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6.5.06

 

Zaplana cree que hay elementos para «hacer conjeturas» en el 11-M

 

06-05-06



Zaplana cree que hay elementos para «hacer conjeturas» en el 11-M

MADRID.- El portavoz popular en el Congreso, Eduardo Zaplana, aseguró ayer que existen suficientes elementos en la investigación del 11-M como para que se puedan realizar «conjeturas». «Nosotros nos contenemos muchísimo, porque hay motivos más que suficientes para realizar conjeturas. Sólo nos quedamos en exigir al Gobierno respuesta a estas interrogantes», declaró Zaplana en una comida con militantes del PP en El Entrego (Asturias).

«Lo que está quedando demostrado», señaló Zaplana, «es que ellos no decían la verdad cuando decían que nosotros mentíamos», añadió, en referencia a las informaciones que ha publicado este diario sobre que en la furgoneta de Alcalá empleada por los terroristas se hallaron elementos que en su día no fueron comunicados al entonces ministro del Interior, Angel Acebes, ni al juez instructor.

«Acebes compareció y dio toda la información de la que disponía en esos momentos, y toda es toda. A él le informaron de la aparición de una furgoneta que estaba vacía, y en la que habían hallado dos elementos, una cinta coránica y unos detonadores, y él compareció ante los españoles para contarles exactamente eso, y que como había una cinta coránica, se abría una segunda línea de investigación», declaró Zaplana, y agregó: «No sé si la información que ahora se facilita se podía haber facilitado en aquel momento a Angel Acebes, y por qué, de ser cierto, no se hizo».

El dirigente popular destacó que cuando su partido se hace eco de las revelaciones de los medios de comunicación no es porque quiera hacer hipótesis, llegar a conclusiones o poner en duda el resultado electoral -«que lo tenemos más que superado», dijo-, sino tan sólo reclamar que el Gobierno tiene la obligación democrática de aclarar lo que está saliendo y contar qué pasó, «porque eso no es pasado, es presente».


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5.5.06

 

La Policía dice ahora que la tarjeta no era del Grupo Mondragón sino de Gráficas Bilbaínas

 

05-05-06



La Policía dice ahora que la tarjeta no era del Grupo Mondragón sino de Gráficas Bilbaínas

Admite que estaba en el salpicadero, pero no aparece en la relación de objetos mostrados al propietario el 12-M / Sí que aparece 12 días más tarde entre las evidencias de la Policía Científica, pero sustituyendo «Bilbaínas» por puntos suspensivos / Policías de Alcalá distinguieron, sin sombra de duda, la tarjeta del Grupo Mondragón de la cinta de la Orquesta
FERNANDO MUGICA


MADRID.- La Dirección General de la Policía difundió ayer una nota en la que pretendía salir al paso de las revelaciones de EL MUNDO en las que se afirmaba que los primeros policías que llegaron a la furgoneta Kangoo de Alcalá la mañana del 11-M vieron una tarjeta de visita del Grupo Mondragón.

Dichos policías aportaron más datos a sus superiores. Transmitieron -según las informaciones que publicamos y en las que nos reafirmamos absolutamente- por su emisor portátil a la centralita de la comisaría de Alcalá el número de teléfono que figuraba en esa tarjeta. Correspondía a un fijo y comenzaba con el número 94.Lo hicieron rápidamente y antes siquiera de que les confirmaran que la furgoneta era robada.(.../...)

En la nota de la Dirección General se hacen tres afirmaciones.Nada que objetar a la primera. Se limita a asegurar que en el auto del juez Juan del Olmo aparece que la Policía encontró, según figura en los atestados policiales, 61 efectos.

En el apartado número 3 afirma que en el interior de la furgoneta se encontraron -en la inspección realizada en Canillas- distintas cintas de audio entre las que estaba una de la Orquesta Mondragón.Asegura que la palabra Mondragón sólo se encuentra en esa casete en el interior de la furgoneta y niega, por tanto, que existiera una tarjeta de visita del Grupo Mondragón como afirman los primeros policías que llegaron hasta la Kangoo.

Una confusión imposible


Durante la noche del miércoles y la mañana de ayer, distintos medios de información que citaban fuentes policiales aseguraron que nuestras fuentes habían confundido la tarjeta de visita del Grupo Mondragón con la casete de la Orquesta Mondragón. Resulta insultante para los magníficos profesionales de la Comisaría de Alcalá que pudieran confundir una tarjeta de visita con una casete de audio. ¿Y el teléfono cuyas cifras pasaron por el transmisor también estaba en la casete? ¿Alguien se imagina a un policía transmitiendo como primer dato esencial, sin que sepan siquiera que el coche está robado, que en el interior del vehículo hay una casete de música de la Orquesta Mondragón?

Algunos medios aseguraban ayer, además, que los policías consultados por ellos admitían haber transmitido, en aquella mañana del 11-M, los datos de los títulos de las casetes de música. ¿Cómo pudieron hacerlo si éstas sólo se descubrieron después de que el vehículo llegara a las instalaciones policiales de Canillas?

Pero lo más absurdo, lo más desconcertante, es el punto dos de la nota de la Dirección General. Cambia la versión difundida por «fuentes policiales» de que habíamos confundido la tarjeta de visita por una casete para afirmar que en el salpicadero del vehículo había una tarjeta ¿tarjetón? en el que figuraban impresas las palabras Gráficas Bilbaínas y una anotación manuscrita en la que se decía «Estoy en la calle Aranjuez 15» y «Estoy en Litera y D'Estilo». También afirma que tras la investigación pertinente no consideraron que la tarjeta tuviera ningún interés para la investigación ya que era la que usaba habitualmente el dueño de la Kangoo.

Hay varias cosas que llaman poderosamente la atención. La primera: aceptan por primera vez que en el salpicadero hubiera una tarjeta.Además, esa tarjeta a la que ahora aluden no figura entre las pertenencias que le enseñan al propietario de la Kangoo en la mañana del día 12 de marzo de 2004. ¿Cuándo le preguntaron por ella? ¿Más tarde? ¿No se la enseñaron porque lo estaban investigando?

Pero lo más relevante es que en el listado que entregan al juez Del Olmo en el informe técnico-policial firmado a las 10 de la mañana del día 24 de marzo de 2004 por los funcionarios 17.597 y 19.245 figura el tarjetón al que ahora aluden pero con una salvedad: han suprimido la palabra «Bilbaínas» y la han sustituido por unos puntos suspensivos. Es la única vez en todo el listado que suprimen el nombre de una empresa.

Figura en la evidencia número 40: «Tarjeta impresa Gráficas...», manuscrito: «Estoy en calle Aranjuez 15 y «Estoy en Litera y D'Estilo».

La Policía acepta ahora que sí había una tarjeta en el salpicadero y sustituye la del Grupo Mondragón por una de Gráficas Bilbaínas, en la que ocultan al juez la única palabra que podía dirigir la atención hacia el norte. Como en el caso de la tarjeta del Grupo Mondragón, lo relevante no era el contenido de la tarjeta sino la ocultación al juez de cualquier signo que pudiera, siquiera remotamente, desviar la atención de la pista islámica. Es evidente que Gráficas Bilbaínas no tiene ninguna relación con ETA. Pero, entonces, ¿por qué borran la palabra Bilbaínas?

Hasta ayer creíamos que era grave que el juez no supiera de la existencia de la tarjeta del Grupo Mondragón. Ahora sabemos que además le ocultaron al juez la palabra Bilbaínas de la otra tarjeta que estaba en el interior de la misma.

Podrán seguir negando la existencia de la tarjeta del Grupo Mondragón a pesar del testimonio de los policías que la visualizaron con claridad en la mañana del 11-M, en la calle Infantado de Alcalá.Lo que ya no podrán negar después de la nota de ayer es que ocultaron al juez la palabra Bilbaínas, estuviera en el salpicadero o en la guantera. Por cierto, los policías que vieron la tarjeta del Grupo Mondragón y que trasmitieron sus datos a la central de su comisaría no vieron ni rastro del tarjetón del dueño de la Kangoo.

PIE DE DOCUMENTO REPRODUCIDO

LOS UNICOS PUNTOS SUSPENSIVOS DE LAS 61 EVIDENCIAS

En el informe policial sobre el contenido de la Kangoo sólo se emplean los puntos suspensivos en el apartado 40, suprimiendo el nombre que figuraba en la tarjeta a la que hace referencia. En cambio, sí se identifica claramente en el resto de los casos.



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LA POLICIA INTENTA TAPAR UN 'AGUJERO NEGRO' CREANDO OTRO MAYOR

 

05-05-06



EDITORIAL

LA POLICIA INTENTA TAPAR UN 'AGUJERO NEGRO' CREANDO OTRO MAYOR


La Dirección General de la Policía hizo ayer pública una nota en la que afirma que los agentes encontraron en la furgoneta Kangoo de Alcalá de Henares, horas después de los atentados del 11-M, «una tarjeta impresa» de la empresa radicada en Madrid «Gráficas Bilbaínas». La nota señala que, además, las Fuerzas de Seguridad hallaron una cinta de radio cassette de la Orquesta Mondragón.

El comunicado de la Dirección General de la Policía intenta sembrar la confusión al sugerir que este periódico habría equivocado esa cinta musical con una tarjeta de visita de alguien perteneciente al guipuzcoano Grupo Mondragón. (.../...)

La pretensión de la Dirección General de la Policía es pueril porque este periódico ya tenía perfecto conocimiento -y lo había trasladado a sus páginas- del hallazgo de la cinta musical de la Orquesta Mondragón. Tanto es así que el propio autor de la información menciona expresamente la existencia de dicha cinta y preguntó por ella a sus fuentes, que la diferenciaron de la tarjeta del Grupo Mondragón, que es la que vieron con sus propios ojos. ¿Desde cuándo -vinieron a decirnos- las caratulas de las cintas musicales tienen números de teléfono con prefijo 94?

EL MUNDO hacía referencia sin la menor sombra de duda a esta tarjeta, observada por los primeros agentes que inspeccionaron el vehículo en Alcalá. Estos agentes informaron por radio de su descubrimiento. Por tanto, una cosa es la tarjeta del Grupo Mondragón y otra, el tarjetón de Gráficas Bilbaínas, en el que el dueño de la Kangoo -según la nota de la Policía- avisaba de su paradero cuando aparcaba en doble fila.

No hay ni ha habido confusión alguna ni con el tarjetón de Gráficas Bilbaínas ni con la cinta de la Orquesta Mondragón.

Un diario gubernamental que citaba fuentes oficiales aseguraba ayer que los agentes que inspeccionaron inicialmente la furgoneta en Alcalá transmitieron por radio que existía una cinta de la Orquesta Mondragón. Ello es materialmente imposible porque esa cinta fue hallada en las instalaciones de Canillas, horas después.Ahí está el testimonio del jefe de la Policía Científica de Alcalá, que fue el primero en entrar dentro del vehículo y que declaró que no vio nada en su interior.

Además, la nota policial ha llevado a EL MUNDO a nuevos descubrimientos.La exhaustiva lista de objetos de la Kangoo que fue mostrada a su propietario el 12 de marzo y entregada al juez, excluía cualquier mención a ese tarjetón de Gráficas Bilbaínas. La Dirección General de la Policía debería explicar el porqué de esta relevante omisión.

Sí aparecía, en cambio, en la relación de objetos de la furgoneta enviada al juez Del Olmo el 24 de marzo. Pero la Policía omitía la palabra «Bilbaínas», haciendo constar simplemente que se trataba de una tarjeta de «Gráficas...». ¿Por qué se le ocultó al juez este dato en una relación en la que se hacía constar la marca comercial de todos los demás objetos?

Al pretender tapar el último agujero negro de EL MUNDO, la Dirección General de la Policía ha creado otro mucho mayor. Ahora va a tener que explicar al juez Del Olmo por qué si una de las cintas de la furgoneta era coránica, esas gráficas no podían ser bilbaínas.La ocultación de la existencia del tarjetón de esta empresa de artes gráficas al juez hasta el día 24 y la supresión de la palabra «Bilbaínas» hasta ayer mismo constituyen un nuevo indicio de la manipulación de la investigación que el Ministerio del Interior debería explicar.



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4.5.06

 

Zaplana emplaza a Zapatero a «dar la cara» sobre el 11-M

 

04-05-06



Zaplana emplaza a Zapatero a «dar la cara» sobre el 11-M


Afirma que al PP le «preocupa un Gobierno que, en este tema, está escondido permanentemente»

AGUSTIN YANEL


MADRID.- El PP ha reclamado una y otra vez, y hasta ahora sin ningún éxito, que el PSOE y el Ejecutivo que preside José Luis Rodríguez Zapatero aclaren los atentados del 11-M. El portavoz de los populares en el Congreso de los Diputados, Eduardo Zaplana, volvió a pedirlo ayer: «Preocupa un Gobierno que, en este tema, está escondido permanentemente», afirmó.

EL MUNDO publicó ayer que en la ya famosa furgoneta Renault Kangoo -que fue encontrada pocas horas después de los atentados cerca de la estación de tren de Alcalá de Henares (Madrid)- había una tarjeta de visita del grupo Mondragón, el más importante colectivo empresarial del País Vasco, que agrupa a más de 200 empresas en régimen de cooperativas. (.../...)

Como ésta no es la primera noticia que publica este periódico al respecto, al margen del trabajo que ha realizado el juez y de lo que investigó la Comisión del 11-M en el Congreso durante un año, a Zaplana no le sorprendió: «Tenemos solicitada la comparecencia del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, para todo lo relacionado con la furgoneta, y entonces se tendrá que abordar esta cuestión», indicó.

Ayer, tras la habitual reunión de la Junta de Portavoces de los distintos grupos parlamentarios del Congreso, Eduardo Zaplana recordó ante los periodistas que este tipo de noticias surge «permanentemente [de manera casi exclusiva a través de EL MUNDO]».«Y, sinceramente», añadió, «yo creo que el Gobierno no puede permanecer más tiempo callado o decir que todo son tonterías y especulaciones».

En su opinión, cuando surge un debate de este tipo en la sociedad española, a través de las noticias periodísticas, el Gobierno tiene «la obligación casi moral y la exigencia» de explicar cuál es su opinión sobre las cosas que se van conociendo a través de los medios de comunicación, porque esas informaciones «generan inquietud».

«Si nosotros estuviéramos en el Gobierno, habríamos comparecido con más frecuencia; hubiéramos dado la cara», indicó.

Muchos interrogantes

Además, Zaplana insistió en que su Grupo va a continuar pidiendo explicaciones sobre los atentados del 11 de marzo de 2004, porque «cada vez son más los interrogantes que existen», a pesar de que desde todas partes les dicen que este asunto ya ha sido investigado y que su postura «no conduce a nada».

Pero el portavoz parlamentario del PP no se quedó ahí, sino que se preguntó por qué motivo dicen en el PSOE que todo lo relacionado con los atentados del 11-M está muy claro y, pese a ello, no quieren que este asunto sea discutido en el Congreso.

«Si fuera verdad eso que dicen en los pasillos de que lo tienen todo tan claro, ¿por qué se niegan a venir?», preguntó. «Si todo es tan fácil, que vengan y que lo cuenten, que todo eso que dicen por detrás lo digan en un debate», afirmó.

El pasado 19 de abril, el PP presentó en el Congreso 215 preguntas dirigidas al Ministerio del Interior, en las que pide respuestas por escrito a las muchas incógnitas que este partido ve en la investigación de los atentados del 11-M.

Esas preguntas se refieren a todas las dudas que el PP ha encontrado en este asunto, después de que el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo dictara una resolución en la que procesa a 29 personas por su presunta relación con esos atentados islamistas.

Una parte de esas preguntas se refiere a las incógnitas que, según el PP, existen en torno a la furgoneta Renault Kangoo.

Esa furgoneta estaba vacía, según declararon los dos primeros policías que la revisaron el mismo día del atentado. Sin embargo, el juez señaló en su escrito que en ella había al menos 61 evidencias relacionadas con los atentados, entre ellas dos mantas, 14 chalecos de fútbol, detonadores, dos bufandas, un jersey y otros objetos.



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LOS ENIGMAS DEL 11-M 25: Puro teatro

 


04-05-06



LOS ENIGMAS DEL 11-M

25: Puro teatro

Por Luis del Pino

En torno a las seis de la tarde del sábado 3 de abril, los GEO recibían la orden de acudir a su base para equiparse y dirigirse a Leganés, donde los presuntos terroristas del 11-M estaban rodeados por la Policía desde hacía unas horas. Entre aquellos presuntos terroristas se encontraba Serhane Farket, El Tunecino.

Es precisamente a esa hora, concretamente a las 18:05, cuando en el periódico ABC se recibía un fax manuscrito en idioma árabe, cuyo texto traducido decía:

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3.5.06

 

LOS AGUJEROS NEGROS DEL 11-M (XXX).- La furgoneta del 11-M tenía una tarjeta del Grupo Mondragón en el salpicadero

 

03-05-06



LOS AGUJEROS NEGROS DEL 11-M (XXX) / La investigación

La furgoneta del 11-M tenía una tarjeta del Grupo Mondragón en el salpicadero


Una tarjeta que apuntaba al ‘norte’

Acebes no fue avisado nunca del hallazgo de esa pista

El primer policía de paisano que la descubrió informó inmediatamente a la central a través de su transmisor portátil Alrededor de 40 agentes de las dotaciones 'Lepantos', 'Ecos', 'Prismas' o 'Polos' escucharon esa información que apuntaba a ETA

FERNANDO MUGICA

MADRID.- Los primeros policías que llegaron hasta la furgoneta Renault Kangoo, la que se encontraba en la mañana del 11-M junto a la estación de tren de Alcalá de Henares, observaron algo en su interior que les llamó la atención.

Ya señalamos en el agujero negro anterior que se dieron cuenta al mirar a través de las ventanillas de que la parte destinada a la carga estaba vacía. Debajo del asiento del copiloto vieron un chaleco amarillo reflectante mal doblado y, encima del mismo asiento, una casete transparente sin ninguna inscripción, al menos en la parte visible.

Aparentemente, no había nada que pudiera tener trascendencia policial, excepto aquella tarjeta de visita del Grupo Mondragón que estaba situada en el salpicadero, perfectamente visible, colocada justo encima de la parte del volante.

(.../...)



Uno de los policías del coche K, camuflado, se dedicó a mirarla con detenimiento mientras uno de los policías del coche Z, de uniforme, se dirigió hacia la parte trasera del vehículo para comprobar el número de la matrícula. Ambos coches habían llegado al lugar prácticamente a la vez. Aún faltaban bastantes minutos para que fueran las 10.00 horas. Habían pasado poco más de dos horas desde los atentados.

Al policía del coche K la tarjeta le pareció un hallazgo importante.Sabía que la rapidez en la identificación podía ser crucial.En la tarjeta podía leerse con claridad las palabras Grupo Mondragón.Tenía un número de teléfono fijo cuyo prefijo también llevaba al norte.

Era tal la premura por comunicar esos datos por el transmisor portátil -téngase en cuenta que en aquellas primeras horas todos los políticos y los medios de comunicación apuntaban hacia la autoría de ETA- que el policía del Z que quería pasar la matrícula tuvo que esperar para que le atendieran en la central. Es decir, que pasaron antes la información de la tarjeta que la numeración de la matrícula. Este último dato les llevaría a conocer que el coche había sido robado. Por eso se acordonó rápidamente la zona.

La noticia del hallazgo de la tarjeta del Grupo Mondragón la escucharon en abierto todos los hombres de patrulla en la zona, ya que la voz del policía del K se escuchaba en los altavoces de las emisoras de todas las patrullas. También la oyeron, lógicamente, los mandos, además de los tres policías de servicio que atendían la emisora y los inspectores que estaban en comisaría.

Aproximadamente 40 policías, entre los que estaban los componentes de las patrullas de los coches K y Z, responsables de Información, los pertenecientes a las dotaciones de Lepantos, Ecos, Prismas, Polos y un largo etcétera escucharon aquella mañana cómo se daban los datos de la única pista encontrada en el interior de la furgoneta.

Sin embargo, la información de esa tarjeta no volvió a mencionarla ninguno de los inspectores de la Brigada de Información ni de la Policía Científica que acudieron al lugar a partir de las 11.00 horas. O no la vieron, o no le dieron importancia.

Es evidente que el Grupo Mondragón y ETA son absolutamente diferentes.El primero es un grupo empresarial de extraordinaria importancia a nivel internacional. La segunda es una banda terrorista. El Grupo Mondragón cambió su nombre en 2005 para convertirse en MCC, una Corporación Cooperativa con plantas en 38 países y más de 70.000 empleados.

LUCHA CONTRA ETA

Pero hecha esta aclaración, hay que dejar además bien claro que, para los policías que habían trabajado en la lucha contra ETA, gentes cercanas a empresas del Grupo Mondragón estaban situadas en el entorno del mundo abertzale. En esas circunstancias, la tarjeta encontrada en la furgoneta, aunque no tuviera nada que ver con ETA, desviaba la atención hacia el norte lo mismo que la cinta con los versos coránicos desviaría la atención hacia el sur.

El ministro del Interior en aquel momento, Angel Acebes, nunca fue informado, sin embargo, del hallazgo de esa tarjeta. Es más, nunca había oído hablar de ella en los dos últimos años. «La primera noticia que yo tuve sobre lo encontrado en el interior de la furgoneta de Alcalá fue a las 19.00 horas del mismo 11 de Marzo, cuando me avisaron de que habían hallado unos detonadores.Nadie me habló nunca de ninguna tarjeta, y menos de Mondragón».

Las palabras Grupo Mondragón no volvieron a mencionarse nunca en relación con la furgoneta Kangoo de Alcalá. El día 12 de marzo, en la sede policial de Canillas, le presentan a José Garzón, el dueño del vehículo, todos los objetos encontrados en su interior.La lista es tan minuciosa como para figurar en ella una tarjeta del club Carrefour, un botellín de zumo Granini o tres lapiceros.Entre los objetos que él reconoce figura incluso una tarjeta de visitas, pero es la suya propia. Ni rastro de la tarjeta del Grupo Mondragón.

Tampoco figura esa tarjeta en el documento de la inspección técnico-policial de la furgoneta en el que se especifican las 61 evidencias encontradas por la Policía Científica de Canillas y firmada a las 10.00 horas del 24 de marzo de 2004. En el listado oficial no existen más tarjetas de visita que las del dueño y la de un tal Vicente Mellado.En ningún caso se hace alusión al Grupo Mondragón.

La tarjeta del consorcio empresarial no consta entre los objetos encontrados en el interior de la Kangoo y que se reseñan en el auto del juez Juan del Olmo.

LA PRIMERA IMPRESION

La importancia de la presencia de la tarjeta en el interior de la furgoneta puede ser muy relativa. Es más que posible que la investigación de los datos encontrados en la misma no llevara a ninguna parte. Pero lo que realmente tiene trascendencia es que alguien ocultó a la opinión pública y al Gobierno ese dato que, en aquel momento, caminaba en dirección contraria al de la cinta coránica. Es evidente que alguien primó un objeto sobre otro para condicionar la investigación.

El juez Juan del Olmo no ha llamado a declarar a los policías que llegaron primero junto a la furgoneta de Alcalá en la mañana del 11-M. No han podido, por tanto, testificar sobre el hallazgo de esa tarjeta y la transmisión de sus datos por la emisora hasta la centralita de la comisaría de Alcalá.

El juez puede encontrar más de 40 testigos que certificarán que esa mañana escucharon los datos de la tarjeta del Grupo Mondragón por los altavoces de sus emisoras. Tendrá, además, ocasión de preguntar a los mismos policías sobre la veracidad de la afirmación de que la furgoneta estaba vacía en su zona de carga, como ya detallamos en un capítulo anterior.

EN EL MISMO FOCO

Por una casualidad de la vida, uno de los coches que permaneció aparcado junto a la Renault Kangoo de Alcalá en la mañana del 11-M estaba repleto de pasquines, banderolas y mecheros del Partido Popular. Todos esos objetos formaban parte de la propaganda que se repartía en las fechas anteriores a las elecciones.

Con sentido del humor, el propietario de ese vehículo (el Seat Ibiza M-8894-HT), Miguel Villa, un joven miembro del Comité Ejecutivo del PP de Alcalá de Henares, nos comenta que, si hubiera estallado una bomba en la furgoneta, se hubiera esparcido por el cielo de Alcalá toda esa propaganda del PP. «Seguro que hubieran dicho entonces que la bomba la habíamos puesto nosotros».

Miguel es asesor municipal, un cargo de confianza del actual equipo de gobierno de la Alcaldía.

«Yo vivo justo en las casas de enfrente del lugar donde se encontró la furgoneta. Mi padre es que el que más usa el coche. No puede recordar si, cuando aparcó, la furgoneta Kangoo ya estaba allí».

En la noche anterior, fueron los propios concejales del PP los que pasaron por aquel lugar a altas horas de la madrugada. Llevaban varias horas repartiendo propaganda. Eran dípticos con la imagen de Mariano Rajoy y su catálogo de 10 puntos para un buen gobierno.Los 14 concejales se habían repartido los diferentes distritos.A Javier Fernández, concejal de Obras Públicas; Jesús Domínguez, de Medio Ambiente, y Francisco Bernáldez, de Educación, les había tocado el distrito 7.

EL REPARTO

«Salimos de la plaza de Cervantes hacia las 23.00 horas. Llevábamos bolsas de plástico llenas. Ibamos dejando la propaganda en todos los parabrisas de los coches aparcados. Tardamos bastante. En la zona de las Eras del Silo había por lo menos 500 coches aparcados con cierto desorden, así que nos entretuvimos mucho».

Es una zona algo solitaria a la que se acercan parejas en coche que buscan intimidad en un lugar apartado.

«Hacíamos nuestro trabajo con cierta precaución porque no queríamos que nadie se molestara, y menos a esas horas. Llegamos muy tarde a la calle del Infantado, donde por la mañana encontrarían la furgoneta Kangoo».

La acera de la furgoneta le tocó a Javier Fernández. Serían ya cerca de las 2.00 horas. En el lugar, a esas horas, hay poca luz.

«Yo podría asegurar que, al llegar al sitio exacto donde se encontró la Kangoo, había una furgoneta pequeña aparcada. Lo que no puedo sostener es si era ésa u otra. No recuerdo si llegué a ponerle la propaganda en el parabrisas porque, al acercarme, me llevé la sorpresa de que la furgoneta tenía las ventanillas bajadas».

Por la escalera cercana que baja de la estación de tren descendían en ese momento varias personas de color.

«No me importa decir la verdad», prosigue Javier Fernández. «Tuve miedo porque, a esas horas y en ese lugar, hay que andar con un poco de precaución».

«Recuerdo que había una mujer de edad avanzada asomada a una ventana del primer piso en la fachada que corresponde al número 3. Estoy seguro de que la furgoneta tenía las ventanillas bajadas y a mí me dio la sensación de que había alguien dentro. No me paré a comprobarlo. Me encontré con mis compañeros. A Jesús se le había roto una de las bolsas, así que tuvo que tirar lo que nos quedaba de la propaganda a un contenedor cercano. Decidimos que ya habíamos hecho bastante y nos retiramos de la zona».

VENTANILLAS ABIERTAS

De lo que sí están seguros es de que en ese lugar, a las 2.00 horas, no había ningún hueco para aparcar. O bien la furgoneta Kangoo era la que ellos vieron, o alguien tuvo que irse de allí entre las 2.00 y las 7.00 horas para que pudiera aparcar la Kangoo.

«Por más vueltas que le he dado», asegura Javier Fernández, «no puedo certificar que fuera ésa la furgoneta, pero de lo que sí estoy seguro es de que tenía los cristales bajados».

Miguel Villa recuerda que entre los vecinos se comentó en aquella época que lo que más les extrañaba era lo del vehículo 4x4 que estaba aparcado en el lado izquierdo de la Kangoo.

«Llevaba allí varios días antes del 11-M y luego, a pesar del revuelo que se armó con el hallazgo de la Kangoo, permaneció aparcado en el mismo lugar al menos dos semanas más».

Los tres concejales de Alcalá quieren salir en defensa del que ocupaba el puesto de comisario en Alcalá en aquellas fechas, Eduardo Blanco.

«Has dado a entender [en el Agujero anterior] que el actual Gobierno ha premiado sus servicios con un puesto chollo en El Salvador.Es posible que ese puesto esté muy bien remunerado y que las condiciones de vida sean bastante atractivas: un buen nivel de servicios sin apenas gastos. Pero podemos asegurarte que no aceptó ese puesto de buena gana. Acababa de ser abuelo y quería permanecer en Alcalá. Si lo han trasladado, según nuestras noticias, es precisamente por no plegarse a la versión oficial. Es un policía honrado que no hace distinciones de colores políticos y que simplemente no tragó».



PROPAGANDA DEL PP JUNTO A LA KANGOO

Junto a la furgoneta Renault Kangoo aparcada cerca de la estación de Alcalá de Henares, y presuntamente utilizada por los terroristas del 11-M, se encontraba estacionado un Seat Ibiza blanco -como puede verse en la imagen, tomada la mañana del día de los atentados- que pertenecía a un miembro del Comité Ejecutivo del PP en Alcalá y estaba repleto de propaganda electoral de este partido.




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11-M: ¿Responderá también el Gobierno con el silencio?

 

03-05-06



IMPRESIONES

11-M: ¿Responderá también el Gobierno con el silencio?

Día tras día, surgen nuevos interrogantes sobre el 11-M que van a engrosar la larga lista de preguntas sin respuesta. El MUNDO revela hoy que los agentes que supervisaron en un primer momento la furgoneta Kangoo -hallada pocas horas después de los atentados en las inmediaciones de la estación de Alcalá de Henares- vieron en el salpicadero del vehículo una tarjeta con el membrete del Grupo Mondragón, el conglomerado empresarial con sede en dicha localidad guipuzcoana. Los agentes avisaron por radio a sus superiores del hallazgo, comunicación que pudo ser escuchada por decenas de funcionarios de la Policía que tenían sintonizada la misma frecuencia. El jefe de la Policía Científica de Alcalá, que fue el primero en entrar a la Kangoo, no se refirió a esta tarjeta en su comparecencia en el Congreso. Tampoco la Policía Nacional informó de su descubrimiento cuando la Kangoo fue enviada a Canillas. Ni el entonces ministro del Interior, Angel Acebes, ni sus colaboradores directos tuvieron conocimiento de esta tarjeta.Tampoco se la mostraron al propietario del vehículo, José Garzón, que fue al día siguiente a Canillas a realizar un reconocimiento.Y tampoco fue informado el juez Del Olmo. Lo único que aparece en una relación policial sobre los objetos que contenía la furgoneta es una tarjeta a nombre de «Vicente Mellado», pero no hay constancia alguna de que esta tarjeta fuera la hallada en el salpicadero. ¿Por qué se ocultó al ministro y al juez una pista clave que podía conectar los atentados con ETA? ¿Fue colocada para dejar un rastro falso? ¿Dónde se halla ahora esa tarjeta? ¿Qué sucedió en Canillas? Son preguntas que el Gobierno debería responder.La callada por respuesta no vale porque son demasiadas las incógnitas sobre esta furgoneta y las otras pruebas que condujeron a la hipótesis de la autoría islámica.


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La fotografía del explosivo hallado en la furgoneta de Alcalá es la misma que la de la mochila de Vallecas

 

03-05-06

FALSIFICACIÓN EN EL INFORME TÉCNICO POLICIAL ENTREGADO AL JUEZ

La fotografía del explosivo hallado en la furgoneta de Alcalá es la misma que la de la mochila de Vallecas



Paradójicamente, tanto la mochila de Vallecas como la furgoneta de Alcalá de Henares se han convertido en las principales pruebas contra la versión oficial del 11M. En los informes oficiales no se describe en ningún momento en qué consistía ese “resto de explosivo” supuestamente encontrado en la furgoneta y que el perro de los TEDAX no olió. Ahora nos sorprende comprobar que la fotografía de ese resto de explosivo incluida en el informe de inspección técnico-policial de la Kangoo es falsa y corresponde al explosivo de la mochila de Vallecas tal y como se incluyó en el sumario que instruye el juez Juan del Olmo.

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2.5.06

 

¿Cuándo puede convencer una pieza de convicción?

 

02-05-06



11-M LA INVESTIGACION / Las pruebas

¿Cuándo puede convencer una pieza de convicción?'

ESTEBAN MESTRE DELGADO

En España, el proceso penal por delito tiene básicamente dos fases: la de instrucción y la de juicio. La primera tiene como finalidad investigar los hechos que han determinado la apertura de la causa para comprobar si, al menos de manera indiciaria, presentan caracteres de delito; qué personas pueden resultar responsables de ellos (a título penal o como responsables civiles), y todas las demás circunstancias relevantes para que en otro momento procesal posterior pueda determinarse si procede -y en qué medida- imponer el reproche penal.

Esta concreta determinación es la función propia de la fase de enjuiciamiento, en la que, en acto público y con contradicción de las partes, se practican las pruebas que el Ministerio Fiscal, las acusaciones y las defensas han seleccionado de entre todas las diligencias realizadas en la fase de instrucción para intentar acreditar ante el órgano juzgador sus respectivos planteamientos. (.../...)

Desde hace muchos años, y como garantía objetiva de imparcialidad de la actuación del magistrado o tribunal encargado de juzgar un proceso penal por delito, está establecida legalmente la separación de las funciones instructoras y juzgadoras. De este modo, el juez o magistrado que lleva a efecto la fase de instrucción no puede juzgar la causa. Ha podido tener que adoptar medidas cautelares contra alguna persona como presunta responsable de los hechos investigados o, en general, ha podido formarse -a través de la práctica sucesiva de las diversas diligencias de instrucción practicadas- una idea previa sobre la culpabilidad o inocencia de las personas implicadas. Y, a la inversa, el magistrado o tribunal a quien compete la fase de enjuiciamiento no puede haber conocido -con carácter previo a la práctica del juicio oral- los contenidos o resultados de la fase de instrucción.

Por ello, en la fase de juicio oral, y a la presencia del órgano juzgador, deben practicarse todas las pruebas (con independencia del resultado o eficacia procesal previa que hayan podido surtir en la fase de instrucción) que han de llegar a este momento procesal con todas las garantías. En esta segunda fase, las declaraciones de imputados y testigos deben realizarse de nuevo (salvo excepcionalísimas circunstancias); los informes de los peritos deben ratificarse de nuevo, y las pruebas documentales y materiales del hecho que se enjuicia han de estar presentes, en la sede del juzgado o tribunal, y a disposición de todas las partes mientras se desarrolla el juicio oral, para que puedan ser valoradas y, en su caso, consideradas como prueba acreditativa de un hecho que vaya a ser objeto de la sentencia que finalmente se dicte.

Entre estas pruebas se encuentran las piezas de convicción, que son los objetos, huellas y vestigios que, no siendo cuerpo del delito (su objeto material), ni instrumentos del mismo (los medios con los que se ha ejecutado el hecho delictivo), tienen relación con él y pueden servir de prueba o indicio en la comprobación de la existencia, autoría o circunstancias del tal hecho.

Y, para que puedan servir como prueba en la fase de juicio oral, deben llegar a ésta con garantía plena de su certeza. Esto es, sin interferencia alguna que pueda -por manipulación o contaminación- poner en duda su significación para el proceso. Por ello, La Ley de Enjuiciamiento Criminal exige que tales piezas estén siempre a disposición judicial. Y ello porque, como ha establecido la Consulta 2/1986 de la Fiscalía General del Estado, la ocupación y conservación de los efectos del delito, o la «adquisición para el proceso penal de las cosas pertenecientes al delito, tiene asignados fines probatorios y conservativos, lo que presupone que han de permanecer durante el proceso a disposición del juez o tribunal», habiéndose determinado, por reiterada jurisprudencia, que esa custodia puede llevarse a cabo en las mismas dependencias judiciales o en cualquier otro organismo válido al efecto, pero, obviamente, nunca en manos de una de las partes del proceso, ni en condiciones que permitan cuestionar si han podido ser manipuladas.

Así, en el estado actual de la jurisprudencia penal española, puede afirmarse que, para que una pieza de convicción pueda ser valorada como convincente, y un magistrado o tribunal sentenciador pueda tenerla en cuenta como prueba a los efectos de tener por acreditados determinados hechos, a la hora de dictar sentencia, deben cumplirse los siguientes requisitos previos:

1.- Ha de haberse obtenido lícitamente, sin vulneración de derechos fundamentales ni normas procesales.

2.- Ha de haberse mantenido con garantías suficientes de depósito y conservación.

3.- Ha de estar -salvo excepciones- físicamente en el local en el que se desarrollen las sesiones del juicio, a disposición de las partes y del órgano juzgador.

Y, respecto del segundo de estos requisitos, hoy de relevante actualidad, la jurisprudencia consolidada, en casos de grabaciones videográficas con carácter de pieza de convicción, exige preservar la autenticidad de la cinta, la integridad y ausencia de manipulación; la tempestiva puesta a disposición del órgano juzgador, y la aportación de los soportes originales. En suma, la cumplimentación de todas las garantías procesales necesarias para que pueda someterse a contradicción en el juicio oral, en condiciones de igualdad que permitan excluir la infracción del artículo 24.2 de la Constitución.Se trata de evitar la manipulación, el trucaje, los montajes fraudulentos, las confusiones, las falsedades, la inveracidad, las imitaciones, distorsiones y las alteraciones fraudulentas.Y ello, a mi juicio, no se garantiza cuando tales piezas de convicción no están -antes del juicio oral- bajo la custodia directa de la Administración de Justicia o de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

Fuera de estas condiciones, la eficacia procesal que la pieza de convicción haya podido tener en la fase de instrucción puede perderse en la fase de enjuiciamiento. Un defecto en la garantía de su custodia previa al juicio oral es un arma determinante, a mi juicio, para la defensa del acusado o procesado a quien afecte.

Esteban Mestre Delgado es profesor titular de Derecho Penal de la Universidad de Alcalá y abogado penalista.



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El dueño de la furgoneta Kangoo tiene la cinta coránica

 

02-05-06



11-M LA INVESTIGACION / Las pruebas

El dueño de la furgoneta Kangoo tiene la cinta coránica

La Policía le dio por error la casete por la que concluyó que los atentados eran obra de un grupo islamista y no la ha reclamado nunca

ISABEL VELLOSO / ANTONIO RUBIO


MADRID.- Se llama José Garzón y no gana para sustos. Primero, los terroristas islamistas del 11-M le robaron su furgoneta Renault Kangoo y la utilizaron para transportar las mochilas bomba que colocaron en los trenes de la muerte. Y segundo, cuando el 14 de noviembre de 2005 fue a la Policía a recoger sus pertenencias y su vehículo, se encontró con que en el material que le entregaron había una casete con inscripciones en árabe y cantos coránicos.

Esa cinta, que, al parecer, fue entregada por error al ebanista Garzón por los miembros de la Comisaría General de Información, fue la prueba fundamental o pieza de convicción de la que se sirvió la Policía para llegar a la conclusión de que los autores de los atentados eran islamistas.


(.../...)


En las últimas fechas, los investigadores e instructores del 11-M han cometido un cúmulo de errores que, según diferentes abogados personados en la causa y consultados por EL MUNDO, puede llegar a cuestionar algunas de las piezas de convicción que ha utilizado el juez para llegar a dictar el auto de procesamiento.Según los mismos expertos, esas pruebas también pueden ser cuestionadas en la vista oral, como ya ocurrió en el juicio de la célula de Al Qaeda en España.

De entre todos esos errores cometidos por la Policía y la instrucción destacan cinco casos:

1.- La entrega al juez de la mochila o bolsa encontrada en Vallecas donde se suponía que había estado una bomba y que finalmente, como reveló este periódico, no era la auténtica, se trataba de una réplica.

2.- La ocultación al juez de un informe de los Tedax donde se indicaba que el explosivo encontrado en la mochila-bolsa bomba no coincidía con los restos hallados en la furgoneta Kangoo encontrada en Alcalá.

3.- La Policía también ocultó durante varios meses al magistrado que la radiografía que le hicieron a la bolsa de Vallecas demostraba que esa bomba no podía explotar porque los cables estaban desconectados.

4.- La localización del vehículo Skoda Fabia utilizado por el comando terrorista y que fue encontrado en el aparcamiento de la estación de Alcalá, cerca de la furgoneta Kangoo, en junio de 2004.

5.- Por último, la pérdida de la tarjeta telefónica del móvil que los terroristas utilizaron para montar la mochila bomba de Vallecas. Esa tarjeta, que también es una pieza de convicción, estuvo extraviada durante seis días.

La mayoría de esas pruebas estaban bajo la supervisión y custodia de la Comisaría General de Información, cuyo responsable máximo es Telesforo Rubio.

El comisario Rubio llegó a ese cargo después de que los socialistas ganaran las elecciones del 14-M y su primera acción consistió en arrinconar o trasladar a otros destinos a todos los agentes que estaban considerados como expertos en temas islámicos o terroristas.

La importancia de la casete que fue entregada a Garzón por la Policía radica en que, cuando los especialistas en terrorismo la encontraron en la Kangoo, automáticamente descartaron la línea de investigación que señalaba a ETA como la causante de los 191 muertos y 1.500 heridos del 11-M.

Tras recoger sus pertenencias en la sede de la Comisaría General de Información, en el cuartel de Canillas, Garzón contó a sus allegados y amigos la sorpresa que se llevó cuando llegó a su casa y puso la cinta árabe.

El carpintero Garzón practica el minifútbol. Pertenece a un club de la sierra de Madrid que edita una página web donde cuenta, en tono humorístico, todo lo que sucede en la entidad y a sus socios. Los avatares de Garzón durante más de un año para recuperar su furgoneta y sus sorpresas han ido apareciendo puntualmente en la página web del equipo de fútbol.

'Pequeño Saltamontes'

El 6 de diciembre de 2005, los amigos del central Garzón publicaron: «Cuando el Pequeño Saltamontes [nombre cariñoso con el que le llaman sus amigos] se presentó a llevarse la foyoneta [sic] que le habían quitado, no pudo llevársela porque, aparte de los desperfectos que tenía y de los que informábamos en el noticiario anterior, le habían perdido las llaves. Eso sí, a cambio le dieron las cosas que él llevaba en su interior, así como una rara cinta en un idioma tan extraño que no se atreve a escucharla».

El noticiario anterior al que se refiere la página web del equipo de fútbol de Garzón es del día 13 de noviembre de 2005, y allí se indicaba: «Le citan para que retire los restos de su foyoneta [sic]... Pues el día 14 ha sido citado para presentarse con una grúa y llevarse sus despojos, ya que el vehículo tiene el motor fuera de su lugar, una puerta reventada y varios desperfectos».

En la actualidad, la furgoneta Renault Kangoo de color blanco, matrícula 0576 BRX, y que tan importante resultó en las investigaciones policiales se encuentra en perfecto estado, como se aprecia en la foto que ilustra esta información, después de que José Garzón la haya reparado y vuelva a utilizarla con toda normalidad.

Cuando a José Garzón se le pregunta si la nueva cinta que ha llegado a su poder tiene tanto ritmo como las que estaban en la furgoneta y eran de su propiedad (Los mejores boleros, Luciano Pavarotti, Juanito Navarro, Orquesta Mondragón y Los grandes mitos del Rock and Roll), el maduro futbolista se echa a reír.

Garzón está muy asustado porque no sabe si la cinta con inscripciones árabes en la carátula que tiene en su poder es la original o una copia que hubiera realizado la Policía, según ha contado a sus amigos.

Por ese motivo, Garzón consultó con sus compañeros y algún abogado sobre la cinta que le habían entregado en Canillas y que no era de su propiedad. Y la respuesta que recibió fue: «Eso es una barbaridad. Esa cinta es una pieza de convicción que tendría que estar en los autos y en la Audiencia Nacional».

Pero Garzón, algo testarudo, mantiene: «No haré nada hasta que no me llamen».

A José Garzón, de momento, nadie le ha reclamado la casete, que, según la Policía, era la evidencia número uno de que un grupo terrorista islámico había llevado a cabo los atentados del 11-M.El total de evidencias detectadas por los expertos policiales en la Kangoo era de 61.

El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) también le dio gran importancia a esa prueba y dijo que era la reivindicación directa de los atentados.

La casete fue detectada por la Policía después de que la Renault Kangoo fuera trasladada, a las 15.30 horas del 11-M, desde un aparcamiento que había junto a la estación de Cercanías de Alcalá de Henares al cuartel de Canillas de la Policía en Madrid. Allí, la Policía Científica se hizo cargo de ella y de las demás pruebas que había en la Kangoo, detonadores y restos de Goma 2.

Según los informes policiales que figuran en el sumario del 11-M, que instruye el juez Juan del Olmo, la cinta tenía «inscripciones árabes» y se encontraba «en el interior del radiocasete del vehículo».

Tal y como consta en el sumario, los expertos de la Comisaría General de Información entregaron la «evidencia número uno» a la Sección de Acústica Forense para «su duplicado y devolución inmediata».

La casete fue sometida a diferentes análisis y en uno de ellos se detectó una huella, que no pudo ser reconocida porque no se encontró similitud con ninguna de las que había en la base de datos de la Policía, ni en la de la Interpol.

Tras todos los análisis y reconocimientos a los que fue sometida la cinta en árabe, la «pieza de convicción» de los atentados del 11-M fue remitida en agosto de 2004 a la Comisaría General de Información y, más concretamente, a la Unidad Central de Información Exterior (UCIE). Así consta en un informe remitido al juez Del Olmo por el inspector jefe Juan Antonio Rodríguez San Román.

Cuando, en la tarde del 11-M, la casete llegó a los expertos policiales de Canillas, fue traducida por el funcionario Yousef Nedal Ziad. El traductor manifestó en la Comisión de Investigación del Congreso de los Diputados: «Primero estudiamos la cinta por fuera, todo lo que había escrito. Es una cinta de carácter comercial».

En la clase magistral que Nedal Ziad ofreció ante los diputados sobre la casete, indicó que «se puede comprar tanto en la mezquita de la M-30 como en la de Tetuán». Ziad fue más lejos y dijo que «suele escucharse en las noches del mes de Ramadán, sirviendo a la oración de purificación que precede al levantamiento del ayuno».




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1.5.06

 

Documentos y presentaciones.

 




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Los agujeros negros del 11-M.- Links

 



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30.4.06

 

Es peligroso asomarse al interior

 

30-04-06

PREGUERIAS

Es peligroso asomarse al interior

A quienes indagan en el 11-M se les hace sospechosos de intentar minar la estabilidad del sistema - Cualquiera que se atreva a contradecir la verdad establecida es tratado como un pequeño traidor - La condena de la duda es una corrupción intelectual que ni siquiera resulta políticamente honesta

VICTORIA PREGO

Los que tengan edad suficiente, que serán muchos, se acordarán de unas chapitas de bronce que iban atornilladas en los bajos de las ventanillas de los trenes españoles cuando todavía no nos habían metido en cajas herméticas y los pasajeros podían darle a la manivela y bajar el cristal de los vagones. «Es peligroso asomarse al exterior» advertían, prudentes, las chapas. Y decían bien porque, en esos años, más de uno y más de un ciento, asomados alegremente a mirar el paisaje, se habrán golpeado mortalmente la cabeza contra un poste del tendido. (.../...)

Ya no hay carteles en los vagones, pero la advertencia sigue viva, aunque ahora con un sentido distinto y en relación con otro tipo de trenes: con aquellos que quedaron desventrados y varados en mitad de las vías que los conducían a Madrid atestados de personas. «Es peligroso asomarse al interior», viene a decir el mensaje de las autoridades a los pocos, poquísimos periodistas, que se atreven a meter la cabeza para husmear entre los miles de folios del sumario del caso y a callejear entre los vericuetos que forman los personajes colindantes con el caso.

Y es, ciertamente, peligroso asomarse al interior porque quien lo hace resulta inmediatamente sospechoso de estar buscando, no la verdad, ni siquiera una de las mil verdades que siempre encierra una tragedia, sino de algo abiertamente condenable por antipatriótico: sospechoso de querer minar la estabilidad del sistema, hacer dudar de la credibilidad de las instituciones, y manchar el buen nombre de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

El método que se está aplicando con tenacidad contra los periodistas que están indagando en el 11-M y sus aledaños es exactamente el inverso al que la lógica aconseja: no se elaboran los razonamientos a partir de los hechos contrastados para luego alcanzar, si es posible, alguna conclusión, la que sea, o sencillamente ninguna.No. Se está haciendo exactamente al revés. En este asunto se está repitiendo todos los días el asombroso y antiperiodístico método de adelantar las conclusiones para condicionar o directamente impedir las reflexiones. De manera que, dado por hecho y establecido que cualquier investigación que contradiga la certeza oficial tiene el nada deseable efecto de debilitar las instituciones, el sistema y el buen nombre de la Policía, la Guardia Civil y el CNI; quien indague debe saber que va a cargar sobre sí el peso de una responsabilidad insoportablemente alta: nada menos que la de ser algo parecido a un pequeño traidor a la democracia.

La segunda derivada del mensaje que se esconde acurrucada entre los pliegues de esa letanía es que, si realmente usted es un demócrata sincero, si respeta a las instituciones que nos representan y cree sinceramente en el futuro de su país, usted no debe hacerse determinadas preguntas. Incluso más: sólo quien es un demócrata sincero no se hace esas preguntas y no alberga ninguna duda sobre lo sucedido.

Y, al contrario, quien se haga preguntas y mantenga recelos, ya lo sabe: no es un buen demócrata porque duda de lo más sagrado e incluso atenta contra ello. Puede incluso llegar a ser un dinamitero moral de sus compatriotas. Así que elija usted. Tiene usted lo blanco y lo negro. Esa es la oferta. No se le ofrece a usted la posibilidad de quedarse en un terreno de nadie, libre para dudar y para no dudar al mismo tiempo. De ese género no nos queda nada, compañero.

Nadie debería resignarse a elegir entre esas dos opciones, porque las dos son falsas. Como falso es otro de los recursos, también revestido de conclusión, que pretende alzarse como muro de contención insalvable frente a quien se esfuerza en reflexionar con la interrogación como bandera. El argumento es que, si algo oscuro o injustificable hubiera sucedido en las fechas previas a la matanza, ésa sería en todo caso una responsabilidad del Gobierno del PP, entonces en el poder.

«¿Y qué?», debería ser la respuesta. ¿Y qué tiene que importarles a los ciudadanos el signo político de quien tuviera que asumir alguna responsabilidad pasada o presente, en caso de que alguna de tantas preguntas obtuviera respuesta? ¿Es que son las siglas las que han de alentar o detener la lógica en función de si unas u otras salen favorecidas o perjudicadas? ¿Qué clase de dirigismo predemocrático o ademocrático es éste que pretende señalar de antemano al individuo el final del camino de la deducción que él pretende recorrer, para intentar disuadirle de que lo haga?

Lo que se describe aquí es la escena argumental que se maneja en los ámbitos políticos y periodísticos. Y es un escenario en penumbra, sin ventilación, angosto y atosigante.

De todo este clima de opinión que, sin gritos pero sin clemencia, se quiere imponer entre la ciudadanía por las autoridades y por muchos periodistas están, sin embargo, clamorosamente ausentes la pregunta y la respuesta que, formulada una y ofrecida la otra, podrían justificar tanta admonición, tanta sospecha y tanta acusación en sordina o a clarín tonante. La pregunta que tendría que presidir y reinar sobre toda esta brumosa desaprobación silenciosa, sobre esa desconfianza no sostenida con datos, sobre esa acusación no claramente formulada ni sólidamente argumentada, es ésta: ¿es verdad o es mentira?

¿Es verdad o es mentira lo que los periodistas que investigan este dramático caso están publicando? Porque, si es mentira, caiga sobre cada reportero toda la fuerza del descrédito y de la reprobación social. Pero es que los desmentidos brillan por su ausencia. Así que, si es verdad, tengamos la honradez de no apartar los datos de la vista sólo porque no convengan a la conclusión formulada urbi et orbi según la cual nuestro deber es no debilitar el sistema pensando, especulando, dudando.

Todo lo contrario. Lo que es responsabilidad de los ciudadanos, lo que es su obligación y también su derecho, es el procurar disponer de todas las informaciones relevantes que rodean el caso, lleven éstas a una meta o no lleven a ninguna. Y es deber de los periodistas no ocultarlas, por mucho que dañen momentáneamente la versión tenida como buena por la oficialidad. Luego vendrán las discrepancias y las discusiones. Pero el principio según el cual es peligroso asomarse al interior porque quien se asoma daña al país entero y a todos sus ciudadanos supone una profunda corrupción intelectual que ni siquiera resulta políticamente honesta.

Subsisten muchas preguntas en torno al 11-M. Y la democracia española y sus gobiernos -el anterior, el actual y el que venga- tienen que poder, saber y querer aguantar su existencia. Porque es eso, y no lo contrario, lo que nos fortalece.

victoria.prego@elmundo.es



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