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24.2.07

 

La Policía Científica al banquillo por falsificar el informe 'ETA/11-M'

 

24-02-07



11-M LA INVESTIGACION / La Audiencia de Madrid confirma la decisión de la juez Gallego de iniciar la preparación del juicio contra Santano, Mélida, Andradas y Ramírez / Ve contra ellos «indicios sólidos» que EL MUNDO denunció

La Policía Científica al banquillo por falsificar el informe 'ETA/11-M'


MARIA PERAL

MADRID.- La cúpula de la Comisaría General de Policía Científica, encabezada por su jefe, Miguel Angel Santano, tendrá que sentarse en el banquillo de los acusados al existir «indicios sólidos» de que pudo cometer un presunto delito de falsedad documental al alterar un informe pericial incorporado al sumario del 11-M.

Así lo ha declarado la Audiencia Provincial de Madrid en un auto en el que rechaza el recurso que Santano, Pedro Mélida, José Andradas y Francisco Ramírez interpusieron contra la decisión de la juez Gemma Gallego de iniciar la preparación del juicio oral contra los cuatro mandos policiales. La Audiencia ha respaldado a la instructora.
(.../...)

La resolución supone un nuevo espaldarazo a la actuación de la juez instructora, Gemma Gallego -que «cumple escrupulosamente con las exigencias legales y jurisprudenciales», afirma la Audiencia-, en la misma medida en que representa otro varapalo a la Fiscalía y la Abogacía del Estado en este proceso. La posición de ambas en apoyo al recurso de los imputados es desautorizada.

La Sección Tercera de la Audiencia de Madrid, que ha confirmado todas las decisiones de Gallego recurridas en apelación, ha ratificado esta vez el auto por el que, el pasado 10 de enero, la instructora acordó concluir la investigación e iniciar la fase de preparación de juicio oral contra el comisario general de Policía Científica, Miguel Angel Santano; su número dos, el secretario general Pedro Mélida; el jefe de la Unidad Central de Análisis, José Andradas; y el jefe del Laboratorio Toxicológico, Francisco Ramírez.

La juez insistía en la existencia de indicios de falsedad documental y/o falso testimonio en la conducta de los cuatro mandos policiales, a los que se acusa de participar en la alteración del informe elaborado por sus subordinados Manuel Escribano, Isabel López y Pedro Manrique sobre los 1,3 kilos de ácido bórico encontrados en la vivienda de un detenido por el 11-M, Hasan Haski, ahora sentado en el banquillo de los acusados de la Casa de Campo.

Los tres peritos a los que Ramírez, el jefe del laboratorio, asignó el informe hicieron constar unas Observaciones en las que recordaban que esa misma sustancia fue hallada en un piso franco de ETA.

De tres a seis años

La alteración de ese informe con el fin de que al sumario del 11-M no llegara ninguna referencia a ETA es lo que va a conducir al banquillo a los cuatro principales responsables de la Policía Científica. Tras la resolución de la Audiencia, la juez Gallego tiene vía libre para resolver sobre la apertura de juicio oral, solicitada por varias acusaciones populares, que piden para los cuatro imputados penas de tres a seis años de cárcel. La previsible decisión de Gallego de abrir juicio oral es irrecurrible, por lo que, en la práctica, Santano, Mélida, Andradas y Ramírez tienen ya un pie en el banquillo.

Para la Audiencia, «resulta evidente» que existen «sólidos indicios de la comisión de hechos punibles» en la alteración del informe pericial de Escribano, López y Manrique.

A su juicio, el debate sobre si ese informe inicial era o no un documento oficial es «inane» porque «lo esencial es examinar el informe elaborado por Ramírez», que fue el que se envió al sumario del 11-M.

«En dicho informe», dice la Audiencia, «se contienen una serie de afirmaciones que no se corresponden con la realidad». El auto las enumera:

«Se expresa como objeto del informe el 'análisis de las muestras' cuando, en el oficio de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) exactamente se solicitaba 'estudio, análisis e informe pericial'».

«Se afirma que de las muestras se hizo cargo el facultativo con carné profesional 195, esto es, el imputado Ramírez, cuando lo cierto es que fue Manrique».

«Se expresa que Ramírez procedió a utilizar las técnicas analíticas que permitieron identificar las muestras como ácido bórico, cuando Ramírez ni llevó a cabo personalmente tales técnicas, ni formó parte del equipo que las realizó».

Pero, además, Ramírez «supuestamente destruyó el sobre original de asignación de informes, donde constaba como perito designado Escribano, y confeccionó personalmente un nuevo sobre en el que ya aparecía él como perito». Item más, Ramírez «ordenó al encargado del cuarto de muestras que variara el Libro de Registro de Muestras, tapando con tippex el nombre de Escribano y poniendo el de Ramírez».

La Audiencia contesta el argumento de la Fiscalía y del defensor de los imputados, José Antonio Choclán, de que todas esas actuaciones de Ramírez carecen de relevancia delictiva porque, como jefe del laboratorio, podía hacerlas y, además, eran intrascendentes.

«No es tal el parecer de esta Sala», contesta la Audiencia, que estima, por el contrario, que «las diligencias practicadas no permiten, en modo alguno, asumir las argumentaciones de los recurrentes sobre la atipicidad [penal] de los hechos».

El Tribunal indica que si el cargo de Ramírez le confería tan amplio poder, «habría bastado con que reprodujera textualmente el informe emitido por los peritos, suprimiendo las observaciones de las que discrepaba y firmándolo en su condición de jefe de laboratorio».

«Sin embargo no lo hizo así, sino que introdujo las variaciones descritas en el informe pericial y además llevó a cabo una serie de actuaciones concretas que, podría inferirse, iban destinadas a dotar de verosimilitud a tales alteraciones», añade.

La Audiencia considera de especial trascendencia la alteración relativa a la persona que se hizo cargo de las muestras de la sustancia intervenida a Haski, «variación que se vio acompañada de la desaparición de la hoja de custodia en la que se reflejaba la cadena de custodia de las muestras». Ramírez, que ha declarado a la juez que actuó tras consultarlo con Mélida, «varió la persona receptora de las muestras y se designó nuevo perito no mediante un procedimiento de reasignación que constara documentalmente, sino acudiendo, al parecer, a las vías de hecho, esto es, rompiendo el sobre original, confeccionando personalmente y a pesar de su condición de jefe de laboratorio uno nuevo y alterando con tippex el Libro de Registro».

La resolución, de la que ha sido ponente la magistrada Pilar Abad, añade que Ramírez, «tampoco realizó ninguna técnica analítica -quizá porque su titulación es la de geólogo y no la de químico- sino que se limitó a reproducir las citadas por los peritos en su informe, suprimiendo tres de ellas -ignoramos por qué razón - y firmando como único perito -contrariamente a la practica constante- el mencionado informe».

Lea el auto íntegro en: www.elmundo.es/

CONTRA LOS PERITOS, 'EL MUNDO' Y LA JUEZ

«Fabricar pruebas o el fin que justifica los medios. Los peritos colaboraron en la trama montada por el ex director de la Policía, Agustín Díaz de Mera, y el diario 'EL MUNDO'» El País, 30-9-2006

«...desmonta la veracidad de la información publicada por EL MUNDO [...] empeñados, a toda costa y pasando por encima de cualquier principio de responsabilidad pública y ética, en mantener el 11-M en el centro de la vida pública española...» ABC, 30-9-2006

«...la juez Gemma Gallego, instructora del caso y candidata de los jueces conservadores al CGPJ...» «...admitió una denuncia de la asociación que patrocina Esperanza Aguirre y les abrió diligencias por falsedad». El País, 23-2-2007

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El secretario general del SUP secunda a su portavoz en las amenazas de que le acusa Luis del Pino

 

24-02-07



11-M LA INVESTIGACION / La manipulación

El secretario general del SUP secunda a su portavoz en las amenazas de que le acusa Luis del Pino
J. M.

MADRID.- El secretario general del Sindicato Unificado de Policía (SUP), José Manuel Sánchez Fornet, remitió ayer una nota a los medios de comunicación en la que respalda a su portavoz, Maximiliano Correal, y descarta su dimisión. Correal declaró el pasado 16 de febrero en un espacio de Telemadrid que al periodista «Luis del Pino lo dejaría con el tedax Pedro en una habitación donde no existiera el Estado de Derecho, a ver si volvía a repetir lo que ha dicho». Pedro es el nombre genérico que se dio en algunas informaciones al agente que desactivó la mochila de Vallecas.

Fornet dice: «Yo apoyo y me sumo a la postura del portavoz del sindicato: quiero a Luis del Pino encerrado en una habitación sin Estado de Derecho con el tedax Pedro», y precisa: «Para que compruebe cómo se juegan la vida los Tedax desactivando bombas por sentido del deber, mientras otros se hacen ricos insultándolos y mintiendo». Más adelante, añade que con «una habitación sin Estado de Derecho» se refiere a una en la que «los terroristas lo han neutralizado colocando una bomba».
(.../...)

El colaborador de EL MUNDO Luis del Pino confirmó ayer que interpondrá una querella contra quien considere autor de esas amenazas: bien Fornet y Correal como particulares, o bien el SUP como colectivo, según informa el periódico de internet Libertad Digital.

En su escrito, Fornet también califica de «locutor mafioso» y «jefe de la manada» a Federico Jiménez Losantos, al que alude sin citarlo.

Asimismo, Fornet también da la cara por Correal al respecto de la intervención de éste en el programa La Linterna de la cadena Cope el pasado lunes. Allí, tras aclarar sus declaraciones sobre Del Pino, el portavoz del SUP dijo que existía una serie de informes en un Ministerio contra varios miembros de la directiva del otro sindicato policial mayoritario, la Confederación Española de Policía (CEP), entre ellos su portavoz, Rodrigo Gavilán. Éste respondió que, si es cierto que existen esos informes y están en manos del SUP, eso significaría que este sindicato «forma parte del PSOE».

La nota de Fornet acusa a Gavilán de hacer «honor a lo que dice el informe de él». Según el secretario general del SUP, el documento habla de «un mal profesional, mentiroso, sin escrúpulos, con comportamientos poco profesionales contra personas de distinta raza», y añade que no era dirigente sindical cuando se elaboró ese dossier. Fornet afirma que fue en 2002, durante el Gobierno del Partido Popular.

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23.2.07

 

Tres acusados de integrar una célula gemela a la del 11-M niegan reuniones con 'El Tunecino'

 

23-02-07



Tres acusados de integrar una célula gemela a la del 11-M niegan reuniones con 'El Tunecino'


El tribunal aparta a Larbi ben Sellam al estar ya acusado de lo mismo en el juicio por la masacre


MANUEL MARRACO

MADRID.- Eran el otro camino hacia el 11-M. Los ocho presuntos islamistas que desde ayer se sientan en el banquillo integraban a principios de 2003 una célula adoctrinada por Mustafá Maimouni y El Tunecino cuyo objetivo era atentar contra España, según el fiscal de la Audiencia Nacional Pedro Rubira.


La detención de Maimouni tras los atentados de Casablanca llevó a la célula a la situación de durmiente. Sin embargo, Serhane ben Abdelmajid Fakhet, El Tunecino, uno de los suicidas del 11-M, ocupó el papel de Maimouni y reclutó por otras vías a los islamistas que finalmente atentaron en Madrid. Las informaciones que sobre ambos grupos ofreció el confidente Cartagena no bastaron a la Policía para impedirlos.

La prueba más evidente de la similitud entre ambas células es Mohamed Larbi ben Sellam. El marroquí declaró el miércoles en la Casa de Campo como presunto integrante del grupo del 11-M, y ayer volvió a sentarse en el banquillo por su relación con los islamistas arrestados en la operación Nova.
(.../...)

El tribunal, a petición de su defensa, acordó suspender el juicio por lo que se refiere a Allouch hasta que se resuelva el de los atentados de Madrid. Según explicó su abogado con humor, más que para evitar el non bis in idem, para evitar un non tris in idem, puesto que también está encausado en un tercer sumario.

Al margen de las declaraciones de los implicados -tres intervinieron ayer-, el momento culminante del juicio llegará con la declaración del imam, confidente policial y testigo protegido Abdelkader Farssaoui, Cartagena. Sus informaciones a la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) afectaban tanto a los acusados en el juicio iniciado ayer, como a muchos implicados en el 11-M. Espoleados por la masacre de Madrid, los jueces Juan del Olmo y Baltasar Garzón se repartieron en diferentes sumarios a los vigilados por Cartagena arrestados en las sucesivas operaciones Nova.

En su escrito, el fiscal Rubira indica que en febrero 2003 tuvo lugar en Estambul una reunión de los líderes de grupos islamistas del norte de Africa -Libia, Marruecos, Túnez- en la que acordaron que era legítimo extender la yihad allí donde vivieran los muyahidin. Estos objetivos -que en principio apuntaban especialmente a Marruecos- cambiaron tras el «alineamiento» de la política exterior de España con Estados Unidos.

El fiscal pide 10 años para siete de los acusados y 12 para Faisal Allouch, al que considera responsable económico del grupo.

Allouch fue el primero en declarar. Aparentemente, el marroquí no está en sus cabales. Su obsesión durante el sufrido interrogatorio del fiscal -con la paciente ayuda de la presidenta del tribunal, Manuela Fernández de Prado- fue acusar a todos los que le rodeaban de estar a sueldo de los servicios secretos marroquíes; desde su mujer hasta su abogado, pasando por su antena parabólica. Los forenses de la Audiencia están pendientes de concluir una pericial psiquiátrica sobre Allouch.

Allouch, en cualquier caso, lo negó todo, al igual que Abderrazak Azzi y Abdelkrim Ouazani, en cuyas casas, según el fiscal, se mantenían semanalmente las reuniones de adoctrinamiento.

Tanto Ouazani como su primo Mohamed Ouazani se desdijeron ante Fernando Grande-Marlaska de lo declarado ante Garzón, y denunciaron presiones policiales. Azzi, por su parte, acusó a Cartagena de haber robado en su local y de estar enemistado con él.

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Abogados, cerebros y certezas (o no)

 

23-02-07



ASI LO CUENTAN

Abogados, cerebros y certezas (o no)


VICTOR DE LA SERNA

La última jornada de esta segunda semana del juicio del 11-M alimentó el escepticismo ante las explicaciones ya ofrecidas: esa misteriosa visita de «extraños» a la casa de Morata de Tajuña y la extrañísima carta testamento de Abdenabi Kounjaa, descubierta en las renombradas instalaciones policiales de Canillas.

(.../...)

Pero todo eso, claro está, es incidir en la teoría de la conspiración. Y por ahí sí que no pasan otros. En la Ser y en El País ven claro cómo, de las medios conspiracionófilos, el mal ha pasado ominosamente a las filas de los abogados defensores (y de sus supuestas aliadas, las asociaciones víctimas), a los que el diario dedicaba ayer un feroz editorial:

«A los intentos esperpénticos de involucrar a ETA (...) han añadido en la vista comportamientos profesionales de dudosa práctica forense. (...) El juicio pasará a la historia, entre otras cosas, por la simbiosis y sincronización con que actúan algunas acusaciones y defensas».

Su comentarista Ernesto Ekaizer remacha, sobre Morata: «¿Quiénes eran esos desconocidos? (...) ¿Aparte del explosivo de Asturias, alguien les proporcionó dinamita Titadyn? No, no fue por la presencia de Irak en la sala. Se trata de bombardear el juicio no sólo desde fuera, es decir, desde los terminales mediáticos de la otra conspiración, sino también desde dentro».

Quien no suele tener dudas, ¡afortunada ella!, es Edurne Uriarte, en Abc, y ayer lo ratificaba: «He aquí que sólo en 2006 España está explícitamente señalada como objetivo en al menos cuatro comunicados del número dos de Al Qaeda, Ayman al Zawahiri. En marzo, en julio, en septiembre y en diciembre. Ésa es la autoría intelectual, que no inteligente, del 11-M».

La certeza, en cambio, no invade a J. L. Castaneda, en La Razón, que sigue buscando a un Zacarias Moussaoui, como Diógenes buscaba a un hombre con su linterna: «Si la primera semana del juicio nos dejó el insólito titular de que los supuestos ideólogos de Al Qaeda condenaban los atentados del 11-M, las sesiones de esta semana nos dejan otro lead no menos sorprendente: los presuntos mártires de Al Qaeda escaparon por dos veces de su propio suicidio. Zougam, Ghalyoun y Bouchar, los únicos tres acusados por poner las bombas del 11-M, no se inmolaron en los trenes, como los fanáticos kamikazes de Nueva York, Bali, Casablanca o Londres, pero tampoco en el piso de Leganés. Serían, según la acusación, supervivientes de sí mismos por partida doble. (...) Aunque para algunos todo empieza a encajar después de estos primeros días del juicio, la sensación puede ser más bien la de que todo está más desencajado que nunca. Las preguntas del fiscal y de las acusaciones particulares han podido desentrañar parte de la madeja de amistades peligrosas de los que se sientan en el banquillo. La gran asignatura es hallar la piedra filosofal que convierta esas amistades peligrosas en una bárbara masacre con 192 muertos y 1.800 heridos».

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22.2.07

 

Harrak niega que el suicida Kounjaa le entregase la carta que apareció en Canillas

 

22-02-07



JUICIO POR UNA MASACRE / Las declaraciones de los acusados

Harrak niega que el suicida Kounjaa le entregase la carta que apareció en Canillas


Dos imputados corroboran que días antes del 11-M hubo en la casa de Morata personas que 'El Chino' no permitía ver a nadie

MANUEL MARRACO

MADRID.- El presunto miembro de la célula del 11-M Saed Harrak aseguró ayer ante el tribunal que no sabe nada de la carta de despedida del suicida Abdenabi Kounjaa, aparecida en su bolsa de trabajo un mes después de la explosión de Leganés. El procesado negó que se la hubiera entregado la última vez que vio a su compañero de trabajo, la noche antes de los atentados.

La carta llegó a manos de la Policía por medio del jefe de Harrak en la obra en la que trabajaba. Después de la detención, este hombre se desplazó a la comisaría de Leganés para entregar una bolsa de deportes con efectos personales de su empleado. Contenía, según había revisado él mismo y se comprobó en la comisaría, 26 cintas de casette, algunas con anotaciones en árabe, un CD y ropa.

(.../...)

La carta no fue encontrada hasta que la bolsa fue a parar a Canillas, la sede central de la Policía. Según informó recientemente EL MUNDO, el informe allí elaborado concluía diciendo: «Revisados los efectos recibidos, en un bolsillo lateral de la bolsa de deportes se encontró un sobre blanco, de pequeño tamaño, conteniendo en su interior tres cuartillas cuadriculadas, con escritura manuscrita en idioma árabe. Dicho sobre y las cuartillas no figuran en la relación de efectos remitidos por la Comisaría de Leganés».

Ayer, Harrak consideró absurdo guardar en un lugar tan poco seguro y de fácil acceso a otras personas una carta tan comprometida. Más aún cuando ya había pasado más de un mes desde el suicidio de Kounjaa. Según explicó, lo lógico al descubrir algo así sería deshacerse de ello inmediatamente o hacérselo llegar a su familia, y no conservarlo.

Buena relación

Harrak conoció a Kounjaa en el verano de 2002 y mantuvo con él una buena relación. La última vez que le vio fue apenas unas horas antes del atentado. En la noche del 10 de marzo, el suicida fue a casa de Harrak casa para devolverle algunas herramientas de trabajo. La pregunta del fiscal Carlos Bautista fue tan directa como la respuesta: «¿Le dio esa noche la carta de despedida?» «No».

Cuando el fiscal le pidió una explicación sobre el hecho de que apareciera en su bolsa de trabajo, Harrak sugirió que, dado que compartían el coche con el que iban a trabajar, Kounjaa podía haberla dejado allí para que él la descubriera y se la hiciera llegar a su familia.

Harrak negó que Kounjaa le pareciera una persona especialmente religiosa. «En ningún momento me habló de la yihad», dijo.

Donde sí se habla de la guerra santa es en el supuesto testamento de Kounjaa a su familia: «Vuestro padre tenía moral y pensaba mucho en la yihad [...]. Os pido que tengáis fe en Dios y que sigáis a los hermanos muyahidin en todo el mundo».

Al margen de la carta-testamento, Harrak vivió durante un tiempo en Mocejón, donde la célula terrorista colocó el explosivo contra el AVE. La Fiscalía considera especialmente sospechosos los dos desplazamientos de Harrak a la zona apenas cuatro días antes del 11-M. Según el escrito de acusación, lo hizo acompañado de Kounjaa, y mantuvo contactos telefónicos con los también suicidas Rachid y Mohamed Oulad Akcha, que supuestamente participaron en la colocación del explosivo.

Respondió que nunca inspeccionó las vías sino que sólo veía pasar el tren desde el campo en el que estuvo empleado sembrando cebollas.

El marroquí también reconoció algunos contactos con tres suicidas que no había admitido anteriormente ante Del Olmo. Según dijo ayer, «por miedo». Aseguró no conocer a El Chino, pese a que sus teléfonos sí llegaron a contactar. También afirmó que nunca había estado en el piso de Leganés. Sobre el hecho de que entre los escombros aparecieran papeles de un coche suyo, explicó que se lo había comprado a Kounjaa y que aún tenía pendientes trámites.

Harrak es el único presunto integrante del grupo terrorista que se encuentra en libertad. Un error de plazo del juez y de la fiscal impidió prorrogar la prisión provisional.

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De la sospechosa carta de Kounjaa a las misteriosas visitas de Morata

 

22-02-07



Impresiones

De la sospechosa carta de Kounjaa a las misteriosas visitas de Morata


El enigma de la carta testamento de Abdenabi Kounjaa, muerto en el piso de Leganés, sigue sin esclarecerse pese al testimonio de ayer de su compañero Saed el Harrak en el juicio del 11-M. El Harrak, acusado de integración en organización terrorista, declaró que ignora cómo pudo aparecer en una bolsa suya en junio de 2004 esa carta en la que Kounjaa se despedía de su familia. La carta fue hallada en las instalaciones policiales de Canillas, pero lo raro es que no fue detectada antes por el empresario que entregó la bolsa ni por la Policía Científica de Leganés, que efectuó un listado del contenido de esa bolsa y otras pertenencias de Saed el Harrak. ¿Cómo es posible que a los expertos de Leganés se les escapara un documento de tal relevancia? El Harrak sostuvo ayer que no tiene explicación sobre esa carta que, según sus palabras, alguien pudo introducir fácilmente en su bolsa. «Si hubiera visto esa carta, no me habría quedado con ella. La habría quemado porque suponía un peligro para mí», declaró ayer. Su argumentación es de puro sentido común: nadie guardaría -y menos siendo sospechoso- una prueba que le vinculara al 11-M. Pero además hay otro factor que induce a dudar sobre su autenticidad: que la misiva está escrita en árabe y firmada en castellano, algo realmente insólito. Otro enigma del 11-M es quienes fueron los misteriosos visitantes de la casa de Morata, donde se prepararon los explosivos. Hamid Ahmidan, primo de El Chino, declaró ayer que tuvo que abandonar la finca el día 29 de febrero, pero que vio antes a su primo manipular un «cilindro con cables» junto a otras personas. El Chino le pidió que no volviera a Morata durante unas semanas, lo que coincide con los testimonios de El Fadoual y Otman Gnaoui, a los que no dejo entrar por esas mismas fechas con la excusa de la llegada de unos familiares.

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Dos acusados ratifican que unos desconocidos estuvieron en Morata los días previos al 11-M

 

22-02-07



Juicio por una masacre / Día 5

Dos acusados ratifican que unos desconocidos estuvieron en Morata los días previos al 11-M


MANUEL MARRACO

Ayer se acentuaron algunas de las incógnitas que rodean a los atentados: Harrak negó que su amigo Kounjaa le hubiese entregado la carta de despedida que apareció en la comisaria de Canillas. Además, otros dos implicados corroboraron que personas no identificadas estuvieron en Morata la semana previa.

MADRID.- La quinta jornada del juicio del 11-M fue un repaso sobre la figura de Jamal Ahmidan, El Chino, supuesto responsable operativo de la célula y uno de los siete suicidas de Leganés. En él se centraron los interrogatorios a su primo, Hamid Ahmidan, Rachid Aglif y Abdelilah Fadoual Akil, acusados por la Fiscalía de pertenecer al grupo terrorista.

Pese a que sólo respondió a su defensa, la declaración más interesante fue la última de la jornada, la de Hamid. El primo de El Chino fue detenido el 25 de marzo. En el interrogatorio relató que cuatro o cinco días antes había llevado a su primo a Leganés. Le había dejado en una rotonda próxima al piso franco de la célula, lo que daba a las Fuerzas de Seguridad una pista de su escondite una semana antes del suicidio colectivo.
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El marroquí también relató su trabajo en la finca de Morata de Tajuña, donde se montaron las bombas. Allí estuvo haciendo chapuzas junto al también procesado Otman Gnaoui. Allí vivían de manera continua El Chino y los suicidas Abdenabi Kounjaa y Rifaat Anuar, además de Mustafá Hadad. Los dos obreros no dormían allí ni comían con el resto.

Según declaró ayer, Hamid nunca vio armas ni escuchó explosiones, pero sí observó que cuando entraba en la habitación en la que estaban los otros, éstos escondían «algo que tenían en la mano y que tenía cables». Tras su detención, dijo ante el juez que lo que vio era muy similar a los detonadores que le mostraban.

A primeros de marzo, Jamal le dijo que no volviera en una semana porque «una mujer y su familia» iban a estar viviendo allí. Regresó pasado ese tiempo, pero se encontró con un candado nuevo en la verja y un coche desconocido. Un Toyota Corolla que provenía, supuestamente, de la trama asturiana. «Ven mañana», le dijo Jamal. Volvió, pero su primo le dijo que el trabajo se había acabado.

Tras la masacre, estuvo en la finca cuatro o cinco días, hasta el día en que Jamal le pidió que le llevara a Leganés. No volvió a verle.

La jornada de ayer, se abrió con el interrogatorio a Rachid Aglif. El amigo de El Chino explicó al tribunal la transformación del suicida tras pasar por una prisión marroquí. Si antes se le podía describir como «un conocido de la noche madrileña», a su regreso, en el verano anterior a los atentados, «estaba más serio, más consigo mismo». «¿Se había vuelto extremadamente religioso?», insistió el fiscal Carlos Bautista. Aglif fue lacónico pero contundente: «Sí».

Sobre el súbito silencio telefónico entre ambos entre el 11-M y el 17 de marzo, respondió: «Supongo que estaría haciendo sus cosas, luego se ha visto lo que hizo ese hombre».

Rachid fue uno de los asistentes a la reunión en un McDonald's en la que, supuestamente, comenzó a hablarse de intercambio de hachís por dinamita. Allí estaban, por un lado, él y Rafá Zouhier, que llegaron juntos. Por otro, Emilio Suárez Trashorras y su mujer, Carmen Toro, junto a un tercer español, que no reconoció como Antonio Toro. Por parte de la célula llegaron tres suicidas: El Chino y los hermanos Oulad. Según su versión, Carmen y él se mantuvieron al margen de las conversaciones.

También dijo que había mentido ante Del Olmo para vengarse de Zouhier por las supuestas «burradas» que éste contó al juez y que le habían acabado enredando en el 11-M.

A preguntas de su abogado, Andreas Chalaris, el marroquí concluyó su declaración asegurando que no es una persona religiosa -«llevo aquí 17 años y no he leído ni una palabra en árabe»- y condenando «rotundamente» los atentados.

El segundo interrogado de la mañana, el menudo Abdelilah Fadoual, se presentó nervioso ante el micrófono e hizo una declaración torrencial. Cada pregunta de la fiscal era seguida de una aturdidora parrafada que incluía la respuesta a esa pregunta y por lo menos a otra docena.

Fadoual reconoció una visita el 3 de marzo a la casa de Morata. Según explicó, para recoger un Volkswagen Golf en el que supuestamente se habían transportado los explosivos desde Asturias. Según dijo, pudo ver varios coches estacionados en la finca. Aseguró que El Chino no le dejó entrar ni le permitió dejar el Golf allí aparcado unos días, como él le había pedido.

Tras ofrecer varias y largas explicaciones sobre quién le llamó para decirle que lo fuera a buscar, el tribunal le pidió que lo aclarara de manera precisa «¿Hicham o Jamal?». Ni aun así. «Es que la cosa está muy mezclada, lo digo para que lo sepa...».

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LOS CONTACTOS CON JAMAL AHMIDAN

 

22-02-07



LOS CONTACTOS CON JAMAL AHMIDAN


RACHID AGLIF


El presunto hombre de confianza de Jamal Ahmidan, 'El Chino', reconoció ayer ante el tribunal haber asistido a una reunión a finales de octubre de 2003 en un restaurante McDonald's de Carabanchel a la que acudieron varias personas, entre las que más tarde reconoció al ex minero José Emilio Suárez Trashorras y su ex mujer Carmen Toro y donde se habló, según dijo, de la venta de hachís pero no de explosivos.

ABDELILAH FADOUAL

El marroquí reconoció ayer durante la quinta sesión del juicio haberle comprado a 'El Chino' un Volkswagen Golf, que recogió el 1 de marzo de 2004 en la finca de la localidad madrileña de Morata de Tajuña, donde según la investigación se prepararon mochilas-bomba. Además, admitió haber proporcionado a Ahmidan un BMW que condujo hasta Madrid desde Ceuta.

HAMID AHMIDAN

El primo de 'El Chino' explicó ayer haber visto a Jamal Ahmidan y a otro de los suicidas de Leganés manipular «un aparato con cables» en el interior de la finca de Morata de Tajuña, donde acudió junto a uno de los acusados, Otman Gnaoui, y un carpintero de nombre Mustafá para hacer «unas chapuzas».

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El mensajero de 'El Egipcio' niega siquiera conocerle

 

22-02-07



JUICIO POR UNA MASACRE / Las declaraciones de los acusados

El mensajero de 'El Egipcio' niega siquiera conocerle


Larbi será juzgado hoy por otra causa, en la que declarará 'Cartagena'

JOAQUIN MANSO

MADRID.- Asegura que ni siquiera le conoce. Mohamed Larbi ben Selam, a quien la fiscal Olga Sánchez atribuye la condición de mensajero de El Egipcio, declaró ayer que nunca coincidió personalmente con el presunto ideólogo del 11-M. «Sólo conozco a su cuñado, que vivía en su casa», señaló.


El Ministerio Público sostiene que Larbi era el encargado de transmitir el material propagandístico y de adoctrinamiento de El Egipcio a la célula islamista que atentó en Madrid. Pide para él 27 años de prisión por integración en organización terrorista e inducción al suicidio.
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La acusación por este segundo delito se basa en que Larbi, presuntamente, coordinaba una trama para enviar muyahidin a Irak. Entre estos suicidas se encontraría, según el relato de la fiscal, Mohamed Afalah, uno de los presuntos autores materiales del 11-M, que huyó del cerco policial de Leganés. La Policía informó en mayo de 2005 al juez Del Olmo de que Afalah podría haberse inmolado en un atentado en Kerbala (Irak).

Larbi confesó que conocía a Afalah, pero negó que le hubiese adoctrinado para el suicidio o que le recomendase desprenderse de sus bienes antes de viajar a Irak vía Turquía. A este respecto, dijo que había sabido de la posible muerte de Afalah a través de un amigo y de la Policía.

Larbi tampoco admitió conocer a El Tunecino -al que también se le vincula- ni a ninguno de los suicidas de Leganés. De entre los presuntos autores, reconoció una relación superficial con Basel Ghalyoun y con el huido Said Berraj. A Jamal Zougam dijo conocerle «de vista». También desmintió que se desplazase a Cataluña tras los atentados para facilitar la huida del comando que colocó las bombas.

Asimismo, Larbi rechazó que hubiese estado alguna vez en el piso de Leganés. Sobre el hecho de que una huella dactilar suya apareciese en un Corán encontrado allí, Larbi explicó que él solía tocar el libro sagrado cuando entraba en una mezquita, por lo que -dijo- los suicidas quizá lo tomasen de una de ellas.

Muchas de las preguntas de acusaciones y defensas giraron en torno a otro juicio que se celebra hoy en la sede ordinaria de la Audiencia Nacional. Larbi está también acusado de integrar una célula terrorista, dirigida por Mustafá Maymouni (el cuñado de El Tunecino al que ayer dijo conocer).

Según el escrito del fiscal Pedro Rubira, de ese grupo salafista (Larbi se desvinculó ayer de este movimiento) también habrían formado parte los implicados en el 11-M El Egipcio, El Tunecino, Said Berraj, Mohamed Afalah y Jamal Zougam, por lo que los hechos que se juzgan están estrechamente vinculados con la matanza de Madrid.

La célula fue desmantelada gracias a las confidencias del imam Cartagena. Éste, que declarará como testigo, estuvo informando desde octubre de 2002 a la Policía y al CNI de los movimientos del grupo que atentó el 11-M.

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Empieza la campaña

 

22-02-07



EL BLOC DE

Empieza la campaña


Luis del Pino

Reunión. Declaración de Rachid Aglif, amigo del confidente Zouhier y extraído como él del mundo sórdido de la noche. Nos adentramos en la versión oficial. Inseguro y nervioso, nos ha hablado de la reunión en una hamburguesería donde, supuestamente, se pactó la entrega de los explosivos. Seguimos sin saber qué se habló o quién lo habló allí, pero tiempo habrá de discutir prolijamente sobre esta escena cumbre de la versión oficial cuando declaren los asturianos.
(.../...)

Esperpento. La declaración de Abdelilah Fadoual, supuesto lugarteniente de El Chino, ha sido esperpéntica, por no decir delirante. El juez ha tenido que emplearse a fondo para cortar sus peroratas muchas veces incomprensibles. ¿Es éste un peligroso terrorista islámico? Algún detalle nuevo: resulta que El Chino tenía un bar. ¿Por qué no nos habían hablado de los aspectos empresariales de la vida de Jamal Ahmidan? Referencias también en la declaración a Hicham Ahmidan, el gran ausente de este juicio. ¿Cómo es posible que nadie le haya interrogado ni siquiera dentro del sumario?

Testamento. Saed Harrak niega, como ya esperábamos, que él tuviera ningún testamento de Abdenabi Kounjaa y manifiesta su extrañeza por que Kounjaa se suicidase. Ya sabíamos que ese testamento era falso, pero Harrak corrobora que nunca pasó por sus manos ese manuscrito que terminó apareciendo, como tantas pruebas de este caso, en la comisaría de Canillas.

Marejada. La atención, sin embargo, va derivando hacia el exterior de la sala. Como cabía esperar, en los medios del Grupo Prisa se ha desatado ya la campaña contra el abogado de Jamal Zougam, que tanto daño ha hecho a la versión oficial. La decisión de este abogado de que sus defendidos sí contestarán a todas las preguntas ha forzado a cambiar la estrategia del resto de las defensas. Ahora casi todos responden a los abogados de las acusaciones. Mal pintan las cosas para la versión oficial y empiezan a cundir los nervios. Estén atentos a los acontecimientos.

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Subalternos y fantasmas

 

22-02-07



PREGUERIAS

Subalternos y fantasmas

VICTORIA PREGO

De todas las declaraciones que se produjeron ayer en este juicio que lleva ritmo de paso ligero y en el que el presidente sigue sin permitir que el proceso se le desmadeje, la más interesante, por más misteriosa, fue la última. Al filo de las 19.00 horas habló Hamid Ahmidan, un marroquí de 30 años que tiene el especial interés de ser primo de uno de los más destacados suicidas de Leganés, 'El Chino'.
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No era la primera vez, sino la segunda, que la sala oía a un procesado decir que en los últimos días de febrero y los primeros de marzo no pudo ir a trabajar a la finca de Morata de Tajuña porque su primo no le dejó entrar. La razón: que estaba allí «una mujer con sus hijos». El otro peón que le hacía por entonces las chapuzas a 'El Chino' en la parcela había contado eso mismo al tribunal 24 horas antes. Pero ni uno ni otro fueron capaces de dar indicación alguna sobre la identidad de esos personajes fantasmales de los cuales los dos procesados hablan, pero a los que ninguno conoce y por los que nadie pregunta tampoco. Todas las preguntas posibles quedaron sin respuesta y quedó también la duda de si este hombre, el primo del suicida, hubiera ofrecido alguna precisión más si se hubiera avenido a responder a las cuestiones del fiscal y de las acusaciones. No fue así, de modo que quedamos pendientes de que llegue el momento de las pruebas y de los testigos.

El resto de la jornada dejó algunos rastros reconocibles en mitad de este bosque desdibujado y oscuro. Uno de esos rastros es la constatación de que, incluso en las intervenciones de los supuestos organizadores de la matanza y de sus autores materiales, la investigación está merodeando en torno a ellos en busca de una implicación que ya es inútil buscar: la de los muertos. Y que, después de haber pasado el lápiz una y otra vez sobre esas efigies desaparecidas, entrevemos un paisaje compuesto por gentes de segunda o tercera categoría, mozos de espadas -mozos de sangre habría que decir- de esos sujetos ausentes a cuyo servicio estos otros actuaban.

El otro rastro es el de que nos movemos en dirección centrífuga, del centro hacia la periferia de la responsabilidad de la matanza. Y que, acusado a acusado, hemos entrado de lleno en el terreno de los meros ayudantes de esta espeluznante operación. Nos acercamos así al borde de este primer círculo pero ya se intuye que, haciendo tangente con él, existe otro. Trasunto de lo que éste nos reserva sí que tenemos, porque en el que aún estamos recorriendo han aparecido ya los primeros aromas del segundo. Hablo de la información que la Policía, la Guardia Civil y los servicios secretos tenían de todo esto y de todos éstos.

Ha habido bastantes preguntas, pero de momento sólo espolvoreadas, sobre el grado de información que los acusados tenían de los seguimientos policiales a que estaban siendo sometidos. Muy pocos han dicho estar enterados de tal cosa. Pero la reiterada mención del asunto no ha pasado desapercibida. Es evidente, pues, que no falta mucho para que empiece a declarar el primero de los que se confiesan públicamente como confidentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y será entonces cuando vuelva a plantearse, gigantesca, la pregunta de por qué, con tantísima información adquirida, con tanto y tan exhaustivo conocimiento de las andanzas y actividades de estos sujetos, pudo llegar el 11 de Marzo y pudieron actuar con libertad escandalosa unos individuos que llevaron a la Policía cosida a los talones hasta el último minuto antes del crimen.

Y, entreverada en esta última consideración, la asombrosa constatación de la afición desmedida de todos los procesados por acumular uno, dos, tres y hasta cinco teléfonos móviles con tarjetas distintas, que manejaban con soltura de contorsionista electrónico. No hay uno que diga tener un solo teléfono, un solo número y una sola tarjeta, como los simples mortales. Pero, con afición y todo, con tanto cruce de comunicaciones, con tanto jeroglífico, resulta inaudito que no hayan caído en que detrás de sus conversaciones pudiera haber unos oídos expertos y que, llegada la hora de echarles el guante -demasiado tarde, eso sí- los periplos de todos estos Marco Polo de la yihad asesina pasarían a un minucioso mapa de papel que les cerraría toda posible escapatoria. Lo cual, por cierto, nos habla al mismo tiempo de su incapacidad para tanto.

victoria.prego@el-mundo.es

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ZOUHIER, EXPULSADO

 

22-02-07



ORDEN EN LA SALA

ZOUHIER, EXPULSADO


El presidente del tribunal que juzga el 11-M, Javier Gómez Bermúdez, expulsó ayer de la sala de vistas al acusado Rafá Zouhier, que comparece en el habitáculo blindado por estar en prisión. Antes de hacerlo, el magistrado dijo: «Estoy harto de sus gestos». Gómez Bermúdez adoptó esta decisión cuando el abogado de Zouhier, Antonio Alberca, interrogaba al acusado Rachid Aglif, 'El Conejo', presunto lugarteniente de 'El Chino'.

Tras un descanso de unos minutos en la sesión, el presidente del tribunal autorizó a Rafá Zouhier a regresar a la sala blindada. Ya el pasado lunes, el tribunal ordenó a Zouhier, ex confidente de la Guardia Civil para el que la fiscal pide 20 años de cárcel, que se sentara en el primer banco del recinto y que se situaran diversos agentes de Policía entre el público para evitar que se produjeran tensiones y enfrentamientos entre los acusados y las víctimas.

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El juez, héroe por un día

 

22-02-07



ASI LO CUENTAN

El juez, héroe por un día


VICTOR DE LA SERNA

El incidente del abogado que intentó introducir en el juicio del 11-M la foto de un temporizador de los que utiliza ETA, intento rechazado de inmediato por el juez, sirvió ayer para que los medios que denuncian teorías de la conspiración se desencadenasen contra lo que ven como otra maniobra de los conspiracionófilos. Calle de la conspiración, esquina a engaño, titulaba el otrora frío y factual El País; Gómez Bermúdez aborta otro intento de meter a ETA en la vista del 11-M, decía ABC. En la Ser también estuvieron abriendo sus informativos con esta noticia, que La Vanguardia llevaba también a su portada.

Así iniciaba El País su información: «La vista oral por el mayor atentado en la historia de España destapó ayer una de las múltiples trampas en las que se sostiene la teoría de la conspiración».
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En la tertulia matutina de TVE-1, la reacción firme del juez Gómez Bermúdez impidiendo la presentación de un documento gráfico no incluido en el sumario daba pie al periodista Eduardo San Martín para resaltar el estilo ecuánime del magistrado, recordando que ha sido fustigado y recusado desde la izquierda, y que más valdría dejar de encasillar a los jueces en sus supuestas posturas ideológicas, porque luego se demuestra, como en este caso, que son capaces de una actuación profesional e independiente. Algo mohíno, Enric Sopena le replicaba que tanta crítica y acoso previos habrán tenido la virtud de desalentar al juez en el caso de que hubiese tenido la menor tentación de dejarse llevar por su derechismo. Así que Sopena se apunta a las bondades de la descalificación preventiva. En todo caso, miren por dónde, Gómez Bermúdez se convierte en el héroe del juicio. Héroe por un día, al menos.

El desfile de presuntos autores y colaboradores va creando impresiones sobre su catadura. De ello sacan conclusiones Germán Yanke, en ABC, y Victoria Prego, en EL MUNDO. Yanke: «Poco a poco se va viendo la quiebra de tanta declaración exculpatoria, de tanto aparente despistado sentado en el banquillo sin saber nada». Prego, sobre Otman Gnaoui: «Se escabulló con extraordinaria torpeza y sus murmullos se estrellaron contra el silencio de la sala y quedaron ahí desnudos, flotando en el aire. En el aire y en las muchas pantallas de plasma que cuelgan de las paredes del recinto, que demostraban, una y otra vez, que había vuelto a mentir».

En las tertulias, como quien no quiere la cosa, se intercala la próxima manifestación de la AVT y se fustiga al PP por participar. De poco le va a servir a Angel Acebes reiterar en Onda Cero: «Nosotros no nos manifestamos contra la sentencia del Tribunal Supremo. Nos manifestamos en apoyo a las víctimas de De Juana Chaos». Interesa hacer ver que el PP y la AVT van contra la Justicia, y volverán a la carga.

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21.2.07

 

Operación camuflaje

 

21-02-07



PREGUERIAS

Operación camuflaje


VICTORIA PREGO

En la dirección de este sangriento crimen masivo puede que no los hubiera más fanáticos, pero lo que ya ha quedado claro es que los había mucho más listos que el considerado oficialmente como autor intelectual de la matanza. Entre el jueves pasado, en que pudimos ver y escuchar a Rabei Osman, 'El Egipcio', y el día de ayer, en que se produjo la actuación estelar del estudiante de ingeniería Fouad Morabit, hubo un abismo. El estudiante es muchísimo más inteligente, más agudo, más rápido, más entero y, puestos a ello, sería más líder que el egipcio detenido en Italia. No hay duda.

(.../...)


Pero ésta fue la conclusión final. No la única, claro, pero sí una de las más evidentes. En una jornada agotadora por la reiteración de las preguntas formuladas por los letrados de las acusaciones y de las defensas, vivimos la primera sorpresa del día nada más comenzar la sesión porque el hombre que se sentó en la silla de los acusados parecía talmente un ejecutivo de cualquier multinacional de la informática. Perfecto traje de corte occidental, modales del lado de acá de la Alianza de Civilizaciones y corbata de seda amarilla, como de pijo madrileño. Un impacto esa imagen, porque aquel señor era nada menos que el casero del piso-pensión-guarida de la calle Virgen del Coro de Madrid por el que pasó en su momento lo más granado de la banda de terroristas que perpetró los crímenes del 11-M, incluido uno de los suicidas de Leganés, que fue inquilino regular de aquel habitáculo. Tan occidental resultó el sirio Mohamed Almallah en sus maneras que hasta puso de vuelta y media a su ex mujer, que parece que ha testificado contra él en este proceso, de la que dijo eso tan clásico de «me quiere hundir, es una prostituta, se ha aprovechado de mí». Pero es que, a pesar de que sus explicaciones fueron relativamente precisas y bien formuladas, resultaron demasiadas veces increíbles y, en ocasiones importantes, contradictorias. El tribunal determinará.

Fue después cuando entró a declarar el sujeto más brillante que ha comparecido en la sala hasta este momento. Contestó con energía, introdujo matices del tipo «Rifaad era más que un conocido pero menos que un amigo» y lanzó al final un mitin en reclamación de un europeísmo garantista que produjo auténtico estupor en la sala. Un camuflaje perfecto si no fuera por lo imposible que resulta explicar y creer cosas tales como que un joven, hijo de un notario marroquí, que estudia primero ingeniería aeronáutica y luego lo deja para iniciar ingeniería electrónica, un señor políglota al que sus padres financian con largueza los gastos de estudios y estancia en España, deje su carrera, se meta a albañil ocasional y vaya a alojarse en un cuartucho del agujero de la calle Virgen del Coro -cuyas ventanas de la planta baja estaban tapadas con papel de periódico- para ir a relacionarse con gentes de nula formación y escasa actividad laboral. Lo que sucede es que ésta, que no es ni mucho menos decisiva, fue la duda más clara que destiló su declaración porque, del resto de preguntas y respuestas escuchadas, no apareció ningún signo llamativo ni escandaloso que dejara en evidencia su auténtico papel en el atentado. Quizá haya pruebas sólidas que lo incriminen, pero eso ayer no se vio.

La intervención cansina y espesa del último de los comparecientes, el marroquí Otman Gnaoui, fue un desastre. Si no fuera porque estamos hablando de una tragedia espantosa, habría que reconocer que sus idas y venidas en torno al «clavo» [pistola] que 'El Chino' -uno de los asesinos que se suicidaron en Leganés- le había pedido, estuvieron a la altura de aquel magistral episodio de la empanadilla de Encanna, de Martes y Trece. Fue incapaz de dar una explicación coordinada, no digamos ya solvente, sobre sus estancias en la casa de Morata de Tajuña o sobre su participación en la caravana de coches que vinieron de Asturias cargados de explosivos el mismo día en que una segunda caravana de la muerte, ésta de ETA, se dirigía también a Madrid. Se escabulló con extraordinaria torpeza y sus murmullos se estrellaron contra el silencio de la sala y quedaron ahí desnudos, flotando en el aire. En el aire y en las muchas pantallas de plasma que cuelgan de las paredes del recinto, que demostraban, una y otra vez, que había vuelto a mentir. Éste, como los dos anteriores, quiso pegarse al terreno. Pero carecía de capacidad para confundir ni al más lego.

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Sus amigos ven a 'El Tunecino' como un fanático 'sin nivel' para montar el 11-M

 

21-02-07



Juicio por una masacre / Día 4

Sus amigos ven a 'El Tunecino' como un fanático 'sin nivel' para montar el 11-M


MANUEL MARRACO

MADRID.- Cuando El Tunecino le dijo que quería viajar a Irak para hacer la yihad, Mohamed Almallah le respondió: «Yo estoy contento aquí, vete tú». Cuando Fouad Morabit supo que el suicida anunciaba «algo fuerte» en Madrid y que aconsejaba abandonar la capital, lo consideró «una chorrada». Los dos procesados en el 11-M, interrogados ayer ante el tribunal de la Audiencia Nacional, describieron a El Tunecino, Serhane ben Abdelmajid Fakhet, como un musulmán radical, aunque con pocas posibilidades de liderar un grupo terrorista.

(.../...)

La Fiscalía acusa al sirio y al marroquí de ser integrantes de la célula y pide para ellos 12 años de prisión. Junto a otros seis procesados, que ayer les observaban tras el cristal blindado, suponen el nivel inmediatamente inferior a los seis acusados de idear la masacre y colocar las mochilas.

Ayer comenzaron los interrogatorios a los integrantes de la célula islamista, responsable de la organización de los atentados del 11 de Marzo en Madrid, que continuarán en los próximos días con las declaraciones de otros seis procesados, que siguen el juicio atentos tras el cristal blindado

Las palabras de El Tunecino sobre lo que iba a ocurrir en Madrid fueron el asunto recurrente en la jornada de ayer. El más explícito fue el segundo interrogado, Fouad Morabit, al afirmar: «Era pura fantasía o tontería. Era radical, podríamos decir extremista, pero no violento», dijo.

El marroquí -que cursó estudios de ingeniería aeronáutica y habla varios idiomas-, explicó, con tono tranquilo y aire intelectual, que la «pura lógica» lo llevaba a no asociarle a la masacre. «Una persona que llega a cometer un atentado tiene que estar dentro de un grupo, tener contactos, alguien que le facilite el material adecuado. Serhane era una persona, según se veía, que no estaba en ninguna organización clandestina, tenía una vida aparentemente normal».

Morabit añadió que el consejo que le dio de salir de Madrid «era típico de Serhane», que defendía constantemente que los musulmanes no debían vivir en un país de infieles. «Sólo pude pensar en aquel momento que era una chorrada, una tontería. No tenía ningún fundamento, no podía llegar a hacerse realidad nunca».

Red logística

Si, como él mantiene, no ha tenido nada que ver con organizaciones islamistas, Morabit tendrá que reconocer que tuvo mala suerte. Conoció a El Tunecino nada más llegar a España y fue a alojarse en un local de la calle de Virgen del Coro gestionado por Almallah, que la Policía describe como «un punto imprescindible de la red logística de apoyo al reclutamiento de muyahidin».

Fouad no intentó disimular su amistad con algunos implicados en la masacre. Por ejemplo, con El Egipcio. «Le conocí, y nuestra relación se fue estrechando hasta llegar a la amistad». Admitió que habló con él después de que emigrara a Francia, pero dijo que no lo había visto en Madrid en los meses previos a los atentados. Sobre el hecho de que dijera que los atentados habían sido obra suya, Morabit lo atribuyó a su «fanfarronería».

Parte del interrogatorio discurrió sobre la visita del suicida Rifaat Anuar a Virgen del Coro en la noche del 11 de Marzo. Morabit explicó que no acudió a pedirle refugio porque él mismo había vivido allí antes y de vez en cuando volvía a pasar una noche.

En su interrogatorio, con el que se que abrió la jornada, Almallah describió el local de Virgen del Coro como un lugar en el que se alojaban de manera temporal musulmanes con pocos recursos económicos.

Según explicó, era propiedad de su hermano Moutaz -colaborador en Londres del líder islamista Abu Qutada-, y él se encargaba de alquilar las tres habitaciones. Moutaz fue detenido en Reino Unido a petición del juez Juan del Olmo y está pendiente de extradición. Por el lugar pasaron El Tunecino y Anuar, así como Basel Ghalyoun y Morabit.

Almallah, provisto de traje, corbata y una carpeta con anotaciones, negó que el local albergara reuniones sobre la yihad. Esos encuentros descritos por la fiscal eran puro teatro, es decir, que cuando cerraban el centro musulmán de la M-30 en el que preparaban una obra de teatro, se iban hasta allí para seguir ensayando. Tampoco, dijo, se visionaban vídeos islamistas, como sostienen las acusaciones.

La fiscal Olga Sánchez repasó ante Almallah la habitual quiniela de presuntos -o ya convictos- terroristas islamistas. Entre las opciones amigo-conocido-desconocido, la mayoría iba cayendo entre las dos primeras: El Egipcio, El Tunecino, Abu Dahdah, Amer Azizi, Basel Ghalyoun, Fouad Morabit, Rifaat Anuar, Mustafa Maimouni...

Cuando llegó el turno de El Tunecino, la fiscal le preguntó si le había propuesto viajar a Irak. «Me dijo que quería ir allí. Yo le dije, 'me da igual si vas o no. Yo estoy bien aquí, vete tú'». Explicó que el asunto volvió a salir en presencia de Ghalyoun. Con igual éxito. «Nos llegamos a enfadar con él», dijo ayer Almallah.

A quien nunca conoció, dijo, fue a Jamal Ahmidan, El Chino, supuesto responsable operativo del grupo. La fiscal recordó la declaración de una testigo protegido que asegura que los vio juntos, en compañía de El Tunecino, unos meses antes del 11-M.

Testigo protegido

Según Almallah, eso es mentira. El testigo protegido es su ex pareja, a la que describió como mentirosa, ladrona y vengativa. «Mi ex es mi enemiga. Nos hemos denunciado mutuamente. Luego le cuento si hace falta», le dijo a la fiscal.

En una de esas denuncias, la mujer informó a la Policía de que Almallah había dicho que no se quedaría tranquilo hasta volar las torres de plaza de Castilla. «¿Cómo voy a querer eso? Estoy contra la violencia». El sirio explicó por su afición a coleccionar el hallazgo en su poder de material comprometido. Si tenía cintas de cantos al martirio en el coche era porque escuchaba de todo. «También tengo películas porno», añadió.

Almallah sí reconoció su afinidad con los Hermanos Musulmanes, una organización prohibida en algunos países por su interpretación extremista del islam. Dijo que no era miembro, sólo simpatizante, aunque sí pertenecía a otras organizaciones. La fiscal no aprovechó para preguntarle a qué organizaciones se refería. Contestó a esta cuestión a preguntas del letrado de la Asociación de Ayuda a Víctimas del 11-M, José María de Pablo. Su respuesta fue que al PSOE. Se afilió tras los atentados y fue expulsado en cuanto trascendió la noticia. Ayer dijo que se unió al partido por consejo del líder de los Hermanos Musulmanes en España y porque su familia era de tradición socialista.

COMO EXPLICARON SU FE

MOHAMED ALMALLAH

El sirio aseguró, al ser preguntado por si era propietario de cintas de vídeo en las que se mostraban escenas violentas relacionadas con la 'yihad', que disponía de gran cantidad de cintas en su vivienda. «Tengo también películas porno», añadió. Explicó, además, que sus hijos estudian en un colegio público de Madrid y que no asisten a clases de educación islámica, aunque van a la mezquita de la M-30, donde reciben clases de árabe.

FOUAD MORABIT

Interrogado sobre su pertenencia a organizaciones o grupos islámicos radicales, el marroquí aseveró: «No pertenezco a ninguna corriente del islam, ni radical ni moderada». A preguntas de su abogada, explicó que acudía «dos o tres veces» por semana a la mezquita madrileña de Estrecho. También manifestó su oposición a la violencia: «Soy un hombre pacífico, quizá demasiado pacífico», añadió durante su intervención.

OTMAN GNAOUI

A preguntas de su abogada defensora sobre si acudía con regularidad a la mezquita, el marroquí contestó rotundo: «Nunca». «Soy musulmán, pero no soy religioso». La letrada le preguntó entonces sobre si era consumidor de drogas y alcohol, a lo que El Gnaoui respondió: «Tenía drogas para mi propio consumo».

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Gnaoui admite que «una familia» estuvo en Morata la semana previa a los atentados

 

21-02-07



JUICIO POR UNA MASACRE / Las declaraciones de los acusados

Gnaoui admite que «una familia» estuvo en Morata la semana previa a los atentados


Dice que 'El Chino' le pidió el 2 de marzo que no volviese porque habría allí unos desconocidos


JOAQUIN MANSO

MADRID.- Otman Gnaoui, acusado de pertenecer a la célula islamista que atentó el 11 de marzo de 2004 en Madrid, reconoció ayer que varios desconocidos estuvieron en la finca de Morata de Tajuña en los días inmediatamente previos a la masacre. Admitió que había realizado obras en la casa desde mediados de febrero hasta el «2 o el 3 de marzo». Entonces, según declaró a la fiscal Olga Sánchez, «Jamahl [El Chino] me dijo que iba a venir una familia con sus hijos». Añadió que no volvió por allí, ni a ver a El Chino, hasta el 17 de marzo, cuando éste le llamó para completar la faena.

La representante del Ministerio Público, que pide para Gnaoui 24 años de cárcel, no quiso insistir sobre esa cuestión. Sí lo haría después el letrado José María de Pablo, de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, que le preguntó si sabía quiénes eran esas personas -«no lo sé», respondió- y si estableció contacto con ellos -«yo no podía ir a a la casa cuando estaba esa gente», dijo-.
(.../...)

[EL MUNDO publicó el 18 de septiembre de 2006 la transcripción de una grabación policial efectuada por la Udyco que recoge una conversación entre El Chino y Gnaoui que tuvo lugar a las 20.59 horas del 2 de marzo de 2004. En ella, El Chino le ofrece a Gnaoui una «pequeña moto»; según le dice, «te servirá durante la semana que está esta gente. Es un señor con su familia y sus hijos [...]». Si esto es así, esos desconocidos habrían permanecido allí hasta el 10 de marzo, fecha en la que, según la Policía, se montaron las bombas].

Gnaoui dijo haber conocido en Morata, además de a El Chino, a los suicidas de Leganés Rifat Anouar, Abdenabi Kounjaa, Mohamed Oulad Akcha y el hermano de éste, Rachid. Según él, sólo vio una vez a El Tunecino y ninguna a Allekema Lamari.

El zulo y el transporte

El auto de procesamiento del juez y el escrito de acusación de la Fiscalía atribuyen a Gnaoui la construcción del zulo donde se guardaron los explosivos con los que se cometió la matanza, y haber participado en el transporte de la Goma 2.

Respecto al primer episodio, Gnaoui negó que hubiese sido él quien hubiese fabricado el habitáculo que se encontró en el jardín, y desmintió que supiese que su finalidad fuese guardar los explosivos, sino que explicó que pensaba que era «para dar de comer a los animales».

Sí admitió que había acompañado a El Chino a comprar las planchas de porespán con las que se recubrieron las paredes del zulo y que habrían actuado como aislante contra la humedad. No obstante, matizó que él creía que «eran para que las gallinas y los corderos no pasasen frío».

Más confuso fue su relato del viaje al encuentro de El Chino, quien supuestamente estaría trasladando la dinamita desde Asturias. Gnaoui narró cómo El Chino le llamó por teléfono para que fuese a la entrada de Madrid a llevarle «un clavo, y a los chicos»; a continuación, se desplazó hasta Morata en moto, donde recogió a Rachid Oulad Akcha y a Rifat Anouar, y los condujo en un Opel Astra hasta la localidad de Cogollos, en la provincia de Burgos (aunque señaló que él desconocía que el viaje fuese ser tan largo). Una vez allí, según dijo, se encontraron en una gasolinera con El Chino y Mohamed Oulad Akcha, que se desplazaban en un Volkswagen Golf, y los dos coches dieron la vuelta hacia Madrid.

La fiscal preguntó repetidamente si la palabra clavo significaba arma de fuego, lo que Gnaoui rechazó. Otros letrados sí inquirieron si lo que necesitaba El Chino era ayuda para transportar algo pesado, pero Gnaoui no quiso contestar.

Respecto al hecho de que su ADN apareciese en las prendas que abandonó Rifat Anouar tras los atentados, aclaró que quizá éste vistiese en ese momento alguno de los trajes que él había utilizado para trabajar en Morata.

Sobre su presunto islamismo, Gnaoui respondió a la letrada que patrocina su defensa, Beatriz Bernal, que «nunca voy a las mezquitas; soy musulmán, pero no religioso». También admitió que había tomado alcohol y hachís, y que había sido detenido en una ocasión en Marruecos por «tener drogas para mi propio consumo».

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'Todo encaja' y guerra policial

 

21-02-07



ASI LO CUENTAN

'Todo encaja' y guerra policial


VICTOR DE LA SERNA

Una jornada bastante plúmbea del juicio del 11-M, con comparecencia de islamistas acusados de haber instigado el atentado -se negaron a responder a demasiadas preguntas y se declararon inocentes de todo-, incita a toda la prensa a titular de manera semejante: los islamistas niegan su presencia en el piso de Leganés pese a que allí había rastros de su ADN. Toda la prensa, salvo un periódico: la jornada ha servido para que El País, que no se ha distinguido particularmente por indagar en los entresijos de aquellos terribles sucesos, volviese a demostrar su amplia superioridad sobre la competencia a la hora de interpretar lo que se dice en el juicio.

(.../...)

Si durante el fin de semana explicó la notable teoría de que las afirmaciones de inocencia por parte de los imputados demuestran que son culpables, ayer, tras apenas tres sesiones de la vista, ya llegaba a la conclusión de que Todo empieza a encajar (su sorprendente titular principal de la información del juicio, más propio de un editorial). Resalta que lo importante de las declaraciones de Bouchar y Ghalyoun es que Dos supuestos autores del 11-M dan pistas del atentado en la vista oral al reconocer que conocían a «los jóvenes terroristas que se suicidaron en Leganés».

También interpreta libremente, como suele, Ernesto Ekaizer al titular El veredicto sumarísimo del PP un comentario en el que acusa a la oposición de negar la vinculación de los acusados con grupos islamistas porque hay organizaciones de víctimas del terrorismo que lo hayan hecho. Resulta que éstas están «vinculadas al PP». Y, por ello, «los acusados tienen una ventaja de partida inusitada». Para sumarísima, la conclusión de El País, ¡a estas alturas!, de que todo empieza a encajar...

Lo del PP no es casual. Los medios de Prisa acompañaban ayer a la perfección al Gobierno en sus reproches al PP por «atacar a la Justicia» al sumarse a la manifestación de la AVT en recuerdo de las víctimas de De Juana. La Ser abría su informativo nocturno con esa noticia: el PP, «por primera vez», se suma a una manifestación «contra el Tribunal Supremo».

Al final, una serie de acontecimientos paralelos a la vista oral tienen tanto significado informativo como el propio desarrollo de ésta; a veces, más. Las operaciones de amedrentamiento, en particular: un representante de El País clama en Francia contra EL MUNDO y la Cope, y al mismo tiempo el portavoz del Sindicato Unificado de Policía, Maximiliano Correal, repite en Telemadrid sus escalofriantes amenazas (ya se las había hecho directamente semanas antes) contra Luis del Pino, uno de los periodistas que han investigado los agujeros negros del 11-M. El lunes, Correal decía en la Cope que las amenazas fueron en «tono coloquial», pero de paso acusa a los miembros del sindicato rival de no ser verdaderos policías, sino sicarios de la extrema derecha. Aterrador el portavoz.

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La larga sombra de 'El Chino'

 

21-02-07



EL BLOC DE

La larga sombra de 'El Chino'


Luis del Pino

Contradicción. Las declaraciones de Abdelmajid Bouchar ayer nos dejaron con las mismas dudas que ya teníamos acerca del episodio de Leganés. Bouchar es, según un policía, la persona que huyó del piso tras depositar una bolsa de basura, horas antes de la explosión, pero Bouchar niega que estuviera nunca en ese piso. Imposible resolver nuestras dudas hasta que los testigos desfilen. Cuando eso suceda, tendremos que hablar mucho de bolsas y de basura. Y también de otras cosas, como por ejemplo de cercos policiales.
(.../...)


Utilidad. Mouhannad Almallah ha declarado con papeles, como ayer Basel Ghalyoun. Resulta curioso que los únicos acusados que llevan papeles en este juicio son, precisamente, aquéllos de los que más se sospecha su vinculación con el CNI. ¿Serán papeles clasificados? Por lo demás, Almallah ha iniciado la estrategia de cargar el muerto a los muertos: El Tunecino era un radical de cuidado, nos dice. ¡Hay que ver lo útiles que resultan los muertos para que se coman el marrón!

Islamista. Hoy sí hemos visto declarar a alguien que podría dar el perfil de auténtico islamista. Fouad Morabit es un hombre culto, preparado y religioso. El único problema es que el ser un musulmán religioso no te convierte necesariamente en terrorista islamista, y Fouad ha negado su participación en el 11-M y ha condenado la violencia. Ha declarado tranquilo, sin ayuda de papeles, y no ha dado en ningún momento la sensación de sentirse acosado o asustado.

Transporte. La versión oficial nos dice que la Goma 2 ECO asturiana se transportó a Madrid en un VW Golf, haciendo de lanzadera un Toyota Corolla propiedad de Trashorras y conducido por El Chino. Hoy, la fiscal le ha preguntado a Otman Gnaoui por ese Toyota que El Chino conducía. «¿Toyota? ¿Qué Toyota? Lo que El Chino conducía ese día era un Golf. No había ningún Toyota». Pregunta para iniciados: ¿qué parte de la historia del transporte de los explosivos desde Asturias es falsa? Respuesta: probablemente todas.

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Olfato de muerte

 

21-02-07



JUICIO POR UNA MASACRE / Los testimonios / LORIN CIUHAT

Olfato de muerte


PEDRO SIMON

MADRID.- Llevar esta entrevista hasta el final le ha supuesto a Lorin una decena de silencios de hasta un minuto en que el hombre cerraba los ojos, agachaba la cabeza y pedía tiempo con la mano. Ha sido también verle retorcer el gesto de tormento físico y llevarse la mano a la espalda en no menos de una veintena de ocasiones, pegar una boca a unos oídos para hacernos entender, presenciar su cambio de postura en la silla a cada poco, ayudarle a levantarse después, y tener que dejar de preguntarle por el instante aquel en la calle de Téllez.

- Si quieres lo dejamos.

- Es que no sé qué me sigue pasando después de tanto tiempo...

Perdón por el dolor reabierto, que oscurece. Gracias a pesar de todo, Lorin, por esa luciérnaga de tu sonrisa.


(.../...)

Tiene 43 años y aparece andando por Coslada como esos maratonianos que ven que no llegan a meta. Perdió un 87% de audición en cada oído, lleva un corsé metálico, toma al día un buen puñado de pastillas contra la depresión y los insoportables mordiscos que siente en la columna, y desde el 11-M sólo ha podido dedicar cuatro meses a su afición favorita, a su pasión, a lo que dice que le da vida y le hace no pensar, a lo que hacía ya desde bien chiquito en el taller de su padre: trabajar.

«Llegué aquí a España hace cuatro años y medio, pensando que para las niñas y para todos iba a ser mejor. Iba a mi trabajo de fontanero cuando el tren explotó», cuenta Lorin, rumano con nacionalidad española después del día aquel de autos. «Después de cinco meses de baja, volví a trabajar. De fontanero ya no podía, por la espalda. Y un carpintero amigo mío me dio trabajo. Duré poco porque caí al suelo por un pinchazo en la espalda. Han dicho que no me operan porque, a lo mejor, me quedo sin movilidad en las piernas».

Luminita, su esposa, limpia en casas para que las cuentas cuadren. Y Lorin, que está de baja, anda buscando trabajo a pesar de que sabe que vamos como los cangrejos con el tema de la espalda. Pero por ganas no va a ser: tiene mil revistas subrayadas con ofertas de empleo. Se ha apuntado a un curso de perfeccionamiento de castellano en el Inem. Dice que, si logra hablar bien, seguro que le saldrá algo.

Luminita sabe bien de los desvelos diarios de Lorin, de sus sacudidas nocturnas, del «maletero de pastillas» que ha tenido que tomar, de esas noches en que se levanta gritando. «Tengo pesadillas cada noche: sueño que me quedo en silla de ruedas...», se toma otro minuto. «Lo más raro de todo es cuando me despierto oliendo a explosivos. No me lo puedo explicar. Los psicólogos me dicen que, con el trauma, aquel olor se quedó en el cerebro, y que lo saca el subconsciente cuando intento dormir».

A Lorin le llamaron de la Asociación de Víctimas de Terrorismo por si quería estar presente en el macrojuicio. A dónde iba a ir él si no aguanta una hora sentado. A dónde si no cree que el proceso vaya a servir para nada.

«Todo me parece un juego. Nada está claro. No contestan a las preguntas. No me gusta la cara de algunos, esa forma de reírse de todos... A mí sólo me despiertan rabia y odio».

Lorin no sabe por qué, pero el tribunal médico por el que ha pasado no le ha dado la incapacidad laboral. Claro que no quiere pensar que se lo deniegan porque sea extranjero, cómo iba a ser por eso. Así que, a rastras, como pudo, ayer fue a Mejorada a la carpintería.

- Me dicen que puedo trabajar.

- ¿Trabajar así, Lorin, tal y como tienes la espalda? -le preguntó el amigo-. Si tú estás para comer sopas.

«Quiero trabajar porque es lo mío, porque el tiempo pasa de otra manera, para no pensar, porque me hace falta. ¿Pero de qué?».

El día en que regresó a casa desde el hospital arrastrando los pies, Andrea y Alice, sus hijas, le habían puesto un cartel en la televisión pegado con papel celo. Estaba escrito: «Papá, bienvenido, te queremos mucho».

No se crean que aquella frase de cinco palabras, que se lee en apenas tres segundos, la suelta de corrido el hombre que tenemos delante. A Lorin, que cierra los ojos y toma aire como quien coge carrerilla, le lleva un minuto y tres silencios poder terminar de decir que se leía papá, bienvenido, te queremos mucho.

Y va ser que era una buena forma de terminar. Nos da las gracias por el bocadillo de tortilla. Valga este artículo como el abrazo que pedías, Lorin, y que no te dimos por miedo a romperte la espalda

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20.2.07

 

Ghalyoun y Bouchar niegan haber estado en Leganés pese a los rastros de su ADN

 

20-02-07



Juicio por una masacre / Día 3

Ghalyoun y Bouchar niegan haber estado en Leganés pese a los rastros de su ADN


MANUEL MARRACO

MADRID.- El sirio Basel Ghalyoun y el marroquí Abdelmajid Bouchar, acusados de colocar las mochilas bomba en la mañana del 11 de Marzo, negaron ayer haber subido a los trenes, así como haber estado en Leganés, pese a los rastros de ADN que les sitúan en el piso franco en el que se inmoló la célula. En el caso de Ghalyoun, le incrimina un cabello encontrado entre los escombros, en un gorro. En el de Bouchar, que supuestamente huyó a la carrera tras dar la alerta al grupo, un comprometedor hueso de dátil con su saliva.

Ambos condenaron el 11-M y aceptaron responder a las preguntas de las acusaciones, aunque sus defensas fueron dispares. Ghalyoun, el primero en declarar, se presentó ante el micrófono con aire tranquilo, tono correcto y varios folios de anotaciones sobre el sumario con los que fue rebatiendo -cuando podía- las acusaciones.
(.../...)

Bouchar, por el contrario, apareció con gesto enfadado y los brazos cruzados. Comenzó diciendo que prefería declarar otro día. El presidente le dijo que de eso nada, y cuando respondió lo hizo con desgana y sin mirar a la cara a la fiscal Olga Sánchez y al resto de las acusaciones.

Con las declaraciones de ayer de Jamal Zougam, Basel Ghalyoun y Abdelmajid Bouchar ha concluido el interrogatorio a quienes la fiscal considera autores materiales de los atentados del 11-M. A partir de hoy, las acusaciones interrogarán a otros acusados de pertenecer a la célula terrorista

Ambos completan, junto a Jamal Zougam, el trío de procesados a quienes el Ministerio Público considera autores materiales de la masacre. Suponen también la principal diferencia surgida en la investigación entre el instructor y la fiscal. Los dos han sido reconocidos en los trenes por un único testigo, pero Del Olmo consideró endebles los testimonios y decidió no procesarlos por estos hechos, a diferencia de Zougam. Por contra, la Fiscalía optó por mantenerles como autores materiales. La diferencia supone saltar desde la docena de años de prisión -simple miembro del grupo- hasta los 40.000 años.

Durante la jornada de ayer, Ghalyoun reconoció haber conocido a un generoso número de procesados y suicidas. Entre éstos, a Rifaat Anuar y al propio Serhane ben Abdelmajid Fakhet, El Tunecino. Anuar residió en su misma casa y, según Ghalyoun, fue él quien se llevó a Leganés el gorro de rezo que habían compartido. El domicilio que ambos mantuvieron durante un tiempo también daría una explicación a los tejemanejes de teléfonos y tarjetas empleados por Del Olmo para afianzar su procesamiento.

Respecto a El Tunecino, su teléfono fue uno de los cuatro con los que llegó como inmigrante a España. Según su relato, su buena relación inicial se deterioró cuando El Tunecino se escoró hacia el islamismo por influencia de Mustafa Maymouni, detenido por los atentados de Casablanca. Con éste, dijo, casi llegó a las manos. La última vez que lo vio fue en la mezquita de la M-30, apenas unos días antes de la masacre.

Ghalyoun quiso matizar su declaración ante Del Olmo. Cuando dijo que El Tunecino quería atentar en España, se refería a los robos en joyerías, es decir, a atentados contra la propiedad, según la terminología jurídica que le habría sugerido la Policía.

También reconoció que estuvo en los encuentros junto a un río en la localidad madrileña de Navalcarnero. La Fiscalía los describe como encuentros de adoctrinamiento y exaltación yihadista. Según Ghalyoun, fueron inocentes encuentros para nadar y charlar.

Respecto a la testigo que aseguró reconocerlo en los trenes, insistió en que no había podido identificarle en la rueda de reconocimiento, sólo en la fotografía, y que el propio Del Olmo lo consideró insuficiente. Según El Tunecino, no iba contra el islam robar en un país que había apoyado la Guerra de Irak.

Gran parte de las prolijas anotaciones que portaba buscaban demostrar las supuestas contradicciones en las que incurrían algunos testigos. A diferencia de lo sucedido con Zougam, la fiscal y el resto de acusaciones repreguntaron muchas veces a Ghalyoun y dejaron varios puntos sin aclarar. El sirio alegó varios errores al transcribir su declaración ante Del Olmo. Por ejemplo, que la última vez que vio a El Egipcio en Madrid fue a primeros de 2003, no a primeros de 2004.

Bouchar, por su parte, hizo una defensa sin entrar en el detalle. Frente a la huida in extremis de Leganés, ayer mantuvo que nunca estuvo en el piso, y que tanto el 11 de marzo como el 3 de abril los pasó en su casa de Fuenlabrada. En Leganés apareció, entre otros documentos, su pasaporte. La explicación fue que le habían robado la chaqueta unos días antes. Respecto a la huella dactilar aparecida en la casa de Morata, donde se montaron las bombas, dijo no tener una explicación.

Bouchar fue arrestado en Serbia tras un periplo por siete países. Huyó de España al día siguiente de la explosión de Leganés. Pese a la sospechosa coincidencia, ayer insistió en que el motivo fue una disputa familiar: sus padres querían que trabajase y él prefería ganarse la vida con el atletismo. Además, el ambiente creado por el 11-M era contrario a los musulmanes y tenía miedo de ser torturado.

La acusaciones que pesan sobre él no hicieron mella sobre su modestia: «Mi sueño es ganar una medalla de oro en las Olimpiadas, y estuve cerca de lograrlo».

Sobre Bouchar también pesa gravemente su relación con el presunto inductor de la masacre Yusef Belhadj. De acuerdo con la fiscal, Bouchar y el huido Afalah fueron su nexo con el grupo de suicidas.

Tras negar que conociera a Hasan Haski -otro presunto inductor, junto a El Egipcio-, la fiscal Olga Sánchez formuló una pregunta con la que describía la cúspide del 11-M: «¿La idea de atentar era de Serhane [El Tunecino] y El Egipcio con autorización del líder del GICM [Grupo Islámico de Combatientes Marroquíes], Hasan Haski, siendo conocedor de ello Yusef Belhadj desde septiembre de 2003?». Obviamente, quedó sin respuesta.

ORDEN EN LA SALA

LAS VICTIMAS

En la tercera sesión del juicio, tres de las víctimas que estaban en la sala tuvieron que ser conminadas a ocupar sus asientos tras levantarse durante la sesión de la mañana y acercarse a escasos centímetros del cristal blindado que rodea el banquillo de los 18 acusados que se encuentran en prisión, a los que señalaron con el dedo. Durante el receso concedido a mediodía por el presidente del tribunal, otra de las víctimas increpó a una mujer musulmana que acude desde el primer día a las sesiones, casada con uno de los acusados y víctima a su vez, ya que perdió a una hija en los trenes. Varios de los presentes recordaron esta circunstancia a la mujer que se enfrentó a ella y la Policía tuvo que aproximarse, aunque el incidente no revistió mayores dimensiones.

RAFA ZOUHIER

El tribunal ordenó ayer al ex confidente de la Guardia Civil Rafá Zouhier -acusado de actuar de intermediario entre la célula islamista que perpetró la masacre y el ex minero José Emilio Suárez Trashorras- que se siente en el primer banco de la sala blindada donde se encuentran los 18 procesados restantes, al tiempo que situó a diversos agentes de la Policía entre el público para evitar que se produzcan enfrentamientos entre los acusados y las víctimas. Precisamente, el viernes pasado, Zouhier protagonizó uno de los incidentes del día al mostrar durante un receso del juicio por los atentados del 11-M un cartel en el que se podía leer: «Nunca provocaré a las víctimas por las que arriesgué mi vida avisando a la Guardia Civil». Un gesto que provocó que Pilar Manjón se levantara para leer la nota.

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TODOS NIEGAN POR IGUAL, PERO NO TODAS LAS NEGATIVAS SON IGUALE

 

20-02-07



Editorial

TODOS NIEGAN POR IGUAL, PERO NO TODAS LAS NEGATIVAS SON IGUALES


Los tres testimonios de ayer en el juicio del 11-M eran muy importantes para esclarecer la masacre. Tras escuchar las declaraciones de los tres presuntos inductores la semana pasada, Jamal Zougam, Basel Ghalyoun y Abdelmajib Bouchar comparecieron ante el tribunal como los tres únicos acusados por la fiscal como autores materiales que se sientan en el banquillo. Olga Sánchez pide para cada uno de ellos 38.654 años de cárcel.

El común denominador de los tres testimonios es que negaron cualquier conexión con los atentados, aunque su credibilidad fue distinta. Zougam logró mantener intacta su versión exculpatoria, mientras que las declaraciones de Ghalyoun y Bouchar suscitaron muchas dudas sobre su verosimilitud, ya que ambos negaron haber estado en el piso de Leganés a pesar de que la Policía localizó rastros de su ADN.

Zougam respondió a las preguntas de su abogado para reforzar las explicaciones que había dado el pasado viernes a la fiscal y lo hizó con convicción y coherencia. «Aún no sé por qué estoy en este juicio», afirmó. Lo cierto es que ni la fiscal ni las acusaciones han podido probar hasta el momento que estuviera implicado en los atentados, mientras que él sí ha ofrecido una coartada verosímil. Queda por ver cuál es la consistencia de los testigos que dicen haberle reconocido en los trenes.

Muy distinto es el caso de Ghalyoun y Bouchar, contra los que existe un material incriminatorio más convincente. El sirio Basel Ghalyoun, agudo y bien documentado, logró explicar por qué se halló en Leganés una gorra con su ADN, acertó a poner en duda la validez del reconocimiento de varios testigos en los trenes e incluso argumentó de forma poco creíble por qué apareció un teléfono que él había utilizado en dicho piso de Leganés. Pero no pudo refutar diversos testimonios incriminatorios, que justificó por error de la transcripción o por distorsión policial.

Lo que quedó meridianamente demostrado es que Ghalyoun -que lo reconoció- era amigo de El Tunecino y de Rifat Anouar, miembros del comando, y que tenía vínculos con otros islamistas radicales como El Egipcio, los hermanos Almallah y Mustafá Maymouni, implicado en la masacre de Casabanca. Él mismo había declarado que había escuchado a El Tunecino amenazar con «atentados» por la guerra de Irak, lo cual matizó ayer con la versión un tanto surrealista de que esos «atentados» eran asaltos a bancos y joyerías.

Bouchar optó por negarlo todo: desde su presencia en Leganés hasta cualquier conocimiento de los miembros del comando o su entorno. Si podrían caber dudas sobre la implicación de Ghalyoun, la táctica de negarlo todo sin explicaciones de Bouchar hace casi imposible creer en su inocencia. Hay rastros de ADN, llamadas y testimonios que acreditan que estuvo en Leganés, por lo que su incapacidad para ofrecer una versión alternativa apunta a su implicación en una trama terrorista cuyo papel en el 11-M está por determinar.

Sólo nos resta elogiar al tribunal, que ha decidido pedir al Gobierno que desclasifique la declaración de Trashorras a agentes del CNI, lo que puede contribuir a esclarecer esa verdad que persigue el proceso. Esperemos que el próximo Consejo de Ministros lo haga.

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La AVT desenmascara la manipulación del PSOE

 

20-02-07



Impresiones

La AVT desenmascara la manipulación del PSOE


La AVT desenmascaró ayer con una nota oficial el patético intento del portavoz socialista en el Congreso, Diego López Garrido, de desacreditar la concentración del próximo sábado. López Garrido había criticado con dureza el respaldo del PP al acto con el argumento falaz de que se trataba de una protesta contra la decisión del Supremo de rebajar la pena a De Juana Chaos. Según sus palabras, esta actitud era una muestra de «cinismo» y de «falta de respeto» a las instituciones, y la equiparaba a la del PNV, cuando tomó las calles de Bilbao el día en que Ibarretxe declaraba ante los tribunales. Poco le importó al portavoz socialista que el PP haya acatado la sentencia desde el primer momento o que Angel Acebes hubiera aclarado anteriormente que acudiría a la marcha para arropar a las víctimas de ETA. La nota de la AVT zanjó ayer esta falsa polémica y dejó al descubierto la manipulación. En su escrito, la asociación aclara lo que era evidente: que las víctimas «confían en el Poder Judicial» y que el del sábado es ante todo un acto de homenaje a las 25 personas asesinadas por el etarra y de «rechazo y condena a la campaña de apoyo a De Juana». Ni las víctimas ni el PP han criticado ni han intentado influir en la decisión de los jueces, algo que sin embargo sí han hecho diversos dirigentes socialistas. Y no sólo en el caso del sanguinario etarra. ¿O acaso no recuerda el portavoz socialista el ignominioso corro frente a la cárcel de Guadalajara el día que entraban en ella Vera y Barrionuevo?

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Zougam relata otro intento de captarle como confidente

 

20-02-07



JUICIO POR UNA MASACRE / Las declaraciones

Zougam relata otro intento de captarle como confidente


Cree que pudo haber sido detenido en venganza por haberse negado a colaborar con la Policía

MANUEL MARRACO

MADRID.- «Si hubieras colaborado con nosotros no te estaría pasando esto». Jamal Zougam relató ayer al tribunal del 11-M un segundo intento de las Fuerzas de Seguridad del Estado para captarlo como confidente. Su negativa, explicó, podría ser la causa de que los investigadores le hubieran implicado en los atentados de Madrid.

Según declaró el presunto autor material de la masacre a preguntas de su defensa, la Policía registró su domicilio en 2001 en el marco de una comisión rogatoria internacional enviada por las autoridades judiciales francesas. Cuando días más tarde acudió a la sede central de la Policía en Madrid para recuperar su permiso de residencia, le condujeron hasta un policía que le pidió que colaborase con ellos informándoles acerca de actividades islamistas. Zougam -siempre según su versión- rechazó esta posibilidad. «Le dije que no valía para ese trabajo». Ante la insistencia del agente, el marroquí se ofreció a quedarse con su número de teléfono y avisarle si llegaba a sus oídos algo interesante.

(.../...)

- Me dio el teléfono, pero nunca le llamé. Esta persona, dos o tres días después de mi detención el 13 de marzo, estando en la comisaría, vino a verme:

- ¿Te acuerdas de mí?

- Sí, me acuerdo de usted.

- Pues si hubieras colaborado con nosotros, no te hubiera pasado esto.

Según Zougam, en ese momento no le contestó porque tenía miedo. «Cuando hablaba, me pegaban, y procuraba hablar lo menos posible. Entonces entendí que era una venganza, porque yo no había tenido nada que ver con este atentado o con ningún otro», añadió.

Primera oferta policial

El acusado, de nuevo a instancias de su letrado, José Luis Abascal, también recordó brevemente la primera oferta policial, apenas unos meses antes. Dos agentes acudieron a su negocio, entonces una frutería. Durante un paseo en coche le explicaron que necesitaban a alguien en Lavapiés, porque era zona de inmigrantes. «Si yo les ayudaba a ellos, ellos me ayudarían a mí. En el negocio, a traer a mi familia de Marruecos... lo que yo quisiera dentro de sus posibilidades», declaró Zougam.

Al final del interrogatorio, el presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, pidió aclaraciones al marroquí. En concreto, sobre por qué no había hecho referencia a estos intentos de captación de las Fuerzas de Seguridad en ninguna de sus dos declaraciones ante el juez Juan del Olmo. Zougam criticó entonces la labor de los abogados que ha tenido anteriormente e insistió en que estaba asustado.

«Tenía miedo de que pudiera haber represalias si hablaba de esto. Yo pensaba que podía salir [en libertad], porque no tenía nada en este atentado... Pensaba que no habría un juicio, ya que no tengo nada», dijo. «Pensé que me soltarían y que todo se olvidaría, pero ya que he llegado a juicio tendré que explicar todo lo que ha pasado para que se sepa. Me han sentado en un juicio por un atentado con el que no tengo nada que ver. Pudiera ser que haya sido por venganza o por otra cosa, no lo sé. Todavía no sé por qué estoy en este juicio», añadió.

En otro momento de su declaración, Zougam -para el que la Fiscalía pide casi 40.000 años de prisión- insistió en que no había estado nunca en ninguna de las tres bases empleadas por la célula: Leganés, Morata de Tajuña y Albolote (Granada). También negó cualquier relación con un extenso listado de organizaciones terroristas enumeradas por su defensa: desde Al Qaeda hasta el Grapo, pasando por ETA y Ansar al Islam, en cuyo nombre se reivindicaron los atentados. Igualmente, rechazó que siga una interpretación salafista del islam.

«Condeno este atentado rotundamente»

MADRID.- La defensa del marroquí insistió en que Jamal Zougam había permanecido en su domicilio en el barrio madrileño de Lavapiés hasta su detención, pese a que desde el día anterior ya sabía por los medios de comunicación que la Policía, tras desactivar la mochila de Vallecas, contaba con una tarjeta telefónica.

Fue precisamente el rastro de esta tarjeta el que llevó a las Fuerzas de Seguridad del Estado hasta el locutorio en el que trabajaba.

Zougam intentó ayer comenzar con una «declaración previa» que no fue admitida por el tribunal, por lo que el marroquí optó por incluirla en una de sus respuestas. Como hiciera el propio presidente del tribunal en la segunda jornada del juicio, se trataba de una disculpa.

Zougam afirmó que no había querido ofender a nadie el viernes pasado cuando sonrió a la pregunta de la fiscal Olga Sánchez sobre si había estado en la localidad madrileña de Chinchón, otro de los refugios de la célula islamista.

Las últimas palabras del acusado, que al igual que el viernes mantuvo una apariencia serena, fueron para volver a condenar la masacre. «Condeno este atentado rotundamente. No estoy de acuerdo ni con este atentado ni con ningún otro atentado que acabe con las vidas de inocentes por motivos religiosos, políticos o por cualquier otro», añadió.

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El milagro islamista de los panes y los peces

 

20-02-07



PREGUERIAS

El milagro islamista de los panes y los peces


VICTORIA PREGO

Para eso están los profesionales, para adentrarse en esta jungla de embustes, oscuridades, imprecisiones, rectificaciones y silencios y tratar de separar el embuste de lo cierto y la luz de la penumbra. Esta tarea, que parece ciclópea vista con ojos de profano, fue una sensación que se acrecentó ayer extraordinariamente después de escuchar a los tres hombres que la Fiscalía considera que pusieron las bombas de la matanza del 11 de Marzo. Pero no es la tarea de quienes observamos el proceso sin la responsabilidad de establecer cuál es la verdad y quiénes son los culpables.

(.../...)

Por eso podemos abandonarnos al estupor cuando, escuchando los relatos de los procesados, nos adentramos en un laberinto de visitas cruzadas y llamadas internacionales entre conocidos esporádicos; de servicios secretos que atraviesan en silencio el fondo del escenario y desaparecen por el foro; de pisos compartidos con llaves en poder de mil manos; de habitaciones que son de uno y de nadie, o quizá de todos; de colchones de muchos; de prendas personales que pasan de propietarios y aparecen en lugares donde el dueño real dice no haber estado jamás; de extraños favores por parte de quienes casi no se han visto; de gentes laboralmente inactivas que, sin embargo, manejan mucho dinero; de teléfonos móviles que estaban en unos bolsillos pero aparecen en otros; de coches que compran unos que no saben conducir pero registran a nombre de otros que dicen apenas conocerles.

Escucharles es como recorrer una cashba al anochecer, con gafas de sol y arrastrados por alguien conocedor de todas las esquinas y de todas las callejuelas, pero cuyo propósito real no es el de conducirnos a una plaza iluminada sino el de dejarnos, como en el juego de la gallina ciega, en plena desorientación espacial y temporal, con las manos extendidas hacia el vacío y los ojos vendados. Todo está lleno de puertas secretas, de manos que surgen de la oscuridad, de recodos que llevan a nuevos recodos.

La presencia sosegada de los tres magistrados del tribunal, el constante control del proceso que está llevando a cabo su presidente y el orden en que la fiscal y los abogados hacen sus preguntas nos sugieren, sin embargo, que alguna farola acabará encendiéndose en lo alto de esta cashba y que terminaremos sabiendo quién es quién en este coro múltiple y desafinado, y dónde está cada cual en este plano del crimen que se está levantando a mano y por capítulos.

Y, sin embargo, dentro de esta cacofonía, hay cosas que relucen hasta para el más abrumado: las mentiras gigantescas, groseramente sostenidas con cachaza, con insolente silencio. Ayer se llevó la palma el último de los comparecientes Abdelmajid Bouchar, el corredor de fondo, el atleta que dicen que salió corriendo de la casa de los suicidas de Leganés y al que la Policía no tuvo manera de alcanzar. «A los 100 metros ya nos había sacado otros 100», dicen que dijeron sus perseguidores. El corredor de medio fondo que contó ayer que había estado a punto de conseguir ¡una medalla de oro en las Olimpiadas! empezó anunciando que prefería «aplazar el debate a la semana que viene» porque se ve que él no tenía gusto de declarar en el día de ayer. Hubo risas contenidas en la sala. Pero ése fue solamente el principio. Después supimos que había recorrido durante un año siete países de Europa con identidades distintas, sin documentación ninguna, con 1.600 euros por todo capital y que encima le sobraron 400 cuando llegó a Serbia, su último destino antes de que le echaran el guante. Y sin ayuda, oiga. El milagro de los panes y los peces fue un truco de guardería comparado con la hazaña de este señor.

Ése es tan sólo un pequeño ejemplo de lo que ayer se escuchó de labios de este joven que ni se molestó en buscar alguna explicación lógica a los monumentales embustes que nos estaba colocando. Y fue tal la dimensión de su trapisonda que sus devastadores efectos se extendieron a las declaraciones de los demás procesados, también muy oscuras en muchos puntos, pero casi nunca tan obscenas. Ya lo ha explicado Javier Gómez Bermúdez: un procesado no puede mentir en su declaración pero, si miente, eso no tiene para él consecuencias penales. Ayer los declarantes le sacaron chispas a esta evidencia.

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