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19.10.05

 

La metralla encontrada en la mochila de Vallecas no coincide con la que apareció en los trenes

 

19-10-05
EXCLUSIVA 11M

La metralla encontrada en la mochila de Vallecas no coincide con la que apareció en los trenes


El jefe del Equipo de Investigación de City FM, Luis del Pino, nos explica los nuevos datos acerca de la investigación del 11 de Marzo.

Madrid.- Los informes policiales incluidos en el sumario a petición del juez Del Olmo ponen de manifiesto que los clavos incluidos como metralla en la mochila que apareció en Vallecas el día 12 de marzo no se corresponden ni con las muestras recogidas en las minas asturianas ni (lo que es más sorprendente) con las muestras recogidas en los propios trenes de la muerte.

El 28 de junio de 2004, el juez Del Olmo cursaba un oficio a la UCIE (Unidad Central de Información Exterior de la Policía) pidiendo que se realizara un análisis comparativo entre las muestras de tornillería recogidas en las minas asturianas por la Guardia Civil y las muestras de metralla obtenidas por la Policía en el curso de las investigaciones.

Un mes después, el 26 de julio, los Tedax emitían un informe con los resultados de ese análisis. Las conclusiones no podían ser más claras: las muestras recogidas en las minas asturianas no se correspondían ni con los clavos y tornillos hallados en la mochila de Vallecas, ni con los clavos encontrados en el tren que explotó en la C/ Téllez. Pero el resultado más sorprendente es que la metralla de la mochila de Vallecas y la de la C/ Téllez tampoco se corresponden entre sí:

por un lado, en la mochila de Vallecas se encontraron tanto tornillos como clavos, mientras que en los trenes no apareció ningún tornillo, sólo clavos
además, ni siquiera los clavos eran iguales; mientras que en la mochila de Vallecas se trataba de clavos de 2,8 mm con cabeza de 5,4 mm y una longitud de 60,23 mm, los clavos encontrados en los trenes eran clavos sin cabeza, con un diámetro de 2 mm y una longitud de 53 mm
Estos datos serían plenamente corroborados en un nuevo informe emitido por los Tedax el día 11 de mayo de 2005, de nuevo a solicitud del Juez Del Olmo, después de que la Guardia Civil obtuviera nuevas muestras en las minas asturianas.

Estas discrepancias vienen a añadir un elemento más de duda a la procedencia de la mochila hallada en Vallecas en la madrugada del 12 de marzo, mochila que sería utilizada para fundamentar la tesis del atentado islamista tras las detenciones del 13-M. A las discrepancias ya conocidas entre la mochila de Vallecas y la que detonaron los Tedax en El Pozo (bolsa de viaje en lugar de macuto, distinta cantidad de explosivos, distinta posición del detonador, distinto recipiente del explosivo, distinto color de los cables, distinta hora de programación del teléfono) se une ahora otra discrepancia más (la diferencia en cuanto al tipo de metralla) que hace todavía más improbable que la mochila de Vallecas fuera preparada por las mismas manos que las bombas que estallaron en los trenes.

Cityfmradio http://www.cityfmradio.com/noticia.asp?idnoticia=1840


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17.10.05

 

Tres jefes del 11-M estaban vigilados por agentes especiales

 

17-10-05

11-M LA INVESTIGACION / LA ACTUACION POLICIAL

Tres jefes del 11-M estaban vigilados por agentes especiales

El CNI, la UCIE y la UCO se encargaron de los controles, seguimiento y escuchas de Lamari, 'El Tunecino' y 'El Chino'

ANTONIO RUBIO

MADRID.- Tras el suicidio del comando Lavapiés en el piso de la calle Martín Gaite de Leganés (Madrid) el 3 de abril de 2004, la Policía encontró una cinta de vídeo donde tres individuos, con el cuerpo y la cara tapada y con diferentes armas y explosivos, reivindicaban los atentados del 11-M. Esos tres terroristas islamistas, según las investigaciones policiales y judiciales, eran: Alekema Lamari, jefe militar del comando; Jamal Ahmidan, El Chino, quien consiguió los explosivos que los terroristas colocaron en los trenes de la muerte, y Serhane ben Abdelmajik Fakhet, El Tunecino.Sobre el tercero aún hay dudas porque algunos expertos apuntan que en vez de El Tunecino podría ser Rachid Oulad Akcha.

(.../...)

Pero lo más interesante de ese vídeo reivindicativo es que los tres supuestos líderes del comando Lavapiés que se adjudican el atentado del 11-M estuvieron seguidos, controlados, vigilados y escuchados por los diferentes servicios de información de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

El primero de ellos, que aparece en la foto a la derecha del terrorista que lee el comunicado y lleva un chaleco cargado de explosivos, podría ser Serhane ben Abdelmajik Fakhet, El Tunecino.Ese terrorista islamista fue vigilado y seguido por la Brigada Provincial de Información de Madrid desde enero del año 2003 hasta pocos días antes de los atentados del 11-M (Ver EL MUNDO 17 de Mayo de 2004). Después fue la Unidad Central de Información Exterior de la Policía (UCIE) quien siguió sus pasos y tuvo conocimiento de sus actividades y de sus amenazas.

Jamal Ahmidan, que según todos los indicios fue quien leyó el comunicado reivindicativo del 11-M, y que aparece en el centro de la foto con un folio en la mano, sufrió el seguimiento y control de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) y de la Policía. El confidente marroquí Rafá Zouhier fue el primero que avisó, en mayo de 2003, a los hombres del coronel Félix Hernando que unos asturianos estaban vendiendo dinamita a un grupo de marroquíes relacionados con el mundo de la droga y que entre ellos se encontraba Jamal Ahmidan, más conocido como El Chino.

Ahmidan también fue vigilado por el inspector Manuel Rodríguez, Manolón, gracias a las informaciones que sobre él y su grupo facilitó el narcotraficante y ex minero Emilio Suárez Trashorras.(Ver EL MUNDO 29 de Abril de 2004).

El tercero de los jefes o líderes de los atentados del 11-M, Alekema Lamari, también sufrió el acoso, seguimiento y escuchas del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) como se revela en las páginas anteriores.

Pero de todos ellos fue El Tunecino quien estuvo más controlado.Primero, como ya hemos apuntado, a través de la Brigada de Información Provincial que el 5 de febrero de 2004 emitió tres informes donde se detallaba sus últimas actividades y contactos.

Los seguimiento sobre El Tunecino comenzaron en enero de 2003 y se intensificaron en julio del mismo año como consecuencia del atentado de Casablanca, que se llevó a cabo en mayo.

Es curioso que la pista policial de Serhane se perdió, oficialmente, una semana antes de la reunión celebrada en Madrid en la que el ex minero Suárez Trashorras vendió más de 100 kilos de dinamita a Jamal Ahmidan.

En los informes policiales sobre El Tunecino ya se indicaba dónde vivía: «Calle de Francisco Remiro, 41-1º Derecha, en donde figuran censadas 17 personas más». La Brigada de Información también avisaba de que el terrorista islamista no tenía actividad laboral y que se reunía con: «Mouhannad Almallah y Basel Ghalyoun».

Por aquellas fechas la Policía ya apuntaba que en la calle de Virgen del Coro se concentraban seguidores islamistas para rezar y ver vídeos relacionados con la yihad.

Y tras la Brigada de Información Provincial apareció la Unidad Central de Información Exterior (UCIE). Esta unidad logró colocar dentro de la célula terrorista de El Tunecino a un confidente que, además, hacía las veces de imam del grupo. (Ver EL MUNDO de 21 octubre de 2004 y 31 de mayo de 2005).

El confidente en cuestión era el marroquí Abdelkader el Farssaoui, más conocido por el sobrenombre de Cartagena. El Farssaoui, que también hacía labores de información para el CNI y la embajada marroquí en Madrid, comenzó a informar a los hombres del comisario Menor en octubre de 2002.

La UDYCO de Madrid, la unidad dedicada a la lucha contra la droga y el crimen organizado, también siguió durante un tiempo a Jamal Ahmidan, El Chino, por temas relacionados con la venta de hachís.Y, finalmente, Alekema Lamari, el jefe militar de los atentados del 11-M según el CNI, tenía el apoyo económico y control del sirio Safwan.



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Confidentes y colaboradores

Los servicios de información, tanto de la Policía como de la Guardia Civil y del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), han dispuesto y disponen de varios confidentes o colaboradores entre los diferentes grupos islamistas que existen y han existido en España.

En alguna ocasión, incluso, han convertido a sus informadores en agentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Es el caso de Ayman Maussili Kalaji, un español de origen sirio que en el año 1989 ya era Policía Nacional y que participó en la desarticulación de un comando que intentaba introducir explosivos a través del puerto de Valencia.

Kalaji, tras descubrir este periódico que en su establecimiento de telefonía se habían liberado los teléfonos móviles utilizados en el atentado del 11-M, reconoció a EL MUNDO que él controlaba a varios grupos radicales.

Pero el confidente o colaborador más llamativo de los últimos años puede ser Rafá Zouhier. Ese marroquí avisó en varias ocasiones a la Guardia Civil de que los islamistas estaban comprando dinamita.Incluso, llegó a proporcionar una muestra a los hombres del coronel Felix Hernando.

Zouhier también reveló cómo llegáron las armas a los terroristas.

Otro de los colaboradores policiales más significativo es Abdelkader el Farssaoui, que hacía las labores de imam y de periodista en una emisora de radio con el fin de infiltrarse dentro de las células islamistas.

Sin embargo, el trato dado por la Policía a Zouhier y Farssaoui ha sido completamente distinto. El primero está en la cárcel y el otro vive libre y con protección.




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'El Tunecino' estuvo en el establecimiento de Sabagh

 

17-10-05

11-M LA INVESTIGACION

'El Tunecino' estuvo en el establecimiento de Sabagh

En la actualidad el confidente sirio sigue regentando el asador valenciano y trabajando para los servicios secretos

GUILLERMO RUIZ

VALENCIA.- Chico rico, pollos asados es el establecimiento que regenta Sabagh Safwan, el confidente del Centro Nacional de Inteligencia, en Valencia.

El negocio, donde llegaron a estar dos de los suicidas de Leganés, Alekema Lamari y El Tunecino, se encuentra ubicado a unos 300 metros de las instalaciones de la Copa de América, concretamente en la Avenida del Puerto y tiene un flujo importante de clientes.
(.../...)


El local recuerda, nada más entrar, a aquellas antiguas tiendas de ultramarinos con estanterías repletas de productos alimenticios y de bebidas de toda clase.

Al frente del local se encuentra un simpático y joven marroquí de Casablanca que desde las diez de la mañana va colocando pollo tras pollo en la máquina de asar.

A la primera pregunta el vendedor aclara que «aquí tenemos todo en regla, todo en regla», para luego aclarar que cada pollo vale siete euros.

Sabagh Safwan no está en el establecimiento, pero el joven marroquí de Casablanca tiene un pinche, más joven que él, que en una pequeña habitación contigua al establecimiento se dedica a pelar patata tras patata para después venderlas, una a una, asadas.

La Avenida del Puerto, donde está Chico rico, es una vía muy transitada y siempre tiene un agobiante tráfico.

El establecimiento de Sabagh abre a las 10.00 y echa el cierre a las 17.00 horas, pero sus mejores y más selectos clientes suelen acudir los fines de semana según reconoce el joven dependiente marroquí.

El edificio que alberga Chico rico tan sólo tiene un piso de altura y la fachada es de ladrillo rojo, con balaustradas de hierro forjado en color negro.

La instalación tiene al menos tres décadas y las construcciones de alrededor, al igual que la pollería de Sabagh, están castigadas por el descuido y la pobreza de ornamentos.

Junto a Chico rico se encuentra una panadería, un taller de neumáticos y un solar, vacío, con restos de una antigua casa en ruinas.

El ambiente o la cultura islámica que emana desde Chico rico se encuentra completada con un restaurante árabe que hay a escasos metros del asador cuya decoración principal es una serie de grafitis arábigos.

Sherhane Ben Abdelmajid Fakhet El Tunecino, uno de los teóricos líderes del comando que atentó el 11-M, fue uno de los selectos clientes que tuvo Sabagh a finales del año 2003, según reconoció el confidente sirio en sus últimas declaraciones judiciales: «Fue a comprar dos pollos y durante el tiempo que faltaba para que estuvieran a punto los pollos, cinco minutos, estuvimos hablando».

Otro de los visitantes ilustres del asador Chico rico fueron los hermanos Chedadi, Said y Mohamed. El primero está acusado de pertenecer a la célula española de Al Qaeda y el segundo fue involucrado, al principio, con los atentados del 11-M.

En la actualidad Sabagh Safwan sigue colaborando con el CNI y regentado la pollería. Y de ahí le sobrevino el alías o nombre en clave de El Pollero.



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Inteligencia sabía que los islamistas tenían un piso en Leganés

 

17-10-05

11-M LA INVESTIGACION

Inteligencia sabía que los islamistas tenían un piso en Leganés


ANTONIO RUBIOMADRID.- El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) recibió en fechas anteriores a los atentados del 11-M un aviso desde un servicio secreto árabe donde se informaba de que un grupo de islamistas radicales llevaban ya algún tiempo reuniéndose en un piso del pueblo madrileño de Leganés.

Esa información, al parecer, no fue lo suficientemente valorada o analizada por los servicios de inteligencia españoles en su momento.(.../...)

Aunque sí fue automáticamente recuperada cuando parte del comando Lavapiés se encerró en el piso de la calle de Martín Gaite de Leganés y más tarde decidió inmolarse con el resultado de siete muertos.

Hay que recordar que la policía española llegó hasta el piso de Leganés gracias al seguimiento y control de algunos de los móviles que fueron comprados y después liberados en la tienda de telefonía del policía español Maussili Kalaji.

EL MUNDO ha podido saber que la información de que disponía el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) con anterioridad al 11-M sobre el piso de Leganés no fue compartida con los demás servicios de información españoles, Policía y Guardia Civil, hasta que no ocurrieron los hechos de la inmolación de los siete terroristas islamistas.

Dris Chebli

Se da la circunstancia de que en aquellos sucesos falleció un miembro de los GEO de la Policía, Javier Torrontera. Después del entierro del policía su tumba fue profanada y su cadáver fue quemado sin que hasta la fecha se sepa quiénes fueron los autores materiales de aquel desagradable hecho.

En Leganés, como se pudo confirmar con posterioridad a los sucesos del 11-M, también vivía en la calle de La Mancha el marroquí Dris Chebli, propietario de un vehiculo Wolkswagen Golf con la matrícula M-0025-WP.

Ese vehículo fue localizado por la Policía Municipal un año después de los atentados a los «trenes de la muerte» en la calle de San Dionisio de aquella misma ciudad.

Las huellas del marroquí Dris Chebli también aparecieron en uno de los libros religiosos que la Policía encontró en el piso de la calle de Martín Gaite de Leganés.

Dris Chebli fue detenido y encarcelado por el juez Baltasar Garzón el 25 de junio de 2003 dentro de la operación Dátil que llevó a cabo la Policía contra la presunta célula de Al Qaeda en España.

Por Leganés no sólo se movieron y pasaron los terroristas que se inmolaron en el piso de la calle de Martín Gaite, sino que también lo hizo el terrorista Amer Azizi, más conocido por El Andalusi, El Egipcio (Rabei Osman), El Tunecino (Sherhane Ben Abdelmajid Fakhet) y Mohamed Larbi Ben Sellam.

El terrorista Azizi, que se encuentra en paradero desconocido, fue el primer propietario del vehículo M-0025-WP.

Al Andalusí logró escapar de la redada que llevó a cabo la Policía en noviembre de 2001 contra la célula de Al Qaeda en España gracias a la indiscreción de dos agentes del CNI que se acercaron hasta su casa, llamaron a la puerta y no recibieron contestación. Sin embargo, Azizi estaba en su interior.

Por Leganés también se movieron y desarrollaron alguna labor de captación tanto El Tunecino como El Egipcio.

El primero, Sherhane Ben Abdelmajid Fakhet, fue uno de los terroristas que finalmente se inmoló en el piso de Leganés.

En ese mismo pueblo madrileñó también había un grupo de islamistas que se dedicaban a la falsificación de documentos y tarjetas de residencia



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CUANDO DETRAS DE CADA LIDER DEL 11-M APARECE UN SERVICIO DEL ESTADO

 

17-10-05

EDITORIAL

CUANDO DETRAS DE CADA LIDER DEL 11-M APARECE UN SERVICIO DEL ESTADO


El 3 de abril de 2004, tres terroristas islamistas, presuntos autores de la masacre del 11-M, grabaron un vídeo antes de suicidarse en un piso de Leganés junto a otros cuatro miembros del comando.Alekema Lamari, El Chino y El Tunecino tenían una cosa en común: habían sido estrechamente controlados, antes, durante y después de los preparativos del 11-M, por distintos servicios de información de la Seguridad del Estado. Dentro de la investigación sobre la masacre, EL MUNDO revela hoy que en el entorno directo de Alekema Lamari, a quien el CNI siempre ha considerado el jefe del comando, existía un dispositivo de vigilancia por parte de los servicios secretos a través de un confidente apodado El Pollero, que controlaba todos sus pasos. Las declaraciones de Sabagh Safwan ante la Policía evidencian que entre Lamari y el confidente del CNI existía una estrecha relación de amistad. Era como su sombra después de que el argelino saliera de la cárcel en 2002. El Pollero asegura que el 8 de marzo Lamari se encontraba nervioso y preocupado por algo que tenía que ocurrir. El 27 del mismo mes, seis días antes de suicidarse en Leganés, se despidió de él diciéndole que se encontrarían «en el cielo».

Es indudable que el CNI tiene muchas cosas que explicar en relación con Lamari. ¿Informó su confidente al agente que le controlaba sobre el contenido de la conversación del 8-M? ¿Qué hacía el CNI con la información que le proporcionaba El Pollero sobre los movimientos de Lamari? ¿Cómo pudo estar escondido durante tantos días después del 11-M hasta suicidarse el 3 de abril en Leganés? La vigilancia del CNI sobre Lamari viene a sumarse a la que otros cuerpos policiales ejercían sobre El Chino -controlado por los servicios de información de la Guardia Civil y la Policía- y El Tunecino, a quien vigilaba también la Policía a través de la Brigada Provincial de Información de Madrid y del imam Cartagena, confidente de la UCIE.

La suma de todas estas circunstancias puede dar lugar a muchas cábalas. Pero una cosa está clara: los servicios de Seguridad del Estado controlaban a los principales autores del 11-M y ni fueron capaces de impedir la masacre ni de detener con vida a los terroristas. Aún en el caso de que no existan responsabilidades penales de ningún funcionario -único supuesto en el que actuaría el juez Del Olmo- los españoles tienen derecho a conocer las causas de estos fallos en cadena. Este podía haber sido el papel de la Comisión de Investigación parlamentaria si el PSOE no le hubiera dado carpetazo. Puesto que no se va a reabrir, al menos el director del CNI o los ministros responsables deben llevar a cabo una exhaustiva investigación interna para depurar responsabilidades y después informar del resultado al Parlamento.


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Un agente del CNI apodado 'El Pollero' controlaba cada paso del jefe del 11-M

 

17-10-05

11-M LA INVESTIGACION

Un agente del CNI apodado 'El Pollero' controlaba cada paso del jefe del 11-M

Siguiendo instrucciones del servicio de Inteligencia, Sabagh Safwan se convirtió en la sombra de Alekema Lamari desde que salió de la cárcel en 2002 - Viajó varias veces con él a Madrid, entrevistándose con uno de los hermanos Almallah y con 'El Tunecino', quien a su vez visitó la pollería de Safwan en Valencia


ANTONIO RUBIO

MADRID.- «Tenéis que darnos 48 horas. No podéis detener a Sabagh Safwan hasta que hablemos con él. Es uno de nuestros hombres más importantes». Esta fue, más o menos, la conversación que se produjo entre el responsable del área Contraterrorismo-Islam del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y el jefe de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) de la Policía el 22 de marzo de 2004, 11 días después de los atentados del 11-M.
(.../...)


La Policía aceptó la petición del CNI a medias y, finalmente, otorgó un margen de 24 horas para que los agentes de los servicios secretos hablaran con su confidente, el sirio Sabagh Safwan, apodado El Pollero, antes de ser detenido por su relación con el comando Lavapiés, que actuó contra los trenes de la muerte.

El informador de los servicios de Inteligencia vivía y vive en Valencia, y allí fue detenido por inspectores de la Comisaría General de Información de la Policía el 24 de marzo de 2004 por su relación y apoyo al miembro del GIA (Grupo Islámico Armado) Alekema Lamari, considerado por el CNI el jefe militar del 11-M.

Efectivamente, Sabagh Safwan se había convertido en uno de los principales agentes o infiltrados del CNI en el mundillo de los radicales islamistas en España y tenía el encargo especial de controlar y seguir a Alekema Lamari. Ese control sobre el terrorista argelino era total, hasta el punto que el 2 de abril, un día antes del suicidio del comando Lavapiés, Sabagh se encontraba en Madrid con el único objetivo de ayudar al CNI a descubrir dónde se ocultaba Lamari y el resto de los terroristas que cometieron los atentados del 11-M.

Por ese motivo, el 22 de noviembre de 2004 el juez Juan del Olmo solicitó al CNI y al Ministerio del Interior la desclasificación de todos los informes y documentos que estuvieran en su poder relacionados con el terrorista argelino. Pero hasta el pasado día 16, el magistrado de la Audiencia Nacional no recibió el visto bueno del Consejo de Ministros para que los servicios secretos remitieran a su juzgado cuatro informes elaborados por el CNI sobre Alekema Lamari.

En esos informes está recogida la relación de amistad y «control» que ejercía Sabagh Safwan sobre Lamari y otros presuntos terroristas islamistas. También quedará demostrado que el CNI vigilaba a varios miembros del comando Lavapies a través de su confidente sirio.

Sabagh Safwan es de nacionalidad siria y llegó a España en 1982, pero hasta agosto de 1993 no consiguió su condición de refugiado político. Y es en esa misma fecha cuando Sabagh fue captado por el antiguo CESID -actual CNI- como colaborador en temas árabes.

Sabagh está considerado por los servicios secretos como un excelente colaborador y en los últimos años recibía una remuneración de unos 500 euros mensuales. El confidente sirio también es conocido por el alias de El Pollero porque tiene un asador de pollos en Valencia.

Sabagh Safwan fue el primero que informó de que el séptimo terrorista suicidado en el piso de Leganés, y que la Policía no lograba identificar, era Alekema Lamari. Esa información fue facilitada por el confidente sirio a sus controladores del CNI nada más ocurrir los hechos de Leganés, pero no pudo ser confirmada por la Policía hasta octubre del año 2004, seis meses después de la explosión.

El 27 de marzo de 2004, siete días antes del suicidio del comando Lavapiés, Sabagh recibió una llamada de Lamari a modo de despedida: «Nos encontraremos en el cielo y dire a los hermanos que recen por mí». Con anterioridad a esa llamada, el Pollero recibió otra del terrorista Lamari, exactamente el 8 de marzo, donde el argelino se mostraba nervioso y preocupado por algo que tenía que ocurrir.

La función principal de Sabagh dentro del Centro Nacional de Inteligencia consistía en controlar a los miembros del GIA en España y por ese motivo se convirtió en el benefactor de uno de sus jefes, Alekema Lamari.

El terrorista argelino ingresó en prisión en 1997 por pertenencia a banda armada. Hasta que salió, en el 2002, fue recibiendo la ayuda económica, visitas y apoyo de Sabagh. Cuando Lamari abandonó la cárcel, Sabagh se convirtió en su sombra, lo recogió en Madrid y lo trasladó hasta Valencia. Allí comenzó a vivir con Abdelkrim Beghadali, imam del municipio de Torrent.

Durante el tiempo que Lamari vivió en Valencia, desde el 2002 hasta los atentados del 11-M, Sabagh lo acompañó en varias ocasiones a Madrid. Y aquí se entrevistó, entre otros, con Sherhane Ben Abdelmajid Fakhet, El Tunecino, y con Moutaz Almallah, que logró huir de España tras los sucesos del 11-M y que en la actualidad se encuentra detenido en Londres pendiente de extradición a nuestro país.

Con posterioridad esos dos mismos personajes viajaron hasta Valencia para contactar con Lamari y el grupo de radicales islamistas que estaban operando en la Comunidad Valenciana.

Se da la circunstancia de que el propio Sherhane, tal como ha reconocido Sabagh Safwan, en una declaración judicial en agosto del 2004, estuvo en el establecimiento del confidente del CNI: «Apareció a finales del año 2003. Fue a comprar dos pollos y durante el tiempo que faltaba para que estuviera a punto los pollos, cinco minutos, estuvimos hablando. Me di cuenta de que hablaba un árabe culto. Dijo una palabra y observé que podría ser tunecino. Aunque su acento podría confundirse entre jordano, palestino y sirio».

La primera detención de Sabagh Safwan por parte de los agentes de la Comisaría General de Información se produjo el 24 de marzo de 2004, pero en aquella ocasión el confidente del CNI proporcionó pocos datos a la Policía. Tan sólo admitió que conocía a Alekema Lamari, miembro del Grupo Islámico Armado (GIA), y Abdelkrim Beghadali, imam de la mezquita valenciana de Torrent.

Tras el interrogatorio Sabagh fue puesto en libertad y no llegó a declarar ante el juez (según consta en uno de los tomos del sumario del 11-M sobre los que el magistrado Del Olmo ha levantado el secreto sumarial) hasta el 23 de agosto de 2004.

Tres días después de que la Policía interrogara a Sabagh y seis días ante del suicio del comando Lavapiés, el 27 de marzo de 2004, el mismísimo Alekema Lamari llamó a su amigo sirio para adelantarle que se iba a suicidar: «Nos encontraremos en el cielo [ ] y dile a los hermanos que recen por mí».

Esa información sólo fue administrada por el Centro Nacional de Inteligencia, que además obligó a Sabagh a trasladarse desde Valencia a Madrid para intentar localizar al terrorista argelino.El Pollero, según ha podido saber EL MUNDO, llegó a Madrid el 2 de abril, un día antes del suicidio.

Sabagh no comentó las llamadas de despedida de Alekema Lamari a la Policía hasta el 18 de agosto de 2004, fecha en la que fue interrogado por tercera vez por los agentes de la Comisaría de Información.

Sabagh Safwan no sólo era amigo y ayudaba a Lamari, también lo hizo con los hermanos Chedadi. Uno de ellos, Said, está acusado de pertenecer a la célula de Al Qaeda en España, y otro, Mohamed, fue involucrado, en un principio, con los atentados del 11-M.Sabagh reconoció ante el juez Del Olmo sus gestiones ante un abogado: «El 11 de marzo de 2004 (el mismo día de los atentados) recibí en Valencia a los hermanos Chedadi y fuimos a ver al abogado de su hermano Said, Vicente Ibor».

Las relaciones de Sabagh Safwan, el confidente del CNI, con todo el entramado de los terroristas islamistas no se queda ahí. Las huellas de Sabagh aparecieron en uno de los libros que la Policía localizó en el piso de Leganés tras la inmolación del comando Lavapiés.

Sabagh explicó, judicialmente, que su huella apareció en el libro Creencia de fe, porque previamente se lo había mandado a l argelino Alekema Lamari a la cárcel. Pero otros datos de Sabagh, concretamente sus teléfonos, también aparecieron en el vehículo Skoda Fabia que la Policía encontró meses después del atentado en las cercanías de la estación de Alcalá de Henares, donde los terroristas del comando Lavapiés subieron a los «trenes de la muerte». Ese coche, casualmente, fue utilizado por Mohamed Afalah.

Mohamed Afalah, junto con Mohamed Belhadj, alquilaron el piso de Leganés y tras el suicidio huyeron de España. La Policía, en un principio, afirmó que en mayo de 2005 los dos huidos se habían inmolado en un atentado en Irak.

Sabagh Safwan informaba puntualmente a sus controladores del CNI de todas sus relaciones y contactos con los miembros de los diferentes grupos terroristas islamistas que operaban en España.

El confidente de la inteligencia española reconoció en agosto de 2004 ante el juez Del Olmo un importante hecho: «Alekema Lamari se presentó en mi establecimiento a finales de 2003 acompañado de Mohamed Afalah, huyó y me lo presentó como Musab y me dijo que era una persona de confianza».

Pero el Centro Nacional de Inteligencia no sólo recibía información sobre los terroristas islamistas del sirio Sabagh Safwan. También tenía como infiltrados al marroquí Abdelkader el Farssaoui, Cartagena, y a los argelinos Smail Latrech y Rabia Gaya. Este último también trabajaba con Fernando Huarte, presidente de la ONG Asociación Nacional de Amigos del Pueblo Palestino Al-Fatah, que a su vez era colaborador de los servicios de inteligencia españoles y miembro del PSOE de Asturias.

Algunos de estos colaboradores policiales fueron claves a la hora de poner en marcha la operación Nova, contra los terroristas que querían volar la Audiencia Nacional.




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16.10.05

 

Rodríguez y La "Pedra" Filosofal

 

A Rodríguez le quieren cambiar el apodo, ya no le llaman "Bambi", le llaman Harry Potter,. Yo no estuve de acuerdo con el primer mote en su día como no lo estoy ahora con el segundo: Bambi al menos supo hacerse respetar por sus animalitos cuando creció y se llevó a la afrancesada Celine al huerto y el protagonista de las novelas infantiles de Rowling resuelve a la perfección todos los absurdos y cosecha éxitos para su "Casa" escoba en ristre, no se le ocurre ponerse a barrer el desierto enterrando su "Casa".

Puestos a sacar parecidos, para mí el apropiado es una especie híbrido entre Gollum, el hobbit mutante de "El Señor de los Anillos" y Dobby, el elfo doméstico de "Harry Potter" que se atiza una y otra vez con lo primero que pilla, pero en versión cutre, porque el pobre Dobby lo hace por obligación y el insigne lo hace por devoción. Entre ciencia-ficción de críos anda la cosa.

La inmensa mayoría de los socialistas españoles deberían estar escondiéndose debajo de una mesa de pura vergüenza, si la tuvieran o sacando banderas españolas el día de la Hispanidad, como Paco Vázquez, pero desgraciadamente socialistas de pro como él, honesto aún con sus desbarres esporádicos, se pueden contar con los dedos de una mano y aún sobran. (.../...)


Rodríguez nos ha estado explicando durante esta semana, con su habitual brillantez, honestidad ( y por supuesto, mucho talante, ese que le caracteriza cuando le da por hablar ), que la solución a este desaguisado de la Nación pasa por encontrar una fórmula lingüística para contentarnos a todos, ya que, según él, hay una mayoría de catalanes que así sienten Cataluña y una mayoría de españoles que sienten que la única Nación que hay aquí es España. Por supuesto, para bailarnos a los españoles la versión nacionalista de la regional Sardana ( la "Sardina", esa que corre por el campo ), se guarda en la manga de payés que es el 28% de la población catalana la que así siente y que ese porcentaje no es la mayoría. El 86% de españoles que creen que no lo fue, ni lo es ni debe serlo, sí es una mayoría aplastante, ahí sí ha estado fino.

Nos deleita los sentidos con varias perlas más, a saber: dándose cuenta de que ya no podía alargar sus silencios y tras profundas meditaciones, nos suelta a bocajarro que tiene, no una ni dos, sino ocho fórmulas mágicas para contentar a todos haciendo que Cataluña sea Nación, pero matizando la palabrita de marras. Vamos a ver, su señoría: ¿no se da cuenta de que nos está confesando que el objetivo es que sí sea Nación con esta afirmación tan suya?. Tanto rollo que nos endosó con eso de que sólo es una palabra. Pues miré usted, es que una cosa es lo que es se llame como se llame, que no hay que ir a contentar a la gente, que lo que hay que hacer es impedir que se constituya una nueva Nación, que una Comunidad Autónoma de España se transforme ilegalmente en un Estado libre asociado a España con derecho a roce con la UE, que no está usted en lo que está.

Tan poco está en lo que está su señoría, que queriendo arreglar el hundimiento del partido con fórmulas magistrales al estilo la botica de la abuela, sin darse cuenta ha separado a los españoles en dos grupos. El insigne quiere inculcarnos su peculiar interpretación de las palabras y lo hace tan burdamente que uno ya no sabe si reír o llorar. Establece una clara diferenciación entre catalanes y españoles interrelacionándolos con la palabra Nación como si la cosa no fuera con nosotros y como quien no quiere la cosa. Refuerza además el concepto, apostillando que los españoles creen que sólo España es Nación. Sólo lo creemos, incautos que somos. Por cierto, él no debe serlo, porque no se incluye en el lote.

La gracia está en que los independentistas dicen que no les vale ninguna de las tres fórmulas magistrales que se ha atrevido a desvelarnos ( cómo serán las que no se atreve a revelar ), insisten en que ellos quieren su bolita, como el del chiste. Y es que, si no fuera tan grave, realmente sería de chiste.
Sigue muy ufano asegurándonos lo contentos que estaremos todos en seis meses y para arreglarlo todo, otra perla negra: dice que "no estamos todavía en el tiempo de negociar un nuevo Estatuto para Cataluña", pero se "compromete firmemente" a aprobarlo en esta legislatura.

En cristiano: que "lo suyo" no es la reforma del Estatuto que ya había, sino uno nuevo por completo, con lo que nos da la razón a los que afirmamos que es irreformable y amplia la confesión "argumentando" que no es tiempo de "negociarlo".
Si no era tiempo de negociarlo y si no hay que enmendar alguna "pelufilla" o fleco que quedase colgando sino "negociar" uno nuevo... ¿cómo se come que sí fuera tiempo de admitirlo a trámite en el Congreso?.

Don Limpio, que con su magia y su poder va a dejar el Estatuto limpio como una patena, se queda tan a gustito con la parrafada, no cae en la cuenta de que un Estatuto ya existente no se negocia, se presenta un proyecto de Ley para reformarlo, se estudia y si procede se le da paso y se enmienda. Pero él lo hace, experimenta negociando lo innegociable con aquellos que no representan a la mayoría de los españoles, catalanes incluidos, que no están de acuerdo en este asunto. Porque "el asunto" es la reforma de La Constitución y ésta le otorga la potestad al pueblo español para tal fin.

"El asunto" no es otro que haber "intercambiado estampitas", ha otorgado por la cara la consideración de Cataluña como Estado libre asociado y la fututa proclamación oficial de independencia en el mismo instante que consigan ser miembros de pleno derecho de la UE, que es lo que les impide ser aún más claros ahora. No nos vende la burra de que no negoció jamás, por mucha bromita que haga sobre el secreto de sus reuniones con Maragall o cualquier otro Objeto Voluble No Identificado, ni por aprendiz de alquimista que sea.
Maragall dice estar muy tranquilo porque le consta que a su insigne no le molesta en absoluto que Cataluña sea una Nación. ¿Y a quién le importa lo que le moleste a su señoría a estas alturas?.

En fin, lo dicho: qué más quisiera Rodríguez que parecerse a Harry Potter, a este último le salen bien las misiones imposibles, encontró la Petra Filosofal, no miente y es el bueno de la historia. El primero con parecerse al profesor Bacterio va que se mata.


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