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28.7.06

 

Israel contra el fascismo de rostro islamista

 

28-07-06



CONVULSION EN ORIENTE PROXIMO / DESDE LA FRONTERA DE UNA GUERRA DISTINTA (I)

Israel contra el fascismo de rostro islamista



El filósofo y escritor francés Bernard-Henri Lévy inicia hoy una serie con las vivencias y testimonios recogidos durante su viaje de varios días a distintas ciudades y localidades israelíes fronterizas con Gaza en algunos casos y con el Líbano en otros. Lévy vuelve después de mucho tiempo a su ciudad israelí preferida, Haifa.«La gran ciudad cosmopolita, donde judíos y árabes cohabitan desde la fundación del país. También ella, una ciudad muerta.También ella, una ciudad fantasma», nos dice. Tras describir a Hizbulá como «un pequeño Irán, o un pequeño tirano, que no dudó en tomar como rehén al Líbano», lo califica como el «tercer fascismo», de rostro islamista, tras el primer fascismo y el segundo, el totalitarismo comunista.


BERNARD-HENRI LÉVY

Hoy, lunes 17 de julio, es el aniversario del comienzo de la guerra de España. Hace exactamente 70 años que tuvo lugar el golpe de los generales [día del alzamiento militar en el Marruecos español que el 18 se extendió a la Península] que significó el comienzo de la guerra civil, ideológica e internacional querida por el fascismo de la época. Y no puedo dejar de pensar en ella. No puedo dejar de recordarla, mientras aterrizo en Tel Aviv.

Siria entre bambalinas. El Irán de Ahmadineyad en el timón de mando. A través de Hizbulá que, como todo el mundo sabe, es un pequeño Irán, o un pequeño tirano, que no dudó en tomar como rehén al Líbano. Y, al fondo del decorado, ese fascismo de rostro islamista, ese tercer fascismo del que todo indica que es, a nuestra generación, lo que fueron el otro fascismo y, después, el totalitarismo comunista, a la de nuestros mayores.

Nunca había encontrado tan tensos y ansiosos a mis viejos amigos de Tel Aviv, que no veía desde 1967.

(.../...)

Lo ví desde mi primera conversación con Denis Charbit, ardiente militante del campo de la paz, que no duda ni un momento en la legitimidad de esta guerra de autodefensa impuesta a su país.O desde mi primera entrevista con Tzipi Livni, la joven y brillante ministra de Asuntos Exteriores, que contribuyó tan decisivamente a convencer a Ariel Sharon de evacuar Gaza y a la que encuentro, ahora, de pronto, extrañamente desamparada frente a esta geopolítica nueva y, en muchos aspectos, indescifrable para una mente formada en las viejas categorías del conflicto israelo-árabe tradicional.


SDEROT

Siento algo nuevo. Siento que algo inédito en la historia de las guerras de Israel está a punto de suceder. Como si ya no se estuviese seguro de maniobrar sólo en el marco de Israel.Como si el contexto internacional, el juego del escondite entre actores visibles e invisibles, el papel, una vez más, de Irán y de su brazo armado Hizbulá, diesen a todo el asunto un perfume y unas perspectivas inéditas.

Lo siento de inmediato, antes de subir hacia el frente norte, en dirección a Sderot, la ciudad mártir de Sderot, en la frontera con Gaza. La ciudad que está en guerra con los aliados Hamas y Hizbulá. ¡Sí, la ciudad mártir!

Las informaciones que nos llegan del Líbano son tan horribles, la sola idea de las víctimas civiles libanesas es tan insoportable para la conciencia y para el corazón, la insistencia de los medios en encuadrar y pasar una y otra vez la imagen de los barrios del sur de Beirut bombardeados es tan habitual que se hace difícil, lo sé, imaginar que una ciudad israelí pueda ser también una ciudad mártir. Y, sin embargo, sus calles están vacías.

Sus casas, destripadas por los obuses. Una montaña de obuses, que se han almacenado en el patio de la comisaría central, y que cayeron las últimas semanas. Hoy mismo, una nueva lluvia de obuses se abatió sobre el centro de la ciudad y obligó a regresar a los refugios subterráneos a la poca población que intentaba aprovechar la brisa del verano.

Y, piadosamente clavadas en una tela negra en la oficina del alcalde, Eli Moyal, las fotos de los 15 jóvenes, a veces niños, que murieron estos últimos tiempos bajo el fuego de los guerrilleros de Hamas. Esto no borra, evidentemente, aquello. Y no seré yo el que juegue al sucio deporte de la comparación de cadáveres.

¿Pero por qué lo que se le debe a unos, se les niega a los otros? ¿Por qué se habla tan poco de estas víctimas judías caídas después de que Israel haya abandonado Gaza?.

Para alguien como yo, que pasó media vida luchando contra la idea de que pueda haber buenos y malos muertos, victimas sospechosas y obuses privilegiados; para alguien como yo que, además, defiende desde siempre que el Estado hebreo ha de salir de los territorios ocupados, para conseguir, a cambio, la seguridad y la paz, hay en todo esto una cuestión de probidad, de equidad en el juicio: la devastación, la muerte, la vida en los refugios, las existencias rotas por la muerte de un niño y el sufrimiento forman también parte del lote de Israel.

HAIFA

Haifa, mi ciudad preferida en Israel. La gran ciudad cosmopolita, donde judíos y árabes cohabitan desde la fundación del país.También ella, una ciudad muerta. También ella, una ciudad fantasma.También aquí, desde los cerros llenos de árboles del Monte Carmelo hasta el mar, el ulular de las sirenas que, a intervalos casi regulares, obligan a los escasos coches a detenerse, a los últimos viandantes a lanzarse por las bocas del metro hacia las profundidas, y que, sobre todo, hace evidente de golpe y porrazo la pesadilla que viven los israelíes desde hace 40 años.

BAT GALIM

El problema, me dice en esencia Zivit Seri, esta bella y menuda madre cuyos gestos torpes y sin defensa me emocionan, como me emocionaban antaño los cuerpos de Sarajevo, el problema, me explica, mientras me guía entre los edificios destruidos de Bat Galim, literalmente «la hija de las olas», que es el barrio de la ciudad que más ha sufrido los bombardeos, el problema, pues, no son solamente los muertos. Israel está acostumbrado a ellos.

El problema no es siquiera que se ataque aquí a objetivos militares, sino a blancos deliberadamente civiles. Eso también lo sabemos.No, el problema, el auténtico problema, es que estos bombardeos nos hacen ver lo que pasará un día, ya no muy lejano, en el que las mismas cabezas de los misiles tengan el doble de potencia.Primero, para apuntar todavía con mayor precisión y para alcanzar, por ejemplo, las instalaciones petroquímicas que ve usted allá, en el puerto. Y segundo, que estén equipadas con armas químicas que pueden sembrar una desolación tal, al lado de la cual Chernóbil y el 11-S juntos no serían más que un amable preludio.

Porque ésta es, en efecto, la situación. Estos son, vistos desde Haifa, los objetivos de la operación en marcha. Israel no entró en guerra porque hayan violado su frontera. No lanzó sus aviones sobre el sur del Líbano por el placer de castigar a un país que ha permitido a una milicia armada edificar su propio Estado dentro del Estado. Reaccionó con este vigor, porque la simultaneidad de los ataques contra sus ciudades y las declaraciones de Ahmadineyad llamando a borrar al propio Israel del mapa, la conjunción, por vez primera en la misma mano, de una voluntad claramente aniquiladora y de armas para ejecutarla, creaba una nueva situación.

Hay que entender a los israelíes cuando nos explican que no tenían otra alternativa. Hay que escuchar a Zivit Seri explicar, delante de un edificio reventado por un obús y cuyos trozos de cemento se balancean entre los hierros torcidos, que era casi medianoche en Israel.

Hay que escuchar también la tristeza del jeque Mohammad Charif Ouda, el jefe de la pequeña comunidad hamadi, cuya familia vive aquí desde hace seis generaciones y que me recibe en su casa, en los montes del barrio de Khababir, revestido con un shalwar kamiz [vestimenta utilizada en India y Bangladesh] y con un turbante paquistaní. Para este hombre, como para todos los habitantes de esta ciudad, el gran pecado de Hizbulá es, ciertamente, el atacar indiscriminadamente.

Matar a ciegas, judíos y árabes mezclados, como en la masacre del domingo pasado, en la estación central de Haifa, que dejó ocho muertos y veinte heridos.

El gran pecado de Hizbulá es hacer reinar un clima de terror y, por lo tanto, un clima de inquietud a cada instante, que, también, salvadas todas las distancias, me recuerda la manera que tenían los habitantes de Sarajevo de especular continuamente sobre el hecho de que no habían estado en el lugar en el que había explotado el obús por un pelo, por casualidad, por un cambio de programa de último minuto, por una cita que se había prolongado o que se había abreviado o que, milagrosamente, había cambiado de lugar.

PALESTINA

El crimen, pues, es ése. Pero también es, insiste el jeque árabe, el enorme salto hacia atrás que impuso Hizbulá a todo Oriente Próximo, haciendo pasar a segundo plano la cuestión palestina.El jeque Mohammad Charif Ouda tiene razón. Porque, por muy indiferentes que hayan sido en el fondo de sí mismos a la suerte de los habitantes de Gaza y de Nablus, al menos los dirigentes árabes tradicionales hacían como si les importase. Mientras que Nasrala ni siquiera se toma esa molestia.

El sufrimiento y los derechos de los palestinos no son ya, en su geopolítica íntima, ni un litigio ni una coartada. Basta con leer su literatura, sus declaraciones asesinas a la cadena Al-Manar, la carta misma de su movimiento, para ver que, en su sueño de una Umma [comunidad islámica] reconciliada de la que Irán sería la base, Siria el brazo armado y Hizbulá, la punta de lanza, no queda sitio alguno para este resabio de épocas pasadas que es el nacionalismo árabe en general, y palestino en particular.

Sólo queda el odio ciego y desnudo. La guerra sin objetivo de guerra. En esta yihad versión persa, a la que la guerra actual acaba de dar el pistoletazo de salida, quedan tres damnificados: Israel, el Líbano y, por lo tanto, Palestina.

Abandoné Haifa, para dirigirme a San Juan de Acre, a lo largo de la frontera libanesa, a través de una sucesión de aldeas, kibutz y moshavs que viven, desde hace 10 días, bajo el fuego.

SAN JUAN DE ACRE

Un verdadero diluvio de fuego, por no decir una tormenta de acero, la que cae, hoy en día, sobre estos paisajes bíblicos de la Alta Galilea. «Nunca supe qué es lo que había que hacer en un caso así -me dice, forzando la sonrisa, el teniente coronel Olivier Rafovitch, mientras nos acercamos a Avivim y el ruido de las explosiones también parece acercarse a nosotros-. Se tiende a acelerar, ¿verdad?. Se tiende a pensar que lo único que hay que hacer es alejarse lo más rápidamente posible de este infierno.

Pero eso, en el fondo, es un error. Porque, ¿quién sabe si no es precisamente al acelerar, cuando se va al encuentro de la muerte?». Y sin embargo, aceleramos. Atravesamos en tromba una aldea drusa desierta. Después, un gran pueblo agrícola, cuyo nombre no me da tiempo a anotar -quizás Sasa-, que también ha sido evacuado. A continuación, una zona completamente abierta, donde un Katiusha acaba de hacer un gran boquete en la carretera.

Es terrible la destrucción que causan estos cohetes vista de cerca. Y el ruido que producen, mezclado con el del coche: el shock sordo y sin resplandor del obús caído a lo lejos; la detonación estridente y como exasperada, cuando pasa por encima de las cabezas; la amplia vibración, como una nota grave, cuando estalla cerca y lo hace temblar todo en los alrededores.

Son auténticos obuses, verdaderos misiles. Hay que llamar por su nombre a esta guerra buscada, desencadenada y proseguida por esos presuntos resistentes de Hizbulá. Para que adquiera toda su dimensión fanática y, una vez más, gratuita. Porque la semántica, en Oriente Próximo, es más que nunca un asunto moral.

Los israelíes no son unos santos. Y, evidentemente, son capaces, en situación de guerra, de operaciones, manipulaciones y negaciones maquiavélicas. Y sin embargo, hay un signo que indica que esta guerra no la quisieron y que les cayó encima como una mala pasada del destino. Y ese signo es la elección, para el cargo de Ministro de Defensa, del antiguo militante de Paz Ahora, partidario desde siempre de la causa de la partición de la tierra con los palestinos, jefe de la central sindical Histadrouth y mucho mejor preparado, en principio, para hacer huelgas que para hacer la guerra: Amir Peretz.

«No he dormido en toda la noche -comenta, muy pálido, con los ojos enrojecidos, en la pequeña oficina donde me recibe a mí y al editorialista de Haaretz, Daniel Ben Simon, y que no se encuentra en el Ministerio, si no en la sede del Partido Laborista-.No dormí, porque pasé la noche escuchando las noticias de una unidad de nuestros chavales que cayeron, ayer al mediodía, en una emboscada en el sector libanés».

Al rato, un joven ayudante de campo, con aspecto, también él, de militante sindical, le tendió y, después recogió, un teléfono de campaña, a través del cual recibió, sin decir una palabra, con los ojos cerrados y su gran bigote temblando de emoción mal contenida, las noticias que estaba esperando ansioso. «Por favor, no lo difundan todavía, porque las familias todavía no se han enterado, pero tres de ellos están muertos y no tenemos noticias del cuarto. Es horrible».


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27.7.06

 

Interior ultima un plan de beneficios penitenciarios para presos de ETA

 

27-07-06



ALTO EL FUEGO / Gallizo repartió un documento a los directores de prisiones el pasado 29 de junio con siete criterios para evaluar la actitud de los etarras / Incluye su posición frente a la tregua y su sumisión a la dirección de la banda

Interior ultima un plan de beneficios penitenciarios para presos de ETA

La directora de Prisiones, Mercedes Gallizo, anunció el 29 de junio a los directores de las cárceles que el Gobierno estudia indultos parciales, acercamientos y regímenes abiertos - Les solicitó rellenar un formulario detallando entre otros datos la actitud de cada terrorista ante el diálogo del Ejecutivo con ETA y su grado de dependencia de la banda - López Aguilar excluye de toda medida de gracia a «psicópatas imposibles» como 'Txapote', «con las manos manchadas de crímenes horrendos» y que no se arrepienten


CHEMA RODRIGUEZ

SEVILLA.- El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ya tiene en su poder informes pormenorizados e individualizados de cada uno de los alrededor de 500 etarras que cumplen actualmente condena en alguna de las cárceles dependientes del Estado con argumentos que podrían ser utilizados para justificar, en su caso, la aplicación de alguna medida de gracia a los reclusos de la organización armada.
(.../...)

Según ha podido saber EL MUNDO, la directora general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, encargó hace apenas un mes a todos los directores de cárceles con presos etarras la elaboración de evaluaciones detalladas de los miembros de la banda internos. Fue en una reunión a la que Gallizo convocó a los responsables de los centros. Tuvo lugar en Madrid, el 29 de junio, y en el orden del día, según fuentes penitenciarias, no estaba, en un principio, la estrategia a seguir con los miembros de ETA.

Sin embargo, Gallizo tenía preparadas instrucciones, por escrito, acerca del seguimiento que se debía hacer de los etarras encarcelados, con el objeto de informar al Gobierno del ambiente que se respira tras las rejas de las prisiones en un colectivo cuyo destino es uno de los primeros puntos que la dirección de la banda ha puesto sobre la mesa en los contactos previos a la negociación oficial.

El Ejecutivo, efectivamente, tiene asumido que el asunto de los presos va a ser una de las primeras demandas de la dirección de ETA y ha de elaborar un plan para dar una respuesta simultáneamente asumible por el Estado y satisfactoria para la banda que garantice la evolución del proceso de paz. Con este fin, tiene en su poder la capacidad de conceder indultos parciales o totales, acercamientos o regímenes abiertos, entre otras medidas, pero, para hacerlo, ha de saber con exactitud la situación carcelaria de cada uno de los reclusos y, en especial, su actitud respecto a la coyuntura. No en vano, las últimas reformas del Código Penal endurecieron las condiciones para acceder, por ejemplo, al tercer grado.

Es aquí donde entra el documento repartido a los directores, al que ha tenido acceso este periódico y en el que se incluyen hasta siete criterios para guiar las evaluaciones de los etarras, para redactar los informes que ya tiene en su poder el Gobierno.

Según este listado, el Ejecutivo socialista de Zapatero basará las decisiones que adopte -según sostiene, de forma individualizada- respecto a los internos de ETA atendiendo a varias cuestiones, entre las que se incluye si el recluso ejerce posiciones de liderazgo dentro del grupo de etarras encerrado en cada prisión o si sigue las directrices que, de forma regular, comunica la dirección de la organización asesina.

Las fuentes consultadas mostraron su convicción de que la obediencia a los dirigentes de la banda va a ser determinante a la hora de decidir qué internos se benefician de las medidas que en cada momento y, de acuerdo con la evolución de la negociación, se adopten.

Asimismo, el acercamiento al País Vasco, la concesión de un indulto parcial, de la libertad condicional o del régimen penitenciario abierto dependerá de si el recluso padece o no alguna enfermedad; si «comparte» la negociación del Gobierno con ETA; cuál es su comportamiento desde que comenzaron las conversaciones; su participación en actividades para redimir penas y reinsertarse, o sus relaciones personales y vínculos familiares.

Según las estimaciones de las fuentes consultadas, sólo en Andalucía en torno al 50% de los internos etarras se muestra favorable a la negociación, mientras que el 30% mantiene una postura más dura y el resto no se pronuncia.

Al Gobierno de Zapatero le urge contar con información actualizada que le otorgue cierto margen de maniobra para hacer gestos -o algo más- en materia de presos etarras. De modo que la directora general de Prisiones sólo concedió una semana de plazo a los directores de las cárceles para elaborar los informes y se los pidió para el 7 de julio.

Todo ello sin abandonar el sigilo y la «prudencia» que Zapatero ha reclamado en torno al proceso, puesto que de la realización de las evaluaciones se ha encargado en persona, y sin posibilidad de delegar, a los directores de las cárceles, a los que se ha exigido total confidencialidad.

El contenido de los informes se actualizará periódicamente, ya que la finalidad de Instituciones Penitenciarias es contar con información al minuto de la situación dentro de los módulos donde están recluidos los etarras.

Estos «argumentos» servirán, reiteraron las fuentes consultadas, para determinar la «conveniencia» de favorecer a los presos etarras, algo que podría hacerse en diferentes grados según el perfil de adhesión a la negociación y comportamiento de cada interno de la organización etarra. Aunque, añadieron estas fuentes, el Gobierno no podrá obviar las condenas que cumpla cada uno de ellos y el delito o delitos por el que se encuentren privados de libertad.


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LOS LIMITES ÉTICOS DE LOS BENEFICIOS PENITENCIARIOS

 

27-07-06



Editorial

LOS LIMITES ÉTICOS DE LOS BENEFICIOS PENITENCIARIOS

Aunque el presidente del Gobierno informó el martes en León que no se producirán acontecimientos significativos en la negociación con ETA hasta dentro de un año, la información que hoy publicamos evidencia que el Ejecutivo no está cruzado de brazos en lo que se refiere a la situación de los presos etarras, que será sin duda uno de los aspectos fundamentales del diálogo con la banda. El Gobierno elabora un plan para la concesión de beneficios penitenciarios a algunos reclusos de ETA en función de la evolución de los contactos con la organización terrorista.

Este proyecto dio pie a una instrucción transmitida por la directora general de Instituciones Penitenciarias a los directores de las cárceles en las que cumplen condena los alrededor de 500 reclusos etarras para que informaran pormenorizadamente del comportamiento de cada uno de estos internos. Los informes de evaluación del colectivo de presos de ETA ya obran en poder del ministro del Interior, con el fin de que el Gobierno pueda valorar la posibilidad de conceder los beneficios penitenciarios previstos en las leyes.

La política penitenciaria, en efecto, otorga al Ejecutivo bastantes posibilidades, en el caso de que la banda dé muestras de querer renunciar para siempre al terrorismo. El Gobierno puede acercar presos a las cárceles del País Vasco, conceder indultos -totales o parciales-, clasificar a los presos en tercer grado para que sólo vayan a la cárcel a dormir o tomar otras medidas para favorecer la comodidad en el cumplimiento de las condenas. De hecho, en la anterior tregua de ETA, el Gobierno del PP acordó el acercamiento de algunos presos etarras a cárceles vascas.

Ahora bien, el Gobierno no debe tomar ninguna de estas medidas sin una justificación política. Han de ser utilizadas con criterios éticos y dosificadas con inteligencia, dependiendo de cuál sea la actitud de ETA. Si la banda muestra voluntad de abandonar las armas, el Estado puede ser generoso y mejorar las condiciones de cumplimiento de las penas e incluso plantear indultos individualizados, puesto que sin violencia estas personas no serán ya peligrosas para la sociedad. En cambio, mientras ETA deje abierta la posibilidad de volver a las andadas sólo quienes se arrepientan o rompan con la organización -al modo de Suares Gamboa- deben recuperar anticipadamente la libertad.

En todo caso, como muy bien dijo ayer el ministro de Justicia, los autores de crímenes horrendos no pueden ser incluidos en el «proceso» porque han de recibir el castigo adecuado a lo que hicieron. Juan Fernando López Aguilar los calificó como «psicópatas» -poniendo como ejemplo a Txapote, el asesino de Miguel Angel Blanco y Fernando Múgica- y manifestó que tienen que «pagar enteramente» y «sin remisión» su responsabilidad penal por los crímenes cometidos. Lo contrario sería agraviar a las víctimas y a todos los españoles por extensión.


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26.7.06

 

Expulsado de España el único testigo que liga el Skoda de Alcalá con el 11-M

 

26-07-06



Expulsado de España el único testigo que liga el Skoda de Alcalá con el 11-M


La Policía comunicó el mes pasado al juez Del Olmo que en enero aplicó la Ley de Extranjería al chileno que, según el sumario, vendió el coche a 'El Tunecino'

MANUEL MARRACO

MADRID.- La Policía expulsó de España al ciudadano chileno imputado en el 11-M que declaró haber vendido a El Tunecino el Skoda Fabia robado y supuestamente empleado por la célula terrorista. La orden no fue comunicada al juez Juan del Olmo. Así consta en un escrito de la Unidad Central de Inteligencia (UCI) de la Policía remitido al magistrado el pasado 22 de junio. En él se informa de que, por orden de un juzgado de San Sebastián, Mauricio Andrés Soto había sido expulsado hacía cinco meses. En un último párrafo exculpatorio, el escrito afirma: «Se significa que en el referido proceso de expulsión, con sus correspondientes gestiones administrativas, en ningún momento se ha dado cuenta ni consultado gestión alguna a esta Comisaría General de Información».
(.../...)

«A los efectos oportunos», dice el escrito dirigido a Del Olmo, «se informa de que se ha tenido conocimiento recientemente en esta Comisaría General de Información (CGI) de que el testigo en el Sumario arriba reverenciado [20/2004], Mauricio Andrés Soto Gómez, nacido en 20/06/82 en Santiago de Chile, hijo de..., titular del NIE X-04567794-V, fue expulsado de España el 25/01/2006 por el Aeropuerto de Barajas, en virtud de sentencia judicial del Juzgado de lo Penal nº 4 de San Sebastián, ejecutor 1874/05».

El escrito añade que la resolución de expulsión lleva aparejada la prohibición de entrada en España «por un periodo de 10 años, exactamente hasta el 25/01/2016».

Por error, el informe atribuye a Soto la condición de testigo. En realidad, el ciudadano chileno era uno de los 116 imputados en el sumario y como tal prestó declaración en el Juzgado Central de Instrucción número 6 el 21 de julio del año pasado, acompañado de su abogado. Esa imputación se levantó el pasado 10 de abril, cuando Del Olmo dictó el auto de procesamiento.

Fuentes judiciales resaltan que Del Olmo nunca ha considerado que Soto tuviera más relación con la célula del 11-M que la de, casualmente, vender el vehículo robado a uno de sus líderes. Tampoco la fiscal Olga Sánchez pidió ninguna medida cautelar, como prohibición de salir de España o comparecencias en el Juzgado. Soto sí tenía la obligación, que no cumplió, de comunicar cualquier cambio de domicilio.

Al margen de los datos que arrojaron los objetos encontrados en el coche -huellas y restos de ADN-, sólo la declaración de Mauricio Andrés Soto vinculaba el vehículo con la célula terrorista.

Según el auto de procesamiento, el chileno declaró que había robado el coche en Benidorm en septiembre de 2003 y que en noviembre se lo vendió en Madrid a una persona que reconoció como Serhane ben Abdelmajid Fakhet, El Tunecino.

El Skoda Fabia apareció tres meses después de los atentados en la calle Infantado de Alcalá, a pocos metros de donde estuvo la furgoneta Renault Kangoo en la que se encontraron restos de explosivo. La investigación no ha podido aclarar cómo llegó hasta allí el vehículo, ya que no estaba junto a la estación el día de los atentados.

Después de que El Tunecino le comprase el Skoda -según declaró el propio Soto-, el vehículo estuvo aparcado en una zona de carga y descarga de la avenida de Bruselas, próxima de la casa del terrorista del 11-M. Así lo declaró el portero de una finca y quedó corroborado por las numerosas multas que le impuso la Policía Local entre los meses de noviembre y diciembre.

El rastro del coche se perdió hasta el 15 de junio de 2004. Su reaparición facilitó la reconstrucción del atentado -ya había un coche más para trasladarse a las estación- y permitió afianzar la tesis mantenida hasta entonces del liderazgo dentro de la célula de Allekema Lamari, fallecido en Leganés.

Su ADN, así como el del huido Mohamed Afalah, apareció entre los objetos encontrados en el maletero. También se encontraron restos de nitroglicol, uno de los componentes de la Goma 2 ECO, el explosivo supuestamente empleado en los atentados.

Unos meses después de localizar el vehículo, la Comisaría General de Información envió un informe exhaustivo de lo que hasta entonces había logrado la investigación.

La relevancia del hallazgo del Skoda quedó reflejada en el apartado en el que los investigadores reconstruyen la actuación de los terroristas en la mañana de los atentados.

«Los únicos datos objetivos con los que se cuenta para determinar la ubicación inicial de la totalidad de la célula terrorista el día 11 de Marzo es la intervención de la furgoneta marca Renault, modelo Kangoo [...] y la localización el 13.06.04, en las inmediaciones de la referida estación, del vehículo Skoda matrícula 3093 CKF, cuyo examen técnico pericial ha permitido la identificación de varios de los implicados en los atentados como ocupantes del vehículo.

«Teniendo en cuenta estos datos», proseguía el informe, «se podría barajar la posibilidad de que varios de los integrantes de la célula se hubieran desplazado desde la finca de Morata de Tajuña hasta la citada estación a bordo de ambos vehículos, transportando también la totalidad de los artefactos explosivos. Finalmente, en un punto determinado y próximo a la Estación de cercanías de Alcalá de Henares se habrían dado cita a una hora concreta todos los activistas que iban a intervenir directamente en la ejecución de los atentados».

El Skoda ya ha sido devuelto a la empresa de alquiler de vehículos a la que pertenecía. Cinco semanas después de su localización, dos agentes de Policía se presentaron ante Del Olmo para informarle de que habían concluido los análisis y solicitar al magistrado que devolviese el vehículo a su propietario, «dado el grave perjuicio que se está causando a la referida empresa». Tras consultar el parecer de la fiscal Sánchez, que no se opuso, el juez ordenó la devolución.



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El Skoda, otra prueba más a la deriva

 

26-07-06



Impresiones

El Skoda, otra prueba más a la deriva


Si ya resultaba difícil de creer que el Skoda Fabia que apareció en junio en Alcalá, tres meses después del 11-M, tuviera alguna relación real con los islamistas y todo indicaba que se trataba de una prueba fabricada, la última posibilidad del juez Del Olmo para averiguar la verdad se ha evaporado. EL MUNDO revela hoy que la Policía expulsó en enero pasado al ciudadano chileno que robó y vendió posteriormente el Skoda Fabia a la célula islamista del 11-M. La expulsión se produjo a pesar de que este ciudadano estaba imputado entonces en la investigación judicial de la masacre. El juez Del Olmo se enteró hace un mes de que este ciudadano había sido expulsado al recibir una notificación de la Comisaria General de Información. La Comisaria se excusó ante el magistrado con el argumento de que no se había enterado hasta ese momento de la expulsión, que hace desaparecer de la escena a la única persona que podía aclarar cómo el Skoda Fabia llegó a las manos de los terroristas del 11-M. Se da la circunstancia de que las tres pruebas que vinculaban a los terroristas islámicos con los atentados son extraordinariamente precarias: nadie vio en Alcalá los restos de explosivo en la Kangoo, nadie ha sido capaz de precisar si la mochila con dinamita salió de El Pozo y ahora acaba de esfumarse el testigo clave sobre el Skoda. Otra prueba que se cae y otra tomadura de pelo al juez Del Olmo.


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ZAPATERO HACE PLANES DEMASIADO OPTIMISTAS RESPECTO A ETA

 

26-07-06


Editorial

ZAPATERO HACE PLANES DEMASIADO OPTIMISTAS RESPECTO A ETA


Zapatero aprovechó ayer su estancia en León para intentar enfriar las expectativas sobre el proceso de negociación con ETA, ya que, según sus palabras, tardará un año en alcanzar «momentos trascendentes».

El presidente nunca se había comprometido a un calendario concreto, pero su entorno -y concretamente el PSE- había dado a entender que la negociación evolucionaría de forma más rápida. Zapatero sugiere ahora que habrá que esperar 12 meses hasta alcanzar resultados tangibles de ese proceso negociador con ETA, lo que equivale a situar su desenlace entre las elecciones municipales de junio de 2007 y las generales que se celebrarán, previsiblemente, en el primer trimestre de 2008.

Zapatero siempre ha dicho que no hay ni el menor cálculo electoral en la negociación con ETA, pero el calendario que anuncia coincide con los intereses del PSOE, que se apuntaría un éxito político de primera magnitud si la banda anunciara el abandono definitivo de las armas a finales del año que viene, unos meses antes de las elecciones generales.

Puede que el presidente sea sincero en sus propósitos de no ir deprisa o puede que intente enfriar el proceso para negociar con menos presión. Pero no hay más que leer los diversos comunicados de ETA desde marzo pasado para darse cuenta de que la banda no está dispuesta a otorgar un cheque en blanco al Gobierno si no hay en los próximos meses concesiones políticas o gestos que den a entender que las cosas se mueven en la dirección que los terroristas quieren. Es decir, en una dirección inaceptable para la inmensa mayoría de los españoles.

La cuestión es si ETA y el mundo de la izquierda abertzale van a aceptar el mantenimiento de la actual situación hasta julio del año que viene, máxime teniendo en cuenta que Batasuna aspira a presentarse con su propia marca a las elecciones municipales que se celebrarán en junio de 2007.

El sentido común indica que Batasuna no aceptará esperar ese año de plazo del que habla Zapatero, ya que, si esta formación quiere volver a tener representantes en los Ayuntamientos, debe ser legalizada -de una u otra forma- como muy tarde a comienzos de la primavera que viene.

Joseba Permach dejo meridianamente claro hace algunas semanas que Batasuna no va a hacer ningún gesto de condena de la violencia y, sin embargo, da por hecho que podrá concurrir a esas elecciones sin ninguna restricción.

Ello va a ser uno de los obstáculos que va a tener que superar Zapatero a partir del mes de septiembre, en el que, con toda seguridad, Otegi y los suyos van a presionar para que Batasuna vuelva a ser considerado como un partido legal.

El calendario que contempla Zapatero parece demasiado optimista, teniendo en cuenta que ETA y Batasuna no han demostrado la menor renuncia a su maximalismo en estos meses. El curso que viene pondrá a prueba la habilidad negociadora del presidente, que tendrá que actuar como un equilibrista para no caerse del fino alambre por el que transita.


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25.7.06

 

El sumario detalla componentes de todos los explosivos menos los de los trenes

 

25-07-06



11-M LA INVESTIGACION / Las contradicciones

El sumario detalla componentes de todos los explosivos menos los de los trenes


La investigación del 11-M determina incluso qué sustancias impregnaron las paredes del zulo de Morata o la alfombrilla del maletero del Skoda

CASIMIRO GARCIA-ABADILLO

Después de más de dos años de investigación, en el sumario del 11-M no constan los elementos que se encontraron en los focos de los atentados y que deberían servir para determinar qué explosivo pudo utilizarse. Los informes remitidos al juez Del Olmo sólo hacen referencia a «componentes de dinamita», sin ponerle nombre a esos componentes. Por el contrario, el propio sumario revela que los demás análisis de los explosivos relacionados con el 11-M sí han llegado a determinar en todos los casos qué elementos se habían encontrado. La minuciosidad de los análisis lleva a detectar sustancias en las paredes del zulo de Morata en el que se guardaron los explosivos y en la alfombrilla del maletero del Skoda Fabia supuestamente empleado por los terroristas.

MADRID.- Como otros muchos agentes, los miembros de los Tedax tuvieron que sobreponerse al impacto del dolor, al golpe de la tragedia, para llevar a cabo su trabajo aquel 11 de Marzo de imborrable recuerdo.

Lo primero que hicieron fue escudriñar en trenes y andenes para ver si había más mochilas bomba. Sobre las 7.40 horas ya habían hecho explosión 10 bombas mortalmente distribuidas en cuatro trenes de cercanías que se dirigían a Madrid.
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Sobre las 8.30 horas, los Tedax localizaron un artefacto sin explotar en la estación de Atocha. Protegido con su traje especial fabricado con kevlar, un agente de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos le aplicó a la bolsa una carga de hiperpotencia (una especie de disparo de enorme presión con agua que sirve para desbaratar los explosivos). Sin embargo, la bomba explotó por simpatía y apenas quedaron restos.


Poco después saltó la alarma en la estación de la calle de Téllez.Parecía que se había localizado una bolsa que podía contener otro explosivo. Fue el tedax llamado Pedro (quien después desactivaría la bomba encontrada en la comisaría de Puente de Vallecas) el que se encargó de mirar dentro de los vagones de aquel tren hasta que localizó la bolsa sospechosa. Afortunadamente, lo que se creía que podía tratarse de un artefacto no era más que una tartera que contenía guisantes con jamón.

Después, sobre las 9.30 horas, el agente de la Policía Municipal Jacobo Barrero encontró otra mochila bomba en la estación de El Pozo. Los Tedax volvieron a aplicar el mismo sistema que el empleado en la estación de Atocha con el mismo resultado: la bomba explotó por simpatía provocando un cráter en el suelo de más de un metro de diámetro.

Por tanto, a primera hora de la mañana del 11 de marzo, la prioridad de los Tedax era evitar que nuevas explosiones provocaran más víctimas, cuyo número iba aumentando vertiginosamente a medida que pasaban los minutos.

Con sumo cuidado se miraron todas las bolsas sospechosas. Una vez hecho esto, se fueron amontonando en los andenes de las estaciones y la Policía se encargó de su custodia.

Cuando ya se habían asegurado de que no había peligro de nuevas explosiones y el juez había ordenado el levantamiento de los cadáveres, fue cuando los Tedax entraron en la -por así decirlo- segunda fase de su trabajo: detectar restos del explosivo que había provocado la masacre para determinar su composición y, por tanto, su tipo.

Con paciencia, con meticulosidad, los Tedax fueron recogiendo objetos, partículas de los focos donde se habían producido las explosiones. Sobre las 12.30 horas, dichas muestras, según confesó en su comparecencia ante el Congreso de los Diputados el comisario jefe de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano, se remitieron al laboratorio del Grupo de Investigación de Explosivos de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos y NBQ para su análisis.

Según Sánchez Manzano, sobre las 14.00 horas de ese mismo día ya se tenían los primeros resultados sobre el explosivo encontrado en los focos de los trenes.

A partir de ese momento es donde comienzan a complicarse las cosas.

Hay que tener en cuenta que, aunque la Renault Kangoo aparcada en las cercanías de la estación de Alcalá de Henares había sido hallada horas antes, no fue desplazada para su inspección hasta la sede de la Comisaría General de Información en Canillas hasta las 15.30 horas.

Por lo tanto, a las 14.00 horas del 11-M, la única pista sobre el explosivo utilizado por los terroristas provenía de los análisis que el laboratorio de los Tedax hizo de los restos encontrados en los focos de las explosiones.

Según dijo el propio Sánchez Manzano en su comparecencia parlamentaria, en los focos lo «único que se pudo encontrar fue nitroglicerina».Luego añadió que dicho elemento es un «componente común de todas las dinamitas», lo cual, como le han recordado todos los sindicatos policiales, no es cierto. Sin embargo, ese dato era muy relevante porque la nitroglicerina es uno de los componentes de la dinamita conocida como Titadyn 30, usada habitualmente por ETA tras su robo masivo en un polvorín de Plevin (Francia).

El conocimiento de ese dato coincidió con lo relatado también en su comparecencia parlamentaria por el subdirector operativo de la Policía, Pedro Díaz Pintado, quien reveló que, sobre las 14.00 horas, el comisario de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro Jaén, le dijo por teléfono que el explosivo que había causado la masacre, según los Tedax, era «Titadyn con cordón detonante».

Si, en efecto, se habían encontrado restos de nitroglicerina, era lógico pensar que el explosivo fuera el Titadyn que ETA había utilizado ya en decenas de atentados con coche bomba. Pero sigamos con el relato de los hechos.

A las 15.00 horas, el Gobierno de José María Aznar no sólo tenía sobre la mesa ese dato, aparentemente indiscutible, del tipo de explosivo utilizado, sino un informe confidencial del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) que apuntaba a la autoría de ETA con «casi toda seguridad».

Una vez que la furgoneta se inspeccionó en Canillas (labor que llevaron a cabo los Tedax y agentes de la Policía Científica), se detectaron tres elementos importantes: una cinta coránica y una bolsa de basura bajo el asiento del copiloto que contenía detonadores y un trozo de papel parafinado que podía pertenecer a un cartucho de dinamita.

Tras recoger dichos elementos los agentes de los Tedax, el Servicio Central de Explosivos remitió al Laboratorio Químico Toxicológico del Servicio de Análisis Científicos de la Policía Científica tres muestras para su análisis. Obsérvese algo, cuando menos, curioso: mientras los análisis sobre los focos de las explosiones los hizo el laboratorio de los Tedax, el de los supuestos restos de la Kangoo los llevó a cabo el laboratorio de la Policía Científica.

Pues bien, los Tedax remitieron a dicho laboratorio tres muestras: una perteneciente a los restos de uno de los focos (donde, curiosamente, no se habían hallado restos de dinamita); otra conteniendo dos gramos de restos hallados en el papel parafinado de la Kangoo, y una última, conteniendo tres gramos de una supuesta muestra patrón de Goma 2 ECO.

Es decir, que, en lugar de remitir las muestras de lo que presuntamente se encontró en el papel parafinado, en la tarde del día 11 de marzo, cuando el Gobierno estaba convencido de que los terroristas habían utilizado Titadyn, los Tedax enviaron una muestra patrón de otro explosivo, Goma 2 ECO, para contrastarla con los restos de explosivo encontrados en la Renault Kangoo.

Aunque enviar una muestra patrón resulta ya de por sí bastante extraño, de hacerlo, lo lógico era que se hubiese enviado una muestra de Titadyn, que era lo que en teoría se pensaba hasta entonces que había explotado en los trenes.

El laboratorio de la Policía Científica trabajó con celeridad y, sobre las 18.00 horas de esa misma tarde, ya tenía los resultados de las muestras que le habían remitido desde los Tedax: si bien en la primera de ellas no se halló nada relevante, en las muestras 2 y 3 (la que se correspondían con los restos de la Kangoo y con la muestra patrón de Goma 2 ECO) se encontró: nitrocelulosa, nitrogricol, nitrato amónico, ftalato de dibutilo y metenamina.

Es de destacar que, en ese primer análisis del día 11 de marzo no se menciona que dichos componentes correspondan a ningún tipo de explosivo concreto. Sencillamente se enumeran los elementos que determinó el análisis en el laboratorio.

A esa hora, parecía claro que la intención del jefe de los Tedax era demostrar que el explosivo utilizado no era Titadyn, sino Goma 2 ECO, lo cual era fundamental para determinar la autoría del atentado y, por tanto, para condicionar el resultado electoral de los comicios que se celebraban el día 14 de marzo.

Al día siguiente (es decir, el 12 de marzo de 2004), el laboratorio de la Policía Científica emitió otros dos nuevos informes. Uno, ampliatorio al ya reseñado sobre los restos de la Kangoo y la muestra patrón, cuya única novedad es que incluye los elementos encontrados en los restos de uno de los focos: sulfato amónico y fosfato amónico (que no son componentes de ningún tipo de explosivo: hay que recordar que, para dicho análisis, los Tedax le remitieron a la Policía Científica justo los de un foco en el que no se halló dinamita).

El otro informe es el que se realizó con 10 gramos del explosivo que se encontró en la bolsa de la comisaría de Puente de Vallecas (es decir la bolsa bomba que desactivó el tedax Pedro sobre las 4.00 horas del 12 de marzo).

En ese análisis, los peritos de la Policía Científica señalan que en dicha muestra han detectado la presencia de los siguientes elementos: nitrocelulosa, nitrogricol, nitrato amónico, ftalato de dibutilo y carbonato cálcico.

Y añaden: «Se puede afirmar que la muestra analizada en el presente informe es de las mismas características que las muestras 2 y 3 del informe pericial 173-Q1-04, excepto en lo que concierne a la metenamina».

Es decir, la Policía Científica le comunica el día 12 de marzo al Servicio Central de Desactivación de Explosivos (es decir, a Sánchez Manzano) que en la muestra de Vallecas no se ha encontrado metenamina. Es de resaltar que la Policía Científica, en sus informes, no identifica el tipo de explosivo, sino sólo sus componentes.

A tener en cuenta: todavía no se conocía el informe al que hizo referencia Sánchez Manzano en su comparecencia parlamentaria y que, según sus propias palabras, se elaboró a las 14.00 horas del día 11 de marzo (y en el que, también según sus palabras, se detectó la presencia de nitroglicerina).

En realidad, no existe ninguna evidencia documental del informe sobre los focos hasta el 26 de abril de 2004. La misma se incluye como «Anexo Número 1» (firmado por Sánchez Manzano) a un informe pericial con carácter secreto que se remitió a la Comisaría General de Seguridad Ciudadana por parte de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos y que el día 27 fue puesto a disposición del juez.Según se recoge en dicho Anexo Número 1, los Tedax detectaron «componentes de dinamita» en ocho de los 10 focos analizados y en otros dos correspondientes a los artefactos desactivados en las estaciones de Atocha y de El Pozo. Es decir, que existen 10 muestras en total donde el laboratorio de los Tedax afirma que hay «restos de dinamita», pero en ninguno de ellos determina sus componentes, como se hizo en el resto de los informes.

Cromatografía

Ese hecho resulta inaudito. Sobre todo teniendo en cuenta que una de las pruebas que se practicaron en el laboratorio fue la conocida como Cromatografía de Capa Fina. Dicho ensayo, que no es de gran complejidad técnica, se hace precisamente para separar los elementos de una sustancia compleja.

Como se ha relatado, en los informes de la Policía Científica se habla siempre de los elementos encontrados, nunca del tipo de explosivo.

La anomalía del informe que se adjunta como Anexo Número 1 resalta aún más cuando se compara con otros realizados sobre sustancias explosivas.

Por ejemplo, en el informe pericial conjunto sobre explosivos utilizados en el 11-M que hicieron en junio de 2005 expertos de la Guardia Civil y de los Tedax, se dice sobre los restos encontrados en el zulo que construyeron los terroristas en la casucha de Morata: «En las paredes de poliespán se detectó la presencia de nitrogricol y nitrato amónico, componentes habituales de las dinamitas».

Ese mismo informe señala sobre el análisis de los restos encontrados en el coche Skoda Fabia hallado en las cercanías de la estación de Alcalá de Henares: «En la alfombrilla del maletero del vehículo se detectó la presencia de dinitro etilengicol, componente éste de las dinamitas».

Sobre el análisis a los restos localizados en el Volkswagen Golf TDI (matrícula 0500 CHB) se dice: «Se detectó la presencia de nitrogricol (dinitrato de etilengicol)».

El informe realizado por el Departamento de Química del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil sobre el explosivo encontrado en las vías del AVE cerca de Mocejón es aún más concreto, y detalla los componentes detectados en función de los diferentes ensayos.Por ejemplo: «Cromatografía de líquidos: nitrato amónico y nitrogricol».

Como puede verse, lo normal, lo habitual, lo que suelen hacer los laboratorios es dar, tras sus análisis, los componentes de las sustancias, y no las sustancias propiamente dichas, como hizo el informe de los Tedax sobre las explosiones de los trenes.

Podría decirse que Sánchez Manzano se equivocó en el Congreso, que no afinó en el informe sobre los focos y que se confundió en el análisis de los restos encontrados en la Renault Kangoo al detectar metenamina. Pero esa indulgencia parece excesiva si se tiene en cuenta el informe que remitió al juez el 27 de marzo de 2004. En la página 8 de dicho informe se afirma: «En lo que respecta al explosivo utilizado en el artefacto desactivado en la CNP del Distrito de Puente de Vallecas, se trataba de 10,120 kg. de una sustancia blanquecina, gelatinosa y de textura similar a la plastilina. En la correspondiente analítica realizada a muestras de la referida sustancia, en el Servicio Central de Análisis de la Comisaría General de Policía Científica, se detectó la presencia de nitrocelulosa, nitrogricol, nitrato amónico, ftalato de dibutilo, metenamina y carbonato cálcico, componentes estos habituales de las dinamitas».

Y continúa: «A efectos de cotejo, se realizó otra analítica a una muestra patrón de Goma 2 ECO, con idéntico resultado que la anterior, lo que permite determinar que la carga explosiva del artefacto sería esa misma dinamita».

Es decir, que Sánchez Manzano no sólo ignora el informe del laboratorio de la Policía Científica realizado el día 12 donde se le advierte de que en el explosivo que había en la bolsa de Vallecas no había metenamina, sino que le atribuye a la Policía Científica su error.Y aun más, dice que se ha realizado una analítica con una muestra patrón de Goma 2 ECO (al igual que se hizo con los resto de la Kangoo), que ha dado el mismo resultado, ¡incluyendo la existencia de metenamina!

¿Es que acaso todas las muestras patrón que tienen en el laboratorio de los Tedax están contaminadas con metenamina? ¿Por qué Sánchez Manzano, en lugar de tomar nota de lo que le dijo la Policía Científica y ordenar nuevos análisis sobre los restos de la Kangoo, lo que hizo fue falsear el informe y afirmar que también había metenamina en el explosivo de la bolsa de Vallecas?

Ese error llevó al juez Juan del Olmo a meter la pata en sucesivos autos. Así, en el primero que hizo público (18 de junio de 2004) afirma: «Las analíticas efectuadas a los restos de explosivos encontrados en la furgoneta de Alcalá de Henares -Renault Kangoo- apuntan a la presencia en su composición de nitrocelulosa, nitrogricol, nitrato amónico, ftalato de dibutilo, metenamina y carbonato cálcico; las realizadas a la sustancia explosiva del artefacto desactivado en la Comisaría del Distrito de Puente de Vallecas ofrecieron el mismo resultado anterior, y las realizadas con muestra patrón de dinamita Goma 2 ECO dan el mismo resultado analítico».

Tuvieron que pasar muchos meses hasta que se pudo deshacer el entuerto de la metenamina.

Atentado del AVE

La Guardia Civil que investiga el atentado del AVE cerca de Mocejón (que, a su vez, instruye el Juzgado número 3 de la Audiencia Nacional, a cargo de Teresa Palacios) detectó la contradicción entre los distintos informes. Para empezar, en los análisis que realizó el laboratorio del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil no detectó metenamina en el explosivo que los terroristas habían situado bajo la vía del tren.

Consecuentemente, la Guardia Civil remitió un escrito al Juzgado número 3 solicitando información sobre el asunto. A su vez, Teresa Palacios remitió un oficio al Juzgado número 6 de la Audiencia (el que instruye el 11-M y al frente del cual está Del Olmo) el 21 de marzo de 2005 solicitando una aclaración.

Del Olmo tomó nota y reclamó un nuevo informe a la Unidad Central de Desactivación de Explosivos, que, el 20 de abril de 2005 y en escrito firmado por Sánchez Manzano, contestó: «Por error de transcripción se nombra la metenamina como sustancia presente en el explosivo recuperado tras la desactivación de la bolsa bomba de la CNP de Vallecas». Pero no queda ahí la cosa. Cuando el informe se refiere a la aparición de metenamina en las muestras 2 y 3 (los restos de la Kangoo y la muestra patrón de Goma 2 ECO), señala: «La presencia de metenamina en dos muestras, una de ellas indubitada, se debe a contaminación».

Tras esa confesión, tardía y a instancias de un escrito de la Guardia Civil, lo lógico es poner en duda todos los informes sobre explosivos que pasaron por las manos del comisario jefe de la Unidad de Desactivación de Explosivos.

Para desgracia de la instrucción y, por tanto, por suerte para los culpables del atentado que costó la vida a 191 personas y heridas a más de 1.500, ya nunca podremos saber qué tipo de dinamita estalló en los trenes. Ya no quedan restos suficientes como para hacer un nuevo análisis fiable de los restos de la Kangoo y el famoso informe realizado a las 14.00 horas del mismo día 11 sobre los focos de las explosiones todavía no ha aparecido.

A pesar de todo ello, y a pesar de que los sindicatos de la Policía han pedido unánimemente la destitución del comisario jefe de los Tedax por su demostrada incompetencia, el Gobierno le mantiene en su puesto contra viento y marea. ¿Por qué?




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¿Por qué sólo los explosivos de los trenes no tienen «apellido»?

 

25-07-06



IMPRESIONES

¿Por qué sólo los explosivos de los trenes no tienen «apellido»?


La entrevista que publicó ayer EL MUNDO con el experto de los Tedax causó un enorme impacto en la opinión pública al poner en evidencia las lagunas de la instrucción sumarial y la tomadura de pelo de la que está siendo víctima el juez. Dos años y cuatro meses después de los atentados, seguimos sin saber el «apellido» del explosivo que se utilizó para provocar la masacre. Un informe de nuestro periódico recopila hoy lo que la investigación judicial ha podido saber sobre los explosivos y aquello que todavía ignora.No hay duda, por ejemplo, de que los explosivos hallados en la mochila de Vallecas, en el piso de Legánes y en las vías del AVE en Mocejón eran de la marca Goma 2 ECO. Ello se ha podido determinar sin problemas porque había cantidades importantes.El sumario cita, sin embargo, tres casos en los que también se pudo conocer la composición exacta del explosivo a pesar de que la muestra era mínima: los restos de la alfombrilla del maletero del Skoda Fabia, las impregnaciones de las paredes de la casa de Morata y el polvo hallado en el Golf de El Chino que transportó la dinamita robada en Asturias. También en estos tres casos, y a pesar de las dificultades técnicas, los laboratorios han determinado que se trataba de Goma 2 Eco. El sumario incluye además un caso de un coche explosionado por ETA en el que se pudo averiguar la composición de la dinamita, que era Titadyn.La gran paradoja es que, a pesar de que se tomaron muestras de 13 focos en los trenes en la mañana del 11-M, seguimos sin conocer el explosivo utilizado para provocar la masacre. Si los avances tecnológicos permiten analizar hoy cualquier sustancia química a partir de una mera impregnación, resulta muy difícil entender por qué el sumario contiene los componentes de todos los explosivos menos los de los trenes, que son los más importantes.


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Manzano sí detalla con ETA

 

25-07-06



11-M LA INVESTIGACION

Manzano sí detalla con ETA


MADRID.- El juez Juan del Olmo no necesita ir muy lejos para comprobar que en los análisis de los restos de una explosión se detallan los elementos encontrados antes de llegar a la conclusión de qué tipo de explosivo se ha empleado.

En el mismo sumario del 11-M consta un informe relativo a un atentado de ETA en el que así se hace. Y quien firma el escrito es, precisamente, Juan Jesús Sánchez Manzano.

Se trata de un informe fechado en abril de 2005 elaborado a petición del juez Del Olmo, que solicitó a la Policía que le informase de los precedentes sobre el uso de teléfono móvil en atentados de ETA.
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Los 10 folios del informe hacen referencia a tres atentados de la banda: el lanzamiento de granadas contra el cuartel de Intxaurrondo, el ataque contra una garita del Puerto de Pasajes y la colocación de un artefacto en el cementerio de Zarauz.

En el segundo de ellos, el atentado de Pasajes, el artefacto estalló al aproximarse un vehículo de la Guardia Civil. Según el informe de Sánchez Manzano, «en los análisis efectuados sobre las muestras y restos recogidos en el lugar de los hechos, se detecta la presencia de los siguientes elementos: nitrato amónico, trinitrotolueno, dinitrotolueno y nitroglicerina».

Sólo después de enumerar los componentes, el escrito explica que «forman parte del explosivo Titadyn, del grupo de dinamitas, empleado con frecuencia por la organización terrorista ETA».Precisamente lo habitual de la presencia de la nitroglicerina es una de las razones alegadas por Sánchez Manzano para justificar su error ante la Comisión de Investigación del 11-M.

En el apartado de conclusiones, el informe resalta que «en las tres ocasiones en las que ETA ha utilizado un teléfono, lo ha hecho como sistema de activación a distancia, mediante llamada al mismo». Por el contrario, en caso del artefacto desactivado el 11-M, «el teléfono fue utilizado como sistema de activación temporizado»


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Zaplana: «La investigación del 11-M no soporta valoraciones independientes»

 

25-07-06



TERRORISMO ISLAMISTA / La acción judicial

Zaplana: «La investigación del 11-M no soporta valoraciones independientes»

LORETO MARMOL. Especial para EL MUNDO

EL ESCORIAL.- El portavoz del PP en el Congreso, Eduardo Zaplana, dijo ayer que el Gobierno actúa de una forma «absolutamente inadecuada» en relación a la investigación sobre los atentados del 11-M, y denunció que se está produciendo una actitud «obstruccionista» para impedir el esclarecimiento de los hechos.

El dirigente popular aseguró que, si el Ejecutivo tuviera la «más mínima aspiración por liderar el conocimiento de la verdad», entregaría el informe con los análisis que se realizaron el 11 de marzo de los componentes del explosivo encontrado en los focos de los trenes.
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De esta forma, subrayó que, aunque su partido no pretende extraer ninguna hipótesis, la entrevista con el tedax de la Guardia Civil Luis Angel Marugán que publicó ayer EL MUNDO «pone al descubierto que esta investigación no soporta valoraciones independientes y juiciosas».

Por ello, Zaplana pidió al Gobierno que recapacite, «porque al final la verdad siempre se sabe». Al mismo tiempo, añadió que precisamente los socialistas «tienen buena experiencia» en intentar ocultarla.

«Bien harían en liderar la investigación y trasladar a la opinión pública todos los datos que se están reclamando», consideró.«Los hechos requieren una explicación mucho más detallada».

«Si tanta razón tienen ellos y tan equivocados estamos nosotros, ¿por qué no lideran una explicación?», se preguntó. Esta actitud, dijo, sólo evidencia «dudas, contradicciones, falsedades e interrogantes evidentes». A pesar de que sea «estrellarse contra un muro», Zaplana advirtió de que el PP seguirá pidiendo más comparecencias en la Comisión de Investigación del 11-M. «Porque nuestra obligación es que se sepa la verdad, sea cual sea».


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24.7.06

 

«Si el laboratorio dice que es dinamita tiene que saber sus componentes»

 

24-07-06


11-M LA INVESTIGACION / Las dudas sobre los explosivos / LUIS ANGEL MARUGAN CASADO / Tedax de la Guardia Civil retirado por un atentado

«Si el laboratorio dice que es dinamita tiene que saber sus componentes»

CASIMIRO GARCIA-ABADILLO

Antes de que una trampa bomba de ETA le apartase del servicio activo, este experto de la Guardia Civil ya había intervenido en más de 600 incidencias, 30 de ellas con explosiones. Sus conocimientos acumulados en 14 años como Tedax desmienten algunos datos de la versión oficial sobre los explosivos del 11-M

Pregunta.- ¿Cuánto tiempo estuvo usted en activo en los Tedax de la Guardia Civil (Gedex)?

Respuesta.- Como Tedax estuve desde septiembre del año 1986 hasta el 11 de noviembre de 2000, cuando sufrimos el atentado. A partir de ese momento sigo perteneciendo a la unidad hasta que definitivamente cause baja en el Cuerpo.

P.- ¿Se refiere al atentado de ETA contra el cuartel de Intxaurrondo (San Sebastián) ?

R.- Fue un atentado en el que se produjo un lanzamiento de granadas contra el cuartel y, a la vez, una trampa...

P.- Accionada con un móvil, precisamente, ¿no?

R.- Efectivamente, accionada con un sistema vía teléfono, sí.

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P.- ¿Qué le ocurrió?

R.- A consecuencia de ese atentado perdí la visión en un ojo, el ojo izquierdo; perdí la audición en el oído izquierdo; perdí la movilidad en la mano izquierda. Esas son las heridas fundamentales.El Tribunal Militar en su reconocimiento médico posterior decidió que yo ya no era apto para continuar en la Guardia Civil.

P.- ¿Usted era entonces jefe de Grupo?

R.- En ese momento era teniente. Pero cuando se produjo el atentado era alférez y era jefe de Grupo, sí, llevaba ya unos años siendo jefe de Grupo.

P.- ¿En cuántos atentados ha participado directamente?

R.- Intervine directamente en todos aquellos cuya competencia era de la Guardia Civil. Luego también tuve intervenciones en atentados que eran competencia de la Policía Autónoma Vasca.Desde que llegué a San Sebastián hasta que dejé de pertenecer a la Comandancia de San Sebastián y a la Guardia Civil, en ese tramo de tiempo la Policía Autónoma Vasca asumió la competencia en desactivación de explosivos. Pero, para ir al grano, yo diría que directa e indirectamente pude intervenir en unos 600 atentados o incidencias de atentados. De artefactos reales, es decir, donde hubo explosión, pudieron ser unos 30.

P.- ¿Ha visto alguna vez morir a un compañero suyo?

R.- Sí, desgraciadamente he visto a varios. He visto en varias ocasiones a compañeros destrozados por el efecto de la explosión de un artefacto. También a otras personas que no eran guardias civiles, que eran simplemente ciudadanos. También he visto o he vivido muy directamente la muerte, por ejemplo, mediante disparos, en San Sebastián, de guardias civiles o cargos políticos.

P.- Cuando su unidad llegaba al lugar de un atentado, un coche bomba de ETA, por ejemplo. ¿Cómo se recogían los restos de los explosivos? Porque me imagino que, cuando explota una bomba, prácticamente no queda nada. ¿Cómo se localizan los restos de explosivos?

P.- Hay que empezar por el foco donde se haya producido. Lo que prima es encontrar los restos que puedan quedar, pero teniendo en cuenta que existen otras prioridades. Es decir, que si ha habido heridos hay que evacuarlos primero; si ha habido daños, hay que procurar que no vayan a más; si se ha producido un incendio, hay que extinguirlo... A partir de ahí empieza el trabajo de búsqueda y recogida de restos para su posterior análisis, tratamiento, fotografiado, etcétera.

P.- ¿Y eso cómo se hace?

R.- Buscando. Hay que hacer un despliegue amplio en toda la zona que abarque los puntos hasta donde ha podido llegar el efecto de la explosión.

P.- Me imagino que en la mayoría de los casos lo que se recoge del explosivo son partículas, gramos ¿no?

R.- Sí, del explosivo en sí. Si el artefacto está muy bien iniciado, si se ha colocado bien en el contenedor, la explosión es más completa y, en consecuencia, es más difícil poder recoger restos, pero hay que intentar buscar lo que haya estado más en contacto con el explosivo. Lógicamente, el punto más en contacto con el explosivo es el contenedor. El primer elemento que hay que encontrar son los restos del contenedor, que pueden estar esparcidos. Después, hay que envasarlos y enviarlos al laboratorio para que se analicen.

P.- En líneas generales, cuando se localiza algo son partículas, restos muy pequeños.

R.- Son restos de contenedor, o restos de donde se haya podido encontrar el artefacto. Porque van a estar impregnados de restos del explosivo. Por ejemplo, si el explosivo ha sido depositado en el suelo, hay que buscar en el propio cráter que produce la explosión. Se recogen restos de tierra, de todo lo que haya podido estar en contacto con el explosivo, para remitir al laboratorio.

P.- ¿Es normal hacer una comparación de los restos que se han recogido con una muestra patrón?

R.- En todo caso eso lo hace el laboratorio. Porque es el laboratorio el que, finalmente, emite un informe en relación a esos restos.Nosotros enviábamos restos al laboratorio, no muestras patrón.Y después, el laboratorio nos remitía un informe.

P.- O sea que, a iniciativa suya, normalmente, no se enviaba ninguna muestra patrón.

R.- No, no. Si no era necesario comprobar que el explosivo fuera de la misma partida o similar no se enviaba.

P.- Sencillamente se mandaban los restos y el laboratorio les decía lo que era, ¿no?

R.- El laboratorio te dice lo que hay en los restos que se le han enviado, hay veces que dice «encuentro restos de nitrato amónico», y nada más. ¿Por qué? Bueno, pues porque no ha encontrado otra cosa. Y hay que pensar, si es nitrato amónico, ¿en qué elementos, en qué explosivos se encuentra? Esa es la forma de trabajar.

P.- Es decir, que lo que da el laboratorio en sus informe son los componentes.

R.- Claro, el laboratorio dice lo que le da el análisis, nada más. El laboratorio tiene que llegar, coger, abrir el contenedor e intentar, cuando son restos que están impregnados, maltratarlos lo menos posible para no romper lo único que hay, analizarlo y ver a qué llega. Si los análisis le dicen nitrato amónico, el laboratorio dice nitrato amónico. Si el análisis le dice nitroglicerina, pues nitroglicerina. Es lo que tiene que decir y también en qué porcentaje se dan esos componentes. Hay veces en que, a lo mejor, no dan más que un componente, porque no han podido sacar más.A veces dan dos o tres componentes.

P.- ¿Se puede decir que un explosivo es dinamita sin especificar sus componentes?

R.- Eso es como decir que no sé las partes pero sé el todo. Mal puedo saber yo si es dinamita si no sé qué componentes tiene.Porque la dinamita es dinamita porque es el conjunto de unos componentes determinados.

P.- ¿Usted no se ha encontrado nunca un informe de un laboratorio en el que se diga el tipo de explosivo pero no sus componentes?

R.- Si el informe dice el explosivo es porque en el laboratorio tienen muy claro el análisis que arrojaba. Es decir, hemos encontrado tanto por ciento de este componente, tanto por ciento de este componente y otro tanto de este componente. Resultado: amonal.Claro, ¿por qué? Porque la suma de estos componentes en estos porcentajes da como resultado un amonal.

P.- Por tanto, no se puede decir qué tipo de explosivo es si no se saben sus componentes.

R.- Es que es lógico. Yo puedo decir, oiga, ¿qué cenó esta persona anoche? Tortilla. ¿Por qué? ¡Ah, no sé, porque es tortilla! No.El laboratorio, puede decir que cenó una sustancia que lleva huevo, patata, cebolla cocida... Y eso es una tortilla. Lo que no puedo decir es que es una tortilla si no sé cuáles son sus componentes. Si se dice que algo es dinamita hay que pedirle al laboratorio: cuáles son y en qué porcentajes se presentan sus componentes. El laboratorio tiene que decirnos, sí, mire usted, en esta dinamita los componentes se presentan en estos porcentajes. Entonces, es una dinamita muy alta en nitrato amónico, etcétera. Por ejemplo, hay dinamitas que para usarlas en minas de carbón con presencia de grisú, donde existe el riesgo de explosiones fortuitas, se utilizan algunos componentes que disminuyen la potencia de calor. Hay algunas dinamitas que tienen unos porcentajes distintos a otros. Entonces se puede decir: esto es una dinamita.Sí, pero, ¿en qué porcentajes? O es un amonal, pero con muy alto contenido en aluminio. O es un amonal con mucho nitrato amónico.¿Por qué? Porque tiene este porcentaje de nitrato, éste de aluminio.Lo que no podemos decir es que esto es lo que sea si no tenemos el porcentaje de cada uno de sus elementos.

P.- ¿Y eso es así independiente de la cantidad de explosivo que se tenga para analizar?.

R.- Yo le puedo enviar una muestra al laboratorio y el laboratorio me puede decir «esta muestra no puedo determinar qué es, porque está contaminada, porque fue utilizada una manguera a presión para desactivar el explosivo, etcétera. Entonces no hay nada, es tierra, tierra de la calle, es plástico, es PVC...

P.- Pero si el laboratorio dice que es un tipo de explosivo tiene que decir de qué está compuesto.

R.- Es que lo que tiene que decir son los componentes, no el tipo de explosivo. A lo mejor de los tres componentes que tiene un explosivo sólo me puede decir uno, sólo ha encontrado de uno, o ha encontrado más trazos de uno y de otro no puede determinar lo que es. Para eso lo envío al laboratorio. Si el explosivo está en cantidades tan sumamente grandes como para verlas, entonces no se lo envío al laboratorio, me limito a hacer lo que se llaman pruebas organolépticas.

P.- Entonces, no tiene mucha lógica el informe que hicieron los Tedax sobre los focos de las explosiones del 11-M en el que se dice que se detectan «componentes de dinamita», pero en el que no se puede determinar qué componentes son.

R.- Vuelvo a decir lo de antes. No tiene lógica en cuanto a que, para que sea dinamita, es necesario determinarlo sobre la base de unos componentes. La dinamita no emite unos restos en sí, sino unos componentes, es la mezcla de unos componentes, o sea, el explosivo dinamita es el resultado de mezclar una serie de componentes. Entonces, yo preguntaría ¿usted por qué dice que es dinamita? Me tienen que decir los componentes, porque según esos componentes puedo determinar si es la dinamita que fabrica Río Tinto, si es dinamita francesa de tipo Titadyn, si es dinamita portuguesa... Porque son tres dinamitas distintas. Y las tres son dinamitas. ¿En qué se diferencian? Pues en que una tiene estos componentes, otra tiene éstos y la otra tiene otros distintos.

P.- ¿Es normal que en el laboratorio se contaminen las muestras?

R.- No. Al menos ahora no lo recuerdo... Normal no debe de ser.¿Que pueda pasar? Bueno, no lo sé, si en algún momento no se trata adecuadamente la sustancia, pues es como si alguien va a hacerse un análisis de sangre y le dan el resultado de otra persona, o algo por el estilo, ¿no? ¿Es normal? No. ¿Puede pasar? Por poder pasar, pueden pasar muchas cosas. Lo normal es que no pasen.

P.- Y los laboratorios, tanto los de la Guardia Civil como los de la Policía Científica, me imagino que tienen un nivel de solvencia suficiente como para que sean fiables sus resultados.

R.- Quiero creer que sí. Cuando alguien se aventura a hacer un informe de este tipo es porque cree que puede hacerlo. Si cree que no dispone de los medios adecuados, lo más lógico es decir que no está posibilitado para llevar a cabo este trabajo con rigor. Por tanto, yo quiero creer que sí, que sí se dispone de los medios suficientes para llevar a cabo ese trabajo.

P.- ¿Cuando se localiza una contaminación en un explosivo, el laboratorio tiene que especificar qué tipo de contaminación es y por qué se ha producido?

R.- Si la conoce sí. El laboratorio lo que tiene que tratar es de decir lo que ve, porque los demás no podemos verlo, porque es pequeño, porque sus trazos son tan sumamente minúsculos, incluso imposibles de apreciar al tacto, a la vista, que no los podemos determinar. Pero los equipos de laboratorio sí lo pueden hacer.Si el laboratorio encuentra una muestra que está contaminada, lo que tiene que decir es que la muestra recibida no se corresponde con ningún componente. De todas formas, contaminación de pruebas, como digo, yo en toda mi experiencia no la recuerdo.

P.- ¿Qué opina sobre lo que ocurrió en el análisis de las explosiones del atentado del 11-M?

R.- En los dos artefactos que se explosionaron (bolsa de Vallecas al margen) es donde, lógicamente, más restos se podían recuperar.

P.- En las bombas que se explosionaron y en los focos de los trenes es donde los informes dicen que había componentes de las dinamitas, sin especificar cuáles.

R.- Pero es que es el laboratorio el que tiene que decir detalladamente lo que había. Porque no hay una prueba que diga ¡pum!, dinamita.Dígame los componentes que usted detecta y por qué razón determina que es dinamita, en base a qué porcentaje de componentes. Decir dinamita a secas no aclara mucho las cosas porque, por ejemplo, la Goma 2 ECO y el Titadyn son dos dinamitas.

P.- Pero sus componentes son distintos.

R.- Componentes distintos y colores distintos. La propia dinamita francesa presenta un color azulado, azulón. Es el laboratorio el que tiene que decirlo, es el que sabe, el que tiene los medios, el que dispone de las pruebas, o sea, de las muestras y quien puede emitir un informe objetivo y con rigor.

P.- ¿Usted llegó a escuchar el día del atentado, el 11 de Marzo, la palabra Titadyn?

R.- Yo creo que sí, que en algún momento, en alguna parte, escuché Titadyn. Parecía claro que si era Titadyn la autoría tenía que ser de ETA.

P.- El anterior subdirector operativo de la Policía, Pedro Díaz Pintado, declaró en la Comisión de Investigación del 11-M que el responsable de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro Jaén, le dijo que se trataba de «Titadyn con cordón detonante».

R.- Si eso es así, lo debió de decir un Tedax. ¿Por qué esa información debió partir de un Tedax? Porque el comisario jefe de la Unidad de Desactivación de Explosivos, o el de Seguridad Ciudadana, son cargos de dirección, de gestión, no son técnicos especialistas en desactivación.




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Cuando El Experto Corrobora El Dictamen Del Sentido Común

 

24-07-06



Editorial

Cuando El Experto Corrobora El Dictamen Del Sentido Común


Por mucho que el Gobierno pretenda dar la callada por respuesta, por mucho que el Grupo Socialista crea que el asunto puede despacharse con una broma de mal gusto sobre si alguien ha visto a Txeroki por Bombay, por mucho que la mayoría de los medios escondan su pereza -o sectarismo- bajo el ala de la verdad oficial, nuestro Estado de Derecho tiene un grave problema. Y ese grave problema es ni más ni menos que la escalada de falsedades y ocultación de pruebas en que han incurrido el comisario jefe de los Tedax y algún colaborador respecto a los explosivos que ocasionaron la masacre del 11-M.

La explicación que tanto Sánchez Manzano como la química del laboratorio de los Tedax han dado en el juzgado para neutralizar el impacto de lo «erróneamente» declarado al Parlamento -que en los focos de los trenes se encontró nitroglicerina- ha dejado atónito al sector cualificado que sigue más de cerca el caso. Según ellos, es imposible determinar el tipo de dinamita que explotó en ninguna de las doce deflagraciones -dos de ellas controladas por los propios Tedax- y todo lo más que puede afirmarse es que había «componentes de la dinamita» sin especificar cuales.

El sentido común dice que eso es imposible y también los especialistas. El testimonio del teniente Marugán causará hoy sin duda un enorme impacto en los lectores. Es la voz de la experiencia, del mérito profesional y del heroísmo en el servicio público. Ha escudriñado hasta 600 veces lo que podía ser una bomba y las ha visto estallar en 30 ocasiones. Ha buscado una y otra vez restos del explosivo para poder «tomarle la matrícula» y se ha dejado un ojo y un oído por el camino. Sabe de lo que se habla y no vacila al explicarlo.

Según Marugán, lo declarado al juez «no tiene lógica» porque «la dinamita se determina en base a unos componentes». No existen, pues, «restos de dinamita» sino restos de nitroglicol, de nitroglicerina o de otros compuestos químicos. Es imposible que se haya podido nombrar el todo sin encontrar alguna de sus partes. Por lo tanto «el laboratorio tiene que especificar» lo que ha encontrado para ponerle apellido a la dinamita. La diferencia radica en que si había Titadyn y no Goma 2 ECO, habrá que reabrir la investigación orientándola de nuevo hacia ETA.

Al teniente Marugán se le entiende todo. El ejemplo de la tortilla no puede ser más elocuente: sólo después de que haya encontrado restos de huevo, de patata y de cebolla podrá el laboratorio anunciar que tal persona cenó la noche anterior una tortilla. Otro tanto ocurre cuando compara la hipótesis de la «contaminación por metenamina», que ha terminado impidiendo averiguar cual era el explosivo que había en la Kangoo -si es que había alguno-, con el supuesto de que «alguien va a hacerse un análisis de sangre y le dan el resultado de otra persona».

Está todo tan claro que, antes o después, hasta las conciencias más blindadas terminarán por entenderlo. Estamos ante un caso flagrante de manipulación de pruebas. Todas las organizaciones policiales piden que se aclaren los hechos y se tomen medidas disciplinarias. Rubalcaba y Zapatero verán lo que se hacen. Sólo tienen dos alternativas: o salir al encuentro de los acontecimientos o aguardar a que los acontecimientos se abalancen sobre ellos.


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23.7.06

 

No existen pruebas... ¿ni existirán?

 

23-07-06


CARTA DEL DIRECTOR

No existen pruebas... ¿ni existirán?


PEDRO J. RAMIREZ

Desde que Miguel Barroso abandonara la nómina de Moncloa para convertirse en proveedor externo del presidente -ingeniosa jugada de outsourcing político que ha beneficiado a ambos-, Zapatero ha hecho de su tocayo Miguel Sebastián poco menos que la niña de sus ojos. Que si Miguel es el que siempre acierta en sus predicciones, que si tendrías que ver la sencilla profundidad con que Miguel explica los grandes asuntos, que si no hay informes más brillantes que los que Miguel me envía periódicamente... No tiene ninguna prisa por hacerle ministro, pero el presidente bebe los vientos por las tesis estratégicas de su asesor económico.
(.../...)

De ahí la importancia de la OPA ideológica que el susodicho lanzó el pasado lunes en el curso de El Escorial organizado por nuestros colegas y amigos del diario Expansión. Su planteamiento tiene unas cuantas trampas, pero los líderes del PP harían mal en tomárselo a chacota. En síntesis, se trata de presentar al actual PSOE como el partido que, en función de la agenda de Gobierno de Zapatero, puede colmar mejor las aspiraciones de los liberales españoles tanto en materia social como -pásmense- económica.

Si esto fuera así, siquiera para una proporción significativa de esos decisivos votantes de centro, la suerte electoral estaría echada durante bastante tiempo, pues los datos de adscripción ideológica que manejó Sebastián parecen bastante fiables a la luz de la experiencia: un 22% de los españoles se consideran conservadores y demócratas de tradición cristiana, un 18% nos consideramos liberales, un 37% se sienten socialistas o socialdemócratas, un 3% se declaran comunistas y el 21% restante se divide entre los nacionalistas de diverso pelaje y pequeños nichos de ecologistas y algunas ideologías extremistas. Esto explicaría que, aun en los momentos de sus peores desmanes, el PSOE haya conservado un suelo de apoyo popular muy alto y que al PP le cueste más que a la izquierda mantener movilizada y satisfecha a una base social más heterogénea que la de su gran adversario.

Bastaría pues que una cuarta parte de ese 18% de liberales picara en el anzuelo de Sebastián para que el equilibrio entre los dos bloques se rompiera rotundamente en beneficio del PSOE. González lo consiguió nada menos que durante tres legislaturas y ahora va a intentarlo un Zapatero con ansias de mayoría absoluta. Si en nuestra entrevista de abril ya daba un primer paso al detectar y balizar un espacio de supuesta orfandad política -«Mucha gente echa de menos en España un partido de centro, aunque yo no estaré en él»-, ahora, con el llamamiento sin complejos de Sebastián, parece haber entrado en una fase más abiertamente electoralista.

Con una técnica muy de jefe de servicio de estudios, Sebastián presentó una serie de cuadros de power point sobre las virtudes liberalizadoras de la acción de Gobierno de su jefe, barriendo siempre para casa. Como digo, algunos de sus trucos resultaron tan patentes y burdos como el jactarse de que durante el primer bienio de Zapatero sólo ha cambiado el presidente de una gran empresa, mientras en los años de Aznar cambiaron nueve, obviando el dato decisivo de que fue el PP quien impulsó la privatización de todas ellas. Pero en general sus reflexiones sirvieron para poner de manifiesto que en materia social el centroderecha perdió grandes oportunidades -si el PP hubiera aprobado una buena ley de parejas de hecho, la reivindicación del matrimonio homosexual habría quedado vaciada de contenido- y que en materia económica el actual PSOE está asumiendo paulatinamente la fe en el mercado, atreviéndose incluso a afrontar la eterna asignatura pendiente de la reconversión de RTVE. Falta vigor en materia de reformas estructurales, pero la mera asunción de la ortodoxia fiscal por un Gobierno tan impredecible en otros ámbitos, tiene de por sí un valor indiscutible.

El recuerdo de los espectaculares avances de la política asistencial de los últimos años del PP completa una fotografía en la que las distancias ideológicas se han acortado notablemente, y lo que de verdad separa a los dos grandes partidos -broncas puntuales aparte- son los caminos por los que uno y otro pretenden llegar al mismo sitio. En mi opinión, Zapatero está profundamente equivocado al intentar defender el Estado constitucional y la paz mundial mediante constantes concesiones a quienes practican la violencia para intentar sustituir el presente orden imperfecto por modelos menos democráticos y más totalitarios. Sin embargo, aunque la temeridad e inconsistencia de su apuesta por el apaciguamiento terminarán quedando al descubierto, lo más probable es que a corto plazo su respaldo social se mantenga alto. Todos queremos que la paz nos salga gratis y muchos están dispuestos a creer en el milagro, hasta que la dura realidad les derribe del caballo y ponga en evidencia el estropicio.

Si hay tres cosas que caracterizan a los verdaderos liberales una es tener los pies en el suelo, otra sentir un fuerte apego por la Ley y las instituciones democráticas y la tercera exigir siempre al Gobierno claridad y transparencia en su conducta. De ahí que el sentido de la proporción, pero sobre todo el respeto a las formas que en definitiva moldean el sistema político, sean valores decisivos a la hora de intentar captar a ese electorado potencialmente fluctuante que ambas partes anhelan. El PP debe tener mucho cuidado en no pasarse de frenada en su acoso crítico a las transgresiones gubernamentales del espíritu y la letra de la ley durante el proceso de negociación con ETA -que Patxi López y sus 17 enanitos le hagan la ola a Otegi es ya suficientemente grave como para no tener que recurrir a la exageración de la rosa y la serpiente-, pero en cambio está situándose cada vez más acertadamente en el espacio exacto en el que empieza a germinar un gran debate nacional que, por su envergadura, marcará toda una época.

Me refiero, naturalmente, a las diversas actitudes que, en aproximada correspondencia con los tres primeros bloques ideológicos acotados por Miguel Sebastián, mantienen los españoles respecto a la investigación de la masacre del 11-M. Existe, sin duda, una primera y muy nutrida minoría compuesta por quienes creen -o quieren creer- a pies juntillas la versión del Gobierno, la Fiscalía, la Policía y el juez Del Olmo: lo hicieron los islamistas como protesta por el apoyo de Aznar a la guerra de Irak y punto. Una segunda minoría tampoco vacila en sus conclusiones: fue una conspiración en la que el Partido Socialista, ETA y el grupo Prisa -con el malvado Rubalcaba en el papel estelar- utilizaron de pantalla a los «pelanas de Lavapiés» para cambiar, no ya de Gobierno, sino de régimen. Y queda por fin el tercer grupo, que, por el contrario, no lo tiene nada claro, escucha con perplejidad los argumentos de ambos bandos y sigue con creciente pasión las revelaciones y los planteamientos siempre razonados de EL MUNDO. De lo que terminen pensando estos terceros españoles dependerá la percepción mayoritaria sobre este asunto y por lo tanto la interpretación final de la actual encrucijada de la Historia de España.

Pues bien, ésta que hoy termina ha sido la semana en la que el acueducto de la versión oficial de los hechos acreditados ha sufrido el hundimiento de algunas de sus arcadas clave. La suma de las declaraciones ante el juez del jefe de los Tedax y de su subordinada, la química responsable de los análisis de las muestras de explosivos, más la negativa del Parlamento a requerir explicaciones al ministro del Interior por las flagrantes contradicciones entre la nueva versión y lo manifestado ante la Comisión de Investigación han dejado todo el tinglado construido en torno a los explosivos del 11-M al borde del colapso.

Conozco a muchos ciudadanos con nombre y apellido que se han quedado atónitos: ahora resulta que después de la deflagración de una docena de bombas de más de 10 kilos de peso en tres estaciones diferentes de Madrid los máximos especialistas policiales en explosivos declaran que nunca se podrá saber cuál fue el tipo de dinamita utilizada en ninguna de ellas... Resulta inverosímil que una y otra vez, foco de explosión tras foco de explosión, se nos diga que había «componentes de la dinamita» sin poder especificar en ningún caso de cuáles se trataba. Como si alguien que encuentra «restos humanos» por doquier no pudiera determinar si lo descubierto es un cartílago, una víscera o un hueso.

Es tan absurda la explicación de Manzano de que cuando estaba hablando con toda concreción de lo que sucedió a partir de las 12.00 horas del 11-M, en realidad divagaba sobre los efectos de cualquier explosión y por eso mencionó erróneamente la nitroglicerina, que sólo ha servido para acentuar la sensación de que está escondiendo la evidencia debajo de la alfombra de las propias vías de la muerte. Sólo si en los análisis de los focos apareció esa sustancia -ajena a la Goma 2 ECO que tenían los islamistas- puede comprenderse que las agencias de noticias lo divulgaran a primera hora de la tarde del día de autos y Manzano lo corroborara cuatro meses después, sin ser consciente de su trascendencia.

Y si ya sólo queda el razonamiento deductivo para sostener que el explosivo tuvo que ser el mismo que se encontró en Leganés y se pretendió utilizar en el AVE -los que intentaron este atentado necesariamente debieron cometer el otro-, ¿quién podría objetar a que, correlativamente, tomáramos por mentirosos a Manzano y su ayudante en relación a la nitroglicerina, después de haberles pillado en una doble falsedad flagrante en relación a la metenamina?

Que nadie se me pierda porque lo de la metenamina es capital para demostrar el dolo, la intencionalidad aviesa con que, a juzgar por todos los indicios, el jefe de los Tedax trató de predeterminar el resultado de los análisis de los explosivos. No siendo tampoco un componente de la Goma 2 ECO, su detección tanto en los restos de papel parafinado, supuestamente encontrados en la Kangoo, como en la muestra patrón significativamente enviada para su cotejo al laboratorio, sólo se explica si ambas habían salido del mismo tarro, y éste había quedado, en efecto, contaminado de forma accidental durante su anterior manejo por los Tedax. Esto significaría, fíjense bien en ello, que nunca se habría encontrado resto alguno de explosivo en la Kangoo. Por eso los perros no olieron nada. Por eso los policías que examinaron el vehículo juran que estaba vacío.

Que alguien nos dé otra explicación alternativa. En las altas esferas del Ministerio del Interior se barajó, al parecer, la conveniencia de divulgar la hipótesis de que la contaminación se hubiera producido en el propio laboratorio, durante las pruebas de cromatografía que forman parte de los análisis. Es decir, que en el disolvente que se emplea o en la propia plancha hubieran quedado restos de metenamina de otras analíticas, como si el laboratorio de los Tedax fuera una especie de freiduría de mala muerte donde se utiliza el mismo aceite y la misma sartén tanto para la chistorra como para los calamares. Personas que han realizado durante años cientos de veces ese tipo de pruebas han asegurado a nuestro periódico que ni en el más rudimentario laboratorio del Africa Central sería creíble que sucediera algo así. Además, si la metenamina estaba en los fogones, ¿por qué sólo contaminó a esas muestras números 2 y 3 y no también a la muestra número 1, que resultó corresponder a uno de los dos únicos focos -vaya por Dios- en los que no se encontró resto alguno de explosivos?

En todo caso, cuando la trapisonda queda completamente en evidencia es cuando Manzano incluye también la metenamina entre los componentes de la Goma 2 ECO de la mochila de Vallecas con el obvio propósito de que todo encajara a la perfección. Cuando la Guardia Civil le hace ver ante el juez que eso es imposible, el jefe de los Tedax alega que se ha producido un error «mecanográfico». ¡Qué mecanógrafa tan rara la que tuvo ese día la ocurrencia de teclear una palabra tan especial como «metenamina» sin que nadie se la dictara o la pudiera copiar de ningún sitio!

El que el ministro del Interior no se haya desembarazado aún de un presunto sinvergüenza y probado incompetente como Manzano, pese a la demanda unánime de los sindicatos policiales, sólo puede obedecer a que entre ellos haya lazos inconfensables o, más probablemente, a que Rubalcaba trate de impedir que el gran público se entere del estado ruinoso en que ha quedado el sumario del 11-M tras la confesión de los teóricos máximos expertos de que ignoran lo que estalló en los trenes.

Nada tan insensato, por cierto, como el apremio con que la Fiscalía y el PSOE piden que se celebre cuanto antes el juicio, pues si esta desoladora realidad no se difunde antes, será durante la vista oral cuando todo el souflé se venga inevitablemente abajo. Y es que, de hecho, la Goma 2 ECO era -y hay que subrayar el tiempo verbal- la única pasarela consistente que vinculaba materialmente a los islamistas con los trenes. Si eso no se considera acreditado sólo quedarán los imprecisos reconocimientos de individuos cuyas fotos se habían difundido previamente por la prensa y un vídeo de reivindicación que en sí mismo no prueba nada. Todo lo demás -las reuniones del Mc Donalds, el viaje a Asturias, las tarjetas de los móviles, Morata, Mocejón, Leganés- demuestra que se hicieron con la Goma 2 ECO, que intentaron toscamente una bien gorda y que murieron de forma más que extraña. Pero no que fueran los autores -y menos por sí solos - de la masacre del 11-M.

Sinceramente, no podemos aceptar que en relación a una cuestión tan decisiva como qué fue lo que estalló en los trenes esa mañana terrible, el poder vuelva a decirnos lo mismo que Felipe González aseguró a la Cadena Ser un 1 de diciembre de 1987. La ridícula versión oficial es que «no existen pruebas». Pero, antes de permitir a sus colaboradores añadir el fatídico «ni existirán», más le valdría a Zapatero encargar una investigación exhaustiva de lo ocurrido hasta ahora a alguien de su estricta confianza, con buena cabeza y completamente ajeno a la cuestión. ¿Por qué no a Miguel Sebastián?




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LOS AGUJEROS NEGROS DEL 11-M / La investigación Cuando la nitroglicerina dinamita el sumario

 

23-07-06



LOS AGUJEROS NEGROS DEL 11-M / La investigación

Cuando la nitroglicerina dinamita el sumario


Por JAIME IGNACIO DEL BURGO

Jaime Ignacio del Burgo es doctor en Derecho y diputado del Partido Popular por Navarra. En este artículo da cuenta de las contradicciones que existen en la investigación sobre el tipo de explosivo que utilizaron los terroristas en los atentados del 11 de Marzo en Madrid. De las primeras informaciones que hablaban de Titadyne y, por consiguiente, de la autoría de ETA, pasando por las declaraciones ante la Comisión de Juan Jesús Sánchez Manzano, jefe de los Tedax, en las que menciona que en los restos de los focos de las explosiones se encontró nitroglicerina; para finalizar en el posterior desmentido del Ministerio del Interior, afirmando que Sánchez Manzano cometió un «error» al hablar de nitroglicerina en lugar de dinamita. También cita el misterioso informe pericial de los análisis químicos efectuados de los restos recogidos en los trenes y su posterior desaparición y de cómo esto va a afectar al sumario del juez Del Olmo.
(.../...)

Como es bien sabido, el bloque gubernamental en el Congreso de los Diputados se propuso como primera providencia en la Comisión de Investigación del 11-M demostrar que el Gobierno de Aznar había mentido a los españoles. Así que nuestra inicial tarea como comisionados del Grupo Popular fue tratar de conocer de forma exhaustiva cómo se produjo la investigación policial para determinar en qué medida la información facilitada por el Gobierno y, de manera singular, por el entonces ministro del Interior, Angel Acebes, se había ajustado a la verdad.

Recuérdese cómo hasta las 13.30 horas del día 11 de marzo, el Gobierno mantuvo silencio sobre la autoría del atentado, a diferencia de otros dirigentes políticos, incluidos el actual presidente del Gobierno y el lehendakari Ibarreche, que desde el primer momento atribuyeron a ETA la responsabilidad de la masacre.

Pues bien, cuando el ministro Acebes compareció ante los medios de comunicación para imputar a ETA la autoría del atentado, el Gobierno contaba con un concluyente informe del Centro Nacional de Inteligencia -que no dejó de apuntar a la banda terrorista durante los tres días siguientes- y la opinión de los principales responsables de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado en la reunión mantenida al mediodía en el Ministerio del Interior bajo la presidencia de Ignacio Astarloa, a la sazón secretario de Estado de Seguridad.


La comparecencia

En este cónclave policial se llegó a la conclusión, a la vista de los antecedentes examinados, de que con toda probabilidad ETA había cometido el terrible atentado. Cuando estaba a punto de levantarse la reunión, el subdirector general operativo de la Policía, Pedro Díaz Pintado, máximo funcionario policial del Ministerio del Interior, recibió una llamada desde la estación de Atocha del Comisario de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro Jaén. Los asistentes a la reunión constataron cómo el subdirector general repetía la palabra Titadyne y ya no tuvieron ninguna duda sobre la autoría. Hacía varios años que ETA había robado en Francia grandes cantidades de esta clase de dinamita y la utilizaba cuando no hacía uso de la cloratita, un explosivo de fabricación casera.

El día 7 de julio de 2004 compareció ante la Comisión Juan Jesús Sánchez Manzano, jefe de los Tedax, es decir, del servicio de desactivación de explosivos de la Policía. En su exposición inicial, Sánchez Manzano relató cómo sobre las 14.00 horas se obtuvieron los primeros datos fiables de los restos hallados en el lugar de las explosiones.

«El primer resultado fiable que da es que es dinamita». Mi primera pregunta al compareciente fue que aclarase por qué el subdirector general operativo de la Policía había informado a la cúpula policial reunida en el ministerio en torno a las 12.30 horas que el explosivo utilizado había sido Titadyne.

Sánchez Manzano afirmó no tener ni idea de cómo Díaz-Pintado había llegado a semejante conclusión, pues su unidad sólo tuvo constancia de que el explosivo utilizado había sido dinamita a secas, sin especificar ninguna marca o clase, en torno a las 14.00 horas.

Explicó cómo los Tedax actuaban en estos casos con el máximo rigor, pues de lo contrario su credibilidad se derrumbaría. Y añadió: «He dicho que los restos de los focos de las explosiones llegan a la unidad a las 12.30 horas; se inicia su análisis y se obtienen los primeros resultados en torno a las 14.00 horas. Tampoco le sé precisar ahora exactamente a qué hora pudo ser cuando se obtuvieron los primeros resultados fiables sobre los que ya se puede pronunciar el jefe de la unidad o cualquier especialista, porque si no, no lo hacen».

Sánchez Manzano aclara de forma contundente: «Ahí el resultado que se obtiene es que es dinamita, sin poder precisar la clase comercial de dinamita. Esto es así, porque cuando se produce la explosión, la alta combustión destruye todos los componentes de los explosivos. En algunos casos, no en todos, cuando se hace el análisis de los restos del foco de la explosión logramos encontrar restos de nitroglicerina, y la nitroglicerina es el componente de todas las dinamitas. Como no podemos hallar más componentes, no podemos saber la clase comercial de la dinamita».

Y concluyó: «Ni yo, ni mi especialidad, ni ningún miembro de mi especialidad dijo la palabra Titadyne; se dijo que era dinamita en torno a las 14.00 horas de acuerdo con los resultados del laboratorio, y se le comunica personalmente al comisario de Seguridad Ciudadana que, en la cadena de mando y en mi caso es mi superior inmediato, y además delante de la inspectora responsable del laboratorio».

En respuesta a otras de mis preguntas, Sánchez Manzano señaló que hasta que no conocieron el resultado del análisis del minúsculo culote de explosivo encontrado en la furgoneta de Alcalá de Henares y se analizó el contenido de la famosa mochila decimotercera aparecida en la Comisaría de Vallecas en la madrugada del día 12 de marzo, no se llegó a la conclusión de que el explosivo supuestamente utilizado en los trenes había sido Goma 2 ECO, de fabricación española.

Posteriormente, vuelve a ratificar lo dicho durante mi interrogatorio a preguntas de los comisionados Gaspar Llamazares y José Antonio Labordeta. A éste último le responde lo siguiente: «A las 14.00 horas, como son muestras obtenidas en los restos que ha dejado la explosión, lo único que se puede averiguar es que es dinamita, porque lo único que se puede encontrar es nitroglicerina, que es el componente común de todas las dinamitas; con independencia de la clase comercial que sea, siempre tienen ese componente".

El día 26 de abril de 2004, después de la investidura de José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno, Sánchez Manzano remitió al juez Del Olmo un informe sobre los explosivos que el titular del Juzgado número 6 de la Audiencia Nacional reflejó en un auto de 18 de junio de 2004.

Lo importante del Titadyne

En él se afirma que las analíticas efectuadas del culote de la furgoneta de Alcalá y del explosivo hallado en la decimotercera mochila de Vallecas, revelan que se trataba de dinamita Goma 2 ECO por estar compuestas de nitrocelulosa, nitroglicol, nitrato amónico, ftlato de dibutilo, metenamina y carbonato cálcico.

Como aclaración, decir que la aparición de la Metenamina es uno de los puntos oscuros de toda esta historia, pues la Goma 2 ECO no contiene tal sustancia y hasta el momento no se ha proporcionado una explicación convincente de esta anomalía quedando en entredicho la profesionalidad del jefe de los Tedax.

Respecto a los restos recogidos en los focos de las explosiones, el informe de Sánchez Manzano es taxativo: «En cuanto al resto de los artefactos que explosionaron (bien directamente en la acción terrorista, o tras su neutralización), en las analíticas efectuadas a muestras recogidas al efecto, se detectó la presencia de componentes habituales de la dinamita (a dicho informe -se refiere al del 26 de abril de 2004- se adjunta informe pericial de los análisis químicos efectuados)».

Más adelante, el auto del juez Del Olmo vuelve a referirse a los ensayos analíticos de las muestras recogidas por los funcionarios de los Tedax en el lugar donde se produjeron las explosiones y que tuvieron el siguiente resultado: «Estación de Atocha (focos número 1, 2, 3 y 4, en todos ellos presencia de componentes de dinamita, correspondiendo el foco número 1 al artefacto desactivado por los Tedax); Estación de Santa Eugenia (foco único; presencia de componentes de dinamita); Estación de El Pozo (focos número 1, 2 y 3; el número 1 se corresponde con artefacto desactivado por los Tedax, componentes habituales de dinamita; el número 2, componentes de dinamita; el número 3, no se detecta la presencia de ninguna sustancia digna de mención; y Calle de Téllez (focos número 1, 2, 3 y 4; en los focos número 1, 3 y 4, componentes de dinamita, en el foco número 2 no se detecta la presencia de ninguna sustancia digna de mención)».

Lo primero que llama la atención es que el juez Del Olmo dejó constancia de que existía un informe pericial de los análisis químicos efectuados de los restos recogidos en los focos de explosión de los trenes. Sin embargo, como veremos más adelante, este informe ha desaparecido.

Por otra parte, a tenor de las explicaciones proporcionadas por Sánchez Manzano a la Comisión del 11-M, habría que concluir que se habían encontrado restos de nitroglicerina, por ser -según él- el componente habitual de todas las dinamitas.

Y así quedó la cosa. Pero hete aquí que, gracias a las investigaciones de EL MUNDO, hemos sabido hace unos días que la nitroglicerina es un componente de la Titadyne, pero no aparece en la Goma 2 ECO por estar sustituida por una sustancia denominada nitroglicol.

El asunto no es baladí, pues, si lo encontrado en los focos de las explosiones de los trenes era nitroglicerina, en tal caso el explosivo utilizado por los terroristas no habría sido Goma 2 ECO sino Titadyne. En consecuencia, la nitroglicerina habría dinamitado el sumario del 11-M, pues todo él se basa en la imputación a la célula de Lavapiés de haber perpetrado el atentado con la dinamita Goma 2 Eco adquirida al asturiano Emilio Suárez Trashorras, previamente robada en la Mina Conchita perteneciente a la empresa Caolines de Merillés.

La reacción del Gobierno

Ante esta inesperada revelación producida tras el cierre del sumario por el juez Del Olmo -el 6 de julio de 2006-, donde el magistrado no puede precisar qué tipo de explosivo utilizaron los terroristas, el Gobierno se vio obligado a reaccionar.

Primero fue la Fiscalía de la Audiencia Nacional. El 11 de julio publicó una nota en la que, tras ratificar que el explosivo utilizado fue Goma 2 ECO, se afirma que «no existe ningún dato, indicio o prueba, directa o indirecta, en la causa penal que avale la afirmación de que había nitroglicerina en los restos de las explosiones que se produjeron en los trenes».

Después fue el propio Ministerio del Interior quien calificó de «error» la declaración de Sánchez Manzano ante la Comisión del 11-M, porque lo único que quería era transmitir la idea de que en ocasiones quedan restos de nitroglicerina que permiten concluir que se ha empleado algún tipo de dinamita, aunque esto no sucediera en el 11-M.

Sánchez Manzano -concluyó el Ministerio- dijo nitroglicerina cuando en realidad lo que quería decir era dinamita. Y Pérez Rubalcaba, ante semejante pifia del mando policial, se quedó tan ancho.

También el juez Del Olmo tomó cartas en el asunto. Abrió una pieza separada del sumario y el pasado lunes, 17 de julio, tomó declaración a Sánchez Manzano. Éste ratificó la versión del Ministerio del Interior y declaró que se equivocó al hablar de nitroglicerina, pues él es experto en desactivar explosivos pero no en explosivos.

Al día siguiente compareció la inspectora jefe del Laboratorio Químico-Toxicológico del Servicio Central de Análisis Científicos de la Policía. Declaró ante el juez que no pudo realizar un «análisis cuantitativo» de los restos hallados en los trenes, pues sólo se trataba de «impregnaciones». Entregó al magistrado una copia del único informe que dice haber realizado aquel día elaborado a media tarde, después de conocer el contenido de la furgoneta de Alcalá.

En él se relata cómo su laboratorio analizó tres muestras proporcionadas por los Tedax: la primera, de cuatro gramos, que contenía un polvo de color rosáceo, procedente de los trenes; la segunda, de dos gramos, era una sustancia blanquecina encontrada en la furgoneta de Alcalá y la tercera, de tres gramos, procedente de las muestras-patrón que tiene la Policía para realizar los cotejos.

Los peritos realizaron los análisis y concluyeron que la muestra encontrada en los trenes no era más que polvo de los extintores utilizados por los bomberos en los trenes. Así que de nitroglicerina -componente de la Titadyne-, nada de nada.

Después de este relato de hechos procede formular algunas consideraciones. No es creíble la versión del error de Sánchez Manzano ante la Comisión. Lo cierto es que al jefe de los Tedax y al comisario de Seguridad Ciudadana, que esperaban ansiosos el resultado de los análisis, la inspectora jefe del laboratorio en torno a las 14.00 horas del día 11 de marzo les dijo que era dinamita, información que Santiago Cuadro transmitió de inmediato a Diaz Pintado.

Sánchez Manzano puede no ser un experto en explosivos, pero su relato ante la Comisión fue fruto de su experiencia profesional y de su intensa vivencia personal del día 11 de marzo. Ante la Comisión no se inventó nada, dijo simplemente la conclusión a la que había llegado después de hablar con la inspectora jefe.

De esa conversación, Sánchez Manzano obtuvo la convicción de que era dinamita porque se habían encontrado restos de nitroglicerina. Nadie se había dado cuenta todavía de que en la fabricación de la Goma 2 ECO ya no se utiliza nitroglicerina por tratarse de una sustancia muy inestable y, por tanto, peligrosa.

La unidad de Sánchez Manzano sabía perfectamente que cuando ETA utilizaba Titadyne aparecían restos de nitroglicerina. Por otra parte, Sánchez Manzano, cuando compareció ante la Comisión Parlamentaria, conocía que en el auto del juez Del Olmo de 18 de junio de 2004 se detallaba cómo en el análisis de los restos obtenidos en los focos de las explosiones se habían detectado los componentes habituales de la dinamita y por eso se refirió a la nitroglicerina, de acuerdo con el razonamiento que expuso en el Congreso.

Componente de la dinamita

La declaración de la inspectora jefe del laboratorio de la Policía tampoco se tiene en pie. Porque el juez Del Olmo dice en su auto de 18 de junio de 2004 que junto al informe remitido por el jefe de los Tedax, fechado el 26 de abril de 2004, se adjunta el realizado en la mañana del día 11 de marzo por la referida inspectora jefe donde se dictamina que en los restos hallados en la mayoría de los focos de explosión de los trenes, se detectaron los componentes habituales en la dinamita.

La inspectora ha declarado al juez que el Laboratorio Químico-Toxicológico del Servicio Central de Análisis Científicos de la Policía analizó cuatro gramos de sustancias encontradas en los focos de las explosiones que resultaron ser polvo de los extintores de los bomberos.

De ser esto cierto, ¿en qué se basó para informar a las 14.00 horas del día 11 de marzo tanto al jefe de los Tedax como al comisario jefe de la Seguridad Ciudadana que el explosivo utilizado por los terroristas era dinamita? ¿Cómo es posible que si sólo le llevaron impregnaciones y no pudo hacer otra cosa porque todo se destruye en las explosiones, el auto del juez Del Olmo de 18 de junio de 2004 hiciera un relato tan pormenorizado del análisis de los restos encontrados confirmando que en la mayoría de los casos se detectaban los componentes habituales de la dinamita?

No es creíble que Sánchez Manzano se equivocara al hablar de la nitroglicerina, pues de ser así todo su relato ante la Comisión carecería de sentido. Resulta bochornoso que Sánchez Manzano arruine su profesionalidad para salvar la cara al Gobierno socialista atribuyéndose un inexistente error que de haberse producido sólo revelaría su absoluta incompetencia. Mentir ante la Comisión de Investigación es un delito, pero casi peor es hacer el ridículo ante ella.

No es creíble tampoco que la inspectora jefe del laboratorio de los Tedax sostenga ahora que sólo detectó polvo procedente de los extintores de los bomberos, pues en tal caso su dictamen de urgencia de las dos de la tarde del día 11 sosteniendo que en el atentado se había utilizado dinamita, formulada pasadas14 horas carecería de base alguna, del mismo modo que el informe de los Tedax del 26 de abril de 2004, donde se refiere con todo detalle el resultado del análisis de los restos encontrados en los focos de las explosiones sería una gran mentira.

Veremos qué resulta finalmente de la pieza separada abierta por el juez Del Olmo. Me temo que como en ocasiones anteriores se limite a dejar constancia, sin ninguna valoración crítica, de los testimonios de los mandos policiales.

Por cierto, esta iniciativa del juez se ha realizado sin presencia de las partes, lo que podría conducir a la nulidad de actuaciones por tratarse de un asunto directamente relacionado con el núcleo esencial del proceso.

Lo dicho, la nitroglicerina ha dinamitado el sumario del 11-M.


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