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30.10.07

 

La versión oficial del 11-M se desinfla en Italia...

 

30-10-07



Impresiones

La versión oficial del 11-M se desinfla en Italia...


A 48 horas de que se haga pública la sentencia del 11-M, la Justicia italiana ha tomado una decisión que, en sí misma, hace trizas uno de los puntales de la versión oficial sobre la matanza. El Tribunal de Apelación de Milán ha reducido de 10 a 8 años la condena impuesta en aquel país a Rabei Osman El Egipcio, al considerar que sus atribuciones como miembro de una organización terrorista yihadista en Italia nunca fueron más allá de las que corresponden a un simple subordinado. Es decir, la Justicia italiana sostiene la condena a El Egipcio por su pertenencia a una «asociación de malhechores», pero nunca como organizador, ideólogo o jefe, que son los delitos por los que en nuestro país se le piden penas por 38.962 años de cárcel. Es imposible que la decisión del Tribunal de Milán influya a estas alturas en el fallo del 11-M, pero sí tendrá valor ante la opinión pública y ante un posible recurso. Quedan en evidencia la Fiscalía y la Policía españolas, que han considerado a El Egipcio como cerebro e instigador del 11-M y como caudillo de Al Qaeda en nuestro país. Se ponen de relieve manipulaciones importantes de la instrucción, relativas a las traducciones de las conversaciones telefónicas del acusado. Además, el papel menor que como terrorista se le atribuye en Italia se ajusta más al perfil de El Egipcio, un fanático, casi indigente y sin conocimientos básicos de español.

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...y la Comandancia de Gijón sigue chirriando

 

30-10-07



Impresiones

...y la Comandancia de Gijón sigue chirriando


La Comandancia de la Guardia Civil de Gijón, clave para conocer algunos de los entresijos del 11-M, ha sido descabezada dos veces en los últimos tres años. Si en 2004 el ministro del Interior destituía a su máximo responsable, el teniente coronel José Antonio Rodríguez Bolinaga, por no haber entregado al juez Del Olmo la cinta en la que el confidente Lavandera desvelaba la trama asturiana de explosivos, ahora ha sido el turno del comandante Gonzalo Moreno, que fue sustituto interino de aquél y que, en la actualidad, era el número dos de la Comandancia. Lo sorprendente del caso es que Moreno había dirigido en los últimos meses una delicada investigación sobre una trama de corrupción interna que le había valido la felicitación por escrito del propio director general de la Guardia Civil y de la Policía, Joan Mesquida. La trama estaba relacionada con la falsificación de ropa de marca y en ella podrían estar implicados varios agentes. La razón que aducen los mandos para proceder a la destitución de Moreno es la «pérdida de confianza» por no haber dado cuenta a sus superiores de datos de su investigación, extremo que el comandante desmiente en un dossier que ha elevado a la Dirección General. Mesquida debería examinar el asunto hasta el fondo, por la relevancia del caso en sí, pero también porque ofrece una idea nada tranquilizadora del contexto en el que la Guardia Civil de Gijón ha estado desarrollando su actividad, que incluye informes sobre el peor atentado de la Historia de España.

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EL BLOC DE...Qué cabe esperar de la sentencia..Luis del Pino

 

30-10-07



EL BLOC DE...

Qué cabe esperar de la sentencia


Luis del Pino

En un caso de tráfico de droga, ¿podría admitirse como prueba una mochila llena de hachís que hubiera aparecido en una comisaría, pero a la que nadie hubiera visto en la casa de los acusados? ¿Y una papelina de heroína encontrada también en comisaría, entre las ropas de un acusado, pero la cual no hubiera sido detectada por los perros que revisaron las ropas unas horas antes?

O imaginemos, por ejemplo, un asesinato por arma de fuego. Imaginemos que la Policía dice que se utilizó una pistola del calibre 22, simplemente porque al acusado se le encontró una pistola de ese calibre. Imaginemos que los abogados solicitan al juez instructor que se extraiga la bala de la víctima, para verificar su calibre, y que el juez instructor deniega esa solicitud. Imaginemos que, al llegar el juicio, el tribunal ordena que se compruebe el calibre de la bala. Imaginemos que entonces nos enteramos de que la víctima fue incinerada 48 horas después de su muerte, sin extraer la bala previamente. Imaginemos que, sin embargo, los desgarros en la ropa de la víctima sugieren que no se utilizó una bala calibre 22. Imaginemos que los peritos policiales achacan entonces esos desgarros a algún enganchón que las ropas sufrieran mientras estaban bajo custodia. ¿Podría darse por bueno, en ese juicio por asesinato, que la bala utilizada era del calibre 22? Evidentemente, no.
(.../...)

Pues eso es lo que, sin embargo, la Fiscalía ha pretendido hacer en el 11-M, sosteniendo que en los trenes se utilizó Goma 2 ECO porque fuera de los trenes se encontró Goma 2 ECO. Eso es lo que sucedió durante la causa: que el juez Del Olmo rechazó todas las peticiones que se le hicieron para determinar el tipo de explosivo usado en los trenes.

Eso es lo que sucedió en el juicio: que, cuando el tribunal ordenó que se repitieran los análisis, nos enteramos de que los trenes habían sido desguazados y las pertenencias de las víctimas habían sido incineradas. En las pocas muestras conservadas aparecieron restos de sustancias incompatibles con la Goma 2 ECO, pero entonces los peritos oficiales achacaron la aparición de esas sustancias a una contaminación producida durante la custodia de las muestras... ¿Puede darse por bueno, en esas condiciones, que las bombas del 11-M eran de Goma 2 ECO? Evidentemente, no.

¿Qué espero yo de la sentencia? Pues algo muy simple: que esté de acuerdo con el sentido común. Y que abra la puerta para investigar por qué se ha construido una versión oficial sobre tantas mentiras.

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A SANGRE FRIA Regreso a la Casa de Campo David Gistau

 

30-10-07



JUICIO POR UNA MASACRE / La opinión / A SANGRE FRIA

Regreso a la Casa de Campo


DAVID GISTAU

Como el propio atentado, la sentencia va a coincidir con una temperatura de avidez electoral, a la que hay que añadir el brillo de navajas de las cuentas pendientes, que son la expectativa principal, más allá de la justicia y la reparación a las víctimas, que en estos días previos estimulan los cenáculos del periodismo y de la política. A causa de ello, los 15 folios que Javier Gómez Bermúdez leerá en el revisitado búnker de la Casa de Campo el próximo miércoles serán como un pedazo de carne arrojado a la charca de los cocodrilos para que se devoren entre ellos como en esas pugnas del National Geographic. En lo que vamos a fracasar, por segunda vez después del agit-prop del «pásalo», es en la capacidad que nos sería exigible de consolidar ante la tragedia un espíritu cohesionado, émulo del United We Stand. Uno al que no distraigan las tensiones políticas a la hora de determinar quiénes son en verdad los culpables de aquella matanza, uno que no se apropie del odio para convertirlo en munición retórica de la lucha por el poder. Eso es lo que está claro.
(.../...)

Lo que no está claro es que el sumario que vertebró el proceso abarque entera toda la trama del 11-M, ni que, por tanto, la sentencia aporte a las víctimas el alivio terapéutico del caso que está resuelto y que puede diluirse como materia histórica. Lo que no está claro es que Rabei, Belhadj y El Haski, improvisados por la Fiscalía como cúpula de mando para compensar la ausencia estelar de 'El Chino' y 'El Tunecino', no vayan a salir más o menos bien parados con simples condenas por pertenencia a banda armada, que demostrarían que hubo acusaciones infladas para apuntalar la teoría oficial. En ese caso, la terna de los presuntos autores intelectuales no estaría compuesta sino por unos yihadistas de cabotaje, a partir de los cuales fueron construidos, con métodos tan chuscos como las escuchas de Milán, personajes de mayor calibre que habían de servir para neutralizar una investigación más profunda. Y, por último, lo que también habrá que comprobar es si la sentencia eleva a la categoría de caso abierto la actuación, antes y después del atentado, de las Fuerzas de Seguridad.

Tanto las negligencias de los manolones y los víctor que impidieron atajar la conversión de unos chorizos de barrio en guerreros santos inspirados por Al Qaeda (el destino de Zouhier está unido a la valoración que el Tribunal haya hecho de las informaciones desatendidas), como las pruebas sobrevenidas, de las cuales la mochila de Vallecas es la más famosa, que apuntan al interés por sacar rentabilidad política al mismo atentado que no se pudo, o no se quiso, evitar.

Más allá de las dudas respecto a la naturaleza de los explosivos, donde no queda tanto margen para la sorpresa, es para la trama asturiana y Mina Conchita.

En cuanto a ETA, no merece figurar ni como nota a pie de página. Veremos.

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La Justicia italiana ya no piensa que 'El Egipcio' sea un 'jefe' terrorista

 

30-10-07



JUICIO POR UNA MASACRE / La autoría intelectual

La Justicia italiana ya no piensa que 'El Egipcio' sea un 'jefe' terrorista


El Tribunal de Apelación de Milán rebaja de 10 a 8 años su condena por considerarle «un miembro más» de la célula islamista desarticulada en Italia La Fiscalía española pide para él 38.962 años de cárcel por creerle uno de los 3 autores intelectuales del 11-M

IRENE HDEZ. VELASCO. Corresponsal

ROMA.- La Sala Tercera del Tribunal de Apelación de Milán rebajó ayer de 10 a ocho años de cárcel la condena contra Rabei Osman el Sayed, más conocido por el sobrenombre de Mohamed El Egipcio, considerado en España como uno de los tres cerebros de los atentados del 11 de Marzo, en los que murieron 191 personas y fueron heridas 1.841.

Los jueces han sentenciado que Rabei Osman formaba parte de una asociación delictiva cuyo objetivo era el terrorismo internacional, pero no que fuera el organizador y responsable del grupo.

Por su parte, Rajeh Yahya, considerado el «discípulo» de El Egipcio, ha visto reducida de cinco a cuatro años de cárcel la condena que pesaba sobre él por actividades de terrorismo internacional, al aplicarle los magistrados las atenuantes genéricas.
(.../...)

De cualquier manera, el Tribunal de Apelación de Milán se limitó ayer únicamente a anunciar el fallo. Las motivaciones de la sentencia aún no se han dado a conocer y no se harán públicas hasta dentro de, aproximadamente, dos meses.

La reducción de dos años que ha obtenido El Egipcio era calificada por su abogado en Italia, Luca D'Auria, de «flaca consolación». «El tribunal entiende que él no era un jefe de la organización terrorista, sino un miembro más. No obstante, para Rabei continúa siendo grave el que le consideren partícipe de una asociación con fines terroristas, algo que él siempre ha negado», explicó D'Auria.

En este sentido, el letrado se mostró muy sorprendido por que «el tribunal no haya tomado en consideración el hecho de que las transcripciones de las interceptaciones telefónicas ordenadas por la Fiscalía de Milán hayan sido desmentidas durante el juicio de Madrid».

Según las transcripciones realizadas por los peritos italianos, Rabei Osman se define a sí mismo en una de las conversaciones telefónicas como «el hilo de Madrid», una frase que, sin embargo, no consta en la traducción realizada por los especialistas españoles.

«Por este motivo, y a la vista de cuál sea la sentencia de Madrid, recurriremos esta condena y valoraremos presentar un recurso ante la Corte Europea de Derechos Humanos», concluía D'Auria, que lo fundamenta en que una prueba haya sido interpretada de forma distinta en un país y en el otro.

La acusación del juicio del 11-M ha pedido para El Egipcio 38.962 años de prisión. La Fiscalía le considera el inductor del movimiento yihadista en Madrid que culminó con la matanza de Atocha, lo que le convierte en el líder intelectual de los atentados.

El Egipcio está en la cárcel desde el 7 de diciembre de 2004 y actualmente se encuentra recluido en el presidio italiano de Voghera, en el norte de Italia. Desde allí conocerá mañana, a través de una videoconferencia, la sentencia del proceso por los atentados de Madrid.

Según la versión de la Fiscalía, las ideas sobre la yihad de Rabei Osman -además de las de Yusef Belhadj y Hasan Haski, los otros islamistas a los que la acusación considera como líderes intelectuales de los atentados- impulsaron, en efecto, la masacre. Además, le atribuye el aleccionamiento de la célula liderada por El Tunecino y El Chino, la comunicación de las últimas instrucciones en los días previos al 11 de Marzo y la misma elección del día de los atentados.

Todo ello lo concluye la Fiscalía fundamentalmente de los contactos telefónicos de El Egipcio con el islamista Yahia Mamad en los meses anteriores a la matanza. En uno de ellos, según la versión de la policía italiana, Rabei Osman dice: «Escúchame Yahia, ten cuidado y no hables, la operación entera de Madrid fue mía [idea mía] [...] Fueron de los más queridos amigos [...] Cayeron mártires, que Alá les tenga en su misericordia. El hilo de la operación de Madrid fue mío, ¿entiendes? Los trenes [...]».

El Egipcio, que durante el juicio del 11-M se mantuvo silencioso y aislado del resto de los acusados, siempre ha negado las acusaciones. Su abogado, Endika Zulueta, cuestionó las pruebas que la Fiscalía expuso contra él, alegando que las grabaciones de la policía italiana son ilegales, están mal traducidas y no acreditan que la voz que se escucha en ellas sea la de El Egipcio.

Algunos letrados -como, por ejemplo, Juan Carlos Rodríguez Segura, abogado habitual de la AVT y que representó a una quincena de víctimas- consideraron insuficientes los indicios contra Rabei Osman y retiraron la acusación contra él.

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ANGEL ACEBES: «Sólo quieren sacar rédito electoral con la masacre»

 

30-10-07



JUICIO POR UNA MASACRE / ANGEL ACEBES

«Sólo quieren sacar rédito electoral con la masacre»


CARMEN REMIREZ DE GANUZA

MADRID.- La noticia de que el PSOE prepara una ofensiva contra el PP a cuenta de la sentencia del 11-M facilitó ayer el discurso de los populares. «Al PSOE le da igual lo que diga la sentencia porque ya tiene la campaña montada contra el PP. Su objetivo no es que se haga justicia sino sacar el máximo rédito electoral con la masacre terrorista, por cierto, como ha hecho siempre», dijo Angel Acebes. Fiel a su estilo, Rajoy transformó la sentencia de Acebes en una mera advertencia en ese sentido. «Espero y deseo», dijo en Telecinco, «que nadie quiera utilizar esto para sus propios fines políticos y partidistas».
(.../...)


Los números uno y dos del PP no tuvieron ningún problema a la hora de concertar el mensaje político, sobre el que no sólo se mostraron de acuerdo los miembros del Comité de Dirección sino también los notables de maitines. Hasta los tradicionalmente más antagónicos, Eduardo Zaplana y Alberto Ruiz-Gallardón, coincidieron ayer no sólo en la necesidad de afear estos días al PSOE su anticipada instrumentalización de la sentencia sino también en sacar pecho a partir del miércoles con un discurso de perfil alto que reivindique la posición del PP.

Algunos apostaron por que los jueces condenarán a los islamistas «detenidos por el propio Gobierno del PP» y que su resolución «permitirá mantener» que el caso sólo quedará cerrado con la autoría intelectual. Pero a la espera de la lectura de la sentencia y de la decisión de Rajoy, sus notables descartaron un discurso a la defensiva y se mostraron más preocupados por el «lío mediático» del 11-M que por su repercusión electoral.

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JOSE BLANCO «Creo que la sentencia enterrará las falsedades lanzadas»

 

30-10-07



JUICIO POR UNA MASACRE / JOSE BLANCO

«Creo que la sentencia enterrará las falsedades lanzadas»


MANUEL SANCHEZ

MADRID.- El PSOE quiere mostrarse prudente mientras afila los cuchillos, en el convencimiento de que una de las sentencias más esperadas de la historia de la democracia «enterrará las falsedades que algunos han lanzado sobre el mayor atentado de nuestra Historia», según palabras de José Blanco, dichas ayer tras la reunión de la Ejecutiva Federal del PSOE.

Blanco dijo esto no sin antes advertir de que no es el momento de hacer valoraciones y hay que esperar a que los tribunales se pronuncien.
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No obstante, con una seguridad que no dejaba lugar a dudas sobre lo que el PSOE espera del fallo judicial, Blanco indicó que confía en que la sentencia deje tres cosas claras, además de la ya mencionada: «Dar a conocer la verdad judicial, condenar a los responsables de esta atrocidad y, sobre todo, dar algún consuelo a las familias de las víctimas».

Blanco se quedó ahí, pero no otros dirigentes del PSOE que quieren pasar factura.

Así, el diputado Antonio Hernando ya afirmó ayer que el PP, debe prepararse «psicológicamente para aceptar lo que llevan sin aceptar desde marzo de 2004».

El PSOE, no obstante, sigue guardando sus mejores cargas de profundidad contra el PP, a la espera de conocer el texto de la sentencia que, aunque dice intuir, no sabe cómo se concreta.

Por ello, hay todo un dispositivo preparado para estudiar la sentencia de principio a fin y hacer después los correspondientes análisis políticos con toda solvencia. La batalla empieza mañana.

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Llamazares cree que el tribunal va a rebatir la «teoría de la conspiración»

 

30-10-07



JUICIO POR UNA MASACRE / IZQUIERDA UNIDA

Llamazares cree que el tribunal va a rebatir la «teoría de la conspiración»


AGUSTIN YANEL

MADRID.- Gaspar Llamazares cree que la sentencia sobre el 11-M «va a desautorizar de manera solemne la teoría conspirativa del PP». Espera que, después, el partido de Mariano Rajoy rectifique, porque «en materias tan importantes no vale la estrategia de tirar la piedra y esconder la mano», dijo el coordinador general de Izquierda Unida (IU) en una rueda de prensa.

«Si un partido político ha apostado, frente a la Justicia, por la teoría de la conspiración, cuando la Justicia prevalece tiene que rectificar. No puede sostenella y no enmendalla», añadió.

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La duda, en su opinión, está en saber si el PP va a seguir empeñado en mantener esa teoría o si ahora va a cambiar. «Lo adecuado sería que el PP, frente a la desestabilización que ha producido, la injerencia en el Poder Judicial y la deslegitimación de las elecciones del 14-M, rectifique a fondo», indicó.

Está convencido de que la sentencia va a coincidir con las conclusiones a las que llegó el Congreso de los Diputados: que fue un atentado de «naturaleza yihadista, sin participación de ETA y con ninguna conspiración político-mediática». «Cuando un político miente de manera colectiva sobre intereses generales está traicionando la confianza de los ciudadanos, e IU no quiere que el PP lo haga», subrayó.

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Destituido el 'número dos' de la Comandancia de Gijón que investigaba la corrupción interna

 

30-10-07



Destituido el 'número dos' de la Comandancia de Gijón que investigaba la corrupción interna


Sus superiores han argumentado «pérdida de confianza» en el comandante Gonzalo Moreno Este mando alertó a Asuntos Internos de posibles casos de extorsión y cohecho de agentes

FERNANDO LAZARO

MADRID.- En plena investigación. Con datos muy delicados. Los nombres de agentes de la Comandancia, en la picota. Y cuando estaba a punto de estallar judicialmente el caso, el comandante Gonzalo Moreno, número dos de la Comandancia de Gijón, ha sido destituido del cargo.

Se encontraba inmerso en las pesquisas que hacían presagiar un importante caso de corrupción en el seno de esas dependencias del Instituto Armado. Pero, oficialmente, la destitución se produce por «pérdida de confianza» de sus superiores. Este comandante estuvo al frente de la Comandancia, de forma interina, tras la destitución del teniente coronel Rodríguez Bolinaga por ocultar la cinta grabada donde Lavandera informaba a la Guardia Civil de los planes de José Emilio Suárez Trashorras y Antonio Toro (procesados por el 11-M) con Goma 2 ECO.
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La destitución oficiosa del número dos de Gijón se produjo cuando Moreno se encontraba al frente de la Comandancia, ya que su superior, el teniente coronel Juan Bautista Martínez Raposo, se encontraba en ese momento de vacaciones.

Fue en agosto cuando Moreno actuó contra una trama que se dedicaba a la venta falsificada de ropa de marca. Esa actuación fue el desencadenante de su destitución. En la operación fue detenida, entre otros, la mujer de un agente ya fallecido del Instituto Armado, que estaba siendo investigado por Asuntos Internos cuando falleció. El Juzgado no pudo intervenir tras este fallecimiento, ya que el cadáver del agente, adscrito a la Policía Judicial, fue incinerado.

Venta de ropa falsa

En esa investigación por venta de ropa falsificada apareció implicada la viuda de este agente, que fue detenida por la Patrulla Fiscal apoyada por el Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga de la Comandancia. Se da la circunstancia de que la operación llevada a cabo por el equipo dirigido por el comandante recibió la felicitación por escrito y personalizada del director general de la Policía y de la Guardia Civil, Joan Mesquida.

Pero ya antes de llevar a cabo esta operación, en plena Feria de Gijón, cuando la trama delincuencial movía más cantidad de ropa falsificada, se había abierto una investigación interna, a instancias de este mando y tras consultar con su coronel, Alfonso Santos. Los datos sobre posibles casos de corrupción de agentes del Instituto Armado de Gijón fueron remitidos a la Unidad de Asuntos Internos de Madrid. Según explicaron a este periódico fuentes de la Guardia Civil, las sospechas estaban centradas en agentes de la Policía Judicial. Se investigaba si estos guardias protegían al mayorista de la ropa falsificada, el que la vendía a intermediarios que, a su vez, la vendían por las esquinas. Según estas fuentes, los agentes se encargaban de que los inmigrantes ilegales que se dedicaban a la venta de esta ropa se la adquirieran al mayorista para el que trabajaban. En caso contrario, les detenían, lo que podría significar su expulsión. Los investigadores cifraban en 800 euros al mes lo que podían percibir los agentes corruptos.

La investigación sobre esta presunta trama de corrupción estaba en manos de Asuntos Internos. Fue Moreno quien solicitó a su coronel que trasladara los datos a esta unidad.

Desde Asuntos Internos se propuso cerrar las investigaciones tras el fallecimiento del guardia antes citado, que era objeto de seguimiento y de pinchazos telefónicos. Entendían que, una vez fallecido, no tenía sentido continuar investigando. Pero fue el Juzgado de Instrucción número 1 de Gijón, dirigido por el juez decano Juan Laborda, el que decidió no archivar el caso. Y es que todo apunta a una trama de corrupción. La viuda del agente fallecido ya amenazó con tirar de la manta cuando fue detenida.

La razón aducida por sus mandos para destituirle es la «pérdida de confianza». Aseguraban que no había informado a sus superiores. Los documentos apuntan lo contrario.

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Campillo denuncia que la Guardia Civil infló su minusvalía para expulsarle

 

30-10-07



Campillo denuncia que la Guardia Civil infló su minusvalía para expulsarle


MADRID.- A tan sólo dos días de que se conozca la sentencia por los atentados del 11-M, el agente de Información de la Guardia Civil Jesús Campillo ha roto el silencio al que le han abocado para denunciar que los servicios médicos del Instituto Armado han inflado su grado de minusvalía para apartarle así definitivamente del servicio.


Con 35 años en el Cuerpo y con un expediente intachable, no puede continuar dedicándose al oficio al que ha dedicado gran parte de su vida porque a sus superiores no les gustó que el agente diera a conocer, a través de la cadena Cope, una cinta en la que el confidente Lavandera advertía del tráfico de explosivos en Asturias.
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Para Campillo, que ayer concedió una entrevista al programa La Mañana de la cadena Cope, su retirada del servicio «más que una jubilación es una exclusión». «Cuando me calificaron con un 25% de minusvalía pedí ser reconocido por los médicos de la Seguridad Social, que sólo me dictaminaron un 16%. Con un 16% no se puede jubilar a nadie. A nadie con esta minusvalía le echan», comentó indignado.

Campillo recordó cómo Lavandera acudió a la Guardia Civil después de que en la Policía se rieran de él. «Estaba desesperado, no le hacían caso», explicó el agente, que decidió quedar con él y grabar la conversación que ambos mantuvieron, en la que el confidente le explicaba que Toro y Trashorras se jactaban en el club Horóscopo de estar traficando con grandes cantidades de explosivos. «Hice un informe con la grabación y entregué la cinta a mis superiores, que decidieron no investigar, al no ser ésta una demarcación territorial de la Guardia Civil, sino de la Policía».

Después de que la grabación se difundiera en la cadena Cope, Campillo tuvo que responder ante el coronel Búrdalo. «Vino a Gijón a verme, me trató como un delincuente, me coaccionó, me amenazó y me dijo que si no cambiaba mi declaración, me iba a arrepentir», aseguró el agente, que relató el calvario que ha sufrido desde entonces. «Cuando la cosa estaba candente, hasta mis propios compañeros se apartaban de mí por miedo. Me han abocado al barranco», añadió Campillo.

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29.10.07

 

ANTE LA SENTENCIA

 

29-10-07



Editorial

ANTE LA SENTENCIA


Los lectores que examinen el amplio informe que hoy publicamos sobre las actitudes mantenidas en sus editoriales por los dos grandes diarios nacionales durante los tres años y medio de investigación judicial del 11-M tendrán más de una sorpresa. Así, por ejemplo, descubrirán que mientras EL MUNDO fue inicialmente escéptico sobre una posible colaboración de ETA con los islamistas, su principal competidor -en línea con una opinión muy autorizada dentro del PSOE- daba credibilidad a tal hipótesis. Paradójicamente, cuando luego aparecieron múltiples elementos circunstanciales que aconsejaban investigar en esa línea, EL MUNDO pidió en vano que se hiciera y ese competidor acuñó despectivamente la «teoría de la conspiración» como arma arrojadiza contra todo aquel que no se atuviera a la versión oficial.

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El episodio es elocuente de cuál ha sido la disposición periodística de cada quien y, puesto que -al hilo de la sentencia que será comunicada pasado mañana- es de esperar una ofensiva gubernamental en el frente mediático equivalente a la que el PSOE prepara contra el PP en el estrictamente político, EL MUNDO colgará a partir de hoy en Internet su casi centenar y medio de editoriales sobre la matanza, así como los de su antagonista. Que sean los ciudadanos quienes libremente pongan nota a cada uno.

Ya hemos advertido que no sólo «acataremos» sino también «respetaremos» la sentencia diga lo que diga, pero ¿qué cabe esperar de ella? Resulta patético leer que el tribunal establecerá que se trató de un atentado yihadista -como si alguien hubiera dudado de que El Tunecino procediera de Túnez- cuando es obvio, y EL MUNDO así lo ha reiterado una y otra vez, que los islamistas fueron la mano de obra del atentado. O que ETA no aparecerá como parte de la trama, cuando toda investigación en esa dirección fue cercenada. No, lo más importante que el tribunal va a determinar es si las tres personas señaladas por la Fiscalía como «autores intelectuales» (El Egipcio, Belhadj y Haski) fueron quienes, en efecto diseñaron y ordenaron el atentado en nombre de Al Qaeda y como represalia por el apoyo de Aznar a la invasión de Irak.

Lo siguiente más importante será establecer si las otras dos personas consideradas autores materiales (Zougam y Bouchar) y las otras tres acusadas de haber intervenido como cooperadores necesarios de 191 asesinatos (Gnaoui, Trashorras y Zouhier) son declaradas culpables de esas conductas. El 99% de los 311.959 años de cárcel que pide la Fiscalía pende sobre estas ocho personas. Bastará una mera comparación aritmética para saber el miércoles cuál ha sido el grado de acierto del Ministerio Público.

Aunque este no sea un baremo definitivo, el hecho de que sólo se haya producido una excarcelación durante las deliberaciones del tribunal indica que la inmensa mayoría de los imputados van a ser condenados. Pero no es lo mismo ser condenado como inductor o autor material de 191 asesinatos que serlo por pertenencia a banda armada, circunstancia bastante obvia en el caso de estos islamistas. Como tampoco es lo mismo ser condenado por tráfico de explosivos -cosa que sin duda hacían los asturianos- que serlo como responsables de la masacre.

Si el tribunal considerara a Trashorras culpable de los 191 asesinatos, será esencial aclarar quién le encargó fabricar «bombas con móviles» en el verano de 2001 pues llevaría implicado desde entonces en acciones terroristas. Si, por el contrario, la sentencia no diera por acreditado que fue su dinamita la que estalló en los trenes, faltaría una pieza esencial del rompecabezas -el arma del crimen- y ello obligaría a reabrir la investigación policial y judicial.

Es muy importante lo que diga el tribunal sobre la naturaleza de los explosivos, la actuación de las Fuerzas de Seguridad, sus relaciones con los confidentes -¿habrá o no deducciones de testimonios?- y la propia instrucción del juez Del Olmo. De todo ello depende que nos encontremos ante una sentencia abierta que suponga un nuevo estímulo para la investigación de lo mucho que, a nuestro entender, queda por aclarar o que a la sociedad se le transmita una rotunda sensación de que el caso está cerrado. Desde nuestra perspectiva se comprenderá en todo caso que, sea cual sea el desenlace, siempre vayamos a ceñirnos al criterio del magistrado Gómez Bermúdez cuando declaró que una cosa es la sentencia de este primer juicio oral y otra «la verdad del 11-M».

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De la investigación al conformismo

 

29-10-07



JUICIO POR UNA MASACRE / Guía para seguir la sentencia del miércoles

De la investigación al conformismo


La actitud de los dos grandes medios nacionales de prensa escrita ante la matanza del 11-M a través de sus editoriales

CASIMIRO GARCIA-ABADILLO

El próximo 31 de octubre se conocerá la sentencia del juicio por el mayor atentado terrorista de la Historia de España.

El tribunal presidido por el magistrado Javier Gómez Bermúdez dará su veredicto sobre los 29 imputados cuando habrán transcurrido más de tres años y medio desde aquel terrible 11 de marzo.

La investigación sobre el 11-M en sus distintas vertientes, policial, judicial, parlamentaria y periodística, ha provocado una enorme división en la sociedad, alineada en dos bloques que se corresponden casi milimétricamente con los dos grandes partidos.

El hecho de que el atentado se produjera a sólo tres días de unas elecciones generales y que una de sus consecuencias fuera precisamente un vuelco inesperado en su resultado, ha marcado a fuego la posición de unos y otros. Sin duda, la sentencia que conoceremos en breve será también utilizada como arma electoral en una precampaña que se augura bronca y desabrida.

Al final, la sentencia establecerá unos hechos y unas consecuencias penales. Pero en torno a ellos se va a producir un encarnizado debate en la opinión pública.

Los principales medios de comunicación se han posicionado claramente durante el tiempo que ha durado la instrucción y el juicio oral. Pero han sido dos periódicos, EL MUNDO y El País, los que han polarizado la atención de la clase política y de los ciudadanos.

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Uno y otro reflejan dos visiones distintas, cuando no contradictorias, de lo ocurrido en torno al atentado.

Mientras que EL MUNDO ha seguido desde el principio la línea de primar la información, El País se ha caracterizado por su defensa a ultranza de la instrucción judicial y de la investigación policial. Al tiempo que el diario del Grupo Prisa ha sido el abanderado de la versión oficial sobre lo ocurrido, ha hecho todo lo posible por desacreditar a su principal competidor, bautizándole como el defensor de la llamada teoría de la conspiración.

Pero, ¿cuál ha sido en todo este tiempo la posición real de uno y otro en torno al 11-M? Más allá de los comentarios de tertulia, ¿cómo se han posicionado EL MUNDO y El País ante los grandes hitos informativos relacionados con los atentados de Madrid?

El repaso detenido por los editoriales de ambos medios sorprenderá a más de un lector.

TRAS LA MASACRE

Pocos sucesos han provocado tanto impacto y, en los primeros momentos, tanta solidaridad como la matanza de los trenes que tuvo lugar sobre las 7.40 horas del día 11 de marzo de 2004.

Ese día fue largo y angustioso. Informativamente, frenético. La contabilización de las víctimas, los primeros datos sobre la posible autoría, la aparición de una furgoneta en Alcalá de Henares llena de pistas, las ruedas de prensa de Aznar y Acebes, una sospechosa reivindicación por internet, etcétera.

No había nada seguro. Sólo el dolor y el ejemplo que dio Madrid a todo el mundo.

El editorial de El País del 12 de marzo, bajo el título 11-M afirmaba: «A esta hipótesis [la de la autoría de Al Qaeda] debe añadirse como mero automatismo lógico la de que la actuación criminal sea producto de una coalición terrorista islamista y etarra, de forma que los asesinos hubieran terminado fusionando sus dos sangrientas banderas y confirmando de forma siniestra la profecía de Bush y de Aznar, que querían confundir todos los terrorismos y convertirlos en uno solo [...] No cabe, por tanto, descartar del todo la pista etarra, aunque sólo sea por la eventualidad de un terrorismo de dos cabezas».

Releer ahora ese texto, a sabiendas de lo que ha dicho ese mismo diario sobre la posibilidad de una conexión entre el 11-M y ETA resulta aleccionador. Sobre todo, cuando desde sus páginas se ha machacado a los que hemos mantenido que había que investigar esa vía ante los indicios que, posteriormente, fueron apareciendo.

Mientras, EL MUNDO, ese mismo día, descartaba prácticamente la posibilidad sobre la autoría combinada que avalaba El País: «Hay una tercera aunque increíble hipótesis; una alianza entre ETA y los grupos islámicos terroristas que ayer barajaban algunos expertos internacionales en la BBC. No nos parece plausible esta asociación entre una banda marxista-leninista y unos fanáticos islámicos».

No se desmayen. EL MUNDO fue, quizá, en los primeros momentos, el periódico más escéptico respecto a la participación de ETA en el atentado de Madrid.

Incluso días después de la victoria electoral del PSOE, EL MUNDO fue muy crítico con algunas decisiones adoptadas por el Gobierno de Aznar. Un ejemplo es el siguiente párrafo de un editorial publicado el 19 de marzo: «Hay dos episodios en los que sí es posible criticar a organismos del Gobierno. El primero es el precipitado comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores a los embajadores en la tarde del jueves, dando por hecho que ETA era responsable de las muertes. Todo indica que la ministra estaba mal informada. Y el segundo es el primer informe del CNI, en el que los servicios secretos afirman que se 'considera casi seguro que la organización terrorista ETA es la autora de los atentados'».

El País (al contrario que la Cadena Ser, emisora de radio de su mismo grupo), mantuvo una postura más bien condescendiente con el Gobierno, al menos en esos primeros días. Atentos a lo que dijo el editorial de dicho diario el 14-M, día de las elecciones: «Al margen del 11-M, ETA sigue presente, y si carece hoy de una perspectiva política que dé sentido a sus crímenes es porque el Pacto [antiterrorista] le ha cerrado cualquier esperanza de que un cambio de mayoría pueda abrir paso a una negociación política».

Sí, han leído bien. El País defendía el mismo día de las elecciones la vigencia del pacto antiterrorista, entre otras cosas, para cerrar la puerta a cualquier negociación política con ETA. Cosas veredes.

LA COMISION PARLAMENTARIA

La aparición de las primeras informaciones comprometidas (por ejemplo, que los dos principales implicados en el tráfico de explosivos eran confidentes policiales, noticia adelantada por EL MUNDO) crearon la lógica tensión política.

Mientras que EL MUNDO saludaba (editorial del 6 de mayo de 2004) la decisión de Mariano Rajoy de tomar la «iniciativa política al exigir una comisión de investigación sobre el 11-M», El País remoloneaba a ese respecto: «El PSOE no tiene mucho que ganar como partido y el PP tiene bastante que perder. Es lógico que espontáneamente no manifiesten un enorme interés en la comisión y que prefieran acotarla en cuanto a duración, análisis de documentos y comparecencias [27 de junio de 2004]».

Dos visiones distintas. EL MUNDO quería que la comisión de investigación sirviera para exigir el conocimiento de la verdad. El País circunscribía su actuación al ámbito de los intereses partidarios.

Mientras que EL MUNDO pedía comparecencias de políticos, confidentes y altos mandos policiales, El País se mostraba reticente, en línea con los deseos del PSOE que, hay que recordarlo, en su primera lista de comparecientes no citó a ningún mando de la Guardia Civil, ni a Aznar ni, por supuesto, a Zapatero.

En esas semanas, EL MUNDO siguió aportando información valiosa sobre el atentado (por ejemplo, que El Tunecino había estado vigilado por la Brigada Provincial de Información de Madrid antes del atentado, o que la famosa casa de Morata era propiedad de un detenido por su relación con Al Qaeda).

La posibilidad de que la comisión parlamentaria se convirtiera finalmente en un órgano de pasteleo político fue denunciada por EL MUNDO en un editorial publicado el 23 de junio de 2004: «La coincidencia de que ni el PSOE ni el PP hayan pedido que Aznar ni Zapatero comparezcan, provoca inevitables sospechas de que ha existido un pacto entre ambos, denuncia que ya han expresado los nacionalistas e IU».

Gracias a editoriales como éste, la Comisión alargó sus trabajos y se propusieron nuevas comparecencias, lo que no pareció gustarle a El País. He aquí dos ejemplos: «Los socialistas, que intentan orientar la comisión hacia el compromiso de todos los partidos de formalizar un pacto de Estado contra el terrorismo islámico, no parecen muy partidarios de alargarla con nuevas comparecencias, y menos con la de Aznar, porque prolongaría debates muy alejados de su agenda y porque podría comprometer la imagen de un Gobierno que pasa página y mira al futuro [editorial publicado el 5 de septiembre de 2004]».

Es decir, El País analiza la comisión siempre en función de una estrategia política, no del conocimiento de la verdad. La justificación de su posición contraria a la comparecencia del ex presidente del Gobierno no tiene desperdicio y queda reflejada en un editorial publicado el 16 de septiembre de 2004: «Nunca fue cierto que Aznar no tuviera nada que aportar, como dijeron algunos socialistas, pero resultaba defendible la idea de que era conveniente evitar el precedente de un ex presidente llamado a declarar ante una comisión de investigación».

Es decir, que, para El País, lo defendible, por encima de cualquier otra consideración, es la no estigmatización que se produciría para un ex presidente si éste fuera llamado a declarar a una comisión parlamentaria. ¿Les suena el argumento referido a otro ex presidente?

Mientras que EL MUNDO siguió aportando información (la aparición del Skoda Fabia en Alcalá, contactos entre presos etarras e islamistas, los papeles de Bensmail, etcétera), El País comenzaba a apuntar sus baterías contra los medios que no se conformaban con la verdad oficial. El bombardeo mediático no tenía tanto por objeto acallar a los incontrolados, como provocar una brecha en el propio PP, haciendo creer al partido de Rajoy que lo mejor para sus intereses era dar carpetazo al asunto.

Un buen ejemplo de ello es el editorial publicado por El País el 4 de abril de 2005: «Incapaz de asumir sus errores y de reconocer sus equivocaciones, y contando con la inestimable colaboración de algún medio, el PP ha ido incorporando las más absurdas interpretaciones, en una orgía conspirativa en la que pretende combinar sucesiva o simultáneamente a ETA, Al Qaeda, el PSOE, grupos facciosos del CNI y de la Guardia Civil, servicios de información de Francia y de Marruecos. Poco les ha importado -al PP y al medio que le ha acompañado o dirigido en este viaje- falsear la realidad, inventar historias o poner en tela de juicio la investigación policial y judicial».

El cierre de la comisión de investigación, visto con alborozo por El País, había sido valorado por EL MUNDO como un acicate para continuar con su labor: «En lo que concierne a EL MUNDO, es un firme compromiso. Este periódico seguirá investigando la masacre a pesar del cierre de la comisión. Se lo debemos a las víctimas, al conjunto de la sociedad española y a nosotros mismos».

El maniqueísmo de El País no aletargó la capacidad de EL MUNDO para seguir criticando algunas actitudes autojustificadoras dentro del PP. Un claro ejemplo de ello fue el editorial de este periódico (publicado el 31 de marzo de 2005) tras la emisión de un vídeo realizado a instancias de la Faes: «El vídeo afirma que 'la izquierda' exigió a Aznar que descartara la autoría de ETA en 24 horas, cuando fue él quien se equivocó al atribuir sin matices y de forma precipitada la masacre de Madrid a la banda terrorista. Especialmente insidiosa es la sugerencia subliminal de que el 11-M fue la culminación de una campaña de 'mentiras' promovida por un PSOE incapaz de llegar al poder por métodos democráticos y ansioso de sacar a las masas a la calle para criminaliza al PP por la intervención en Irak».

LA INSTRUCCION

La instrucción del caso llevada a cabo por el juez Juan del Olmo y la fiscal Olga Sánchez ha sido otro de los caballos de batalla en la confrontación informativa y opinativa entre EL MUNDO y El País.

En un editorial publicado el 12 de abril de 2006, El País deja clara su postura sobre el asunto: «La instru- cción del juez ha sido capaz de identificar no sólo a los autores materiales de la masacre, entre ellos los siete suicidas de Leganés el 3 de abril siguiente, sino a los intelectuales, todos ellos integrantes de una célula yihadista radicada en España y que diseñó su acción criminal siguiendo las directrices de un informe en internet en el que un 'comité de sabios' de Al Qaeda sugería un atentado antes de las elecciones de 2004».

La posición de EL MUNDO nunca fue tan complaciente con los jueces. Siempre en relación a las informaciones publicadas, nuestro periódico puso de manifiesto la responsabilidad de un magistrado que previamente había investigado a algunos de los protagonistas de la masacre: «Pues bien, ahora sabemos que en el Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, cuyo titular es Garzón, existía un sumario en el que aparecen mencionados reiteradamente algunos de los protagonistas más significativos del 11-M: El Egipcio, El Tunecino y Jamal Zougam [26 de septiembre de 2004]».

Otra revelación informativa (la entrevista con José Ignacio Fernández Díaz, Nayo) provocó el siguiente editorial en EL MUNDO: «En todo caso, el testimonio de Nayo obliga a reabrir la investigación sobre la trama de los explosivos. Pone en evidencia a la Policía y a la Fiscalía asturiana y, sobre todo, hace ineludible que el propio Nayo sea capturado y devuelto a España para ser interrogado. El juez Del Olmo no puede conformarse con su incomparecencia como testigo».

No fue ésta, ni mucho menos, la única vez que EL MUNDO exigió al juez instructor que se saliera del carril marcado por la investigación policial. Hechos relevantes como la publicación de la cinta de Cancienes, las sospechosas visitas del miembro del CNI y militante del PSOE Fernando Huarte a la cárcel para visitar al islamista Bensmail, la incomprensible situación del marroquí Mohamed Haddad, o la denuncia del inspector jefe Alvarez sobre la mochila aparecida en la comisaría de Vallecas, hicieron que EL MUNDO editorializara pidiendo al juez que actuara en consecuencia para aclarar judicialmente los hechos.

Cuando Del Olmo hizo público el auto de conclusión del sumario, el veredicto de EL MUNDO fue demoledor: «Más importante y grave aún, en todo caso, es el reconocimiento por parte del juez de que 'no ha conseguido' esclarecer aspectos absolutamente esenciales del 11-M: ni la identidad ni el número exacto de personas que intervinieron en el atentado, ni cómo se distribuyeron los explosivos en los trenes, ni el método de transporte que utilizaron los terroristas para llegar a su objetivo, excepción hecha de la furgoneta Kangoo. Sin duda, resulta muy significativo que ni siquiera mencione el Skoda Fabia, que apareció de manera 'milagrosa' tres meses después a escasos metros de la Kangoo [8 de julio de 2006]».

Esto es lo que opinaba El País sobre Del Olmo en su editorial del 27 de septiembre de 2006: «El juez Del Olmo puede sentirse profesionalmente satisfecho y hasta humanamente reconfortado, dado el acoso descalificador a que ha estado sometido durante años, por el espaldarazo que la Sección Cuarta de la Audiencia Nacional acaba de dar a su labor instructora sobre el 11-M».

EL CASO DEL ACIDO BORICO

La publicación por EL MUNDO de la información que daba cuenta de falsificación de un informe realizado por tres peritos de la Policía Científica, en el que se establecía un nexo entre el 11-M, y ETA a partir del hallazgo de ácido bórico en la vivienda del islamista Hasan Haski supuso un verdadero terremoto mediático, judicial y político.

Un día antes, el 20 de septiembre de 2006, todos los grupos de la cámara apoyaron una moción en la que se comprometían a no secundar ninguna iniciativa del PP en relación al 11-M. Es decir, se constituía el cordón sanitario contra el partido de Rajoy.

Tras la insólita actuación del juez Garzón, que entró a saco en un asunto que no era de su competencia, alentado por la Fiscalía, El País se erigió en martillo de herejes: «Entraron en el juzgado [los peritos] como autores de un informe con el que un periódico había propalado la sospecha de que fue manipulado por sus superiores para ocultar la relación entre ETA y los terroristas islamistas. Pero han salido como imputados por presuntamente haber falsificado, ellos mismos, ese informe [...] ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar quienes se empeñan, contra toda evidencia, en probar la inexistente vinculación entre ETA e islamistas en el 11-M? [30 de septiembre de 2006]».

Y ésta era, en el editorial publicado ese mismo día, la visión de EL MUNDO: «Más allá de estos entresijos, lo que se percibe es que entre el Gobierno, la Fiscalía y el juez se ha urdido una estrategia cuyo resultado es amedrentar a cualquiera que se sienta dispuesto a contribuir a averiguar lo ocurrido en torno al 11-M».

Tras pasar el caso a los juzgados de instrucción de Madrid, la juez Gallego imputó a los mandos de la Policía Científica y exculpó a los peritos, lo que dejó en mal lugar a los que les habían acusado de falsarios sin pruebas.

En el editorial publicado el 20 de octubre de 2006, EL MUNDO puntualiza: «Ello demuestra la tesis que siempre hemos sostenido: que lo relevante no es el uso del ácido bórico, ni tampoco si su tenencia servía para establecer una conexión más o menos sustancial entre ETA y los islamistas. Lo relevante es la voluntad del Ministerio del Interior de excluir de la investigación del 11-M cualquier vínculo con la banda por débil e indiciario que fuera. Esto sí ha quedado en evidencia y pone de manifiesto el ánimo de engañar de los autores de la falsedad».

Tras haber defendido a capa y espada la actuación de Garzón, El País arrojó dudas sobre las verdaderas intenciones de la juez competente en el caso: «Sería, en todo caso, gravísimo que todo esto se debiera a los alineamientos ideológicos sobre la autoría del 11-M que parecen haber prendido en la Judicatura».

LOS EXPLOSIVOS

En julio de 2007, EL MUNDO había publicado que el jefe de los Tedax, Sánchez Manzano, en su declaración ante la Comisión de Investigación, había dicho que en los restos de los explosivos de los trenes se había detectado nitroglicerina, componente que no forma parte de la Goma 2 ECO, que era, según el sumario, el explosivo que habían utilizado los terroristas.

La excusa del comisario jefe de los Tedax es que se trató de un error, ya que no se pudieron determinar en el laboratorio los componentes del explosivo. En el editorial publicado el 24 de julio de 2006, EL MUNDO señala: «Es imposible que se haya podido nombrar el todo sin encontrar alguna de sus partes. Por lo tanto, 'el laboratorio tiene que especificar' lo que ha encontrado para ponerle apellido a la dinamita. La diferencia radica en que si había Titadyn y no Goma 2 ECO, habrá que reabrir la investigación orientándola de nuevo hacia ETA».

El escándalo fue mayúsculo y llevó a que el tribunal ordenara la realización de una pericia sobre ese asunto para incorporar sus resultados a la vista oral.

Desde el primer momento, los resultados de los análisis periciales fueron objeto de controversia y manipulación. El País se empeñaba, como la fiscal Sánchez, en que el explosivo utilizado sólo podía ser Goma 2 ECO. En un editorial publicado tras un primer informe pericial, el 16 de febrero de 2007, El País afirma: «Los datos sobre esa composición no cuestionan lo establecido en la instrucción sumarial de que fue Goma 2 ECO, procedente de la mina asturiana Conchita, lo que estalló en los trenes y en los otros escenarios de actuación terrorista, pero la polémica amenaza, una vez más, con dejar fuera del principal foco del proceso a las 191 víctimas mortales y a las 1.824 que resultaron heridas de diversa gravedad en aquel terrible atentado».

¿Qué había ocurrido? Pues que la verdad absoluta sobre los explosivos comenzaba a desmoronarse. He aquí lo que dijo EL MUNDO sobre esos primeros análisis en su editorial del 14 de febrero de 2007: «Las pruebas han detectado dinitrotolueno (DNT), un componente que no forma parte de la composición de la Goma 2 ECO. La elocuencia de lo ocurrido es abrumadora: en los primeros análisis con rigor científico realizados tres años después de la masacre gracias al empecinamiento de EL MUNDO, ha aparecido una sustancia que no está entre los componentes del explosivo del que presuntamente disponían los islamistas a los que la versión oficial imputa la masacre».

De nuevo, la ofensiva de los medios que respaldaban a ciegas la versión oficial, encabezados por El País, se centró en demostrar que EL MUNDO defendía teorías conspirativas dando por hecho que ETA estaba detrás del atentado del 11-M. En editorial publicado el 20 de mayo de 2007, el diario de Prisa afirma: «Las elucubraciones sensacionalistas acerca de la autoría de los atentados no disponen ya de otro refugio que el análisis de los explosivos y harán todo cuanto esté a su alcance para seguir confundiendo».

Sin embargo, EL MUNDO había dejado bien claro cuál era su posición sobre la autoría del atentado y ETA en editorial publicado el 19 de febrero de 2007: «Antepongamos al asunto crucial que hoy nos ocupa cuatro declaraciones solemnes: 1ª) Aunque haya detectado y subrayado las lagunas y contradicciones que hacen muy difícilmente verosímil la versión de los hechos incluida en el sumario, EL MUNDO no sostiene al día de hoy ninguna teoría de la conspiración, ni doctrina alternativa de lo ocurrido el 11-M. 2ª) EL MUNDO no tiene suficientes elementos de juicio al día de hoy para sostener que los acusados sean inocentes o culpables y les seguirá tratando, por lo tanto, de acuerdo con la presunción establecida en nuestras leyes. 3ª) EL MUNDO acatará y respetará cualquier sentencia que emita el tribunal tanto si, cuando llegue el momento, coincide con su criterio como si no. 4ª) EL MUNDO continuará buscando la verdad de forma legal y por sus propios medios hasta que todos los aspectos esenciales de lo ocurrido queden satisfactoriamente aclarados».

LA FIJACION CONTRA EL MUNDO

No hay precedentes en la Prensa española de ataques tan furibundos como los lanzados por El País hacia EL MUNDO. Haciendo uso de filtraciones interesadas desde el Ministerio del Interior, como las conversaciones grabadas en los locutorios a los presos, el diario de Prisa lanzó una campaña de calumnias contra el único periódico que no se limitaba a seguir la estela de la verdad oficial.

Tras la publicación por EL MUNDO de una entrevista exclusiva con Suárez Trashorras, El País publicó un editorial el 13 de septiembre de 2006 en el que afirmaba: «Pagar a alguien, a un delincuente, por ejemplo, para que declare a un periódico lo que se le indica que diga, o lo que él sabe que quien le paga desea que diga, es amarillismo».

A sensu contrario habría que decir que dar por hecho que un periódico ha pagado a alguien sin aportar ninguna prueba de ello es sensacionalismo del más puro estilo.

No era la primera vez que el Grupo Prisa difundía exclusivas filtradas por Interior para denigrar a EL MUNDO. El 25 de octubre de 2004, la Cadena Ser emitió conversaciones de etarras grabadas en las cárceles en las que éstos hacían bromas sobre las conexiones con los islamistas, tras lo publicado por EL MUNDO sobre la aparición de datos de Henri Parot e Harriet Iragi en la celda de Bensmail.

También El País publicó las conversaciones grabadas por la Policía a uno de nuestros redactores con una de sus fuentes. Siempre en línea con el buen hacer periodístico que supone machacar al contrario recurriendo a lo que sea, incumpliendo las mínimas normas deontológicas del buen periodismo.

La visión manipuladora de El País, sin embargo, no ha servido para que nuestro periódico siga teniendo las más alta consideración. «La prensa libre siempre será una ayuda y no un estorbo a la Justicia», declaró el presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, en una entrevista publicada por EL MUNDO el 23 de octubre de 2006. Bermúdez recordaba que, sin EL MUNDO, «el asunto de los GAL nunca se hubiera descubierto».

elmundo.es

Especial:

Lea una selección de editoriales sobre el 11-M de EL MUNDO y 'El País'.


La inesperada 'pinza' progubernamental

MADRID.- Una de las sorpresas que acarreó la investigación sobre el 11-M fue la inaudita alineación editorial del periódico conservador ABC con la del progubernamental El País.

Llama la atención como este gran diario situó el atentado como un argumento contra EL MUNDO y el periodista Federico Jiménez Losantos (de la Cadena Cope). Para ABC (editorial del 14-9-2006) el debate sobre el 11-M perjudicaba claramente al PP: «Lo peor son las tensiones a las que somete a la derecha de este país, forzándola a confundir la legítima oposición al Gobierno socialista y su justa demanda de saber toda la verdad sobre el 11-M con una actitud que niega la legitimidad del sistema democrático, que repudia a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y, por tanto, acabe sumiendo al PP en contradicciones insoportables».

Para este diario, la búsqueda de la verdad es algo que queda fuera del ámbito periodístico (editorial del 3 de octubre de 2006): «La búsqueda de la verdad en el asunto del 11-M corresponde a la Administración de Justicia [las sentencias en democracia son actas de la verdad formal], secundada por el Ministerio Fiscal y la Policía Judicial».

La pinza mediática alcanzó grados desconocidos de paroxismo cuando las certezas en torno al explosivo utilizado comenzaron a derretirse a la luz de los análisis realizados por los peritos. La tesis alentada desde Interior (la llamada teoría de la contaminación) para explicar la aparición de componentes distintos a los propios de la Goma 2 ECO prendían con facilidad en los editoriales de ABC (28 de febrero de 2007): «Este dato sólo tiene una explicación: la presencia de dinitrotolueno en la Goma 2 ECO fue producto de la contaminación».

Su conclusión sobre el atentado no puede ser coincidente con la verdad oficial (3 de julio de 2007): «El atentado del 11-M fue obra de un grupo proislamista, creado a partir de células autónomas, que se unieron para traer la yihad a España».

¿Entendieron sus lectores esta posición editorial? A la luz de los datos, parece que no.

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El PSOE ultima su ofensiva contra el PP a cuenta de la sentencia del 11-M

 

29-10-07



JUICIO POR UNA MASACRE / El partido reunirá a su Permanente de forma excepcional el jueves para dar una respuesta / Estudia elaborar un vídeo, aunque también podría esperar a que la campaña esté más cerca

El PSOE ultima su ofensiva contra el PP a cuenta de la sentencia del 11-M


Blanco recopila material para exigir que Rajoy pida disculpas por las «infamias»

MARISA CRUZ / MANUEL SANCHEZ

MADRID.- El Gobierno y el PSOE se repartirán los papeles. En tanto que el primero mantendrá la compostura institucional abanderando el principio de respeto a las decisiones judiciales, el segundo tendrá vía libre para cobrarse las facturas pendientes con el PP por el 11-M.


En Moncloa dicen que esperarán a conocer la sentencia, la estudiarán y sólo después valorarán si se hace una declaración solemne con la que zanjar especulaciones. Algo del tipo: «Esta es la verdad de los hechos y no simples opiniones. Ahora lo que toca es trabajar para que algo así no se produzca nunca más».

En Ferraz, por el contrario, están más que dispuestos a pronunciarse, sobre todo si el próximo miércoles, día 31 de octubre, la sentencia del tribunal es, como esperan, condenatoria, contundente y aclaratoria sobre la matanza de Atocha.

(.../...)

En Presidencia del Gobierno aseguran aguardar con absoluta tranquilidad la decisión, pero están alerta, conscientes, como señala un miembro del Ejecutivo, de que será la sentencia «más importante de la historia de la democracia sólo comparable con la emitida por el intento de golpe de Estado del 23-F».

En cualquier caso, afirman que esperan el pronunciamiento «como siempre, trabajando», y, para demostrarlo, insisten en que ahora el presidente Zapatero y su equipo están concentrados casi en exclusiva en intentar resolver el caos de Barcelona. De hecho, el mismo día 31, el presidente del Gobierno debe comparecer ante el Pleno de la Cámara para «asumir responsabilidades» y «dar la cara» por la grave situación de las infraestructuras en Cataluña. No se descarta que antes en la Moncloa, o allí mismo, se preste a verbalizar su declaración de corte institucional.

Por el momento, ni siquiera se ha previsto que ese día Madrid sea objeto de un despliegue de las Fuerzas de Seguridad. «Más riesgos que los que han existido durante la celebración del juicio, es difícil que se den», advierten desde la vicepresidencia.

En la sede del PSOE, las cosas son bien distintas. El partido bulle porque, en esta ocasión, sí piensan utilizar el 11-M colocándolo en primera línea de la actualidad política. El objetivo es no sólo ajustar cuentas con los populares, sino también sacar el máximo rédito electoral.

En Ferraz consideran que, a cuatro meses de las generales, les vendrá como anillo al dedo recordar cómo gestionó el Gobierno de Aznar aquel atentado y cómo, después del resultado de las urnas, el PP emprendió una campaña que ha durado toda la legislatura y que ha estado basada en lo que el PSOE denomina «teoría de la conspiración».

Estas reflexiones han ido cuajando en varias reuniones de la dirección del partido, y la conclusión de las mismas es la de que se saldrá por tierra, mar y aire a denunciar «las mentiras del PP», tanto desde el Gobierno como desde la oposición.

La respuesta se hará en tres fases. El miércoles habrá una reacción rápida y el jueves se reunirá de forma excepcional la Comisión Permanente para dar una respuesta oficial a la sentencia. El lunes se volverá a reunir la Comisión Permanente.

El propio secretario de Organización del PSOE, José Blanco, ya adelantó uno de los argumentos que utilizará el partido si la sentencia es condenatoria, en un desayuno informativo que mantuvo hace unos días. En esa ocasión, afirmó que Mariano Rajoy debería pedir disculpas a todos los españoles «por las infamias vertidas estos años». Blanco vaticinó que el líder del PP no lo hará, pero no por ello el PSOE va a dejar de recordárselo durante mucho tiempo. Zapatero e incluso la vicepresidenta De la Vega también están dispuestos a apuntarse a esta labor de refrescar la memoria al adversario político, pero lo harán sólo en el fragor de las batallas cuerpo a cuerpo que propicia la sesión semanal de control al Ejecutivo.

El partido, sin embargo, trata de volver a sacar a la luz algunas de las afirmaciones más contundentes del propio presidente del Gobierno, especialmente aquéllas que vertió durante su comparecencia ante la comisión parlamentaria que durante meses intentó dilucidar las responsabilidades de la matanza de Madrid.

Zapatero mantuvo en el Parlamento tres principios básicos: que la culpa del atentado sólo es achacable a terroristas islamistas; que la participación de España en la guerra de Irak no fue la causa de la matanza, aunque sí elevó el riesgo que existía sobre España, y que el Gobierno de su predecesor engañó masivamente a los españoles induciéndoles a pensar que todo había sido obra de ETA.

De estas tres claves saldrán ahora muchas derivadas más que se combinarán inevitablemente con una crítica durísima a la actitud que ha mantenido el Partido Popular en su labor de oposición. El objetivo es afearles el trabajo hasta la náusea.

Para ello, el PSOE está recopilando información audiovisual y rastreando las hemerotecas con el fin de disponer de un argumentario vasto y sólido con el que hostigar al PP.

Incluso, según fuentes de la dirección del PSOE, se ha estado pensando en elaborar un vídeo para después de la sentencia. La decisión no está tomada todavía y, por el momento, no hay nada preparado. Posiblemente, este tipo de material se utilizará más cerca de la campaña.

La estrategia adoptada por la dirección de Ferraz con la luz verde de Moncloa es aplaudida por la mayoría de los dirigentes socialistas que consideran que si el fallo judicial «pone las cosas en su sitio», el partido está en todo su derecho de exigir disculpas, explicaciones y rectificaciones.

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ZAPATERO ANTE LA COMISION DEL 11-M

 

29-10-07



JUICIO POR UNA MASACRE / Guía para seguir la sentencia del miércoles

ZAPATERO ANTE LA COMISION DEL 11-M


Responsabilidad islamista. «Deseo y puedo ofrecer una primera conclusión cierta y segura de todas las investigaciones realizadas: la responsabilidad única y exclusiva del atentado corresponde al terrorismo islamista».

Sin relación con ETA. «De las investigaciones se desprende que no existe relación alguna entre los internos del terrorismo internacional y ETA».

Firmeza. «Ningún Gobierno español se ha arrodillado frente al terrorismo y ninguno lo hará».

Irak. «Nuestra participación en la guerra de Irak elevó el riesgo de terrorismo internacional».

Retirada de tropas. «Retiré las tropas de Irak porque los españoles habían dicho que no querían esa guerra y porque la consideré ilegal e inútil».

Borrado. «En Presidencia se produjo un borrado masivo de todas las comunicaciones del 11 al 14-M».

Línea prioritaria. «Durante tres días, estuvimos oyendo que la línea prioritaria era ETA. Eso era engañar, aquello no era verdad».

Concentraciones. «Ni conocimos, ni planeamos, ni participamos, ni apoyamos ninguna de las concentraciones del 13-M».

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EL MUNDO

 

29-10-07



JUICIO POR UNA MASACRE / Guía para seguir la sentencia del miércoles /HITOS DE UNA INVESTIGACION

EL MUNDO


Escepticismo inicial sobre ETA


«[...] Hay una tercera aunque increíble hipótesis; una alianza entre ETA y los grupos islámicos terroristas que ayer barajaban algunos expertos internacionales en la BBC. No nos parece plausible esta asociación entre una banda marxista-leninista y unos fanáticos islámicos [...]».

'Nuestro 11-S', publicado el 12/03/2004.

Que Aznar y Zapatero comparezcan

«[...] Las omisiones son, lamentablemente, lo más destacado de la lista de comparecencias solicitada ayer por los diferentes grupos en el Congreso para la Comisión del 11-M. La coincidencia de que ni el PSOE ni el PP hayan pedido que Aznar y Zapatero comparezcan provoca inevitables sospechas de que ha existido un pacto entre ambos, denuncia que ya han expresado los nacionalistas e IU [...]».

'Aznar y Zapatero deben comparecer', publicado el 23/06/2004.

(.../...)

Investigar todas las pistas

«[...] Dicho todo esto, es importante subrayar que el hecho de que ETA hubiera participado indirectamente en el 11-M no afectaría a la legitimidad del Gobierno de Zapatero ni justificaría los errores cometidos por Aznar. El objetivo de investigar de forma exhaustiva y hasta las últimas consecuencias todas las pistas, incluida la etarra, no es otro que dar respuesta a las víctimas y a la opinión pública en general, que reclaman conocer toda la verdad del 11-M. Porque sólo sabiendo qué ocurrió podremos impedir que España vuelva a sufrir un atentado similar».

'El tres en raya de ETA y los asturianos del 11-M', publicado el 27/09/2004.

Los errores de Aznar y la legitimidad del PSOE

«[...] El vídeo [de Faes] afirma que «la izquierda» exigió a Aznar que descartara la autoría de ETA en 24 horas, cuando fue él quien se equivocó al atribuir sin matices y de forma precipitada la masacre de Madrid a la banda terrorista. Especialmente insidiosa es la sugerencia subliminal de que el 11-M fue la culminación de una campaña de «mentiras» promovida por un PSOE incapaz de llegar al poder por métodos democráticos y ansioso de sacar a las masas a la calle para criminalizar al PP por la intervención de Irak [...]».

'Un vídeo falaz que daña a Rajoy', publicado el 31/03/2005.

Contra el cierre de la Comisión

«El último Pleno del año dio ayer carpetazo a la Comisión de Investigación del 11-M, mediante la aprobación de un dictamen de conclusiones que carece de validez. Es un documento que refleja, por un lado, la obsesión del PSOE y sus socios por ajustar cuentas con el Gobierno del PP, y por otro su nulo interés por esclarecer ese gran enigma que sigue siendo el 11-M.

[...]. Este periódico nunca ha discutido la evidente participación de elementos islamistas en el 11-M. Pero a lo largo de los últimos 15 meses han ido apareciendo pistas y datos que refutan la versión gubernamental de que todo se debió a unos moritos soliviantados por la Guerra de Irak. Hay cantidad de incógnitas y coincidencias que apuntan a una trama compleja que nadie que mantenga un mínimo espíritu crítico puede dejar de plantearse.

[...] Al final de su intervención, Zaplana advirtió de que el carpetazo a la Comisión no silenciará ni a la oposición ni a la prensa libre. En lo que concierne a EL MUNDO, es un firme compromiso. Este periódico seguirá investigando la masacre a pesar del cierre de la Comisión. Se lo debemos a las víctimas, al conjunto de la sociedad española y a nosotros mismos».

'Se cierra la Comisión, la investigación sigue abierta', publicado el 01/07/2005.

Contra la instrucción de Del Olmo

«El auto de conclusión del sumario del 11-M hecho público ayer es la expresión de una gran frustración y la constatación de que el juez Del Olmo ha tirado la toalla [...].

Más importante y grave aun es, en todo caso, el reconocimiento por parte del juez de que 'no ha conseguido' esclarecer aspectos absolutamente esenciales del 11-M: ni la identidad ni el número exacto de personas que intervinieron en el atentado, ni cómo se distribuyeron los explosivos en los trenes, ni el método de transporte que utilizaron los terroristas para llegar a su objetivo, excepción hecha de la furgoneta Kangoo [...]».

'La constatación de la frustración y la rendición del juez Del Olmo', publicado el 08/07/2006.

Contra Garzón y a favor de los peritos

«[...]. Ello demuestra la tesis que siempre hemos sostenido: que lo relevante no es el uso del ácido bórico, ni tampoco si su tenencia servía para establecer una conexión más o menos sustancial entre ETA y los islamistas. Lo relevante es la voluntad del Ministerio de Interior de excluir de la investigación del 11-M cualquier vínculo con la banda por débil e indiciario que fuera. Esto sí ha quedado en evidencia y pone de manifiesto el ánimo de engañar de los autores de la falsedad».

'Tras la cortina de humo la juez se centra en los mandos de Interior', publicado el 20/10/2006.

Los islamistas no lo hicieron solos

«[...] Desde el mismo momento de la comisión de los atentados, los dos grandes partidos intentaron utilizar la tragedia contra su adversario político. Primero lo hizo Aznar quien, convencido de que la autoría correspondía a ETA, se lanzó a proclamarlo sin pruebas para hacer el mayor daño electoral posible a un PSOE que había tenido que contemporizar con el encuentro secreto de Carod Rovira en Perpiñán. Pocas horas después era el PSOE el que tomaba el relevo, aprovechando sus conexiones con las fuerzas de seguridad para obtener información desconocida por el Gobierno sobre la conexión islamista y convertir la jornada de reflexión en un motín callejero contra el PP.

[...]. Si ha habido un medio de comunicación que ha aportado datos sobre los planes criminales de El Tunecino, El Chino y compañía, ése ha sido EL MUNDO[...]. Es precisamente esa indagación minuciosa lo que nos ha llevado a pensar -y ésa es nuestra tesis al día de hoy- que esta trama islamista no basta para explicar el 11-M [...]».

'El 11-M, entre la intoxicación y la búsqueda de la verdad', publicado el 12/03/2007.

No se sabe qué estalló en los trenes

«[...] Los peritos sólo se pusieron de acuerdo en una cosa: es imposible determinar qué explosivo asesinó a casi 200 personas. El fracaso del Estado de Derecho no puede ser más flagrante. Uno de los obstáculos es sin duda la escasez de pruebas, que impide hacer análisis cuantitativos. De ello son responsables la Policía y el propio instructor, que permitió desguazar los trenes apresuradamente. Sin embargo, el problema clave es la aparición en los análisis de dos elementos -nitroglicerina y DNT- ajenos a la fórmula de la Goma 2 ECO, el explosivo del 11-M según la versión de la Fiscalía y los medios afines. ¿Por qué los aparatos detectan en 2007 dos sustancias que nadie había encontrado hasta ahora? [...]».

'Cuando la Fiscalía se aferra a la tesis de las moléculas voladoras', publicado el 30/05/2007.

Que la sentencia dé un nuevo impulso

«[...].Tras una instrucción plagada de lagunas y teledirigida por la Policía y después de esta vista oral, lo único que puede afirmarse es que los miembros del comando de Leganés y alguna de las personas que se han sentado en el banquillo no pudieron cometer sólos los atentados [...]. Lo más importante es que la sentencia no implique un carpetazo, sino más bien un nuevo impulso al empeño por esclarecer los enigmas que siguen rodeando la matanza que alteró el curso de nuestro proceso democrático».

'Por una sentencia que impulse de nuevo la investigación del 11-M', publicado el 03/07/2007.

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EL PAIS

 

29-10-07



JUICIO POR UNA MASACRE / Guía para seguir la sentencia del miércoles / DE COMO APUNTALAR LA VERSION OFICIAL

EL PAIS


Hipótesis inicial sobre ETA

«[...]. A esta hipótesis debe añadirse como mero automatismo lógico la de que la actuación criminal sea producto de una coalición terrorista islamista y etarra, de forma que los asesinos hubieran terminado fusionando sus dos sangrientas banderas y confirmando de forma siniestra las profecías de Bush y de Aznar que querían confundir todos los terrorismos y convertirlos en uno solo. Si así fuera, será un tipo de profecía que se cumple a sí misma y que arrastra en cuanto a responsabilidades a quienes las profieren.

[...]. No cabe, por tanto, descartar del todo la pista etarra, aunque sólo sea por la eventualidad de un terrorismo de dos cabezas. Una cierta carga de la prueba corresponde a ETA, una organización que no siempre reconoce sus atentados y que como todo terrorismo vive de la confusión. En el límite, podrían haber preparado la furgoneta con los versículos como falsa pista [...]».

'11-M', publicado el 12/03/2004.

(.../...)

Contra la comparecencia de Aznar

«[...]. Los socialistas, que intentan orientar la Comisión hacia el compromiso de todos los partidos de formalizar un pacto de Estado contra el terrorismo islámico, no parecen muy partidarios de alargarla con nuevas comparecencias, y menos con la de Aznar, porque prolongaría debates muy alejados de su agenda y porque podría comprometer la imagen de Gobierno que pasa página y mira al futuro. Pero ocurre que el rechazo al PP sigue siendo un factor decisivo de conexión entre el PSOE y sus aliados potenciales, IU y los nacionalistas, los cuales son partidarios de que Aznar dé explicaciones.

Es muy probable que tampoco Rajoy esté muy interesado en relanzar la Comisión con la presencia del ex presidente, pero el PP teme seguramente que admitirlo así sea interpretado como un reconocimiento de culpabilidad. Es lógico que tampoco el PSOE quiera cargar con el mochuelo de parecer que tiene algo que ocultar o que teme a Aznar. La única salida sería un compromiso tácito entre ambos partidos; pero eso sería denunciado por el resto [...]».

'Si Aznar comparece', publicado el 05/09/2004.

A favor del cierre de la Comisión

«[...]. El PP volvió a solicitar comparecencias diversas antes de cerrar la Comisión del 11-M [...]. El portavoz popular mantuvo que el PSOE y sus amigos se niegan a proseguir la investigación porque temen que se conozca toda la verdad [...]. Sostener que hay que seguir investigando hasta que aparezcan las pruebas que desmientan a unos y otros -los jueces y policías que comparecieron en la Comisión- es insensato [...]».

'Zaplana grita', publicado el 17/03/2005.

La 'orgía' conspirativa del PP

«[...]. Incapaz de asumir sus errores y de reconocer sus equivocaciones, y contando con la inestimable colaboración de algún medio, el PP ha ido incorporando las más absurdas interpretaciones, en una orgía conspirativa en la que pretende combinar sucesiva o simultáneamente a ETA, Al Qaeda, el PSOE, grupos facciosos del CNI y la Guardia Civil, servicios de información de Francia y Marruecos. Poco les ha importado -al PP y al medio que le ha acompañado o dirigido en este viaje- falsear la realidad, inventar historias o poner en tela de juicio la investigación policial y judicial [...]».

'Cerrar la Comisión', publicado el 04/04/2005.

A favor de la instrucción de Del Olmo

« [...]. Es difícil, por no decir cínico, seguir manteniendo que la investigación del juez Del Olmo carece de consistencia o que su resultado es 'pobre'. [...]. La instrucción del juez ha sido capaz de identificar no sólo a los autores materiales de la masacre, entre ellos los siete suicidas de Leganés el 3 de abril siguiente, sino a los intelectuales, todos ellos integrantes de una célula yihadista radicada en España y que diseñó su acción criminal siguiendo las directrices de un informe en internet en el que un comité de sabios de Al Qaeda sugería un atentado antes de las elecciones generales del 14-M. Como pormenoriza las andanzas de la red española que se lucró vendiendo los explosivos utilizados, a uno de cuyos integrantes -José Emilio Suárez Trashorras- le imputa como cooperador necesario en los atentados [...]».

'11-M: habla el juez', publicado el 12/04/2006.

EL MUNDO pagó a Suárez Trashorras

«[...]. Pagar a alguien, a un delincuente, por ejemplo, para que declare a un periódico lo que se le indica que diga, o lo que él sabe que quien le paga desea que diga, es amarillismo. Desde hace tiempo hay medios de comunicación empeñados en practicar ese amarillismo para darse la razón respecto al 11-M; a cualquier precio. Es una actitud repugnante, especialmente por lo que implica de instrumentalización del dolor y el desconcierto provocado por el más grave atentado terrorista de la Historia de España [...]».

'A cualquier precio', publicado el 13/09/2006.

Respaldando al 'juez estrella'

«[...]. La virulencia y gravedad de tales imputaciones sólo se explican por la decepción que ha debido de causar a sus acusadores que Garzón desbaratara sus planes, primero haciéndose judicialmente con el asunto, y después descubriendo el pastel que pretendían vender a la opinión pública presentando como víctimas de la falsificación a sus presuntos autores [...]».

'Como Pilatos', publicado el 04/10/2006.

A favor de Garzón y contra los peritos

«[....]. La titular del Juzgado de Instrucción número 35 de Madrid, Gemma Gallego, ha decidido justo lo contrario que su colega de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón: ha exculpado de falsedad documental a los peritos [...] e imputado a sus superiores y responsables de la Comisaría General de la Policía Científica [...]. Sería gravísimo que todo se debiera a los alineamientos ideológicos sobre la autoría del 11-M que parecen haber prendido en la judicatura [...]».

'Dos jueces, un caso', publicado el 18/11/2006.

En los trenes estalló Goma 2 ECO

«[...]. Los datos sobre esa composición no cuestionan lo establecido en la instrucción sumarial de que fue Goma 2 Eco, procedente de la mina asturiana Conchita, lo que estalló en los trenes y en los otros escenarios de actuación terrorista, pero la polémica amenaza una vez más con dejar fuera del principal foco del proceso a las 191 víctimas mortales y a las 1.824 que resultaron heridas de diversa gravedad en aquel terrible atentado [...]».

'Víctimas en el juicio', publicado el 16/02/2007.

Los autores son los imputados

«[...]. En la mayoría de los juicios al terrorismo etarra no se han aportado tantas y tan contundentes pruebas como en el 11-M. Pruebas que han descartado a ETA y que, por el contrario, apuntalan la convicción de que fue la dinamita sustraida en Mina Conchita la que estalló en los trenes y de que fueron algunos de los sentados en el banquillo, junto a los siete suicidas de Leganés, quienes la colocaron en el escenario del crimen [...]».

'Visto para sentencia', publicado el 03/07/2007.

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ABC

 

29-10-07



JUICIO POR UNA MASACRE / Guía para seguir la sentencia del miércoles / SIEMPRE A REBUFO DE LA VERSION OFICIAL

ABC


No hacer oposición con el 11-M


«[...]. Lo peor son las tensiones a las que se somete a la derecha de este país, forzándola a confundir la legítima oposición al Gobierno socialista y su justa demanda de saber toda la verdad sobre el 11-M con una actitud que niegue la legitimidad del sistema democrático, que repudie a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y, por tanto, acabe sumiendo al PP en contradicciones insoportables. Una derecha que entregue al 11-M el protagonismo de su oposición al PSOE está abocada al fracaso electoral, pero también al fracaso ideológico, porque las convicciones democráticas no son compatibles con actitudes propias de extremistas antisistema [...]».

'Compraventa de una conspiración', publicado el 14/09/2006.

La verdad, cosa de policías y jueces

«[...]. La búsqueda de la verdad en el asunto del 11-M corresponde a la Administración de Justicia -las sentencias en democracia son actas de la verdad formal-, secundada por el Ministerio Fiscal y la Policía Judicial [...]».

'11-M, verdad y justicia', publicado el 03/10/2006.

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28.10.07

 

CARTA DEL DIRECTOR Lo que va del tío al sobrino PEDRO J. RAMIREZ

 

28-10-07



CARTA DEL DIRECTOR

Lo que va del tío al sobrino


PEDRO J. RAMIREZ

Fuertemente impactado por el autogolpe de Louis Napoleón que transformó la Segunda República Francesa en el Segundo Imperio, Karl Marx escribió a comienzos de 1852 lo que inicialmente iba a ser una serie de artículos para una nueva revista semanal que su amigo Joseph Weydemeyer quería editar en Nueva York. Finalmente, por falta de fondos, apareció con carácter mensual y una elocuente cabecera en alemán: Die Revolution. Fue en su primer cuaderno donde, por lo tanto, se publicó como una sola entrega el luego tantas veces reeditado ensayo sobre El Dieciocho Brumario de Louis Bonaparte.

El título aludía, naturalmente, al golpe de Estado que en tal fecha del calendario republicano del año VII, correspondiente al 9 de noviembre de 1799, había servido al primer Bonaparte o gran Napoleón para poner fin al Directorio que gobernaba Francia desde la caída de Robespierre y abrir paso al Consulado que, siguiendo la evolución de su mitificada República Romana, desembocó en el Primer Imperio. Las fechas no cuadraban exactamente porque los sucesos de 1851 tuvieron lugar el 2 de diciembre, pero lo importante era la tesis basada en la visión repetitiva de la Historia de Hegel.
(.../...)

Marx hacía suya la percepción del filósofo alemán de que «todos los grandes hechos y personajes de la Historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces». Y a continuación añadía su propia y brillante aportación: «Pero se olvidó de agregar que la primera vez como tragedia y la segunda como farsa». Para ilustrar este postulado contraponía, a modo de ejemplo, al magnético Danton con el aventurero Caussidière -efímero prefecto de policía de París tras la caída de la monarquía orleanista en 1848 -; al descomunal Robespierre con el apañado historiador, doctrinario de izquierdas y miembro del gobierno provisional Louis Blanc -nacido, por cierto, en Madrid-; a la Montaña revolucionaria que había liderado ferozmente la Primera República desde sus escaños de la Convención con la nueva Montaña asilvestrada que, a su entender, había servido de simple comparsa de la burguesía en la Asamblea Nacional; y, finalmente, al «tío» con el «sobrino».

El «tío» era, por supuesto, el gran Napoleón, y el «sobrino», el hijo de su hermano Louis que, respetando en el ordinal dinástico al malogrado Rey de Roma o Aguilucho, acababa de subir al trono con el nombre de Napoleón III. Víctor Hugo le inmortalizaría como le petit Napoleón, no ya porque su estatura estuviera en línea con la tradición familiar, sino porque, aunque mostrara una gran habilidad para el regate y la maniobra, su capacidad política tampoco iba mucho más allá. También le bautizaría como Naboleón por razones inversas, bien fáciles de imaginar.

Cuando hoy, 28 de octubre, se cumplen veinticinco años del arrollador primer triunfo electoral de Felipe González y tenemos al PSOE de nuevo en el poder y la primera legislatura de Zapatero a punto de concluir, parece pertinente preguntarse en qué medida es aplicable a nuestro caso este ingenioso primer canon marxista que, ante todo, pone de relieve el buen periodista político que se malogró en el profeta del comunismo.

La primera obvia similitud es lo que los expertos en mercadotecnia describirían ahora como el buen posicionamiento de la marca. Pese al terrible coste que las guerras napoleónicas habían supuesto para la sociedad francesa, en términos de vidas humanas y privaciones de toda índole, el magnetismo de la era y la figura de quien había logrado presentarse como heredero glorioso a la vez de la Monarquía y de la Revolución era tal que cuando Louis Bonaparte regresó del exilio para concurrir a las elecciones a la presidencia de la República apenas si necesitó hacer otra campaña que mostrar su apellido para obtener un triunfo arrollador. Zapatero tuvo que poner algo más de su parte y al final -11-M de por medio- llegó al poder un poco más justo de apoyos, pero desde su elección como secretario general del partido pudo comprobar que el PSOE era un instrumento político formidable cuyo prestigio y arraigo entre un amplio sector de la población apenas si se había resentido por el descubrimiento de los terribles desmanes gestados en su regazo por el felipismo.

El sustrato de una memoria, más que histórica ancestral, como referencia ideológica remota y coartada práctica inmediata del maniqueísmo más sectario es el otro gran elemento común, pues los socialistas españoles evocan nuestra Segunda República con el mismo timbre, las mismas distorsiones históricas y los mismos propósitos con que los jacobinos -y por ende, los bonapartistas- mitificaban al parricida Bruto, el jurista Mucio Scevola, el sacrificio de los Gracos o el juramento de los Horacios. Su tesis era que de la cuchilla de la guillotina que tronchó la cabeza de Luis XVI manaba la misma sangre que de los puñales que perforaron la toga de Julio César. «Luchamos contra los padres y ahora nos toca luchar contra los hijos», alegó el ministro bocazas cuando hacía méritos para llegar a serlo.

Incluso puede decirse que el antecedente -bien en el siglo I, bien en el siglo XX- de la asfixia de los valores republicanos, que siempre se identifican como democráticos o progresistas, bajo la bota implacable de la reacción, añade un elemento de morboso victimismo que acrecienta con deleite la sensación de revancha. «La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos», escribe Marx en la primera parte de su ensayo. «La resurrección de los muertos sirve para glorificar las nuevas luchas y no para parodiar las antiguas, para exagerar en la fantasía la misión trazada y no para retroceder ante su cumplimiento».

No es casual que el último pretexto que esgrime el sobrino para subvertir la legalidad que le había encaramado fuera que la Asamblea Nacional acababa de aprobar una ley que revocaba el recién implantado sufragio universal y restauraba el restrictivo sistema censitario. Fue cuando dijo que pretendía «bautizarse con el agua del sufragio universal, pero sin meter los pies en el río». En nombre de la libertad de los franceses se volvió a levantar el imperio autoritario. Napoleón III por los mismos pasos que Napoleón I. El PSOE siempre acude a ampliar nuestros derechos, para terminar recortándolos: con González fueron la liquidación de la independencia judicial, la ley de la patada en la puerta y la abortada ley mordaza; con Zapatero, las claudicaciones ante los nacionalistas. Y así es como unos centenares de parejas gays han podido casarse -a lo que nada cabrá ya objetar si el Tribunal Constitucional lo bendice-, pero centenares de miles de padres no pueden educar a sus hijos en la lengua común de todos.

Tanto González como Zapatero conquistaron el poder abanderando el cambio e imprimiendo un aire iconoclasta, y en cierto modo adolescente, a su ocupación de La Moncloa. Aún resuenan en mis oídos las palabras de Felipe -todos los periodistas le llamábamos todavía así- una mañana de aquel noviembre del 82 cuando telefoneó para agradecerme que hubiera dicho en un programa de Mercedes Milá que quienes no le habíamos votado pero anhelábamos la modernización de España, debíamos darle un margen de confianza: «Te prometo que no defraudaré esa confianza, que el PSOE no monopolizará el cambio político y que nuestro proyecto estará abierto a cualquier demócrata, aunque no tenga nada que ver con el partido». Frases parecidas pueden encontrarse en mi primera entrevista a Zapatero en La Moncloa, aunque también, todo hay que decirlo, en la equivalente con Aznar.

Que todos los miembros de aquel primer gobierno felipista tuvieran carné del PSOE ya supuso una primera desviación de la promesa de su presidente. Al contemplarles alborozadamente formados en las escalerillas de La Moncloa nadie podía dudar de que el poder había cambiado no sólo de manos, sino también de apariencia. El aire de renovación -todavía no se hablaba de talante- que en el gabinete de Zapatero se concretó en la paridad femenina venía determinado en aquel primer gobierno de González por la juventud de la mayoría de sus miembros -a excepción de Fernando Morán todos tenían menos de 50 años- y por la, entonces contestataria, presencia de hasta cuatro ministros con barba. Guerra desempeñaba el papel de Fernández de la Vega, aunque trabajando mucho menos; Boyer el de Solbes, aunque intrigando mucho más; los chistes de Morán preludiaban al hoy ministro desatinos; y, como látigo del partido, el diminutivo de Txiqui Benegas auguraba el de Pepiño Blanco.

Los derroteros ocultos de aquella legislatura, en la que el PSOE regresaba al poder al cabo de casi medio siglo de abstinencia, hicieron, sin embargo, muy pronto buena la primera parte de la apostilla de Marx al diagnóstico de Hegel sobre la repetición de la Historia, puesto que la absoluta carencia de escrúpulos democráticos, sentido de la legalidad e incluso constricción moral alguna por parte de González, sus colaboradores y su alegre claque de la bodeguiya -a la que pertenecían destacados periodistas que aún no han terminado de recuperarse de aquellos vapores etílicos- engendró, en efecto, la mayor tragedia achacable a ningún gobierno en más de 30 años de Transición y régimen constitucional. Apenas unas semanas, como máximo unos meses, después de prometer -lo de jurar era ya cosa del pasado- cumplir y hacer cumplir las leyes, González dio luz verde a los secuestros y asesinatos en el sur de Francia que muy pronto pondrían a los GAL de macabra actualidad. Tanto la naturaleza de esa decisión como la posterior amnesia autoexculpatoria de su artífice parecen calcadas de la quiebra ética del primer Bonaparte cuando autoriza que un destacamento militar capture -también al otro lado de la frontera- al Duque d'Enghien y que, tras un simulacro de proceso sumarísimo, sea fusilado en los fosos del castillo de Vincennes.

En esos mismos primeros compases se consolidan también las prácticas corruptas de financiación del PSOE, de forma que el llamado caso Ferraz -cuando el secretario de Alfonso Guerra recibía el dinero en bolsas de plástico en la propia sede del partido- se funde casi sin solución de continuidad con las tramas de Filesa. La otra cara de la moneda es el inmediato viraje atlantista y pronorteamericano de la política exterior en la que el relevo de Morán por Fernández Ordóñez permite apoyar el despliegue disuasorio de misiles en Alemania y prepara el terreno para que el referéndum sobre la OTAN no vaya orientado a salir, sino a quedarse. Tampoco se admiten bromas de ningún tipo a los nacionalistas, con lo que nos encontramos, en suma, con un gobierno mucho más indecente de lo que nadie esperaba, pero con bastante más sentido común de lo que todos pronosticábamos.

Cualquiera diría que ambas apreciaciones se han visto afectadas un cuarto de siglo después por una especie de efecto vacuna, como reacción a lo que pasó entonces. La resultante es que ahora desde el poder ni se asesina, ni se secuestra, ni siquiera se roba -al margen de otras consideraciones el caso Pla demuestra que en ese terreno Zapatero no deja pasar ni una-, pero en cambio la frivolidad, las ocurrencias y los bandazos han impregnado la alta política tanto exterior como interior. Nuestro gobierno es amigo y protector del patético dictadorzuelo caribeño que está a punto de consumar la primera transformación legal de una democracia en una dictadura en más de medio siglo; ha sacado adelante un disparatado Estatuto catalán que no se atreve a someter al obligado test de constitucionalidad -antes bombardeará el Tribunal que permitir que resuelva con su actual composición-; ha mantenido negociaciones políticas con ETA engañando a los ciudadanos, o autoengañándose incluso, respecto a las posibilidades de que de ellas saliera algo en limpio; se muestra incapaz de gestionar las obras del AVE sin que se le agrieten los edificios y se le hundan los andenes; y atiza el rencor entre españoles reabriendo osarios y alanceando la estatua ecuestre de Franco con la misma saña con que los nuevos bonapartistas se cebaban, al decir de Karl Marx, en el recuerdo de la «cabeza atocinada de Luis XVIII».

Todos los ingredientes de la farsa están, pues, servidos. La historia de la última gran crisis de Estado que chupó la sangre y energía de la sociedad española hasta marzo del 96 se repite ahora incluso en las cortinas de humo utilizadas por los esbirros periodísticos del Gobierno para distraer la atención de lo esencial -¿o no es esta imaginaria «pinza contra el Rey» el mero remedo de aquella «conspiración republicana» que tan banalmente hizo correr ríos de tinta en su día?-, pero la fotocopiadora se ha quedado sin tinta y donde había un drama vigoroso y tremendo sólo aparecen los tenues perfiles de la España del como sea que se desdibuja entre la broma. Es de agradecer que el sobrino no persiga a la prensa como lo hacía el tío y que su trato sea siempre amable y sonriente, pero cuando un gobernante parece haberse perdido el respeto a sí mismo, será difícil que se lo guarden los demás. El felipismo también hacía vídeos, pero su propósito no era dar risa, sino miedo; y a veces lo conseguía.

Tratando de emular las gestas militares del Sol de Austerlitz, Napoleón III embarcó a los franceses en las más estrambóticas aventuras planetarias, desde la guerra de Crimea hasta la expedición a la Cochinchina compartida con España, pasando por el pintoresco intento de entronizar como emperador de México a un Maximiliano de Habsburgo que desde el principio olía a carne de pelotón de fusilamiento. El colmo de tanta frivolidad bélica fue la declaración de guerra a Prusia -estimulada por nuestra compatriota la emperatriz Eugenia- con el estúpido pretexto de que el Kaiser no le había pedido disculpas escritas por haber propuesto a un pariente suyo para ocupar el trono vacante en Madrid tras el derrocamiento de Isabel II.

Toda vez que el petit Napoleón condujo la campaña militar con idéntica habilidad a la que desplegó en la crisis diplomática previa, el ejército francés tuvo que rendirse a los prusianos en Sedán y él mismo pasar por la humillación de dar explicaciones en calidad de prisionero a su detestado canciller Von Bismarck. Fue entonces cuando, haciendo gala de un desparpajo que no resultará desconocido ni a los españoles de hace 25 años ni a los de ahora, le dijo que había actuado «empujado por la opinión pública». A lo que Bismarck le contestó: «Sí, empujado por la opinión pública empujada por su Gobierno».

Cuando tres años después, derrocado y exilado en Inglaterra, Louis Napoleón entró en agonía, tras una operación de vesícula mal practicada, sus últimas palabras inteligibles fueron para su amigo y médico personal el doctor Henri Conneau:

- Henri, étais-tu à Sedan?

- Oui, Sire.

- N'est-ce pas que nous n'avons pas été des lâches à Sedan?

Cuentan las crónicas que al doctor Conneau ni siquiera le dio tiempo a contestar, antes de que el emperador expirara. Tan sólo le hubiera dicho que no, que ellos no se habían comportado como «cobardes» en Sedán. Pero en su fuero interno pensaba que la debacle no había sido, efectivamente, producto de la lâcheté -¿cómo iba a ser cuestión de «cobardía» si el propio emperador había combatido a caballo al frente de las tropas?- o de ningún otro tipo de tara moral, sino más bien fruto de una inmensa bâclage. En castellano eso quiere decir «chapuza» y, mira por donde, se trata de una palabra en la que no es preciso apalear la ortografía para ponerle una buena zeta de zuzpenzo.

pedroj.ramirez@el-mundo.es

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