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4.11.07

 

CARTA DEL DIRECTOR Y Salomón partió el bebéPEDRO J. RAMIREZ

 

4-11-07



CARTA DEL DIRECTOR

Y Salomón partió el bebé


PEDRO J. RAMIREZ

Aunque por antiguas razones profesionales he tenido relación con su dinámica e inteligente esposa -todos aguardamos con expectación su seguro best seller sobre cómo el gran hombre dirigió el megajuicio y fue gestando la sentencia-, debo ser el único periodista de cierto relieve que jamás ha intercambiado palabra alguna con Javier Gómez Bermúdez. En plena vista oral del 11-M un amigo común me propuso organizar un encuentro privado con él, alegando que mantenía múltiples contactos con muy diversos creadores de opinión. Aunque, como digo, esto me consta al menos desde la etapa en la que consiguió movilizar apoyos judiciales y mediáticos contra la ofensiva desatada para privarle de la plaza de presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia, a base de vincular sus argumentos técnicos con su idoneidad para conducir el juicio por el 11-M, yo respondí que prefería dejarlo para después de la sentencia, pues no quería correr el menor riesgo de que, caso de coincidir ésta con nuestras tesis, alguien pudiera inventar una nueva «conspiración» como aquella en la que me metieron con Garzón, Cascos y Amedo.

(.../...)

Pese a que la asignatura queda, pues, pendiente -reconozco que mi curiosidad se debilita cuando todo el mundo lee un mismo libro o ve la misma película-, dispongo, sin embargo, de los suficientes testimonios de referencia sobre su personalidad como para estar convencido de que si Yaveh se le hubiera aparecido durante la hora del sueño y le hubiera dicho: «Pídeme lo que quieras, que yo te lo daré», Javier Gómez Bermúdez no habría dudado en responder: «Dale a tu siervo un corazón prudente para poder discernir entre lo bueno y lo malo». Y Yaveh, muy complacido por tal demanda, le habría contestado: «Ya que me has pedido esto, y no una larga vida, ni riquezas, ni la muerte de tus enemigos, sino sabiduría para obrar con justicia, hago como me has dicho. Te doy un corazón sabio y prudente, como no ha habido antes de ti, ni lo habrá después».

Así es como describe la Biblia, en el tercer capítulo del primer Libro de los Reyes, la conversación que el Dios de Israel mantuvo en la colina de Gabaón próxima a Jerusalén con el segundo hijo del rey David y su última esposa Betsabé, el cual pronto subiría al trono con el nombre de Salomón. Aunque en su etimología hebraica Shlomo significa «pacífico», su acceso al poder fue al menos tan controvertido como la conquista por Gómez Bermúdez de la recurrida presidencia de la Sala de lo Penal que implicaba la de esta histórica vista oral. Y tan importantes como fueron para nuestro juez los apoyos de algunos miembros clave del Poder Judicial y destacadas figuras periodísticas frente a las impugnaciones de sus colegas Garzón -siempre Garzón- y De Prada, inicialmente respaldados por la prensa gubernamental, también resultaron serlo para Salomón las complicidades de dos muy influyentes personajes de su tiempo que le ayudaron a atajar las pretensiones de su hermanastro Adonías: me refiero al sacerdote Zadok y al profeta Natán.

Tanto es así que la gloria de Salomón, el rey sabio y justo que construyó el Templo, escribió el Cantar de los Cantares y deslumbró a la reina de Saba, siempre ha ido vinculada a esa pareja que apostó por él de forma rotunda. Hasta el extremo de que la letra del atronador himno de Haendel que desde hace casi tres siglos se canta en la abadía de Westminster cada vez que se corona a un monarca británico, y ahora ha sido adoptado como lema musical de la Champions League, se limita a decir: Zadok the priest/ and Nathan the prophet/ anointed Solomon king/ and all the people/ rejoiced./ Alleluia. O lo que es lo mismo: «El sacerdote Zadok/ y el profeta Natán/ ungieron Rey a Salomón/ y todos/ se regocijaron/ Aleluya».

Nadie viene tan sólo del vientre de su madre, pero no seré yo quien pida que ningún cargo público -y menos un juez- sea nunca rehén de sus lazos personales. Ahora bien, eso no significa que el magistrado tenga que olvidar los sentimientos y motivaciones que mejor conoce. Todo lo contrario. De hecho, Salomón adquirió su fama universal por una resolución en la que, además de a la «valoración conjunta de la prueba según las reglas de la lógica y de la experiencia», recurrió a la psicología del sentido común y sobre todo a su capacidad de interpretar los dictados del corazón humano.

La escena ha quedado recogida en los lienzos de Lucas Jordán, de Francisco de Urbino, de Rafael y de Poussin, en el maravilloso grabado de Gustavo Doré que hoy recrea Ricardo Martínez e incluso en el heterodoxo recipiente dramático de El círculo de tiza caucasiano en el que Brecht equiparó la disputa de las dos madres sobre el recién nacido al contencioso entre dos repúblicas soviéticas por la jurisdicción sobre un valle. El Salomón de esa función es, por cierto, la antítesis del siempre atildado, bien compuesto y fundadamente pagado de si mismo Gómez Bermúdez: un borrachín corrupto llamado Azdak que personifica los renglones torcidos de Dios y se cisca en «un Derecho que es tan tonto que hay que aplicarlo siempre con toda seriedad».

Quienes nunca hemos sido marxistas y siempre hemos considerado que hablar de «democracia formal» era un pleonasmo, no podemos, sensu contrario, despotricar contra una sentencia judicial en función de que nos guste más o menos. En un Estado de Derecho, fruto de la legitimidad democrática, hasta las resoluciones más erradas son la expresión de la Justicia y eso nos obliga -máxime cuando son recurribles- a contemplarlas como prueba de la fortaleza del sistema que defendemos. Tanto si nos dan la razón en todo, como si nos la quitan, como si -tal y como sucede en este caso- nos la dan en unas cosas y nos la quitan en otras.

Pero lo que no podemos aceptar es que, tal y como han escrito algunos de los pocos colegas que han reaccionado ante el fallo del tribunal con desapasionada serenidad, ésta sea una «sentencia salomónica». A menos, claro está, que la semana que viene Gómez Bermúdez y sus dos compañeros de Tribunal emitieran una nueva resolución de otros tropecientos folios en la que, a la vista de las reacciones de las partes a su primera sentencia, llegaran a conclusiones definitivas diferentes. Porque no podemos olvidar que Salomón sólo decide partir el bebé entre las dos rameras que lo reclamaban -en el caso de Azdak lo que disponía era tirar de él desde el exterior del círculo de tiza aun a riesgo de descoyuntarlo- para comprobar cuál es la reacción de cada mujer, al provocar una catarsis similar a la que, como ya relaté en su día, buscaba Hamlet cuando invita a unos cómicos a representar ante su madre, su padrastro y el resto de la Corte un asesinato muy parecido al perpetrado en Elsinor. La madre verdadera no puede aguantar la visión de su bebé a punto de ser descuartizado y eso pone en evidencia a la falsa.

Pese a la acepción vulgar del término, lo verdaderamente «salomónico», lo que sublima tanto al tercer y último Rey de Israel como al antihéroe brechtiano, no es el decreto por el que ordena partir la criatura, sino su entrega a la mujer que se opone a ello y es capaz incluso de cedérselo a la otra con tal de que el niño viva. Desde este punto de vista es muy elocuente el conformismo oportunista de la fiscal Olga Sánchez que, pese a ver rebatidas todas sus tesis sobre la génesis y organización de la matanza y obtener condenas por menos de un 40% de lo que pedía, se apresuró a declararse satisfecha con tal de poder esgrimir esa mitad escasa del trofeo obtenido contra algunos periodistas críticos a los que tantas ganas tenía. Mucho más coherente y digna de respeto ha sido en este caso la reacción de Pilar Manjón, que ha anunciado que acudirá al Supremo en pos de esa conexión con la Guerra de Irak que le ha negado la Audiencia.

Si nuestro periódico hubiera sido parte del procedimiento, desde luego que haríamos lo propio, persiguiendo objetivos opuestos. Y eso que si tuviéramos que valorar la sentencia al peso, es evidente que por muchas cortinas de humo que trace ahora el tridente gubernamental formado por Rubalcaba, Blanco y Garzón -siempre Garzón-, basta comprobar el baremo de la prensa internacional para concluir que la absolución de los tres cerebros, acusados formalmente de urdir y ordenar los atentados, inclina mucho más la balanza hacia nuestro escepticismo y afán de continuar buscando la verdad que hacia la credulidad y el conformismo de la mayoría de nuestros colegas.

Es más: emulando a la segunda prostituta, me atrevería a decir que, a la luz de la coherencia intelectual, si los hechos probados sobre la ejecución de la masacre hubieran transcurrido tal y como los describe el Tribunal, y teniendo en cuenta sus criterios de valoración de determinadas pruebas, sería más lógico que sus antecedentes fueran aquellos a los que se aferra Manjón -y de los que deserta Olga Sánchez- y que El Egipcio, Belhajd y Haski hubieran sido condenados a los mismos 40.000 años que les han caído a Zougam y Trashorras.

Claro que yo sigo cuestionando esa premisa, pero no porque haga de ingredientes como la autenticidad de la mochila de Vallecas, los objetos que había o no había en la Kangoo o la naturaleza y origen de la dinamita que estalló en los trenes un asunto de amor propio, sino porque la propia lectura detallada de la sentencia lo estimula en la medida en que su redactor emplea un nivel de exigencia absolutamente asimétrico al enfrentarse a la autoría material y a lo que la prensa gubernamental lleva años definiendo -a lo que se ve ahora, muy a su pesar- como «autoría intelectual».

El Tribunal ha sido muy laxo a la hora de dar por hecho que la bomba mal montada estaba en el tren de la estación de El Pozo, a la hora de considerar que puede haber más de 60 objetos en el interior de una furgoneta «vacía», a la hora de establecer porcentajes cuantitativos a partir de unos análisis de los restos de explosivos que sólo pudieron ser cualitativos y no digamos nada a la hora de dar por sentado, de forma poco menos que olfativa, que todos los muertos en Leganés pusieron bombas en los trenes y excluir, sin embargo, a Bouchar cuando es obvio que también habría fallecido allí si no hubiera tenido la suerte de ser el que bajara la bolsa de la basura y el que pudiera salir corriendo.

Mucho más estricto lo ha sido, en cambio, a la hora de establecer que el hecho de que el móvil adquirido con la falsa fecha de nacimiento del 11-M estuviera en casa de Belhadj no significa que Belhadj tuviera algo que ver con su compra, a la hora de asumir la interpretación de las palabras de El Egipcio más favorable a su presunción de inocencia o a la hora de valorar los indicios que podrían haber destruido la de Haski. Por no hablar de la inaudita y muy sospechosa candidez de los magistrados ante el papel de Antonio Toro. Eso sí que es un in dubio pro reo y lo demás son tonterías.

Pero Javier Gómez Bermúdez es un hombre honrado, Alfonso Guevara es un hombre honrado, Fernando García Nicolás es un hombre honrado. No me cabe ninguna duda de que todas estas unánimes apreciaron las alcanzaron en conciencia después de una minuciosa ponderación de los elementos puestos a su disposición por el juez instructor y de las pruebas practicadas durante la vista oral. Han tenido la suerte, eso sí -suele ocurrirles a esas personas agraciadas a la vez con los dones de la sabiduría y la prudencia- de que su conciencia haya coincidido tan oportunamente con su conveniencia, teniendo en cuenta las posiciones enfrentadas en la sociedad española y lo que el 11-M representó para el proceso democrático.

A diferencia de lo que ocurrió con las sectarias conclusiones de la Comisión Parlamentaria -amortizadas al día siguiente por la opinión pública como mera expresión de la mayoría aritmética de la cámara-, esta es una sentencia que no puede dejar plenamente satisfechos sino a quienes finjan estarlo por motivos tácticos, pero que tampoco deja totalmente insatisfecho a nadie. Cualquiera diría que el Tribunal hubiera tenido en la cabeza lo que destacaría cada partido o cuál sería el titular de cada periódico al día siguiente de conocer su fallo. Es una sentencia sin más vencedores que el propio Estado democrático y las víctimas a las que ofrece reparación y sin más vencidos que los 21 condenados por graves delitos. Estoy de acuerdo, eso sí, con ese colega que enfatizaba el otro día que la sentencia «pone a cada uno en su sitio», tanto a los que hemos aportado desde la independencia los elementos esenciales refrendados o rebatidos con mayor o menor acierto por los magistrados, como a quienes a base de servir de terminales de las intoxicaciones gubernamentales acabaron alegando que la «marca» que El Egipcio tenía en la frente era la prueba definitiva de su papel criminal en el 11-M.

Aunque no nos quedemos en absoluto convencidos por algunas de sus explicaciones sobre cómo sucedieron los hechos, y ya que los jueces tienen que ponerse muchas veces en la piel de los demás para así fijar su criterio, parece obligado ponerse por una vez en la suya. Reitero que han tenido mucha suerte al lograr que se produjera esa coincidencia, entre su conciencia y su conveniencia -¡eso sí que es una ciencia!-, pues ni siquiera el paréntesis del puente habría amortiguado el shock que en la sociedad española hubiera producido un veredicto que, además de la absolución de los tres falsos cerebros, hubiera incluido, por ejemplo, la mera condena a Trashorras por tráfico de explosivos, habida cuenta de la falta de «certeza absoluta» -así lo dice la sentencia- sobre qué fue lo que estalló en los trenes y la inclusión de una serie de alambicadas consideraciones sobre la naturaleza de su dolo. ¿Estuvo a punto de ocurrir eso y hubo algo que en el último momento hizo cambiar de criterio al Tribunal?

Pero, en sentido contrario, también cabe imaginar la que se habría montado si los jueces hubieran acreditado que fue la invasión de Irak con apoyo de Aznar lo que llevó a Al Qaeda a encargar a El Egipcio y compañía que montaran el atentado. Va a ser inevitable que la sentencia haga las veces de arma arrojadiza de aquí a las elecciones, pero como se ha visto ya estos días tanto el PP como el PSOE tienen por donde agarrarla.

Total, que Javier Gómez Bermúdez ha demostrado ser muy listo, tener más cintura que Zapatero e incluso que Messi y Robinho juntos y no dar puntada sin hilo. Fruto exclusivo de su libre albedrío fue, desde luego, la manera sesgada y tendenciosa en que resumió la sentencia con todas las cámaras enfocándole, pues omitió cualquier alusión a las absoluciones clave, que cayeron al final como una especie de último mazazo, y se recreó en la descalificación de las dudas sobre algunas pruebas, ofendiendo así gravemente a aquellas personas en cuyo ánimo él mismo había contribuido a alentarlas. También cabe reprocharle, por supuesto, su finalmente abúlica encarnación de Poncio Pilatos tanto ante los claros indicios delictivos en algunos testimonios prestados durante la vista oral -el alférez Víctor, la mujer de El Chino, el propio Manzano-, como ante las patentes negligencias que han trufado la investigación policial y la instrucción judicial. Pero, claro, todo esto hubiera venido a desequilibrar aún más el fallo, en sentido contrario a la vigente correlación de fuerzas parlamentarias y mediáticas, con las imaginables consecuencias en uno y otro ámbito.

Con su cráneo privilegiado y reluciente, su mirada felina y su ademán enérgico, Gómez Bermúdez bien podría pasar por el Yul Brinner que en 1959 protagonizó la película de King Vidor Salomón y la reina de Saba. Aun edulcorado por las reglas comerciales del Hollywood de la época, el guión del filme no deja de recoger las alusiones críticas del Libro de los Reyes a esa segunda etapa de su vida en la que el sabio monarca se olvidó de quienes más le habían ayudado, dedicó más tiempo a construir su palacio que el propio Templo y terminó teniendo «700 mujeres y 300 concubinas que le desviaron el corazón».

No creo que los problemas del monógamo Gómez Bermúdez puedan llegar por ahí y menos después de los merecidos reconocimientos que les aguardan a su esposa y a él. Ahora que se ha convertido desde hoy y para mucho tiempo en una figura central de la sociedad española, sin riesgo alguno ya de perder su recurrida plaza sea cual sea la composición del CGPJ tras las próximas elecciones, sin otro techo profesional que la propia presidencia del Supremo, debería, sin embargo, tener en cuenta la reflexión del profesor emérito John Rogerson, experto en Estudios Bíblicos de la Universidad de Sheffield, quien sostiene que el Génesis atribuye a Salomón un pecado de soberbia, al vincular la exhibición de su sabiduría -siempre es peligroso pasarse de listo, dicho sea con carácter general- con el pecado de Adán y Eva de comer el fruto del árbol prohibido del conocimiento.

En todo caso, mientras él ajusta sus cuentas ante el espejo, nosotros debemos comenzar a ocuparnos de cómo mantener con vida esta media criatura que ha tenido a bien entregarnos.

pedroj.ramirez@el-mundo.es

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ACATAR LA SENTENCIA NO SIGNIFICA ENTERRAR EL 11-M

 

4-11-07



Editorial

ACATAR LA SENTENCIA NO SIGNIFICA ENTERRAR EL 11-M


El presidente del Gobierno abrió ayer su mitin en Puertollano (Ciudad Real) animando al PP y a su líder, Mariano Rajoy, a mirar «adelante» en relación al 11-M. Esa misma petición la hizo el miércoles en La Moncloa, después de que se hiciera pública la sentencia, solo que entonces incluía a los suyos dentro del compromiso: «Tenemos que mirar hacia adelante». Basta con repasar las manifestaciones de estos cuatro días, no ya de José Blanco, sino de los propios miembros del Gobierno, para percatarse del ánimo beligerante que destilan.

El argumento con el que los socialistas justifican su chaparrón de críticas al PP tiene que ver con las declaraciones de Rajoy tras conocerse el dictamen, en las que se limitaba a acatarlo con todo respeto y a mostrarse partidario de «seguir apoyando cualquier otra investigación que permita avanzar sin límites en la acción de la Justicia». Son palabras que cualquier persona con espíritu crítico debería suscribir. Sólo desde el conformismo y la resignación se puede dar por cerrado con siete llaves un caso de la extrema complejidad del 11-M, en el que, además, el tribunal no ha podido determinar quiénes, cuándo, cómo y dónde lo planearon y organizaron.

(.../...)

Para el presidente Zapatero, quienes muestran sus dudas o sus críticas a la sentencia no contribuyen a «fortalecer a España, a sus instituciones y a su democracia». Nosotros, al contrario, creemos que la crítica, cuando está fundamentada, no sólo no debilita el sistema sino que es lo que más ayuda a robustecerlo. Y bien fundamentadas están, por ejemplo, las dudas que ayer expresaba en nuestro periódico Luis del Pino respecto a los suicidas de Leganés. El solo hecho de que los siete terroristas se inmolaran es, sorprendentemente, razón suficiente para que el tribunal afirme que pusieron las bombas de los trenes. En cambio, a Abdelmajid Bouchar, que se salvó del suicidio colectivo porque bajó a tirar la basura, no le condena como autor material. Según ese baremo, ¿hubiera establecido la sentencia que él también cometió los atentados de haber muerto en el piso? Fundamentados están, igualmente, los interrogantes que hoy plantean Casimiro García-Abadillo y Fernando Múgica. Por ejemplo, sobre el explosivo. ¿Cómo es posible que la sentencia explique la presencia de nitroglicerina en uno de los focos alegando que forma parte de la Goma 2 EC, cuando el propio fabricante aclaró que la eliminó de su composición doce años antes de los atentados? O sobre la absolución de Antonio Toro, que ofreció explosivos a los islamistas, les entregó un detonador y se reunió con ellos antes y después del 11-M. La vicepresidenta De la Vega ha dicho que la Justicia «ha cerrado la puerta a las dudas», pero con datos como estos es imposible que dejemos de hacernos preguntas.

No nos convence tampoco el ministro de Defensa cuando -en línea con Blanco, que ayer insistía en que da igual que el responsable fuera «Bin Laden o su primo»- subraya que no tiene sentido plantear quiénes fueron los instigadores. José Antonio Alonso haría bien, ahora que controla los servicios de información, en tratar de averiguar qué ocurrió con el Skoda que descubrió la Policía cuando él era ministro del Interior, porque la sentencia lo descarta como prueba. He ahí un ejemplo más de cómo hay una gran diferencia entre acatar la sentencia y enterrar el 11-M.

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El fallo elude aspectos esenciales de la investigación

 

4-11-07



LA SENTENCIA / El análisis

El fallo elude aspectos esenciales de la investigación


CASIMIRO GARCIA-ABADILLO

La sentencia emitida por el tribunal presidido por el magistrado Javier Gómez Bermúdez sobre los atentados del 11-M ha dado pie a muchas interpretaciones. El PSOE, reconfortado; la Fiscalía, que al parecer no la recurrirá; y los medios que han seguido al pie de la letra la versión oficial de los hechos se afanan en encontrar adjetivos no precisamente cariñosos para calificar a los que cuestionamos con hechos dicho relato.

La soledad, a veces, tiene sus ventajas. Muy pocos de esos entusiastas torquemadas van a perder el tiempo en leerse con detenimiento los 721 folios de la resolución. ¿Para qué, si ya hay un veredicto? «Unos mintieron y otros dijeron la verdad», así de simple.

Pero, las palabras gruesas casi siempre esconden escasez de argumentos. Así que, vayamos, una vez más, a los hechos.

(.../...)

Se ha utilizado con profusión estos días, en diversos medios de comunicación, la máxima de que la sentencia disipa las dudas planteadas por este periódico sobre dos pruebas clave para el sustento de la versión oficial: la mochila aparecida en la comisaría de Vallecas, entre los objetos procedentes del tren de El Pozo, y los explosivos que se utilizaron para cometer la masacre de Madrid. Entremos en materia.

LA MOCHILA

Ignora el testimonio de los policías que revisaron el tren

¿Qué dice la sentencia sobre la prueba que contenía el explosivo -Goma 2 ECO-, el teléfono y la tarjeta que desencadenaron la posterior investigación y detención de los autores materiales del atentado?

Sobre la cadena de custodia de la misma (páginas 513 y 514) establece: «Por otro lado, la existencia de la cadena de custodia es exigible desde que se aprehende el efecto, vestigio u objeto y se tiene conocimiento de su relación con el delito, debiendo entonces recogerse o asegurarse su existencia -su integridad- para que pueda surtir su pleno valor como prueba».

Y a continuación afirma (página 514): «El Tribunal no tiene duda razonable alguna sobre la autenticidad de la bolsa de deportes conteniendo un artilugio explosivo, que fue desactivada en la madrugada del día 12 de marzo en el parque Azorín de Madrid, ni de su procedencia: la estación de El Pozo».

Para sostener esa afirmación, la sentencia (p.514) dice: «Los funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía con número profesional 24.420, 88.659 y el 87.843, declararon en la vista oral sobre el recorrido que siguen los efectos recogidos en la estación de El Pozo hasta llegar de noche a la comisaría de Puente de Vallecas, aseverando que, desde El Pozo hasta IFEMA, en ningún momento pierden de vista los objetos, que estos siempre estuvieron dentro de las furgonetas hasta llegar a IFEMA y que allí las (sic.) colocaron en el pabellón 6, en un lugar acotado con una cinta y un cartel haciendo constar su procedencia... En consecuencia, no hay indicio alguno de un deficiente control de los efectos que, en todo momento, estuvieron bajo custodia de funcionarios policiales determinados o fácilmente determinables, habiendo depuesto en la vista aquellos que fueron propuestos por las partes».

Posteriormente (a partir de la página 519), la sentencia establece una relación de hechos que sirven para dar coherencia a dicha prueba. Por ejemplo, se dice: «El artefacto explosivo cuestionado, los hallados en el andén de El Pozo, frente al vagón 3, y el neutralizado en la estación de Atocha son visualmente iguales, tienen los mismos componentes y la misma estructura».

También se afirma que el detonador hallado en dicha bolsa es del mismo fabricante que los encontrados en la Renault Kangoo, en la finca de Morata y en el piso de Leganés; que el teléfono (Mitsubishi Trium) es igual a los otros nueve vendidos por Bazar Top, y que la tarjeta que había en su interior pertenece a la misma partida de las 30 tarjetas vendidas por Uritel 2000 a Sindhu Enterprise. el 4 de febrero de 2004. y por ésta a Jawal Mundo Telecom (establecimiento regentado por Jamal Zougam).

Parecen, sin duda, sólidos argumentos. Sin embargo, el cuestionamiento de dicha prueba no está basado en una especulación periodística, sino en declaraciones y documentos que obran en la causa. Veámos:

1º) Declaración del inspector jefe Alvarez ante el juez Juan del Olmo.

El 9 de marzo de 2006, el inspector jefe de la comisaría de Vallecas, Miguel Angel Alvarez, aseguró ante el juez instructor que, cuando se recogieron los objetos del tren de El Pozo y se introdujeron en las bolsas, que luego se cargaron en las furgonetas que lo trasladaron primero a IFEMA y, finalmente, a la comisaría de Vallecas, no se hizo un inventario de los mismos. Por lo tanto, según su versión, no se puede saber si a su destino llegaron los mismos objetos que salieron de El Pozo, por la sencilla razón de que no se sabía cuáles y cuántos eran. Además, cuestionó la cadena de custodia, toda vez que él, como responsable de la misma, indicó que los objetos se llevaran a la comisaría de Vallecas, como había ordenado la juez Josefa Burgos (juzgado de Instrucción 49 de Madrid), y éstos fueron llevados, sin su autorización, previamente, a IFEMA.

Hay que recordar que, inexplicablemente, Alvarez no fue llamado a declarar en el juicio oral.

2º) Informe policial del 10 de agosto de 2005.

Se trata del informe policial más completo que obra en autos y que fue realizado a instancias del juez Del Olmo, como resumen de todas las investigaciones llevadas a cabo por la UCI y la UCIE.

En dicho informe se hace constar que en la mochila de Vallecas se halló una huella que no se corresponde con la de ninguno de los imputados por el 11-M. En el apartado número 27 de sus conclusiones finales (página 102 del informe) se afirma: «Existe un vestigio físico sobre la parte externa de la mochila-bomba desactivada por el tedax, registrado como Perfil 11, que, por las peripecias sufridas por dicha mochila y porque pudo ser manipulada por personas no identificadas en IFEMA, consideramos que no necesariamente pertenece a un terrorista».

Es decir, que dicho informe da a entender que los objetos pudieron ser sacados, durante su estancia en el IFEMA, de los bolsones donde fueron trasladados desde El Pozo, ya que, si no, hubiera sido imposible que hubiesen sido manipulados.

Pues bien, nadie relacionado con dicho macro informe policial, declaró a ese respecto en la vista oral.

3º) Declaración de Sánchez Manzano ante el tribunal.

En su comparecencia durante la vista oral (14 de marzo de 2007), el ex comisario jefe de los Tedax afirmó: «Todas las bolsas que había en los trenes se inspeccionaron por los Tedax. Se abrieron todas las bolsas... Ignoro que pasó. Yo pedí una explicación sobre si habían revisado todas las bolsas. Me dijeron que sí, que todas las que había cuando llegaron».

4º) Declaración de dos miembros del Tedax que intervinieron en la estación de El Pozo el 11-M.

El inspector jefe de la Brigada Provincial de Madrid dijo ante el tribunal: «Estuve en contacto permanente con los cuatro focos de las explosiones... Formé equipos de dos y mandé que se revisasen todos los trenes de la cabeza a la cola, y de la cola a la cabeza dos veces... Cuando apareció un primer artefacto en Atocha, comuniqué al resto de los puntos que extremasen la cautela... No quedó nada por revisar... No puedo explicarlo... ¿puede explicarlo usted?».

Por su parte, el subinspector de los Tedax número 65.255 aseveró ante los magistrados: «El tren de El Pozo se revisó tres o cuatro veces. Hubo un momento en el que estábamos siempre dentro del tren... Tuvimos que desalojar a los bomberos varias veces porque al lado de los cadáveres encontrábamos contenedores sospechosos y había que abrirlos... Los bultos de los andenes se revisaron también... No vi la bomba que se desactivó en el Parque Azorín».

5º) Declaración ante el tribunal del tedax que desactivó la bomba en el Parque Azorín, cercano a la comisaría de Vallecas.

El operador número 1 llamado Pedro introdujo otro elemento de incertidumbre, al declarar durante el juicio oral: «Pregunté a los funcionarios (de la comisaría de Vallecas) de dónde venía, de dónde había salido esa bomba y me dijeron taxativamente que venía de El Pozo... Nadie me explicó que la mochila había pasado por IFEMA en absoluto. Todo lo contrario. De hecho, yo declaré ante el juez instructor que ni siquiera había pasado por IFEMA».

Las dudas, por tanto, sobre el origen (¿de dónde salió esa mochila?) de dicha prueba están presentes en el sumario y en las declaraciones de funcionarios de la Policía ante el juez instructor y ante el propio tribunal.

La sentencia, no sólo no las contempla, sino que introduce un concepto, cuando menos, discutible sobre la custodia. Según el razonamiento que se hace en la resolución, la cadena de custodia sólo tendría sentido a partir de que se descubre que hay una bomba. Es decir, a partir de que se encuentra en Vallecas y no antes. Por tanto, no haría falta demostrar que provenía de la estación de El Pozo.

Los argumentos circunstanciales que emplea para aseverar su «autenticidad» son también discutibles. Por ejemplo, no se puede afirmar que los tres artefactos encontrados -el de Atocha (explosionado por los Tedax); otro hallado en la estación de El Pozo (también explosionado por los Tedax) y el de la comisaría de Vallecas- fueran iguales.

En el primero que se encontró (el de Atocha), los Tedax no pudieron ver ningún teléfono (cosa que sí ocurrió con el hallado en El Pozo). Si se da por buena, como hace la sentencia, la versión del policía municipal que vio la bolsa y la trasladó hasta el andén, hay que recordar que él asegura que los cables eran de color distinto a los que conectaban el detonador con el teléfono móvil que había en la mochila de Vallecas. En cuanto a los detonadores, es imposible saber cómo eran los de las dos bolsas que fueron explosionadas por los Tedax.

Aunque el «extravagante periplo de los efectos», al que se refiere la sentencia, o el hecho de que la mochila no figure en el inventario de objetos realizado por los funcionarios de la comisaría de Vallecas son temas menores, posiblemente fruto de la desorganización propia de un día como aquel, sin embargo hay otro asunto que no es irrelevante.

La bomba que había en la mochila de Vallecas estaba programada, según establece la sentencia, a las 7.40 horas. Las dos bombas que estallaron en el tren de la estación de El Pozo lo hicieron al mismo tiempo: las 7.38. ¿Es lógico que los terroristas dejasen dos minutos de diferencia entre unas explosiones y otra?

Lo que ha hecho el tribunal es una deducción. «En consecuencia, existe un enlace múltiple, unívoco, preciso y directo entre el explosivo desactivado en el Parque de Azorín y los distintos escenarios de los atentados». Una deducción lógica, razonable, pero al mismo tiempo tan cuestionable como las afirmaciones reflejadas en los informes policiales y las realizadas por distintos funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía ante el instructor o ante el propio tribunal.

LOS EXPLOSIVOS

Queda sin explicación la presencia de nitroglicerina

La sentencia establece, como hecho probado (ver página 537), que «toda o gran parte de la dinamita de los artefactos que explosionaron en los trenes el día 11 de Marzo y toda la detonada en el piso de Leganés, más la hallada en el desescombro posterior, procedía de Mina Conchita».

Más adelante establece: «No se sabe con absoluta certeza la marca de la dinamita que explotó en los trenes, pero toda o gran parte de ella procedía de Mina Conchita... La falta de determinación exacta de la marca de la totalidad del explosivo no impide llegar a conclusiones jurídico-penalmente relevantes respecto a la intervención de los procesados en los hechos enjuiciados y su consiguiente responsabilidad criminal».

Para hacer esas afirmaciones, la sentencia se apoya (página 538) en lo siguiente: «Los componentes diferenciales entre una y otra dinamita, según dijeron (los peritos), son el DNT -dinitrotolueno- y la NG -nitroglicerina-, que forman parte de la Goma 2 EC y del Titadyn, y no están en la composición de la Goma 2 ECO».

Y continúa afirmando (página 539) que en los focos de las explosiones se detectaron: «Dinitrotolueno -DNT- en varios focos, en porcentajes inferiores al 1% (Goma 2 EC y Titadyn); Nitroglicerina -NG- en un foco de explosión, en porcentaje muy inferior al 1% (Goma 2 EC y Titadyn)».

Sin embargo, tanto la primera, como la segunda afirmación, no se corresponden con la realidad. La Goma 2 EC (explosivo que se utilizaba en Mina Conchita con anterioridad a la Goma 2 ECO), no contiene nitroglicerina desde el año 1992.

La mezcla de Goma 2 ECO y Goma 2 EC, que terminó asumiendo la Fiscalía para explicar la aparición del DNT y la NG, fue la tesis que se improvisó durante la vista oral para desterrar la posibilidad de que en los trenes hubiese estallado Titadyn (explosivo habitualmente utilizado por ETA).

A instancias del presidente del tribunal se solicitó a la empresa fabricante, Maxam (antes Unión Española de Explosivos) que dijese si, efectivamente, como sostenían los peritos de la Policía Científica, la Goma 2 EC contenía nitroglicerina. El 1 de junio, Maxam contestó mediante un escrito remitido al tribunal en el que especifica que «la última fecha de fabricación de Goma 2 EC con mezclas de nitroglicerina/nitrogricol (que oscilan entre el 75/25 a 50/50 aproximadamente en función de la época del año) fue el 31-03-92». Es decir, 12 años antes de cometerse el atentado. Por lo tanto, es imposible que la nitroglicerina que se detectó fuera un componente de la Goma 2 EC, como sostiene la sentencia.

Por otro lado, tampoco se corresponde con la realidad la afirmación referida a los procentajes. Como se recordará, fue el segundo análisis preliminar realizado por los peritos el que estableció la cuantificación de compuestos en los restos de explosivos. Pero ese análisis no pertenecía a los restos de los focos, sino al de otras muestras de explosivo intacto. Los peritos determinaron que, con la escasez de las muestras y después de haber sido lavadas con agua y acetona, era imposible hacer análisis cuantitativos sobre dichas muestras.

Nunca pudo determinarse en qué porcentaje se hallaba el DNT o la nitroglicerina en los focos de las explosiones. Lo que sí dijeron los peritos nombrados por las partes es que, en todo caso, su presencia era significativa y que, por tanto, no podía deberse a la contaminación de las muestras, sino que ello significaba que ambos elementos eran componentes del explosivo.

En lo que se refiere al explosivo que estalló en los trenes, sigue en pie la gran incógnita sobre el tipo de dinamita que utilizaron los terroristas. Desde luego, si bien el DNT está presente en la Goma 2 EC, la nitroglicerina no.

Tanto una (la mochila), como otra (el explosivo) prueba son básicas para sustentar la versión de los hechos dada por la Fiscalía. Si no se hubieran contemplado en la sentencia como hechos probados, sencillamente, el sumario se hubiese venido abajo.

En ambos casos, el tribunal ha obrado por deducción (si hubo tráfico de Goma 2 ECO desde Mina Conchita y ese fue el explosivo que se halló en Leganés y en las vías del AVE, ¿por qué se iba a haber utilizado otro explosivo distinto?).

Sin embargo, en este caso, la incógnita (un componente que no pertenece a ninguno de los explosivos que se utilizan en esa mina y que curiosamente fue el que mencionó Sánchez Manzano en su comparecencia parlamentaria) abre unas vías sobre la autoría incompatibles con el sumario.

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LOS AGUJEROS NEGROS DEL 11-M (XL) La inexplicable absolución de Toro

 

4-11-07



LA SENTENCIA / El análisis

La inexplicable absolución de Toro


Ofreció explosivos en la cárcel a Zouhier, le entregó un detonador, acudió a la segunda reunión en el McDonald's, pero el tribunal dice que no intervino en la venta de la dinamita

Por FERNANDO MUGICA

LOS AGUJEROS NEGROS DEL 11-M (XL). Muchos indicios apuntan a que Antonio Toro Castro está implicado en el tráfico de explosivos que facilitó dinamita a los responsables materiales de la matanza de Atocha. Sin embargo, ha sido absuelto en la sentencia que leyó el juez Javier Gómez Bermúdez. Agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil se entrevistaron con él antes de que fuera detenido oficialmente por orden del juez instructor del caso, Juan del Olmo. Su relación con las fuerzas de seguridad fue siempre privilegiada y a lo largo de todo el proceso judicial no mostró la menor preocupación a pesar de que la Fiscalía pedía para él penas de cárcel.


El 17 de octubre de 2004, en un capítulo de Los agujeros negros, describía a Antonio Toro Castro como uno de los personajes más misteriosos de toda la trama del 11-M.

Apuntaba que, en mi breve conversación con él, me había parecido un hombre discreto, con la gran capacidad para pasar inadvertido que tienen los buenos agentes infiltrados -aunque hasta ahora nadie ha podido probar que lo sea-.

(.../...)

Ni siquiera con la presión que suponía el escaparate de la pecera de la sala del juicio del 11-M traicionó esa actitud.

Recibió la noticia de la absolución con una simple sonrisa, como si el milagro que le estaba salvando fuera algo natural y hasta esperado.

Le dije, cuando nos vimos cara a cara en Oviedo, que muchos testigos me habían asegurado que no se comportaba, en su trato diario, como un delincuente.

Fue cuando me miró muy fijo, con sus ojos melancólicos, y tras unos segundos de silencio valorativo me comentó sin levantar la voz: «Es que no lo soy».

Repito que sólo un milagro podía salvar a un hombre que por testigos acreditados había sido acusado de ofrecer explosivos a la venta en grandes cantidades, de tener contactos comerciales con ETA y de buscar, mucho antes de los atentados, a alguien que fabricara bombas con teléfonos móviles.

EL HOMBRE QUE GUARDABA DINAMITA

Por si fuera poco, Antonio Toro fue señalado en 2002 por José Ignacio Fernández, un preso del centro penitenciario de Villabona, como el hombre que guardaba en un escondite 150 kilos de dinamita.

Es el individuo al que señala el confidente de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, la UCO, Rafá Zouhier, en enero de 2003, por haberle ofrecido explosivos.

Es quien, según el mismo testigo, está presente en la entrega de una muestra del explosivo que vende la banda asturiana en la localidad madrileña de Las Rozas de Madrid, en febrero de 2003.

Es, además, alguien que está presente en una de las reuniones del McDonald's, en noviembre de 2003, junto a su hermana Carmen, Rafá Zouhier, El Chino y Emilio Suárez Trashorras, entre otros.

Se encuentra en Madrid el propio día del 11-M. Mantiene una cena en una marisquería de Madrid poco después, junto a varios de los implicados en los atentados. Es quien se pone en contacto telefónico en numerosas ocasiones con Rafá Zouhier y al que señalan en el mundo de la noche de Avilés y Gijón como el jefe del grupo en el que se desenvuelve Emilio Suárez Trashorras. «Le mandaba callar en público y el otro no rechistaba», dice Francisco Javier Lavandera, el hombre que trató de impedir que la banda siguiera con sus actividades delictivas. «Exhibía una gran cantidad de dinero en el Club Horóscopo asturiano. Sin duda aparentaba ser el que llevaba la voz cantante».

Y por si todo esto no fuera suficiente, era el hermano de María del Carmen Toro, la que el 14 de febrero de 2004 se convirtió en la mujer de Emilio Suárez Trashorras, el ex minero al que la sentencia ha condenado a casi 35.000 años de cárcel.

Por todo esto, y por algunas cosas más -era el socio de Trashorras en el negocio de compraventa de coches de Piedras Blancas y ha sido ya condenado por tráfico de explosivos por la operación Pípol y delitos contra la salud pública-, a nadie puede escandalizar que su absolución haya constituido una sorpresa.

Cualquiera que haya seguido su trayectoria vital se da cuenta de que siempre ha tenido un trato muy amable por parte de las fuerzas de seguridad.

EN LA CARCEL DE VILLABONA EN 2001

Miembros de la Comandancia de la Guardia Civil de Gijón aseguran que ya en 2000 se paró una investigación, bastante antes de que se encontrara inmerso en la operación Pípol. Durante ésta, fue encarcelado en Villabona como preso preventivo pero, mientras los más de 20 implicados tuvieron que aguantar dos años en el centro penitenciario, él salió a los seis meses justo para que pudiera pasar la Navidad de 2001 en su casa. Trashorras ni siquiera pasó un solo día en prisión.

En aquella ocasión, no fueron las buenas relaciones de su padre -prejubilado tras un grave accidente laboral con un tendido eléctrico-, sino la amistad del que sería más tarde su cuñado, Trashorras, con el inspector de Avilés Manuel Rodríguez, Manolón lo que le salvó de la quema. Fue a cambio de la libertad de Toro con lo que amarraron a Emilio Suárez las fuerzas de seguridad para convertirlo en un fiel y provechoso confidente de la policía.

A pesar de todo, la operación Pípol no acabó bien para Toro ya que en enero de 2007 fue condenado a seis años de prisión por tráfico de explosivos. Pero hay que recordar que esa acusación llegó mucho más tarde de los hechos, ya que en un primer momento la inculpación era por tráfico de drogas. La policía se conformó con los 16 cartuchos en mal estado que encontraron en un garaje alquilado por él y ni siquiera registraron su piso.

En la instrucción, los explosivos pasaron inadvertidos hasta que alguien se dio cuenta de que la condena de Toro y Trashorras por ese tráfico podría resultar decisiva a la hora de su implicación en los atentados del 11-M. Fue entonces cuando utilizaron el testimonio de Lavandera, el mismo que habían desechado hasta que aparecieron publicadas en EL MUNDO sus palabras, en otoño de 2004, tras salir a la luz una cinta que le había grabado la Guardia Civil.

Curiosamente, Lavandera sufrió todo tipo de insultos públicos y vejaciones -incluidos tiroteos, la muerte de sus animales y amenazas constantes- hasta que alguien se dio cuenta de la importancia de su testimonio y comenzaron a llamarle don Francisco. A pesar de que para entonces la mayor parte de los medios de comunicación habían tratado de destrozar su reputación, fue su testimonio en el juicio de la operación Pípol el que llevó a Toro y Trashorras a una condena por tráfico de explosivos.

Esa condena ha sido muy útil a la acusación para dar por sentado que Trashorras era un traficante de explosivos pero, curiosamente, no ha tenido ningún efecto a la hora de enjuiciar a Antonio Toro. Los mismos hechos han servido para condenar a Trashorras, junto con otras pruebas, y para exonerar a Toro. El tribunal, a la hora de la sentencia, ha argumentado que el tráfico de explosivos atribuido a este último se produjo en un momento determinado de su trayectoria delictiva, que ya fue condenado por ello y que no puede probarse su relación con el tráfico de explosivos del 11-M que ahora se ha juzgado.

Respecto a las reuniones del McDonald's, donde se fraguó la venta de explosivos de los asturianos a El Chino, el tribunal acepta que Toro estuvo presente en la segunda de ellas -la de noviembre de 2004, la más cercana a la fecha de la matanza- pero argumenta que no hay constancia alguna de que en esa reunión, en la que estaban presentes su hermana, Zouhier, El Chino y Trashorras, se tratara el tema de los explosivos.

DE COPAS CON AGENTES DE LA UCO

A los guardia civiles que participaron en la detención de Antonio Toro, en junio de 2004, en Asturias les parecieron muy raros algunos detalles. Agentes de Madrid tenían un interés especial en hablar con Antonio Toro antes de que fuera detenido oficialmente por orden del juez Juan del Olmo. Sobre todo querían adelantarse a los hombres de la UCO, la unidad operativa del coronel Hernando. Emplearon una argucia a través de sus compañeros asturianos. Se aprovechó una simple falsedad documental en uno de los vehículos que manejaba Toro para que fuera detenido por agentes de la Policía Judicial del instituto armado. Toro se limitó a negarse a declarar. Le iban a poner en libertad hasta la fecha en que fuera llamado al juzgado, cuando anunciaron su visita los agentes madrileños de la Unidad Central. Lo que más sorprendió a los agentes de la Judicial es que se llevaron a Toro fuera de la comandancia. Salieron a cenar con él y a tomar copas. Nadie sabe de qué hablaron en esa cena de hermandad, pero los mismos agentes que nos lo han contado aseguran que desde esa fecha, Toro se mostró mucho más relajado y sonriente. Era evidente que ya no tenía miedo por su porvenir. Eso sí, según los agentes de la Judicial se preocupó de dormir cada noche en un sitio distinto.

La relación privilegiada de Toro con las fuerzas de seguridad la expuso el propio Suárez Trashorras. En una de sus declaraciones dijo que el policía Manuel García ayudaba a Toro cuando éste tenía algún problema con alguno de los vehículos que vendía. Concretamente se refirió a dos vehículos Cherokees localizados en Ceuta y Avilés que, según Trashorras, habían sido vendidos por Toro y cuya procedencia no estaba clara.

El trato de Toro con Manolón está explicado por él mismo en el sumario del 11-M. En su nota relata como el día 6 de mayo de 2004 se encontraba en un bar de Avilés cuando se le acercó Carmen Toro para decirle que su hermano Antonio quería hablar urgentemente con él. La propia Carmen hizo de intermediaria para conseguir una cita entre ambos, un cuarto de hora más tarde, en un aparcamiento situado en la calle del Muelle.

En la entrevista, que duró un cuarto de hora, relata el propio policía en su nota informativa que Toro le cuenta que desde que había sido puesto en libertad tras su primera detención y su paso por la Audiencia Nacional, la Guardia Civil no le dejaba en paz. Que había sido la propia Guardia Civil la que le había pedido una colaboración para averiguar el nombre y apellidos del policía de Avilés que hablaba con su cuñado. En su defecto, querían la matrícula y las características del vehículo que usaba o la dirección de su domicilio.

No debemos olvidar que fue por las gestiones de Manolón por las que Toro salió de la cárcel en 2001.

EL CAREO DE TORO Y SUAREZ TRASHORRAS

El 16 de noviembre de 2004, el juez Del Olmo sometió a un careo a Toro y Trashorras. Toro dijo textualmente que Emilio le había dicho que cada información que tenía se la daba a Manolón el policía. Es esencial, aunque parece que no ha tenido ningún eco en la sentencia, el volver a afirmar que desde el teléfono que usaban Carmen Toro y su marido Trashorras llamaron al policía Manolón justo después de concertar una cita en Avilés con El Chino y de que éste viajara a Asturias a por los explosivos. Es evidente que Toro supo sacar una rentabilidad mayor de sus contactos con Manolón y con la Guardia Civil.

El misterio Toro continúa sin resolver y su absolución sólo añade elementos para la controversia. Los que le conocieron en su juventud aseguran que su paso por la Legión le cambió físicamente. Aquel muchacho regordete volvió en una forma física extraordinaria que ya no abandonaría y que le sirvió, esporádicamente, para trabajar como portero de discotecas.

La preocupación de Antonio Toro por su hermana ha sido una constante a los largo de estos últimos años. Se opuso con todas sus fuerzas a la boda de Carmen con Trashorras. Durante los interrogatorios a los que fue sometido en las dependencias centrales de la Guardia Civil, en Madrid, Toro resistió todo tipo de presiones sin inmutarse. Sólo descomponía la figura cuando salía su hermana a relucir.

Toro negó una y otra vez la presencia de su hermana en la reunión del McDonald's a pesar de que los agentes tenían información suficiente como para indicarle dónde estaba sentada exactamente. Nunca lo admitió.

Uno de los interrogadores nos comentó en su día que Toro era un hombre de acero inoxidable. «Lo tiramos contra la pared y como si tal cosa. En seguida nos dimos cuenta de que era un hombre sereno y hermético que no tenía necesidad de contar nada y del que no íbamos a sacar nada».

La familia de Trashorras se prestó desde el principio -antes de que se separaran Carmen y Emilio- a pagar un buen abogado para María, pero se negaron a pagárselo a Toro. Este pasó de tener un abogado muy importante asturiano a llegar al juicio del 11-M con un abogado de oficio que no destacó en la sala por su brillantez. «Es», nos comentó uno de los abogados de otro acusado, «como si no tuviera ninguna preocupación por su futuro a pesar de hacer frente a acusaciones de decenas de años por cooperación necesaria en los atentados y otros muchos cargos».

SIN RELACION CON LOS HECHOS

Preocupado o no, es evidente que el resultado no ha podido ser más favorable para él y para su hermana. En la sentencia se argumenta que no se ha encontrado la relación de Toro con los hechos juzgados y además se emplean algunas de sus declaraciones para apuntillar definitivamente a su ex cuñado. La jugada no ha podido salirle mejor.

«No soy un delincuente», me dijo en Oviedo en el pasillo de un juzgado donde se le acabaría condenando por un delito contra la salud pública. Ahora resulta que la trama asturiana relacionada con el 11-M nunca existió. Toda la trama que tanto ha dado que hablar consistía en un ex minero esquizofrénico, cristiano y de derechas, manejado por un policía y al que -nunca llegaré a imaginar por qué-, una trama islamista le confió el secreto más importante de su vida, la comisión de un gigantesco atentado.

«¿Cómo podían fiarse de que no acudiría a la policía y les chafara el invento?», me ha sugerido un buen amigo con enormes dosis de ingenuidad y sentido común. Mi respuesta ha sido inmediata. «Pero si ya acudió. Lo que sucede es que eso a nadie le ha parecido importante». Al menos, yo no he visto en la sentencia ninguna alusión a que fue el propio Trashorras quien tuvo que convencer a la policía de que los moritos podían tener alguna relación con el atentado.

Francisco Javier Lavandera, el asturiano que contó a las fuerzas de seguridad en 2001 que había una banda, dirigida por Toro, que vendía explosivos y trataba de encontrar a alguien que fabricara bombas con móviles, me ha recordado estos días que en su declaración en el juicio alguien le preguntó por Trashorras como el hombre que le había enseñado los explosivos. Y él tuvo que corregirle. «No fue Trashorras. Fue Toro quien me los enseñó».

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Zapatero dice ahora que el PSOE «mirará hacia adelante» y «pasará la página» del 11-M

 

4-11-07



LA SENTENCIA 11-M / El debate político

Zapatero dice ahora que el PSOE «mirará hacia adelante» y «pasará la página» del 11-M


Pide a Rajoy que «por favor, no se ate al pasado» y le insta a «trabajar juntos» contra el terrorismo

MANUEL SANCHEZ. Enviado especial

PUERTOLLANO.- El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, hizo ayer un llamamiento al Partido Popular para «pasar la página» del 11-M y, a la vez, se comprometió a que los socialistas harán lo mismo.

Tras tres días de duras disputas dialécticas entre dirigentes del Gobierno, del PSOE y del PP a raíz del contenido de la sentencia sobre los atentados de Atocha, Zapatero pidió ayer poner punto y final a la contienda, mirar hacia las víctimas y, sobre todo, trabajar todos juntos para que actos terroristas como el del 11-M no vuelvan a producirse.

(.../...)

Zapatero, en un mitin celebrado en Puertollano (Ciudad Real) ante unas 2.000 personas, indicó que los ciudadanos, «quieren ver a los que les representan llamando a la concordia, a la convivencia y al futuro, después de lo que han vivido esta semana al recordar lo que fue una gran tragedia para todos».

Por ello, en primer lugar, se dirigió al Partido Popular y afirmó: «Quiero hacer un llamamiento a Rajoy. Por favor, que no se aten al pasado, que miren hacia adelante, y que todos juntos trabajemos para que no vuelva a haber otro atentado».

Y, a continuación, expresó en su calidad de máximo dirigente del Partido Socialista, que «ésta va a ser la actitud del PSOE. Mirar hacia adelante, sin olvidar lo que pasó, pero pasando la página».

Además, Zapatero pidió «a todos» que reconozcan la fortaleza de España, de sus instituciones, la tarea judicial desarrollada y la misma sentencia, «que dice quiénes fueron los autores y que se les ha condenado por sus responsabilidades», añadió.

Por último, no olvidó el presidente a las víctimas y pidió que los esfuerzos se sigan centrando en estar junto a ellas y sus familiares.

El resto del mitin lo dedicó a explicar la gestión hecha en estos cuatro años pero, sobre todo, a avanzar los mensajes que quiere ir desgranando en la próxima campaña electoral.

Así, Zapatero indicó que en marzo pedirá el voto «con la cabeza alta, con humildad y admitiendo errores, porque España necesita superar a aquellos responsables políticos que nunca fueron capaces de reconocer un error y siempre echaron la culpa a los demás».

También indicó el líder socialista que pedirá el voto no por lo que ha hecho en esta legislatura, «ni por los defectos de nuestros rivales, que son evidentes, pediré el voto pensando sólo en la España de los próximos cuatro años».

Zapatero dibujó una España que puede estar en el liderazgo del mundo en innovación y desarrollo y mostró su firme deseo de completar su proyecto político que, él mismo dijo, está sólo en una primera fase.

«Sea cual sea la mayoría que obtengamos, quiero que sepáis que tengo más ganas, más fuerza y más confianza en este país que hace cuatro años, y estoy convencido que tendremos una amplia victoria», dijo al más puro estilo de campaña electoral.

Como suele ir haciendo en cada mitin, Zapatero adelantó también una promesa electoral que, aunque ya había comentado en otros actos, nunca había concretado como ayer. Así, el presidente del Gobierno indicó que, si en marzo vuelve a tener la confianza de los españoles, aumentará el permiso de paternidad a 30 días. Esta era una de las reivindicaciones de las organizaciones de mujeres que no se contempló en la Ley de Igualdad durante esta legislatura, ya que el permiso se fijó en sólo 15 días.

Este compromiso, además, le sirvió como percha para presentar a su Gobierno y al PSOE como un partido que «defiende la familia» y «apoya la natalidad». Desgranó todas las medidas que se han puesto en marcha esta legislatura, y añadió: «Si obtenemos en marzo una mayoría más amplia, habrá más políticas sociales, más ayuda a la familia. A mayor fuerza que nos den los ciudadanos, más políticas sociales», insistió.

Además, hizo alarde de la España que su Gobierno está construyendo, «una España que llevamos en el corazón, que sabemos compartir, que no queremos sólo para nosotros. Algunos hablan mucho de España, pero no saben qué hacer por España».

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JOSE A. ALONSO «La figura del autor intelectual es un invento»

 

4-11-07



LA SENTENCIA 11-M / El debate político / JOSE A. ALONSO

«La figura del autor intelectual es un invento»


MADRID.- El ministro de Defensa, José Antonio Alonso, respondió ayer a las críticas lanzadas contra la supuesta falta de autores intelectuales en la sentencia del 11-M asegurando que esta figura jurídica «es un invento» e insistió en que la sentencia «establece claramente la autoría intelectual en una célula internacional de base yihadista». Así lo expuso ayer el ministro en una entrevista a la Cadena Ser recogida por Servimedia. Alonso dijo haber hecho «un análisis muy racional y objetivo» de la sentencia.

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FDEZ. BERMEJO «El PSOE no debe entrar al trapo de la oposición»

 

4-11-07



LA SENTENCIA 11-M / El debate político / FDEZ. BERMEJO

«El PSOE no debe entrar al trapo de la oposición»


OVIEDO.- El ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, consideró ayer que, tras conocerse la sentencia del 11-M, el «gran reto» del PSOE es «cortar ya y no entrar al trapo» de las críticas de la oposición ya que, según dijo, «otro PP existe y hay otra gente en el PP» a la que se debe «ayudar a salir». Según Bermejo, con el juicio a los autores de la masacre en Madrid, España «ha dado ejemplo al mundo entero», informa Europa Press. Por ello, el ministro exigió «respeto a las instituciones del Estado».

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JOSEP A. DURAN «El país tiene otras prioridades de las que discutir»

 

4-11-07



A SENTENCIA 11-M / El debate político / JOSEP A. DURAN

«El país tiene otras prioridades de las que discutir»


MADRID.- El secretario general de CiU y líder de UDC, Josep Antoni Duran Lleida, emplazó ayer al PP y al PSOE a dejar de hablar del atentado del 11-M y de la sentencia judicial al respecto. En declaraciones a Onda Cero Radio recogidas por Europa Press, el diputado nacionalista manifestó que «ya basta» de utilizar el 11-M porque «el país tiene otras prioridades de las que discutir» sobre el asunto. «Siempre he defendido que hay que pasar página, incluso antes de la sentencia del 11-M», añadió.

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JOSE M. MICHAVILA «Todavía quedan cosas por esclarecer»

 

4-11-07



SENTENCIA 11-M / El debate político / JOSE M. MICHAVILA

«Todavía quedan cosas por esclarecer»


MADRID.- El diputado del Partido Popular y ex ministro de Justicia durante el último Gobierno de Aznar, José María Michavila, manifestó ayer que el Partido Socialista no defiende la sentencia del 11-M porque «está negando que tiene límites». En declaraciones a Cadena Cope recogidas por Europa Press, Michavila apoyó nuevas investigaciones en torno a la masacre del 11 de Marzo porque «todavía quedan cosas por esclarecer». «Toda la prensa internacional hace esa misma consideración», añadió.

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JOSE BLANCO ; «¿Qué más da si fue Osama bin Laden o su primo?»

 

4-11-07



LA SENTENCIA 11-M / El debate político / JOSE BLANCO

«¿Qué más da si fue Osama bin Laden o su primo?»


MADRID.- El secretario de Organización del PSOE, José Blanco, aseguró ayer, en referencia a la absolución de los presuntos cerebros del 11-M, que «qué más da si el autor intelectual fue Bin Laden o el primo de Bin Laden». En declaraciones a La Sexta, el número dos socialista dijo que cuando se produce una sentencia sobre un atentado terrorista en España «nunca se pregunta quién es el autor intelectual de ese atentado». «No se pregunta uno si es Josu Ternera o es su hijo», añadió.

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