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29.12.06

 

Los que queremos la verdad estamos en libertad bajo fianza

 

29-12-06



EL PROCESO DEL 11-M

Los que queremos la verdad estamos en libertad bajo fianza


El autor plantea la «náusea» que le provocan actos del Gobierno y de la Justicia, más preocupados, dice, en perseguir a quienes discrepan de la versión oficial que en descubrir a los culpables reales de la masacre

LUIS MARIN SICILIA

Que dos policías honrados se hayan visto privados de libertad durante 24 días es un hecho grave, sin duda, máxime cuando aún no es sabido el secreto que se les imputa haber revelado al diario EL MUNDO.


Que la imputación parta del mismo juez que intentó procesar al director de dicho periódico por revelar secretos de un sumario que estaba en todos los periódicos, agrava aún más la imagen de imparcialidad que debe presidir las actuaciones judiciales.

Que el juez en cuestión sea el mismo que ha instruido el sumario del mayor atentado de la democracia española, aceptando sin más la versión oficial de los mandos policiales, cuyas pruebas están tan viciadas como los explosivos que pretendidamente estallaron en los trenes, convierte en escandalosa la actitud de quienes, más que buscar la verdad, pretenden tapar la boca de los que la buscan por un mínimo de justicia y de respeto a la memoria de las víctimas.
(.../...)
Si a todo lo anterior añadimos que hay policías y mandos policiales condenados por sentencias judiciales que siguen gozando de todos sus beneficios, mientras quienes conversan con la prensa, o, mejor dicho, con cierta prensa, son suspendidos de empleo y sueldo y sometidos a fianzas astronómicas para gozar de la libertad que corresponde a todo ciudadano en un Estado de Derecho, la gravedad de la conducta de los instigadores de tales desafueros se convierte en indignación ciudadana.

Y es precisamente esa indignación popular la que hace posible, como así ha sido, la solidaridad con los maltratados, los cuales han podido disfrutar de una Nochebuena con los suyos gracias a que todavía quedan en España personas con sentido del honor, de la vergüenza y de la dignidad.

Cuando los ciudadanos dicen querer saber la verdad, nadie presupone que sea una u otra, salvo, al parecer, quienes quieren tapar la boca con medidas ejemplarizantes a quienes dan datos contradictorios con los suyos. Con ello sólo se consigue incrementar la desconfianza en las versiones oficiales y subir el nivel de escándalo que las actuaciones en torno al 11-M han originado con pruebas sospechosamente prefabricadas provocando una inquietud supina que oprime los corazones y solivianta el estómago hasta producir náuseas.

Quien sólo confía en la Justicia, con mayúsculas, aspira a que se actúe siempre con el mismo criterio y se apliquen a iguales hechos iguales medidas. Asistimos, por desgracia, y cada vez con más frecuencia, a situaciones en las que parecen inspirarse las medidas adoptadas según criterios de cercanía, amistad y compadreo, más que en la equidad y el equilibrio.

Y escandaliza sobremanera que, muchas veces, la actitud de quienes debieran ser objetivos defensores del orden constitucional parezcan inspirarse en la máxima dogmática y caciquil de «el que no está conmigo está contra mí».

Queriendo dar golpes de efectos ejemplarizantes, avisando ostentosamente que no hay más verdad que la oficial y obstruyendo, silenciando y persiguiendo a quienes, simple y razonadamente, ponen en duda las premisas que han llevado a construir una tesis no suficientemente contrastada, se está provocando el efecto contrario: precisamente por esa obsesión de hacer callar a los discrepantes, no con razones sólidas ni argumentos fundados, sino con la intoxicación o el silencio de la noticia y la persecución del mensajero, cada vez son más quienes recelan de un Gobierno que pacta a hurtadillas con el terrorismo etarra y no da muestras claras de querer que se sepa, de verdad, que pasó entre el 11 y el 14 de marzo de 2004.

En tanto los tribunales se pronuncian sobre la autoría del atentado que cambió no solamente el Gobierno de España, sino la misma configuración territorial del Estado y los criterios para abordar adecuadamente el desafío del terrorismo de ETA, muchísimos ciudadanos, que solamente quieren saber la verdad, se sienten, como los policías que hablaron con el diario EL MUNDO, en libertad bajo fianza.

Luis Marín Sicilia es notario de Sevilla y fue vicepresidente del Parlamento Andaluz por UCD.




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24.12.06

 

CARTA DEL DIRECTOR Un Cuento de Navidad 24-12-06 PJR

 

24-12-06



CARTA DEL DIRECTOR

Un Cuento de Navidad


PEDRO J. RAMIREZ

«Empecemos por decir que Marley había muerto». El juez Del Olmo dejó el colirio, la campanilla y los dos tampones con el sello del Juzgado de Instrucción Central Número Seis sobre la mesita de noche y trató de concentrarse en la lectura, arropado por los espesos cortinajes de su cama con dosel. «El viejo Marley estaba tan muerto como el clavo de una puerta...» Comprendía que lo de no separarse de los tampones en ningún momento del día o de la noche no hacía sino incrementar su fama de bicho raro y de maniático. Pero lo que pensaran los demás de él no le importaba nada. Desde que se había hecho cargo hacía ya 33 meses del asunto más importante de la historia judicial española, había tomado la determinación de que nadie, absolutamente nadie, vulneraría el secreto de su sumario. «Scrooge no borró el nombre del viejo Marley, sino que la inscripción permaneció durante muchos años sobre la puerta del almacén: 'Scrooge y Marley'...».
(.../...)

Su procedimiento de control era, en realidad, bastante sencillo. Había encargado a la Gerencia de Organos Centrales del Ministerio de Justicia un primer tampón, haciendo constar que debía de tener «aproximadamente dos centímetros de diámetro». Con él se sellaban todos y cada uno de los documentos de la causa. El otro tampón de tamaño y forma distinta le servía para marcar la fecha y hora en que tenía entrada cualquier escrito. Así como desde primero de carrera había aprendido aquella máxima de que «lo que no está en los autos no está en el mundo», él estaba convencido de que, si los sellaba y requetesellaba bien, ninguno de esos papeles llegaría nunca impunemente a las manos de EL MUNDO.

«Scrooge era atrozmente tacaño, avaro, cruel, desalmado, miserable, codicioso, incorregible, duro y esquinado como un pedernal del que ningún eslabón había arrancado nunca una chispa generosa. Era secreto y retraído como una ostra. El frío de su interior le helaba las viejas facciones, le amorataba la nariz afilada, le arrugaba las mejillas, le entorpecía la marcha, le enrojecía los ojos, le ponía azules los delgados labios...».

El juez Del Olmo se frotó la punta de su apéndice nasal y comenzó a sentir que el cansancio de su vista tiraba hacia abajo de los párpados. Aunque el sueño había comenzado a apoderarse de él, la dura descripción del socio del difunto Marley le interesaba e inquietaba. Tal vez ese tal Scrooge no fuera sino un tímido incomprendido, celoso de su privacidad, tal y como él mismo se sentía. Y es que cuando tienes una responsabilidad, hasta la mismísima Navidad puede resultar una amenaza. ¿Cómo no iba a entender la reacción huraña de Scrooge cuando sus dependientes le felicitaban las Pascuas si esa misma mañana le había pasado a él algo parecido con la prensa?

-Muchas felicidades, Su Señoría. ¿Ha resuelto ya sobre los recursos de los policías? ¿Piensa rebajarles la fianza?... Dénos una noticia, Su Señoría, que estamos en Navidad.

Su primera intención había sido alejarse de los reporteros como si ni siquiera los hubiera visto, pero de repente se le ocurrió algo mejor. No les daría una noticia, pero sí que les daría un pin. Se metió la mano en el bolsillo y, sin mediar palabra, como quien entrega una limosna, repartió unas cuantas insignias con la bandera constitucional. Velasco, el fiel secretario del juzgado, se las tenía reservadas como atención para los visitantes ilustres, colegas extranjeros o amistades personales. En la práctica en todo el año no había tenido ocasión de atender a nadie que encajara en ninguna de estas tres categorías. Así que... echémosles un poco de alpiste a los canarios.

Los reporteros habituales de la Audiencia no pudieron ocultar su pasmo. Se miraban la palma de la mano y no terminaban de creerlo. ¡El juez Del Olmo repartiendo pins! Uno de ellos se atrevió a traslucir su sorna:

-¿Le ha tocado la lotería, Su Señoría?

Pero los demás volvieron a la carga de inmediato.

--¿Podrán pasar los policías la Nochebuena en familia? ¿Tiene ya redactado un nuevo auto? ¿Por qué no los puso en libertad antes de inhibirse?

Del Olmo ni siquiera les había escuchado. Una vez repartidas las insignias se alejó arrastrando su leve cojera y farfullando para sí: «¡Noticias por Navidad!». El último truco para cogerle con la guardia baja. Se empezaba por ahí y se terminaba retransmitiendo en directo la instrucción sumarial. Pero a él no le iban a engañar. Los jueces no están para dar noticias sino para dictar autos. Y esa regla no admitía excepciones ningún día del año. No, señor. Él defendía sus secretos como el señor Scrooge defendía sus dineros. ¡Y ay del que osara desafiarle!

Del Olmo continuó leyendo un largo rato, mientras iba entrando en un estado de creciente sopor. Finalmente se quedó dormido con el libro abierto y sin tan siquiera apagar la luz. A pesar del glaucoma y otros recurrentes problemas con la vista, la iluminación de su dormitorio se reducía a una lamparita con una bombilla de pocos vatios cuyo resplandor se colaba a través del entorno protector de sus queridos cortinajes. Quienes le ponían fama de tacaño -«con tal de no rascarse el bolsillo, ése no se toma ni un café en el bar de la esquina»- pensarían que lo hacía por ahorrar. La realidad es que a él, como acababa de leer que también le ocurría al señor Scrooge, le gustaba ese estado de semipenumbra, esa ardiente oscuridad, esa luz mortecina. Bueno, en realidad, le gustaba que todo fuera mortecino a su alrededor. ¿Cuánto tiempo hacía que nadie le había visto soltar una carcajada?

Pasaron varias horas y de repente el juez tuvo la sensación de que la campanilla comenzaba a oscilar. Primero levemente, luego de forma mucho más perceptible. Para él la campanilla era un símbolo de autoridad. La llevaba consigo desde la etapa en la que había estado destinado en Cieza y tenía que celebrar todo tipo de juicios. Cuando alguien se le desmandaba, en lugar de alzar la voz, hacía sonar la campanilla. Ahora ya no celebraba juicios, pero tenerla siempre a mano, ahí al pie de las cortinas, le daba seguridad en si mismo.

¿Cómo era posible que la campanilla tintineara por sí sola? Del Olmo se fijó entonces en el pomo de uno de los tampones y observó con estupor cómo adquiría la forma de una diminuta figura humana. El estupor dio paso al espanto a medida que la figura iba creciendo junto al borde mismo de su cama. ¡Tate, es el Espectro, el fantasma del socio de Scrooge que acude a contarle que está condenado a vagar eternamente con una larga cadena y que a él le pasará lo mismo por avaro y por tacaño!

Pero cuando Del Olmo ya empezaba a tranquilizarse, pensando que no estaba sino soñando lo mismo que acababa de leer, se dio cuenta de que el Espectro tenía las facciones de Paul Newman, iba vestido de vaquero y se dirigía a él por su propio nombre.

-Hola, Juan. Soy Roy Bean. Tal vez ya no te acuerdes de mi nombre... Solían conocerme como el Juez de la Horca...

¡El Juez de la Horca! Sí, claro, cómo le había impresionado aquella película de John Huston, aquel recorrido por todo lo que un juez no debería nunca poder hacer...

-En realidad no era yo quien mandaba colgar a la mayoría de esos infelices, sino mi vecino Isaac Parker, el juez de Fort Smith. Pero ya sabes, por un perro que maté, me llamaron mataperros. Cría fama y échate a dormir... Y ahora mira lo que tengo que arrastrar...

Incorporándose en la cama, Del Olmo dirigió la vista hacia el suelo y descubrió que a los pies del Espectro se abría un pozo muy profundo iluminado por una misteriosa claridad. De los tobillos del fantasma pendía una larga cadena, formada por los más extraños eslabones, que se sumergía en el abismo insondable del pozo. Roy Bean la fue extrayendo como quien rebobina todas sus miserias. El primer eslabón tenía forma de cadalso con su correspondiente horca. De ella pendía una botella de whisky que a su vez tenía amarrada al gollete una Biblia de la que colgaba un revólver cuyo gatillo estaba enganchado al retrato de una actriz del que brotaba el cadáver de un chino con cuatro billetes de 10 dólares en la mano y una ristra de cuatreros montados a caballo.

¡Cielo santo! ¿Cómo podría el Juez de la Horca vagar con todo esto? Del Olmo le miraba sobrecogido.

-Pues la mía, Juan, no es nada comparada con la tuya...

Ante la estupefacción de Del Olmo, su colega dejó caer la cadena en el pozo luminoso y metió la mano para sacar lentamente otra cuyos eslabones no pudo por menos que reconocer de inmediato. El primero era una furgoneta blanca completamente vacía. El segundo era esa misma furgoneta atiborrada de objetos. Venía luego una mochila llena de explosivos conectados a un teléfono con los cables del detonador sueltos. De esos cables pendían unos informes con membrete de los tedax y de los informes -el papel lo aguanta todo-, un flamante Skoda Fabia.

Del Olmo lo contemplaba atónito. Se preguntaba con horror cómo se las arreglaría un tipo tan enclenque como él para arrastrar en la otra vida semejante peso, cuando el Juez de la Horca le advirtió:

-Y todavía falta lo más importante.

Entonces, utilizando las dos manos para extraer con todas sus fuerzas lo que aún quedaba en el pozo, Roy Bean le fue mostrando uno tras otro 12 inmensos bloques de metal prensado.

-¿Por qué mandaste achatarrar los trenes, Juan? ¿Por qué te precipitaste tanto?

Bañado en sudor y al borde de las convulsiones, el juez Del Olmo sólo pudo tranquilizarse un poco cuando escuchó al Espectro dirigirle las mismas palabras que, según su libro, había dirigido también al avariento y desalmado señor Scrooge:

-«He venido esta noche a advertiros que aún podéis tener esperanza de escapar a mi influencia fatal: una esperanza que yo os proporcionaré».

Seguidamente le anunció que le visitarían tres Espíritus y que, a diferencia de lo que había leído, ni siquiera tendría que esperar al día siguiente. Todo sucedería esa misma noche.

Entonces se apagó la luz del pozo y el Espectro se fue jibarizando, hasta volver a ocupar el pomo del tampón en el que ponía «Juzgado de Instrucción Número Seis». Del Olmo trató de echarle mano, pero cuando lo agarró sólo era el sello, mondo y lirondo, lo que tenía entre los dedos. Iba ya a recurrir a la campanilla para llamar al servicio, o al oficial del juzgado, o a la Policía, o a quien fuera, pero de repente, muerto de miedo, aferrado a sus cortinas protectoras, creyó haber descubierto la raíz de su problema: ¡el libro no estaba estampillado! Sin el sello del Juzgado, sin el registro de entrada, sin control de ninguna clase, aquella era una influencia que turbaba su independencia jurisdiccional.

Se disponía ya a sofocar tal germen de herejía, esgrimiendo un tampón en cada mano, cuando comprobó que ya era demasiado tarde. Delante de él acababa de materializarse el Primer Espíritu. Era transparente como el éter, pero su forma le tranquilizó enseguida. Se trataba de la representación de la Justicia con su toga romana, su venda sobre los ojos, su espada, su balanza y sus platillos. Además le habló con una voz dulce y susurrante.

-Anda, Juan, sal de la cama y ven conmigo. Soy el Espíritu de la Navidad Pasada.

La Justicia se quitó la venda de los ojos y se soltó a la vez la melena. Tenía el cabello rubio y las pupilas verdes. Era la Dama del Lago con la que tantas veces había soñado durante su infancia. Del Olmo se agarró a su mano y juntos salieron volando por la chimenea. Pronto llegaron a Murcia y ella le mostró primero a un niño con pinta de empollón en un rincón de una clase vacía del colegio de los Maristas, repitiendo la lección en voz alta: «Sujeto, verbo, predicado... Sujeto, verbo, predicado...». Él se puso colorado: desde pequeño había tenido problemas con la gramática.

Luego visitaron la facultad de Derecho y encontraron a un chico cargado de ideales, pero herido por el rayo del mal de amores. Enseguida le vieron sacar las oposiciones, casarse y divorciarse de forma turbulenta. Viajaron después al País Vasco y observaron a un joven juez salir cojeando de un coche accidentado en la bajada de Urquiola.

-¿Verdad que nunca te recuperaste del todo de aquello...? ¿Pero... por qué empezaste a olvidarte de mí tan pronto?

Del Olmo iba a protestar, a decirle a la Justicia que eso no era cierto, que él le seguía siendo fiel, pero ya estaban en la Audiencia Nacional, contemplando cómo un magistrado recién llegado instruía el caso Egunkaria. El Gobierno había decidido plantar cara a los amigos de los terroristas y la Fiscalía le pedía drásticas medidas cautelares. Él no terminaba de verlo claro, pero en la duda hizo lo que le pedían: cerró el periódico y metió en la cárcel a sus dirigentes.

A medida que el viaje por su biografía se aproximaba al final, él iba sintiendo una creciente ansiedad y zozobra. La Dama del Lago se dio cuenta y le tranquilizó:

-No te preocupes, Juan, porque no visitaremos ninguna de las tres estaciones. Hay cosas que nadie merece ver más de una vez en su vida y tu ya tuviste una dosis suficiente... En cambio, quiero que mires esto otro.

Y le llevó a la sede de la Comunidad de Madrid en la Puerta del Sol, donde al final de unas jornadas sobre terrorismo islámico él mismo estaba dirigiéndose con la voz quebrada de emoción a una chica en silla de ruedas: «Laura, la Justicia va a dar respuesta a muchas cosas, de eso no te quepa duda... Lo va a conseguir por tí y por todos los que han sufrido».

-¿Dónde están las respuestas, Juan? Que tengas sentimientos es algo que te honra. ¿Pero por qué te comprometes a algo en mi nombre y luego no lo cumples?

La Dama del Lago se recogió de nuevo el pelo y se volvió a tapar los ojos. Entonces blandió un abultado legajo de papeles.

-¿A esto le llamas respuestas?

Sin que Del Olmo pudiera hacer nada por evitarlo, la Justicia arrojó su auto de procesamiento contra el suelo. Él intentó recuperar los folios desperdigados, pero hizo un movimiento brusco y se le cayeron las gafas. Él se puso a cuatro gatas y empezó a buscarlas a tientas. La Justicia les dio una patada y le dijo sarcástica:

-Ahora ya estamos iguales. Pero ten cuidado. No vaya a ser que algún periodista te quite alguna hoja...

Enseguida se compadeció de él y le devolvió las lentes.

-Anda, recoge esos papeles... Pero, fíjate en la calamitosa resolución que acabas de adoptar.

Y la Justicia blandió indignada otro de sus autos, imputando un delito de desobediencia al director de EL MUNDO por negarse a entregarle unos documentos sumariales cuya filtración constituía, según él, un delito de revelación de secretos.

-¡Pero si eso está ya en todos los periódicos! ¡Si tu mismo has levantado el secreto del sumario! ¡Si el artículo 20 de la Constitución le ampara! Además ¿por qué cada vez que alguien te contraría reaccionas de forma que parece que estás dictando una resolución injusta a sabiendas?

El juez Del Olmo balbuceaba ya una respuesta, cuando la Justicia volvió a quitarse la venda y a soltarse la melena. La Dama del Lago le dedicó su última sonrisa.

-Mira, chato, la contestación se la das ya a mi compañero, que a mí se me ha terminado el tiempo.

El Primer Espíritu se desvaneció y en su lugar apareció el Segundo. Llevaba un turbante y, en lugar de traje, una doble capa de ropa interior propia de los terroristas suicidas con el anagrama de una cadena de radio. Fue a mostrarle la placa y se le cayó un papel con el nombre de Henri Parot y otros etarras. Su voz sonaba mucho más imperiosa que la de su antecesora.

-Soy el Espíritu de la Navidad Presente. Antes de que me digas nada, haremos dos visitas.

Mientras surcaban el cielo de Madrid, Del Olmo sintió tanto frío interior que creyó estar reviviendo uno de los pasajes que más le habían impresionado del libro con el que se durmió entre las manos: «Las fachadas de las casas parecían negras y más negras aún las ventanas, contrastando con la tersa y blanca sábana de nieve que cubría los tejados y con la nieve más sucia que se extendía por el suelo y que había sido hollada en profundos surcos por las pesadas ruedas de carros y camiones».

Ni en los tejados ni en las calles de la ciudad había nieve, pero su corazón quedó recubierto de escarcha cuando se dio cuenta de que la primera visita era a una colonia de casitas bajas en el barrio de Vallecas. Entraron en una vivienda humilde pero digna. Era la casa del agente Antonio Parrilla, uno de los dos policías a los que él había mandado a prisión por el presunto delito de revelación de secretos. ¡Ay la revelación de secretos! Sus dos hijos, su compañera, otros familiares y unos cuantos amigos del cuerpo se habían reunido para celebrar la Nochebuena en una habitación con una estantería llena de libros y la ausencia de su propietario flotando en el ambiente.

A la hora de los brindis se había empezado por homenajear al ausente, se había continuado por desear felicidad a los presentes y alguien había tenido la misma ocurrencia amarga que la esposa del dependiente del señor Scrooge:

-¡Brindemos por el juez Del Olmo que nos ha procurado esta fiesta! «Quisiera tenerle delante para que la celebrase. Y estoy segura de que yo le iba a abrir el apetito...».

-Déjalo, que estamos en Navidad.

-«En efecto, es preciso que estemos en Navidad para beber a la salud de un hombre tan odioso, tan duro, tan insensible» como el juez Del Olmo...

Las copas se entrechocaron con violencia y la conversación ya no dejó de girar sobre la injusticia cometida con Parrilla, un policía íntegro que había rendido grandes servicios al Estado en la investigación de las tramas islamistas, en las propias pesquisas sobre el 11-M, pero que no comulgaba con ruedas de molino. Por eso había chocado con Telesforo Rubio, por eso había salido rebotado de la Comisaría General de Información y había vuelto a la calle. Como jefe de grupo, sí, pero currando con la misma vocación y entusiasmo que el más novato policía de base. Ahora le habían pasado la factura por tener ideas propias, por pensar por su cuenta. Pero era ignominioso que la Fiscalía y ese juez implacable le hubieran mandado a prisión simplemente por estar presente en una reunión entre un periodista y un compañero. Por mucho odio que el juez tuviera al diario EL MUNDO, por muy frustrado que estuviera por no haber podido empitonar a su director, aquello era una pasada... Y los 150.000 euros de fianza, una ignominia. El recochineo, el ensañamiento, el abuso de autoridad, la prevaricación con pintas.

Del Olmo hizo ademán de protestar al oír esa última expresión, pero el Segundo Espíritu se llevó el dedo a la boca y lo arrastró bruscamente hacia el exterior. Ya no portaba el turbante sino un tricornio de la UCO cuando, tras un corto vuelo, lo introdujo en la casa del agente Rivera. El ambiente era más popular. Había ruido, niños, villancicos, pero también un halo de tristeza. Celestino Rivera, Funci para los compañeros, amigos y confidentes, era el último policía gitanero, un auténtico especialista en los intríngulis de esa etnia y también, en cierto modo, un patriarca para los suyos.

Allí estaban la mujer, los hijos, otros parientes, amigos de la familia y, por supuesto, los nietos. Del Olmo no necesitó que el Segundo Espíritu se lo mostrara para fijarse en un niño de unos 10 años al borde del llanto que no quería jugar con nadie. Inmediatamente pensó en Tiny Tim, el personaje que más le había impresionado del libro, el niño con problemas físicos que él mismo llevaba dentro. Este otro niño no tenía muletas y parecía completamente sano. Pero su cara enfurruñada era todo un poema.

-¿Por qué no ha venido esta noche el abuelo?

Funci y su mujer habían criado a ese niño casi personalmente. Era su nieto favorito, su ojito derecho. Los mayores trataban de consolarle y de darle explicaciones.

-Es que a un juez muy tonto se le ha ocurrido tenerlo ocupado hoy...

-Pero no te preocupes que Papá Noel o los Reyes Magos te devolverán muy pronto a tu abuelo.

Del Olmo estaba compungido. Sentía cómo el hielo que le rodeaba había empezado a cristalizar y hería sus entrañas. Comprendía que esa familia nunca podría reunir los 150.000 euros -25 millones de pesetas, se dice pronto- que le había puesto de fianza al Funci y que ese niño no podría tener de vuelta a su abuelo ni para Nochebuena, ni para Nochevieja, ni para Reyes. De hecho el policía estaba enfermo del corazón y, alterado por lo que consideraba un atropello, había intentado suicidarse tomando una sobredosis de sus medicinas en el calabozo. Un escalofrío le recorrió la médula espinal. Era como ver apalear a Tiny Tim. ¿Cómo le hubiera explicado él a ese niño lo que había estado a punto de sucederle a su abuelo?

Pero aún le quedaban por recibir algunos azotes más. De repente el Segundo Espíritu se sacó de entre los refajos unos papeles y se los mostró en silencio. Estaban firmados por él mismo. Eran los autos en los que ponía en libertad al líder de KAS Xabier Alegría y al cuñado de Trashorras, Antonio Toro. Estaban acusados de delitos mucho más graves, existía bastante más riesgo de fuga, pero sólo les había obligado a pagar 50.000 euros de fianza.

Del Olmo giró cabizbajo el cuello una y otra vez como si estuviera arrepentido. El fantasma le entregó ahora un recorte de periódico. Era la noticia de que el jefe del grupo de atracos de Palma, acusado de recibir sobornos por valor de cerca de un millón de euros, con dinero fresco, pues, para tomar las de Villadiego ante el riesgo de la enorme condena que pendía sobre sus espaldas, había sido puesto en libertad por sólo 30.000 euros. Las mejillas del juez se llenaron de rubor, mientras el Segundo Espíritu se desvanecía haciendo suyas las palabras de su antecesora:

-¿Por qué cada vez que alguien te contraría reaccionas de forma que parece que estás dictando una resolución injusta a sabiendas?

En su lugar apareció un inmenso peón de ajedrez. Era negro como el betún y silencioso como el caballo de Troya. Enseguida, como quien no quiere la cosa, se abrió por la mitad, desplegándose como una mantis religiosa provista de la túnica de Darth Vader. La rejilla de su máscara estaba cubierta por tiras de esparadrapo negro en protesta por los atentados a la libertad de expresión. Su pecho lo ocupaba una pantalla de cristal líquido en la que se repetía un escueto mensaje: «Soy el Espíritu de la Navidad Venidera. Soy el Espíritu de la Navidad Venidera. Soy el...».

Del Olmo enseguida comprendió que no lograría arrancar ni una sola palabra de aquella aparición. Y que intentar explicarle que en realidad no es que él tomara resoluciones injustas a sabiendas sino que más bien lo que ocurría es que, claro, la revelación de secretos por parte de un funcionario pues a él le parecía muy grave... sería una pretensión inútil. Además pronto se sintió arrancado del suelo e impulsado hacia las nubes como por una posesión infernal. El Tercer Espíritu le arrastraba como la estela de un reactor, sin tan siquiera tener que tocarle. En medio de un ruido ensordecedor que le trepanaba los tímpanos y de unos tremendos resplandores que le desgarraban la córnea y le hacían estallar el cristalino se dio cuenta de que estaban rompiendo la barrera del sonido y superando la velocidad de la luz.

Todo sucedió en menos de un minuto. Cada vez que quería que observara algo Darth Vaader se limitaba a hacer un ademán, soltando las bridas de los caballos del Apocalipsis. Las escenas de lo que le quedaba de vida brotaban ante el juez como viñetas en medio de ráfagas de fuego. Primero le mostró una inmensa manifestación que recorría gravemente la ciudad tras dos rotundas pancartas: «Queremos saber la verdad», «España necesita un Gobierno que no mienta». Inmediatamente detrás de la cabecera cientos de personas llevaban una misma careta con puntiagudas narizotas y gafas de cegato. En una mano esgrimían blancos bastones de la ONCE y en la otra enarbolaban carteles con signos de interrogación: «Del Olmo, ¿quién ha sido?», «Del Olmo, ¿qué estalló en los trenes?». Luego vieron la espalda encorvada de un hombre avejentado salir renqueante de la Audiencia con una cartera enorme y una sonora ristra de latas amarrada a su tobillo. Un reportero hablaba con un funcionario: «Por fin se va el muy capullo...». «Pocos le echarán de menos. En el fondo no era mala persona, pero no tuvo ni vergüenza ni piedad». A continuación contemplaron cómo una mujer descolgaba las cortinas de la cama con dosel, las doblaba minuciosamente, salía con ellas a la calle, llegaba a la parte más miserable de la ciudad, entraba en una tienda de ropa de segunda mano y las entregaba a cambio de cuatro billetes pequeños. El juez creyó reconocer a su asistenta. La mujer cruzó la acera y penetró en un comercio con un rótulo inmenso y un reclamo de inferior tamaño. «Todo por 1 euro», «Compramos y vendemos». Ella abrió su bolso y puso sobre el mostrador tres objetos inconfundibles. Él iba a gritarle que no le importaba lo que hiciera con la campanilla, pero que tenía que devolver los tampones al juzgado, cuando una nueva viñeta entre llamas le retrotrajo a la alcoba. Sobre la cama ya sin cortinajes, junto a la mesita en la que sólo quedaba el frasco de colirio podía percibirse una forma rígida que inmediatamente le hizo recordar las últimas líneas que había leído: «Una luz pálida que llegaba del exterior caía directamente sobre el lecho, en el cual yacía el cuerpo de aquel hombre despojado, robado, abandonado por todo el mundo, sin que nadie le velara y sin que nadie llorara por él». Lo siguiente que vio ya era una lápida en el cementerio, acompañada por dos coronas de flores. Sintió un alivio inmenso cuando lo primero que distinguió al acercarse fue la palabra Scrooge. Pero toda la sangre le subió de repente a la cabeza cuando pudo leer completa la inscripción: «His Honour John Scrooge of the Elm Tree. No shame, no pity». Lo que definitivamente le hizo desmayarse fue descubrir que las dos coronas habían sido depositadas por manos diferentes, pero tenían grabado el mismo mensaje: «The Grill family. Remember Christmas 2006», «The Riverside family. Remember Christmas 2006».

El juez Del Olmo soñó que se despertaba, que comprobaba la fecha en el periódico y que se abalanzaba sobre el teléfono:

-¡Velasco, Velasco, preséntese inmediatamente en la Audiencia que tenemos que dictar varios autos!

-Pero, Su Señoría, que hoy es el día de Nochebuena...

-Precisamente por eso. Lo ve, todavía llegamos a tiempo. ¿Cuánto me dijo usted el viernes que tenía recolectada la Confederación Española de Policía? ¿180.000 euros? Pues vamos a rebajarles la fianza. 90.000 a cada uno...

-Pero, Su Señoría, es que hoy están cerrados los bancos...

-¿Cerrados los bancos? Pues sabe lo que le digo: que les ponemos en libertad con cargos pero sin fianza. No podemos consentir que Tiny Tim se quede esta noche sin abrazar a su abuelo...

-Su Señoría, perdone la intromisión... ¿Quién es Tiny Tim?

-Tiny Tim es Tiny Tim. Yo ya me entiendo, Velasco. ¡Levante ese ánimo, hombre, que estamos en Nochebuena! Ah, y convoque una rueda de prensa...

Fue al escucharse a sí mismo pronunciando esa última palabra cuando el juez Del Olmo abrió de verdad los ojos, francamente sobresaltado. Se había quedado dormido con las gafas puestas y sólo veía una borrosa masa grisácea delante. Pensó, alarmado, que se le había reproducido el glaucoma. Entonces se dio cuenta de que algo le raspaba la nariz. Fue a llevarse las manos a la cara y topó con un objeto flexible abierto por la mitad y desplegado sobre su rostro. Al mismo tiempo le volvieron a la cabeza una serie de imágenes terribles y entendió lo sucedido. Había empezado leyendo un libro y el libro le había terminado leyendo a él.

Cerró el volumen con recelo y apretó las manos sobre la cubierta y contracubierta. No sabía muy bien qué hacer. Le habían pillado desprevenido. Habían saqueado su cerebro mientras dormía. Claro, no podía tomar medidas cautelares contra un objeto inanimado. Ni querellarse contra la editorial. Lo que sí podía, y esa sí que le parecía una buena idea, era deducir testimonio contra el autor por revelación de secretos. Dicho y hecho. Aunque fuera domingo, aunque fuera Nochebuena, él iba a ir redactando el auto.

Buscó los datos del responsable en la solapa del libro y al leer su escueta biografía, no pudo reprimir una exclamación:

-¡Ah, Dickens! Periodista tenía que ser...

pedroj.ramirez@el-mundo.es


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Descubren en Vizcaya un zulo con explosivos recién fabricado por ETA

 

24-12-06



ALTO EL FUEGO / Contenía 50 kilos de nitrato amónico y polvo de aluminio, detonadores, una tienda de campaña y ropa de abrigo / Se trata del primer signo de actividad 'militar' en España desde el anuncio de la tregua / ALTO EL FUEGO / Movimientos sospechosos

Descubren en Vizcaya un zulo con explosivos recién fabricado por ETA

OSCAR TORRES / ANGELES ESCRIVA

VITORIA/MADRID.- Efectivos de la Policía Autonómica vasca localizaron ayer en el término municipal de Amorebieta, en Vizcaya, un depósito oculto de material para fabricar explosivos que miembros de la banda terrorista ETA habían preparado en los últimos días.

El descubrimiento del zulo, que da cuenta de la reorganización terrorista tras la tregua, dado que se trata de la primera actividad detectada con explosivos en España, se produjo de forma accidental cuando un ertzaina libre de servicio paseaba por una zona boscosa, cercana a la localidad vizcaína.

En un bidón, según informó el Departamento de Interior del Gobierno vasco, los terroristas habían depositado varias bolsas -50 kilogramos- de una sustancia granulada de color blanco, que los investigadores han identificado como polvo de aluminio y nitrato, además de detonadores. En el zulo también había gafas, guantes, ropa de abrigo y una tienda de campaña.

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Este material se encontraba en buenas condiciones de conservación, de forma que la Policía sospecha que sólo han transcurrido algunas semanas desde que fue empaquetado.

El escondite responde al tradicional sistema utilizado por ETA para ocultar documentación, armas, munición, explosivos y otros materiales. El bidón se encontraba semienterrado en el suelo y fuentes policiales sitúan su preparación en los dos últimos días, tras tomar declaración a varios testigos y señalar al menos uno de ello que 72 horas antes el depósito no se encontraba en este lugar.

El hallazgo podría dar cuenta de la presencia en la provincia de Vizcaya de un comando activo de la banda terrorista o, al menos, en condiciones de recibir esta entrega, probablemente procedente de Francia.

Aunque la banda ha modificado su forma de actuar, estas tareas han recaído en otros momentos en comandos legales, no fichados por la Policía.

Las investigaciones no han podido determinar si el material ha llegado hasta este punto con un fin concreto o los etarras pretendían almacenarlo para una posterior utilización.

No obstante, la elección de la zona del zulo, visible desde la carretera cercana y en una zona de paso, podría apuntar a dificultades de los terroristas para esconder el material o a una operación publicitaria, una demostración de fuerza de ETA, que vendría a evidenciar su capacidad y aumentar la presión sobre el Gobierno de Rodríguez Zapatero.

Esta última posibilidad resulta más descartable si se considera que con el nitrato y el polvo de aluminio y las cantidades adecuadas de fertilizante o sal los terroristas podían fabricar varios paquetes de amonal o amosal de menor potencia o hasta tres bombas de 20 kilogramos de explosivo con un notable poder destructivo, según apuntan las fuentes consultadas, que descartan un derroche de explosivos de esta dimensión sólo para llamar la atención.

La localización del zulo coincidió con sla llevada a cabo por la Guardia Civil en Ezkio-Itsaso, en Guipúzcoa, aunque en este caso fuentes de la lucha antiterrorista apuntan que el escondite llevaba abandonado desde el año 2002. Se trataba de dos bidones de 25 litros de capacidad, uno de ellos vacío, mientras el otro contenía cartuchos de caza.

El zulo de Amorebieta se encontraba en el barrio de San Miguel, en una zona a la que se accede por una pista forestal. El bidón fue identificado como un zulo por la Ertzaintza a las 12.50 horas, tras atender la llamada de un compañero que paseaba por la zona.

Fueron efectivos de la Unidad de Desactivación de la Policía autónoma los encargados de su apertura y de la identificación de los objetos que se encontraban en su interior.

La apertura del bidón se produjo después de que los artificieros adoptaran algunas precauciones, como acordonar la zona, por si se trataba de una trampa de los terroristas o se producía una explosión no premeditada.

El escondite sería, de hecho, la primera prueba de la reorganización de ETA en España después del 22 de marzo, fecha del anuncio del «alto el fuego permanente».

Mientras en Francia, tanto la localización de dos zulos como las actividades de aprovisionamiento de armas evidenciaban una actividad regular y así lo han confirmado las últimas detenciones, al otro lado de la frontera no había constancia de movimiento alguno, más allá de la esperpéntica acción de Aritxulegui, en Oyarzun, donde tres encapuchados dijeron hablar en nombre de ETA y dispararon varios tiros al aire.

Por su parte, la Guardia Civil tuvo conocimiento del escondite de Ezkio-Itsaso por una comisión rogatoria remitida tras la detención en Francia del miembro de la dirección de ETA y responsable del aparato de logística Iñaki Esparza Luri en abril del pasado 2004.

Entre la documentación localizada por la Policía se encontraba una nota de ETA que pretendía hacer llegar al alcalde de la localidad para advertirle de la existencia del zulo, que se encontraba en una vivienda y que tiene más de 10 años. La misiva intervenida, que nunca fue enviada, daba cuenta del lugar en el que se encontraban los bidones ocultos en el suelo, cerca de una ermita y el cementerio, aunque no acompañaba las indicaciones con ningún plano de la zona.

Con estos dos hallazgos, son cuatro los zulos de ETA descubiertos desde el inicio de la tregua, informa Vasco Press. El 23 de marzo, apenas 24 horas después de que la banda anunciara el alto el fuego, la policía francesa encontró 700 kilos de explosivo en una granja de Gramat, en el Departamento de Lot. Además del explosivo, fueron hallados detonadores, temporizadores y componentes para fabricar artefactos. Todo aquel material formaba parte de una entrega del aparato logístico al militar.

El 29 de septiembre, en la localidad vascofrancesa de Baigorry, cerca de la frontera, fue hallado otro escondite con armas y explosivos. La localización de ese zulo fue similar a la de Amorebieta, ya que fue encontrado por una persona que había salido a pasear por el monte y que, al hallar un bidón enterrado, dio aviso a la Gendarmería, cuyos agentes descubrieron varios más escondidos bajo tierra. En total, se encontraron 134 kilos de explosivo y seis armas de fuego. El material estaba perfectamente embalado y preparado, al parecer, para que pudiera ser recogido por algún comando.

Además, el día 10 de diciembre, una persona que caminaba por un área de bosque en Urrugne encontró una bolsa de plástico que contenía dos paquetes de una sustancia blanca con un peso de unos 200 gramos cada uno. La bolsa no estaba oculta, sino que parecía que había sido tirada o que se le había caído a alguien que la había transportado anteriormente.

La persona que encontró la sustancia pensó que se trataba de heroína, por lo que dio aviso a los agentes de la Aduana francesa, que se hicieron cargo del hallazgo.

Los aduaneros, al comprobar que no era droga, dieron aviso a la Policía Judicial de Bayona, que se hizo cargo del material. Los exámenes de los expertos policiales han determinado que se trataba de pentrita, un tipo de explosivo utilizado por la banda ETA.

Por otra parte, agentes del Grupo Especialista en Desactivación de Explosivos (Gedex) de la Guardia Civil desactivaron el pasado miércoles, 20 de diciembre, por la tarde dos artefactos de fabricación casera en las vías del tren del término municipal de Tafalla (Navarra), informaron a Europa Press fuentes de la lucha antiterrorista. Al menos, una de las bombas caseras había sido colocada junto a la base de un poste de la luz próximo a la vía.

La tarde del miércoles un comunicante anónimo, varón, telefoneó a las 19.15 horas a SOS Navarra para alertar de la colocación de «varios» artefactos en la vía del tren, a la altura de Tafalla. La llamada fue realizada desde una cabina de la localidad navarra, según pudieron saber más tarde los investigadores.

Los primeros efectivos en llegar al lugar fueron agentes de la Policía Foral de Navarra, que dieron aviso a la Guardia Civil. El Instituto Armado acudió con varias dotaciones, y distintos especialistas del Gedex destacados en la zona hallaron y neutralizaron dos artefactos de fabricación casera.

Los hechos se produjeron el día en el que la ilegalizada Askatasuna había convocado más de 200 manifestaciones reclamando «garantías democráticas» para el denominado proceso de paz y en apoyo al preso etarra Ignacio de Juana Chaos. El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón prohibió 21 de esos actos.

Algunas de las manifestaciones acabaron en disturbios, registrándose el incidente más grave en Amorebieta, donde un ertzaina se vio obligado a disparar al aire con munición de fogueo al verse rodeado por manifestantes, a los que la Policía Autonómica acababa de comunicar que la marcha estaba prohibida.

Sin embargo, en Navarra no se produjeron incidentes destacables, aunque en las calles se pudo comprobar una importante presencia policial.

El delegado del Gobierno en la Comunidad Autónoma, Vicente Ripa, ofreció una rueda de prensa al día siguiente del hallazgo de los artefactos en la que no se refirió en ningún momento al hecho. El propio Ministerio del Interior tampoco ha informado hasta la fecha del suceso.


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«Los dos grandes protagonistas de la política española no son el PSOE y el PP, sino Zapatero y ETA»

 

24-12-06



JAIME MAYOR OREJA

«Los dos grandes protagonistas de la política española no son el PSOE y el PP, sino Zapatero y ETA»


Una entrevista de ESTHER ESTEBAN

LA ENTREVISTA SE CELEBRA APENAS UNA HORA DESPUÉS DE HABER CONCLUIDO EL ULTIMO ENCUENTRO ENTRE EL PRESIDENTE DEL GOBIERNO Y EL LIDER DE SU PARTIDO, CUANDO YA ERA UN SECRETO A VOCES QUE LAS COSAS NO HABIAN MEJORADO EN LAS DIFICILES RELACIONES ENTRE AMBAS FORMACIONES POLITICAS -

La cita es en su casa, en pleno centro de Madrid -en la que suele pasar sólo los fines de semana debido a su actividad política europea como parlamentario del Partido Popular-, donde la presencia permanente de varios escoltas es el símbolo en carne viva de que para él, como para otros muchos españoles, las cosas no han mejorado tanto como para garantizar que su vida no corre peligro. Jaime Mayor Oreja sigue siendo un político de aspecto afable y tranquilo, de profundas y firmes convicciones, que ha hecho de sus principios democráticos y de la defensa de la libertad una forma de vida.

Tiene una forma de hablar pausada y suave en la forma, pero absolutamente implacable y durísima en el fondo, sobre todo cuando le nombras la bicha de lo que para él es, sin lugar a dudas, una negociación política del Gobierno con ETA. Es perfectamente consciente de que su diagnostico, impresión y opinión sobre todos los temas relacionados con el terrorismo no es sólo respetado, y mucho, por sus compañeros de partido, sino que se ha convertido en la referencia, casi el icono, de muchos votantes de centroderecha que apelan a la forma en que se hicieron las cosas en su etapa de ministro del Interior durante el Ejecutivo de José María Aznar.
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Tal vez por eso dice que entre el PP y el Gobierno de Zapatero, si se trata de ETA, sólo cabe la confrontación, y que el mal llamado proceso de paz está sentenciado y en un callejón sin salida porque los terroristas sólo tienen como objetivo la autodeterminación. Afirma que, si Batasuna no es legalizada antes de las elecciones de mayo, ETA volverá a matar y señala sin titubeos que no se fía en absoluto del Gobierno porque, «cuando se asocian en una mesa la mentira y el crimen, al final sólo hay fracaso». No tiene pelos en la lengua.

PREGUNTA.- Al final, se confirmaron lo peores temores, y el gélido encuentro entre Zapatero y Rajoy sólo sirvió para resaltar las profundas diferencias en el tema de ETA, ¿no?

RESPUESTA.- La reunión es la confirmación de un desencuentro, el lógico desencuentro de quien quiere derrotar a ETA y quien, por el contrario, pretende incorporar, legalizar y legitimar parcialmente a la banda terrorista. La de Rajoy es la cultura política de la transición, y la de Zapatero es la de una mal llamada segunda transición, con el objetivo de evitar que el PP sea alternativa de gobierno en España.

P.- Vamos, que es muy difícil una aproximación entre PP y PSOE en lo que queda de legislatura...

R.- En la medida en que Zapatero continúe con este irresponsable proceso suicida para España, no cabe más que la confrontación democrática del PP con su Gobierno. La hoja de ruta de Zapatero es lo contrario del consenso constitucional del 77. Por eso, nosotros tenemos la certeza de que en estas condiciones es imposible el acuerdo con él en su único proyecto político, presidido por este mal llamado proceso de paz.

P.- Pues menudo fracaso la reunión. No hubo información y, según Rajoy, ni siquiera se le dio la certeza de que Batasuna no será legal mientras ETA no deje las armas.

R.- Además de la maldad del proceso que inspira Zapatero, estoy convencido de que Mariano Rajoy cree que todo esto va a acabar siendo la gran chapuza nacional; y esto, a un hombre como Rajoy, más allá de sus preocupaciones como líder de un partido, le preocupa como español.

P.- Por el contrario, algunos creen que, tras la primera reunión oficial con ETA, se ha reabierto la esperanza sobre el proceso de paz...

R.- Yo no he variado nada respecto del diagnóstico inicial, e independientemente de cada una de las etapas del proceso, creo que es una negociación política ente ETA y el Gobierno. Y a medida que avanza se demuestra que el proceso está condenado a un callejón sin salida porque se asienta en la obtención del derecho de autodeterminación.

P.- Pues si la autodeterminación no se puede conseguir porque no existe en nuestro ordenamiento, ¿por qué dicen ustedes que ya se ha pagado un precio político?

R.- El Gobierno ya ha pagado un precio político, que es imitar al PNV de Estella al intentar una negociación política con ETA. Y para poder hacerlo ha tenido que terminar con el Pacto Antiterrorista, con la Ley de Partidos, ha permitido la legalización del PCTV para que ETA esté presente en el Parlamento vasco... ha descendido el nivel de intensidad de la respuesta del Estado frente a ETA. Hay muchos datos que dicen que han pagado un precio político, y otra parte del mismo es que ETA ha recuperado la esperanza de que con Zapatero puede alcanzar lo que con otros gobiernos españoles no ha podido.

P.- ¿De verdad cree que ETA hoy está más fuerte que hace unos años?

R.- Hoy ETA políticamente está mucho más crecida que antes, porque se han convertido en uno de los dos grandes protagonistas de la política española, que no son el PSOE y el PP, sino Zapatero y ETA. Eso significa legalizar y, parcialmente, legitimar a ETA, y el apuñalamiento simultáneo del PP para que no pueda volver a obtener la mayoría absoluta.

P.- ¿Y la vuelta al Pacto Antiterrorista serviría de algo?

R.- El Pacto no es lo primero, lo primero es recuperar la senda de la política antiterrorista basada en la derrota de ETA. Y luego hay que verificar que eso es verdad. Yo, sinceramente, no me fío de este Gobierno, porque después del intento de apuñalamiento vendrá el intento de engañar al PP. Cuando se asocian en una mesa el crimen y la mentira, esa mesa está condenada al fracaso. Y lo primero que hace falta es que el Gobierno recupere la verdad, que haga política sin mentiras ni falsedades.

P.- Pues muchos piensan que ustedes no aceptan que es el Gobierno socialista quien debe liderar la lucha antiterrorista...

R.- Yo creo que el Gobierno debe liderar la lucha antiterrorista, pero no apoyo al Gobierno para cualquier cosa, sino para que lidere el Estado de Derecho, la derrota de ETA y lidere a la sociedad en la lucha contra ETA. Yo no tengo por qué apoyar al Gobierno en las tomas de temperatura, como no lo apoyé en el crimen del GAL, ni en lo que significaron las vías abiertas de Pérez Esquivel en el año 96. No puedo apoyar el crimen como respuesta, o la negociación entre un grupo terrorista y el Gobierno. Si yo en mi Gobierno hablé de tregua trampa, y era lo que pensaba entonces, ¿cómo voy a apoyar ahora la repetición de lo que el PNV hizo en aquella fecha, aunque lo haga el Gobierno de España?

P.- Ustedes entonces hicieron concesiones. Hubo acercamiento de presos, Aznar habló del MLNV... ¿No hay paralelismo entre lo de ahora y aquello?

R.- Eso del paralelismo es una falsedad que tratan de introducir para quitar importancia a lo que están haciendo. Pero no es que haya paralelismo, es que fueron decisiones contrarias. Lo importante no es si tú acercas 10 presos, o 20. Lo importante no es si tú dialogas en Oslo o en Ginebra. Lo importante es de qué proyecto estamos hablando.

P.- ¿En qué sentido?

R.- Nosotros cerramos, cortamos cualquier tipo de negociación política con ETA. La cerré yo en mi despacho, con los mediadores que estaban en ese momento funcionando. Por eso llegó el PNV y acordó con ETA Estella. Nosotros, que fuimos siempre espectadores pasivos de aquello, lo único que hicimos fue decir que estábamos dispuestos a tener conversaciones con ETA para explorar e indagar si era posible pasar del cese indefinido al cese definitivo. Y por eso no estoy dispuesto a aceptar el argumento de que porque nosotros hicimos 103 aproximaciones de presos ahora una política penitenciara debe ser apoyada por el PP. No, no. No tiene nada que ver aquel proceso con éste. Lo importante no es saber si se habló con ETA, lo importante es saber si era una negociación política con ETA, ¿sí o no? El Gobierno del PP dijo rotundamente no, y el PSOE no lo ha hecho.

P.- ¿Le da algún margen de confianza al Ejecutivo de Zapatero?

R.- No, a día de hoy no le doy ningún margen de confianza, porque creo que la dirección en la que se ha introducido nos lleva a un callejón sin salida. Esto va a fracasar, porque para ETA lo importante es la autodeterminación, y el Gobierno no puede aproximarse a esa petición. No le doy ningún margen de confianza al proceso, porque está viciado. No he creído en él nunca, porque es un proyecto en el que o le das satisfacción a ETA o pierdes.

P.- ¿Le da más credibilidad a ETA cuando dice que el Gobierno ha adquirido compromisos sobre Navarra o la autodeterminación que al Gobierno cuando lo niega?

R.- ETA no necesita mentir, porque mata, tiene el poder de la pistola, de la extorsión. Los que extorsionan no esconden sus cartas. ETA no tiene necesidad de mentir, y los que negocian con ETA siempre tienen necesidad de mentir. El Gobierno está condenado a la mentira, porque meterse en un proceso de negociar políticamente con la banda terrorista te lleva necesariamente a la mentira y la desinformación.

P.- ¿Qué le parece el descubrimiento, ayer mismo, de dos zulos de la banda?

R.- Los zulos no son para entregar armas, sino para activar operaciones terroristas. Siempre ha sido así en la historia de ETA. ETA no cambia ni va a cambiar; sólo ve que los demás, el conjunto de los españoles, cambian demasiado pronto. Ellos siguen con sus zulos, sus atentados, sus comunicados y sus cómplices, y al conjunto de los españoles nos ven cambiar de política cada poco tiempo.

P.- Si esto fracasa, ¿la culpa sería de ETA, de Zapatero, o de ambos?

R.- El fracaso del proceso sería un fracaso de los dos, del crimen sólo es responsable el criminal: ETA. Y el Gobierno nunca tendrá la culpa de los crímenes de ETA. Pero del fracaso del proceso sí será corresponsable el Gobierno. Por eso los dos van a tratar de salvar los muebles: ETA va a intentar enderezar su situación personal y que Batasuna se presente a las municipales, y el Gobierno tratará de apuñalar y engañar al PP para vencerle en las elecciones.

P.- Vamos, que cree que Batasuna será legalizada antes de las municipales.

R.- Si Batasuna no fuera legalizada antes de las municipales, ETA mataría. Estos procesos siempre tienen en las elecciones sus referencias esenciales. El proceso ya saben que no saldrá adelante, pero insisten, porque para Batasuna no es lo mismo que fracase el conjunto del proceso teniendo 30 ayuntamientos otra vez suyos.

P.- Pues muchos, por decir ustedes esas cosas, les hacen gravísimas acusaciones de deslealtad con el Gobierno de España.

R.- Mi primera lealtad es con la unidad de España, con el Estado de Derecho y con mi propia conciencia. No puedo apoyar al Gobierno cuando está siendo desleal con España. Creo que la política de Zapatero está radicalmente equivocada desde el primer momento, porque está marcada por una gran tragedia, que es el 11-M. Y ése es un acontecimiento del que no nos hemos recuperado democráticamente los españoles.

P.- ¿En qué sentido?

R.- En el sentido de que Zapatero, en vez de actuar como requiere una situación de extrema debilidad, está haciendo lo que tenía pensando hacer antes como si no hubiera pasado el 11-M. En mi opinión, España sólo tenía que estar ocupada de dos temas: la inmigración y nuestro papel en el exterior. Y no tendríamos que tocar ni hablar ni de las reformas estatutarias, ni de las transformaciones territoriales de España, que no son en modo alguno necesarias. Hay un desenfoque completo.

P.- Una curiosidad. ¿Usted cree que hubo policías desleales a su Gobierno que pasaban información antes al PSOE que a ustedes?

R.- Es verdad que nosotros, cuando entramos en el Ministerio del Interior, no hicimos grandes transformaciones, y tratamos de despolitizar lo más posible las Fuerzas de Seguridad del Estado, de que nadie tuviera la sensación de que había que ser del PP para ser un buen policía. Pero a mí eso de que en el Ministerio del Interior había la sombra de otro Ministerio del Interior nunca me lo han acreditado. Yo no vi ningún síntoma, por mínimo que fuera, de deslealtad ni de descontrol en cuanto a lo que era una operación antiterrorista.

P.- ¿Le sorprendió saber que Vera llamó a Ibarra para avisarle de que habían sido los islamistas y no ETA los autores del 11-M?

R.- No me sorprendió, pero eso no significa que Vera controlara el Ministerio del Interior, aunque tuviera contactos dentro debido a su etapa anterior. Insisto, nunca tuve ningún síntoma de deslealtad en Interior, jamás. Es verdad que cuando yo tuve que tomar una decisión dura, como fue la destitución del general Galindo porque entraba en prisión, al reunirme con todos los generales vi que Galindo gozaba de una especial simpatía en alguno de ellos. Ése fue el único momento donde tuve que dejar las cosas muy claras de que el Gobierno era el Gobierno, y el ministro del Interior el ministro.

P.- ¿Es de lo que piensan que hay un especial interés en tapar el 11-M? ¿Por qué?

R.- Hay interés en taparlo porque el 11-M, al margen de cualquier autoría, fue una operación destinada a que perdiera el Gobierno el PP. Se hizo para expulsar al PP del Gobierno, fuesen quienes fuesen sus ejecutores o sus cerebros. Y eso crea una mala conciencia al PSOE. Ellos ganaron las elecciones no por méritos propios, sino por un atentado.

P.- ¿Rajoy manda en su partido, o es Aznar quien mueve los hilos en la sombra?

R.- Aznar en modo alguno interfiere mínimamente en la política del PP, ni tiene un liderazgo en la sombra. El líder del PP es Rajoy, y todos debemos volcarnos con él, porque las circunstancias van a ser tan complicadas en España... Y si el PP no está a la altura de las circunstancias, será devorado por otras alternativas que surgirán.

P.- El drama es que ustedes o ganan las elecciones por mayoría absoluta, o no gobiernan porque están solos...

R.- Ya veremos. Desde luego, pese a todo, hoy la soledad es la fortaleza del PP, porque mañana se demostrará que ese proyecto de Zapatero es una catástrofe para España, y cuando los españoles le den la espalda ya vendrán socios que quieran aliarse con nosotros. No hay que tener prisa para buscar socios. Al revés, la soledad es benéfica, a veces tu principal fortaleza.


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El PP acusa a Rubalcaba de «abandonar» a los policías acusados de revelar secretos

 

24-12-06



El PP acusa a Rubalcaba de «abandonar» a los policías acusados de revelar secretos


«Es amoral que los deje sin empleo ni sueldo y no expediente a los condenados en el 'caso Bono'»

PILAR ORTEGA

MADRID.- El Partido Popular considera «amoral» y «absolutamente reprobable» la decisión de la Dirección General de la Policía de suspender de empleo y sueldo a los dos agentes acusados por el juez Juan del Olmo de revelar secretos a EL MUNDO.


Desde hace 24 días, los policías Jesús Parrilla y Celestino Rivera están encarcelados por orden del magistrado, quien ha exigido una fianza de 150.000 euros a cada uno para abandonar la cárcel. El pasado viernes, además, se supo que el Ministerio del Interior ordenó suspenderles de empleo y sueldo con el argumento de que la normativa interna de la Dirección General de la Policía obliga a adoptar tal sanción cuando hay agentes en prisión.
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Sin embargo, Alicia Sánchez Camacho, portavoz de Interior del Partido Popular en el Congreso de los Diputados, ve «inadmisible» la dureza del castigo contra Rivera y Parrilla, sobre todo si se compara con la laxitud con la que han actuado los responsables de Interior hacia el comisario y los dos inspectores condenados ya en sentencia firme por detener ilegalmente a dos afiliados del PP durante la marcha convocada por la AVT en enero de 2005 y en la que se increpó al entonces ministro de Defensa, José Bono. Los tres agentes están acusados, además, de falsear el atestado policial, y fueron condenados por todos esos delitos a 13 años de prisión y 10 años de inhabilitación.

«Desde el PP lamentamos que el Ministerio del Interior continúe funcionando desde el caos y con actuaciones claramente partidistas. Es absolutamente reprobable que se sancione a los dos policías imputados [Rivera y Parrilla] cuando hay otros policías con condenas firmes, como los acusados de las dos detenciones ilegales contra los afiliados del PP, y contra los que el Ministerio del Interior se ha negado a tomar medidas internas y a expedientarlos pese a haber violado los derechos de estos ciudadanos», señala la diputada popular.

Sánchez Castro adelanta que su partido «tomará las medidas oportunas en el ámbito parlamentario contra las actuaciones contradictorias del Ministerio frente a estos policías». Y se pregunta: «¿Por qué el Ministerio del Interior tiene esa doble vara de medir? Es una decisión amoral, y demuestra cómo el Ministerio y su ministro están dejando a los pies de los caballos a los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado».

La diputada responsabiliza directamente al titular de Interior de la situación por la que están atravesando los agentes acusados de revelar secretos a EL MUNDO. A su juicio, Pérez Rubalcaba «está siendo el ministro cuya doctrina es la de no actuar», como es también, a su juicio, «el ministro que va a ser recordado como el que abandona a sus policías».

En términos igualmente críticos se mostró el ex responsable de Interior Jaime Mayor Oreja. En una entrevista concedida a Esther Esteban, (ver páginas 12 y 14), el europarlamentario popular considera que la decisión de sancionar sin empleo ni sueldo a los dos policías constituye «la prueba del doble rasero de Zapatero. Ningún ciudadano entiende eso, porque es el mundo al revés. No es normal que se encarcele a policías por hablar con periodistas y no se investigue por qué se dieron chivatazos a ETA».

El portavoz del Sindicato Unificado de Policía (SUP), Maximiano Correal, reprobó igualmente la decisión del Ministerio del Interior, puesto que esta medida se debería adoptar, «en todos los casos, una que vez que haya sentencia firme», informa Europa Press.

«De lo contrario», dijo, «se les está penalizando doblemente por dos vías: por la vía judicial y por la vía interna. Y eso no es lógico». Según Correal, existe un «parámetro de discrecionalidad» que la Administración aplica «según les viene el viento».

Mientras tanto, la Confederación Española de Policía (CEP) mantiene abierta la cuenta de Caja Madrid con el número 2038 1135 76 6000 298686, para reunir la fianza de 300.000 euros necesaria para que salgan de la cárcel los dos policías detenidos.


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«El PSOE está utilizando Andratx como el 11-M»

 

24-12-06



JOSÉ MARIA RODRIGUEZ Secretario general del PP en Baleares

«El PSOE está utilizando Andratx como el 11-M»

E. URREIZTIETA / M. A. RUIZ

PALMA.- La operación Voramar, desarrollada por la Fiscalía Anticorrupción en el Ayuntamiento de Andratx, ha colocado en el ojo del huracán al secretario general del PP de Baleares y consejero de Interior del Gobierno autonómico, José María Rodríguez. Los partidos de la oposición le acusan de haber avisado al alcalde de Andratx, Eugenio Hidalgo, de que se iba a producir su detención para que pudiera destruir pruebas comprometedoras. El juez de la causa mantuvo pinchado durante ocho días el teléfono de Rodriguez a petición del fiscal Anticorrupción.

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Pregunta.- ¿Avisó a Eugenio Hidalgo de que iba a ser detenido?

Respuesta.- No puedo avisar de lo que no sé. Existía un rumor, y era público y notorio que iba a pasar algo, que la Fiscalía Anticorrupción iba a llevar a cabo alguna actuación, pero no sabía exactamente el qué. Por lo tanto, ¿cómo pude avisar a Hidalgo de algo que no conocía?

P.- ¿Ha mentido en algún momento respecto al caso Andratx?

R.- Diga lo que diga, dirán que he mentido. Es el guión que hay escrito.

P.- ¿Existían indicios suficientes como para que el juez ordenase el pinchazo de su teléfono?

R.- No. El Supremo exige en cientos de sentencias que existan indicios mucho más racionales que los que había en este caso. Nunca había ocurrido que se intervenga el teléfono al secretario general de un partido político de esta manera.

P.- ¿Cree entonces que pincharon su teléfono para ver qué salía?

R.- Quiero pensar que no, pero a la hora de proponer una medida así hay que ser más riguroso, como dice el Supremo. Tiene que haber indicios de que a quien se le pincha el teléfono es partícipe de un delito.

P.- ¿Se corresponde la espectacularidad de los medios utilizados en esta operación con los resultados que, por el momento, ha deparado la investigación?

R.- Habrá que esperar a ver cómo se desarrolla la causa, pero la impresión que tengo es que ha sido desmesurada. Se ha sometido a una vejación innecesaria al municipio de Andratx. Se podía haber detenido al alcalde y al celador sin esos medios policiales y mediáticos. No planteo ningún atenuante para quien haya delinquido, pero Andratx no se merecía este trato.

P.- ¿Cree que el fiscal Anticorrupción ha actuado siguiendo directrices políticas?

R.- Tengo que entender que el fiscal ha actuado sin ningún condicionante. Otra cosa es que la acción del fiscal sea politizada por un partido político. Otra cosa es que José Blanco venga a Palma y sepa que yo tengo pinchado el teléfono y que yo no sepa nada. Esto es lo que no es de recibo. Estas cosas no las pueden permitir ni la Fiscalía ni los jueces.

P.- Jaume Matas ha equiparado la actuación del PSOE en este caso con el 11-M. ¿Lo comparte?

R.- El planteamiento es muy similar al del 11-M. Sabíamos que la oposición organizaría una manifestación antes de las elecciones de mayo, y ya hemos asistido a su ensayo general. Esto mismo ya ocurrió con el Prestige, con la Guerra de Irak y luego con el 11-M.

P.- En apenas un mes, las encuestas han pasado de augurar que el PP ampliaría su mayoría absoluta en Baleares a anunciar, tras el estallido del caso Andratx, un serio retroceso de su partido, que puede perder el Gobierno autonómico. ¿Cree que podrán remontar en las urnas el impacto negativo del caso?

R.- Las encuestas tienen un valor relativo. La única que vale es la del 27 de mayo. El trabajo que hemos realizado durante esta legislatura es apabullante. Y algún partido que no ha hecho los deberes ha caído en la tentación de decir: 'A lo mejor, si rompo la baraja, gano la partida'.


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