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17.9.04

 

Moratinos informó a Dezcallar el 11-M sobre la pista islamista

 

17-09-04



11-M LA INVESTIGACION / NUEVAS REVELACIONES

Moratinos informó a Dezcallar el 11-M sobre la pista islamista

MADRID.- El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, explicó ayer que, tras los atentados del 11-M, trasladó a José Luis Rodríguez Zapatero y al entonces director del CNI, Jorge Dezcallar, «una serie de informaciones» que «daban las pistas» de que la masacre era obra de la organización de Osama bin Laden.

En declaraciones a la emisora Punto Radio, Miguel Angel Moratinos afirmó que en el Gobierno del PSOE están «súper tranquilos» con lo que pueda decir el ex jefe del Ejecutivo José María Aznar en su comparecencia ante la Comisión Parlamentaria del 11-M. Subrayó, además, que «a partir del día y la hora en que se produjo el atentado», él recibió informaciones sobre el origen islamista de esta acción terrorista.

«Por mis contactos y conexiones con el mundo árabe, también tuve una serie de informaciones -que trasladé tanto al actual presidente del Gobierno como al director general del CNI- que daban las pistas de que era más la rama islamista y de Bin Laden, que se mostraba como posible y eventual autor o, digamos, decidor de ese atentado», aseguró el ministro de Asuntos Exteriores.

Miguel Angel Moratinos, que se refirió así a contactos relacionados con su etapa anterior como enviado especial de la Unión Europea en Oriente Próximo, respaldó la necesidad de que José María Aznar explique ante la Comisión de Investigación «cómo se percibía» desde su Gobierno «la eventual amenaza» y «cómo se hicieron o no las actuaciones que debían haber evitado, si era posible, esa catástrofe».

«Nada que aportar»

Respecto a la petición del Partido Popular para que también comparezca José Luis Rodríguez Zapatero, el ministro de Exteriores indicó que «no era él el responsable político» y, por tanto, no tiene datos «que aportar» a esta Comisión, si bien precisó que el jefe del Ejecutivo nunca se niega a «participar o dialogar en un foro o en otro» y deben ser los grupos políticos «los que decidan, en su momento, si es conveniente o no».

El líder socialista «nunca se ha ocultado y no ha evitado presentar y explicar lo que le corresponde, pero, en este caso concreto, lo más importante es que el que era presidente del Gobierno, el que tenía que haber gestionado adecuadamente la crisis, explique y envíe un mensaje a toda la sociedad española sobre cómo se desarrollaron esos días dramáticos», concluyó Moratinos.


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Urrusolo Sistiaga asumió el 11-M que ETA había colocado las bombas en los trenes

 

17-09-04

11-M LA INVESTIGACION / NUEVAS REVELACIONES

Urrusolo Sistiaga asumió el 11-M que ETA había colocado las bombas en los trenes

Mostró en una carta su temor a que sus compañeros hubieran «podido hacer semejante barbaridad»

EL MUNDO


MADRID.- El ex dirigente de ETA José Luis Urrusolo Sistiaga vio la mano de la banda terrorista en los atentados del 11-M. Lo hizo el mismo día en el que estallaron las bombas en los trenes de Madrid en una carta dirigida a la también ex dirigente de ETA Carmen Guisasola, en la que le mostraba su temor a que sus compañeros hubieran «podido hacer semejante barbaridad».
(.../...)

Es la primera vez que trasciende que uno de los etarras con más experiencia en la preparación de atentados, que durante 20 años formó parte de los principales comandos de la banda y que en el seno de ETA se especializó en la preparación de los nuevos activistas, asumió el 11-M que la mano de sus compañeros estaba detrás de los atentados.

El contenido de la carta de Urrusolo Sistiaga ha sido desvelado por Casimiro García-Abadillo, director adjunto de EL MUNDO, en el libro 11-M, La venganza, que fue publicado el pasado martes.En él se reproduce literalmente el contenido de la misiva que el destacado miembro de ETA, que firma como Joseba, uno de sus seudónimos en la banda, escribió desde la cárcel de Soto del Real, donde está encarcelado desde agosto de 2001.

«Tengo la cabeza a presión y me siento hecho polvo», comienza Urrusolo Sistiaga. «Ya desde esta mañana, al escuchar lo de las explosiones en trenes, me he temido lo peor. Luego, según llegaban los datos hablando de muertos, ha sido un palo».

Tono desolador

Urrusolo Sistiaga lleva muchos años alejado de las directrices que marca la dirección de ETA, y se ha vuelto especialmente crítico en los últimos tiempos, sobre todo a partir del asesinato de Miguel Angel Blanco, en julio de 1997. De ahí el tono desolador con el que transmite a su compañera de militancia la noticia de los atentados.

«A medida que el desastre iba tomando esas proporciones», continúa el ex dirigente etarra, «he tratado de entender, de intentar comprender, qué es lo que ha podido pasar, de saber quién puede estar detrás». Y a continuación, Urrusolo Sistiaga muestra sus peores temores: «Cuesta creer que, a pesar de que últimamente los derrapes podría [sic] tener consecuencias que nos temíamos, hayan podido hacer semejante barbaridad».

El miembro de ETA muestra sus dudas sobre la autoría de los atentados, pero formula como la hipótesis más plausible que sus compañeros estén detrás del 11-M. Desde luego, la carta demuestra que Urrusolo Sistiaga estaba convencido de que ETA era perfectamente capaz de cometer un atentado de esas características.

Algunas voces han criticado desde el 11-M que el Gobierno del PP defendiera en los días posteriores a los atentados la autoría de ETA basándose en los precedentes criminales de la banda, cuando los etarras nunca habían perpetrado una matanza de esas características.

Sin embargo, a uno de los máximos dirigentes históricos de la banda esta posibilidad no sólo no le extrañó en absoluto, sino que la veía como la más probable. Testimonio que tiene doble valor si se tiene en cuenta que Urrusolo Sistiaga fue durante 20 años uno de los principales terroristas de ETA, formando parte de los principales comandos de la banda. Además, se encargó en los años 90 de la instrucción de los nuevos terroristas, de tal manera que, cuando fue detenido en enero de 1997, la policía consideraba que la mayor parte de los activistas de ese momento habían sido entrenados por él.

Se trata, pues, de un hombre que conoce perfectamente el funcionamiento de ETA. De hecho, en la carta establece la teoría de que el 11-M podría ser un golpe de efecto de la banda para resarcirse de sus últimos fracasos. Cuando Urrusolo Sistiaga habla de «derrapes», se está refiriendo con toda seguridad al atentado frustrado contra la estación de Chamartín de Madrid en las Navidades de 2003 y al coche bomba interceptado en la localidad conquense de Cañaveras poco después.

Pese a todo, el ex dirigente etarra manifiesta sus dudas sobre la autoría. Entre otras cosas, porque Urrusolo Sistiaga conocía perfectamente la intención del terrorismo islamista de golpear en España. El 12 de septiembre de 2001, un día después de los atentados de Nueva York y Washington, recibió una carta en Soto del Real de un islamista radical llamado Targu Ismail en la que éste celebraba el 11-S y especulaba con una posible colaboración entre grupos islamistas y ETA.

«¿Has visto lo que ha pasado en Nueva York? [...] Ja, ja, ja.En una palabra, ¡magnífico!», dice este islamista en la carta, en la que recuerda a Urrusolo Sistiaga las conversaciones que tenían «hace cuatro años». Targu Ismail le informa al dirigente etarra de que se va a quedar en Francia «año y medio», se ofrece para «ayudaros» y finaliza la misiva hablando de «una hipotética colaboración grupos islámicos-ETA».

Además, en la carta se interesa por Carmen -«¿quién es ella?», pregunta el islamista-, precisamente la misma persona a la que Urrusolo Sistiaga escribe el 11-M. Se trata de Carmen Guisasola, alias Lourdes, que fue responsable de los comandos legales de ETA a finales de 1990, poco antes de su detención.

Las dos cartas prueban, por tanto, que uno de los máximos dirigentes de ETA estaba en contacto con elementos del terrorismo islamista al menos desde 1997, y que esa misma persona asumió el 11-M que la banda etarra estaba de alguna manera detrás de los atentados en los trenes.

Son dos misivas que forman parte de una serie de documentos que los servicios de información de las Fuerzas de Seguridad facilitaron al Gobierno el viernes 12 de marzo, y que avalaban una tesis que varios expertos antiterroristas habían barajado: la de la colaboración entre ETA y grupos radicales islamistas.

Echar a correr

Entre estos documentos figuraba la reproducción de una conversación mantenida en febrero de 1998 entre el antiguo miembro del comando Madrid de ETA Juan Ignacio de Juana Chaos y una amiga, cuando el primero se encontraba preso en la cárcel de Melilla. En ella, el etarra dice: «Si los integristas quisieran, los españoles echaban a correr de aquí a una semana, igual que echaron a correr del Sáhara».

De Juana Chaos también pedía a su amiga que buscara a alguien para que le tradujera una carta al árabe, «ya que los musulmanes que hay por aquí apenas si saben escribir», y que le remitiera direcciones de periódicos marroquíes y argelinos.

Otro papel que estuvo en manos del Gobierno el 12 de marzo fue la reproducción de otra conversación, en esta ocasión la que tuvo lugar en la cárcel de Villabona a finales de septiembre de 2001 entre el dirigente de Jarrai Juan Luis Camarero López y el colaborador de ETA Joseba Iñaki Bereciartúa. Los dos miembros de la izquierda abertzale hablaron sobre el argelino Abdelkrim Beresmail, detenido en 1997 por pertenencia al Grupo Islámico Armado, y que se había hecho muy amigo de Camarero en Villabona.

A toda esta documentación hay que sumar una nota informativa que el CNI remitió al Ejecutivo el 16 de marzo, cinco días después de los atentados y cuando el PP ya había perdido las elecciones, en la que los servicios secretos informan al Gobierno de que se seguían «investigando varias líneas de trabajo» para determinar la identidad de los autores. Además, en el papel se señala que las Fuerzas de Seguridad estaban siguiendo con detenimiento los contactos que en el interior de las cárceles se habían detectado entre «miembros de ETA y radicales islámicos».



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15.9.04

 

Zouhier: «Yo avisé de que las armas del guardia civil llegaron a los terroristas»

 

15-09-04

11-M LA INVESTIGACION / El informador marroquí avisó a los agentes de la UCO en diciembre de 2003, tres meses antes de los atentados / También lo declaró el 19 de marzo en la Brigada de Información de la Policía

Zouhier: «Yo avisé de que las armas del guardia civil llegaron a los terroristas»

ANTONIO RUBIOMADRID.- «Yo avisé de las armas que vendía el guardia civil que llegaron a las manos de los terroristas». Esta afirmación tan rotunda, tajante y directa es de Rafá Zouhier, el confidente de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, y se encuentra recogida en una carta que ha enviado a este periódico.
(.../...)

Zouhier realizó esta primera revelación el 26 de agosto ante el magistrado Del Olmo. Pero antes, informó a sus contactos de la UCO de que un compañero de ellos, llamado Pedro, y que pertenecía al acuartelamiento de Valdemoro, se dedicaba a vender subfusiles y pistolas a bandas de narcotraficantes.

El primer aviso de Zouhier se produjo en diciembre de 2003, tres meses antes de los atentados del 11-M, y se daba la circunstancia de que uno de los compradores de esas armas era el marroquí Lofti, socio de El Chino en asuntos de tráfico de hachís.

Zouhier, en su misiva, explica que también informó a la Policía de todos esos hechos cuando fue detenido e interrogado el pasado 19 de marzo: «Las armas las vendía un guardia civil corrupto que estaba fuera de servicio Yo se lo comenté todo al policía que hacía de malo [se refiere al interrogatorio al que fue sometido por miembros de la Brigada de Información]».

El alférez Víctor, miembro de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y contacto directo de Zouhier, fue el primero que supo que un compañero suyo estaba involucrado en un asunto de tráfico de armas, pero al parecer no hizo nada.

Tras los atentados del 11-M el alférez Víctor, que también había sido avisado de que José Emilio Suárez Trashorras y su cuñado Antonio Toro Castro se dedicaban a la venta de explosivos, llamó a Zouhier para recabar información sobre las personas que podrían estar involucradas en los atentados de la estación de Atocha.

Esa conversación telefónica entre Víctor y Zouhier se produjo el 17 de marzo sobre las 23.00 horas y se encuentra transcrita en uno de los primeros autos que dictó el juez Juan del Olmo, concretamente el del 20 de junio.

El guardia civil y el confidente marroquí hablan, entre otras cosas, sobre dónde vive El Chino y todo el material que el terrorista tenía almacenado en su casa: detonadores, cable, mandos a distancia y armas.

La conversación transcurrió en estos términos:

Víctor: Venga.

Zouhier: ¿Vale? Mañana ya me dirás y... y de verdad te digo ¿eh? La zona donde te he dao, la calle, estate ahí, estate ahí que hay cacho, ahí ¿eh?, ¿me entiendes?

Víctor: Ajá.

Zouhier: Vale, y aparte que... eh... tiene... tiene metralletas, tiene pistolas... ¿sabes?

Víctor: Ajá.

Zouhier: Pero mazo, mazo, eso lo he visto yo también ¿eh?

Víctor: Ajá.

Zouhier: Eso estoy seguro.

Víctor: ¿Este es uno que tu me decías que vendía, que vendía armas y tal?

Zouhier: No, no, no.

Víctor: Que era de Vallecas uno que si vendía y tal, bueno.


Según Zouhier, en esta conversación entre él y su jefe directo en la UCO queda demostrado que con anterioridad al 11-M ya informó sobre «alguien» que le estaba facilitando armas a los terroristas.Ese «alguien», siempre según el confidente marroquí, era el guardia civil Pedro, que en el transcurso de la conversación es identificado por Víctor como «el de Vallecas».

Pedro era conocido como Vallecas, tanto por Zouhier como por el alférez Víctor, porque en aquella época tenía una novia que era de ese barrio madrileño.

Tras la escucha y estudio de esa conversación, la policía identificó a Víctor como un miembro de la Guardia Civil y reclamó a la UCO que detuviera y condujera al confidente Rafá Zouhier hasta las dependencias de la Brigada de Información.

Allí, según relata Zouhier, fue interrogado en varias ocasiones sin la presencia de su abogado, pero en compañía de Víctor.

«Las armas las vendía un guardia civil corrupto fuera de servicio», repetía Zouhier cada vez que el policía le preguntaba por el origen de las armas utilizadas por los terroristas islamistas.

Pero el agente de la Brigada de Información, según figura en la carta de Zouhier, se negaba a admitir tal aseveración: «El policía me decía que no, que las armas son de Europa del Este, y que yo conozco a los búlgaros [se refería a una organización cuyos miembros son originarios de ese país y que se dedican al tráfico de armas] como portero [Zouhier ejerció de portero de discotecas, entre otras actividades]».

Zouhier recuerda todos los momentos que vivió en las dependencias de la Brigada de Información y algunas conversaciones que se produjeron entre el inspector de información y el alférez Víctor, miembro de la UCO de la Guardia Civil: «Hubo una cosa que me llamó la atención cuando el poli malo [se refiere al policía que durante el interrogatorio ejerció mayor presión] le dijo a Víctor que se estaba jugando su carrera. Víctor estaba a mí lado y se encontraba muy nervioso».

El confidente marroquí insiste en que las armas que utilizaron los terroristas, tanto la metralleta Sterling que esgrimía Rachid Oulad en el vídeo reivindicativo del atentado del 11-M que el comando islamista depositó dos días después en una papelera junto a la mezquita de la M-30 de Madrid, como las pistolas que llevaban consigo los otros miembros del grupo fueron proporcionadas o vendidas a Lofti, el socio de El Chino, por un guardia civil del acuartelamiento de Valdemoro.

Las armas, siempre según Zouhier, eran proporcionadas por el agente Pedro, que las obtenía en A Coruña y en Valencia.

El confidente marroquí, al parecer, mantenía muy buenas relaciones con el guardia civil Pedro y en más de una ocasión disfrutaron juntos de la «noche madrileña».

Zouhier también ha relatado en la Audiencia Nacional que fue el propio agente Víctor el que le confirmó que Pedro era Guardia Civil y que pertenecía a la Brigada Antidisturbios del acuartelamiento de Valdemoro.

El confidente marroquí revela en su carta que el policía «bajito y con barba» que lo interrogó en las dependencias de la Brigada de Información era amigo de Félix Hernando, el jefe de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil. Finalmente, Zouhier recuerda en su carta que el coronel Félix Hernando llamó al policía para decirle que «me había escapado de mi casa y que tenía una herida en la mano



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'El Chino' disparó a un traficante dos meses antes de los atentados

 

15-09-04

11-M LA INVESTIGACION

'El Chino' disparó a un traficante dos meses antes de los atentados

MADRID.- Jamal Ahmidan, 'El Chino', uno de los suicidas de Leganés y al que se considera como uno de los máximos organizadores del 11-M, disparó en una rodilla a un traficante de drogas el 31 de diciembre de 2003, apenas dos meses antes de que se produjeran los atentados. El suceso ocurrió en un bar de Bilbao por un ajuste de cuentas y 'El Chino' utilizó una pistola que volvió a usar en Leganés, cuando el comando del 11-M disparó desde el piso de la calle de Carmen Martín Gaite contra la policía. La víctima de 'El Chino' fue un ciudadano marroquí llamado Larbi Raichi, con antecedentes por tráfico de drogas, lesiones, amenazas y allanamiento de morada. Fue Raichi quien, el 2 de abril de 2004 -día del suicidio de Leganés-, denunció en una comisaría que el hombre que aparecía en las fotos difundidas por Interior era el mismo que le había disparado.


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14.9.04

 

La policía marroquí no tardó ni 48 horas en detener al sospechoso Mohamed Haddad, pero le dejó en libertad sin que los agentes de la UCIE o el juez De

 

14-09-04



11-M, LA VENGANZA / y 3.- EPILOGO

La policía marroquí no tardó ni 48 horas en detener al sospechoso Mohamed Haddad, pero le dejó en libertad sin que los agentes de la UCIE o el juez Del Olmo hubieran podido tomarle declaración


CASIMIRO GARCIA-ABADILLO

En la tercera entrega de la prepublicación de '11-M, La Venganza', el nuevo libro de Casimiro García-Abadillo, que La Esfera de los Libros pone hoy a la venta en toda España, se resumen los principales escollos en los que ha ido tropezando la investigación del 11-M. Desde las trabas de Marruecos, que se traducen en casos como la apresurada puesta en libertad de Mohamed Haddad, detenido a petición española tras ser identificado por testigos como uno de los que llevaron las mochilas mortales a los trenes, hasta las incomprensibles actitudes y ocultaciones de algunos mandos de la Guardia Civil y sus relaciones con confidentes profundamente implicados en la preparación de los atentados. El director adjunto de EL MUNDO analiza las incógnitas que aún no han sido despejadas sobre el origen de la trama y la organización, y la identificación del auténtico 'cerebro'. La tarea de investigación y búsqueda de responsabilidades, tanto por la vía penal y policial como por la vía política de la Comisión parlamentaria, no puede darse por concluida hasta que se conozca toda la verdad.
(.../...)

En el auto emitido por Juan del Olmo el 19 de julio de 2004 y remitido a la Comisión de Investigación del 11-M, el juez de la Audiencia Nacional advierte: «En todo caso, aunque la célula operativa haya sido desmantelada (total o parcialmente), hay que tener en cuenta que huyó del lugar una persona al menos, y la investigación ha puesto de evidencia (las órdenes de busca y captura cursadas hasta la fecha son exponentes de ello) que seguirían activos otros elementos personales o anteriores células de apoyo, que han podido participar de muy distinto modo en los atentados terroristas del 11 de Marzo de 2004 y su entramado delincuencial; por lo tanto, podría generarse una actitud de sustitución por parte de esas iniciales células de apoyo ante la caída de la célula operativa (cubriendo así el vacío creado temporalmente, pero generando a su vez un mayor nivel de clandestinidad, por lo que es más dificultosa la actuación policial de investigación y la desarticulación de dichos elementos o células)». El juez señalaba asimismo, como elemento añadido de riesgo, el hecho de que los terroristas todavía en libertad tendrían a su disposición al menos el 10% de la dinamita sustraída en las minas de Asturias: alrededor de 20 kilos.

La actitud del juez no responde a un alarmismo injustificado, sino a un conocimiento profundo de la amenaza a la que nos enfrentamos.

En la intervención ante la citada Comisión parlamentaria, que tuvo lugar el 7 de julio, el anterior responsable de la Comisaría General de Información de la Policía, Jesús de la Morena, vaticinó que la posibilidad de nuevos atentados de terroristas islámicos era aún más alta después que antes del 11 de Marzo. Situó el foco de riesgo en Marruecos y demandó ante los diputados: «Hay que seguir investigando hacia abajo y hacia arriba». Esa señal de alarma fue lanzada intencionadamente por uno de los mayores expertos en terrorismo de España, probablemente el hombre que más sabe sobre ETA y que, en sólo unas semanas, se percató de que el nuevo peligro que nos acecha es todavía más aterrador y difícil de combatir que el que ha causado casi 900 muertos en los últimos 30 años.

Lo que ocurrió el 11-M no fue el fruto de la enajenación de unos locos fanatizados. No fue un hecho casual. Y si se planificó con tanta impunidad fue precisamente porque ni el Gobierno, ni la oposición, ni los medios de comunicación eran conscientes de la red de fanatismo criminal que se había ido tejiendo en los últimos años.

Los españoles y, en general, los europeos hemos vivido en medio de una plácida ignorancia que se puso de relieve en las encuestas que se realizaron tras los atentados del 11 de Septiembre en EEUU: según el Eurobarómetro de noviembre de 2001, sólo el 20% de los europeos pensaba que sus países pudieran ser objeto de un atentado similar.

A pesar de las llamadas de atención que lanzaron tanto el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) como la Guardia Civil y la policía sobre el aumento del riesgo de atentados tras el apoyo del Gobierno español a la Guerra de Irak, y después de los atentados de Casablanca de mayo de 2003, nadie atisbaba que pudiera suceder algo parecido a lo que ocurrió el 11 de Marzo.

El empecinamiento de algunos grupos políticos en la Comisión de Investigación del 11-M y de ciertos medios de comunicación en poner el foco (o la explicación del porqué) de los atentados en la participación de España en la coalición liderada por Estados Unidos y en la imprevisión del Gobierno de Aznar al no calcular adecuadamente las amenazas que dicha aventura implicaba no sólo carecen de rigor, sino que, subliminalmente, tratan de justificar el vuelco electoral del 14 de marzo.

PELIGRO REAL

El catedrático de Ciencia Política de la Universidad Rey Juan Carlos, Fernando Reinares (poco sospechoso de afinidad con el PP), señala en el libro El nuevo terrorismo islamista. Del 11-S al 11-M (Temas de Hoy, Madrid, 2004): «Afirmar que los terroristas islámicos cuyas bombas han ensangrentado Madrid e intentan seguir conmocionando a la sociedad española sólo están ejecutando represalias por haber contribuido con nuestras tropas a la campaña de Irak es una gran simplificación». La Guerra de Irak fue para los terroristas del 11-M tan sólo la excusa para llevar a cabo la matanza.

Como lo habría sido también para posteriores atentados la intervención española en Afganistán o la añorada recuperación de Al Andalus (a la que se hace referencia en el fax remitido a ABC y en el vídeo localizado en Leganés).

Aceptar que el 11-M fue la respuesta ante la injusticia que representó la invasión de Irak puede resultar rentable electoralmente, pero significa dar una baza política al terrorismo y, sobre todo, contribuye a alimentar la ficción de que la retirada de las tropas españolas disminuye las probabilidades de que se produzcan nuevos ataques.

Al Qaeda o, en un sentido amplio, el terrorismo islámico, es un peligro real y poderoso para España y para todos los países occidentales.

Cuenta con comandos activos y durmientes en más de 40 países, goza de abundantes vías de financiación, algunas de ellas ligadas al narcotráfico, y se ha constituido en los últimos años, utilizando las ventajas de la globalización a través de los grandes medios (no hay que desdeñar el papel de Al Yazira y Al Arabiya en los países musulmanes), en un referente de gran valor simbólico para todos los movimientos fundamentalistas que operan en el mundo.

España ha sido, antes del 11-M, una base fundamental de operaciones para Al Qaeda. Varios de los terroristas que participaron en el 11-S estuvieron en las semanas previas a los atentados en nuestro país. A medida que se ha ido avanzando en la investigación policial, se ha ido viendo con más nitidez el destacado papel jugado por el sirio Abu Dahdah en la conformación de esa tupida red que se extiende a Reino Unido, Italia, Francia, Bélgica, Alemania... y que tiene terminales en Chechenia, Irak, Afganistán y Pakistán.

También está cada vez más clara la colaboración de elementos sirios, argelinos y marroquíes (la llamada por los seguidores de Bin Laden familia norteafricana) en la acción terrorista de Madrid.

El Tunecino trabajaba para una inmobiliaria (Arconsa) controlada por dos sirios (los hermanos Eddin Roston). La casa de Morata donde se prepararon los atentados era propiedad de la mujer del sirio Mohamed Neddl (detenido por orden de Garzón junto a Abu Dahdah en el curso de la Operación Dátil) y fue alquilada a El Chino precisamente a través de Arconsa. De Homs (Siria) era Basel Ghalyoun, conectado a su vez con Mohamed El Egipcio, y reconocido por testigos como uno de los autores materiales de los atentados.Originario de Siria era Moutaz Almallah, mano derecha de Abu Dahdah, que dio cobijo a Basel y El Morabit en una vivienda de su propiedad, fue mentor de El Tunecino y mantuvo relación con El Egipcio durante su estancia en España. Almallah se encuentra en Londres y la policía española ha pedido a Scotland Yard que siga de cerca sus pasos. Sirio, aunque nacionalizado español, es también Mustafá Setmarian Nasar, Al Suri, un peso pesado de Al Qaeda, cuyo rango sería similar al de Abu Musab al Zarqawi, quien, para los expertos de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE), podría haber sido el auténtico emir de los atentados del 11 de Marzo, utilizando como eslabón entre él y la célula operativa (y probablemente con El Egipcio como agente coordinador) a Almallah.

Por otra parte, Daoud Ouhane (sus huellas aparecieron en la bolsa de los detonadores encontrada en la furgoneta de Alcalá y su tarjeta telefónica y su libreta de ahorros entre los restos del piso de Leganés) es argelino. La policía cree que Mohamed Alfalah (nacido en Ighmiren, Marruecos, quien dio el dinero a Belhadj para alquilar el piso de Leganés y cuyas huellas se encontraron en el Skoda Fabia localizado el 13 de junio de 2004 a 20 metros de donde se halló la furgoneta, junto a la estación de Alcalá de Henares) fue durante una época chófer y escolta del dirigente del GIA Allekema Lamari, actualmente en paradero desconocido, y a quien el CNI atribuye un papel destacado en los atentados.Los servicios de Inteligencia están convencidos de que Lamari es el séptimo suicida de Leganés, lo que le convertiría en el hombre clave del comando, con un nivel muy superior al que tenía El Tunecino.

El perfil genético del séptimo suicida se ha localizado en una muestra de una bufanda de cuadros encontrada en la furgoneta Renault Kangoo. Sus huellas también han aparecido en el Skoda Fabia que, según la investigación policial, fue aparcado en la misma calle que la furgoneta después del 11-M.

La seguridad con la que el CNI argumentó que Lamari fue el cerebro local de los atentados llevó a la Comisaría General de Información a solicitar a la juez Teresa Palacios la emisión de una comisión rogatoria a Argel para obtener ADN de sus familiares con el fin de comprobar si, efectivamente, el único suicida que queda por identificar es el dirigente del GIA que fue detenido en Valencia en 1997 junto a Abdelkrim Beresmail, quien a su vez coincidió en la cárcel de Villabona con el dirigente de Jarrai Juan Luis Camarero.

De confirmarse la participación de Lamari en los atentados, la llamada vía argelina cobraría un gran peso en la investigación.

LA TRAMA

Pero, a pesar de todo, la clave para saber quién está detrás del 11-M sigue estando en Marruecos. Hombres de peso en la preparación y ejecución de la matanza, como Azizi, Said Berraj, Haddad y Jamal Ahmidan, El Chino (que era el jefe de la trama de delincuencia que financió y participó en la acción), así como 28 de los detenidos por la policía, han nacido en Marruecos, la mayoría de ellos en Tetuán o en Tánger.

Una de las tesis que maneja la policía es que el 11-M pudo tratarse de una venganza por las detenciones llevadas a cabo a partir de la Operación Dátil y por la actitud hostil de las autoridades y la Justicia españolas hacia los fundamentalistas que hasta entonces se habían movido en nuestro país con pasmosa facilidad.Esta hipótesis no sería contradictoria con la que atribuye una cierta implicación a una facción de los servicios secretos marroquíes en la dirección operativa de los atentados. La venganza mora tiene, sin duda, base en datos reales. El primero de ellos es la gran cantidad de ciudadanos marroquíes implicados, algunos de los cuales estaban siendo investigados por los servicios secretos de su país cuando tuvo lugar la matanza del 11-M. ¿Pudo pasar desapercibida completamente para dichos servicios una operación que era conocida a diversos niveles por más de dos docenas de personas originarias de Marruecos? Curiosamente, uno de los informes más precisos sobre la posibilidad de que pudieran producirse atentados de carácter fundamentalista en España fue transmitido al CNI por parte de los servicios secretos de Marruecos apenas unas semanas antes del 11 de Marzo.

El CNI ha considerado siempre que el 11-M se coció en España, pero que ha tenido su principal foco organizativo en Marruecos.Nunca ha dado credibilidad a la implicación directa de Al Qaeda -entendiendo por tal la red liderada por Bin Laden- en los atentados de Madrid. La fecha elegida para llevarlos a cabo implica un fin político y un conocimiento de la realidad española muy por encima de los que se supone a los miembros ya identificados de la célula que planeó la masacre de marzo. El propio Dezcallar así lo manifestó en su comparecencia ante la Comisión de Investigación el 19 de julio de 2004. Para el ex director del CNI, la fecha del 11 de Marzo «se eligió con intención». La misma seguridad mostró respecto a la falta de conexión directa del atentado con la cúpula de Al Qaeda: «Bin Laden no lo organizó, no lo dirigió ni estuvo al tanto. El responsable del atentado es un grupo que actuó desde dentro, sin dirección exterior. Sólo tenía orientación ideológica de Al Qaeda».

Entonces, ¿dónde está el auténtico cerebro del 11 de Marzo? Como diría el ex ministro del Interior y brazo derecho de Hasán II durante muchos años, el ahora autoexiliado Dris Basri, al hablar del asesinato del opositor a Mohamed VI, Hicham Mandari, que tuvo lugar cerca de Fuengirola el 4 de agosto de 2004: «Hay que mirar a Marruecos». Algunos datos relevantes arrojan inquietantes sospechas sobre el comportamiento de Marruecos. Tras facilitarle la información sobre el sospechoso, la policía marroquí no tardó ni 48 horas en detener a Haddad tras su huida de España.

Sin embargo, de manera ciertamente inexplicable, y sin que ni los agentes de la UCIE ni el juez Del Olmo hubieran podido tomarle declaración, las autoridades marroquíes decidieron ponerlo en libertad a finales de marzo de 2004. Aunque el Ministerio del Interior marroquí ha asegurado que Haddad está en libertad vigilada, la policía española ha mostrado de manera expresa su malestar por la condescendiente actitud mostrada hacia un individuo que pudo participar en los atentados y que fue reconocido por un testigo el mismo 11 de Marzo manipulando una mochila en las inmediaciones de la Renault Kangoo.

La policía española ya había tenido un encontronazo con las instituciones de seguridad de Rabat cuando, el 29 de abril de 2004, se enteró por casualidad -gracias a la denuncia de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos-, y cuando ya el juez Del Olmo había difundido su fotografía para lograr su detención, que Hicham Ahmidan había sido detenido en secreto en Marruecos.

El primo de El Chino es otro de los implicados que puede aportar datos esclarecedores a la investigación, dado que colaboró de forma esencial en la financiación de los atentados. En el registro de su domicilio (sito en la calle del Cerro de los Angeles, 30), la policía localizó casi 60 kilos de hachís y 125.800 comprimidos de éxtasis, cuyo valor de venta supera los 1,3 millones de euros.

La policía marroquí tampoco ha aportado ninguna información sobre el detenido, al que se encontró una anotación en la que se hacía referencia a la estación de Alcalá de Henares y a la hora en la que debían encontrarse en dicho lugar los terroristas que participaron en la masacre.

Por último, los servicios de seguridad marroquíes no han facilitado ningún dato sobre los usuarios de los dos teléfonos a los que llamaron los terroristas de Leganés inmediatamente antes de suicidarse.La policía española considera fundamental para la investigación conocer con quiénes hablaron los suicidas segundos antes de provocar la explosión que acabó con sus vidas, ya que podría tratarse de los auténticos inspiradores de los atentados.

Resulta evidente, por otro lado, que Marruecos ha sido uno de los mayores beneficiarios del cambio de Gobierno en Madrid, que ha llevado consigo la subsiguiente modificación de la posición tradicional española respecto al Sáhara.

LA TEORIA DE ETA

Aunque con menor peso, tampoco convendría desterrar definitivamente la teoría de la colaboración con ETA. Es cierto que no han aparecido datos concretos que avalen la participación directa o indirecta del terrorismo etarra en el 11-M, pero los contactos previos detectados a través de cartas y comunicaciones en las cárceles y el grado de desintegración de la banda podrían haber llevado a alguno de sus miembros a buscar una venganza («Aznar no se va a ir de rositas», Josu Ternera dixit) a través de un grupo fanatizado dispuesto a dar su vida por la yihad. Según reveló EL MUNDO el 22 de julio de 2004, la Jefatura Superior de Policía de Extremadura aportó otro dato que avalaría esa tesis. Se trata de la comunicación de un confidente que dijo haber visto a Josu Ternera en el aeropuerto de Francfort el 14 de febrero de 2004 y haberle oído comentar: «Se van a enterar los españoles de lo que somos capaces de hacer». Resulta también llamativo que Lamari no sólo formara parte del mismo comando de Beresmail (el encarcelado en la prisión de Villabona), sino que su lugar de residencia fuera Tudela (Navarra), una localidad en la que el movimiento radical abertzale tiene gran implantación. [...]

La actitud de ciertos mandos de la Guardia Civil resulta cuanto menos extraña. Por ejemplo, no se explica muy bien por qué el responsable de Información del Instituto Armado ocultó a la policía el hecho de que Rafá Zouhier era uno de sus confidentes hasta que no tuvo más remedio que admitirlo. También son bastante sospechosas las contradicciones en las que incurrieron tanto Félix Hernando como los dos agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) que declararon ante la Comisión del 11-M.

En su comparecencia ante los diputados, que tuvo lugar el 20 de julio, el coronel Hernando dijo que Zouhier, con el que los agentes de la UCO estuvieron en contacto en varias ocasiones durante los días previos al 11-M, llamó «muy asustado» el 16 de marzo a su controlador Rafa porque acababa de ver ese mismo día en la televisión la fotografía de uno de los terroristas que habían participado en los atentados. Según el jefe de la UCO, es a partir de ese momento cuando el confidente comienza a dar información a sus controladores sobre El Chino. Sin embargo, la fotografía de Jamal Ahmidan no fue difundida por los medios de comunicación hasta el 30 de marzo, 15 días después de que Zouhier diera a los agentes los datos necesarios para localizarle.

El capitán Paco reveló en su comparecencia que Zouhier les había dicho a sus controladores que el cuñado de Trashorras, Antonio Toro, le había ofrecido nada menos que 150 kilos de dinamita (en lugar de los dos o tres kilos que los agentes habían declarado ante el juez), pero que a ese dato no se le dio importancia «porque era exagerado». Es decir, que casi un año antes de los atentados, los suministradores de la dinamita estaban dispuestos a vender una cantidad similar de explosivos a la que luego, efectivamente, vendieron a los asesinos, y la UCO, en lugar de investigar ese extremo, lo desechó por considerarlo «exagerado».

El propio informe de la Guardia Civil sobre la trama de los explosivos arroja más dudas que aclaraciones. Los agentes de la UCO trataron de quitarse el muerto de encima al afirmar que habían transmitido la información sobre la posible red de venta de dinamita a la Fiscalía de Avilés. Sin embargo, según las pesquisas llevadas a cabo por la Fiscalía General del Estado, la Guardia Civil «no solicitó ninguna intervención» de la Fiscalía de Avilés y sólo se limitó a darle una información «genérica, sin concretar ni hechos ni personas».

PIEZAS DE 'PUZZLE'

Es evidente que la UCO no actuó con diligencia y que sus agentes no supieron, por falta de pericia, o tal vez porque pensaron que podían seguir tirando del hilo hasta descubrir a más implicados y de mayor rango, abortar el trasiego de explosivos sin el que no se hubieran producido los atentados.

Resulta también asombroso el hecho de que la Brigada Provincial de Información de Madrid hubiera andado tras la pista de El Tunecino semanas antes de los atentados, hasta el punto de que el juez Andreu hubiera autorizado la intervención de su teléfono apenas siete días antes de la masacre, y que ese hecho no se hubiera puesto en conocimiento de los expertos en terrorismo islámico de la UCIE que dependen de la Comisaría General de Información.

La UCIE, por su parte, ya había investigado a El Egipcio antes de que se marchara de España y conocía las implicaciones con grupos fundamentalistas de muchos de los participantes en los atentados. La misma Unidad sabía que Zougam estaba incurso en varios sumarios relacionados con el terrorismo integrista y por ello solicitó al juez Garzón la intervención de su teléfono.Los expertos en terrorismo islámico también sabían que la casa de Morata no sólo era propiedad de la mujer de un terrorista detenido en la Operación Dátil, sino que, antes de ser alquilada por El Chino, estuvo habitada por Mustapha al Mauymouny, alias Mustafá, otro fundamentalista detenido en Marruecos por su participación en los atentados de Casablanca. Esa misma casa había sido utilizada anteriormente por el propio Abu Dahdah para reunirse con su célula.

Como puso de manifiesto en su auto del 19 de julio el juez Del Olmo, la Udyco (Unidad de Drogas y Crimen Organizado) de Madrid tenía pinchado, además de a Rafá Zouhier, a Otman el Gnaoui (otro de los implicados en la matanza) desde el mes de febrero de 2004.Los agentes de la Udyco escucharon a El Gnaoui hablar en varias ocasiones con El Chino. Y, en concreto, el día 29 de febrero de 2004 supieron que Jamal Ahmidan le pedía a aquél que acudiera a la carretera de Burgos a recoger dos vehículos (un Volkswagen Golf y un Toyota Corolla) que venían desde Asturias. Es decir, justamente los coches que iban cargados con los 200 kilos de dinamita.

Los agentes de la Udyco sabían, al menos desde el 17 de febrero de 2004 (según el auto del juez Del Olmo), que El Chino tenía documentación falsa y que proponía a El Gnaoui que denunciara la desaparición de su pasaporte para lograr así otro documento amañado.

Como ha sabido después la policía (y queda reflejado en el primer auto de Del Olmo, emitido el 18 de junio), entre finales de enero y primeros de marzo, El Chino habló en 45 ocasiones con Suárez Trashorras y su esposa Carmen Toro. ¿Sabía la Udyco que El Chino era el jefe de la banda de traficantes cuando se produjeron las intervenciones telefónicas? ¿Grabó algunas de sus numerosas conversaciones con los suministradores de la dinamita? Sobre la pista de muchos de los participantes en los atentados del 11 de Marzo estaban la UCIE, la UCO, la Brigada Provincial de Información de Madrid y la Udyco (por no mencionar a la Brigada de Estupefacientes de Avilés). Es como si cada una de las unidades de los diferentes cuerpos de seguridad hubiera tenido una de las partes del puzzle de la masacre que, por sí solas, tan sólo tendrían un significado relativo, pero que, al unirlas, podían haber dado las claves de la trama para cometer el mayor atentado de la Historia de España.

Además de los terroristas seguidos, investigados e intervenidos telefónicamente, dos confidentes de la Policía y la Guardia Civil jugaron un papel crucial para la consecución de los explosivos.

¿Es normal que, tras haber denunciado Zouhier a sus controladores la disposición de Suárez Trashorras a vender explosivos, y tras la denuncia del abogado de El Nayo sobre el mismo individuo y en las mismas fechas (principios de 2003), el ex minero pudiera actuar con una impunidad que le permitió organizar el transporte de la dinamita a Madrid utilizando autobuses de línea regular e incluso a un menor de edad como porteador? Desde luego, cualquiera que analice de forma objetiva lo que ha sucedido puede percatarse de que es urgente una profunda revisión de la forma de trabajar de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y una mejora sustancial de los servicios de Inteligencia para combatir la enorme amenaza que se cierne sobre la seguridad de los españoles. Y también, por supuesto, de que es necesaria una depuración de responsabilidades.[...]

Aunque parezca mentira, seguramente, si todas las unidades implicadas hubieran puesto en común su información y los datos sobre los individuos a los que estaban investigando en las fechas previas a la matanza, ésta podría haberse evitado. [...]

En España hay más de 600.000 musulmanes. El número de mezquitas ha crecido exponencialmente en los últimos años: 233 están dadas de alta en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia, pero se estima que hay, al menos, otras 200 en situación ilegal (garajes, naves o pisos son utilizados como centros de adoctrinamiento religioso).

La mayoría de los creyentes que siguen las enseñanzas del Corán son ciudadanos pacíficos que han venido a España procedentes sobre todo de Marruecos a buscar una vida mejor. Sin embargo, el enorme desconocimiento que hay sobre las actividades de dicha comunidad (muy concentrada en suburbios y pueblos de Madrid, Cataluña, Levante, Andalucía y La Rioja) y la descoordinación y falta de medios (el 11-M ha puesto de manifiesto la endeblez del aparato policial especializado en terrorismo islámico) para adentrarse en sus interioridades hace más que probable que otro 11-M pueda volver a producirse.

RAMIFICACIONES

Tratar de cerrar el caso en El Tunecino, como pretende el ministro del Interior, José Antonio Alonso, quien el 29 de julio de 2004 consideró en su intervención ante la Comisión del 11-M a Serhane Fakhet como «autor intelectual» de los atentados, sería un gravísimo error. Tanto la investigación policial como la instrucción judicial sobre los atentados del 11 de Marzo deben profundizar en las ramificaciones de una trama compleja de la que aún quedan demasiados cabos sueltos.

Políticamente, la Comisión de Investigación debería intentar que sus conclusiones sirvieran para saber cómo y por qué se produjo el 11-M, en lugar de buscar, como podría suceder, un apaño para que ningún partido salga mal parado.

Los ciudadanos, y en especial las víctimas, tienen derecho a saber la verdad pese a quien pese. En cierta medida, el proceso del 11 de Marzo tiene ciertas similitudes con el proceso del 23-F, que significó una prueba de fuego para la joven democracia española.

Sentar a militares de alta graduación en el banquillo y condenarlos suponía el riesgo de alentar un nuevo golpe de Estado. Pero, al final, ese reto se saldó con un resultado, si no plenamente satisfactorio, sí lo suficientemente severo como para que las Fuerzas Armadas entendieran cuál era su papel en un Estado de Derecho y los españoles sintieran que en un sistema representativo la Justicia mide a todo el mundo por el mismo rasero.

Cerrar en falso la matanza del 11-M tanto en la vía penal como en la policial o en su vertiente política significaría un fracaso rotundo de nuestra democracia, que tendría consecuencias nefastas no sólo para su propia credibilidad, sino también para la seguridad de los ciudadanos.

Ojalá los responsables de que eso no suceda asuman su papel con la suficiente valentía. Este país se merece saber toda la verdad.

Haddad estuvo en la reunión de Estambul

El sábado 13 de marzo de 2004, a primera hora de la tarde, los agentes de la UCIE habían interrogado al testigo que vio salir corriendo a un hombre de rasgos magrebíes que llevaba una maleta y que subió precipitadamente a un Mercedes el día 12 por la noche.Le enseñaron unas fotografías y le identificó sin dudar un instante.

Se trataba de Mohamed Haddad. A los policías no les costó mucho trabajo descubrir que el inmueble de donde le había visto salir el testigo (situado en la Avenida de las Ciudades, número 4, de Getafe) era precisamente el bloque de viviendas donde residía Haddad en un modesto piso alquilado.

Al día siguiente, domingo 14 (jornada de elecciones), los agentes interrogaron a los dueños de la casa. Les mostraron un álbum con decenas de rostros de sospechosos y tampoco titubearon. Se trataba efectivamente de Haddad. Los datos casaban con los que había proporcionado uno de los testigos que viajaban en uno de los trenes de la muerte el día 11 de Marzo, y que también había identificado a Haddad con absoluta seguridad. La información era muy relevante porque Haddad (nacido en Tánger el 4 de marzo de 1967) era un viejo conocido de la UCIE y, desde luego, un individuo de cierto nivel en el entramado integrista marroquí.

Haddad había participado en la reunión que tuvo lugar en Estambul el 10 de octubre de 2000, a la que asistieron Lahcen Ikassrien, Azizi, Said Berraj y Salahedine Benyaich. La policía turca les detuvo en un piso que había alquilado Azizi. Encontró algunos documentos de contenido fundamentalista, pero no les pudo imputar ningún delito, así que, cuatro días después, deportó a Benyaich a Londres, a Ikassrien a la embajada marroquí en Ankara y a Azizi y Haddad a Irán. Ikassrien sería detenido por los soldados de Estados Unidos en Afganistán a principios de 2002 y ahora se encuentra confinado en el campo de prisioneros de Guantánamo.Salahedine Benyaich está detenido en Marruecos (acusado de participar en los atentados de Casablanca) y los expertos en terrorismo islámico le relacionan también con el asalto de los terroristas chechenos al teatro Dubrovka de Moscú, que tuvo lugar el 23 de octubre de 2002 y que causó la muerte de 169 personas (entre ellas, 41 asaltantes). Azizi volvió desde Irán a España, pero desde noviembre de 2001 se encuentra en paradero desconocido y figura como imputado por Garzón en el sumario contra la red de Al Qaeda en España.

Extracto del capítulo 4 / El Vuelco, La casa de Morata.



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Rajoy pide que el presidente aclare la implicación del PSOE en el 'asedio' a las sedes del PP

 

14-09-04

11-M LA INVESTIGACION / LOS TRABAJOS DE LA COMISION

Rajoy pide que el presidente aclare la implicación del PSOE en el 'asedio' a las sedes del PP

DANIEL ARJONA

MADRID.- Zapatero, quizá, Aznar, más bien no. No se mojó ayer Mariano Rajoy a la hora de explicar si finalmente su partido pedirá las comparecencias del presidente y el ex presidente del Gobierno en la Comisión que investiga el 11-M. El líder del PP apuntó que Zapatero tal vez pueda aportar algunos datos, como la participación del PSOE en las concentraciones que se realizaron frente a las sedes populares en la jornada de reflexión del 13-M.De Aznar dijo no saber si puede aportar o no, pero recordó que ellos no lo han pedido «desde el principio».
(.../...)

«Creíamos que con las comparecencias del señor Acebes y del portavoz [Eduardo Zaplana] ya era suficiente, pero es algo que deben decidir los grupos parlamentarios», añadió Rajoy.

El jefe de la oposición recalcó que «el grueso de los datos» que tenía el Gobierno ya los ha aportado el Ministerio del Interior, pero que, si alguien cree que Zapatero puede ofrecer datos distintos, tiene «perfecto derecho a decirlo».

En todo caso, Rajoy afirmó que quizá Zapatero sí pueda informar acerca de la implicación del PSOE en los sucesos que se produjeron el sábado de reflexión, cuando miles de personas asediaron en toda España las sedes del PP. «Como hemos sabido, hay algunos dirigentes del Partido Socialista que han sido citados al Juzgado con ocasión de los acontecimientos que se produjeron. De ese tema nadie ha aportado nada porque no se ha podido hablar ni una palabra en los trabajos de la Comisión», indicó el líder popular.

«Peticiones denegadas»

Rajoy destacó que su partido tiene «25 peticiones de comparecencias denegadas» e hizo hincapié en que hay que esperar lo que decidan los grupos parlamentarios.

Más claro se había mostrado horas antes Jaime Ignacio del Burgo.El diputado del PP en la Comisión del 11-M anunció que va a proponer a su partido pedir la comparecencia del presidente del Gobierno para que aclare «cuál fue la participación de su partido en la organización de la agitación antidemocrática del día 13 de marzo y cuál fue su participación personal en la difusión de la noticia de la existencia de kamikazes en el lugar de los atentados».

Respecto a la comparecencia del ex presidente Aznar, Del Burgo aseguró que el PP no tiene «ningún inconveniente» en pedirla y que la apoyará si, finalmente, lo solicitan el resto de los grupos».


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IU pide que comparezca José María Aznar y que los confidentes declaren por escrito

 

14-09-04

11-M LA INVESTIGACION / LOS TRABAJOS DE LA COMISION

IU pide que comparezca José María Aznar y que los confidentes declaren por escrito

Considera que la Comisión no puede cerrar su trabajo sin que responda el ex presidente del Gobierno - Propone enviarle un cuestionario antes de su declaración para que no parezca un interrogatorio

AGUSTIN YANEL

MADRID.- Si el PSOE y el PP no se echan atrás en sus declaraciones, José María Aznar tendrá que comparecer ante la Comisión que investiga en el Congreso de los Diputados los atentados islamistas cometidos el 11 de marzo en Madrid. El grupo parlamentario de Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya Verds (IU-ICV) va a pedir que el ex presidente del Gobierno declare, y todo apunta a que deberá hacerlo, salvo sorpresas de última hora.
(.../...)

Hasta ahora, varios portavoces de partidos minoritarios en esa Comisión se habían mostrado a favor de que el ex presidente del Gobierno sea una de las personas llamadas a declarar. Ayer, el portavoz de IU-ICV, Gaspar Llamazares, dio un paso adelante y anunció, en una conferencia de prensa, que su grupo va a solicitar formalmente la presencia de Aznar en la Comisión.

Como el PP ha anunciado reiteradamente que no se va a oponer a que declare Aznar si le llaman para que comparezca, y el PSOE ha dicho que tampoco vetará ninguna petición de comparecencia, Gaspar Llamazares afirmó ayer: «La comparecencia del ex presidente del Gobierno está cantada».

Pero Llamazares no solamente da por segura la presencia de Aznar ante la Comisión del 11-M por esas declaraciones públicas de los dirigentes socialistas y los populares, sino porque él ha hablado personalmente con representantes de todos los partidos políticos y ninguno de ellos le ha dicho que esté en contra.

El grupo de IU-ICV en el Congreso no llama a Aznar «por revancha», sino para que conteste a muchas preguntas que, según Llamazares, debe responder: por qué hizo que España entrara en «una guerra ilegal, a sabiendas de que incrementaba el riesgo» del terrorismo internacional contra España; por qué motivo no convocó, tras los atentados del 11-M, a todos los partidos políticos democráticos ni al gabinete de crisis del Gobierno, sino sólo a algunos ministros; por qué presionó a representantes de embajadas y llamó a directores de medios de comunicación para decirles que la masacre era obra de la organización terrorista ETA...

Hasta ahora, todas las personas que han sido llamadas para comparecer ante la Comisión del 11-M han sido acordadas por consenso. Pero, en el caso de Aznar, IU-ICV y otros grupos minoritarios van a pedir que esta solicitud sea sometida a votación, de tal manera que cada partido político tenga que decir claramente si acepta esa comparecencia o se opone a ella.

Lo que no discute el líder de IU es la manera en que debe producirse la comparecencia de Aznar, para que se tenga en cuenta el respeto institucional que merece una persona que ha sido presidente del Gobierno. Llamazares siempre ha dicho que está dispuesto, por ejemplo, a que el ex presidente responda a un cuestionario que le sea enviado con anterioridad, como se hizo en Estados Unidos en la Comisión del 11 de septiembre, para que no parezca que es sometido a un interrogatorio, o a que se estudie otra fórmula.

Pero, sea de una manera o de otra, sí considera necesaria su comparecencia en el Congreso. En su opinión, lo que no tendría sentido es que la Comisión acabara sus sesiones de trabajo sin que el que era presidente del Gobierno cuando se produjeron los atentados responda a determinadas preguntas ante los diputados que la integran.

Llamazares también anunció que su grupo va a pedir que declaren los confidentes policiales Rafá Zouhier y José Emilio Suárez Trashorras, presuntamente relacionados con la venta de los explosivos robados en un polvorín de Asturias y que fueron vendidos posteriormente a los presuntos autores de los atentados.

Pero como estos confidentes policiales están sometidos a una investigación judicial, que no puede ser interferida por el Congreso, el grupo de IU-ICV ha planteado la siguiente fórmula: que los responsables policiales elaboren un cuestionario por escrito al que deberán responder esas dos personas, sin necesidad de que comparezcan físicamente ante la Comisión.

IU-ICV también ha pedido que sean llamados ante la Comisión el comisario Enrique de Federico (enlace de la Policía española con Marruecos); el fiscal jefe de Avilés; el ex secretario de Estado de Seguridad, Ignacio Astarloa; la persona que ahora ocupa ese cargo, Antonio Camacho; el responsable de la Unión Europea para la lucha contra el terrorismo y el ex responsable antiterrorista de Estados Unidos con los presidentes Clinton y Bush, entre otras personas.

Además de esas comparecencias, Llamazares anunció ayer que su grupo va a solicitar diversos documentos, entre ellos el informe que ha elaborado la Comisión parlamentaria de Estados Unidos sobre los atentados cometidos en aquel país el 11 de septiembre.

IU también quiere que los representantes de las víctimas comparezcan ante la Comisión del 11-M, ya sean las de la Asociación de Afectados o las de otras entidades.

Asimismo, Llamazares va a pedir que comparezcan ante la Comisión los directivos de varios medios de comunicación a los que llamó José María Aznar el día del atentado, para comunicarles que los primeros indicios apuntaban a que la masacre terrorista era obra de ETA.

Lo que pretende IU-ICV con estas comparecencias, según dijo Llamazares ayer, es que se «aten todos los cabos sueltos» para que la Comisión que investiga estos atentados islamistas del 11 de marzo pasado en Madrid no cierre sus trabajos en falso.



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Zapatero pide ahora la comparecencia de Aznar y Rajoy le responde proponiendo la suya

 

14-09-04

11-M LA INVESTIGACION / LOS TRABAJOS DE LA COMISION

Zapatero pide ahora la comparecencia de Aznar y Rajoy le responde proponiendo la suya

El PSOE condiciona, sin embargo, el testimonio del ex presidente a que lo solicite el PP / Sigue negándose en redondo a que declaren los confidentes policiales

FERNANDO GAREA. MANUEL SANCHEZ

MADRID.- José Luis Rodríguez Zapatero aseguró ayer por primera vez que es partidario de que su antecesor en la Presidencia del Gobierno, José María Aznar, comparezca ante la Comisión de Investigación del 11-M.
(.../...)

Sin embargo, las palabras de Zapatero no garantizan que, necesariamente, su grupo apruebe mañana la comparecencia del ex presidente del Gobierno que solicitarán los grupos minoritarios. De hecho, fuentes socialistas aseguraron, tras la reunión de la dirección del Grupo Parlamentario, que el PSOE no dará el primer paso si previamente no lo da el PP.

Y Mariano Rajoy respondió ayer a Zapatero amenazando con pedir la comparecencia del actual presidente del Gobierno si el PSOE acepta la de Aznar. Sin embargo, fuentes del PP insistieron anoche en que no apoyarán las dos peticiones y fuentes socialistas dieron por hecho que Zapatero no tendrá que ir en ningún caso. Fuentes de ambos partidos coincidieron anoche en restar importancia a las palabras del presidente. PSOE y PP siguen sin querer esas comparecencias, más allá de sus declaraciones públicas.

En este juego político del farol y el disimulo, oficialmente el Gobierno y el PP niegan el pacto que muchos parecen ver sellado desde hace meses para que ni Zapatero ni Aznar sean sometidos al duro trance de ir a la Comisión.

En todo caso, los portavoces del PSOE y el PP han mantenido multitud de contactos en las últimas semanas sobre la investigación. Esos contactos no se han interrumpido.

El actual presidente del Gobierno no se había pronunciado hasta ayer y, por tanto, no rectificó su posición. Pero su grupo parlamentario, apoyado por el PP, ha bloqueado hasta ahora las peticiones de los grupos minoritarios para que Aznar acudiera a la Comisión.

También destacados dirigentes como José Blanco, Alfredo Pérez Rubalcaba y Diego López Garrido se habían pronunciado en las últimas semanas públicamente en contra de la petición. Su argumento principal era hasta ahora que no se debe someter a un ex presidente al trago de comparecer en una Comisión de este tipo. Además, los socialistas habían negociado con el PP de forma reservada el final de la Comisión.

Los populares mantenían también públicamente que Aznar no debía comparecer y el propio Mariano Rajoy argumentó la pasada semana que, una vez que declaró Angel Acebes, el ex presidente ya no tenía nada nuevo que aportar.

Fuentes del PP no ocultaban en las últimas semanas su preocupación por dicha comparecencia, a pesar de que Aznar, a través de fuentes próximas, no ha dejado de proclamar su disponibilidad a ir al Congreso a intentar lavar su honor. Esa petición fue reiterada ayer por colaboradores del ex presidente.

Presión pública

Finalmente, la posición conjunta y presuntamente pactada del PSOE y del PP sólo podría saltar por los aires por la presión de los grupos minoritarios y la opinión pública. Ninguno de los dos quiere dar el primer paso de aparecer como el partido que entierra la Comisión y, por eso, aplazaron una semana el pasado martes el cierre.

Socialistas y populares hablaban en agosto ya de empezar a redactar las conclusiones, pero ahora parecen abocados a aceptar mañana nuevas comparecencias.

El grupo de los partidos que intentarán forzar la comparecencia de Aznar la encabezan ERC e Izquierda Unida, acompañados de PNV, CiU y Coalición Canaria, todos ellos partidos necesarios en el Parlamento para el Gobierno de Zapatero.

«Yo soy partidario de que Aznar comparezca si así lo reclama un número significativo de partidos», aseguró ayer Zapatero en la Cadena Ser. Esta condición de número significativo parece cumplirse ya, puesto que lo han pedido todos salvo el PSOE y el PP.

Según dijo, «Aznar era el presidente del Gobierno y debe explicar todo lo que representó la acción preventiva ante el riesgo de terrorismo internacional y también lo que, desde su punto de vista, hizo el Gobierno y sucedió del 11 al 14 de marzo, si puede aportar alguna cosa». No obstante, el actual presidente del Gobierno explicó que «lo fundamental de lo que sucedió el 11-M ha quedado ya claro».

Fuentes del Gobierno admiten que si se acepta la comparecencia de Aznar carecen de argumentos políticos para oponerse a la de Zapatero. Esta es, de hecho, una de las razones por las que los socialistas bloqueaban la petición de comparecencia de Aznar.Gobierno y PSOE han barajado la posibilidad de establecer un formato especial para Aznar y Zapatero, para evitarles un interrogatorio como el que sufrió Angel Acebes. El modelo sería el utilizado en el caso Gescartera con Rodrigo Rato y Cristóbal Montoro. En todo caso, fuentes del PSOE concluyeron anoche que no hay ninguna decisión sobre ese formato porque están seguros de que ni Aznar ni Zapatero tendrán que comparecer.

Fuentes del PSOE sí descartaron ayer de forma tajante la posibilidad de que se cite a los confidentes. Ni siquiera aceptarán que declaren por escrito a un cuestionario, como pidió Izquierda Unida.



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13.9.04

 
 

13-09-04



11-M, LA VENGANZA

Al Suri, un emir 'español' de Al Qaeda que acusó de 'blando' a Bin Laden


CASIMIRO GARCIA-ABADILLO

El hombre de Abu Dahdha en Indonesia era Parlindungan Siregar, conocido como Parlin, que había residido en España. (...) Su enlace en Afganistán era otro sirio nacionalizado español, Mustafá Setmarian Nasar, conocido como Abu Musah al Suri, que había vivido en Madrid hasta 1995, se había casado con una española y hacía las veces de redactor jefe de la revista Al Ansar, órgano de expresión del GIA argelino. Al Suri es un personaje de primera división en la red del terrorismo islámico. A través del correo de Al Qaeda entre Europa y Afganistán, Mohamed Bahaiah, entró en contacto directo con Bin Laden en 1988. Posteriormente, se convirtió en emir (jefe) del grupo de terroristas sirios asociado con Al Qaeda y se integró en el consejo (shura), máximo órgano de dirección de la organización terrorista.
(.../...)

Desde España, Al Suri se marchó a Londres, donde mantuvo un estrecho contacto con Abu Qutada, con el que sostuvo agrias disputas ideológicas.En 1998 se marchó a Afganistán, donde se encargó de dar formación a los muyahidin (soldados de Alá) que llegaban desde Francia, Italia y España y quienes, tras recibir adiestramiento militar y formación religiosa, volvían a sus países de origen para convertirse en células durmientes a la espera de las directrices de la organización.Su nivel es tan alto en el seno de Al Qaeda que llegó a cuestionar los métodos del mismísimo Osama bin Laden, a quien acusaba de blando. La reconciliación entre ambos llegó tras los atentados del 11 de Septiembre de 2001.

Garzón también dictó orden de busca y captura contra Amer Azizi, un marroquí casado con la española Raquel Burgos. (...) Azizi (también conocido como Otham al Andalusi) había estado en un campo de entrenamiento militar en Bosnia y era el encargado en España de reclutar gente dispuesta a hacer la guerra santa en Chechenia, Afganistán o Irak. Es decir, el que le suministraba la materia prima a Al Suri. (...)

Tras los atentados del 11-M, la Policía marroquí transmitió a la Comisaría General de Información española datos que apuntan a una segunda reunión en Estambul, que habría tenido lugar a finales de 2002, y a la que habrían asistido Azizi y Mohamed al Guerbouzi, actuando como emir el sirio nacionalizado español Al Suri. Según las investigaciones policiales, en dicha reunión se habrían planificado los atentados de Casablanca. (...) A finales de 2001, Azizi ya había entablado buenas relaciones con El Tunecino, Zougam (en cuya agenda la Policía había encontrado el teléfono de Azizi), Bekkali, Chaoui, Chedadi, El Químico y el propietario de la peluquería Abdul. (...)

A principios de 2002, había abandonado también España para instalarse en Londres el hombre considerado por la Policía como número dos de Abu Dahdah: el sirio Moutaz Almallah. Cuando venía a España el mensajero de Al Qaeda, Mohamed Bahaiah, Abu Dahdah solía mandar a Moutaz Almallah para que le recogiera en el aeropuerto. (...)

Cuando El Tunecino comenzó a asumir tareas de liderazgo en la embrionaria célula integrista, ya había estado bajo control policial, pues era el discípulo aventajado de Mohamed El Egipcio. (...)

En la primera semana del mes de marzo de 2004, tan sólo unos días antes de los atentados, la Brigada Provincial obtuvo una orden judicial del juzgado central número 4 de la Audiencia Nacional (Fernando Andreu) para intervenir el teléfono de El Tunecino.(...)

Extracto del capítulo 3 / Los asesinos, La conexión con Al Qaeda.


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En tono amenazador, Mohamed VI le recordó a Piqué que España no tenía, de momento, problemas de terrorismo islámico, pero que era una posibilidad que

 

13-09-04



11-M, LA VENGANZA / 2.- MARRUECOS

En tono amenazador, Mohamed VI le recordó a Piqué que España no tenía, de momento, problemas de terrorismo islámico, pero que era una posibilidad que no había que descartar en el futuro

CASIMIRO GARCIA-ABADILLO

En la segunda entrega de la prepublicación de '11-M, La Venganza', el nuevo libro de Casimiro García-Abadillo, que La Esfera de los Libros pondrá a la venta en toda España mañana martes, se revelan inquietantes detalles sobre las difíciles relaciones entre España y Marruecos antes del 11-M. El director adjunto de EL MUNDO relata una áspera audiencia del rey Mohamed VI con el entonces ministro de Exteriores, Josep Piqué, en la que el monarca lanzó una premonitoria advertencia, tras desgranar una catarata de quejas y agravios por la política española. La posterior crisis de Perejil, y la operación militar del Gobierno Aznar para recuperar el islote invadido en julio de 2002, habría hecho temer a los servicios secretos, según algunas fuentes anónimas, una reacción inminente: 'La venganza del Moro'. Tras los atentados del 11-M y el vuelco político del 14-M, Zapatero fue recibido con los brazos abiertos por Mohamed VI, quien le invitó a un almuerzo privado en el que le dispensó el gesto poco habitual de prescindir de los intérpretes y hablar en español.
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El 28 de marzo de 2004 llegó a Madrid el jefe de la Policía marroquí y hombre clave de sus servicios secretos, el general Hamidu Laanigri.La colaboración de Marruecos era fundamental para desenmarañar la trama de los atentados del 11 de Marzo. La mayoría de los implicados había nacido en Tánger o en Tetuán; asimismo, se había acreditado la pertenencia de algunos de ellos al GICM (Grupo Islámico de Combatientes Marroquíes). Por otro lado, la eficacia de los servicios de seguridad marroquíes en la lucha contra el terrorismo islámico era de sobra conocida por las Fuerzas de Seguridad españolas. Laanigri tenía previsto entrevistarse con su homólogo español, Díaz de Mera, y con el máximo responsable de la investigación, Jesús de la Morena.

Laanigri es un hombre enigmático y, sin ninguna duda, uno de los mayores expertos en lucha antiterrorista, aunque sus métodos no sean recomendables en países de costumbres y usos democráticos.

Díaz de Mera le conocía bien. En octubre de 2003 tuvo ocasión de compartir con él la cumbre secreta conocida como 3 + 3, celebrada en París. Los máximos representantes policiales y de los servicios secretos de España, Italia y Francia (los primeros tres), y de Marruecos, Argelia y Túnez (los otros tres) se reunieron en la capital francesa por primera vez para analizar el peligro que representaba el terrorismo islámico y poner en marcha un sistema estable de colaboración para combatirlo.

La conclusión de la cumbre fue muy clara: la organización que estaba asumiendo todo el protagonismo como gran paraguas de los grupos locales en diversos países de Europa y en el norte de Africa era Ansar al Islam, cuyo indiscutible líder es Ahmad Fadeel Nazaal al Jalaydeh, más conocido por su alias de Abu Musab al Zarqawi.

Nacido en 1966 en Jordania (en la localidad de Zarqa, de donde procede su apodo), en el seno de la prominente tribu de los Beni Hassan, su historia se corresponde con la de uno de los asesinos más sanguinarios de Al Qaeda. Su ciudad natal está ligada a la brutal represión desatada por el rey Husein contra los palestinos en septiembre de 1970 y con los primeros atentados del grupo terrorista denominado Frente de Habbash. Con apenas 18 años, se marchó a luchar a Afganistán contra las tropas soviéticas y allí se forjó como un auténtico árabe afgano. Tras volver a su país fue detenido y condenado a una pena de siete años por conspiración contra la monarquía con el fin de establecer un régimen islámico.

Después huyó de Jordania, pero la Justicia de Amán le volvió a condenar en ausencia a pena de muerte tras haber descubierto un plan diseñado por él para asesinar a un grupo de turistas estadounidenses e israelíes con gas venenoso. Durante unos años se refugió en Alemania, donde apadrinó el grupo Al Tawhid. Posteriormente, Al Zarqawi se marchó a Afganistán, donde dirigió un campo de entrenamiento especializado en explosivos, situado en las afueras de la ciudad de Herat, cerca de la frontera con Irán. Fue durante ese periodo cuando entabló una relación directa y estable con Bin Laden.

En 2001 huyó a Irán tras haber perdido una pierna en un ataque con misiles de la aviación estadounidense. Desde ahí, se introdujo en Irak, donde estableció contacto con la organización islamista kurda Ansar al Islam (Partidarios del Islam), que luego acabaría liderando.

Según los servicios secretos estadounidenses, Al Zarqawi se instaló en Bagdad (donde le fue implantada una pierna ortopédica) en mayo de 2002. Este hecho fue considerado por la Administración Bush como una prueba de la colaboración entre Al Qaeda y el régimen de Sadam Husein. De hecho, el secretario de Estado, Colin Powell, utilizó este argumento en su intervención ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el 5 de febrero de 2003, para justificar el ataque contra Irak. Powell reveló otro dato muy significativo: Ansar al Islam operaba en diversos países europeos, entre ellos, España.

EL OBJETIVO

La Policía jordana acusa a Al Zarqawi de haber planificado el asesinato del diplomático estadounidense Laurence Foley en su casa de Amán, llevado a cabo el 28 de octubre de 2002.

Desde el comienzo de la guerra contra Sadam, Al Zarqawi ha sido el hombre de Al Qaeda en Irak. Es el presunto responsable de multitud de ataques con coches bomba contra centros de reclutamiento y se le atribuye también el asesinato del ayatolá Al Hakim, ejecutado en la ciudad santa de Nayaf. Los servicios secretos de Estados Unidos localizaron una carta suya en febrero de 2004 en la que abogaba por alentar el conflicto religioso en Irak como una forma de provocar la salida de las tropas de la coalición. (...)

Pese a todos estos antecedentes, en esta ocasión Laanigri no venía a hablar con Díaz de Mera de Al Zarqawi. En su despacho, sentado frente a él y dando a su gesto un cierto halo de suspense, el general marroquí sacó un pequeño papel del bolsillo de su chaqueta, que mostró a su colega español. Escrito torpemente a mano podía leerse el siguiente texto: «Estación de Alcalá.7 de la mañana». El papel había aparecido en poder de un joven marroquí que acababa de ser detenido y ponía de manifiesto su relación directa con la masacre. Laanigri advirtió a Díaz de Mera que dicha detención era, por el momento, «secreta», hasta ver qué daban de sí los interrogatorios a los que estaba siendo sometido.

Marruecos había detenido ya a Mohamed Haddad, aunque no había transmitido ningún dato relevante obtenido de sus declaraciones.El día 25, tres antes de su llegada a España, agentes marroquíes habían puesto a buen recaudo y también en secreto a uno de los primos de El Chino, Hichan Ahmidan.

Sin embargo, Laanigri ni siquiera se lo comentó a Díaz de Mera.Las autoridades españolas se enteraron del hecho cuando Amnistía Internacional lo denunció ante los medios como una violación flagrante de los derechos humanos.

Marruecos seguía su propia estrategia. Pretendía utilizar los atentados del 11-M para arreglar las cuentas con los terroristas que presuntamente habían inspirado los atentados de Casablanca.

En especial, con Guerbouzi y Meyati. Con ese objetivo, Laanigri había informado a la Policía española de que Meyati había estado en España en los días previos al atentado, lo que no pudo ser confirmado por la Comisaría General de Información.

La actitud de los marroquíes despertaba suspicacias no sólo en el director general de la Policía, sino también en De la Morena y especialmente en el número dos del CNI, Miguel Sánchez.

Las relaciones de España con Marruecos no habían sido precisamente buenas desde la llegada al poder de Mohamed VI. En noviembre de 1999 caducó el acuerdo de pesca con España sin que las siempre difíciles negociaciones hubieran permitido la firma de un nuevo convenio, lo que dejó a la mayor parte de la flota andaluza amarrada en sus puertos.

En 2000, tras la victoria por mayoría absoluta del PP, Aznar se propuso reformar la Ley de Extranjería para endurecerla, lo que era toda una advertencia para Marruecos, que ya tenía en esas fechas a más de 300.000 personas viviendo legalmente en España y que día a día lanzaba hacia nuestras costas decenas de nuevos inmigrantes ilegales transportados en pateras.

A principios del mes de mayo de ese año, Aznar visitó Marruecos en su primer viaje oficial tras tomar de nuevo posesión como jefe de Gobierno. Un mes después, el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, se desplazó a Marrakech para entrevistarse con el primer ministro marroquí, Abderramán Yusufi, y con el rey Mohamed VI.

La conversación con el monarca alauí fue muy dura. Piqué tuvo que escuchar durante casi una hora sus reproches hacia la política española en los temas más diversos: petición de sanciones de la UE por la no renovación del acuerdo pesquero; inflexibilidad en el contencioso del Sáhara; endurecimiento de la Ley de Extranjería...al rey también le molestaba el trato que recibía su persona en la prensa española.

Al final de la conversación, y en tono amenazador, Mohamed VI recordó al ministro Piqué que España no tenía, de momento, problemas de terrorismo islámico, pero que ésa era una posibilidad que no había que descartar en el próximo futuro.

En junio de 2001, Marruecos se apuntó un notable éxito diplomático con la ayuda de Francia al lograr que la ONU dejase de tomar como un dogma de fe el llamado Plan de Arreglo, firmado en 1991 tras una guerra de 17 años con el Frente Polisario, y que establecía la obligatoriedad de un referéndum de autodeterminación en el Sáhara Occidental.

A la vuelta del verano, Mohamed VI realizó unas declaraciones muy duras contra España en el diario francés Le Figaro. El día 6 de septiembre, Piqué no se mordió la lengua y en una comparecencia en EL MUNDO insinuó que era el propio régimen de Marruecos el que organizaba el desfile de pateras hacia España: «Lo que es evidente es que se aglomeran miles de personas en las playas al lado de Tánger o en sitios perfectamente conocidos y que van saliendo por su orden», afirmó. Sus palabras fueron interpretadas como una ofensa por Marruecos.

Tras los atentados de Septiembre de 2001 contra Nueva York y Washington, Mohamed VI fue consciente del enorme valor que cobraba en la nueva situación su papel como aliado de Estados Unidos en la zona. Entonces decidió jugar fuerte y organizó una multitudinaria visita a El Aaiún, en la que no sólo reivindicó la soberanía sobre el Sáhara, sino que reabrió el contencioso de Ceuta y Melilla.

El 27 de octubre de 2001, el rey de Marruecos ordenó la retirada de su embajador en España, Abdesalam Al Baraka, sin dar explicaciones.

En ese ambiente tenso, el 7 de julio de 2002 (justo un día después de producirse una remodelación del Gobierno que supuso la sustitución de Piqué por Ana Palacio), Marruecos ordenó la invasión del islote Perejil (situado a menos de 10 kilómetros de la ciudad de Ceuta y a 200 metros de la costa marroquí) por un pequeño contingente de 10 hombres. Precisamente ese día dieron comienzo en Rabat los actos de celebración de la boda del rey.

'CONFIDENCIAL'

Diez días después, en la madrugada del 17, España retomó el control de la roca en una operación que se saldó sin bajas. La mediación del secretario de Estado, Colin Powell, evitó que la disputa por un peñasco sin ningún valor derivase en un conflicto armado de mayores proporciones.

Aunque la normalidad diplomática se restableció en febrero de 2003, las relaciones del Gobierno de Aznar con Mohamed VI nunca fueron precisamente cordiales.

A finales del mes de mayo de 2004 comenzaron a llegar a EL MUNDO una serie de misteriosas cartas. Siempre en sobre cerrado, con una inscripción de color rojo bien visible: «CONFIDENCIAL», y dirigidas al director del diario: «No abrir. En mano para Pedro J. Ramírez». En un gran periódico es relativamente usual que ciertos espontáneos envíen cartas o documentos sin identificarse.En la mayoría de las ocasiones se trata de comentarios o papeles de escasa relevancia. A ciertas personas les encanta jugar a los espías o a ser gargantas profundas. Como yo me encargaba de coordinar toda la información sobre el 11-M, Pedro J. no tardó en mostrarme la primera de esas cartas.

El informante apelaba a un supuesto amigo, «A. M.», analista del CNI en el área del Magreb, para filtrar sus tesis sobre los atentados. Según relataba en la carta, tras el incidente de Perejil los servicios secretos españoles esperaban una respuesta por parte marroquí. «La venganza del moro», la llamaban. «Cuando se produjeron los atentados, A. M. pensó inmediatamente que se trataba de la temida venganza, y así lo transmitió a su jefe de sección: '¡Es la venganza del moro! ¡Es un golpe de Estado! No hay ningún comandante militar en Europa de Al Qaeda [se refería a la forma en que se reivindicó el atentado en la cinta de vídeo] conocido por estadounidenses ni israelíes y, desde luego, si lo hubiera, no sería marroquí. Los moros son usados como tontos útiles, pero los árabes no los incluirían en uno de sus comandos.Esta es una pista idiota como la de la cinta coránica. Si hubieran querido reivindicarlo, ¿por qué no dejaron la cinta de vídeo el primer día, bien visible? Porque querían evitar el acento marroquí. Confiaban en que la cinta coránica hiciese el trabajo de pensar en Al Qaeda. Pero como no ha sido tan contundente la pista como esperaban, se han decidido a grabar la cinta de vídeo, aunque aparezca el acento, porque tienen que jugársela al todo por el todo. Si fuera Al Qaeda habría reivindicado el atentado a través de la televisión Al Yazira, y el que hablase sería árabe'».Podía tratarse de un loco, un bromista o bien de alguna persona con información que quería orientar nuestro trabajo en la dirección que a él le interesaba. En todo caso, era un dato a tener en cuenta.

Días después llegó otro mensaje, siguiendo las mismas pautas, pero esta vez con otro tipo de letra. La carta era aún más interesante que la primera, estaba mejor escrita y denotaba ciertos conocimientos propios de una persona que ha trabajado para los servicios de Inteligencia: «La labor policial, con todo lo abnegada que pueda ser, suele ser bastante obtusa. Esto no es el CSI de las películas y, desde luego, no parece que hayan visto ni a Colombo. '¡Vaya! Una cinta coránica. ¡Son los islamistas de Al Qaeda!'. Y si uno asesina a su socio y deja dos palillos de comer cerdo agridulce, dirán: '¡Vaya, ha sido un chino!'. Las sospechas, aparte de que ETA pudiera estar involucrada en algún grado, iban por la procedencia de Marruecos (independientemente de que si Acebes prefiere que sea ETA, el director del CNI y los mandos policiales empiezan a intentar encajar las pruebas para que sea ETA). Los moros de Lavapiés estaban siendo seguidos como presunto peligro para el régimen marroquí (estaban considerados como iluminados del GICM y son enemigos del régimen de Mohamed VI), dentro de la colaboración con el país vecino, que la hay, dentro de unos cauces, o como ambiente de refugio de algún dirigente de Al Qaeda que quisiera esconderse entre ellos, como ha sucedido en otras ocasiones ».

«A lo que iba, que me pierdo. ¡Ah! ¡Una cinta coránica! Algunos analistas, con la mosca detrás de la oreja y temiendo la Venganza Mora (procedente del Movimiento Nacional Popular, MNP, dirigido por un ex ministro de Defensa de Hasán II y con ramificaciones en el sector duro del régimen, que chillaban venganza en arameo repasando el vídeo de Trillo con aquello del viento duro de Levante y disparaban, en el mismo salón donde tenían la televisión, los fusiles esos del siglo XIX, de avancarga, que usan en las ceremonias y que están decorados de forma tan hortera), sabían, desde que Aznar envió las tropas a Irak y desde que ZP y compañía comenzaron a organizar manifestaciones en contra, que una bomba en nombre de Al Qaeda aterrorizaría a las masas y hundiría al Gobierno Bien, la cinta coránica. ¿Qué piensa un buen analista con la mosca tras la oreja? No han dejado una nota reivindicándolo (porque escribir en la jerga de Al Qaeda no es tan fácil si no lo hace uno de ellos y acaban viéndote el plumero), ni una cinta grabada (porque estaba el problema del acento marroquí y de primeras, antes de la intoxicación, el MNP temía que se pensara en ellos).Lo que piensa el analista tipo Colombo, no digo ya tipo CSI de Los Angeles, es que no hay que decir nada de la cinta coránica, que nadie debería saberlo. Si es un olvido real de los autores, es una pista a analizar, pero si es un señuelo, al ver que nadie habla de la cinta, los criminales tendrán que mover pieza, ya que su objetivo es guiar la investigación La tesis es que, cuando la panda de Lavapiés comenzó a intentar establecer contactos con Al Qaeda y a hacer méritos ante ella, no pudo pasar desapercibido al Servicio Secreto de Marruecos (SSM), que los tiene infiltrados».

«Y pudieron hacer dos cosas los del SSM: la lógica, que hubiera sido solicitar la desarticulación a las autoridades españolas antes de que la cosa se pusiera fea (que no lo hicieron), o intentar reconducir a la peña hacia sus intereses, es decir, en contra de España (enviar a un agente que supuestamente les expone la misión que Al Qaeda ha pensado para ellos, que es tumbar al Gobierno de Aznar para que salgan las tropas españolas de Irak y que se olviden de momento del régimen marroquí). Reconducir a chorizos a una misión en la vida, como ya se sabe, es relativamente fácil, y se intenta a menudo, lo que sucede es que no suele salir bien, aunque alguna vez sale, como aquí. Bueno, abreviando, lo raro de toda esta pandilla es que estando fichados muchos de ellos y vigilados, pasara el tiempo sin su desarticulación. Aparte de oler a chamusquina, también se pensaba que el SSM esperaba que se desplazasen a Marruecos para echarles el guante por su cuenta, sin requerimientos legales ni judiciales por el medio, ya sabe».

'CUI PRODEST?'

En el interior de uno de los sobres que envió nuestro informante había otro sobre con el membrete del Ministerio de Defensa.

En la tercera misiva, ya de menor interés para el caso, firmó por primera vez con el nombre de Dassom (que deletreado al revés es Mossad, el servicio de Inteligencia israelí).

Sin duda, sus tesis eran muy atrevidas y, en todo caso, sustentadas en hipótesis. Sin embargo, sus afirmaciones sobre algunos aspectos de la investigación eran muy acertadas. Según una nota del CNI, elaborada el 15 de marzo de 2004, la furgoneta encontrada en Alcalá «por sí misma constituye toda una reivindicación».

«Los detonadores hallados en su interior están a la vista, como dejados a propósito para llamar la atención sobre el vehículo.Son idénticos a los utilizados en las explosiones. Con ello el autor demuestra la vinculación inequívoca entre los usuarios de la furgoneta y los atentados. Se asegura así que el vehículo será registrado minuciosamente y se hallará la cinta de audio con los textos coránicos, dejando patente de ese modo el carácter islamista de los atentados sin haber aportado ningún indicio de la identidad de los autores».

Al comentarle a un buen amigo las tesis de nuestro enigmático informante, me sugirió que echase una ojeada al tomo VIII de la Historia de España de F. Soldevilla. En un capítulo dedicado a la guerra de Melilla encontré el pasaje al que, sin duda, se refería mi amigo. En enero de 1895, el embajador marroquí Sidi Brisha vino a Madrid para ratificar el Tratado de Marrakech, que había sido firmado por el sultán Muley Hasán y el general Martínez Campos un año antes. A la salida del Hotel Rusia para dirigirse a palacio, donde debía ser recibido por la Reina regente, el enviado del rey fue agredido por el general Miguel Fuentes que, según el autor, «no gozaba de sus facultades mentales».El asunto creó un grave problema diplomático, ya que Marruecos exigió una compensación satisfactoria. Al final se tuvieron que retocar algunos de los puntos del tratado que resultaban demasiado onerosos para Marruecos.

Pero lo más sorprendente de la historia vino después. En un último acto de desagravio, el crucero español Reina Regente condujo desde Cádiz a Tánger al embajador de Marruecos. Al regresar a la Península, el buque desapareció con toda su tripulación.

«Ni un solo hombre se salvó; no se halló, puede decirse, ni un despojo», relata el historiador. La fecha de la desaparición del buque: el 11 de marzo de 1895.

Cui prodest? Si hay algún país al que le vino bien el cambio político producido en España tras las elecciones, ese país es Marruecos.

La política exterior española tras el 14-M dio un giro de 180 grados. El presidente del Gobierno ordenó inmediatamente la retirada de las tropas españolas de Irak (incluso incumpliendo su promesa de esperar al 30 de junio, fecha del traspaso de poderes de las fuerzas de ocupación a las autoridades locales), y en Europa se pasó de la hostilidad al eje franco-alemán a una alianza estratégica con los países que conforman el núcleo duro de la UE.

El 24 de abril de 2004, unos días después de haber formado el nuevo Gobierno, Rodríguez Zapatero viajó a Marruecos, donde fue recibido con los brazos abiertos. La prensa oficial, siempre crítica con Aznar, se deshizo en elogios por el «talante dialogante» del nuevo presidente español. El rey Mohamed VI le invitó a almorzar a su villa de Anfa y, en un gesto poco habitual, prescindió de los intérpretes y habló con Zapatero en español.

Según los asistentes a la comida de gala, el rey se mostró «encantado» por el cambio político que se había producido en su vecino del norte.

Zapatero se entrevistó con el primer ministro, Dris Yetú, y con el ministro de Exteriores, Mohamed Benaisa, y abordaron asuntos como la lucha contra el terrorismo, la inmigración, la pesca y la colaboración en temas culturales. Sin embargo, aunque no estaba en la agenda, también se habló del Sáhara. Rodríguez Zapatero dejó constancia de la nueva política sobre la antigua colonia que, de hecho, significaba una rectificación en una postura mantenida durante los últimos 25 años por los gobiernos de la UCD, el PSOE y el PP. El presidente español dejó abierta la puerta a una solución que no contemplara un referéndum de autodeterminación (justo lo que quería Marruecos y lo que dejaba al Frente Polisario a los pies de los caballos).

Es decir, el entierro por la puerta de atrás del conocido como Plan Baker.

SIN NEGOCIACION

En la rueda de prensa posterior al encuentro, Benaisa dejó muy claro cuáles eran las pretensiones de su Gobierno en ese asunto: «La soberanía y la integridad de Marruecos no son negociables».

Ese giro copernicano se vio después refrendado por unas declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Angel Moratinos, en las páginas de EL MUNDO (11 de julio de 2004), en las que advertía que la política española sobre el Sáhara tenía que hacerse de la mano con Francia y sobre la base no de un referéndum, sino de un acuerdo político.

Las palabras de Moratinos provocaron una inmediata respuesta del Frente Polisario, cuyo ministro para Europa, Mohamed Sidati, remitió una carta al periódico denunciando: «La intención expresada por el ministro español de inscribir su iniciativa en el marco de las acciones coordinadas con Francia es un motivo suplementario de preocupación, porque es notorio el apoyo incondicional de Francia a las tesis coloniales marroquíes sobre el Sáhara, lo que ha contrariado hasta hoy los esfuerzos de la comunidad internacional».

El 14 de julio, el presidente español viajó a Argelia para entrevistarse con su homólogo, Abdelaziz Buteflika. El Gobierno de Argel, que apoyó decididamente al Frente Polisario en la larga guerra contra Marruecos, es firme partidario de la celebración de un referéndum de autodeterminación en el Sáhara y, en ese asunto, sus tesis han sido concordantes con las de España.

Rodríguez Zapatero decepcionó a las autoridades argelinas al reafirmar su alejamiento de la solución planteada por el Plan Baker: «No hay que estar sometidos a un plan, aunque tampoco haya que descartarlo por completo. Ahora hay que darle una nueva oportunidad a la ONU. El plan, se llame Baker o no, sólo será eficaz si incluye el acuerdo de las partes, y creo que tenemos la obligación de intentarlo».

MAÑANA

Epílogo

Las trabas de Marruecos a la investigación del 11-M


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12.9.04

 

«Las inmolaciones sorprendieron a todos»

 

12-09-04



11-M SEIS MESES DESPUES / EL ANIVERSARIO MAS TRISTE

«Las inmolaciones sorprendieron a todos»

MADRID.- El comisario jefe de los Grupos Especiales Operativos (GEO), Félix Antolín Diego, dijo ayer que las inmolaciones en Leganés de algunos de los terroristas que perpetraron los atentados del 11-M «sorprendieron a todos», porque fueron las primeras que se producían en España.

En declaraciones a Onda Cero recogidas por Europa Press, Antolín Diego afirmó que «no se contaba con la sorpresa porque ya se había producido un enfrentamiento real y había una serie de circunstancias que eran nuevas» para los GEO. Aseguró que la muerte de su compañero Francisco Javier Torronteras durante la operación «es un referente para toda la unidad», porque les ha obligado a estudiar cuáles van a ser los procedimientos si se vuelve a dar un caso similar.

El jefe de los GEO hizo un repaso de los métodos de trabajo del Grupo, destacando que hacen los esfuerzos necesarios para evitar que haya peligro físico «tanto de los 'malos' como de los policías que intervienen» y señaló que los GEO no son 'superhombres', por lo que han de mantener siempre el temperamento tranquilo y el autocontrol.

Recordó que antes sólo actuaban en las tomas de rehenes, pero que con el tiempo sus actividades se han ido ampliando «por la necesidad de asaltar barcos en alta mar por el tema del tráfico de drogas o de armas», por ejemplo.

Además apuntó que tan sólo el 5% de su tiempo son intervenciones reales, mientras que el 95% restante lo dedican a entrenar, advirtiendo que «el día que cambie eso, será terrible, porque los agentes se dan cuenta del riesgo que corren».


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Alonso dice que las víctimas son «indispensables» contra el terror

 

12-09-04



11-M SEIS MESES DESPUES / EL ANIVERSARIO MAS TRISTE

Alonso dice que las víctimas son «indispensables» contra el terror


Zaplana reclama que «la verdad resplandezca» en la investigación del 11-M


VALLADOLID.- El ministro del Interior, José Antonio Alonso, manifestó ayer el apoyo del Gobierno a las víctimas del terrorismo y a sus familias, porque representan «la columna moral de la sociedad civil en la lucha contra el terrorismo y, por lo tanto, son absolutamente indispensables para acabar con esta barbarie».
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Alonso pronunció en Valladolid una declaración en recuerdo de las víctimas de los atentados terroristas del pasado 11 de marzo en Madrid, de los que ayer se cumplieron seis meses, informa Efe.

Al término de su visita a la 70 Feria Internacional de Muestras de Valladolid, Alonso destacó que esta declaración «absolutamente contundente» expresa el «recuerdo emocionado» del Gobierno hacia quienes sufrieron los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid y del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

El ministro extendió este recuerdo a las víctimas de «tantos y tantos ataques que se han sufrido en este país y en la comunidad internacional democrática a lo largo de los últimos años».

José Antonio Alonso reiteró el «pleno apoyo, pleno respeto y emocionado recuerdo» del Ejecutivo hacia quienes sufren las consecuencias de actos terroristas, que «siempre estarán en nuestra memoria y en nuestros corazones».

Alonso subrayó «la voluntad inequívoca del Gobierno de seguir apoyando inquebrantablemente a las víctimas del terrorismo, a sus asociaciones y a sus familias».

Por su parte, el portavoz del grupo popular en el Congreso, Eduardo Zaplana, defendió ayer la «obligación moral de todos en contribuir a que la verdad resplandezca y la sociedad española conozca lo que había detrás del 11-M, los por qués, los antecedentes y las consecuencias».

Asimismo, destacó la necesidad en este aniversario de «seguir recordando a las víctimas y manifestando afecto y solidaridad sincera hacia sus familiares», ya que «su dolor sigue siendo nuestro dolor a pesar del paso del tiempo».

En cuanto a las preguntas que aún quedan abiertas, Zaplana destacó que «todos tenemos que jugar un papel, desde los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, que ya han demostrado su profesionalidad y capacidad de sacrificio, hasta la Justicia pasando también por la clase política».

Por otro lado, reconoció que el paso de estos seis meses ha servido para que las cosas se vean «de forma más serena», lo que permite hacer un mejor análisis de lo sucedido, ya que «en aquellos momentos, la percepción de la sociedad española estaba cargada de sensibilidad, mientras que ahora se puede hacer una valoración más fría».

El coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, señaló también ayer que la principal conclusión a la que se pudo llegar después de haber transcurrido tres años desde los atentados del 11-S y medio año desde los del 11-M es que «la guerra no es la forma de actuar frente al terrorismo, sino que produce más desequilibrios, más violencia y se alimenta de ella».

En declaraciones a Europa Press, añadió que «lo importante ahora» en la Comisión de Investigación del Congreso es que se saque la conclusión de que «es necesaria más seguridad garantizada por la unidad de las fuerzas políticas democráticas, sin que ninguna de ella patrimonialice la lucha antiterrorista».

Asimismo, Llamazares destacó que ayer fue también un día para recordar a las víctimas y para que la Comisión siga avanzando.



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Los terroristas del 11-M hicieron dos enigmáticas llamadas a teléfonos con tarjetas de prepago de Marruecos segundos antes de suicidarse en Leganés

 

12-09-04



11-M, LA VENGANZA / 1.- LEGANES

Los terroristas del 11-M hicieron dos enigmáticas llamadas a teléfonos con tarjetas de prepago de Marruecos segundos antes de suicidarse en Leganés

Esta es la primera entrega de la prepublicación de '11-M, La Venganza', el nuevo libro de Casimiro García-Abadillo, que La Esfera de los Libros pondrá a la venta en toda España el próximo martes.En este extracto, el director adjunto de EL MUNDO relata cómo las investigaciones policiales condujeron en apenas unas horas el 3 de abril hasta el piso de Leganés en el que se refugiaban siete miembros del sangriento comando islamista que el 11-M había perpetrado el más terrible atentado de la Historia de España.Además, García-Abadillo reconstruye minuciosamente lo que ocurrió durante el cerco policial, que acabó ese mismo día con un suicidio colectivo de los siete terroristas y la muerte del subinspector de los GEO Francisco Javier Torronteras. Una reconstrucción que incluye la revelación de que, antes de morir, los islamistas realizaron dos enigmáticas llamadas a teléfonos móviles de Marruecos cuyos destinatarios no se conocen. Las autoridades marroquíes no han facilitado aún la menor respuesta a la petición de datos al respecto cursada por España.
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El viernes 2 de abril de 2004 acudí a la sede del Ministerio del Interior a las 14.30 horas para asistir a un almuerzo con Angel Acebes que había sido concertado una semana antes.

Si, tras los atentados del 11 de Marzo, la actividad en dicho departamento había sido frenética, ese día la tensión podía palparse incluso en los gestos de los guardias civiles que vigilan el edificio y se encargan del control de accesos.

En principio, la mañana no podía haber empezado mejor para la lucha antiterrorista. En una operación conjunta de la Policía Judicial francesa y la Guardia Civil se había producido la detención en la localidad de Dax del etarra Félix Ignacio Esparza Luri, considerado por las Fuerzas de Seguridad como el jefe del aparato de logística de la organización y miembro de su comité ejecutivo.

Esparza era el encargado del diseño y el aprovisionamiento de los comandos para realizar los atentados.

En el curso de esa misma operación, ya a última hora de la tarde del día 2, se produjeron las detenciones de Félix Alberto López de la Calle, alias Mobutu, y de Mercedes Chivite en una casa rural cercana a la localidad francesa de Angoulèma.

Mobutu, al que se atribuía la coordinación del aparato militar de ETA, fue durante años el número dos del jefe de la banda, Iñaki de Rentería. Chivite, por su parte, había formado parte del comando Madrid entre 1994 y 1995 y participó, entre otras acciones, en el intento de asesinato de José María Aznar.

Sin embargo, la noticia de ese día no era el golpe fatal que se había propinado a la dirección de ETA, sino la aparición a las 11 de la mañana de un paquete con 12 kilos de Goma 2 en el kilómetro 61 (entre las localidades toledanas de Mocejón y Algodor) de la vía del tren de alta velocidad que une Madrid con Sevilla.

Un operario de Renfe había encontrado de forma casual una bolsa de plástico de una red de supermercados bajo la vía. De ella salía un cable de 136 metros de largo. La noche anterior había llovido bastante, pero la bolsa estaba seca, lo que evidenciaba que los terroristas la habían colocado esa misma mañana y que probablemente pretendían hacer explotar la bomba de forma manual al paso del tren que salía de Madrid a las 11 de la mañana.

Al otro extremo del cable que salía de la bolsa de plástico, donde estaba conectado al detonador, tenía que haber un iniciador, pero los terroristas, seguramente sorprendidos en plena preparación de su macabra acción, huyeron dejando así inerte la carga explosiva.

Aunque a esas horas la Guardia Civil no se había pronunciado sobre la posible autoría de la colocación del artefacto -que de haber hecho explosión habría causado decenas de muertos-, el ministro estaba seguro de que se trataba de los mismos que habían hecho temblar Madrid el 11 de Marzo.

Acebes apenas probó bocado y sólo bebió un vaso de agua.

«No sabemos a lo que nos enfrentamos», me dijo visiblemente afectado.«Es terrible, pero sabemos que el grueso del comando que causó la matanza del día 11 sigue en libertad y estamos seguros de que van a volver a intentarlo otra vez. Lo que se ha descubierto esta mañana no es más que una prueba de ello». Tres días antes, el 30 de marzo, alrededor de las 12 de la noche, empleados de Renfe habían detectado a cinco individuos practicando un agujero bajo la vía del tren AVE que une Madrid con Lérida a la altura de Mercamadrid. Al verse sorprendidos, los hombres huyeron sin dejar rastro. La Policía estaba segura de que aquellos sujetos eran los mismos que intentaron hacer descarrilar el AVE Madrid-Sevilla.

PSICOSIS

En Madrid había una auténtica psicosis de que lo ocurrido el día 11 podía repetirse. Cada magrebí con una bolsa o una mochila en la mano era observado por mucha gente como un eventual sospechoso.Los trenes de cercanías bajaron su nivel de ocupación, e incluso los cines y restaurantes se vieron afectados por una clientela que tenía miedo a nuevos atentados. Los madrileños querían evitar a toda costa las aglomeraciones, los lugares cerrados y, en la medida de lo posible, los transportes públicos. Se intuía que el próximo golpe estaba cerca y que, como el primero, podría causar muchas víctimas. Era el pánico al terror indiscriminado en su estado más bárbaro e irracional.

El sábado 3 de abril amaneció con una buena nueva para la investigación.

Los agentes de la UCAO localizaron, rastreando la tarjeta de prepago correspondiente al teléfono 653026006 (que después se descubriría que era el usado por Rachid Oulad), una llamada realizada el 7 de marzo al número 654658495. Este teléfono correspondía a Mohamed Belhadj. El día 3 dicho teléfono fue intervenido por la Policía, que detectó una llamada de entrada procedente del número 636173514, cuyo propietario, según se pudo comprobar, era Gonzalo Fernández Partido, administrador de fincas de la sociedad inmobiliaria Geinsa, sita en la avenida de los Derechos Humanos, número 20, de Leganés.

Esa misma mañana, agentes de la Comisaría General de Información se trasladaron a la inmobiliaria y comprobaron que, efectivamente, Belhadj (Douar Mnoud, Marruecos, 1970) había alquilado el día 8 de marzo una vivienda en el primer piso del edificio situado en el número 40 de la calle de Martín Gaite, en el barrio de Zarzaquemada (Leganés), por la cantidad de 600 euros al mes.

En torno a las 11, Angel Acebes e Ignacio Astarloa (ministro y secretario de Estado en funciones respectivamente desde el 14-M) informaron a María Teresa Fernández de la Vega y Alfredo Pérez Rubalcaba (futura vicepresidenta del Gobierno y próximo portavoz del Grupo Socialista) de que en el curso de ese día se iba a llevar a cabo una operación policial en el sur de Madrid, en una zona próxima a la localidad de Leganés.

Y es que la investigación llevaba como un imán hacia el sur de Madrid. La confirmación del alquiler del piso por un ciudadano marroquí conectado con los atentados al formar parte su tarjeta del mismo bloque que las utilizadas en los trenes de la muerte no era más que la guinda de una serie de pistas que se venían siguiendo desde hacía unos días y que indicaban una concentración de sospechosos en torno a esa localidad madrileña.

Sobre las cuatro de la tarde ya se encontraban en los alrededores del piso de la calle de Martín Gaite unos 20 agentes de Policía.Había que confirmar que en la vivienda había gente, así que uno de ellos se acercó al portero automático y presionó el timbre del 1ºA: «Oye, ¿puedes bajar las herramientas?», dijo el policía.Al otro lado se escuchó una voz con acento inequívocamente marroquí: «¿Qué herramientas? Se ha equivocao». Efectivamente, no sólo había gente, sino que podía tratarse de los posibles terroristas.

Unos minutos después (tal vez intrigados por la extraña llamada), uno de los ocupantes de la vivienda bajó a la calle. Estuvo un rato observando y al momento vio cómo dos hombres se le acercaban.Entonces echó a correr a toda velocidad. Los dos agentes le siguieron durante unos minutos gritándole para que se detuviera, pero fue imposible alcanzarle. El fugado parecía tener alas en los pies.Se trataba de Abdelmajid Bouchar (nacido en Marruecos en 1983) que, según se supo después, pertenecía al Club de Atletismo de Zarzaquemada y era un consumado especialista en carreras de medio fondo (en 2002 fue primero en la segunda serie clasificatoria de los 3.000 metros en el XIII Trofeo Día de la Comunidad que se disputó en el estadio de La Peineta).

Alertados de lo que estaba ocurriendo (se sospecha que Bouchar pudo llamar después por teléfono avisando al resto de los ocupantes de la vivienda del cerco policial), un individuo asomó por la ventana del primer piso y, sin mediar palabra, la emprendió a ráfagas de metralleta contra un grupo de policías que se encontraban en las inmediaciones del edificio.

A las 17.30, Díaz Pintado, que trataba de conciliar el sueño en su casa, recibió una llamada que le sobresaltó: «En Leganés están disparando contra los nuestros». El subdirector operativo de la Policía, del que dependen directamente los Grupos de Operaciones Especiales (GEO), llamó inmediatamente a Guadalajara (donde se encuentra el cuartel general de dicho cuerpo de elite) para que sus unidades acudieran a toda velocidad al lugar de los hechos.

Díaz Pintado se fue hacia Leganés sin perder un instante. Casi al mismo tiempo, el comisario general de Información ponía dirección hacia el sur de Madrid (aunque un despiste de su conductor le hizo llegar algo más tarde que su jefe).

Cuando llegaron ya se había establecido un cordón de seguridad y se estaba procediendo al desalojo de las viviendas colindantes.

Dos grupos de agentes, uno situado en la calle, frente al edificio, y otro en la parte de atrás, en una zona ajardinada donde había una piscina, respondían a los disparos que, de forma intermitente, les hacían desde el primer piso. A De la Morena le impresionó al llegar, mucho más que las ráfagas de los fusiles automáticos, los gritos en árabe que procedían del interior de la vivienda.

AMENAZAS

En la zona ya había desplegados unos 200 policías y se había instalado un hospital de campaña para atender allí mismo a los posibles heridos. En medio de la balacera, los terroristas habían amenazado (esta vez en perfecto castellano) con volar el edificio.

Mientras tanto, un grupo de agentes del CNI había situado en un edificio cercano un dispositivo para detectar vía satélite todas las conversaciones telefónicas que pudieran entablar los terroristas.

La situación era muy compleja. Lo habitual cuando hay un edificio rodeado y los sitiados no pueden huir es esperar para que el cansancio acabe haciendo mella en ellos. Luego hay que tratar de entablar una negociación y lograr la rendición sin que se produzcan bajas. Sin embargo, no se trataba de delincuentes o de terroristas comunes, sino de individuos dispuestos a morir matando y que contaban, además de con armas automáticas, con una buena cantidad de dinamita.

Existía el riesgo de que, en un momento dado, los cercados (en ese momento no se sabía cuántos eran, pero por los gritos y los cánticos que entonaban la Policía calculó que podría haber al menos cuatro) pudieran salir del edificio corriendo en varias direcciones y con la dinamita adosada a sus cuerpos, provocando de esa forma una matanza de grandes proporciones.

Sobre las ocho de la tarde cesaron los disparos. Uno de los GEO intentó entablar una negociación, pero no pudo llegar a ningún acuerdo. De nuevo, uno de los ocupantes amenazó con volar el edificio. A las 20.30, Díaz Pintado dio la orden de intentar entrar en la vivienda.

Cuatro agentes (provistos de chalecos antibalas y escudos protectores) subieron al descansillo de la primera planta. Colocaron un explosivo e hicieron saltar la puerta correspondiente al 1ºA por los aires.Tras hacerlo, lanzaron varios botes de humo en el interior del piso. «Salid con las manos en alto», les gritaban. «No, entrad vosotros», respondían desde dentro.

En ese momento, los agentes del CNI detectaron varias llamadas realizadas desde la vivienda. Todas se hicieron desde el mismo teléfono. Uno de los terroristas (Serhane Fakhet) llamó a su madre a Túnez; otro (Mohamed Oulad) llamó a una hermana a Londres; otro (Jamal Ahmidan) llamó a su familia a Tetuán. Todos los mensajes eran similares, hablaban de guerra santa, de que pronto estarían con Alá y que pretendían hacer «mucha sangre».

El Chino dijo a su madre: «Mamá, voy a ir al paraíso. Estoy preparado».Posteriormente, la Comisaría General de Información rastrearía la tarjeta con la que se habían hecho las llamadas desde Leganés y detectó tres más que no fueron captadas en ese momento y que se dirigieron a Marruecos. Una de ellas a un teléfono fijo propiedad de una hermana de El Chino y otras dos a sendos móviles con tarjeta prepago. La Policía española pidió información a Marruecos para que investigara esas dos enigmáticas llamadas, a la espera de que dieran alguna clave sobre el último eslabón de la matanza.Meses después, aún no ha habido contestación.

Eran las 21.03 cuando una enorme explosión hizo temblar el edificio.Una nube de polvo y humo invadió la calle de Martín Gaite y por unos segundos no se oyó nada, sólo un silencio sobrecogedor.

Inmediatamente después, las sirenas, los gritos Pasados unos minutos, los servicios sanitarios bajaron en camilla al geo Francisco Javier Torronteras. Todavía estaba vivo, pero la onda expansiva le había pillado de lleno bajo el abdomen, seccionándole la femoral.Instantes después, murió. Otros tres agentes sufrieron diversas heridas.

La explosión fue tan violenta que derribó completamente los tabiques de tres plantas de la parte anterior y posterior del edificio.

Los restos de los cuerpos de algunos suicidas tardaron varios días en identificarse. Los fallecidos fueron: Serhane Fakhet, El Tunecino; Jamal Ahmidan, El Chino; Kounjaa Abdennabi; Mohamed Oulad; Rachid Oulad y Anouar Asrih Rifaat (nacido en Tetuán, obrero de la construcción y al que un testigo identificó en la estación de Vicálvaro como uno de los terroristas que pusieron las bombas el 11-M). Había un séptimo cadáver que aún está por identificar. Los responsables de la investigación creen que los siete participaron directamente en los atentados del 11 de Marzo.

Entre las ruinas, la Policía encontró 236 detonadores y una cantidad próxima a 30 kilos de Goma 2 Eco, tres subfusiles Sterling y uno CZ de fabricación checa. Dentro de una mochila había una libreta de La Caixa abierta en Cambrils (Tarragona) a nombre de Daoud Ouhnane (el argelino cuyas huellas fueron encontradas en la bolsa de la furgoneta que contenía los detonadores).

Tenía una tarjeta Movistar con el número 660271849. El día 5 de marzo había mantenido una conversación con El Chino, y el día 6 otra con Mohamed Oulad. Pero él había logrado escapar.

También se encontró un vídeo en muy mal estado, pero que pudo ser reconstruido por la Policía Científica. Suponiendo que la fecha del aparato fuera la correcta, habría sido grabado el 27 de marzo de 2004.

'GUERRA SANTA'

En él aparecen tres individuos delante de un pequeño cartel colgado de la pared (el mismo que aparecía en el vídeo dejado en la papelera cercana a la mezquita de la M-30, el 13 de marzo). En el centro, el más bajo de los tres sostiene en su mano derecha el comunicado que lee ante la cámara. En la mano izquierda exhibe un revólver.Lleva una túnica blanca y su cabeza está tapada con un pasamontañas.Sobre la túnica, un chaleco de cazador color verde con los bolsillos llenos de cartuchos de Goma 2. A su derecha, un individuo un poco más alto va vestido también con túnica blanca, pasamontañas y chaleco con explosivos. Lleva una cinta en la cabeza escrita en árabe en la que puede leerse: «Compañías de la Muerte». A la izquierda, el más alto de los tres viste túnica blanca y pasamontañas y luce una faja con la leyenda: «Compañías de la Muerte», y porta en su mano derecha un subfusil Sterling.

La Policía cree que la persona que lee el mensaje es el jefe o emir del comando y se trataría del terrorista cuyos restos aún no han sido identificados. Según los investigadores, el hombre que aparece a la derecha del emir sería El Tunecino, mientras que el que se ve a su izquierda sería Rachid Oulad (el mismo que aparecía en el vídeo de la mezquita de la M-30).

El mensaje, que a veces es leído en tono de recitación (lo que hace pensar que la persona que lo lee estaba habituada a dirigir rezos), insiste en sus amenazas, pero esta vez incluía referencias al nuevo Gobierno del PSOE: «Tras comprobar que la situación no ha cambiado y después de que vuestro nuevo gobernante anunciase la apertura de su mandato con más lucha contra los musulmanes y el envío de más tropas cruzadas a Afganistán, las Compañías de la Muerte y Ansar al Qaeda han tomado la resolución de seguir la senda de la bendita yihad y la resistencia. [ ] No hay diferencia entre civiles y militares: nuestros inocentes mueren por miles en Afganistán e Irak. ¿Acaso vuestra sangre vale más que la nuestra? Nos ensañaremos con los vuestros. Os atacaremos, os mataremos, traeremos la guerra a vuestras casas y no podréis conciliar el sueño ¡Sangre por sangre! ¡Destrucción por destrucción!». Entre los escombros de la vivienda la Policía halló planos y diversos documentos que apuntaban posibles objetivos de próximos atentados.Uno de ellos era el centro comercial Parquesur, de Leganés, situado a menos de un kilómetro de la calle de Martín Gaite.

También había apuntes del colegio infantil británico Brains (situado en el barrio residencial de La Moraleja). Igualmente se encontraban planos del cementerio judío y la masada (casa de campo) que hay a las afueras de Hoyo de Manzanares, localidad situada al noroeste de Madrid. El 8 de abril (Jueves Santo), 60 agentes de la Policía peinaron durante la noche el cementerio y sus alrededores en busca de explosivos.

En la madrugada del 2 de abril (un día antes de que se produjeran los sucesos de Leganés), 15 miembros de los GEO asaltaron un chalé situado en la calle del Hornillo, número 4, en la localidad granadina de Albolote. El rastreo de las tarjetas de dos teléfonos móviles, la de Kounjaa Abdennabi (665393245) y la de Rachid Oulad (653026006), que también pertenecían al lote comprado por Zougam a los indios en su tienda de Alcorcón, llevó a los investigadores de la Comisaría General de Información hasta ese punto.

Efectivamente, el día 6 de marzo Kounjaa había alquilado la citada vivienda utilizando un pasaporte falso a nombre de Mohamed Mohamed Alí. El periodo por el que se había producido el alquiler era de sólo un mes (vencía el 6 de abril), lo que hizo sospechar a la Policía que los fundamentalistas islámicos tenían previsto atentar en Granada en plena Semana Santa.

Las intenciones de los terroristas de continuar con su sanguinaria actividad quedaron de manifiesto no sólo por el vídeo hallado en Leganés y reconstruido posteriormente por la Policía Científica.El día 5 de abril, el diario Abc publicó el contenido de un fax remitido a la redacción del periódico el día 3 a las seis de la tarde (justo cuando se estaba produciendo el tiroteo en Martín Gaite). El texto (firmado también por el Grupo Ansar al Qaeda en Europa) es igualmente apocalíptico y en él se da un plazo hasta el domingo «14 de Safar de 1425» (correspondiente al domingo 4 de abril de 2004 del calendario cristiano) para que el Gobierno diera satisfacción a las siguientes reivindicaciones: -«La inmediata y completa retirada de vuestras tropas de Afganistán e Irak y el compromiso de no volver a dichos países».

-«El cese en el apoyo a los enemigos de la Umma Islámica (Estados Unidos y sus aliados) contra el islam y los musulmanes». De no ser cumplidas dichas exigencias, los terroristas amenazaban: «Si no cumplís, que esté la tristeza entre nosotros y vosotros, os declaramos la guerra y juramos por Alá el Altísimo y Sublime que convertiremos vuestro país en un infierno y que haremos fluir vuestra sangre como ríos». Probablemente si la Policía no hubiera localizado el piso de Leganés, ese mismo fin de semana los terroristas se habrían trasladado a Granada para demostrar que no hablaban en vano.

NARCOTRAFICO

Era evidente que el núcleo principal de la célula que atentó contra los trenes el 11 de Marzo había decidido iniciar una alocada carrera de asesinatos en masa que debía terminar tarde o temprano con su propia muerte. Sólo así se entiende que en los días previos a esa fecha se dedicaran a sacar dinero de sus cuentas de ahorro e incluso a hacer operaciones de narcotráfico. El Chino, por ejemplo, acudió el día 4 de marzo a Ibiza para cerrar un negocio relacionado con las drogas. En el registro de la casa de su primo Hicham, la Policía localizó 53 kilos de hachís, miles de pastillas de éxtasis, cocaína, heroína y 19.000 euros en efectivo.

Cuando fue detenido, Zougam tenía en su casa 7.650 euros en metálico y Bekkali otros 10.925. La hermana de los Oulad, Naima, sacó el 6 de marzo 10.000 euros de su cuenta del Banco Popular.

En total, la Policía localizó 30.000 euros en efectivo entre las ruinas del piso de Leganés.

El horror provocado por el fanatismo religioso iba a tener un espeluznante epílogo en la madrugada del 19 de abril. Dos vigilantes del Cementerio Sur de Madrid observaron una alargada columna de humo, se acercaron hasta la Sección 15 del camposanto y encontraron un ataúd tirado en el suelo y en llamas.

Avisaron inmediatamente a la Policía. El cuerpo carbonizado pertenecía al subinspector de los GEO Francisco Javier Torronteras (tenía 41 años, estaba casado y tenía dos hijos), que había perdido la vida tras la explosión del piso de Leganés. Los profanadores habían roto con un pico la placa de mármol que cerraba el nicho número 80 de la Sección S, donde descansaban sus restos mortales.Después lo trasladaron en una carretilla unos 700 metros. En su cabeza pudo detectarse un gran orificio, lo que hizo pensar que, antes de rociar el féretro con gasolina para incinerarlo, le clavaron el pico en la frente.

Los agentes expertos en islamismo creen que la salvaje profanación fue fruto de la venganza por parte de los miembros de la célula del 11-M que están todavía en libertad. La tradición islámica obliga a enterrar los cadáveres, orientados hacia La Meca, en las 24 horas siguientes a la muerte, tras haber sido lavados y amortajados. Ninguno de los siete cuerpos hallados en Leganés había sido enterrado según dicha costumbre.

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EL MUNDO

MADRID.- El marroquí Rachid Oulad, miembro del comando que colocó las bombas del 11-M y uno de los siete suicidas de Leganés, fue el encapuchado que leyó la reivindicación por Al Qaeda de los atentados, cuya revelación en la noche del 13 de marzo provocó el vuelco electoral pocas horas después.
(.../...)

Según detalla Casimiro García-Abadillo en su nuevo libro, 11-M, La Venganza, el vídeo -cuyas imágenes permanecían hasta ahora inéditas-, fue grabado el mismo día 13 de marzo, dos días después de los atentados y cuando la tesis de la autoría islamista aún no se había impuesto.

La Policía recibió un aviso a las 19.40 horas de que había una cinta en una papelera junto a la mezquita de la M-30 de Madrid.A las 22.30, el Ministerio del Interior recibió una primera traducción del texto y a las 00.40, a poco más de siete horas de la apertura de los colegios electorales, el ministro, Angel Acebes, informó públicamente en rueda de prensa sobre el vídeo y su contenido.La vinculación de los atentados con Al Qaeda terminó de precipitar el vuelco electoral que acabó con el Gobierno del PP.

En las imágenes aparece un individuo con gorro y gafas oscuras y una túnica blanca, propia de los islamistas que se consideran preparados para el martirio, al que la Policía identifica como Rachid Oulad. Tras él hay un cartel en árabe que dice «No hay más dios que Alá y Mahoma es su profeta». El mismo apareció también en el vídeo grabado el 27 de marzo por tres de los suicidas de Leganés.

Oulad, que sostiene un subfusil Sterling mientras lee el comunicado, se identifica como Abu Dujan al Afgani, portavoz militar de Al Qaeda en Europa. El texto decía: «(...) Nos hacemos responsables del ataque acontecido en Madrid, y ello tras dos años y medio de las benditas conquistas de Nueva York y Washington, en respuesta a vuestra colaboración con los criminales Bush y sus aliados.Esto es respuesta a los crímenes que habéis causado en el mundo y en concreto en Irak y en Afganistán (...)».


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