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18.9.07

 

Rachid Aglif, colaborador de 'El Chino', volvió a España después de los atentados del 11-M

 

18-09-07



JUICIO POR UNA MASACRE / La investigación

Rachid Aglif, colaborador de 'El Chino', volvió a España después de los atentados del 11-M

'El Conejo', para el que la fiscal solicita una pena de 21 años de cárcel, estaba en Marruecos y regresó a nuestro país, a pesar de que le advirtieron que estaban deteniendo a sus amigos y conocidos

ANTONIO RUBIO

MADRID.- Rachid Aglif, marroquí, presunto colaborador de la banda terrorista que llevó a cabo los atentados del 11-M y para el que la fiscal Olga Sánchez ha solicitado una pena de 21 años de prisión, se encontraba en su país poco después de los sucesos y, sorprendentemente, volvió a España. Aglif llegó a Madrid después del 23 de marzo de 2004, cuando ya se habían llevado a cabo las detenciones de su amigo Rafá Zouhier y de Jamal Zougam, entre otros.

Este hecho nunca fue reflejado en el transcurso de la vista oral del 11-M por ninguna de las partes y su abogado, el griego Andreas Chalaris, no lo utilizó como argumento de defensa en sus conclusiones finales.
(.../...)

Aglif, más conocido por el alias o sobrenombre de El Conejo, recibió, después de los atentados, la recomendación de que no volviera a España a través de un amigo, pero su respuesta fue clara y contundente: «Tengo asuntos que resolver». Es decir, Rachid Aglif regresó desde Marruecos a España a pesar de que ya habían arrestado en Madrid a algunos de sus amigos y conocidos por los sucesos del 11-M.

Así consta en un documento interno de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que por aquella época dirigía el coronel Félix Hernando. La nota informativa de la UCO que relata estos hechos está fechada el «23-03-04» y en el apartado Asunto dice: «Ampliando obtención de información relacionado con el atentado del 11-M».

La fuente 'A-1'

La valoración que los hombres del coronel Félix Hernando otorgan a la información recabada sobre El Conejo es de A-1, la máxima que en los servicios de información españoles se puede dar a una confidencia.

La fuente utilizada por la UCO afirma, y así queda reflejado en la nota interna, que «Rachid El Conejo actualmente se encuentra en Marruecos, a donde viajó tras el atentado». El informador, con calificación A-1, aclara: «En estos días ha establecido varias llamadas con Carlitos, alias con el que se conoce a un magrebí detenido por la Comandancia de Madrid en la operación Segurata (armas), con domicilio en La Moraleja».

El alias de Carlitos, según ha podido saber EL MUNDO, se corresponde con el nombre real de Carlos B. B., de origen marroquí, que vivía, efectivamente, en la zona residencial de La Moraleja, en casa de un importante y acaudalado empresario madrileño. Carlitos figuró como imputado en la primera fase de la instrucción del 11-M que realizó el magistrado Juan del Olmo.

La operación Segurata, a la que hace referencia la nota interna de la UCO, se llevó a cabo en febrero de 2002 y está relacionada con la venta de armas cortas a porteros de discotecas de Madrid capital y sus alrededores. En esa operación, que finalmente terminó llamándose Hierro, se detectó que las armas procedían de Portugal y fue asesinado un ciudadano rumano.

Hay que recordar que Rachid Aglif, según la fiscal Olga Sánchez, era el lugarteniente de Jamal Ahmidan, El Chino, y estuvo presente en una reunión en un restaurante McDonald's de Carabanchel (Madrid) que se produjo a finales de octubre de 2003 y donde se trató del tema de los explosivos que luego se emplearon en el 11-M.

En aquel encuentro, según reconoció el propio Aglif, estaban presentes Rafá Zouhier, El Chino, Suárez Trashorras y su mujer, Carmen Toro. El Conejo siempre ha mantenido que en aquella reunión sólo se habló de una compraventa de hachís y nunca de explosivos.

En el tercer párrafo de la nota informativa de la UCO se recoge: «Rachid le comentó a Carlitos que en los próximos días quiere volver a España». Se refiere, por la fecha de la nota, a los días posteriores al 23 de marzo de 2004. En el mismo párrafo se aclara que «éste le aconseja [en clara referencia a Carlitos] que no lo haga» y le recuerda que «hay varios conocidos detenidos».

Rachid Aglif, siempre según la nota de la UCO, hace caso omiso de las recomendaciones de su amigo y le responde que tiene «asuntos que resolver».

EL MUNDO no ha podido determinar la fecha exacta en la que El Conejo regresó definitivamente a España, pero su detención y posterior encarcelamiento se produjeron en Madrid el 6 de abril de 2004, tres días después de que Jamal Ahmidan y seis terroristas más se quitaran la vida en el piso de Leganés.

Este periódico reveló el pasado día 2 de julio que Rachid Aglif colaboró con la Policía con posterioridad a los sucesos del 11-M, exactamente el 2 de abril de 2004. El Conejo, al parecer, adeudaba a El Chino una importante cantidad de dinero por un tema relacionado con las drogas y los agentes de la UCIE (Unidad Central de Información Exterior) se prestaron a financiar su deuda a cambio de que facilitara el paradero de El Chino.

La UCAO (Unidad Central Operativa), que depende de la Comisaría General de Información, se desplazó hasta la carnicería árabe que Aglif tenía en el barrio madrileño de Lavapiés y colocó en una bolsa un dispositivo de seguimiento. A la cita no acudió El Chino, sino Rifaat Anouar, que lo hizo en su nombre. Cuando El Conejo le ofreció la bolsa con el dinero y varios kilos de cordero, el intermediario de Jamal Ahmidan sacó su contenido y lo puso en otra bolsa que él llevaba.

Ayudante de la Policía

La Policía, ante posibles imprevistos, colocó a un hombre de confianza de El Conejo fuera de la tienda para que siguiera a El Chino o a quien viniera en su nombre. De ese trabajo se ocupó Hicham Rousafi, persona cercana a Rachid Aglif, que siguió al enlace de Jamal Ahmidan hasta la estación de Cercanías de Zarzaquemada y, más tarde, hasta los alrededores de la calle de Carmen Martín Gaite de Leganés. Allí, un día después, se suicidaron siete terroristas islamistas, incluido El Chino.

EL MUNDO ha podido saber que Aglif también trabajó y tenía relaciones de amistad con Mario Gascón, un colaborador de la UCO que estaba citado como testigo en el juicio del 11-M.

Este periódico reveló ayer que Gascón huyó de España y no declaró en la vista oral porque «la Guardia Civil» le «quería picar el pasaporte». Gascón, que se encuentra en paradero desconocido, también denunció en este diario que «el capitán Paco [uno de los jefes de la UCO] sacó una pistola», se la «puso en el pecho» y le dijo que se «callara».

Hay que recordar que Gascón fue el hombre que puso en contacto al marroquí Rafá Zouhier con el entonces alférez Víctor, de la UCO. Gascón también fue la persona que recibió instrucciones de los agentes de la Guardia Civil para que convenciera a Zouhier de que tenía que desaparecer de España tras los atentados del 11-M y de que tenía que olvidarse del tema de los explosivos.

La respuesta de Zouhier a la invitación y sugerencia de Gascón y de los agentes de la UCO para que se esfumara y no se convirtiera en testigo negativo fue contundente y directa: «Yo no he hecho nada y no tengo por qué huir». Rachid Aglif, también amigo de Gascón y Zouhier, tomó la misma determinación: volver a España porque supuestamente no tenía nada que ocultar y, además, tenía «asuntos que resolver».

En la nota interna de la UCO, que informa sobre la situación de Rachid Aglif y que está fechada el 23 de marzo de 2004, se aporta el teléfono móvil de Carlitos -Carlos B. B.-, el amigo de Aglif y de Gascón. Se da la circunstancia de que en estos momentos tanto Carlitos como Gascón se encuentran fuera de España y oficialmente en paradero desconocido.

La Guardia Civil visitó a 'El Conejo' en la cárcel tras su detención

MADRID.- Tras la detención y posterior encarcelamiento de los presuntos terroristas que participaron en los atentados del 11-M, la UCO se dedicó a visitar en las cárceles a algunos de ellos, incluido Rachid Aglif, el supuesto lugarteniente de El Chino.

En un informe elaborado por la Jefatura del Servicio de Información-Unidad Central Especial de la Guardia Civil, fechado en julio de 2004, se indica que agentes de la Unidad han visitado en la cárcel, entre otros, a Rachid Aglif. Las visitas o encuentros entre los agentes de la Guardia Civil y El Conejo se produjeron en dos ocasiones.

La primera de ellas tuvo lugar, según consta en el informe al que ha tenido acceso EL MUNDO, el 9 de abril de 2004 en el centro penitenciario de Soto del Real (Madrid), exactamente tres días después de la detención del presunto lugarteniente de Jamal Ahmidan.

El documento de la UCE (Unidad Central Especial) refleja: «Esta entrevista fue solicitada y autorizada con la voluntad expresa del interno [se refieren a Rachid Aglif] para su celebración». Y continúa la nota: «El sujeto de la entrevista fue indagaciones sobre las armas, explosivos y personas implicadas». La segunda de las visitas se produjo el 15 de abril, pocos días después de la primera.

Hay que recordar que el 9 y el 14 de abril, según consta en ese mismo documento, los agentes de la Guardia Civil también visitaron al confidente de la UCO Rafá Zouhier. El marroquí denunció posteriormente que fue presionado y amenazado de muerte por los agentes para que no dijera nada sobre los explosivos (ver EL MUNDO del 31 de mayo de 2004).

Rachid Aglif, El Conejo, y su abogado, Andreas Chalaris, nunca expresaron, ni manifestaron en la vista oral del 11-M, que el supuesto lugarteniente de El Chino recibiera en la cárcel la visita de unos agentes especiales de la Guardia Civil.

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17.9.07

 

Un testigo clave del 11-M dice que la UCO le amenazó de muerte si hablaba

 

17-09-07



EL HUIDO MARIO GASCON CAPTO A ZOUHIER COMO CONFIDENTE Y SE RELACIONO CON 'EL CHINO'

Un testigo clave del 11-M dice que la UCO le amenazó de muerte si hablaba


ANTONIO RUBIO

MADRID.- Se llama Mario Gascón, dice que fue fraile mercedario y que conoció personalmente a Jamal Ahmidan, El Chino, supuesto jefe de la célula del 11-M. También actuó de enlace entre la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) y los confidentes que ese grupo tenía infiltrados en la célula islamista que llevó a cabo los atentados de Madrid. Pero lo más significativo de todo es que Mario Gascón fue citado como testigo por el tribunal del 11-M, aunque huyó de España y nunca acudió a la llamada judicial. «La Guardia Civil me quería picar el pasaporte», explica.


EL MUNDO ha localizado fuera de España a Mario Gascón, ex colaborador de la UCO, que se ha convertido en un auténtico testigo de cargo. «Me fui de España y no pienso volver hasta que no tenga unas garantías de seguridad, porque a mí me quería picar el pasaporte la Guardia Civil», afirma. En el argot de la delincuencia y los bajos fondos, el concepto picar el pasaporte o el billete significa que te van a matar o estás condenado a muerte.
(.../...)

Gascón fue durante varios años colaborador de la Unidad Central Operativa, cobraba unos 4.000 euros mensuales por sus servicios de confidente y fue quien convenció al marroquí Rafá Zouhier para que trabajara para los agentes del Instituto Armado: «Tras los atentados del 11-M, los agentes de la UCO [se refiere al capitán Paco, al alférez Víctor y al guardia Rafa] vienen a verme a mi casa. Después nos fuimos a una pizzería y allí empezaron a hablarme del atentado, de Zouhier. Y en un momento determinado yo les dije: 'Pero si esto ya se sabía, lo de los explosivos'».

Y a partir de ese momento, siempre según el propio Mario Gascón, el capitán Paco se alteró: «Sacó una pistola, me la puso en el pecho y me dijo: 'Tú eres un maricón y lo que tienes que hacer es callarte, y esto déjalo que ya es cosa nuestra'».

Mario Gascón, que entre otras muchas cosas ha sido colaborador-confidente de las Fuerzas de Seguridad del Estado y director de discotecas, se encuentra en la actualidad en situación de ser localizado, porque nunca respondió a las citaciones judiciales. La localización es un grado menor al de busca y captura.

Gascón, amigo de Rafá Zouhier, Rachid Aglif, alias El Conejo, y Jamal Ahmidan, El Chino, entre otros acusados del 11-M, está dispuesto a volver a España y contar todo lo que sabe. «Quiero quitarme esta mierda de encima y que salga el sol por donde salga, pero necesito garantías, seguridad», dice.

Mario Gascón, que según ha relatado a este periódico tuvo que soportar desde el extranjero las presiones y amenazas que realizaron contra su familia, está convencido de que «a la UCO lo que menos le interesa es que hable y cuente toda la verdad».

Tras la comida con los agentes de la UCO, el ex fraile mercedario recibió el encargo de comunicarle a Rafá Zouhier que desapareciera de España, que se esfumara durante un tiempo. El marroquí no atendió a los avisos de su amigo y protector y se quedó aquí. Posteriormente fue detenido -el 20 de marzo de 2004-, imputado, y en la actualidad espera en la cárcel de Puerto Real (Cádiz) la sentencia del tribunal del 11-M.

Al parecer, Mario Gascón también recibió los mismos consejos que él transmitió a Zouhier. En esta ocasión sí puso tierra de por medio. El tribunal del 11-M tenía prevista la declaración del colaborador de la UCO a lo largo del mes de abril este año, pero para esa fecha Gascón ya estaba fuera de Madrid.

Se da la circunstancia de que el 19 de julio de 2004, cuatro meses después de los atentados del 11-M, la Dirección General de la Guardia Civil emitió una nota informativa con la calificación de confidencial que, en el apartado asunto, indicaba: «Informando sobre la entrevista con el titular del JCI 6», en referencia al Juzgado Central de Instrucción número 6, del que es titular el magistrado Juan del Olmo.

Los mismos agentes

En el texto de esa nota informativa se reflejaba que se «entrega la contestación a la resolución dictada por S.Sª. con fecha 15 de julio, en la que se solicitaba si Mario Gascón Armada era confidente de la Guardia Civil y su paradero actual». El documento confidencial de la Guardia Civil terminaba con la siguiente apreciación: «El juez señaló que el compareciente [en referencia a Mario Gascón] podría acogerse a los beneficios de la Ley de Protección de Peritos y Testigos».

Gascón recuerda cómo fue aquel momento, el 23 de julio de 2004, en que tuvo que comparecer ante la justicia: «Me llevaron ante el juez los agentes de la Guardia Civil que con anterioridad me estuvieron amenazando con una pistola en el pecho».

«Cuando declaré ante el juez Del Olmo y la fiscal Olga Sánchez me sentí presionado. Hubo un momento en que les dije: '¿Yo aquí cómo estoy, en calidad de imputado o en calidad de qué?'» añade el ex jefe de discotecas.

El ex confidente de la Guardia Civil también reconoce que solicitó al juez y la fiscal que le dieran la categoría de testigo protegido, pero que no tiene constancia de que se la concedieran. «La próxima vez que esté delante de un juez declararé toda la verdad, pero quiero hacerlo como testigo protegido», dice.

Durante aquella declaración de Gascón ante el magistrado de la Audiencia Nacional se produjo un hecho entre anecdótico y surrealista que él cuenta de la siguiente manera: «Cuando Juan del Olmo se enteró que había sido fraile mercedario, me hizo una broma y me dijo que lo que tenía que hacer era olvidarme de todo e irme al convento de nuevo».

Una carta con todo

Mario Gascón, a pesar de los cientos de kilómetros que en la actualidad median entre él y sus ex amigos de la UCO, sigue teniendo miedo y no acaba de tirar de la manta. Gascón apunta hechos, circunstancias y guarda la mayoría de sus secretos para cuando vuelva a España: «Mi abogado tiene una carta. Los de la UCO querían que no hablara, que me callara, pero yo los conozco muy bien y sé cómo es la trama». El ex fraile mercedario no quiere aclarar si se refiere al 11-M en general, al tema de los explosivos o a las relaciones de los presuntos terroristas islamistas con las Fuerzas de Seguridad del Estado.

Gascón reconoció a EL MUNDO, mediante conversación telefónica, su relación con el supuesto jefe de la célula terrorista. «Yo no sólo tenía relación con Rafá Zouhier y Rachid Aglif, El Conejo, también la tenía con Jamal Ahmidan, El Chino. A ése lo conocí en el año 2000 en Ceuta, cuando pasaba hachís e inmigrantes de Marruecos a España».

Los contactos entre el ex fraile, ex jefe de discoteca y ex colaborador de la UCO con el supuesto jefe del comando terrorista que se suicidó el 3 de abril de 2004 en un piso de Leganés se fue incrementado con el tiempo: «En Madrid volví a reencontrarme con El Chino en los ambientes nocturnos, en la noche de Madrid. Jamal Ahmidan nunca ha sido un islamista. A él le gustaba el hachís, el dinerito y la buena vida. Era un delincuente que fue a más».

Y, por último, Mario Gascón reconoce que trabajaba para la UCO y que los agentes con los que más relación tenía y con quien más trabajaba «eran Rafa y Víctor». Rafa, según ha podido saber este periódico, es un número de la Guardia Civil cuyo auténtico nombre es Mariano. Víctor, que durante el 11-M tenía el rango de alférez y que posteriormente fue ascendido a teniente, se llama Jaime. Los dos agentes, siempre según Gascón, actuaban con la supervisión directa del capitán Paco: «Víctor siempre necesitaba el visto bueno del capitán Paco. Víctor es un buen agente al que han manipulado».

De fraile mercedario a confidente

La evolución profesional y personal de Mario Gascón en los últimos años ha sido significativa e importante. Comenzó su relación con la delincuencia como fraile mercedario en la cárcel de Barcelona. Allí, según él, ayudaba a los internos a su reinserción social.

Con el tiempo, Gascón abandonó los hábitos de fraile, se trasladó a Madrid y se convirtió en gerente y director de discotecas. También estuvo, según reconoce él mismo, por Marruecos, conociendo el mundo del hachís, y allí se encontró con el marroquí Jamal Ahmidan 'El Chino'.

Se da la circunstancia que la Orden Real y Militar de Nuestra Señora de la Merced de la Redención de los Cautivos, más conocida como los Mercedarios fue fundada en 1218 para «la redención de los cristianos cautivos de los musulmanes». Gascón no puede negar que su relación con los musulmanes fue intensa y que se convirtió en amigo y confidente, entre otros, de Rafá Zouhier, Rachid Aglif, 'El Conejo' y Jamal Ahmidan, 'El Chino'.

Durante los últimos años, Gascón ha vivido en un mundo de lujo y placer, todo lo contrario a lo que exige a sus miembros la orden de los Mercedarios. Los mercedarios tienen cuatro votos: «Pobreza, castidad, obediencia y estar dispuesto a entregarse como rehenes y dar la vida si fuese necesario por el cautivo en peligro de perder su fe».

La orden de los Mercedarios también se dedicó a la evangelización de los territorios más alejados de España, entre ellos la Patagonia argentina y Chile. Mario Gascón está dispuesto a volver a España, pero no está convencido, todavía, de que tenga que «dar su vida» en favor de la verdad del 11-M.

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OTRA PRUEBA DE LO MUCHO, Y TERRIBLE, QUE QUEDA POR AVERIGUAR DEL 11-M

 

17-09-07



Editorial

OTRA PRUEBA DE LO MUCHO, Y TERRIBLE, QUE QUEDA POR AVERIGUAR DEL 11-M


El ministro de Justicia Fernández Bermejo sacaba pecho hace unos días en pro de la versión oficial del 11-M, poco menos que clamando anticipadamente victoria y advirtiendo que muy pronto la opinión pública tendría que optar «entre la sentencia y la teoría de la conspiración». En sentido estricto esto es una memez a la altura del personaje, pues sea cual sea la sentencia su relato de hechos probados recogerá que una serie de personas «conspiraron» para cometer los atentados. Pero también en el sentido más amplio de la disyuntiva Bermejo patina porque, tal y como hoy vuelve a demostrar EL MUNDO, la sentencia no podrá resolver aspectos esenciales de esa «conspiración» por la sencilla razón de que la instrucción no ha proporcionado al tribunal los elementos de juicio necesarios.

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El último botón de muestra son las manifestaciones a nuestro periódico desde su remoto escondite de Mario Gascón, durante muchos años colaborador en nómina de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. Con la elocuencia propia de su argot, Gascón asegura que no acudió al juicio oral del 11-M, pese a haber sido citado como testigo, porque «la Guardia Civil me quería picar el pasaporte». Y relata como el capitán Paco, estrecho colaborador del, más que turbio, tenebroso coronel Hernando le puso «una pistola en el pecho» y le instó a guardar silencio cuando tras el 11-M alegó que hacía tiempo que Zouhier había avisado sobre la trama de los explosivos.

Gascón sabía de lo que hablaba porque era quien había introducido a Zouhier en la UCO y además tenía relación con el propio Jamal Ahmidan El Chino de quien, por cierto, dice que «nunca fue un islamista». ¿Es una simple, aunque fatalmente trágica, negligencia lo que la UCO quiere ocultar al obligar a Gascón a mantener la boca cerrada o se trata de algo infinitamente más grave en la línea de la famosa metáfora del darle hilo a la cometa? Es evidente que aclarar este interrogante será una necesidad pública especialmente si la sentencia considera que la masacre se cometió con explosivos llegados de Asturias y con algún tipo de intervención de Zouhier.

Obviamente nada de lo que pueda decir ya Mario Gascón influirá en la sentencia sobre la que aún delibera el tribunal. Su testimonio sí que podría ser tenido en cuenta en nuevas causas que sean fruto de esa sentencia o en las propias diligencias que sobre distintos flecos del sumario instruye todavía Del Olmo. El problema es que la actitud de este último queda de nuevo retratada en el recuerdo que tiene Gascón del día en que, bajo la tutela de la UCO y fiel a sus consignas, compareció ante su juzgado. Al enterarse de que en una fase anterior de su azarosa vida este singular ciudadano había sido fraile mercedario, Del Olmo le dijo que se «olvidara de todo» y se «volviera al convento». ¡Cuánto habría salido ganando la causa de la búsqueda de la verdad del 11-M si hubiera sido el propio juez instructor el que hubiera tomado su monacal plaza en un estricto régimen de clausura!

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El nombre de Gascón salió a la luz en el juicio por la masacre

 

17-09-07



11-M LA INVESTIGACION / Las revelaciones ante el tribunal

El nombre de Gascón salió a la luz en el juicio por la masacre

El abogado de Zouhier forzó al agente 'Víctor' a reconocer su relación con él y afirmó que éste había presionado a una testigo contra su cliente

ANTONIO RUBIO

MADRID.- La primera vez que se conoció la existencia de Mario Gascón a nivel público fue el pasado 9 de abril, durante la vista oral del juicio del 11-M. El letrado Antonio Alberca, que defiende de oficio al marroquí Rafá Zouhier, preguntó a un destacado miembro de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, el alférez Víctor, sobre la relación que mantenía con Mario Gascón. Víctor, que en aquel momento ya era teniente, reconoció a regañadientes que tenía tratos profesionales con el jefe de discotecas.

Se da la circunstancia de que fue el mismísimo Mario Gascón quien hace varios años convenció a Rafá Zouhier para que comenzara a trabajar con los agentes de la UCO. Posteriormente, Zouhier se convirtió en un testigo negativo para los miembros de la Unidad Central Operativa y especialmente para el capitán Paco, el entonces alférez Víctor y el guardia Rafa. A todos ellos avisó Zouhier, en varias ocasiones y antes de los atentados del 11-M, de que los asturianos Emilio Suárez Trashorras y Antonio Toro habían puesto a la venta cientos de kilos de dinamita.
(.../...)

Tras los atentados del 11-M, y cuando la UCO sospechó que esa dinamita que vendían los asturianos pudo haber llegado a manos del comando y ser empleada en los trenes, Mario Gascón recibió un encargo. El ex fraile mercedario y ex jefe de discotecas fue comisionado por sus jefes para que le dijera a Zouhier que desapareciera de España.

El marroquí no escuchó los consejos de su amigo Gascón y respondió: «No tengo ningún motivo para salir corriendo». El 20 de marzo de 2004, Zouhier fue detenido por la Policía y acusado de colaborar en los atentados del 11-M. Más tarde, Zouhier recibió en la cárcel la visita de varios miembros de la Guardia Civil, que, según ha denunciado el propio marroquí, le amenazaron para que no hablara.

El abogado Antonio Alberca citó como testigo en la vista oral del juicio del 11-M a Mario Gascón para que explicara cómo y cuándo empezó a colaborar Zouhier con la UCO y quién lo amenazó para que huyera de España. Gascón nunca se presentó a esa citación y el tribunal del 11-M dio una orden de localización del testigo en el mes de abril. En la actualidad, el ex fraile mercedario sigue ilocalizable para la Justicia y las Fuerzas de Seguridad y todavía no ha prestado declaración ni ha podido explicar que ocurrió antes, durante y después del 11-M.

Alberca no pudo interrogar a Mario Gascón, pero sí aprovechó la declaración del agente Víctor para dejar acreditada la relación que existía entre Mario Gascón, Rafá Zouhier y los miembros de la UCO, que dirigía y todavía dirige el coronel Félix Hernando.

Todo eso ocurrió el pasado 9 de abril en la vista oral del juicio del 11-M. Alberca, tras conseguir que el alférez Víctor reconociera la relación profesional de Gascón con la UCO, intentó demostrar que una ex novia de Zouhier fue presionada por el ex jefe de discotecas para que declarara en contra de su defendido. Y preguntó al miembro de la Guardia Civil sobre lo sucedido.

Antonio Alberca.- ¿Le consta que Mario Gascón mantuviera en julio de 2004 una reunión con dos ex novias de Rafá Zouhier?

'Víctor'.- Sí, me consta.

A. A.- ¿Es cierto que una de las novias de Rafá, que estaba resentida con él por temas de infidelidad, llegó a trabajar a las órdenes de Mario Gascón en la discoteca madrileña Flowers?

'V'.- No lo recuerdo.

Esa novia a la que se refería el abogado Antonio Alberca fue la misma que, días antes y en la misma sala donde se estaba produciendo el interrogatorio del miembro de la UCO y jefe directo de Mario Gascón, declaró que Rafá Zouhier tenía ideas islamistas.

Aquel día, 9 de abril de 2007, quedó demostrada la importancia que tenía Mario Gascón por su relación con los agentes de la UCO y con los imputados Rafá Zouhier, Rachid Aglif, El Conejo, y Jamal Ahmidam, El Chino, que se suicidó en un piso de Leganés el 3 de abril de 2004. Sin embargo, el ex colaborador de la UCO todavía continúa oficialmente en paradero desconocido.

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El capitán 'Paco' visitó a Zouhier en la cárcel

 

17-09-07



11-M LA INVESTIGACION / Las revelaciones ante el tribunal

El capitán 'Paco' visitó a Zouhier en la cárcel


ANTONIO RUBIO

El 31 de mayo de 2004, EL MUNDO ofreció una información bajo el titular 'El confidente Zouhier denuncia amenazas de muerte de un sector de la Guardia Civil'. El artículo, documentado con una carta manuscrita enviada por el marroquí desde la cárcel al entonces ministro del Interior, José Antonio Alonso, profundizaba sobre cómo se podía consumar la amenaza: «Se me ha puesto de manifiesto que los miembros de la UCO podrían enviar a un sicario a la cárcel para asesinarme». Posteriormente, y en la Comisión de Investigación, el capitán 'Paco' tuvo que asumir que visitó a Rafá Zouhier en la cárcel de Valdemoro el 9 de abril de 2004 en compañía de otros agentes de la Guardia Civil.

El capitán 'Paco' negó que él o sus hombres amenazaran a Zouhier, pero sí reconoció que le pidieron a su ex confidente que escribiera una carta a Antonio Toro para que el asturiano se prestara a tener un encuentro con los miembros de la UCO. Zouhier volvió a recibir la visita de los agentes de la Benemérita el 14 de abril de 2004 y, siempre según el ex colaborador de la UCO, las amenazas se convirtieron en recomendaciones: «Tú eres de los nuestros y te vamos a sacar de aquí, pero no tienes que hablar con nadie de los explosivos, ni con el juez, ni con la Comisión, ni con la prensa, ni con tu abogado».

Félix Hernando, coronel de la UCO, terminó su intervención ante la Comisión del 11-M recordado que la vida de Rafá Zouhier corría peligro: «No sé si el juez lo va a poner en libertad, pero indudablemente si lo pone en libertad , me da la impresión de que debe cuidarse muy mucho, porque será objeto de las iras de aquéllos a quienes vendió».

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