollo desbocado, pero es tan inverosímil que casi da vergüenza describirla. Es la teoría de la macedonia de explosivos que tendría como premisa que los asturianos además de Goma 2 ECO entregaron a los moros unos cuantos cartuchos de Goma 2 EC como los que luego la Guardia Civil encontró abandonados y semicaducados en Mina Conchita. Los islamistas habrían hecho después empanadillas de dinamita mezclando una y otra sustancia y por eso los análisis detectan ahora componentes que sí forman parte de la Goma 2 ECO -el nitroglicol, también presente en el Titadyn 30 de Cañaveras- y componentes propios de la Goma 2 EC. Pero esta fantasía choca con al menos dos evidencias difícilmente soslayables. Por un lado está el hecho de que todos los envoltorios de cartuchos que se encontraron en Leganés eran de Goma 2 ECO y no había ninguno de Goma 2 EC. Por otra parte es elocuente la disparidad entre el explosivo intacto y los restos del que estalló en los trenes: nadie hace sándwiches de jamón y queso, para poner luego todo el jamón en un sitio y todo el queso en el otro.

Siento tener que extenderme tanto y llevar las cosas hasta el borde mismo del absurdo, pero creo que hemos alcanzado al fin el más terrible corazón de las tinieblas. Doy por hecho que en esta Semana Santa todo serán maquinaciones y espero que los mecanismos de custodia de lo analizado sean totalmente impermeables. Han hecho bien en todo caso los peritos de las partes en comunicar al juez Bermúdez por escrito sus últimos hallazgos: hasta seis pruebas distintas han confirmado que en el foco de El Pozo aparecen los mismos componentes que en ese Titadyn 30.

Por todo ello, si no surge ningún elemento nuevo y el informe final es el compendio de lo hasta ahora descubierto, el dilema para el Tribunal va a circunscribirse entre comprar la lata de macedonia de explosivos o absolver a los imputados de su intervención en la masacre del 11-M, a menos que alguien pueda acreditar que los islamistas tenían otras vías de suministro distintas a la de los asturianos.

Soy consciente de que este desenlace no sólo dejaría sin resolver el enigma de la autoría del 11-M sino que también iluminaría con la más macabra de las luces todo el entramado de pruebas indiciariamente falsas urdido en torno a la Goma 2 ECO de Mina Conchita. Ya no estaríamos ante la nada original práctica policial de facilitar el procesamiento y condena de unos culpables, reforzando el caudal probatorio con un poco de atrezzo y guardarropía. Ni siquiera ante el supuesto de que se estuvo dando hilo a la cometa a un grupo trufado de confidentes que en el último momento se les fue a la Policía, la Guardia Civil y el CNI de las manos. No, si en los trenes no estalló Goma 2 ECO -sola o en compañía de otros-, el atrezzo y la guardarropía incluiría a los propios asturianos e islamistas que habrían sido utilizados como pantalla para que otros cometieran los atentados, bajo la protección de los miembros de los Cuerpos de Seguridad que con pleno conocimiento de causa habrían participado en la diseminación de unas pruebas falsas -y en la neutralización de cualquier pista alternativa incluidos los vínculos entre ETA y los islamistas-, necesariamente preparadas de antemano.

Yo no digo que esto es lo que ocurriera, pero sí que este es el abanico de opciones que nos ofrecen la lógica y la ciencia. Admito que estamos asomándonos a un abismo tan insondable e infernal que casi preferiría que se descubriera una modalidad políticamente correcta de Goma 2 ECO que también tuviera nitroglicerina y DNT. Pero como molecularmente eso es imposible no quisiera estar en la piel de un Tribunal que en la duda no podrá dejar de ponderar el hecho de que la única razón por la que ni hace tres años ni ahora se han podido hacer análisis cuantitativos definitivos sobre lo que estalló en los trenes es porque altos responsables policiales se han empeñado en impedirlo.

En todo caso aquí seguiremos, mientras la mente aguante, sin rendirnos ni a la intemperante pereza del «¡vale ya!», ni al implacable pragmatismo de la «dinamita pa los pollos». Más que nada porque las pobrecitas 192 aves apioladas brutalmente al servicio de una conspiración política -¿o no fue eso el 11-M?-, nuestros inolvidables santos inocentes, tenían todas y todos nombre y apellido.

pedroj.ramirez@el-mundo.es

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Los peritos detectan los componentes del Titadyn en uno de los focos del 11-M

 

01-04-07



JUICIO POR UNA MASACRE / La investigación

Los peritos detectan los componentes del Titadyn en uno de los focos del 11-M


Seis pruebas diferentes coinciden en el resultado / Los peritos de las partes se lo han comunicado el viernes en un sobre cerrado al presidente del Tribunal

CASIMIRO GARCIA-ABADILLO

MADRID.- La versión oficial que apunta a la Goma 2 ECO como el explosivo utilizado por los terroristas en la masacre del 11-M -y que aparece recogida tanto en el auto de procesamiento del juez Del Olmo como en el escrito de acusación de la fiscal Olga Sánchez- está a punto de sufrir un revés definitivo gracias a los análisis de los peritos nombrados a instancias del Tribunal.


Según fuentes solventes, en la muestra catalogada como «M-1», recogida de uno de los focos de las explosiones que se produjeron en el tren que saltó por los aires en la estación de El Pozo, se ha detectado nitroglicerina, nitrogricol, nitrato amónico y dinitrotolueno (DNT).

(.../...)

Todos ellos son componentes de algunos tipos de Titadyn, explosivo habitualmente utilizado por ETA. Sin embargo, contrariamente a lo que afirma la versión recogida en el sumario, ni el DNT ni la nitroglicerina forman parte de la Goma 2 ECO. Por tanto, lo que sí puede afirmarse es que éste no pudo ser el explosivo que utilizaron los terroristas.

Los cuatro peritos nombrados por las partes remitieron el pasado viernes en un sobre cerrado al presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, las conclusiones de los análisis realizados sobre dicha muestra. Los citados expertos consideran que el hallazgo es de la suficiente relevancia como para que el presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia esté al tanto de ello.

Asímismo, han realizado una copia de seguridad del mismo. También se ha tomado la precaución de guardar un gramo de dicha muestra para que, si se estima oportuno, se lleven a cabo contranálisis. Las discrepancias que han mostrado los peritos de la Policía Científica han aconsejado el envío de dicho informe como medida de prudencia.

El escrito remitido a Gómez Bermúdez incluye un total de cinco ensayos (fundamentalmente cromatografías de gases y en fase líquida). Para mayor seguridad, un nuevo ensayo realizado a posteriori ha dado el mismo resultado, por cuanto se puede afirmar que han sido un total de seis pruebas las realizadas y que todas ellas han dado los mismos resultados. Básicamente, los componentes de la muestra «M-1» coinciden con los hallados en el resto de Titadyn procedente del explosivo incautado a los dos miembros de ETA en la furgoneta de Cañaveras, y que también ha sido analizado por los peritos en el laboratorio de la Policía Científica.

Sin embargo, en el escrito los peritos no apuntan a un tipo de explosivo concreto, sino que sólo se limitan a exponer los componentes que han aparecido tras realizar los análisis antes referidos.

Como ya informó EL MUNDO, las muestra «M-1» recogida en la estación de El Pozo se corresponde con un resto de polvo de extintor que, a diferencia de los otros restos hallados en los focos, no fue lavado con acetona y con agua en el laboratorio de los Tedax.

Hasta ahora, en la totalidad de las muestras correspondientes a los focos (es decir las lavadas con acetona y agua) habían aparecido dos componentes: el DNT y el nitroglicol.

Como puede verse, existe una coherencia absolutamente significativa entre los componentes hallados en las muestras de todos los focos. Como también informó EL MUNDO, la posibilidad de contaminación en fábrica ha sido desechada por parte de todos los peritos tras realizar análisis sobre muestras indubitadas de Goma 2 ECO remitidas al laboratorio de la Policía Científica por parte de su fabricante, Unión Española de Explosivos.

El Informe Pericial Definitivo estará listo para su entrega al tribunal el próximo día 10 de abril. Los técnicos esperan que sus conclusiones sean asumidas por la mayoría de los ocho miembros que componen el equipo.

Según la investigación policial, el comando liderado por Jamal Ahmidan, El Chino, se hizo con una gran cantidad (unos 200 kilos) de Goma 2 ECO robada presuntamente en Mina Conchita.

Tas la masacre del 11-M se localizó una furgoneta Kangoo estacionada en una calle cercana a la estación de Alcalá de Henares. En ella había (además de detonadores) un resto de papel parafinado correspondiente a un cartucho de Goma 2 ECO. En la madrugada del día 12 de marzo se desactivó la bomba que había en la mochila de Vallecas y, también allí, se encontró Goma 2 ECO. Tanto en el piso de Leganés, como en el artefacto que no llegó a estallar en el AVE a su paso por Mocejón la Guardia Civil también encontró Goma 2 ECO.

Sin embargo, la inexplicable actitud de Sánchez Manzano, ex comisario jefe de los Tedax, impidió que se supiera en su momento qué fue lo que estalló en los trenes. El análisis que se hizo en la mañana del mismo día 11 de marzo de 2004 en el laboratorio de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos tan sólo detectó «componentes de las dinamitas». Tres años después del atentado, y gracias a las relevaciones periodísticas, los análisis periciales sobre las muestras halladas en los focos de las explosiones están llevando a una conclusión que trastoca la esencia de la versión oficial: en los trenes no estalló Goma 2 ECO.

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Resumen de la semana «Hola, Gabriel» Por FERNANDO MUGICA

 

01-04-07



Resumen de la semana

«Hola, Gabriel»


La fiscal visitó a 'El Gitanillo' antes y después de que declarara

Por FERNANDO MUGICA

Gabriel Montoya, 'El Gitanillo', ha dado dos versiones contradictorias ante los jueces / Aseguró a Del Olmo, en mayo de 2005, que pasó la tarde del 28 de febrero de 2004 en un piso de Trashorras jugando a la 'play' / El inspector Parrilla aseguró que era cierto que el ex minero hubiera relacionado a Jamal Ahmidan con ETA

A ver si sabemos distinguir el humo de la paja. La Fiscalía ha tenido esta semana su momento de gloria. Fue después de una serie de declaraciones que habían supuesto un tremendo calvario para la versión oficial. Sucedió cuando compareció ante el juez Gabriel Montoya Vidal, al que de una forma incorrecta todos llaman El Gitanillo.
(.../...)

Es en el propio sumario donde hemos podido leer que, según averiguaciones de las Fuerzas de Seguridad, al menor de Avilés se le conocía en el barrio por ese apelativo. Falso de toda falsedad. Ya es hora de que reconozcamos que lo de El Gitanillo es una pura licencia literaria.

Corrían los tiempos en los que estábamos enfrascados en el descubrimiento de todos los entresijos de la trama asturiana. Fue entonces cuando un miembro de la Guardia Civil, uno de los encargados de su interrogatorio, nos contó que el chaval había cantado a fondo. Al juez Juan del Olmo le pareció tan poco fiable aquella versión completa que daba el menor de lo que había sucedido en Avilés y sus alrededores, en la tarde noche del 28 de febrero de 2004, que comentó: «Eso se lo habéis sacado vosotros, pero no lo repetirá en su declaración judicial».

Le aseguraron que el muchacho estaba dispuesto a repetirlo ante quien fuera. Y así sucedió, aunque luego, un año más tarde, reconociera, en un momento de debilidad, que un guardia civil llamado Rafa le había adoctrinado sobre lo que tenía que declarar.

Fue nuestra fuente la que nos dijo que le llamaban Baby o El Guaje, pero que ellos lo habían rebautizado, por su aspecto, como El Gitanillo. Era un chaval del lumpen asturiano, alto, con cara agitanada, alguien muy poco de fiar.

EL LLANTO DE 'EL GITANILLO'

Su padre estaba recluido en la prisión de Villabona. Su madre, embarazada en aquella época, apenas si sobrevivía con lo que le proporcionaba la asistencia social.

Pero el interrogador nos dijo más cosas. Nos contó que El Guaje se había derrumbado muy pronto en el interrogatorio de las dependencias acolchadas del Servicio de Información Exterior. No estaba en una pandilla con los muchachos buscavidas del barrio, no tenía a mano una raya de coca y ni siquiera podía echar mano del chocolate para darse ánimos. Por eso se echó a llorar desconsoladamente y contó que aquella tarde del 28 de febrero no había ido de un lado a otro de la provincia asturiana con los moros, en medio deuna nevada imposible. La había pasado haciendo una actividad mucho menos aventurera. Sencillamente había estado en el piso viejo de Emilio Suárez Trashorras jugando a la play.

Luego recompuso el relato y habló de los viajes a la mina, un trayecto iluminado por Rafa y otros guardias. «Si nos ayudas, te irá mucho mejor». Y así fue. A El Gitanillo le salió un juicio rápido en el que la propia fiscal pidió la rebaja de su condena. Era menor, así que el resumen no puede ser más sencillo. No hubo objeciones por ninguna de las partes. La sentencia se dictó rápidamente, en noviembre de 2004. No duró todo más de una sesión. La condena quedó en seis años de internamiento en un centro de menores. Ni siquiera tiene por qué cumplirlos íntegros. El juez puede ponerlo en la calle bastante antes.

Al principio, se sintió un héroe. Se permitía ejercer de bravucón en el centro de internamiento Los Rosales. Le expedientaron seis veces en un tiempo récord. Se le oía decir: «Os voy a matar a todos. A mí ya me da igual 200 muertos que 201». Pero las noches eran demasiado negras para alguien que siempre había vivido sin control.

Tal vez por eso, el juez del Olmo se llevó la sorpresa de su vida cuando, en una nueva declaración, en marzo de 2005, El Gitanillo se desdijo de todo lo declarado, a pesar de que ya le habían condenado en sentencia firme por ello.

JUGANDO A LA 'PLAY' EN CASA DE EMILIO

Dijo que había estado jugando a la play en el piso viejo de Emilio y que nunca acompañó a los moros a Mina Conchita para recoger explosivos. Comentó que había sido el joven Iván Granados el que le dijo que en la bolsa que había transportado en su viaje a Madrid en autobús de línea había llevado explosivos. El mismo que más tarde declararía que El Gitanillo le había dicho que la noche del 28 de febrero de 2004, en Avilés, Emilio y los moroshabían metido el explosivo en garrafas blancas en un BMW y que luego se había marchado a Madrid con ellos para transportar la dinamita.

El Gitanillo continuó su nuevo relato ante Del Olmo -un año después de los atentados- asegurando que aquella noche en el garaje de Trashorras sí vio que metieran bolsas verdes en un Toyota que tenían allí aparcado. Reconoció que lo que le llevó a ser condenado se lo había aconsejado decir la Guardia Civil y que, por eso, aseguró que había ido a la mina.

Ante la presión de la fiscal Olga Sánchez, El Gitanillo volvió a rectificar sobre la marcha y dijo ante el juez que lo que acababa de decir no era cierto y que se quedaba con la primera versión, la de los viajes a Mina Conchita.

En definitiva, cuando la fiscal vio a Gabriel Montoya delante del juez Javier Gómez Bermúdez no las tenía todas consigo. ¿Qué versión daría ahora? Luego sabríamos que la fiscal visitó en los calabozos a El Gitanillo, antes y después de que declarara, algo que no pasó inadvertido ni para los implicados ni para sus abogados.

La declaración de Gabriel constituía el núcleo central de la acusación contra Trashorras. Por eso, Olga Sánchez comenzó con una frase que hará historia. Se inclinó hacia adelante, sonrió y con la voz más suave y melosa que pudo encontrar comenzó su interrogatorio con un : «Hola, Gabriel».

Luego le fue llevando por el relato correcto hasta que El Gitanillo se hizo de nuevo un lío y mezcló sin darse cuenta las dos versiones que había dado ante el juez Del Olmo. Dijo que habían llegado al garaje de Trashorras, el de la Travesía de las Vidrieras de Avilés, procedente de Mina Conchita. Que allí habían dejado aparcado el Toyota Corolla y que comenzaron a traspasar los explosivos a ese coche.

La fiscal dio un respingo y le interrumpió. «¿Pero cómo dice usted que metieron los explosivos en el Toyota, si nos ha dicho que esa noche fue de nuevo a la mina con ese coche para coger más explosivos?». La contestación de El Gitanillo fue definitiva: «Bueno, pues no sería en ese coche, sería en otro».

La versión oficial, una vez más, estaba rozando la catástrofe. Máxime cuando insistía en que el Toyota estaba aparcado en el garaje de Emilio, algo totalmente imposible. El padre de Trashorras tenía seis plazas en esos garajes, pero todas estaban alquiladas. Emilio tenía allí un trastero y no tenía ninguna plaza de garaje. Estaban todas ocupadas, sobre todo en mitad de una tormenta de nieve que no había cesado en todo el día.

Todavía no sé por qué, ninguno de los abogados quiso aprovechar la contradicción que se había producido nada menos que durante el interrogatorio de la fiscal. El capote de ésta había llegado tarde.

Sea como fuere, El Gitanillo sacó adelante, mal que bien, la versión ortodoxa de Mina Conchita. Tal vez por eso, la fiscal Olga Sánchez se acercó al final, de nuevo, a los calabozos para felicitar a Gabriel por su declaración. Para escándalo de muchos, lo vieron con sus propios ojos los que nos lo han contado.

UN TOYOTA DE QUITA Y PON

El interrogatorio a El Gitanillo tuvo, a pesar de la euforia de la fiscal, un final bastante ridículo. Fue cuando el último de los abogados intervinientes le apretó con el asunto del viaje en el que acompañó a Trashorras, «unos días antes de que vinieran los moros», hasta la mina y vio allí cómo dos mineros «con un mono azul» de trabajo hablaban con Emilio. Los abogados dejaron en evidencia la falsedad del relato cuando, durante varios días, preguntaron a todos los mineros de Mina Conchita que han pasado por el juicio sobre su ropa de trabajo.

Todos coincidieron en que nunca usó nadie monos, ni azules ni de ningún otro color, en la mina. Usaban ropa normal de calle, vaqueros viejos y camisas usadas. Precisamente, la empresa les daba una gratificación en su nómina en concepto de desgaste de ropa.

Pero la verdadera contradicción fue la de la fecha en la que El Gitanillo sitúa esa visita con Emilio a la mina. Dice «unos días antes» del 28, sin darse cuenta de que Trashorras y Carmen Toro volvieron de su luna de miel justo el día 26, cuando ya era noche cerrada.

Pero la respuesta a la última pregunta del último abogado que lo interrogó superó todas las expectativas. «¿En que días dice usted que fue a la mina con Emilio?» «Creo que a finales de febrero o a principios de marzo» «¿A principios de marzo?» -¡o sea después de que teóricamente los moros ya se hubieran llevado el explosivo!- «¡No haré más preguntas!».

Tengo la convicción de que, a pesar de la euforia de la fiscal, la declaración de El Gitanillo y sus dos enormes gazapos no habrán pasado inadvertidos al juez Bermúdez. Eso, y la charla con el guardia civil Rafa, -¿no se llamaba así un agente importante de la UCO?- cuando le aconsejó lo que debía declarar ante el juez.

LA CAJERA DESMEMORIADA

La cajera de Carrefour de Avilés fue muy breve. Se limitó a decir que unos individuos con aspecto árabe compraron varias mochilas de camping, que no pegaba la compra con su aspecto y que había reconocido a dos de ellos, Kounjaa y Jamal Ahmidan, dos de los suicidas de Leganés. También declaró que no les oyó hablar.

Un repaso al sumario nos recuerda lo difícil que debe resultar para el juez hacer justicia. Ningún abogado de la defensa le preguntó nada. Tal vez porque los dos moros reconocidos por la cajera están muertos y ya no tienen quien les defienda. Pero se olvidaron de cosas tan interesantes como las siguientes.

El Gitanillo aseguró ante Del Olmo que los moros, en la noche de Avilés, llevaban cinco mochilas iguales. Lo repitió muchas veces, incluso trató de identificarlas. Tal vez, por eso, los fiscales pasaron de puntillas preguntándole si aquella noche, la del 28 de febrero de 2004, aquellos individuos que le llamaron la atención habían comprado varias mochilas sin especificar cuántas. En la factura de compra, que se exhibió en el juicio, figura claramente que sólo compraron tres.

Pero vayamos a su reconocimiento. Las Fuerzas de Seguridad no llegan hasta la cajera de Carrefour para que preste declaración hasta febrero de 2005, cuando ya ha pasado casi un año desde los atentados. Hasta ese momento, la cajera no tenía la menor intención de declarar, ya que nunca había relacionado a aquellos hombres que compraron las mochilas con las fotografías que vio en los periódicos y en la televisión de los presuntos culpables de los atentados.

¿Cómo es posible entonces que pueda recordar una cajera el rostro de unas personas que pasaron durante unos segundos por delante suyo hacía un año? Era imposible, por eso, lo primero que dijo a la Guardia Civil, el 1 de febrero de 2005, es que sólo recordaba que eran cuatro o cinco individuos, de apariencia árabe, los que compraron unas mochilas. Que uno de ellos fue a pagar y que le dijo al otro que no tenía dinero suficiente -pero, ¿no dice ahora que no les oyó hablar?-.

No sólo compraron mochilas, también linternas, pilas, un litro y medio de leche, cuatro yogures bio, palmeras, dos paquetes de 150 gramos de embutido -¿radicales musulmanes comiendo embutido?-, bolsas, guantes y un pequeño cuchillo.

La propia cajera dijo que era imposible que los reconociera. Que había pasado un año y que por su caja pasaban al día centenares de personas. Dijo que uno de los moros tenía bigote y que le pareció una persona mayor.

SOLO COMPRARON TRES MOCHILAS

La insistencia de la Guardia Civil en varias visitas sucesivas hizo que la cajera terminara reconociendo que El Chino tal vez podría ser uno de los que compraron aquella noche mochilas, pero tenía el pelo mucho más largo y no tenía gafas. ¿Puede alguien preguntarle al guardia civil que puso las multas a El Chino en Burgos, al día siguiente de esa compra, si tenía el pelo largo?

El día 18 de marzo de 2005, la cajera declaró ante el juez. Esta vez ya no dijo, como en todas sus declaraciones anteriores, que eran cuatro o cinco los moros que vio, sino que ahora creía que eran tres. Firmó en las fotos de Kounjaa y Jamal Ahmidan. No reconoció, sin embargo, ni las linternas, ni las mochilas que encontraron entre los restos de Leganés, ni los guantes, ni el cuchillo que le enseñaron.

En su comparecencia, ningún abogado de los implicados quiso preguntarle nada. El Chino y Kounjaa están muertos, así que ni siquiera tienen abogados.

El testimonio de Emilio Suárez Trashorras ha ganado enteros después de que un inspector de la UCIE, Antonio Parrilla, declarara que al menos parte de lo que dijo era cierto. ¿Recuerdan ustedes los titulares a toda página de nuestros colegas diciendo que era una pura fantasía la declaración de Trashorras sobre la conexión de los etarras de la furgoneta de Cañaveras con El Chino?Bien, pues con notas negativas del CNI o sin ellas, ahora resulta queera verdad.

Jamal Ahmidan le dijo a Trashorras por teléfono, el 4 de marzo de 2004, que los etarras que habían capturado con los 500 kilos de explosivos eran amigos suyos. Por cierto, ¿qué pintaba el CNI en Avilés en un interrogatorio policial rutinario y hasta dicen que casual? Parrilla contradijo abiertamente lo que había declarado un comisario de la UCII -los anti ETA- el día anterior. Uno de los dos ha mentido abiertamente al juez. A propósito, ¿qué hacía un comisario anti ETA como jefe del grupo desplazado a Asturias para investigar los detonadores y las cabinas telefónicas de Asturias?

Aseguró, además, que el comentario sobre la conexión de El Chino con ETA lo había detallado en un informe que ahora no se encuentra por ninguna parte. No acabó ahí todo. Parrilla fue capaz de asegurar, cuando le enseñaron un presunto informe suyo, que no lo había escrito él. «¡Pero, si está su nombre!» «Está mi nombre, pero no lo he escrito yo». «¡Pero, si está su firma!» «Esa firma no es la mía».

Y el juez, mientras tanto, tomando notas con atención y exhibiendo un nuevo libro de contabilidad, esta vez de los indios que vendieron las tarjetas, en las que figuran en dos fechas próximas -24 de febrero de 2004 y 1 de marzo- dos ventas de 100 tarjetas a un tal Mohamed, se supone que empleado del locutorio de Zougam. Y de nuevo, la voz rotunda del juez Bermúdez diciendo: «¿Está usted seguro de que la tarjeta de la mochila de Vallecas pertenece al primer lote? Veremos quién miente y quién dice la verdad».

EL SINUOSO CAMINO HACIA ETA

Sobre la patética declaración del policía Manolón hay poco que comentar.¡Ahora resulta que era Trashorras quien lo controlaba! Se ha hundido él sólo, y ya nadie le va a creer nunca más.

Y luego, como traca final, llegó el barullo de Agustín Díaz de Mera. A lo largo de estos tres años -tal vez porque yo nunca, excepto en el primer momento, he sido proclive a mezclar a ETA con los atentados-, me han llegado multitud de informes y filtraciones para convencerme de que ETA tuvo algo que ver.

Pondré sólo dos ejemplos. Los etarras de la furgoneta de Cañaveras llevaban una dirección en la que han vivido dos islamistas relacionados con los implicados. Lamari salió inesperadamente de la cárcel en el año 2002 para irse a vivir a la zona sur de Navarra. En Tudela, Corella y Saint Michail -al otro lado de los Pirineos- contactó con etarras.

Así, hasta una lista que, en el último informe que me ha llegado, atribuido a gente de Intxaurrondo, el cuartel mítico de la Guardia Civil, llega hasta los 60 puntos. Nunca contribuiremos a la confusión. Sólo daremos datos contrastados. Allá los inventores de la teoría de la conspiración y sus neuras.

Pero Agustín Díaz de Mera ha dado un paso irreversible. La sociedad española está abierta en canal en el quirófano del juicio del 11-M. Lo peor no es que aún no haya podido demostrarse la autoría. Lo más trágico es que se abrió al paciente para extirparle un apéndice maligno y se han encontrado tumores esparcidos por zonas vitales.

El hedor de funcionarios capaces de mentir, de hacer desaparecer informes o de colocar pruebas falsas nos pone delante de una realidad que supera con mucho la tragedia de los 200 muertos.

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Los peritos detectan los componentes del Titadyn en uno de los focos del 11-M

 

01-04-07



JUICIO POR UNA MASACRE / La investigación

Los peritos detectan los componentes del Titadyn en uno de los focos del 11-M


Seis pruebas diferentes coinciden en el resultado / Los peritos de las partes se lo han comunicado el viernes en un sobre cerrado al presidente del Tribunal


CASIMIRO GARCIA-ABADILLO

MADRID.- La versión oficial que apunta a la Goma 2 ECO como el explosivo utilizado por los terroristas en la masacre del 11-M -y que aparece recogida tanto en el auto de procesamiento del juez Del Olmo como en el escrito de acusación de la fiscal Olga Sánchez- está a punto de sufrir un revés definitivo gracias a los análisis de los peritos nombrados a instancias del Tribunal.

Según fuentes solventes, en la muestra catalogada como «M-1», recogida de uno de los focos de las explosiones que se produjeron en el tren que saltó por los aires en la estación de El Pozo, se ha detectado nitroglicerina, nitrogricol, nitrato amónico y dinitrotolueno (DNT).

(.../...)

Todos ellos son componentes de algunos tipos de Titadyn, explosivo habitualmente utilizado por ETA. Sin embargo, contrariamente a lo que afirma la versión recogida en el sumario, ni el DNT ni la nitroglicerina forman parte de la Goma 2 ECO. Por tanto, lo que sí puede afirmarse es que éste no pudo ser el explosivo que utilizaron los terroristas.

Los cuatro peritos nombrados por las partes remitieron el pasado viernes en un sobre cerrado al presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, las conclusiones de los análisis realizados sobre dicha muestra. Los citados expertos consideran que el hallazgo es de la suficiente relevancia como para que el presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia esté al tanto de ello.

Asímismo, han realizado una copia de seguridad del mismo. También se ha tomado la precaución de guardar un gramo de dicha muestra para que, si se estima oportuno, se lleven a cabo contranálisis. Las discrepancias que han mostrado los peritos de la Policía Científica han aconsejado el envío de dicho informe como medida de prudencia.

El escrito remitido a Gómez Bermúdez incluye un total de cinco ensayos (fundamentalmente cromatografías de gases y en fase líquida). Para mayor seguridad, un nuevo ensayo realizado a posteriori ha dado el mismo resultado, por cuanto se puede afirmar que han sido un total de seis pruebas las realizadas y que todas ellas han dado los mismos resultados. Básicamente, los componentes de la muestra «M-1» coinciden con los hallados en el resto de Titadyn procedente del explosivo incautado a los dos miembros de ETA en la furgoneta de Cañaveras, y que también ha sido analizado por los peritos en el laboratorio de la Policía Científica.

Sin embargo, en el escrito los peritos no apuntan a un tipo de explosivo concreto, sino que sólo se limitan a exponer los componentes que han aparecido tras realizar los análisis antes referidos.

Como ya informó EL MUNDO, las muestra «M-1» recogida en la estación de El Pozo se corresponde con un resto de polvo de extintor que, a diferencia de los otros restos hallados en los focos, no fue lavado con acetona y con agua en el laboratorio de los Tedax.

Hasta ahora, en la totalidad de las muestras correspondientes a los focos (es decir las lavadas con acetona y agua) habían aparecido dos componentes: el DNT y el nitroglicol.

Como puede verse, existe una coherencia absolutamente significativa entre los componentes hallados en las muestras de todos los focos. Como también informó EL MUNDO, la posibilidad de contaminación en fábrica ha sido desechada por parte de todos los peritos tras realizar análisis sobre muestras indubitadas de Goma 2 ECO remitidas al laboratorio de la Policía Científica por parte de su fabricante, Unión Española de Explosivos.

El Informe Pericial Definitivo estará listo para su entrega al tribunal el próximo día 10 de abril. Los técnicos esperan que sus conclusiones sean asumidas por la mayoría de los ocho miembros que componen el equipo.

Según la investigación policial, el comando liderado por Jamal Ahmidan, El Chino, se hizo con una gran cantidad (unos 200 kilos) de Goma 2 ECO robada presuntamente en Mina Conchita.

Tas la masacre del 11-M se localizó una furgoneta Kangoo estacionada en una calle cercana a la estación de Alcalá de Henares. En ella había (además de detonadores) un resto de papel parafinado correspondiente a un cartucho de Goma 2 ECO. En la madrugada del día 12 de marzo se desactivó la bomba que había en la mochila de Vallecas y, también allí, se encontró Goma 2 ECO. Tanto en el piso de Leganés, como en el artefacto que no llegó a estallar en el AVE a su paso por Mocejón la Guardia Civil también encontró Goma 2 ECO.

Sin embargo, la inexplicable actitud de Sánchez Manzano, ex comisario jefe de los Tedax, impidió que se supiera en su momento qué fue lo que estalló en los trenes. El análisis que se hizo en la mañana del mismo día 11 de marzo de 2004 en el laboratorio de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos tan sólo detectó «componentes de las dinamitas». Tres años después del atentado, y gracias a las relevaciones periodísticas, los análisis periciales sobre las muestras halladas en los focos de las explosiones están llevando a una conclusión que trastoca la esencia de la versión oficial: en los trenes no estalló Goma 2 ECO.

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