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17.7.04

 

Entre las filtraciones ilegales y la negligencia policial

 

18-07-04

11-M LA INVESTIGACION / BALANCE DE LA COMISION PARLAMENTARIA

Entre las filtraciones ilegales y la negligencia policial

Las comparecencias en la segunda semana han sido eclipsadas por la polémica sobre los papeles del CNI y las declaraciones del confidente

CAYETANA ALVAREZ DE TOLEDO

MADRID.- Cuánta razón tenía el filósofo griego Juan Estobeo cuando amargamente repetía aquéllo de que «desgraciadamente la opinión tiene más fuerza que la verdad». La segunda semana de la Comisión de Investigación del 11-M ha corroborado las sospechas de que sus ilustres señorías -divididas en dos grandes bloques: los defensores de Angel Acebes y todos los que no lo son- están mucho menos interesadas en averiguar quién y cómo se organizó la masacre, que en convencer a su cada vez más confundido y escandalizado cuerpo de representados de que su versión particular de los acontecimientos es la veraz.
(.../...)

Si los protagonistas de la primera semana de comparecencias fueron las mentiras, los testimonios teledirigidos y las incongruencias, lo más destacable de la segunda han sido la filtración parcial e interesada de documentos del CNI, las contradicciones entre mandos policiales, la egolatría de Garzón, la ironía de Fungairiño y el tiempo perdido. Porque si bien fascinantes para todos aquellos que ansíaban ampliar sus conocimientos sobre el Islam y sus desviaciones, las ponencias a las que los diputados dedicaron horas de su atención fueron absolutamente irrelevantes para la investigación de la peor masacre terrorista de la Historia de España.

Y mientras los comisionados incurrían en la banalidad y en el delito de filtrar documentos no desclasificados, en la calle la atención se centraba en la impactante declaración del confidente de la UCO Rafá Zouhier, de que había avisado de los atentados a sus controladores sin que éstos moviesen un dedo para impedirlos.

Filtraciones ilegales y negligencia policial: éstos son los dos ejes sobre los que ha girado una Comisión de Investigación que, lamentablemente, sigue sin hacer justicia a los muertos.

JUSTIFICACIONES INVEROSIMILES

El pistoletazo de salida a una semana de filtraciones interesadas la dio el propio Ministerio del Interior con la intención de exculpar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de cualquier responsabilidad -se trataría de negligencia culposa- en la matanza de Madrid. El tiro, sin embargo, le salió por la culata.

Los informes que llegaron el sábado a manos de los medios gubernamentales, y cuyo contenido completo El País publicó el martes, están plagados de incongruencias y omisiones, pese a lo cual corroboran dos hechos clave: el primero es que Rafá Zouhier no sólo alertó a sus controladores de la UCO de que Antonio Castro Toro y Emilio Suárez Trashorras -que hoy está entre rejas por proporcionar la dinamita al comando de Leganés- andaban traficando con explosivos, sino que además llegó a entregarles una muestra de la Goma 2.El segundo es que la policía de Oviedo también sabía a lo que se dedicaba Trashorras, y se lo comunicó a su controlador, el inspector jefe de estupefacientes de la comisaría de Avilés, Manuel García Rodríguez.

Pero hay más. Según el informe policial, Manolón, como se le conoce al inspector, llegó a admitir que en enero de 2004 -es decir, menos de dos meses antes del macroatenta- Trashorras le comentó que tenía una relación con unos «moritos» que traficaban con droga y que en una ocasión incluso le vio con dos de ellos. Lejos de exculpar a la Policía y la Guardia Civil, pues, lo que los informes filtrados por Interior han puesto de manifiesto es hasta qué punto eran muchas y evidentes las señales de alarma.Por eso resulta imposible de creer -como grandilocuentemente alega el documento remitido por Gómez Arruche- que la UCO realizó «un vasto y extenso operativo policial» que, sin embargo, no le permitió descubrir absolutamente nada. ¿No interrogaron los agentes de la Benemérita a sus colegas de Avilés? ¿No se enteraron de que Trashorras y Toro eran confidentes de Manolón y que la policía de Oviedo sospechaba de que traficaba con dinamita?

Estas son incógnitas clave que los altos mandos de la Guardia Civil que comparecen esta semana -señaladamente, el responsable de la UCO, Félix Hernando, y el ex jefe de la Benemérita, Santiago López Valdivielso- tienen la obligación de despejar.

LAS ACUSACIONES DE ZOUHIER

El principal argumento para rebatir los informes policiales filtrados por -o con el plácet de- Alonso no lo ha dado ningún miembro de la oposición ni tampoco ningún medio de comunicación. Lo ha dado el propio Zouhier, quien el miércoles compareció ante el juzgado de Valdemoro que investiga si fue presionado por sus controladores para que bajo ninguna circunstancia revelara nada sobre la trama de los explosivos.

La primera imagen pública de Zouhier -su torso de portero de discoteca (que es efectivamente lo que era) enfundado en una camiseta impresa con un oportunamente orwelliano 1984- causó una honda impresión, que se multiplicó exponencialmente cuando a su salida del juzgado fue interpelado por un periodista sobre si había avisado de los atentados del 11-M y afirmó: «Sí, avisé, y no me han hecho caso».

Vaya por delante que Zouhier es un presunto delincuente cuyos testimonios, además, adolecen de importantes contradicciones.Y, sin embargo, sería absurdo desacreditar por ello todo lo que dice y escribe. La pregunta clave es si sus palabras deben o no interpretarse literalmente. ¿Alertó Zouhier a la UCO de que Trashorras, El Chino y su banda preparaban un gran golpe en Madrid? De momento, sólo sabemos a ciencia cierta, porque consta en el auto del juez Del Olmo, que les puso sobre la pista de los explosivos.Que no es poco. Sin embargo, Zouhier asegura que tiene más información que quiere exhibir ante la Comisión, a la que esta semana remitió dos cartas. En la última, añade que también alertó a sus controladores cinco meses después del primer aviso, lo que nos situaría ya en octubre de 2003. Seis meses antes de la masacre. En el mejor o menos grave de los casos, estamos ante un hecho que la Comisión tiene la obligación de estudiar. Pero para ello es imprescindible que el grupo parlamentario socialista deje de vetar sistemáticamente la comparecencia de los confidentes, actitud que, en definitiva, no hace más que acentuar la impresión entre la opinión pública de que algo tiene que ocultar. La mejor forma de acabar con las especulaciones es llamarlos a declarar y, si el juez lo autoriza, interrogarles para averiguar cuánto en su versión hay de verdad.

LA INDISCRECION DE SUS SEÑORIAS

El problema está en que sus señorías no parecen decididas a acabar con las especulaciones. Eso al menos se desprende de la manera burda y descarada con la que filtraron a los medios el contenido de los papeles del CNI que el Gobierno inicialmente había puesto en manos de la Comisión de Secretos Oficiales y que, bordeando la Ley, se les entregó también a los miembros de la Comisión de Investigación. Los diputados ni siquiera se tomaron las molestias de ocultarse en algún rincón del Congreso o de acercarse a un bar aledaño para reunirse con los periodistas, como hicieron en su día los delegados de la Comisión Roldán. No. A simple vista, incluso ante las cámaras de televisión, vulneraron el deber de secreto al que les obliga no sólo la Ley del CNI y el reglamento del Congreso, sino también el Código Penal.

¿Y todo ello para qué? Pues muy sencillo: para difundir la versión que más convenía a sus respectivos partidos. Así es como los ciudadanos se enteraron de que para el CNI la furgoneta hallada en Alcalá era «una reivindicación en sí misma del atentado» y que el 15 de marzo -es decir, tres días después de que el Instituto Anatómico Forense descartara por completo que hubiera habido algún kamikaze- informó de que en los trenes «podía haber uno o varios terroristas suicidas».

La indiscreción de los diputados al menos sirvió para despejar la incógnita sobre el origen del macabro error de la Ser. En cuanto al informe sobre la furgoneta, fue manipulado por algunos medios no sólo para dar a entender que la pista etarra estaba descartada desde el momento en el que se encontró la cinta coránica, sino también para reivindicar la increíble versión del portero Garrudo de que los detonadores habían sido hallados durante la mañana del 11-M.

Nada más alejado de la realidad, como bien aclaró el inspector jefe de la Policía Científica de Alcalá, que realizó la primera inspección ocular de la furgoneta, antes de que fuera trasladada al complejo policial de Canillas. Luis Martín Gómez afirmó categóricamente ante la Comisión que «no había nada a la vista», ni cintas ni explosivos ni mucho menos detonadores, ya que si los hubiera habido él mismo habría insistido en que se acercaran los Tedax.Su testimonio coincide con el de todos los demás mandos policiales que han desfilado ante la Comisión.

¿EN QUE PENSABA DEZCALLAR?

Pero además la idea de que el CNI sabía desde un primer momento que el atentado era obra de islamistas choca con el documento -desclasificado en su día por el Gobierno del PP- que constata que el día 11 los servicios secretos creían «casi seguro» que el autor era ETA. Y también con el desmentido que el propio jefe de los espías, Jorge Dezcallar, hizo público la tarde del 13 de marzo a una información que aseguraba que el CNI ya había abandonado por completo la pista etarra. A no ser, claro está, que los servicios secretos o alguno de sus miembros estuviera jugando a dos bandas o sencillamente engañando al Gobierno.

En este sentido, cobra especial relevancia el testimonio de Dezcallar, previsto para el próximo lunes por la tarde. El ex director del CNI debería despejar las dudas que giran en torno a la actuación de los servicios de inteligencia, empezando por su pasmosa incapacidad para prever un atentado de las dimensiones del 11-M. ¿Cómo es posible que Dezcallar, que conoce Marruecos como la palma de su mano, no tuviera ni un sólo dato que le permitiera pensar lo que se traían entre manos varios ciudadanos de aquel país? Hay quienes consideran que el enfriamiento de su relación con Aznar es un elemento clave. Por otra parte, fuentes del actual Gobierno aseguran que Zapatero le nombró al cotizadísimo cargo de embajador ante el Vaticano a pesar de las presiones de miembros de la vieja guardia socialista y del Rey, que querían que Dezcallar permaneciera al frente del CNI.

En cualquier caso, el testimonio del ex director del Centro no será todo lo revelador que podría ser. El Ejecutivo ha descartado habilitar una fórmula equivalente a la que permitió a los comisionados ver los documentos secretos. Dezcallar no podrá hablar, pues, de muchas cuestiones clave ante la Comisión. Y esto incluye la interesante conversación que mantuvieron el 13 de marzo Arnaldo Otegi y Josep Lluís Carod-Rovira.

JORNADA DE DESESTABILIZACION

La existencia de dicha conversación se desprende de una nota enviada por el CNI al Gobierno el 13 de marzo y publicada por este periódico el pasado miércoles. El papel -que el Gobierno no incluyó en la partida que los comisionados tenían derecho a ver pero no a desvelar- revela que los líderes de ERC y Batasuna concertaron una estrategia para provocar «la mayor anormalidad posible» e influir sobre el resultado de las elecciones generales.

La iniciativa partió de Carod, quien se puso en contacto con Otegi por la mañana del día de reflexión para sugerirle que divulgara la falaz especie de que si el PP volvía a ganar, el Gobierno pondría fin a la autonomía vasca. se haría con el control de la Ertzaintza y detendría a los principales líderes de la izquierda abertzale. Carod convenció a su interlocutor de que se pusiera en contacto con Ibarretxe y con el dirigente de EA, Rafael Larreina, a quienes el lehendakari transmitió el mensaje e instó a presionar al PSOE para que se echara a la calle.

El Gobierno justifica la ocultación de este importante documento a la Comisión -entre cuyas tareas, cabe subrayar, está investigar también lo sucedido durante la jornada de reflexión- con dos argumentos: el primero es que el artículo 11 de la Ley del CNI resguarda del control parlamentario a todas «las materias relativas a las fuentes y los medios del Centro», y eso incluye, según el Ejecutivo, las fuentes que vigilaron a Otegi. El segundo es la absoluta falta de respeto que han mostrado los diputados por los secretos del CNI.

Ambas son sin duda razones de peso. Y, sin embargo. la historia nos ha enseñado a desconfiar de los gobiernos que recurren a la defensa de la Seguridad Nacional para justificar la ocultación de documentos. No en vano es la misma coartada que sirvió para mantener bajo llave los papeles del Cesid sobre los GAL. A esto se añade la sospechosa circunstancia de que el Gobierno de Zapatero sólo parece dispuesto a permitir una interpretación flexible de la Ley y a otorgar a sus señorías un amplio margen de confianza cuando se trata de información sensible que puede perjudicar al PP y no cuando pone en entredicho el respeto a los valores democráticos y la catadura moral de los socios de Maragall.

EL ENGIMA DEL TITADINE

Si la segunda semana de comparecencias no ha servido para avanzar en el esclarecimiento de la autoría de la masacre, tampoco ha contribuido a aclarar quién cometió el desafortunado error de sustituir el genérico «dinamita» por el significativo «titadine».El comisario de Seguridad Ciudadana negó de forma categórica que él hubiese pronunciado en su conversación con el entonces subdirector general operativo de la Policía la palabra mágica que persuadió a casi todos de que la carnicería de Atocha era obra de ETA. Nunca se sabrá, pues, si el error lo cometió Cuadro o si la confusión fue de Díaz Pintado. Y, sin embargo, lo cierto es que tampoco es demasiado importante ya que cualquiera de las dos posibilidades sitúa la equivocación en el ámbito policial y descarta que fuera Acebes quien deliberadamente introdujo un dato falso para dotar de mayor credibilidad a la hipótesis de la autoría de ETA.

Por otra parte, lo que sí ha quedado corroborado es que el jefe de los Tedax, Sánchez Manzano, se precipitó al asegurar ante la Comisión que «ningún miembro» de su unidad había dicho Titadine.El juez Garzón reveló que al menos un Tedax sí lo hizo, a las 12.20 horas del 11-M junto a las vías de Atocha. El PP ha solicitado que el magistrado identifique al agente en cuestión para que luego se le interrogue sobre si trasladó su percepción a su superior.Esto es fundamental para determinar si Sánchez Manzano -cuya explicación de por qué su nombre figuraba en la agenda de la confidente Carmen Toro, resultó poco verosímil- engañó o no a la Comisión.

EL AMOR PROPIO DE GARZON

El testimonio de Baltasar Garzón también sirvió para comprobar cuánto le cuesta a este prestigioso y valiente magistrado reconocer sus limitaciones. El juez aseguró que desde el primer momento intuyó que el atentado era obra de Al Qaeda y que su convicción «quedó claramente establecida» cuando se enteró del hallazgo de una cinta con versos coránicos en la furgoneta de Alcalá.

En primer lugar, sorprende que el juez llegara a primerísima hora a la conclusión de que era Al Qaeda -posibilidad que, de hecho, parece cada vez más remota- cuando tanto por la proximidad de las elecciones y los precedentes inmediatos -Baqueira, Cuenca y Chamartín- lo razonable era apuntar en dirección de ETA. Garzón tiene razón en que para dicha organización terrorista suponía un salto cualitativo y que Otegi negó tajantemente que tuviera algo que ver. Y, sin embargo, ya sabemos, por el propio CNI, que el líder abertzale llegó a pensar que la organización terrorista vasca estaba implicada.

Por otra parte, causa un cierto asombro escuchar a Garzón decir que sus escasísimas dudas quedaron definitivamente despejadas la misma noche del 11-M, cuando habló con Díaz Pintado y éste le dijo que barajaba las dos hipótesis «en un 50 por cierto», aunque menos la que apuntaba hacia la norte que la que lo hacía hacia el sur. Y es que a varias personas con las que el juez habló tanto el 11 de Marzo como durante buena parte del 12 les aseguró que él mantenía abiertos ambos supuestos. Curiosamente, lo expresó utilizando las mismas palabras -«en un 50 por ciento»- que ahora dice utilizó el policía. O Garzón entonces no se quiso mojar o ahora no está reconociendo que durante esos turbulentos días titubeó tanto como los demás.

LA LECCION DE FUNGAIRIÑO

Eduardo Fungairiño, por su parte, protagonizó la anécdota de la semana al afirmar con flema británica que no había oído hablar de la furgoneta hasta este mismo jueves por la mañana. O tal vez fue más que anécdota. Cuesta muchísimo creer que el fiscal jefe de la Audiencia Nacional no conociera la existencia de una prueba clave de un sumario que está siendo instruido en ese mismo Tribunal. Si fuera cierto, sería una muestra de incompetencia inconfesable y menos aún ante una Comisión parlamentaria.

Todo indica, por el contrario, que Fungairiño decidió darles a sus señorías una lección. Quería dejarles claro su desprecio por una Comisión que no está sirviendo para esclarecer la verdad, sino para saldar cuentas políticas. En las formas, pues, se equivocó: su obligación era responder de forma puntual y sincera a las preguntas del Parlamento. En el fondo, sin embargo, tal vez tenía razón. La Comisión del 11-M está siendo una tremenda decepción para los ciudadanos. Sobre todo para las familias de los 192 muertos.


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El Gobierno 'castiga' al Congreso por su indiscreción con los papeles secretos

 

17-07-04

11-M LA INVESTIGACION

El Gobierno 'castiga' al Congreso por su indiscreción con los papeles secretos

Sólo el presidente de la Comisión podrá ver desde ahora los documentos sin tachaduras - Fernández de la Vega califica, en carta a Marín, de «no razonable» y «poco responsable» que haya habido filtraciones

FERNANDO GAREA

MADRID.- El Gobierno puso de manifiesto ayer su enfado con el Congreso por la indiscreción de la Comisión de Investigación del 11-M al tratar los documentos secretos y ha decidido castigar a los parlamentarios para el futuro.
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El malestar fue trasladado por el Ejecutivo en una carta remitida al presidente del Congreso, Manuel Marín. Y el castigo se concreta en que no se producirá por el momento una sesión similar a la del miércoles, tras la cual, diputados de casi todos los grupos informaron del contenido de los documentos secretos. Es decir, los comisionados no verán más documentos íntegros por su indiscreción.

Ayer, el Consejo de Ministros aprobó utilizar una fórmula distinta mucho más restrictiva que la anterior: El Congreso mantiene la clasificación de secreto para un nuevo documento reservado solicitado y, a lo más que accede, es a enviarlo a los diputados de la Comisión de Investigación con tachaduras que eliminen los elementos que considera comprometedores.

Además, «para el caso en que los miembros de la Comisión de Investigación entiendan que las fotocopias con tachaduras facilitadas no sean suficientes a efectos de la investigación en curso y pidan la exhibición de los originales íntegros», se permitirá que lo vea sólo el presidente de dicha Comisión.

Se da la circunstancia de que Paulino Rivero, presidente de la Comisión del 11-M y diputado de Coalición Canaria, es el único miembro de ésta que también pertenece a la de secretos oficiales.

El castigo es, pues, que ya no verán los documentos secretos íntegros todos los portavoces de la Comisión, sino sólo el presidente.

En la anterior ocasión, el Gobierno dijo a los grupos que no tenía inconveniente en que se bordeara la Ley del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y se permitiera que los miembros de la Comisión de Investigación actuaran como la de secretos oficiales y vieran los documentos.

Sin embargo, la sesión del miércoles provocó malestar en destacados miembros del Gobierno, encabezados por José Luis Rodríguez Zapatero, tal y como informó ayer EL MUNDO.

Según estos ministros los diputados incumplieron la ley del CNI, el Código Penal y el Reglamento del Congreso al hacer público el contenido de los papeles nada más consultarlos en secreto y sin reserva alguna.

Por eso, la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, anunció ayer en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros el envío de una carta de protesta al presidente del Congreso, Manuel Marín.

Según dijo la número dos del Gobierno, «se expone la preocupación por el hecho de que se hagan públicas infomaciones contenidas en los documentos clasificados como secretos».

María Teresa Fernández de la Vega añadió que «no ha sido razonable que documentos secretos entregados al Parlamento por el Gobierno para conocimiento exclusivo de los miembros de la Comisión se hayan visto reproducidos públicamente. Es poco responsable y razonable filtrar y transcribir documentos secretos, lo haga quien lo haga».

El documento secreto que los diputados verán ahora con tachones responde a la petición genérica de «informes, notas informativas o cualquier comunicación oficial elaborada durante los días 11, 12 y 13 de marzo donde se recojan actuaciones sobre presuntos miembros de ETA en relación a los atentados del 11-M o, en su caso, confirmación oficial de que no existen».

A esa petición genérica, el Gobierno responde que «existen dos notas informativas de las comisarías provinciales de León y Guadalajara, elaboradas los días 11 y 12 de marzo de 2004, así como una comunicación recibida el 12 de marzo en la Comisaría General de Información vía email, que tienen que ver con seguimientos de personas sospechosas o supuestas identificaciones relacionadas con miembros de ETA».

Lo sorprendente es que una nota secreta del Ministerio del Interior sitúe las investigaciones sobre ETA el 11-M en León y en Guadalajara, provincias en las que no ha trascendido en los últimos años que la policía o la guardia civil haya detectado algún comando terrorista.

De ese documento, mediante las tachaduras, «se han omitido todos los datos que permitirían conocer detalles de la investigación, las fuentes utilizadas para su obtención, las personas que han dado noticia de supuestas identificaciones de terroristas, el nombre de los sospechosos y los lugares donde se han producido las investigaciones y/o supuestas identificaciones».

El malestar del Gobierno afecta también a las comparecencias el lunes por la tarde ante la Comisión del actual director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Alberto Sáiz, y el anterior, Jorge Dezcallar.

En esta ocasión, el Gobierno no ha comunicado al Congreso de los Diputados que no tiene inconveniente en que se produzca a puerta cerrada para que pueda versar sobre temas clasificados.Y, por el momento, la Comisión mantiene que las comparecencias deben ser a puerta abierta.

Por ello, Dezcallar y Sáiz no podrán hablar sobre temas secretos, ni siquiera aunque en el momento se dediera que sean a puerta cerrada. La vicepresidenta primera explicó ayer que el Gobierno aceptará la fñormula de comparecencia que decida el Parlamento.


Pero, en todo caso, tal y como adelantó ayer EL MUNDO, el Ministerio de Defensa ha dado instrucciones verbales a ambos para recordarles su obligación legal de guardar secreto sobre materias clasificadas.La obligación se mantiene también cuando se abandona el cargo.

Fernández de la Vega explicó ayer que Jorge Dezcallar y Alberto Sáiz «han preguntado al ministro de Defensa y tengo noticias de que les ha contestado con la ley en la mano, la ley establece lo que es secreto, y, por tanto, con el cumplimiento estricto de la legalidad».

La Ley del CNI explica que sus responsables sólo rinden cuentas de materias clasificadas ante la comisión de secretos oficiales, sin que en esta ocasión se haya habilitado a la del 11-M.

El Ejecutivo valoró la posibilidad de dar esas instrucciones por escrito al director del CNI y su antecesor, ahora embajador de España en el Vaticano.

Obviamente, el Gobierno no informa públicamente de la nota secreta del CNI publicada en EL MUNDO que hacía referencia a una conversación entre Arnaldo Otegi y Josep Lluis Carod-Rovira el 13 de marzo.Dezcallar y Sáiz no podrán abrir la boca sobre ese tema.


Sí podrán declarar sobre asuntos colaterales como el desmentido que firmó Jorge Dezcallar el 13-M a una información sobre la pista islámica o su ausencia del Gabinete de Crisis.

Ni siquiera podrán hablar del número de efectivos o medios materiales dedicados a combatir el terrorismo islámico, ya que estas informaciones están expresamente protegidas por el artículo 5 de la Ley del CNI. Es información sobre los medios del CNI no está sometida tampoco al control de la Comisión de Secretos Oficiales, según dicha norma.

A una pregunta sobre la intención de Otegi de querellarse por supuestas escuchas ilegales, la vicepresidenta respondió que «todo español, incluido el señor Otegi, tienen derecho a acudir a los tribunales».

Por otra parte, el Gobierno remitió ayer varios documentos de Interior no calificados como secretos solicitados por la Comisión de Investigación. Hasta el momento el Gobierno ha recibido 99 peticiones de documentos que han sido remitidos al Congreso o que han podido ser consultados en su práctica totalidad, según la Vicepresidencia primera del Ejecutivo.



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Dezcallar no podrá declarar sobre el 'documento Carod' ni siquiera en secreto

 

17-07-04

11-M LA INVESTIGACION / LAS COMPARECENCIAS

Dezcallar no podrá declarar sobre el 'documento Carod' ni siquiera en secreto


El Gobierno descarta habilitar una fórmula equivalente a la del pasado martes para que el ex director del CNI dé cuenta a la Comisión sobre el contenido de informes no desclasificados

FERNANDO GAREA

MADRID.- El Gobierno no quiere que Jorge Dezcallar, ex director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), declare el lunes por la tarde ante la Comisión de Investigación del 11-M sobre temas clasificados como secretos.

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Por supuesto, esto incluye la nota con la conversación entre Arnaldo Otegi y Josep Lluís Carod-Rovira que publicó EL MUNDO y que el Ejecutivo ni siquiera permitió que examinara en secreto la Comisión del 11-M.

No quiere que declare sobre las actividades del CNI porque la propia ley lo impide claramente y porque el Gobierno está muy molesto por la forma en que los diputados trataron el martes los documentos secretos que se les mostraron, con obligación de no hacerlos públicos.

Fuentes del Gobierno explicaron a EL MUNDO que Dezcallar podría acudir al Congreso con instrucciones de Defensa para no hablar sobre esos asuntos. La forma que utilizará el Ejecutivo para transmitir esas instrucciones al anterior responsable del CNI estaba ayer por decidir y podría ser tratada hoy mismo en el Consejo de Ministros.

No se descarta que haya un escrito del Gobierno al Congreso sobre la obligación de guardar secreto o que sea una instrucción verbal de Defensa. Un precedente de orden por escrito se produjo durante la investigación de los GAL, cuando el centro se denominaba Cesid, y los agentes acudieron ante el juez con escritos del Gobierno invocando la obligación de guardar secreto.

En todo caso, Dezcallar no podrá hacer referencia a documentos como el publicado el pasado miércoles en EL MUNDO con los contactos de Arnaldo Otegi con Josep Lluis Carod-Rovira y Juan José Ibarretxe.

Ese documento ni siquiera fue entregado por el Gobierno a la Comisión de Investigación para que lo viera en secreto y, por supuesto, no fue desclasificado. La razón, según fuentes del Gobierno, es que afectaba a la seguridad en la medida en la que se habla del control de los servicios secretos sobre el dirigente de la izquierda abertzale. Esa limitación legal sirve también para impedir que Dezcallar hable de la nota del CNI y que el Gobierno públicamente ni siquiera admita su existencia.

El secreto que mantiene el Gobierno sobre esa nota está amparado por el artículo 11 de la Ley del CNI, que establece el control parlamentario de los servicios secretos con la excepción de «las materias relativas a las fuentes y los medios del Centro y aquéllas que proceden de servicios extranjeros u organizaciones internacionales».Esa protección de las fuentes afecta, según el Gobierno, al documento sobre el control a Otegi.

Fuentes del Gobierno aseguran que fue el propio secretario general del CNI el que informó en contra de permitir a la Comisión del 11-M acceder a la nota secreta.

Se da la circunstancia de que en la única comparecencia de Dezcallar como director del CNI ante la Comisión de Secretos Oficiales, a preguntas del entonces diputado Iñaki Anasagasti, negó cualquier seguimiento o vigilancia a dirigentes de partidos.

Si se impone la posición de destacados miembros del Gobierno, Dezcallar no podrá hablar en la Comisión de Investigación sobre ninguno de los documentos del CNI vinculados al atentado, ni siquiera en sesión secreta. En expresión gráfica de un miembro del Gobierno, «el director del CNI es en sí mismo materia clasificada, incluso después de dejar el cargo».

En ese caso, Dezcallar no podrá hablar de los documentos elaborados por el CNI sobre el 11-M, dado que ninguno de ellos ha sido desclasificado por el Gobierno. Incluso, hay seis referentes a las informaciones recibidas de servicios secretos extranjeros que el Gobierno ni siquiera ha permitido que los viera en secreto la Comisión, porque el artículo 11 de la Ley del CNI lo impide.

Dezcallar, nombrado embajador en el Vaticano por el Gobierno de Zapatero, tiene la instrucción de no pronunciar palabra sobre ellos.

La ley del CNI explica que «las actividades del Centro, así como su organización y estructura interna, medios y procedimientos, personal, instalaciones, bases y centros de datos, fuentes de información y las informaciones o datos que puedan conducir al conocimiento de las anteriores materias, constituyen información clasificada con el grado de secreto».

Su comparecencia, entonces, tendría que centrarse sólo en algunos aspectos colaterales de la investigación. Por ejemplo, sobre las circunstancias del desmentido que hizo público él mismo la tarde del 13 de marzo a una información que aseguraba que el CNI había descartado totalmente la vía de ETA para centrarse en el terrorismo islamista.

También podrá explicar, si lo sabe, por qué no fue convocado en La Moncloa el día 11 de marzo a lo que aparentaba ser una reunión del Gabinete de Crisis pero que, en realidad, no llegó a serlo formalmente.


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16.7.04

 

«La Guardia Civil me pidió silencio y la Policía, que hablara»

 

16-07-04

11-M LA INVESTIGACION / LOS CONFIDENTES

«La Guardia Civil me pidió silencio y la Policía, que hablara»

Zouhier dijo a la juez de Valdemoro que se siente «como una pelota» entre los dos cuerpos y negó amenazas «directas» de la Benemérita

MARIA PERAL

MADRID.- El confidente marroquí Rafá Zouhier, en prisión por su presunta relación con la trama de explosivos del 11-M, indicó el pasado miércoles en su declaración ante la juez de Valdemoro que «se siente como una pelota» entre la Guardia Civil y la Policía Nacional, ya que la primera «me dijo que no dijera nada de los explosivos» y la segunda «me dijo que dijera al juez que había ayudado a la Guardia Civil».
(.../...)

Zouhier testificó como perjudicado en un procedimiento penal abierto para aclarar si fue amenazado por agentes de la Guardia Civil, lo que negó. Según manifestó en el Juzgado, los guardias civiles que le detuvieron -que fueron los mismos para los que trabajaba como confidente- «me trataron bien para que no dijera nada al juez [Juan del Olmo, que investiga los atentados del 11-M] de que el declarante les había dicho hace un año quién vendía explosivos, con nombres y apellidos, con los coches que tenían, y cómo la Policía no había hecho nada para evitar el atentado. Es por lo que le trataron bien, para que no dijera nada».

Zouhier fue detenido el 19 de marzo por sus «controladores» a petición de la Policía Nacional, que dos días antes había interceptado una conversación telefónica entre el confidente y el guardia civil Víctor. Tras su paso por las dependencias de la Benemérita, fue entregado a la Policía. «Me dijeron que [los guardias civiles] me habían abandonado y que me iban a joder».

La juez insistió: «Preguntado nuevamente en qué consistieron las amenazas, manifiesta que no recibió amenazas directamente, que sólo le dijeron que no dijera nada, que, si no, él se iba a comer los 200 muertos», consta en el acta de la declaración, a la que ha tenido acceso este periódico.

Zouhier confirmó que tres guardias civiles -uno al que identifica como Rafa, el segundo como Paco «y otro que sólo escribía»- le visitaron en la prisión de Valdemoro. «Preguntado si le dijeron que iban a mandar a un sicario a la cárcel para matarle, manifiesta que no».

La pregunta estaba relacionada con la carta que Rafá Zouhier remitió hace dos meses al ministro del Interior, José Antonio Alonso, de la que informó este periódico en su edición del 31 de mayo pasado. En esa misiva, el marroquí afirmaba que «temo por mi vida, puesto que se me ha puesto de manifiesto que los miembros de la UCO [Unidad Central Operativa de la Guardia Civil] podrían enviar a la cárcel un sicario para asesinarme».

En su declaración judicial en Valdemoro, lo que Zouhier dijo sobre este punto fue que «recibió una llamada en la prisión de un tal Mario [otro confidente de la Guardia Civil, cuya identidad ha sido revelada por Rafá en sus cartas a distintas instituciones] que le dijo que era un chivato por lo que había salido en los periódicos y le iba a mandar a alguien para matarle».

En su turno, la fiscal volvió sobre la reunión carcelaria: «Preguntado si los miembros de la Guardia Civil le informaron para qué le visitaron, manifiesta que le preguntaron si sabía más datos sobre los asturianos y sobre la investigación del 11-M en general y le dijeron que no dijera nada de los explosivos, de que les avisó en el 2003, que estaban con él y que le iban a sacar de la cárcel».

«Preguntado si hasta ese momento denunció a algún agente por malos tratos, amenazas o coacciones, contesta que se sintió abandonado y tirado, que lo único que hizo fue avisarles y le dijeron que iba a tener problemas y se iba a comer los 200 muertos».

Pero «¿contra qué personas concreta las amenazas?», reiteró la fiscal. «El declarante contesta que Mario y que también contra los agentes que le han dicho que no diga nada (...) y contra la Policía Nacional, que le dijeron que dijera al juez que había ayudado a la Guardia Civil». «Me siento como una pelota que va de un lado a otro», dijo Zouhier en otro momento de su comparecencia.

«Entonces, ¿lo que aparece en los medios de comunicación es mentira?», interrogó la fiscal. «Lo que pone Interviu es mentira parte sí y parte no. Lo que publica El País es mentira porque él no se ha chivado de nadie que trafique con hachís. Exhibido el periódico EL MUNDO del 31 de mayo, manifiesta que la cabecera del artículo no es cierta, ya que él no ha denunciado a nadie de la Guardia Civil. Que ha denunciado las amenazas recibidas por teléfono a través de Mario. Que se encuentra muy presionado y mal y que quiere saber por qué está en la cárcel, ya que ha dicho la verdad.Que le dejen salir y entonces no escribirá a los periódicos».



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El PP pide que Garzón identifique al experto de los Tedax que le dijo que el explosivo era Titadine

 

16-07-04

11-M LA INVESTIGACION / Las declaraciones del magistrado de la Audiencia Nacional ponen en evidencia las manifestaciones de Sánchez Manzano / Este afirmó que ningún miembro de su unidad informó de este dato

El PP pide que Garzón identifique al experto de los Tedax que le dijo que el explosivo era Titadine

MANUEL CERDAN

MADRID.- El Partido Popular pidió ayer al presidente de la Comisión del 11-M que el juez Baltasar Garzón identifique al experto de los Tedax que horas después de la masacre le comentó que el explosivo utilizado por los terroristas en el atentado era Titadine.
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El magistrado de la Audiencia Nacional afirmó ayer que, sobre las 12.20 horas del 11-M, un artificiero de los Tedax le comentó: «Creemos que puede ser Titadine». El dato le fue proporcionado en la estación de Atocha por un especialista en desactivación de explosivos que había inspeccionado los vagones de los trenes.El magistrado señaló que conocía al policía de otros atentados anteriores de ETA, pero que no podía decir su nombre porque no lo sabía.

El PP dio entrada en el registro del Congreso un escrito por el que solicita al Gobierno «con carácter urgente» que muestre al juez de la Audiencia Nacional «una identificación fotográfica de los tedax que fueron a Atocha, para que pueda determinar y comunicar quién fue el que le dio la información».

El PP basa su solicitud en las declaraciones de Sánchez Manzano, el jefe de los Tedax, quien en su comparecencia dijo que «ninguno de mis hombres» pudo informar de la existencia de Titadine.

Las palabras de Garzón, que comparecía ante la Comisión en calidad de experto, ponían en evidencia al comisario Sánchez Manzano.El jefe de los Tedax negó que su unidad tuviera cualquier relación con el error de la identificación del Titadine y señaló que desconocía de dónde podía proceder la equivocación.

«La Unidad Central de los Tedax tiene una normativa específica en la que se incluye la gestión de la información. Es un principio de actuación básico de los especialistas. Los restos de los explosivos llegaron a la unidad a las 12.30 horas y los primeros resultados se obtuvieron a las 14.00 horas. A partir de ahí ya sabíamos que era dinamita, pero sin poder precisar la clase. Es posible que, por encima de mí, en la cadena de mando, cuando dijimos dinamita lo asociaran con Titadine y se confundieran», afirmó.

Sánchez Manzano indicó categóricamente: «Ningún miembro de mi unidad dijo Titadine».

La versión del magistrado de la Audiencia Nacional pone en entredicho estas afirmaciones y da credibilidad a lo ya manifestado ante la comisión por Pedro Díaz-Pintado, el subdirector operativo de la policía durante el 11-M. El máximo responsable de la escala de mando de la policía también señaló que el comisario Santiago Cuadro (aunque éste lo negó después) le había comentado que un tedax le había dicho que el explosivo era Titadine.

Las manifestaciones de Garzón avalan la versión de Díaz-Pintado.El magistrado aseguró que, sobre las 13.15 horas, recibió una llamada telefónica de Pedro Díaz-Pintado para decirle que el explosivo era Titadine.

El titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional señaló que esa información sobre el Titadine le llevó a cambiar su idea inicial de que la masacre había sido provocada por un grupo de terroristas islamistas. ¿Por qué? Por las amenazas integristas realizadas con anterioridad, por las investigaciones propias desde 1995, porque desde el 7 de octubre Al Qaeda había fijado España como objetivo de sus acciones, porque la revista Terrorismo Global colocaba a nuestro país en el puesto número dos del ranking de riesgo, por la indiscriminación de la matanza, por el elevado número de personas que requería el atentado, entre 10 o 15...

Garzón recalcó que, a favor de la autoría de ETA, en aquel momento sólo tenía el dato del Titadine. No obstante, recordó que meses antes había realizado una reflexión con Jesús de la Morena, el ex comisario general de Información, sobre la posibilidad de que ETA estuviera preparando un salto cualitativo en su estrategia terrorista: «Tras la masacre, recordé unas palabra del comisario Felices sobre Belén González Peñalva, quien, en cierta ocasión, manifestó que ETA estaba dispuesta a poner encima de la mesa de la negociación 100 muertos».

No obstante, el magistrado descartó definitivamente la vía de la autoría de ETA cuando apareció la cinta con los versos coránicos en la furgoneta, el 11 de marzo por la tarde.

Garzón despejó definitivamente sus dudas cuando, horas después, Pedro Díaz-Pintado le aseguró que barajaban las dos hipótesis en un 50%. El magistrado le preguntó: «¿Hacia el norte o hacia el sur?». Y el alto cargo policial le respondió: «Hacia el sur».

Sobre la intencionalidad del atentado, Garzón afirmó que posee un componente de «reivindicación ideológica y política».

«Los terroristas pretenden aterrorizar y poner en cuestión a las autoridades. Quienes diseñaron el atentado tuvieron en cuenta estas circunstancias. Buscan resultados traumáticos, no porque pretendan cambiar el signo electoral», explicó.

El diputado Manuel Atencia preguntó a Garzón por las relaciones entre los agentes policiales y los confidentes y si éstos solían ocultar información a sus protectores.

«El trato de los policías con los confidentes es particular en cada caso, desde el momento en que existe una relación íntima entre el que da y el que recibe. Existe mucha confianza. Y esa información se protege hasta el momento en que se decide explotar», contestó Garzón.

El magistrado de la Audiencia Nacional declaró que no se podía establecer una relación definitiva entre el atentado y la presencia de las tropas españoles en Irak: «Es una concausa objetivamente importante. ¿Habría sido España objetivo si no hubiéramos estado en Irak? Posiblemente, sí».


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¿Goma 2 o Titadine?: los análisis técnicos sólo pudieron concluir que era dinamita

 

16-07-04

11-M LA INVESTIGACION / LOS EXPLOSIVOS

¿Goma 2 o Titadine?: los análisis técnicos sólo pudieron concluir que era dinamita

FERNANDO LAZARO

MADRID.- Se sabe que es dinamita y ese dato es y será incuestionable.Pero el examen de los expertos nunca podrá ser concluyente sobre el explosivo que detonó en los atentados del 11-M. «Sabemos que era dinamita, pero nunca podremos saber de qué tipo».
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Los expertos policiales consultados por este periódico no tienen duda: todo el explosivo utilizado por los terroristas era Goma Dos de la marca Eco, pero no podrá ser certificado este dato de forma científica, porque no se han localizado restos que permitan un análisis tan específico del material que detonó en los vagones y que provocó la muerte de 192 personas.

Según estos especialistas, en ninguno de los lugares de los atentados se pudo controlar ni un solo trozo intacto de los explosivos que estallaron en la fatídica mañana del 11-M. Sí lograron los especialistas aislar uno de los componentes del explosivo. El análisis de ese componente sirvió para que los técnicos en desactivación de explosivos pudieran acreditar que era dinamita, pero no su marca.

Sin dudas técnicas

«Pero no hay dudas de que era Goma 2». Los expertos así lo mantienen.Ni se lo preguntan. Los resultados del análisis de la mochila localizada en la comisaría de Vallecas y que fue desactivada rompieron cualquier conjetura. Esa mochila estaba cargada con una docena de kilos de Goma 2 de la marca Eco. También se pudo llegar a concluir que el explosivo que había en la furgoneta localizada en la mañana del día 11 en Alcalá tenía restos de un cartucho de Goma 2 de la marca Eco. Lo mismo ocurrió en Leganés, donde se localizaron envoltorios de este material.

Los análisis fueron entonces concluyentes. Además, en posteriores investigaciones sobre la trama que sirvió a los terroristas para adquirir el explosivo, se pudo concretar una cifra aproximada del número de kilos de dinamita que se llevaron: alrededor de 200. Las cifras, los análisis de los químicos policiales... todo concluyó en que el material utilizado por los terroristas islamistas el 11-M era Goma 2. Este dato es incuestionable. Pero la certeza científica sobre el explosivo que estalló no se tendrá nunca, según explicaron estas mismas fuentes.

Estos especialistas policiales describieron las escasas diferencias que existen entre las polémicas marcas de dinamita: Titadine y Goma 2 Eco. La primera es que una marca está fabricada en Francia y la otra, en España. El tipo de explosivo ha centrado gran parte de los trabajos de la Comisión de Investigación sobre el 11-M en las casi dos semanas que lleva funcionando. Tal es así que por el Parlamento han pasado algunos de los que fueron máximos responsables policiales durante el 11-M y las preguntas de los parlamentarios se han centrado en la marca de la dinamita.

Titadine y Goma 2 Eco. Son dos marcas de un mismo tipo de explosivo, la dinamita. Especialistas, tanto de la Guardia Civil como de la Policía Nacional, consideran que las diferencias entre ambos modelos son mínimas. «De hecho, si no hay trozos intactos, que se pueden analizar por completo, es muy difícil discernirlas».

Aspecto y color

El aspecto exterior y el color son diferentes. Cada una tiene una textura y un grado diferente de flexibilidad.

No obstante, los elementos básicos de la composición son los mismos en ambos casos. Unicamente varía, aunque mínimamente, el porcentaje de los elementos, según explicaron estos analistas de material explosivo.

Otro de los componentes de los explosivos son los denominados aglutinantes. Aquí, las diferencias entre ambos materiales son mucho más significativas. Según explicaron estos expertos, cada una de las dinamitas tiene componentes que le permiten ser más o menos gelatinosos, más o menos resistentes al frío o al calor...Estos elementos en los análisis completos de los materiales son clave a la hora de discernir completamente si la dinamita pertenece a uno u a otro modelo.

DIAZ-PINTADO: «Santiago Cuadro, el jefe de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana, me dijo que, según un 'tedax', el explosivo era Titadine»

SANTIAGO CUADRO: «Nunca mencioné la palabra Titadine. Dije que los indicios que manejaban los artificieros inducían a pensar que era dinamita»

SANCHEZ MANZANO: «Es posible que por encima de mí, en la cadena de mando, se confundieran. Ningún miembro de mi unidad dijo Titadine»

BALTASAR GARZON: «Un experto de los Tedax, al que conocía de otros atentados, me comentó, sobre las 12.20 horas, que era Titadine»


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15.7.04

 

Zaplana pide al Gobierno que desclasifique el documento del CNI sobre Carod-Rovira y Otegi

 

15-07-04

11-M LA INVESTIGACION / EL DOCUMENTO DEL CNI

Zaplana pide al Gobierno que desclasifique el documento del CNI sobre Carod-Rovira y Otegi

López Garrido justifica al Gobierno y dice que, si no envió el informe desvelado por EL MUNDO, es «porque afecta a la seguridad del Estado o no es objeto de la investigación de la Comisión»

MANUEL SANCHEZ

MADRID.- El portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Eduardo Zaplana, pidió al Gobierno la desclasificación de todos los documentos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) emitidos entre el 11 y el 14 de marzo, incluido el informe publicado ayer por EL MUNDO relativo a las conversaciones del líder de ERC, Josep Lluis Carod-Rovira, y el dirigente batasuno Arnaldo Otegi.
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Zaplana recordó que la Comisión de Investigación del 11-M pidió todos los documentos al Ejecutivo, «pero estamos viendo que la documentación enviada por el Gobierno es incompleta, porque no están todos los informes, o está sesgada, con tachaduras en muchos escritos», afirmó.

Para el dirigente popular, es «intolerable» la actuación del Gobierno y del Grupo Parlamentario Socialista en esta Comisión: «Filtran documentos interesadamente, no se aceptan comparecencias básicas para la investigación, no se remiten todos los documentos, no se admiten pruebas documentales... ¿qué quieren ocultar el PSOE y el Gobierno?», se preguntó Zaplana.

En cuanto al documento publicado por EL MUNDO, Zaplana indicó que es una prueba más de que el atentado se utilizó «para ver cómo podía perder el PP» y, por ello, aseguró que el Gobierno no ha enviado a la Comisión de Investigación dicho informe. «Pero si había una trama para que el Partido Popular perdiera, hay que traerla aquí e investigarla», dijo.

Zaplana añadió que su grupo parlamentario sólo busca el objetivo de «llegar a toda la verdad», y denunció que las víctimas del 11 de Marzo «no se merecen un comportamiento como el que están viendo».

Nada más acabar Eduardo Zaplana, el PSOE se apresuró a contestarle en una conferencia de prensa que dio el secretario general del Grupo Parlamentario, Diego López Garrido.

El dirigente socialista no quiso hacer referencia política alguna sobre el documento y su contenido -«habrá que preguntarle a quien lo ha filtrado», dijo-, pero sí justificó al Gobierno por no haberlo enviado a la Comisión.

«El Gobierno ha enviado a la Comisión de Investigación todos los documentos que no afectan a la seguridad del Estado y que son objeto del contenido de esta Comisión. Y el PSOE cree que ha seguido fielmente las peticiones realizadas por la Comisión de Investigación», apuntó López Garrido.

De esta forma, el diputado del PSOE dio a entender que las conversaciones entre Carod-Rovira y Otegi impulsando la movilización tras el 11-M no forman parte de las tareas de dicha Comisión de Investigación.

De hecho, López Garrido insistió en que Zaplana sólo está lanzando cortinas de humo y «consideraciones extravagantes» por un motivo: «Es ya incontrovertible que el Gobierno decidió políticamente que la autora del atentado era ETA», afirmó.

El dirigente socialista basó esta dura afirmación en las comparecencias de ayer relativas a la composición del explosivo utilizado, que, en su opinión, ponen de manifiesto «que el Gobierno del PP no tiene ya ningún pretexto, ni siquiera el primer día, para haber dicho que el atentado terrorista era obra de ETA».



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Un mando de Alcalá niega que hubiera detonadores a la vista en la furgoneta

 

15-07-04

11-M LA INVESTIGACION / LAS COMPARECENCIAS

Un mando de Alcalá niega que hubiera detonadores a la vista en la furgoneta

FERNANDO LAZARO

MADRID.- Primero fue el agente de la policía que inspeccionó con su guía canino la furgoneta de Alcalá abandonada por los terroristas. Después, el inspector jefe de grupo zonal de la Policía Científica de Alcalá de Henares, encargado de la custodia de dicho vehículo hasta que fue trasladado a las dependencias policiales de Canillas.
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Ambos fueron dos de los policías que realizaron una revisión del vehículo desde el exterior y no vieron en ningún momento que allí hubiera detonadores. Ninguno de los dos, cuando estaban en la zona acordonada en torno a la furgoneta, vio o escuchó en ningún momento que hubiera detonadores en la misma.

En el caso del inspector jefe, Luis Martín Gómez, se da la circunstancia de que, para que el vehículo pudiera ser retirado por la grúa, tuvo que abrir la puerta trasera, acceder a su interior para quitar el seguro de la puerta del conductor, salir, y entrar en la cabina para quitar la marcha que la furgoneta tenía metida.En ningún momento observó absolutamente nada extraño en su interior.

Sí quedó claro que, en contra de algunos informes policiales previos, entró un agente de la policía en el interior del vehículo, aunque únicamente lo hizo para quitar la marcha.

Luis Garrudo, el portero que alertó a la policía, señaló en su comparecencia en el Congreso -en reiteradas ocasiones como recordó ayer el portavoz popular Vicente Martínez-Pujalte- que fue en la misma zona donde estaba aparcado el vehículo donde se escuchó que en el interior había detonadores.

El resto de grupos interpretó estas contradicciones como un error en la declaración del portero, al que no se le puede, a su entender, atribuir ninguna intencionalidad.

La bolsa de basura

Los datos facilitados tanto por Luis Martínez como por el guía canino, el agente Francisco Javier Alemán, contrastaron también con alguno de los informes del CNI que los comisionados pudieron revisar en sesión cerrada el pasado martes. En ellos se aseguraba que la furgoneta era una reivindicación de los autores en sí misma y que los detonadores estaban a la vista. Ambos policías negaron que hubiera algo a la vista en dicha furgoneta. Tras su inspección en Canillas, se detectó debajo de uno de los asientos una bolsa de basura con los detonadores en su interior.

La anécdota de la jornada la protagonizó el guía canino. La Presidencia de la Comisión, de acuerdo con los grupos, había decidido citar al agente cuyo perro inspeccionó por dentro la furgoneta utilizada por los terroristas. Sin embargo, el policía que compareció fue el que examinó con su perro Hanibal el exterior del vehículo.El perro que reconoció el interior se llama Loby.

Este hecho fue denunciado por los portavoces de los grupos catalán y vasco, que eran los solicitantes. La Presidencia se comprometió a aclarar esta confusión y a llamar a declarar a quien correspondía.


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ZOUHIER DICE ANTE EL JUZGADO LO QUE AHORA DEBE OIR LA COMISION

 

15-07-04

EDITORIAL

ZOUHIER DICE ANTE EL JUZGADO LO QUE AHORA DEBE OIR LA COMISION

Rafá Zouhier pasó ayer como una ráfaga ante la marea de periodistas que le aguardaban a la entrada del juzgado de Valdemoro, pero esos segundos bastaron y sobraron para demostrar hasta qué punto es absolutamente imprescindible su comparecencia ante la Comisión del 11-M. En primer lugar, porque el confidente de la UCO ratificó la información que en su día remitió por carta a este periódico de que, estando en la cárcel, sus controladores le presionaron para que bajo ninguna circunstancia revelara nada sobre la trama de los explosivos. También declaró ayer a la juez que recibió amenazas telefónicas a través de otro confidente. Estamos, pues, ante la primera denuncia formal de que personas teóricamente encargadas de velar por la seguridad ciudadana coaccionaron a un imputado por el 11-M ante las mismísimas narices y con la probable complicidad de las autoridades penitenciaras. Acusación de suma gravedad -incluida también en una misiva a Paulino Rivero divulgada ayer- que el Ministerio del Interior y la propia Dirección General Penitenciaria intentaron desacreditar con su falaz desmentido sobre las fechas.
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Pero más inquietante aún que la sospecha, cada vez más avalada, de que miembros de la UCO amenazaron a Zouhier es la acusación que el marroquí lanzó a su salida del juzgado. Interrogado por un periodista sobre si había avisado de los atentados del 11-M, afirmó categóricamente: «Sí, avisé y no me han hecho caso». Tanto si se interpretan literalmente -es decir, que alertó específicamente a la UCO de la preparación de la masacre- como si se entienden como una ratificación de lo publicado por EL MUNDO, las palabras de Zouhier añaden otro argumento contundente para que él y toda la jerarquía de la UCO comparezcan de inmediato ante la Comisión.¿O es que a sus señorías no les parece relevante para la investigación que Zouhier advirtiera en reiteradas ocasiones a miembros de la UCO sobre la existencia en Avilés de una trama dedicada al tráfico de explosivos y que dicha unidad no hiciera nada para desbaratarla? La actitud del PSOE, que insiste en bloquear la comparecencia de los confidentes, es injustificable, toda vez que está demostrado que Zouhier incluso llegó a entregar a sus controladores una muestra de la dinamita que vendían Toro y Suárez Trashorras, quien está en la cárcel acusado de proporcionar los explosivos al comando de Leganés.

Al lado de lo que podrían aportar personas como Zouhier o Suárez Trashorras a la investigación de la autoría de la matanza de Madrid, las comparecencias de ayer resultan muy poco relevantes.¿De qué sirve descubrir si fue Díaz Pintado o por el contrario Cuadro Jaén quien cometió el desafortunado error de sustituir el genérico dinamita por el significativo Titadine? Tampoco parece particularmente útil para esclarecer quién y con qué complicidades organizó el 11-M el revuelo causado a raíz de la burda filtración y posterior manipulación por parte de los medios gubernamentales de algunos documentos del CNI. Como bien apuntaba ayer la oposición, la única forma de acabar con la utilización sectaria de los papeles del 11-M es una desclasificación completa de todos aquellos que puedan ayudar a esclarecer la verdad. Y eso incluye informes como el publicado ayer por este diario, cuya interesada ocultación López Garrido ha intentado hacer pasar como una decisión prudente tomada en aras de la seguridad nacional. La misma coartada utilizada en su día para mantener bajo llave los papeles del Cesid sobre los GAL


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El ex comisario de Seguridad Ciudadana niega haber dicho que el explosivo fuera Titadine

 

15-07-04

11-M LA INVESTIGACION / LAS COMPARECENCIAS

El ex comisario de Seguridad Ciudadana niega haber dicho que el explosivo fuera Titadine

Contradice la versión facilitada por su superior Díaz-Pintado sobre los primeros datos de los Tedax - El ex subdirector operativo insiste en que fue Cuadro quien le dijo que era este tipo de dinamita

FERNANDO LAZARO

SANTIAGO CUADRO JANE

Ha estado al frente de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana desde 1996 hasta fechas recientes.

Actualmente forma parte del Consejo Asesor de la Policía Nacional.

Niega haber hablado a su superior de Titadine la mañana del 11 de marzo.

Ha dirigido la seguridad de la boda real.

MADRID.- Firme, seguro, contundente. El que fuera comisario general de Seguridad Ciudadana Santiago Cuadro Jaén compareció ayer ante la Comisión parlamentaria que investiga el 11-M y afirmó de forma tajante que en ningún momento comunicó a su superior que el explosivo utilizado por los terroristas fuera Titadine con cordón detonante.(.../...)

Esta es una de las polémicas más encarnizadas que los diputados han mantenido en la Comisión durante los primeros días. Ayer, la declaración de Cuadro Jaén fue un peldaño más, que no el último, sobre esta polémica.

Su superior el 11-M, el entonces subdirector general de la Policía, Pedro Díaz-Pintado, declaró en la Comisión que informó al Ministerio, en la misma mañana del día de los atentados, que el explosivo era Titadine (material utilizado habitualmente por ETA durante los últimos años) porque se lo había dicho el comisario Santiago Cuadro Jaén, del que depende el servicio de desactivación de explosivos.

Esa comunicación se produjo sobre las 12.45 horas del mismo día 11. El subdirector estaba reunido en el Ministerio con la cúpula de Interior. Cuadro estaba en la zona cero.

Cuadro Jaén informó -tras recibir una primera llamada de Díaz-Pintado preguntándole por la composición de las bombas- de la posibilidad de que se tratara de dinamita con cordón detonante después de consultar con los Tedax.

Cuadro insistió en que no mencionó Titadine y que sólo comunicó que los indicios que manejaban los artificieros «inducían a pensar» que se trataba de dinamita, «posiblemente reforzada» con cordón detonante.

«Lo digo de manera categórica», sentenció. Manifestó que no sabía en qué momento se produjo el error. «Yo no dije Titadine, yo dije dinamita. Estoy seguro al 100%», aseveró. Tal fue su contundencia que la mayor parte de los portavoces parlamentarios señalaron que se creían plenamente su versión. «No me bajo ni un ápice de lo que he dicho», afirmó. Según sus palabras, hasta las 14.30 o 14.40 horas no se comprobó en los laboratorios de la Policía que efectivamente se trataba de dinamita. Sólo después del análisis del explosivo hallado en la mochila bomba desactivada en Vallecas, se pudo conocer que la marca era Goma 2 ECO.

Cuadro relató sus movimientos y conversaciones a lo largo de la mañana del día 11 y confirmó que, en torno a las 12.00 o 12.30 horas, recibió una llamada de Díaz-Pintado en la que se le requería de forma «urgente» que le informara del tipo de explosivo utilizado.

Según dijo a los diputados, insistió «con firmeza en la necesidad de no ir con prisa para evitar errores». Acto seguido, contactó con los artificieros que estaban trabajando en la zona de los atentados y, en virtud de sus experiencias «empíricas de los efectos de la explosión y del cráter que dejaron las bombas en el suelo» pensó que podía tratarse de dinamita con cordón detonante.Telefoneó a Díaz-Pintado y le dijo que aparecían «indicios que inducen a pensar que podemos estar ante un tipo de dinamita, posiblemente reforzada con cordón detonante».

Santiago Cuadro expresó su «gran respeto» por Díaz-Pintado, a quien calificó de «extraordinario profesional», y aseguró que han tenido «muy buena sintonía» y que la seguirán teniendo. Añadió que ayer coincidió con él en el Congreso.

Horas después, Díaz-Pintado, en declaraciones a Europa Press, insistía en que fue Cuadro el que le habló de Titadine. Añadió, además, que tiene testigos. «No me lo voy a inventar. ¿Cómo voy a decir que es Titadine si nadie me lo dice?», se preguntó.

Indicó que, posiblemente, Santiago Cuadro quiere evitar «quedar como el malo de la película» por la repercusión posterior que ha tenido el tipo de explosivo utilizado a la hora de investigarse la autoría del atentado. Explicó que, si tiene que someterse a un careo con Cuadro mantendrá lo que declaró.



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De Rafá Zouhier a Paulino .-T exto íntegro de la carta del 8 de junio

 

15-07-04

11-M LA INVESTIGACION / LOS DOCUMENTOS

De Rafá Zouhier a Paulino Rivero

Texto íntegro de la carta del 8 de junio en la que el confidente solicitó comparecer ante la Comisión

«D. RAFA ZOUHIER, interno en el centro Penitenciario Madrid VI, Aranjuez, con carácter preventivo como consecuencia del Sumario 20/04 instruido por el Juzgado Central de Instrucción nº 6 de la Audiencia Nacional, DIGO:(.../...)


Que a los efectos de aclarar mi colaboración con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, la cual es objeto de investigación por la Comisión del Congreso que usted preside, vengo a poner de manifiesto los siguientes extremos:

I.- Entre los meses de abril y mayo de 2003, puse en conocimiento de dos miembros de la UCO de la Guardia Civil, con los que colaboraba habitualmente y que se hacen llamar Rafa y Víctor (ostentando este último el grado de capitán), que el Sr. Castro Toro, residente en Asturias, y cuñado de José Emilio Suárez Trashorras, disponía de material explosivo y lo estaba ofreciendo en el mercado negro, tras lo que dichos agentes me proporcionaron fondos para que me desplazase a Asturias -previa firma del correspondiente recibí que seguramente obrará en los archivos de la UCO- y allí les señalase exactamente al referido Antonio Castro Toro y consiguiese muestras del explosivo ofertado.

Una vez que Antonio Castro Toro me facilitó una muestra del explosivo, yo se la hice llegar en un frasco a los Sres. Rafa y Víctor, en una cita concertada con estos últimos en el centro comercial de Las Rozas, y tras someter a análisis dichas muestras, me propusieron a su vez que intermediase con alguna organización interesada en la adquisición del material explosivo y así mediante una entrega controlada, la Guardia Civil detuviese a todos los intervinientes en dicha transacción. Finalmente, dado que no encontré a nadie interesado en la adquisición de explosivos, no se pudieron llevar a cabo los planes de dichos miembros de la Benemérita, si bien éstos procedieron a la detención del Sr. Castro Toro, al encontrarle en posesión de 150 gramos de cocaína, quedando en libertad al mes por razones que desconozco.

Es de destacar que sí informé a la UCO de la existencia del mercado negro de explosivos, de haber intervenido en la compraventa de dicha mercancía, lógicamente también habría comunicado dicha circunstancia a la Guardia Civil.

II.- Mi relación con los miembros de la UCO de la Guardia Civil se remonta a unos dos años y medio atrás, y por intermediación de un conocido mío llamado Mario [...], con DNI [...] y teléfono móvil [...] y quien colabora con la policía desde hace varios años, si bien me he enterado que trata de abandonar España a los efectos de eludir cualquier responsabilidad derivada de los hechos.

Los miembros de la UCO me aseguraron que como recompensa a los servicios prestados obtendría la nacionalidad española y un piso.

Hay que destacar que en alguna ocasión ha estado presente en mis encuentros con Víctor y Rafa un superior de ellos que se hacía llamar Paco.

III.- Tras los hechos del 11-M, se me hizo saber a través del referido Mario que sería conveniente que abandonase España, pero como no lo creí conveniente Víctor y Rafa, los miembros de la UCO con quien colaboraba, me citaron por teléfono en el centro comercial de la Ermita en Madrid y yo nada debía temer dado que no tenía relación alguna con los criminales atentados, acudí voluntariamente y confiado al lugar de la cita, donde los susodichos me pidieron que les acompañase a la sede de la Dirección General de la Guardia Civil, lugar en el que ya había estado yo con ellos en ocasiones anteriores.

En dichas dependencias policiales, mis interlocutores me comentaron que debían proceder a mi detención, pero que no me preocupase puesto que inmediatamente quedaría en libertad al mediar ellos con el juez competente, si bien me sugerían que no comentase a nadie que yo había avisado a la policía de la existencia de los explosivos.

IV.- Actualmente, temo por mi vida, puesto que se me ha puesto de manifiesto que los miembros de la UCO podrían enviar a la cárcel un sicario para asesinarme.

V.- No entiendo cómo, habiendo colaborado lealmente con España y su policía, se me trata como un terrorista, con el riesgo de sufrir una larga condena por la sola razón de que los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado tratan de ocultar su ineficacia.

VI.- He remitido otras cartas autógrafas exponiendo mi situación, tanto a Su Majestad el Rey, como al Excmo. Sr. Presidente del Gobierno.

VII.- Deseo comparecer en la Comisión de Investigación que usted preside con el único fin de facilitar y aclarar cualquier información al respecto que sea preciso».


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'Avisé y no me han hecho caso'

 

15-07-04

11-M LA INVESTIGACION / Zouhier acusa publicamente a la UCO:

'Avisé y no me han hecho caso'

Ratifica ante la juez de Valdemoro que fue presionado por los agentes de la Guardia Civil que le visitaron en la cárcel para que no hablara con nadie sobre los explosivos - Declara que recibió amenazas telefónicas a través de otro confidente y que su novia también ha sido coaccionada

MANUEL MARRACO

MADRID.- El confidente de la Guardia Civil Rafá Zohuier no comparecerá ante la Comisión de Investigación del 11-M, pero ayer tuvo dos oportunidades para hablar en público. A su llegada al Juzgado número 3 de Valdemoro (Madrid), el marroquí defendió su inocencia y afirmó: «Me han presionado».
(.../...)

Tras prestar declaración, fue introducido en el furgón policial y, entre gritos de «asesino», le preguntaron: «¿Avisaste de los atentados?». «Sí, avisé y no me han hecho caso», respondió. «¿Qué quieren, que los detenga yo?», añadió.

Zouhier, en prisión desde el 24 de marzo por colaboración con banda armada, declaró ante la juez sobre las presiones y amenazas que ha recibido en la cárcel para que no hablara del 11-M. El confidente acusó públicamente a varios miembros de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil de haberle advertido que sería peor para él si contaba lo que sabía sobre los explosivos.

11-M Ante la titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Valdemoro, Verónica Caravantes, el marroquí confirmó ayer que agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil para los que había trabajado como confidente le visitaron en prisión y le presionaron para que guardara silencio.

También relató a la juez las amenazas que vía telefónica le había dirigido otro confidente del Instituto Armado, así como las coacciones que había sufrido su novia.

Según la defensa de Zouhier en el proceso por el 11-M, el detenido explicó que los agentes le advirtieron de que, si hacía público lo que conocía sobre la dinamita usada en los atentados, le acabarían imputando los asesinatos y no podría salir de la cárcel. «¿A usted eso le parece una amenaza»?», le preguntó la juez. «No me parece ninguna broma», respondió Zouhier.

La visita de tres miembros de la UCO que fueron sus contactos se produjo el 14 de abril en la cárcel de Valdemoro. «Tú eres de los nuestros y te vamos a sacar de aquí. Pero para lograr eso no tienes que hablar con nadie. Ni con la prensa, ni con el juez, ni con tu abogado, ni con la Comisión del 11-M. Los únicos que te podemos sacar de aquí somos nosotros», le dijeron los agentes a Zouhier, como ya adelantó este diario.

El marroquí también relató que había recibido amenazas de otro amigo y confidente de la Guardia Civil llamado Mario. Fue éste, precisamente, quien le puso en contacto por primera vez con agentes del Instituto Armado y le convenció para actuar como confidente.

Según Zouhier, en algunas de las conversaciones telefónicas que mantuvo desde la cárcel con Mario, éste le había hecho llegar amenazas en el caso de que hablase sobre su relación con los explosivos. «Tu cabeza vale mucho», le dijo Mario, quien le advirtió que tuviese cuidado con lo que decía.

Este hecho fue denunciado por Zouhier en una carta que envió al ministro del Interior, José Antonio Alonso, el pasado 4 de mayo: «Se me ha puesto de manifiesto que los miembros de la UCO podrían enviar un sicario a la cárcel para asesinarme», decía el marroquí.

El 1 de junio, al día siguiente de que EL MUNDO divulgara la carta, la Fiscalía General envió un escrito a la Fiscalía de Madrid que adjuntaba la noticia. Diez días después, la Fiscalía de Madrid presentó una denuncia sobre las posibles presiones y amenazas. Tras admitir a trámite la denuncia, el Juzgado número 3 de Valdemoro llamó a declarar a Zouhier.

Esta es la única diligencia que se ha practicado hasta el momento, aunque fuentes judiciales explican que, teniendo en cuenta el contenido de la declaración y tras oír la opinión de la Fiscalía, la juez está estudiando la práctica de otras nuevas. La decisión se producirá, previsiblemente, la próxima semana.

Zouhier compareció ayer en calidad de perjudicado, por lo que pudo hacerlo sin abogado. Según fuentes judiciales, la juez le ofreció la posibilidad de que emprendiera acciones penales por las posibles amenazas, pero el marroquí no quiso hacerlo.

Respecto a las presiones recibidas por su novia, explicó ayer que el mismo confidente que le ha transmitido las amenazas entró en contacto con ella para decirle que dejara la relación. El marroquí sostiene que es un intento más de quitarle un posible respaldo para afrontar las presiones que sufre.

Zouhier, además, lamentó que funcionarios de la prisión de Aranjuez no le permitieran llevar consigo al juzgado algunas cartas de su novia, así como las instancias selladas relativas a las visitas en prisión. Según Rafá, el director de la prisión de Valdemoro le ordenó completar una instancia en la que se leía: «Deseo recibir a la policía y a cualquier persona que me quiera ayudar».

Zouhier también está preocupado por que se divulgue una imagen suya de «chivato del mundo de la noche», y cree que sólo se busca que «alguien» intente ajustar cuentas con él. «No soy un chivato», gritó ayer el marroquí al llegar al juzgado. El sostiene que es «un confidente de alto nivel», porque sus interlocutores eran agentes de la UCO.

Ante el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo, Zouhier ha declarado que informó a esos contactos de que existía una trama de tráfico de dinamita en Asturias, y que llegó a proporcionarles una muestra del explosivo, que éstos analizaron. Aunque también logró hacerse con un detonador, no llegó a entregarlo a los agentes porque le estalló en las manos.

Sin embargo, en su auto del 18 de junio, el magistrado afirma que, según lo que consta en el sumario, «en modo alguno» Rafá Zouhier transmitió dato alguno «sobre los preparativos, intenciones o actuaciones que podrían estar realizando sus conocidos para la perpetración de acción alguna de carácter terrorista».


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14.7.04

 
 

14-07-04
11-M LA INVESTIGACION / LA POLEMICA JUDICIAL

El juez Garzón arremete contra la Comisión por «investigar a los policías»

El magistrado del Supremo Clemente Auger dice que los confidentes «son delincuentes» y califica de «disparate» que comparezcan en el Congreso

FERNANDO LAZARO

MADRID.- De nuevo, el magistrado de la Audiencia Nacional habló alto y claro. Y arremetió con dureza contra la Comisión parlamentaria del 11-M. Durante unas jornadas sobre terrorismo que se celebran en El Escorial (Madrid), en la presentación del que fuera comisario general de Información de la Policía Nacional, Jesús de la Morena, el magistrado instructor criticó la labor que se está realizando en el Parlamento sobre los atentados.
(.../...)

Garzón aseguró que este comisario, que desde 1996 hasta hace apenas un mes dirigía la lucha antiterrorista, «es el profesional que mejor ha comprendido cómo se debía combatir a ETA». Acto seguido, destacó que, durante las últimas semanas, De la Morena había tenido que enfrentarse a dos momentos muy duros. «Le tocó sufrir, cuando ya tenía decidido marcharse, los atentados». A continuación, Garzón igualó el segundo momento con el primero y añadió: «Ha tenido que sufrir otro trago amargo como ha sido pasar por la Comisión de Investigación». Pero las críticas hacia el Parlamento no finalizaron y añadió: «Este trago amargo no ha sido porque el comisario tenga algo que ocultar sino porque, a pesar de que hayan dicho muchas alabanzas sobre ellos, es injusto que se esté produciendo una investigación de la actividad policial en unos hechos sobre los que no sólo se ha trabajado, sino que se ha hecho lo indecible, lo imposible, para que se conozca la verdad y para que se evitaran estos acontecimientos».

El magistrado finalizó su breve intervención adelantando que aprovechará su próxima comparecencia en la Comisión de Investigación (prevista para mañana) para realizar la misma denuncia.

Poco después, dentro del mismo curso de El Escorial sobre terrorismo, el actual magistrado del Tribunal Supremo y ex presidente de la Audiencia Nacional, Clemente Auger, se mostró también crítico con la Comisión.

De forma clara y tajante, afirmó que no deberían comparecer los confidentes policiales en la Comisión parlamentaria. «Son confidentes y, por lo tanto, delincuentes. No tienen por qué decir la verdad».Calificó de «disparate» la posibilidad de que se produzca esta comparecencia. Entiende que sólo deberían declarar «ante la policía y el juez de Instrucción».

Auger añadió que «con un sumario abierto no pueden darse comisiones de investigación», y que «la finalidad de las comisiones parlamentarias no es investigar un hecho delictivo de esta magnitud». «La función real es paralela, pero de mayor responsabilidad: es el estudio político de lo ocurrido, de las causas, de si se puede prevenir y de qué se hizo para prevenirlo».



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14-07-04



11-M LA INVESTIGACION / LOS CONFIDENTES


El inverosímil informe de la UCO

El documento remitido por el general Gómez Arruche a Interior está plagado de omisiones e incongruencias orientadas a exculpar a la Guardia Civil por su relación con el confidente Rafá Zouhier

CAYETANA ALVAREZ DE TOLEDO

El pasado 5 de mayo, el flamante director de la Guardia Civil, Carlos Gómez Arruche, remitió al secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, un informe sobre «las circunstancias de la colaboración» de Rafá Zouhier con la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO).
(.../...)

En un estéril intento de dejar sin argumentos a quienes reclaman la comparecencia de los confidentes policiales ante la Comisión de Investigación del 11-M, el Ministerio del Interior filtró, el pasado sábado, parte de dicho informe a los medios más afines al Gobierno, la agencia Efe y la cadena Ser. El País, por su parte, ofrecía ayer la posibilidad añadida de leer y analizar detalladamente la versión completa del documento presentado por Gómez Arruche. Un ejercicio que, para desgracia de quienes esperaban que sirviera para dar carpetazo al incómodo debate que se ha abierto en torno a la implicación, por acción u omisión, de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en el 11-M, ha resultado tremendamente interesante y ha dado un motivo más para exigir no sólo la comparecencia de los confidentes, sino también la de sus controladores, los jefes de sus controladores y todos los policías de la llamada célula de Avilés.

Pero antes de entrar a valorar el informe párrafo por párrafo hay que apuntar que éste no es el resultado de una investigación independiente orientada a averiguar si, efectivamente, algunos agentes de la Guardia Civil pudieron conocer, antes de los atentados, la existencia de una trama de tráfico de explosivos cuyo destino eran los supuestos autores de la matanza de Madrid. No. El informe simplemente recoge la versión oficial que, a instancias de Gómez Arruche, ha dado la propia UCO, encabezada -cabe recordar- por el mismo coronel Félix Hernando que entregó en Suiza los maletines de Rafael Vera a las mujeres de Amedo y Domínguez. La veracidad de su contenido queda, pues, de antemano en entredicho.

ZOUHIER SE HACE CONFIDENTE

«Rafael Zouhier fue colaborador ocasional y esporádico, en primer lugar, desde hace varios años con diferente personal del Puesto de Las Rozas de la Comandancia de Madrid, sin que facilitara ningún dato relevante durante esa época».

El informe comienza con una vaga alusión a los remotos orígenes de la relación entre Rafá Zouhier y la Benemérita. Nada que objetar, aunque no estaría de más saber desde hace cuánto tiempo figuraba el marroquí en la aparentemente larga lista de confidentes policiales y quiénes eran sus controladores.

«El día 20 de septiembre de 2001, fue detenido, en unión de otros, por efectivos de la Comandancia de Gijón, como supuesto autor de un delito de robo con violencia en la joyería Luna de Oro del centro comercial Parque Principal de Pola de Siero (Asturias).Como consecuencia de esta detención, ingresó en la prisión de Villabona el 21 de septiembre de 2001, donde permaneció hasta febrero de 2002, cuando fue puesto en libertad por el Juzgado de Instrucción número 2 de Pola de Lena (Asturias) que conocía de dicho procedimiento penal».

El segundo párrafo ya da la pauta de las omisiones, la falta de rigor y la inexactitud del informe. Varios datos clave quedan, inexplicablemente, sin mencionar. El primero es que fue en la cárcel asturiana de Villabona donde Rafá Zouhier conoció a Antonio Toro Castro, quien había ingresado dos meses antes acusado de un delito de tráfico de estupefacientes. Toro Castro, cabe recordar, sirvió junto con Zouhier de enlace entre el ex minero y proveedor de explosivos, Emilio Suárez Trashorras, y Jamal Ahmidan, alias El Chino, uno de los presuntos autores del 11-M que murió en la brutal explosión del piso de Leganés.

Zouhier y Toro Castro habían trabajado como porteros de discoteca y ambos tenían relación con el submundo de la droga, por lo que presumiblemente no habrán tardado mucho tiempo en trabar amistad.De hecho, fue durante su estancia en dicho centro penitenciario cuando Toro Castro le dijo al marroquí que él tenía la capacidad para conseguir dinamita con bastante facilidad.

Pero no eran los únicos reclusos a los que podía interesarles la posibilidad de adquirir explosivos. También estaban presos en Villabona en esas fechas cuatro etarras, tres dirigentes de Jarrai y Abdelkrim Beresmail, un miembro del grupo terrorista argelino GIA, cuyas irrefrenables «ganas de matar yankis» le merecieron la profunda admiración del miembro de la organización juvenil abertzale, José Luis Camarero.

«En otoño de 2001 y a petición del citado Rafá, fue contactado por agentes de la UCO (...) en la prisión de Villabona, ya que quería colaborar con información a cambio de poder mejorar su situación judicial penitenciaria».

La idea de que Rafá Zouhier se puso en contacto motu proprio con la UCO resulta muy poco verosímil. A no ser, claro está, que en el mundo de la delincuencia fuera ya un secreto a voces lo provechoso que podía ser cooperar con dicha unidad de la Guardia Civil.

Mucho más probable, sin embargo, es que fuera al revés y que agentes de la Unidad Central Operativa se acercaran a Rafá Zouhier, en cuyo currículum, como bien reconoce en su primer párrafo el informe, figuraba haber sido durante años confidente en Las Rozas.

Por otra parte, el documento no concreta -aunque todo así lo indica- que fue gracias a su estrecha colaboración con la UCO que Rafá Zouhier logró salir de la prisión de Villabona tan sólo cinco meses después de poner un primer pie en ella.

LAS APORTACIONES DE RAFA

«[Rafá Zouhier] facilitó noticias que posibilitaron la iniciación y culminación de una primera operación policial, ejecutada a principios de 2002, en la que se consiguió la detención (...) de 13 personas (entre ellas el propio informador) y la incautación de seis armas cortas, munición y droga a algunos miembros de la seguridad de locales de ocio y alterne de la capital».

El informe filtrado por el Ministerio del Interior se refiere aquí a la llamada operación Hierro, llevada a cabo en febrero de 2002, que se saldó con la detención de un grupo dedicado al tráfico de armas desde Portugal.

El hecho de que Zouhier estuviera entre los detenidos demuestra claramente que la UCO le utilizó como agente infiltrado en la trama delictiva. Es la misma estrategia que presuntamente volvería a utilizar más tarde en relación con el tráfico de explosivos en Avilés, con la diferencia sustancial de que en aquella primera ocasión la estancia del confidente en la cárcel fue muy breve, lo suficiente como para que el resto de los detenidos no se percatara de su condición de topo de la Guardia Civil.

El informe permite pensar, pues, que la UCO pactó con Rafá Zouhier que su ingreso en prisión sería temporal, un acuerdo que también pudo mediar un año más tarde cuando lo que se pretendía investigar era la trama de Avilés. Ello explicaría los amargos reproches que el confidente dedica hoy a sus controladores, quienes, según ha asegurado Zouhier a EL MUNDO, le prometieron que le protegerían y, una vez dentro de la cárcel, le dijeron: «Tú eres de los nuestros y te vamos a sacar de aquí».

«Esporádicamente, en el resto del año 2002 y 2003, facilitó otro tipo de informaciones y datos concretos, todos relacionados con la pequeña delincuencia y el tráfico de estupefacientes a nivel de distribución al menudeo».

Lo que el informe despacha en un párrafo vago orientado a restar trascendencia a las aportaciones de Zouhier son, en realidad, varias actuaciones policiales de bastante envergadura, entre ellas la operación Merlín, que se saldó con la detención de 11 personas, la mayoría de origen marroquí, acusadas de robar en joyerías.

Uno de esos atracadores era Rachid Aglif, íntimo amigo del principal imputado por el 11-M, Jamal Zougam, uno de los comensales del McDonald's donde se cerró la operación de compraventa de explosivos y uno de los asistentes a la boda de Emilio Suárez Trashorras con Carmen Toro, la hermana de Antonio.

SOBRE LA PISTA DE LOS EXPLOSIVOS

«Ya en los primeros días de 2003, en contacto con agentes de la UCO (...) comentó que tenía información sobre un individuo de Avilés, que buscaba compradores para explosivos y que decía que había sustraído cierta cantidad de algún depósito de explosivos, ya que al parecer trabajó como vigilante en este sector de la industria minera. Por la UCO se trató de comprobar la información, se identificaron los supuestos vendedores y, a su vez, efectivos del Cuerpo en Asturias prosiguieron en la investigación colaborando el referenciado Rafá Zouhier en varias de las gestiones realizadas».

El «individuo de Avilés», cuyo nombre no menciona el informe, es Emilio Suárez Trashorras, el confidente de la policía -concretamente, del inspector de la Brigada de Estupefacientes de Avilés y antiguo miembro de la Brigada Central de Información, Manuel García Rodríguez- quien proporcionó los explosivos al comando de Leganés.

En cuanto a la «colaboración» a la que eufemísticamente alude el informe de Gómez Arruche, ésta consistió, nada más y nada menos, que en una estrechísima relación que el propio Zouhier ha detallado tanto al juez como en su primera carta a este periódico.En su misiva, Zouhier revela que informaba a dos agentes de la UCO -cuyos nombres en clave eran Rafa y Víctor- con quienes solía reunirse en un centro comercial cercano a la Pradera de San Isidro.«En mayo de 2003», ha explicado, «les informé de que me habían ofrecido dinamita y explosivos, y ellos me dijeron que les siguiera el juego, que me enterara de todo y que se los marcara para poder seguirlos».

No sólo eso. Los agentes también le dieron dinero para que alquilara un coche, marca Nissan, con el que se trasladó a Asturias para realizar sus pesquisas. Zouhier volvió a Avilés a mediados de mayo y, tal como le habían exigido sus superiores, trajo consigo a Madrid una muestra de los explosivos y de un detonador que Antonio Toro Castro había puesto en el mercado. En un centro comercial de las Rozas hizo entrega a sus controladores de la Goma 2. No así del detonador que, como bien recoge el auto del juez Del Olmo, le había estallado en las manos mientras lo intentaba probar.

El informe, sin embargo, elude siquiera mencionar estos datos clave, que indican que la UCO estaba al tanto del peligroso negocio en el que andaban metidos Emilio Suárez Trashorras y Antonio Toro Castro.

¿UN OPERATIVO VASTO Y EXTENSO?

«Esta unidad, ante lo expuesto por Zouhier, desplegó un vasto y extenso operativo policial, comprobando cada noticia que éste facilitaba sobre el particular y, en consecuencia, se realizaron seguimientos, vigilancias y reconocimientos de lugares del entorno de las personas investigadas, del que no fue posible obtener ningún dato o hecho objetivo que pudiera corroborar la verosimilitud de sus manifestaciones, ni ningún otro que tuviera entidad suficiente para poder instruir diligencias policiales de trascendencia penal».

El informe también evita concretar en qué consistió exactamente lo que primero describe grandilocuentemente como «un vasto y extenso operativo policial», para luego alegar que no permitió a la UCO descubrir absolutamente nada. ¿Interrogaron los agentes a sus colegas de la Policía de Avilés? ¿No se enteraron de que hacía tiempo que Suárez Trashorras, Antonio Toro y su hermana Carmen ejercían como confidentes del inspector Manolón? ¿Nadie les habló del informe que la Policía de Oviedo había remitido a Avilés a finales de 2002 advirtiendo de que Suárez Trashorras «andaba traficando con dinamita»? ¿Tampoco fueron informados de la denuncia interpuesta en esas mismas fechas ante la Fiscalía de Oviedo por el abogado Carlos Tejeda sobre la existencia de una trama asturiana dedicada a la venta de explosivos a ETA? ¿No llegaron a investigar en las minas de las que Suárez Trashorras y sus cómplices sustrajeron los explosivos?

Hace falta un acto de fe para creer que la UCO no se enteró de nada cuando sus colegas de la policía tenían ya sobre la mesa tantos indicios de que las denuncias de su confidente iban bien encaminadas. Más bien da la impresión de que -como apunta el propio Zouhier en su última carta a EL MUNDO- los agentes de la Guardia Civil dieron marcha atrás y regresaron a Madrid cuando se enteraron de que los individuos delatados por su confite estaban a su vez controlados por la policía.

«Visto el escaso resultado obtenido con todos los medios legales disponibles, y contando como único argumento con la credibilidad del testimonio, indirecto o de referencia, de Zouhier (...) y a fin de poder avanzar en las investigaciones, éstas fueron puestas verbalmente y en detalle a la Fiscalía de Avilés, que (...) pese a la aparente gravedad de los hechos que le eran referidos, se pronunció negativamente sobre la viabilidad del inicio de un eventual procedimiento penal».

Sorprendente resulta también la pasividad con la que, siempre según la UCO, actuó la Fiscalía de Avilés, organismo que necesariamente colaboraba estrechamente con la comisaría local y que, como tal, debía conocer también el informe de la Policía de Oviedo sobre la implicación de Suárez Trashorras en la venta de dinamita.Los responsables de la UCO tienen, pues, la obligación de aclarar con qué fiscal hablaron sus subordinados y qué información exacta le dieron.

UN PARENTESIS INVEROSIMIL

«No obstante, se continuó infructuosamente con dicho operativo, si bien a partir de marzo de 2003, al no aportar el citado Rafá nuevas noticias de interés policial, se van reduciendo sus encuentros informativos con el personal de la UCO, que siguió indagándole periódicamente sin resultado sobre si disponía de más información relativa al presunto delito de sustracción y comercio ilícito de explosivos del que había informado, llegando a contestar en alguna ocasión que seguramente no era nada».

El informe pretende dar a entender que Zouhier no facilitó durante un año información relevante a la UCO porque o bien no la tenía o bien no la quería dar. Ello, sin embargo, choca con las propias confesiones del confidente de que durante 2003 estuvo en permanente contacto con sus controladores. De hecho, fue a mediados de mayo de ese año cuando se trasladó a Avilés para traer una muestra de los explosivos de Toro Castro. Además, a instancias de sus controladores, Zouhier se puso en contacto con un grupo búlgaro al que no consiguió colocarle los explosivos. También durante los primeros meses de ese año, informó a la UCO de que Suárez Trashorras y Toro Castro vendían hachís a El Chino y a su banda a cambio de vehículos.

«El siguiente contacto, previa llamada telefónica de Zouhier, se produce el 16 de marzo de 2004, manifestando éste que, a la vista de algunas de las fotografías que aparecieron en medios de comunicación social, intentaría proporcionar datos que ayudasen en la investigación».

¿Siguiente contacto? ¿Respecto a qué fecha? El informe de la UCO se escuda en la ambigüedad para no aclarar qué contactos mantuvieron sus agentes con Zouhier en vísperas del 11-M, y eso da lugar a pensar que dicha unidad tiene algo que ocultar. Sobre todo teniendo en cuenta la larga conversación telefónica que Zouhier y su controlador Víctor mantuvieron el día 17 -reproducida íntegramente en el auto del juez-, de la que se puede deducir que habían mantenido más de una charla en los días o semanas anteriores.

La duda persiste, pues, sobre si Zouhier transmitió o no a sus controladores información relativa a la preparación del 11-M.En este sentido, parece bastante relevante que, según se desprende del auto, Carmen Toro llamara a Zouhier hasta ocho veces entre el 16 de diciembre de 2003 y el 13 de febrero de 2004.

«La Guardia Civil de Asturias, el 13 de junio de 2003, detiene a Antonio Toro Castro (...) por un delito contra la salud pública, practicándose dos registros domiciliarios con resultado negativo sobre tenencia de armas y explosivos».

Cabe preguntarse cómo es posible que la Guardia Civil de Avilés haya detenido a Toro por tráfico de drogas y no haya descubierto que sus colegas de la UCO le habían investigado apenas un par de meses antes por tráfico de dinamita. La única explicación posible es que la UCO engañara a sus compañeros asturianos respecto a las andanzas del confidente de Manolón.

LA CAIDA DE CONFIDENTE

«Una vez que se tiene noticia en el Servicio de Información (...) de que la policía estaba interesada en la detención de Zouhier por fuerzas de este servicio y de la UCO se procede a su detención y puesta a disposición de aquel cuerpo encargado del esclarecimiento de los hechos terroristas».

El informe olvida mencionar que el general José Manuel Varela -entonces máximo responsable de los servicios de Información de la Guardia Civil y, tras el 14-M, ascendido a subdirector de Operaciones- no informó en la primera reunión de la célula de crisis, constituida el 16 de marzo, de que la UCO seguía controlando a Zouhier ni tampoco de que fue gracias a una intervención telefónica de la policía como se pudo captar su conversación con el tal Víctor y proceder a su detención.

El 24 de marzo, Zouhier ingresó en la prisión de Valdemoro, donde -ha asegurado- fue objeto de presiones por parte de agentes de la UCO para que calle todos sus secretos. Mientras tanto, Antonio Toro, cuya vinculación con la venta de explosivos Zouhier delató tanto a sus controladores de la UCO como ante la Justicia, ha sido puesto en libertad.


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El propio Otegi pensó en la autoría de ETA

 

14-07-04

11-M LA INVESTIGACION / LOS DOCUMENTOS

El propio Otegi pensó en la autoría de ETA

Mostró su preocupación por esa posibilidad la mañana del 11-M en una conversación telefónica - Así lo revela un párrafo tachado de uno de los documentos del CNI remitidos ayer a la Comisión

MANUEL CERDAN

MADRID.- El propio Arnaldo Otegi, portavoz de Sozialista Abertzaleak (SA), llegó en un primer momento a pensar que ETA era la autora de los atentados del 11 de marzo.(.../...)


Así se refleja en el párrafo tachado de un documento elaborado por el CNI el mismo día de la masacre, según ha podido saber EL MUNDO de fuentes próximas a los servicios de Información.El documento fue desclasificado por el Gobierno de José María Aznar en el Consejo de Ministros del 18 de marzo, pero sin esas siete líneas.

Los miembros de la Comisión tuvieron ayer la oportunidad de estudiar este documento, entre otras 19 notas informativas reservadas del CNI, en una sesión secreta. Sin embargo, esa parte del texto siguió sin ser desclasificada por decisión del Gobierno socialista.

En el documento, los agentes del CNI informan del contenido de una conversación telefónica entre Otegi y un compañero de la izquierda abertzale. En ella, Otegi le pregunta si ETA ha sido la responsable del atentado y muestra su preocupación por esa posibilidad. Sin embargo, poco después, sobre las 13.00 horas del 11-M, el portavoz de SA compareció ante los medios de comunicación para negar la autoría de ETA y afirmar que el Gobierno mentía «deliberadamente» sobre los autores del atentado.

La nota del CNI se refiere a «las primeras conclusiones sobre la autoría y consecuencias de la cadena de atentados». El párrafo dedicado al líder de la izquierda abertzale -que no puso ser leído por los diputados, a pesar de que habían pedido su desclasificación- está intercalado entre uno que señala a ETA como la autora del atentado y otro que descarta la actuación de cualquier «organización ligada a la yihad islámica».

El portavoz del PP en la Comisión, Vicente Martínez-Pujalte, se quejó ante el resto de los grupos de que los documentos les fueran entregados con tachaduras. Le contestó Emilio Olabarria, el portavoz del PNV, que lo justificó diciendo que había que preservar la «información sensible».

Martínez-Pujalte declaró después que si Olabarria tenía conocimiento de que esa información era «sensible», era porque conocía su contenido y, por tanto, él también quería conocerlo.

Además de este documento, que ya había sido publicado por diversos medios de comunicación -excepto el párrafo eliminado-, el Gobierno remitió ayer a la Comisión del 11-M otros 19 papeles secretos, de los que los diputados pudieron tomar notas.

Faltan papeles

El Partido Popular denunció que el Gobierno no había facilitado a los diputados todos los papeles solicitados. De los tramitados por los grupos, faltaban siete: cuatro sobre las medidas antiterroristas adoptadas por el Gobierno de Aznar antes del 11-M, dos sobre el 13 de marzo y otro sobre el día 15.

A tenor de los comentarios de los portavoces de los grupos políticos, el contenido de los documentos del CNI no aportó mucha información a sus señorías. El representante de CIU, Jordi Jané, destacó el documento número 12, que hace referencia a la localización e inspección de la furgoneta encontrada en Alcalá de Henares.Para el diputado catalán, este documento puede indicar que los detonadores y los restos de explosivos fueron hallados por la mañana y no por la tarde, como mantiene toda la cúpula de Interior, incluida la del actual Gobierno socialista.

El CNI asegura en la nota que los terroristas dejaron abandonada la furgoneta con la cinta de versos del Corán como si fuera una «firma» de la autoría del atentado.

Los documentos 16 y 10 están centrados en la figura de un peligroso terrorista árabe. Los agentes del CNI afirman que el integrista Lamari era el objetivo prioritario en sus investigaciones y que preparaba acciones en España y Europa, aunque después los agentes no lograron establecer ninguna relación con los autores materiales de la masacre.

En estos documentos, el CNI adelanta que los terroristas preparan una acción violenta durante la celebración de las Fallas en Valencia en los días previos al 19 de marzo.

Los documentos uno y seis están dedicados a las medidas del anterior Gobierno en previsión de atentados terroristas por parte de grupos islamistas.

En la nota número 20, redactada en 2002, los expertos del CNI en Al Qaeda afirman que Irak cuenta con armas químicas.

En otro documento, el 15, los servicios secretos señalan que el atentado sólo tiene una motivación religiosa y que detrás de él sólo aparecen integristas marroquíes.

La nota número 11 se centra en las reivindicaciones de los grupos afines a Al Qaeda. Sobre el comunicado remitido por medio de un correo electrónico al diario Al Quds de Londres, los espías españoles afirman que es poco creíble. Sí dan valor al vídeo aparecido el sábado en las proximidades de la mezquita de Madrid.Dicen que la persona que reivindica el atentado no es árabe, sino más bien un europeo convertido al Islam.


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Carod y Otegi impulsaron una estrategia para que el 13-M hubiera la «mayor anormalidad posible

 

14-07-04

11-M LA INVESTIGACION / SEGUN UN DOCUMENTO SECRETO DEL CNI QUE EL GOBIERNO OCULTA A LA COMISION PARLAMENTARIA


Carod y Otegi impulsaron una estrategia para que el 13-M hubiera la «mayor anormalidad posible»

El propio día de reflexión, los servicios secretos avisaron de que el líder de ERC estaba desarrollando una maniobra de instrumentalización política para «forzar al PSOE a entrar abiertamente en una dinámica de presión sobre el Ejecutivo» - Para ello, Carod se puso en contacto con Otegi, instándole a transmitir a Ibarretxe y a Larreina el rumor de que un PP con mayoría absoluta suspendería la autonomía vasca y detendría en masa a líderes 'abertzales'

VICTORIA PREGO

MADRID.- Carod-Rovira ataca de nuevo. Carod ataca, explicaba el CNI en la nota informativa enviada al Gobierno el 13 de marzo y a la que ha tenido acceso EL MUNDO, apoyándose en Arnaldo Otegi, al que utiliza, además de como interlocutor, como palanca. El líder de ERC llega, a través del batasuno, hasta el PNV y EA y consigue que éstos acepten presionar al PSOE para que altere el clima electoral cuando faltan pocas horas para que se abran las urnas. Lo que Carod quiere es sacar a las masas a la calle contra la supuesta manipulación informativa del PP.
(.../...)

El actual Ejecutivo no ha enviado este documento a la Comisión de Investigación para ser examinado, a pesar de estar entre aquéllos cuya entrega había sido solicitada por el PP.

Si el recorrido de los contactos seguidos por el líder de ERC parece alambicado, mucho más lo es cuando se conoce el argumento empleado por Carod para movilizar el temor de los nacionalistas vascos. A saber: que tenía noticias de un rumor según el cual si, como consecuencia del trauma social padecido a raíz de la matanza terrorista del día 11, el PP lograba revalidar su mayoría absoluta, tenía el propósito de dar una suerte de golpe de estado autonómico, suspender la autonomía del País Vasco, hacerse con el control de la Ertzaintza (PAV, en el texto del CNI), y lanzarse a la detención masiva de miembros de la llamada izquierda abertzale (IA).

El intento de Carod de agitar la calle en el País Vasco requería de poco esfuerzo, porque esa agitación ya existía: la progresiva certeza por parte de los radicales de que los terroristas de ETA no eran los autores de la atroz matanza les había devuelto, según el CNI, la tranquilidad y las ganas de borroka. Así que la consigna estaba clara y la agitación servida. Pero se ve que Carod quería más: quería terminar de excitar al PSOE en sus ganas de denunciar al Gobierno y buscaba evitar por todos los medios una victoria del PP, que no convenía de ninguna manera a sus intereses políticos y personales.

Minigolpe de estado

El delirante argumento de ese proyecto de minigolpe de estado contra la autonomía vasca tuvo un recorrido inevitablemente corto en cuanto alcanzó un cierto nivel en la escala de la responsabilidad política. A Ibarretxe no le cuadró la tesis transmitida por el republicano catalán y decidió no comprar semejante mercancía.Pero sí le compró, sin embargo, la sugerencia de hacer presión sobre el PSOE. Y no es que en el Partido Socialista estuvieran ajenos a las formidables tensiones políticas y sociales que se vivieron en España en aquellos tristes días. La manifestación del viernes -«¿quién ha sido?», «¡queremos saber!»- no fue de ninguna manera el resultado de la pintoresca estrategia de la araña diseñada por Carod, que, como un espontáneo, se lanzó a la plaza sin invitación y al final de la corrida.

Es muy probable, además, que la intervención de los responsables socialistas durante el 13-M no tenga tampoco relación con los intentos de Carod, porque hay que dar por hecho que el PSOE diseña sus propias estrategias sin necesidad de que le defienda ningún compadre. Pero el contenido del documento del CNI es muy grave, por varias razones.

En primer lugar, porque lo que Carod buscaba es lo que luego efectivamente ocurrió, lo cual introduce ahora un nuevo elemento oscuro en el análisis de lo sucedido. Porque lo cierto es que los dirigentes del PSOE denunciaron en los medios de comunicación -y muchos de sus seguidores en la calle- la «supuesta ocultación de información por parte del Gobierno», como dice el CNI que Carod pretendía. La intervención, hasta hoy desconocida, del jefe de ERC no hace sino contaminar la actuación conocida del PSOE.

En segundo lugar, por el argumento que el político catalán empleó para intentar conseguir su objetivo, buscando -con esa formidable invención que sólo una mente iluminada o extraordinariamente sectaria puede considerar verosímil- provocar el miedo de los nacionalistas vascos y hacerles pasar a la acción.

En tercer lugar, por la manifiesta voluntad de manipulación de la opinión pública que los rumores esgrimidos por Carod evidencian de modo tan escandaloso y descalificatorio para un político de un mínimo nivel.

En cuarto lugar, porque quien hace estas llamadas al batasuno Otegi es el líder confirmado de un partido político que forma parte del Gobierno catalán. Y esas cosas no hay quien las pueda justificar.

Y, por último, porque este documento, enviado al Ejecutivo por el CNI, no ha sido puesto por el actual Gobierno a disposición de la Comisión, a pesar de que el PP había solicitado todas las notas enviadas por el Centro Nacional de Inteligencia al anterior Gobierno entre el 11 y el 14-M.

La aparición de documentación calificada como secreta, y pedida pero no entregada, no hace sino extender las dudas sobre los motivos de cada ocultación. La exigencia de limpieza acabará siendo un clamor.

Documento reproducido

Nota Informativa

Asunto: Situación de tensión en el País Vasco y Navarra


La posibilidad de que ETA fuese la autora del atentado ocurrido el pasado 11 de marzo sumió a su entramado de apoyo en un estado de profundo pesimismo que, tras la comunicación telefónica en la que un posible miembro de ETA exculpó a la organización terrorista de haber participado en el atentado de Madrid, se tornó en euforia y ha producido una significativa reactivación de la IA. La situación se ha complicado con el desarrollo de acciones de confrontación y violencia tras haberse producido hoy la muerte en Pamplona de un militante de la organización de apoyo a presos de ETA, Etxerat, tras una discusión con un miembro de la Policía Nacional.

Los dirigentes abertzales pretenden canalizar este estado de agitación de su militancia para «recuperar la calle» y han transmitido consignas a sus militantes para conseguir que las últimas horas previas a las elecciones discurran con la mayor anormalidad posible.Para ello han decidido convocar la celebración de movilizaciones tanto para la tarde del día de reflexión como a lo largo de la propia jornada electoral.

Paralelamente, se ha producido una maniobra de instrumentalización política por iniciativa y coordinada por el dirigente de ERC, José Luis Carod-Rovira, quien se ha puesto en contacto con el portavoz de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi, para transmitirle un supuesto rumor según el cual, en el caso de que el PP alcanzase la mayoría absoluta, se produciría la suspensión de la autonomía en la Comunidad Vasca, el traspaso de dependencia de la PAV al Ministerio del Interior y la detención masiva de dirigentes de la IA. Además, le ha mostrado su perplejidad por la falta de reacción del PSOE ante la supuesta manipulación informativa que estaría haciendo el Gobierno en torno al atentado del 11 de marzo.

El propósito de este contacto de Carod-Rovira sería, por una parte, impulsar la movilización de las fuerzas nacionalistas vascas en contra del Gobierno, y por otra, conseguir su colaboración para forzar al PSOE a entrar abiertamente en una dinámica de presión sobre el Ejecutivo. Con ambos propósitos el dirigente catalán pretendería obtener réditos electorales fruto de la situación de incertidumbre existente sobre la autoría del atentado.

Arnaldo Otegi se ha puesto en contacto con los dirigentes nacionalistas Juan José Ibarretxe y Rafael Larreina. Ambos le han restado credibilidad a lo comentado por Carod-Rovira, aunque se han mostrado partidarios de presionar al PSE para que denuncie la supuesta ocultación de información por parte del Gobierno.

Fecha de redacción: 13.03.2004


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14-07-04

EDITORIAL


UNA ESTRATEGIA INDECENTE DE CAROD, QUE SU SOCIO TRATA DE OCULTAR

Los diputados de la comisión del 11-M dedicaron ayer más de cinco horas a examinar a puerta cerrada los documentos clasificados del CNI, sobre los que la ley les obliga a guardar silencio. Había, sin embargo, un informe de los servicios secretos al Gobierno que los miembros de la comisión no pudieron ver. EL MUNDO ha tenido acceso a este trascendental documento, hurtado por el Ejecutivo a los diputados.

Lo que revela este informe clasificado del CNI -fechado el día 13 de marzo, jornada de reflexión electoral- es que los líderes de ERC y de Batasuna, Carod-Rovira y Otegi, concertaron una estrategia para provocar «la mayor anormalidad posible» e influir sobre los resultados electorales.

La iniciativa partió de Carod-Rovira, que se puso en contacto en la mañana del día 13 con Otegi para que divulgara la falaz especie de que, si el PP ganaba de nuevo las elecciones, el Gobierno pondría fin a la autonomía vasca, se haría con el control de la Ertzaintza y detendría a los principales líderes de la izquierda abertzale.

Carod-Rovira convenció a Otegi para que hablara con el lehendakari Ibarretxe y con Rafael Larreina, dirigente de EA, a los que transmitió los falsos planes del PP e instó a presionar al PSOE para que se movilizara.

El documento del CNI pone de relieve que Carod-Rovira y Otegi eran partidarios de sacar a la calle a los nacionalistas y los militantes del PSOE para dañar la imagen del Gobierno y derrotar al PP en las urnas.

Al margen del éxito o del fracaso de su propósito -hay quien pensara que lo que hizo y dijo Rubalcaba encaja en esa busqueda de la «anormalidad»-, queda en evidencia la catadura moral y política de Carod-Rovira y de Otegi, embarcados en la tarea común de desestabilizar la democracia y manipular al electorado.

No es una sorpresa teniendo en cuenta la trayectoria de ambos políticos, pero sí resulta desconcertante la ocultación por parte del Gobierno de este documento a la comisión que investiga no sólo los atentados del 11-M sino además los hechos posteriores y, muy especialmente, lo sucedido en la jornada electoral.

El Gobierno ha argumentado que hay documentos del CNI que no pueden ser mostrados a los diputados porque pondrían en peligro la seguridad nacional o perjudicarían a servicios secretos de otros países. Pero ni una ni otra razón pueden ser esgrimidas para ocultar la existencia del informe de cuyo contenido damos hoy noticia.

Si el Ejecutivo ha decidido sepultar este documento entre otros cuyo secreto podría estar justificado es porque perjudica a su socio político en el Gobierno de Cataluña y a uno de sus principales apoyos en el Congreso. Sin duda, Zapatero ha querido evitar una nueva crisis con ERC, como la que se produjo cuando se filtraron los contactos de Carod-Rovira con ETA.

El Gobierno sigue insistiendo en que desea colaborar con la comisión, pero el grupo parlamentario del PSOE volvió a oponerse ayer a las comparecencias de los confidentes policiales, solicitadas por el PP.

Son demasiadas zancadillas para poder creer que Zapatero y su partido están interesados en que resplandezca toda la verdad sobre lo sucedido antes y después del 11-M, que debería ser investigado por la comisión sin restricciones ni cortapisas.


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13.7.04

 

13-07-04 Informaciones

 

13-07-04

11-M LA INVESTIGACION / LAS PRESIONES A UN CONFIDENTE

Prisiones admite ahora dos visitas de guardias a Zouhier

11-M LA INVESTIGACION / LAS PRESIONES A UN CONFIDENTE

EL 'DESMENTIDO' DE PRISIONES

11-M LA INVESTIGACION / LAS PRESIONES A UN CONFIDENTE

Zaplana: «Lo sabían y lo intentaron ocultar»

11-M LA INVESTIGACION

Un ministro en apuros

11-M LA INVESTIGACION / EL ENFRENTAMIENTO POLITICO

Rajoy acusa a Prisiones de «mentir» sobre Zouhier

11-M LA INVESTIGACION / EL ENFRENTAMIENTO POLITICO

Los guardias civiles quieren que sus mandos declaren

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11-M LA INVESTIGACION / LAS PRESIONES A UN CONFIDENTE


Prisiones admite ahora dos visitas de guardias a Zouhier


Dice que estos encuentros se produjeron el 9 y el 14 de abril, con el gobierno en funciones del PP

FERNANDO LAZARO / GUACIMARA CASTRILLO

MADRID/EL ESCORIAL.- La Dirección General de Prisiones remitió a media tarde de ayer una nueva nota informativa en la que ya reconoce que, como informó EL MUNDO, agentes de la Guardia Civil visitaron en prisión en dos ocasiones al confidente Rafá Zouhier, encarcelado por su presunta implicación en el 11-M.

Prisiones trató de contestar a las acusaciones lanzadas ayer por el secretario general del PP, Mariano Rajoy, en las que acusaba de mentir a Instituciones Penitenciarias. El estamento dirigido por Mercedes Gallizo recuerda que el pasado 6 de julio desmintió que cualquier miembro de la Guardia Civil visitara a Zouhier los días 22 y 23 de mayo en el centro penitenciario de Madrid III.

En su comunicación de ayer, Prisiones reitera el desmentido de que estas visitas se produjeran en esas fechas. Pero aclara en un segundo punto lo siguiente: «Revisado el registro de visitas del centro penitenciario Madrid III y de otros centros penitenciarios, los únicos contactos de miembros de la Guardia Civil con Rafá Zouhier se produjeron los días 9 y 14 de abril de 2004. En estas fechas era ministro del Interior en funciones Angel Acebes y el director general de Instituciones Penitenciarias en funciones, Angel Yuste».

La nota del Departamento de Gallizo finaliza asegurando que toda la información relativa a las «visitas y comunicaciones a Rafá Zouhier ha sido puesta en conocimiento de la autoridad judicial competente».

Horas antes de que se difundiera esta nota, el ministro del Interior, José Antonio Alonso, compareció en rueda de prensa junto a su colega francés, Dominique de Villepin. Cuando fue preguntado sobre la apertura de la investigación judicial, a instancias de la Fiscalía, sobre las visitas de guardias civiles a Zouhier, Alonso fue preciso, muy preciso: «Me remito en sus justos términos a la nota emitida por la Dirección General de Instituciones Penitenciarias».En dicha nota, se negaba que agentes de la Guardia Civil hubieran visitado a Rafá Zouhier, confidente del Instituto Armado encarcelado en la prisión de Valdemoro por su presunta implicación en los atentados, los días 22 y 23 de mayo. En dicha nota no se hablaba nada de las visitas, ahora sí reconocidas, de los días 9 y 14 de abril.

Ante la mirada un tanto sorprendida de su colega Villepin, Alonso aseguró que desde su Departamento se colaboraría en todo lo que la Justicia requiera, «como no podía ser de otra manera». «Por lo demás, el criterio es muy claro. Lo he repetido muchas veces y lo repito una vez más. La posición del Gobierno, del Estado y del Ministerio del Interior es de plena y absoluta colaboración con los jueces por una parte y con el Parlamento con la otra», añadió el ministro.

«Dimensión institucional»

En este sentido, reiteró su «plena confianza» en el funcionamiento de las Instituciones del Estado de Derecho y deseó que éstas finalicen sus investigaciones, tanto por la vía parlamentaria como por la judicial, «con la mayor prontitud posible». «Nosotros estamos al servicio de los jueces y del Parlamento», indicó el titular de Interior quien añadió que en este asunto de los confidentes presuntamente implicados en el 11-M, su departamento se mueve en el marco de la «dimensión institucional».

Alonso había sido preguntado por la reacción a esta noticia del secretario general del PP, Mariano Rajoy, quien poco antes había asegurado que tenía «la convicción de que alguien está mintiendo en Instituciones Penitenciarias». «Nosotros sí vamos a dejar trabajar a los jueces, y nosotros sí vamos a dejar trabajar al Parlamento», dijo el ministro del Interior.

Por su parte, el secretario de Estado de seguridad, Antonio Camacho, también se refirió a la polémica de los confidentes desde El Escorial (Madrid) donde participó en uno curso de verano. «Creo que hay una investigación policial muy clara que dice que no existen irregularidades». Así de contundente se mostró Camacho al ser preguntado por las denuncias realizadas por el confidente de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil de que había sido presionado por agentes de éste cuerpo estando ya encarcelado.

Camacho explicó con tono rotundo que ya existe un comunicado, realizado por la Dirección General de Instituciones Penitenciarias.«Yo creo que el tema está bastante claro», aseguró.

El secretario de Estado aclaró, además, sobre los confidentes del 11-M: «Yo no tengo que decidir, es algo es algo que tiene que decidir la Comisión de Investigación parlamentaria. Por lo tanto, no me puedo pronunciar acerca de cuál va a ser la decisión que adopte el Parlamento en relación a este tema».

El Secretario de Estado de Seguridad, número dos de Alonso, realizó estas declaraciones en el marco de los Cursos de Verano de El Escorial, dónde inauguraba un ciclo sobre Ciencia y Tecnología Policial.


11-M LA INVESTIGACION / LAS PRESIONES A UN CONFIDENTE

EL 'DESMENTIDO' DE PRISIONES



El mismo día que EL MUNDO publicaba la noticia, la Dirección General de Instituciones Penitenciarias hizo pública una nota, en la que desmentía que en los días 22 y 23 de mayo el confidente Zouhier hubiera recibido la visita de miembros de la Guardia Civil, con un titular ambiguo que generó confusión. Así, en la jornada siguiente, tanto emisoras de radio como algún periódico negaron las presiones, y ayer mismo, como reproduce el titular del teletipo de Efe, el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, seguía ofreciendo la versión de que Zouhier no recibió ninguna visita.

11-M LA INVESTIGACION / LAS PRESIONES A UN CONFIDENTE

Zaplana: «Lo sabían y lo intentaron ocultar»


MADRID.- Eduardo Zaplana declaró ayer que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero mintió cuando afirmó que el confidente Rafá Zouhier no recibió visitas por parte de agentes de la Guardia Civil y, en este sentido, destacó que el Ejecutivo central ha tenido que «rectificar» y reconocer que, «al menos el 9 y el 14 de abril», se produjeron estos encuentros.

Tras destacar que la fecha en la que se produjeron las visitas «es, sin duda, lo de menos», el portavoz del PP en el Congreso criticó que el día en que el Gobierno informó de que no existía constancia de las visitas «ya sabía de sobra que se habían producido, y lo intentaron ocultar». En la misma línea, señaló que el comunicado emitido ayer por Interior en el que anuncia la existencia de estos encuentros en las fechas señaladas lo podían «haber facilitado anteriormente, y no lo han hecho de forma intencionada, queriendo ocultar la verdad».

«Esto», añadió el portavoz 'popular', «nos lleva a pensar que tal vez algunas noticias que están apareciendo en los medios pueden tener más sentido del que el Gobierno les quiere dar y reconocer».

«Parece evidente que ya no queda ningún argumento para seguir oponiéndose a las comparecencias solicitadas por el PP», concluyó Zaplana.

11-M LA INVESTIGACION

Un ministro en apuros

FERNANDO LOPEZ AGUDIN

Se apellida Alonso, se llama José Antonio, fue temprano compañero de pupitre de Zapatero, es juez y ocupa, inesperadamente, la cartera de Interior cuando todos pensaban que iba hacerse cargo de un Ministerio de Justicia finalmente ocupado por López Aguilar.Desde ayer, desde el mismo instante en que el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, ordenase la apertura de una investigación sobre las supuestas amenazas de la Guardia Civil sobre el confidente Rafá Zouhier, es un ministro en apuros.

Sucesor de Acebes, el primer cadáver político de los trabajos de la Comisión de Investigación parlamentaria sobre la matanza del 11-M, puede acabar también compartiendo su sepultura política si la indagación ordenada por la Fiscalía General concluye encontrando las huellas que prueben los esfuerzos persuasivos de los agentes de la Benemérita sobre Zouhier. Entonces, sería algo más que un ministro en apuros. Sería un ministro caído en desgracia, apenas rebasados los 100 días de gracia del Gobierno Zapatero, que no habría escapado a la maldición de Interior que padecen todos sus anteriores ministros.

No cabe llamarse a engaño. Cualquier comisión de investigación sobre el trabajo policial de los aparatos de seguridad del Estado suscita no pocas dudas, muchos problemas e innumerables resistencias.Tanto gremiales como corporativas, puesto que, tanto la Guardia Civil como la policía, rechazan abrirse en canal para someterse a la disección de sus tan evidentes como lógicos fallos orgánicos, profesionales y políticos.

Apenas cicatrizadas las heridas de las penúltimas investigaciones, sobre las sucesivas siglas de la guerra sucia, son literalmente empujados a volver a entrar en el quirófano del Congreso de los Diputados donde les espera, una vez más, el implacable bisturí que la clase política se niega a utilizar sobre su mismo cuerpo político.

Si en Defensa niegan la desclasificación de algunos de los informes secretos que Zapatero prometiera desclasificar, no sería extraño que en Interior negaran la declaración de quienes pudieran dejarles con el trasero profesional al aire. Ocurrió ayer, ocurre hoy y ocurrirá mañana. Sucedió allí, sucede aquí y sucederá allá.La razón de Estado es tan omnipotente e omnipresente como lo son los intereses corporativos. Nadie, llamase Aznar o Acebes, prestó la atención necesaria al potente terrorismo internacional.Por lo tanto, no hubo hombres, expertos, medios y recursos, cuando optaban por jugar a las cruzadas interpretando el papel de mucamas de Ricardo Corazón de León contra Saladino.

Pero si estas presiones traspasan una línea roja, como la supuestamente rebasada en el caso Zouhier, debieran encontrar una contundente respuesta por parte del Ministerio del Interior. Caiga quien caiga, afecte a quien afecte. No cabe ningún tipo de dilación ni, por supuesto, de encubrimiento. De igual modo que Bono no se lo ha pensado al destituir a todos los militares implicados en el caso Yak-42, Alonso no debería vacilar en cesar a todos los profesionales policiales implicados en el caso Zouhier si la investigación ordenada por el fiscal Conde-Pumpido concluyese dando la razón al confidente supuestamente amenazado. Más le valdría ponerse una vez colorado, entonces, que ciento morado, después.

Si lo duda, puede pedir consejo a la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, que padeció en el desaparecido Ministerio de Justicia e Interior lo que él padece en Interior.Si quiere dejar de ser un ministro en apuros, más vale que la escuche.

11-M LA INVESTIGACION / EL ENFRENTAMIENTO POLITICO

Rajoy acusa a Prisiones de «mentir» sobre Zouhier

Solicita que comparezca Alonso para explicar las reuniones con el confidente en la cárcel y la visita de Rubio a Gobelas

CARMEN REMIREZ DE GANUZA

MADRID.- El secretario general del PP, Mariano Rajoy, tomó ayer por primera vez el testigo de la Comisión de Investigación del 11-M para pasar del silencio a la ofensiva frente al Gobierno y al Partido Socialista. Rajoy arremetió ayer contra Instituciones Penitenciarias por «mentir» respecto de las visitas y las presiones sobre el confidente de la Guardia Civil, Rafá Zouhier, en prisión provisional por su implicación en el 11-M.

Rajoy dio por «demostrado», en una conferencia pronunciada en los cursos de verano de El Escorial, que en «la Dirección General de Instituciones Penitenciarias se falta a la verdad de una manera patente y sorprendente» por haber desmentido la semana pasada dichas visitas, ahora atestiguadas mediante una carta enviada por el propio preso marroquí a EL MUNDO. Y aún afinó más, a preguntas de los periodistas, cuando aseguró: «Tengo la convicción moral de que alguien está mintiendo en Instituciones Penitenciarias».Se preguntó a continuación «por qué miente» la directora general.

Rajoy, quien hasta ahora había dejado hablar a Acebes y a Zaplana sobre el rumbo de la comisión parlamentaria, abanderó ayer la protesta popular por el «veto» que el Partido Socialista ha impuesto sobre la comparecencia de los confidentes policiales, que ayer volvió a solicitar el Partido Popular. «El PP no ha vetado a nadie», enfatizó.

Además, el líder de la oposición retomó el reto lanzado al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el pasado viernes al recordarle que no ha contestado a su propuesta de debatir en pleno las conclusiones de la Comisión del 11-M. Rajoy dijo ayer que, «yo, si fuera él, aceptaría debatirlas conmigo». «Si no lo acepta», aseveró, es «porque tiene algo que ocultar».

Para el líder del PP, «lo más grave» que ha ocurrido en la primera semana de investigación, además de la descubierta llamada del vicepresidente de la Comisión al primer compareciente, el portero de Alcalá, es el conocimiento de la visita del comisario general de Información a la sede socialista de Gobelas, antes de su propia comparecencia.

«¿Qué pinta el jefe de la lucha antiterrorista en la sede de un partido político como el PSOE?», se preguntó públicamente.«Voy a exigirle que venga al PP a contarnos lo que ha contado al PSOE», ironizó antes. Por fin, con la máxima solemnidad, Rajoy declaró que «el ministro del Interior tiene que comparecer para explicar qué hace el comisario general de Información en la sede socialista». Además, envió un dardo envenenado a algunos medios de comunicación cuando consideró «aún más sorprendente que no se dé importancia a esto desde la opinión pública».

El secretario general del PP eludió referirse a estrategias de choque en la Comisión para forzar las comparecencias solicitadas, incluida la de su propia retirada, que no fue descartada por el portavoz del grupo parlamentario, Eduardo Zaplana. De momento, dijo, el PP invitó al PSOE a «la reflexión», no sin añadir que, «pese a quienes creían que la comisión iba a ser un mal trago para el PP, está ocurriendo todo lo contrario».

Síntoma de la confianza con que el secretario general del PP encaró ayer la «tranquilidad» de su grupo ante la Comisión fue el público y renovado apoyo que hizo a Angel Acebes como su próximo secretario general. Rajoy desmintió ayer a quienes han visto debilitada la posición del ex ministro del Interior de cara al Congreso del PP de octubre al confirmar, una vez más, su nombramiento -el único con el que se ha comprometido-, sea cual sea el resultado de la Comisión de Investigación.

«Yo tengo la mejor opinión del señor Acebes», explicó, «y prueba de ello es que le he nombrado secretario general adjunto en cuanto he tenido oportunidad. Es muy querido en el partido, ha trabajado muy bien, se conoce la organización y ha ocupado tres carteras ministeriales con acierto». «Y la Comisión del 11-M» añadió, «servirá para confirmar lo que ya se sabía, que dijo la verdad y que la contó minuto a minuto».

El curso de verano de El Escorial dirigido por el juez Baltasar Garzón bajo el título La lucha contra el terrorismo y sus límites fue el escenario de otras arremetidas del PP. José María Michavila, coordinador de Comunicación del partido, declaró que el Gobierno está «manipulando, manejando y gobernando» la investigación sobre el 11-M.

Michavila denunció las «continuas filtraciones» del sumario a pesar de que está sometido a secreto judicial, y acusó al fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido de «tapar las vergüenzas del ministro del Interior» por no haber investigado las diligencias policiales publicadas hace un mes por El País.

11-M LA INVESTIGACION / EL ENFRENTAMIENTO POLITICO

Los guardias civiles quieren que sus mandos declaren


MADRID.- Las asociaciones de guardias civiles AUGC y AIGC consideran que la presencia de mandos de la Benemérita en el Congreso podría servir para despejar las dudas sobre los contactos que agentes del instituto armado mantuvieron con los confidentes del 11-M.

Miembros de ambas asociaciones creen positivo que la Comisión del Congreso vuelva a llamar a los dos mandos citados para el pasado martes, cuya comparecencia no pudo llevarse a cabo al prolongarse las declaraciones de miembros de la Policía Nacional.

Los responsables de la Guardia Civil que no pudieron comparecer son José Manuel García Varela, subdirector general de Operaciones del Instituto Armado y ex jefe de Información y Policía Judicial, y Vicente Faustino Pellicer, subdirector operativo.

Un portavoz de la AUGC dijo a Servimedia que sería bueno que mandos de su institución vayan al Congreso para explicar que en la Benemérita no se tuvo constancia «de que los confidentes tuvieran relaciones con el terrorismo islamista».



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12.7.04

 

«Las víctimas tienen derecho a saber si colaboré con banda armada o con banda de la Guardia Civil»

 

12-07-04

11-M LA INVESTIGACION / UNA NUEVA CARTA DE ZOUHIER DETALLA LAS PRESIONES DE LA UCO CON LA COLABORACION DEL DIRECTOR DE LA CARCEL

«Las víctimas tienen derecho a saber si colaboré con banda armada o con banda de la Guardia Civil»

Asegura que fue visitado no una sino dos veces por miembros de la UCO y pone por testigos al educador y a cuatro funcionarios del centro de Valdemoro - Para que pudieran entrar los agentes, el director le hizo firmar una instancia que decía: «Deseo recibir a la policía y a cualquier persona que me quiera ayudar»

ANTONIO RUBIO

MADRID.- «Los que están muertos y las víctimas tienen el derecho de saber por qué estoy en la cárcel. Tienen que saber si colaboré con banda armada o con banda de la Guardia Civil».

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Esta es una reflexión que plantea el confidente Rafá Zouhier desde su celda de la prisión de Aranjuez, donde se encuentra preso en la actualidad, después de que Instituciones Penitenciarias negara las visitas y presiones de tres agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil al marroquí durante el tiempo en que estuvo ingresado en la prisión de Valdemoro.

Zouhier está indignado porque la directora de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, lo ha tratado de mentiroso, y por ese motivo ha escrito una nueva carta a este diario donde desvela que las visitas de los agentes de la UCO fueron dos y no una, tal y como reveló EL MUNDO el 6 de julio.

El marroquí también ha enviado otra misiva a Mercedes Gallizo donde le recuerda que tiene todas las pruebas, incluidas las dos instancias, y hasta cinco testigos -el educador y cuatro funcionarios-, para demostrar las visitas y las presiones.

Rafá Zouhier revela en su escrito que esas dos visitas carcelarias se produjeron con el conocimiento y autorización expresa del director del centro penitenciario de Valdemoro, y que en los dos encuentros los agentes de la UCO lo presionaron para que no contara a nadie todo lo que sabía sobre la venta de los explosivos utilizados en el 11-M. Zouhier ingresó en la cárcel el 24 de marzo.

En la segunda de las visitas-encuentro (ver EL MUNDO del 6 de julio), Zouhier recibió presiones en la cárcel de Valdemoro por parte de la Guardia Civil para que no hablara con nadie, y el consejo-amenaza de los agentes de la UCO de que si se portaba bien hablarían con el juez y lo sacarían en libertad. Tras esa denuncia, la directora de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, negó los encuentros entre el marroquí y los miembros de la Guardia Civil.

Zouhier, rápidamente, ha enviado una carta a Mercedes Gallizo donde le recuerda que tiene todas las pruebas necesarias para demostrar que es verdad que la Guardia Civil lo visitó y presionó en la cárcel de Valdemoro en dos ocasiones desde que permanece allí ingresado: «Yo recibí dos visitas, no una. Tengo muchas pruebas de ello».

Zouhier, que está indignado porque le tratan de mentiroso, y asustado por todas las presiones internas que está recibiendo en la actualidad en la prisión de Aranjuez, aclara en su misiva a este periódico cómo fueron las visitas-encuentros con los agentes de la UCO: «Fue dos veces y tengo testigos. El educador de la cárcel y cuatro funcionarios».

El marroquí da en su carta toda una serie de detalles de cómo se produjeron los encuentros entre él y los guardias civiles y la manera en que se tramitó la solicitud de visita: «Vino un funcionario, que sé su cara muy bien, con una instancia que firmé por orden del director». En esa instancia, que consta de tres hojas, de las cuales una de ellas queda en poder del interno tras ser visada y firmada por el funcionario, Rafá «expone» los motivos de la visita y «solicita» que se le conceda.

Según Rafá, la instancia se realizó por orden expresa del director de la prisión de Valdemoro, y en ella se indicaba: «Deseo recibir a la policía y a cualquier persona que me quiera ayudar». Se da la circunstancia de que Zouhier está acusado y encarcelado por el juez Del Olmo por colaboración en un acto terrorista y todos los presos que tienen esta consideración necesitan un permiso especial de la Audiencia Nacional para ser visitado por personas que no sean familiares directos.

Rafá, que según reconoce un auto del juez Del Olmo era confidente de la Guardia Civil, avisó en los primeros meses de 2003 a los agentes de la UCO que el ex minero José Emilio Suárez Trashorras y su cuñado, Antonio Toro Castro, vendían explosivos. Después, Suárez Trashorras vendió los explosivos utilizados en el 11-M a Jamal Ahmidam, El Chino. Y ahora, los miembros de la Unidad Central Operativa para los que trabajaba Zouhier y que responden a los alías de Víctor, Rafael y Paco, intentan que el marroquí no cuente todo lo que sabe sobre esa y otras operaciones.

Zouhier, como reconoce en su carta, recibió la visita-amenaza de sus antiguos «jefes» en dos ocasiones. En la primera de ellas el encuentro se produjo entre dos agentes de la UCO y Rafá. En esa ocasión, tal como relata el marroquí, la conversación fue más distendida y los agentes hicieron el papel de «hombres buenos», se preocupaban por él e intentaban ayudarle en todo momento.

En la segunda de las visitas, que corresponde a la que EL MUNDO desveló el pasado 6 de julio, Zouhier se tuvo que ver las caras con tres de los agentes con los que actuaba como confidente, y ya recibió una serie de amenazas directas por parte del jefe: Paco. Este oficial de la Guardia Civil, que tiene unos 50 años, un diente de oro, poco pelo y está bajo las ordenes directas del coronel Félix Hernando, le recordó a Rafá que «tú eres de los nuestros y te vamos a sacar de aquí. Pero para lograr eso no tienes que hablar con nadie. Ni con la prensa, ni con el juez, ni con tu abogado, ni con cualquier Comisión de investigación que puedan montar».

Paco, con sonrisas y abrazos, recordó por último a Zouhier que «los únicos que te podemos sacar de aquí somos nosotros». Uno de los tres agentes que visitó a Rafá en la cárcel, el más joven, se dedicó a tomar notas de todo lo que se hablaba en una libreta.Zouhier fue obsequiado por sus visitantes con un cartón de tabaco, y en un momento del encuentro, Paco se quitó su chaqueta con la intención de regalársela. Al final no lo hizo.

Zouhier recuerda en su carta que tiene varios testigos del encuentro-visita de los agentes de la UCO: «El educador de la cárcel y cuatro funcionarios que conocen la cara de ellos muy bien». Rafá también resalta en su misiva a EL MUNDO que «allí hay dos instancias que dicen muy bien que sí hay visita. Ellos lo saben y los demás también».

El encuentro entre los tres agentes de la UCO y Zouhier se llevó a cabo en un despacho que habilitó la dirección de la prisión, y se da la circunstancia de que el educador del Centro acompañó al marroquí hasta la misma puerta de esa estancia. Pero no fue el educador el único que presenció el encuentro entre el marroquí y los agentes, también pueden dar testimonio de ese hecho hasta cuatro funcionarios de la prisión de Valdemoro.

Y entre encuentros y visitas con los agentes de la UCO, Rafá Zouhier recibió una serie de amenazas de muerte, vía telefónica, a través de un amigo suyo, llamado Mario, que le decía que sus amigos de la Guardia Civil le recordaban que tenía que tener la boca cerrada (ver EL MUNDO del 31 de mayo de 2004). Las amenazas contra Zouhier, según ha podido saber este periódico, ya han llegado hasta el entorno familiar del marroquí.

En los últimos días Zouhier también ha recibido en la prisión de Aranjuez, donde fue trasladado desde la cárcel de Valdemoro tras las amenazas de muerte, la recomendación de que «es más aconsejable estar con el poder que contra el poder. Los otros (en clara referencia a EL MUNDO) sólo quieren aprovecharse de tí para sacar historias y vender periódicos».

En medio de las presiones y recomendaciones que Zouhier va recibiendo en las últimas fechas, hay una que llama poderosamente la atención y que, además, el marroquí revela en su escrito: «La carta que recibió Toro [se refiere a Antonio Toro Castro, cuñado de Suárez Trashorras, con quien coincidió en la cárcel de Villabona y quien le dijo que tenía explosivos para vender], se la di a la Guardia Civil en la segunda visita porque me la pidieron ellos».

Es decir, que Zouhier revela que los agentes de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil le pidieron que escribiera una carta a Toro y que fueron ellos mismos los que la sacaron de la cárcel y se la hicieron llegar al presunto cómplice de la venta de los explosivos al comando que atentó en el 11-M.

Y, por último, Rafá Zouhier hace una reflexión sobre los atentados del 11-M antes de despedirse: «Hay que reconocer errores para arreglarlos, no taparlos para que no vuelva a pasar una masacre...Quiero recordar que son 190 víctimas y no 190 kilos de cocaína».

Zouhier, todavía, tiene las pruebas y las copias de las instancias que tuvo que rellenar, por indicación del director de la prisión de Valdemoro, de las visitas que recibió de los agentes de la UCO, y promete que las aportará en la Comisión del 11-M cuando lo llamen a declarar.



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11.7.04

 

Verdades y mentiras de la primera semana de Comisión

 

11-07-04

11-M LA INVESTIGACION / LAS PRIMERAS COMPARECENCIAS


Verdades y mentiras de la primera semana de Comisión

La lista de comparecencias se ha inaugurado con una increíble declaración del portero y los testimonios de los mandos policiales

CAYETANA ALVAREZ DE TOLEDO

Un portero mentiroso; un vicepresidente socialista bajo sospecha; un portavoz popular con menos dotes para la investigación que el simpático, pero atolondrado, inspector Clouseau; unos polis buenos y otros menos; y una lista de confidentes cuyas terribles verdades nadie quiere escuchar. Son los protagonistas de una turbulenta primera semana de Comisión de Investigación que ha despejado algunas incógnitas, pero que sigue sin aclarar lo esencial: cómo, quién y con qué oscuras complicidades se perpetró la mayor masacre terrorista de la Historia de España.

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LOS DELIRIOS DEL PORTERO

Luis Garrudo Hernández, el portero que en la mañana del 11-M alertó de la existencia de una misteriosa furgoneta blanca aparcada cerca de la estación de Alcalá de Henares, se convirtió -suponemos que muy a su pesar- en la gran estrella del primer día de la Comisión. Su testimonio parecía diseñado para reforzar la tesis del PSOE -y de los medios que le son más afines- de que Acebes engañó descaradamente a la opinión pública cuando ese mismo día, a las 13.45 horas, culpó categóricamente a ETA de la masacre.Y lo cierto es que fue sencillamente delirante.

Ante todo, cabe apuntar que ningún compareciente ha podido o querido explicar por qué los presuntos terroristas dejaron aparcada, a la vista del portero, una pista tan evidente. La furgoneta sigue siendo una de las grandes incógnitas del 11-M. Garrudo asegura que vio a un hombre dirigiéndose hacia la estación con una bolsa al hombro, pero aún no sabemos qué hicieron sus dos compañeros. En cualquier caso, es poco probable que entre los tres pudieran cargar los más de 100 kilos de explosivo que minutos más tarde sembraban la muerte en Madrid. Y si no se montaron a los trenes, ¿por qué no huyeron de Alcalá en su Renault Kangoo?

En cuanto a las piedrecitas halladas en el interior del vehículo, Garrudo afirmó que, antes de que la furgoneta fuera trasladada a Madrid, los agentes ya habían hallado los detonadores y una cinta. ¿Que cómo obtuvo un modesto conserje como él una información que modificaría sustancialmente el curso de la investigación y que la cúpula policial y el mismísimo ministro del Interior seguirían sin conocer cinco horas más tarde? Según asegura Garrudo, se lo oyó decir a uno de los agentes de Alcalá, quienes supuestamente habían dado con esta pista clave al realizar la inspección ocular de la furgoneta.

No satisfecho con revolucionar la Comisión, Garrudo se atrevió a concretar que los policías no sólo habían abierto la puerta trasera -dato confirmado por la policía-, sino que «luego abrieron las puertas laterales», momento en el que dieron con los detonadores.Grave error. Este detalle, fruto tal vez de una fértil imaginación o de un exceso de celo, desacreditó por completo la versión del portero. Y es que la furgoneta llegó a Canillas con las cerraduras laterales intactas y selladas desde dentro.

El comisario jefe de Alcalá, Eduardo Blanco, se encargó de dejar en evidencia la confusión de Garrudo con un testimonio sereno y cargado de sólidos argumentos. Aclaró que «no entró ningún policía en la furgoneta para preservar las posibles huellas» y que los agentes se limitaron a mirar por las ventanillas, lo que excluía la posibilidad de hallar los detonadores y la cinta, que fueron localizados en Canillas, debajo del asiento delantero y en la guantera. Concretamente, sobre los detonadores, Blanco añadió que, si se hubiesen hallado, lo primero que se habría hecho es llamar a los Tedax.

¿Y el explosivo? Los comparecientes no pudieron explicar por qué el perro que se empleó para el reconocimiento no dio ninguna muestra de que en el interior de la furgoneta había dinamita, cuando en Canillas apareció un cartucho de 125 gramos de Goma 2 Eco. ¿Es ésta una cantidad insuficiente como para que un perro la detecte o fue el explosivo colocado posteriormente? La comparecencia esta semana ante la Comisión del guía canino que revisó la furgoneta debería contribuir a despejar esta incógnita.

LAS FOTOS DE LOS SOSPECHOSOS

Garrudo también se enredó en su intento por demostrar que la pista islamista ya era prioritaria para la policía el propio 11-M. Tras asegurar que, desde el primer momento y «por intuición», pensó que los terroristas -que iban con la cara tapada- eran extranjeros, afirmó que los agentes de la Comisaría de Moratalaz que esa tarde le interrogaron le enseñaron, para que intentara reconocerlos, fotografías únicamente de «hombres de raza árabe».

O Garrudo mintió ante la Comisión o alguien en la Comisaría estaba induciéndole a él y a través de él a la opinión pública hacia la pista islamista. La primera opción parece la más razonable.Según el testimonio del entonces comisario general de Información, Jesús de la Morena, al portero también se le facilitaron imágenes de miembros de ETA. ¿Pero qué motivos podía tener Garrudo para engañar a la Comisión?

¿MIENTE RIVERO O MARTINEZ SANJUAN?

A las incoherencias de su testimonio se añade el sorprendente -e inquietante- hecho de que el portero había sido contactado previamente al inicio de la Comisión por su vicepresidente socialista, Angel Martínez Sanjuán. Un detalle que el socialista López Garrido tacha de «irrelevante», que Alfredo Pérez Rubalcaba dice «desconocer» y al que el diario El País, en un burdo ejercicio de manipulación indigno de un periódico serio, no le dedica ni una sola línea en su edición del miércoles.

La conversación entre Garrudo y Sanjuán sale a la luz gracias a la torpeza del propio conserje, quien, tras asegurar rotundamente que no había sido contactado por ningún político «ni directa ni indirectamente», confunde al vocal popular Ignacio Gil Lázaro con su colega socialista y le dice cándidamente: «Ah, usted es el señor Martínez Sanjuán, que me llamó a casa para la citación.»

Estalla así el primer escándalo de la Comisión, que se acentúa al día siguiente cuando un visiblemente nervioso Sanjuán, en un intento desesperado por otorgar a esa sospechosa llamada un carácter institucional, asegura ante las cámaras que había recibido «instrucciones» para efectuarla del presidente de la Comisión, Paulino Rivero. Versión que desmiente taxativamente minutos después el propio Rivero, también ante las cámaras.

Para los ciudadanos, atónitos espectadores de lo que cada día se parece más a una pantomima, la alternativa está clara: o bien miente Rivero o bien miente Sanjuán. También se siguen preguntando cuál fue el verdadero contenido de su conversación con Garrudo y si llamó a algún otro testigo. Las sospechas de que los grupos están teledirigiendo los testimonios son, en cualquier caso, elevadas, y se acentuaron sensiblemente el jueves cuando el nuevo comisario de Información, Telesforo Rubio, se negó a aclarar al portavoz popular si había acudido en los días previos a su comparecencia a una sede socialista. En cuanto a Sanjuán, se ha negado a presentar su dimisión, gesto que sin duda habría devuelto a la Comisión parte de la credibilidad que por su culpa ha perdido.

EL FALSO KAMIKAZE DE LA 'CADENA SER'

Si el consenso ha brillado por su ausencia en la Comisión, al menos en un asunto sí ha hecho acto de presencia: el anterior Gobierno no ocultó la existencia de terroristas suicidas. Lo ha reconocido incluso la propia cadena Ser, plataforma desde la cual se propagó la teoría de que los forenses manejaban ya el 11-M la existencia de restos de, al menos, un kamikaze. La polémica quedó zanjada el martes gracias al testimonio de Carmen Baladía, directora del Instituto Anatómico Forense, quien confirmó que nunca hubo ningún indicio científico o médico que permitiera sospechar de la existencia de terroristas suicidas y, por tanto, de que los autores de la masacre fueran integristas o simplemente no etarras.

Lo único -y no es poco- que queda por aclarar en relación con esta cuestión es, pues, de dónde sacó la cadena Ser una información orientada a perjudicar al Gobierno. ¿Se la pasó un forense malintencionado, un policía sectario o simplemente se la inventaron? Este es un enigma que quien conozca al Grupo Prisa sabe que no se va a resolver.

¿QUIEN DIJO TITADINE?

El miércoles -segundo día de comparecencias- tiene como protagonista indiscutible al explosivo encontrado en la mochila de la comisaría de Vallecas y que, teóricamente -y todavía sólo teóricamente porque nadie lo ha podido confirmar-, se utilizó también en los atentados. Los comisionados que no son del PP se centraron en demostrar que Acebes mintió cuando dio a entender -porque la palabra nunca salió de su boca, aunque sí del departamento de prensa del Ministerio del Interior- que el explosivo era Titadine, el utilizado habitualmente por ETA. Eso explica que celebraran la intervención del jefe de los Tedax, Jesús Sánchez Manzano, quien aseguró de forma categórica ante la Comisión que ni él ni nadie de su unidad informaron en ningún momento de que la dinamita era Titadine.

El problema es que su versión resulta muy difícil de creer. Y es que ha quedado constatado, gracias a los testimonios del ex comisario general de Información Jesús de la Morena y del ex subdirector general operativo de la Policía Pedro Díaz-Pintado que quien primero concretó la marca de la dinamita, aseverando de forma taxativa que era «Titadine con cordón detonante», fue el comisario jefe de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro Jaén.

¿Y de dónde sacó Cuadro esa información errónea? La hipótesis barajada por Díaz-Pintado de que Cuadro pudo confundir dinamita con Titadine no es convincente. Es bastante más probable que repitiera lo que previamente le había dicho un tedax, que o bien se equivocó o bien engañó deliberadamente a su superior. O incluso que se lo dijera el propio Sánchez Manzano, que era su subordinado directo y el responsable de los Sigue en página 12

Tedax. Esta última posibilidad cobra fuerza si se tiene en cuenta que se trataba de información de máxima trascendencia. Sorprendería descubrir que Cuadro -que tiene previsto comparecer esta semana- se fio de un tedax cualquiera o, a la inversa, que un tedax de rango inferior trasladó este dato a Cuadro sin comunicárselo antes a su jefe.

LA AGENDA DE CARMEN TORO

Aunque para conductas sorprendentes ya está la de Sánchez Manzano al ser interrogado acerca de la información publicada por este diario de que Carmen Toro -esposa del proveedor de explosivos Emilio Suárez Trashorras- tenía una agenda en la que figuraba su segundo apellido junto a un número de teléfono correspondiente a una extensión del complejo policial de Canillas, donde están también los Tedax.

Manzano arremetió contra EL MUNDO, al que acusó de dañar a su familia y a su entorno, y de «sembrar la desconfianza de los ciudadanos en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado».Pero, a la hora de valorar el contenido de la información, no pudo más que reconocer su veracidad: «La noticia contenía la verdad y luego se ponía un título con cierta intencionalidad».Lo que no hizo fue ofrecer a la Comisión una explicación convincente de este hecho. Sánchez Manzano insistió en que «alguien de la UCIE» utiliza su segundo apellido como alias. La relación entre la confidente Carmen Toro y el comisario Sánchez Manzano también queda, pues, pendiente de ser aclarada.

LA PISTA ISLAMISTA

Uno de los frentes de la batalla política que sobre los cadáveres del 11-M se ha librado en la Comisión es el de la pista islamista.Quienes buscan colgarle al anterior Gobierno -y muy concretamente a Acebes- el sambenito de mentiroso han intentado extraer de los altos mandos policiales datos que corroboren que el integrismo islamista se convirtió en la principal línea de investigación policial antes de que lo reconociera públicamente el ex ministro del Interior. Para ello han dado a entender que las pistas islamista y etarra eran incompatibles, lo que contradice todos los testimonios policiales, según los cuales se abrieron dos vías paralelas de investigación.

El primero en aludir a estas dos vías compatibles fue el comisario jefe de Alcalá, al que luego se sumó el responsable de la UCIE, Mariano Rayón. Este último explicó que su unidad -experta en terrorismo islamista- se incorporó a las pesquisas desde el primer día, tras el hallazgo de la cinta con versos del Corán y la dudosa reivindicación de la matanza por las Brigadas de Abu Hafs el Masri, pero que no fue hasta la detención de cinco ciudadanos de origen indio y marroquí cuando su departamento se hizo cargo oficialmente de las pesquisas.

Es la misma versión que dio Jesús de la Morena, quien explicó que, hasta el momento de las detenciones, «las dos vías se mantuvieron abiertas». Y también la que ofreció Pedro Díaz-Pintado, quien desmintió al nuevo comisario general de Policía Científica, Miguel Angel Santano -promocionado, por cierto, tras la victoria de Zapatero-, quien había dado un espaldarazo a la tesis del PSOE al asegurar que la tarjeta prepago hallada en la bomba desactivada fue puesta en manos de los expertos en Islamismo el día 12 por la mañana.

Según explicó Díaz-Pintado, fue la UCAO, la Unidad Central de Apoyo Operativo, la que se encargó de analizar minuciosamente la tarjeta que permitió llegar al locutorio de Lavapiés y detener al principal imputado por el 11-M, Jamal Zougam.

EL UNICO FLANCO DEBIL DE ACEBES

La clave, pues, está en el momento de las detenciones, que se producen a las 16.00 horas del 13-M. Es decir, después de la primera rueda de prensa que dio Acebes durante esa turbulenta jornada de reflexión. ¿Sabía el ministro que la policía estaba a punto de arrestar a un puñado de presuntos integristas cuando a las 14.45 horas acudió ante los medios y dijo que la línea prioritaria de investigación seguía siendo ETA?

En su comparecencia, Acebes aseguró que no tenía información que apuntara «a Al Qaeda». Tal vez no a la organización de Bin Laden, pero ¿y a Marruecos? En su testimonio, Pedro Díaz-Pintado reveló que, en la mañana del día 13, su colega De la Morena le comunicó que iban a detener a unos marroquíes, pero «que no dijera nada» a sus superiores. El ex subdirector general, sin embargo, reconoció luego que había facilitado este importante dato al secretario de Estado de Seguridad, Ignacio Astarloa, aunque no precisó si lo hizo antes o después de la comparecencia pública de Acebes. Esta es una duda que las comparecencias de ambos políticos deberán despejar.

Lo que sí está claro es que a las 20.00 horas, cuando el ministro vuelve a comparecer ante los medios -en contra incluso del criterio de la policía, que reclamaba más tiempo para investigar- ya sabe que la línea prioritaria es la islamista. Así lo reconoce cuando dice que «hay una línea de investigación muy buena y por ésa se está avanzando». Y, sin embargo, Acebes insiste -y aquí es donde su defensa es más débil, puesto que contradice a la mayoría de los testimonios policiales- en que «no se renuncia a ninguna otra, ni a conexiones ni a colaboraciones». El ministro, pues, o bien tenía motivos de peso para pensar que miembros de ETA habían participado directa o indirectamente en la masacre de Atocha o bien mantuvo abierta esa puerta porque sabía que cerrarla del todo era letal para el PP.

LA AUSENCIA DE LOS CONFIDENTES

Quienes sí han participado directa e indirectamente en el 11-M son los confidentes policiales, a quienes, sin embargo, la Comisión se ha negado a convocar. Esta es, sin duda, la prueba definitiva de hasta qué punto el verdadero objetivo de la Comisión del 11-M no es tanto descubrir quién organizó la masacre, como saldar cuentas políticas. La responsabilidad, sin embargo, se reparte de forma desigual. Si bien es cierto que el portavoz del PP, Jaime Ignacio del Burgo, ha estado sumamente desafortunado y que no ha interrogado eficazmente a los mandos policiales sobre los confidentes, quien más ha hecho para devaluar la Comisión es el PSOE. Los socialistas han anunciado que vetarán sistemáticamente que se cite a confidentes como Emilio Suárez Trashorras, Antonio Toro o Rafá Zouhier, cuyos testimonios alejarían el debate del ámbito meramente político para centrarlo en la autoría de la masacre.

No sólo eso. También anularon las comparecencias de dos generales de la Guardia Civil -García Varela y Pellicer- que podrían haber contribuido a esclarecer el funcionamiento de la célula de Avilés y el motivo por el que no se desarticuló el comando cuando Zouhier informó a su controlador de que los explosivos iban destinados a integristas islamistas. Todo ello a la vez que descubrimos por el nuevo comisario general de Información, Telesforo Rubio, que la policía no está investigando la trama de los confidentes.

En definitiva, lo que ha quedado excluido de la Comisión es precisamente lo único que puede devolverle la credibilidad tras una semana de mentiras, sospechas y preguntas sin respuesta; lo único que puede convertirla en un instrumento útil para conocer quién y con qué complicidades mató a 192 personas el pasado 11 de marzo en Madrid.



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DOS EXPLICACIONES INVEROSIMILES DE LA PASIVIDAD POLICIAL ANTE EL 11-M

 

11-07-04

EDITORIAL


DOS EXPLICACIONES INVEROSIMILES DE LA PASIVIDAD POLICIAL ANTE EL 11-M


El Ministerio del Interior eligió la calurosa tarde de un sábado de verano, con la guardia baja en las redacciones y en los partidos políticos, para filtrar a la agencia Efe y a la cadena Ser sendos informes de la Guardia Civil y la Policía en los que se afirma que los confidentes Suárez Trashorras y Rafá Zouhier no informaron a las Fuerzas de Seguridad de la venta de explosivos a los terroristas del 11-M.

La nada convincente conclusión de estos informes fue difundida y orientada a través de ambos medios para justificar la decisión del PSOE y sus aliados de oponerse a la comparecencia de Trashorras y Zouhier en la comisión parlamentaria que investiga el 11-M.También para intentar poner en cuestión el trabajo de investigación realizado en los últimos meses por este periódico. Pero en su burdo intento de manipulación, Interior cometió un gravísimo error al dar a conocer datos de estos dos informes que no sólo no acreditan que los confidentes no informaron de la compraventa de dinamita antes del 11-M sino que acrecientan las sospechas sobre la actuación de determinadas unidades policiales.

El primer hecho relevante que admite Interior -corroborando lo publicado por EL MUNDO- es que el confidente Rafá Zouhier alertó, en enero de 2003, a sus contactos de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sobre las gestiones de Suárez Trashorras para buscar compradores para unos explosivos que había sustraído de unas minas de Asturias. El informe concluye que no se pudo encontrar «ningún dato o hecho objetivo» que corroborara su versión, obviando que el propio Zouhier entregó a su controlador en la UCO una muestra de la dinamita y que proporcionó datos concretos sobre Trashorras y sus cómplices.

El segundo de los hechos relevantes es que Interior reconoce que la Policía de Oviedo tenía informes de que Suárez Trashorras estaba traficando con dinamita. Esos informes fueron comunicados a Manuel García Rodríguez, inspector de estupefacientes de Avilés, del que era confidente Suárez Trashorras. Este le manifestó a García Rodríguez que tenía relaciones de amistad con «unos moritos» y el propio inspector vio a Trashorras con «dos personas que parecían árabes». Sin embargo, según Interior, García Rodríguez jamás sospechó de que su confidente pudiera estar vendiendo dinamita a esos «moritos».

La explicación resulta tan increíble e inverosímil como la pretensión de que la UCO desplegó durante meses «un vasto y extenso operativo policial» para indagar los datos aportados por Zouhier y que no encontró nada. Si ello fuera así, estaríamos en ambos casos ante una mayúscula incompetencia policial que debería ser investigada y sancionada. Lo que Interior está reconociendo en esos informes es que la Fuerzas de Seguridad tenían delante de sus ojos la trama del 11-M y que no supieron -o no quisieron- verla.

Las absurdas explicaciones de Interior requieren la comparecencia en el Congreso no sólo de Zouhier y Trashorras sino de los jefes de la UCO, de García Rodríguez y todos los responsables de esta increíble cadena de omisiones y errores, mucho más relevantes que los asuntos que han ocupado en los últimos días el tiempo de los diputados de la comisión.


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Los 'amedos' del 11-M

 

11-07-04

CARTA DEL DIRECTOR


Los 'amedos' del 11-M

PEDRO J. RAMIREZ

Acaban de cumplirse diez años de la publicación de una de las exclusivas más memorables de la historia del Periodismo español. Mientras la policía se volvía loca buscándole en nuestro territorio, se cursaba orden de captura a la Interpol y el ministro Asunción se veía obligado a dimitir irrevocablemente, nuestros reporteros Manuel Cerdán y Antonio Rubio entrevistaban en un hotel de París al fugado Luis Roldán.
(.../...)

De vuelta a la redacción, cuando llegó el momento de editar sus confesiones, yo fui consciente de que el destino nos había dado la oportunidad de desencadenar una carambola que a la postre resultaría decisiva para la suerte de nuestro país. No lo dudé un instante y elegí como principal titular de la portada una frase del corrupto director general de la Guardia Civil que forma ya parte de las referencias esenciales de esa época: «A mí no me van a engañar como a Amedo».

Quería decir y decía que era cierto que él formaba parte de una trama dedicada a apropiarse de los fondos de la lucha antiterrorista -además cultivaba el trinconeo de las comisiones por obras públicas-, pero como no era ni el único ni el más importante que lo hacía, no estaba dispuesto a pagar por lo suyo y por lo de los demás, comiéndose en silencio el marrón de una larga condena, sino que tiraría de la manta y cantaría la Traviata.

El que pusiera como ejemplo y antecedente de lo que sus superiores de la cúpula de Interior pretendían hacer con él al policía condenado a 104 años de cárcel por contratar a los mercenarios portugueses que cometieron algunos de los atentados del GAL era una bomba de relojería. No había que tener especiales dotes psicológicas para darse cuenta de la reacción en cadena que una declaración así podía provocar en una mentalidad como la de Amedo.

Escuchar a uno de sus generales burlarse de su disciplinada obediencia, en los términos en los que uno se refiere al pardillo que se convierte en incauta víctima de un timo, fue demasiado para aquel soldado. Pensó que mientras él y su compañero Domínguez purgaban su condena, los jefazos se llevaban la tela de la lucha antiterrorista e incluso pretendían dejarles fuera del reparto, cerrándoles el grifo de las entregas millonarias que les habían llegado a sus mujeres a través de Suiza. Apenas transcurridos seis meses, los dos policías acudieron al juez Garzón y al diario EL MUNDO -sus némesis de tantos años- y aportaron las pruebas que, al implicar a la cadena de mando policial y a la propia cúpula de Interior, terminarían dinamitando el felipismo y encerrando para siempre a Barrionuevo y Vera en la cárcel de la Historia.

Los confidentes policiales Rafá Zouhier y Emilio Suárez Trashorras son los amedos del 11-M. Los dos están vinculados a los atentados en una medida u otra, los dos saben más de lo que cuentan, los dos podrían aportar datos muy embarazosos para las Fuerzas de Seguridad y los dos están siendo presionados para que callen, con la misma mezcla de amenazas y promesas de entonces.

Siendo obvias las grandes diferencias entre el montaje de los GAL y la organización de la masacre del 11-M, aquella experiencia debería enseñarnos a no confundir la mano de obra empleada con la cabeza rectora de los atentados. Tan evidente como resulta ahora que por encima de los mercenarios portugueses y de los intermediarios que los contrataban y señalaban sus objetivos tenía que haber una inteligencia superior y de naturaleza política, debería parecernos ya que los marroquíes del comando de Lavapiés no han sido sino las marionetas de alguien que desde mucho más arriba ha movido sus hilos.

Siguiendo una de las dos recomendaciones que el comisario general de Información cuando sucedieron los hechos, Jesús de la Morena, formuló ante la Comisión del 11-M, si queremos saber lo que de verdad ocurrió es imprescindible «tirar hacia arriba» sin restricciones ni prejuicios, pues hasta ahora el escalón más alto al que se ha llegado es el que ocupa El Egipcio y él mismo se presenta como mero ejecutor de órdenes superiores. Estamos ante un atentado político, concebido no sólo para causar el mayor sufrimiento y espanto posibles, sino sobre todo para cambiar la correlación de fuerzas en el Parlamento español; y ante esa intencionalidad no cabe sino preguntarse cui prodest? -¿a quién le beneficia?- para abrir una amplia panoplia de hipotéticas complicidades en muy diversos ámbitos.

Que la columna vertebral de la trama que propició la masacre es el fundamentalismo islámico debería ser ya, hasta para los más obsesos seguidores de la teoría de la conspiración, un signo fijo en la quiniela. Pero eso es compatible tanto con la concertación de otras voluntades a altos niveles como con la existencia de redes auxiliares, completamente ajenas a ese móvil de fanatismo religioso, que con mayor o menor grado de conocimiento de causa, por activa o por pasiva, mediante la complicidad o la mera negligencia, contribuyeron a hacer posible la tragedia.

Que en la cadena logística del 11-M aparezcan dos confidentes policiales en papeles protagonistas y unos cuantos más en contribuciones secundarias aún pendientes de aclarar, no es como pretende el nuevo Gobierno socialista una mera coincidencia accidental. Es la pista de la dinamita la que ha llevado desde el colaborador de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (Zouhier) hasta el colaborador de la Policía de Avilés (Suárez Trashorras), pero empieza a haber indicios suficientes como para pensar que por ese mismo circuito o algún otro muy similar se produjo también el suministro de vehículos y de armamento. Estaríamos, pues, ante una red de apoyo logístico con más españoles que magrebíes y con policías y guardias civiles pululando siempre por sus recovecos.

Aunque el bienpensante juez Del Olmo se conforme en principio con las explicaciones de que ni los confidentes sabían para que se iba a utilizar la dinamita ni sus controladores fueron tan siquiera avisados de que se estaba realizando la transacción, la larga duración del proceso de entrega, el estrecho trato de los islamistas con los confidentes y la intimidad de estos con la policía -a Suárez Trashorras lo detienen cuando cenaba con el inspector apodado Manolón; Zouhier dice que se iba de copas y hacía viajes con los agentes de la UCO- sugieren relaciones triangulares de tal porosidad que convierten tanta ignorancia en algo inverosímil.

Por muy toscos que puedan parecer los perfiles de ambos confidentes -yo creo que uno y otro tienen mucha más retranca de la que parece- abonarse a la teoría de que trataban diariamente con El Chino y sus adláteres sin imaginar de qué iba la fiesta a cuyos preparativos estaban contribuyendo es un indicio, y que me perdone Su Señoría, de cierta pereza intelectual. Y no digamos nada si además se soslayan elementos sumariales que apuntan claramente a que las Fuerzas de Seguridad tenían mucha más información de la que se reconoce: así la secuencia de llamadas entre los islamistas, el trío Suárez Trashorras-Carmen Toro-Antonio Toro y el inspector de Avilés; así los comprometedores detalles sobre la conducta de este último desvelados ayer por Interior; así la propia transcripción de la conversación telefónica entre Zouhier y el guardia civil Víctor, «accidentalmente» grabada por la policía y ahora entregada por el juez a la comisión parlamentaria, en la que el confidente revela al agente de la autoridad que ha visto armas y explosivos en el domicilio de El Chino y le aclara que era a eso a lo que se refería cuando ya antes del 11-M le transmitió una serie de insinuaciones y pistas.

Si a todo ello le añadimos las propias preguntas que plantea Zouhier en el escrito que dirigió recientemente a este periódico -¿por qué la UCO no investigó la muestra de dinamita que él entregó en su día? ¿Por qué no se desmanteló la trama de venta de explosivos que salía de la mina asturiana?- es inevitable que las sombras de la sospecha vayan acumulándose hasta formar una densa capa negra. El mismo Zouhier apunta a la teoría de que cuando la Guardia Civil «subió» a Asturias siguiendo sus indicaciones se encontró con que estaba pisándole los callos a la Policía Nacional y optó por retirarse y «permitir» que se consumara la venta de explosivos a los marroquíes. En ese contexto el hecho de que el jefe de la UCO sea el mismo Félix Hernando que entregaba en Suiza los maletines de Vera a las mujeres de Amedo y Domínguez adquiere un significado insoslayable.

Sólo el convencimiento de que había estado haciendo lo que sus controladores de la UCO esperaban de él explica que Zouhier -un individuo que abomina el fanatismo religioso y maldice a los integristas- no pusiera pies en polvorosa tras el 11-M, tal y como hicieron otros magrebíes hoy en busca y captura. Como mínimo estamos ya en condiciones de asegurar que la masacre pudo ser evitada y que no fue solamente la equivocada evaluación unidireccional de la amenaza terrorista por parte del Gobierno de Aznar lo que lastró la actuación de las Fuerzas de Seguridad. Los elementos antedichos permiten suponer que en Asturias actuaba una mafia integrada por policías y delincuentes en la que el ánimo de lucro primaba sobre cualquier otra consideración y que en la UCO se produjo una flagrante inhibición -laissez faire, laissez passer- cuyas motivaciones urge averiguar.

Es una vergüenza que con todos estos datos sobre la mesa la comisión parlamentaria haya girado exclusivamente en sus primeras jornadas sobre la conducta del PP y el PSOE en el lapso que medió entre el 11 y el 14. Cualquiera diría que lo único que importa a los comisionados es luchar por el prestigio y honor de sus respectivos jefes de fila. Veremos lo que pasa esta semana tras su bien argumentado artículo de hoy, pero hasta ahora Del Burgo no se ha comportado como el fiscal impulsor de pesquisas que debería ser, sino como el abogado particular de un Angel Acebes mucho menos en entredicho de lo que a veces él mismo parece creer; y toda la maquinaria de Producciones Rubalcaba -manipulaciones de testigos incluidas- no ha ido encaminada sino a legitimar la polémica comparecencia del sábado por la noche cuando el portavoz socialista llamó mentiroso al Gobierno de Aznar, sin tener base para ello.

Si a partir de ahora, en vez de seguir los consistentes hilos que pueden llevar a muy relevantes ovillos, la Comisión entra en la modorra de las comparecencias doctrinales o especulativas sobre los horizontes del terrorismo islamista y su única traca final se reserva para determinar cuán descarado fue el agit-prop de la Cadena Ser, se habrá consumado una de las más lamentables farsas del parlamentarismo democrático.

Cuando uno de los dos amedos del 11-M -el otro interpretó la incomprensible puesta en libertad de su esposa como señal de que se estaban cumpliendo los pactos con sus cómplices policiales- ha anunciado que quiere comparecer ante la Comisión; cuando hay indicios de que el juez Del Olmo no se opondría a tal solicitud; cuando el propio interesado está denunciando amenazas de muerte y presiones en la cárcel para que mantenga la boca cerrada; cuando es obvio que la administración penitenciaria y la Guardia Civil no están diciendo la verdad sobre su acoso carcelario -yo creo a Zouhier en lo referente a la visita de la UCO-; cuando el público compromiso de Interior de abrir una investigación sobre los confidentes fue soslayado por un ministro Alonso entre amnésico y abúlico; cuando la crítica a tamaña estulticia dio paso ayer sábado a una burda maniobra de intoxicación consistente en sepultar bajo la apariencia de un desmentido a EL MUNDO datos explosivos -nunca mejor dicho- que no hacen sino corroborar y agravar mis reflexiones de hoy... Seguir adelante como si nada de todo esto sucediera sería un acto de cinismo rayano en la indignidad política.

Ni la oposición debería prestarse un minuto más a legitimar tamaña farsa ni el presidente Zapatero consentir que su partido siga predicando con el ejemplo exactamente lo contrario de lo que él prometió con bellas palabras el domingo pasado. ¿Qué «democracia ejemplar» es ésta en la que un imputado por la mayor masacre de la historia de España dice tener cosas importantes que contar al Parlamento y el Parlamento se niega a escucharle no vaya a ser que se entere de cosas que no le gusten?

pedroj.ramirez@el-mundo.es



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La Guardia Civil investigó en 2003 una pista de Zohuier: un traficante de dinamita de Avilés

 


LA POLICÍA DE OVIEDO SABÍA QUE TRASHORRAS VENDÍA EXPLOSIVOS
(11-07-04) La Guardia Civil investigó en 2003 una pista de Zohuier: un traficante de dinamita de Avilés
<Emilio Suárez Trashorras.
Coincidiendo con las justificaciones del PSOE para vetar a los confidentes en la comisión, se han filtrado dos informes de la Policía y la Guardia Civil a la agencia EFE. La intención es demostrar que los agentes implicados no fueron informados de la trama de los explosivos. Sin embargo, una segunda lectura siembra más dudas, ya que se asegura que en 2003 la Guardia Civil investigó, al parecer sin éxito, a un individuo de Avilés, indicado por Zohuier, que vendía dinamita y en otro punto se dice que la policía de Oviedo ya en 2002 sabía que Trashorras traficaba con explosivos.

L D (EFE) La Agencia EFE ha tenido acceso a los informes en los que se explica la relación de agentes de ambos cuerpos con los confidentes en prisión por la trama que permitió a los terroristas obtener los explosivos con los que atentaron en Madrid. Con dichos informes se cierra la investigación abierta a petición del Ministerio del Interior el 29 de abril después de que el diario El Mundo informara de que Suárez Trashorras y su cuñado Antonio Toro eran confidentes de la Policía y de que Rafá Zohuier lo era de la Guardia Civil.
(.../...)

Al margen de la interpretación que de ello da la agencia, es de destacar que en el informe de la Guardia Civil se cuenta que Zohuier alertó a sus contactos de la Unidad Central Operativa (UCO) en enero de 2003 de que tenía información sobre "un individuo de Avilés, que buscaba compradores para explosivos y que decía que había sustraído cierta cantidad de algún depósito de explosivos, ya que al parecer trabajó como vigilante en este sector de la industria minera". Rafá Zohuier, se explica, había entrado en contacto con la UCO en otoño de 2001 desde la cárcel para ofrecer información "a cambio de poder mejorar su situación judicial-penitenciaria".

La Guardia Civil trató de comprobar la información sobre los explosivos, identificó a los supuestos vendedores y, en colaboración con el confidente, desplegó "un vasto y extenso operativo policial", realizando seguimientos, vigilancias y reconocimientos según los datos que aportaba Zohuier sin que se pudiera obtener "ningún dato o hecho objetivo" para corroborar la verosimilitud de sus manifestaciones. A pesar de ello, se informó verbalmente a la Fiscalía de Avilés, que "ante la evidente ausencia de indicios distintos del testimonio de Zohuier y pese a la aparente gravedad de los hechos" descartó iniciar un procedimiento penal.

En los siguientes meses, pese a que los contactos con Rafá se fueron reduciendo, se mantuvo el operativo, llegando a decir el confidente que "seguramente no era nada". Este informe indica que no hubo más contactos con Zohueir hasta el 16 de marzo de 2004, pasados los atentados, cuando éste, al ver las fotografías de los sospechosos en los medios de comunicación, llamó a la UCO para explicar que trataría de aportar datos sobre la masacre, siendo detenido más adelante.
La policía de Oviedo alerta sobre Trashorras en 2002
Se constata en el informe de la Policía que la relación de Suárez Trashorras con el jefe de Grupo de Estupefacientes de Avilés, Manuel García Rodríguez, comenzó después de la detención de Trashorras y de su cuñado en julio de 2001, en una operación en la que les intervinieron 80 kilos de hachís, 16 cartuchos de Goma 2 y 94 detonadores.
Desde finales de 2002, García Rodríguez se distanció de Suarez Trashorras por "el carácter sumamente inquieto de éste" y porque el Grupo de Estupefacientes de Oviedo alertó de que pudiera "andar traficando con dinamita", sospechas por las que se abrió una investigación en Oviedo. Más tarde se volvió a tener contacto con él, y, según el informe, tanto en la primera como en la segunda fase de estas conversaciones y hasta el atentado del 11 de marzo, Trashorras manifestó en alguna ocasión tener relación de amistad con unos "moritos" que vivían en Madrid, a donde había ido incluso para llevar un regalo al hijo de uno de ellos.

A finales de 2003, el Jefe de Grupo vio en Avilés al confidente con dos personas que parecían árabes, por lo que se montó un dispositivo que resultó infructuoso ya que no se les pudo detectar. En enero de 2004, Suárez Trashorras comentó que había "unos moritos" que "subían hachís desde Madrid hasta Pontevedra para cambiarlo por cocaína, que posteriormente transportaban hacia el País Vasco", aunque no volvió a hablar del tema.
Trashorras también informó a la Policía de que habían estado en su boda y, posteriormente, a primeros del mes de marzo "al venir de luna de miel" comentó que su mujer, Carmen Toro, le había echado de casa porque lo había visto en compañía de "los moritos", con los que previamente "habían discutido en Madrid". El funcionario no apreció nada raro y no le dio más importancia.

Después de los atentados, el confidente hizo varios comentarios sobre la autoría de los mismos y sobre una llamada realizada a uno de "los moritos" en la que le dijo que "si no lo veía en la tierra, lo vería en el cielo", y Trashorras agregó que tras el 11-M lo llamó insistentemente sin que le contestara. García Rodríguez dice que entonces sospechó y puso en conocimiento estos hechos de la Comisaría General de Información, procediéndose posteriormente a su detención.


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