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21.4.04

 

Una tragedia en cuatro actos

 


21-04-04


ELECCIONES 14-M / La caída de los dioses

Una tragedia en cuatro actos


Por LUCIA MENDEZ / CAYETANA ALVAREZ DE TOLEDO / FERNANDO GAREA

En la última escena de El crepúsculo de los dioses, la obra final de la monumental tetralogía de El anillo de los Nibelungos, Richard Wagner presenta el «Valhala» -paraíso- envuelto en llamas. Un mundo desaparece para dejar lugar a otro. Los antiguos dioses caen en el comienzo de una nueva era. El grandioso cierre de la ópera puede servir como metáfora del dramático final de los ocho años de Gobierno de Aznar. En cuatro días de marzo, el paraíso de la anunciada victoria del PP se convirtió en un infierno.El jueves 11 comenzó el primer acto con las bombas en cuatro trenes de Madrid. El viernes, con 200 muertos y más de 1.400 heridos, España salió a la calle en las manifestaciones más grandiosas de la Historia, mientras el Gobierno quedó enredado en la tela de araña del terrorismo. Una cruel paradoja, ya que la lucha antiterrorista siempre fue norte y guía del Ejecutivo del PP.La hipótesis de ETA duró unas horas. Las pistas apuntaban hacia el terrorismo islámico. El sábado tuvo lugar el tercer acto.La Guerra de Irak volvió a llamar a la puerta de las sedes del PP con manifestaciones y gritos de asesinos. Los enemigos mediáticos de Aznar le pasaron una terrible factura el día de reflexión.Esa noche, Rajoy pensó que perdería las elecciones. Sólo faltaba el cuarto acto de la tragedia que se cerró la noche electoral con una severa derrota en las urnas. Aznar, sus poderosos ministros y los dirigentes del PP, a quienes incluso muchos de sus adversarios consideraron dioses invencibles, cayeron el 14-M.



ACTO I (11-III)

El macroatentado

7.37 horas: primer minuto de la tragedia. Mariano Rajoy se prepara en su casa para salir a una entrevista de campaña en Onda Cero.Su mujer, Elvira Rodríguez, le informa: «Ha habido unas explosiones».Sólo eso. Unas explosiones. En La Moncloa, el presidente del Gobierno recibe en su casa la llamada del ministro del Interior.

- Hay muchos muertos y heridos. Muchos, no sabemos cuántos.
(.../...)

Rajoy habla con José María Aznar, anula su entrevista y suspende los actos de campaña. El presidente del Gobierno convoca a sus colaboradores y decide reunir el gabinete de crisis a las 11 de la mañana. Las noticias hablan de 30, de 60, de 100 muertos en cuatro trenes de cercanías de Madrid. No se sabe cuántos.

8.45: Angel Acebes llega a la estación de Atocha. Nadie, ni el ministro, puede abrirse camino entre el humo, los heridos, los cadáveres, las ambulancias, los bomberos, la policía. Los Tedax no le dejan pasar.

- ¡Qué horror, qué horror!

El ministro del Interior se refugia en el Ministerio de Agricultura, situado enfrente de la estación. Arias Cañete le cede su despacho a donde acuden también el director general de la policía, el delegado del Gobierno en Madrid y el jefe superior de policía.El número de muertos y heridos va creciendo sin que ninguno de los políticos ni de los responsables policiales pueda imaginar la cifra final.

Desde la sede del PP, Gabriel Elorriaga, el director de campaña de Rajoy, habla con el delegado del Gobierno en Madrid.

- Hay 30 muertos y 60 viajeros que no sabemos qué pasa con ellos, le informa Ansuátegui.

El candidato del PP ordena suspender lo que queda de campaña electoral y habla con su contrincante, José Luis Rodríguez Zapatero.

- Creo que sería conveniente reunir a la Diputación Permanente del Congreso, le dice el candidato socialista.

- Déjame que le dé una pensada, responde Rajoy.

En el caos que siguió a la tragedia, esta convocatoria queda olvidada. Ni Rajoy ni Zapatero hablan sobre la posibilidad de comparecer juntos ante los ciudadanos a cuatro días de unas elecciones.El secretario general del PP llama al ministro del Interior para decirle que quiere ir a los lugares donde las bombas han reventado cuatro trenes.

- Es mejor que no vayas, por seguridad, creemos que pueden estallar más bombas.

11.00 horas: Angel Acebes regresa al Ministerio y organiza la célula de crisis para la atención inmediata de las víctimas, en estrecha colaboración con el presidente de la Audiencia Nacional, Carlos Divar.

- La atención debe ser exquisita, personalizada y, sobre todo, rápida.

11.05: complejo de La Moncloa. Rodrigo Rato, Javier Arenas, Eduardo Zaplana, Alfredo Timermans, Javier Zarzalejos y Jorge Dezcallar, el director del CNI, entran por la puerta del discreto edificio que acoge el búnker donde se reunirá el gabinete de crisis. Entran en los ascensores que descienden hasta la secreta sala de reuniones, donde toman asiento en torno a una mesa redonda.

El ministro del Interior se incorpora cuando la reunión ha comenzado.Encima de la mesa se amontonan datos, informes, cifras, declaraciones y documentos de la Guardia Civil, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y la policía con una misma conclusión: ha sido ETA. El presidente ha visto en directo por televisión a Juan José Ibarretxe diciendo lo mismo.

Acebes recuerda que los etarras detenidos en Cuenca habían declarado que tenían un plan para llenar de explosivos 12 mochilas en Baqueira Beret.

A 30 kilómetros de La Moncloa, en Alcalá de Henares, la policía se ha llevado una furgoneta blanca sospechosa, aparcada junto a la estación de la que han partido los trenes de la muerte.Los mandos ordenan que sea registrada minuciosamente.

Hasta el Ministerio del Interior llegan noticias de que responsables policiales vinculados al Sindicato Unificado de la Policía están filtrando a altos responsables del PSOE algunos datos sobre las investigaciones que son puestos en conocimiento de medios tradicionalmente hostiles al Gobierno del PP.

El presidente del Gobierno llama a los directores de los periódicos de Madrid y Barcelona, entre ellos al de EL MUNDO.

- Quiero que sepas que esos bulos e intoxicaciones [se refería a la rápida referencia de Otegi a la «resistencia árabe»] son fruto de un movimiento que hemos detectado en el entorno de ETA y que para mí no hay ninguna duda sobre la autoría. Lo llevaban intentando desde hace tiempo y lo hemos evitado tres veces.

- ¿Qué pasa con la manifestación?, pregunta Pedro J. Ramírez.

- La manifestación la convoca el Gobierno y el lema lo pongo yo. Ya se les ha comunicado a los partidos. Primero saldrá Acebes y después lo haré yo.

A la una de la tarde, Angel Acebes habla con el consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza, que no duda en señalar a los sospechosos habituales:

- Esto es el suicidio de ETA.

«El Gobierno no tiene ninguna duda. Son miserables las intoxicaciones para desviar el objetivo y los responsables de la tragedia», dice el ministro después del gabinete de crisis.

Aznar sale a las 14.30 horas. «El 11 de marzo ocupa ya un lugar en la historia de la infamia». El presidente habla de «estos asesinos», pero no cita a ETA por sus siglas.

15.30 horas, aproximadamente: Angel Acebes se toma el primer vaso de agua del día cuando le llega el resultado de la inspección de la furgoneta blanca. Siete detonadores, restos de ropa, pero ni una huella dactilar, en una primera inspección. Los agentes descubren posteriormente una cinta metida en el casete. Está en árabe. La traducción es laboriosa hasta que los expertos llegan a la conclusión de que son unos versos del Corán. Acebes informa al presidente y ambos deciden que sea el ministro quien informe del descubrimiento a la opinión pública.

A esa hora, la dirección del PSOE está perfectamente informada de los detalles. Algunos ministros que mantienen relación con dirigentes socialistas llegan a la conclusión de que tienen más información que ellos mismos.

Fuentes del Ministerio del Interior informan a los medios que el explosivo es el que utiliza habitualmente ETA. Posteriormente, este dato resulta no ser cierto.

La Reina, el Príncipe Felipe y su prometida, Letizia Ortiz, y las Infantas visitan a los heridos en los hospitales de Madrid.Allí se enfrentan al dolor e incluso a la ira de los familiares de las víctimas.

- ¿Por qué las desgracias siempre nos tienen que pasar a los pobres?, pregunta uno de ellos.

Esa misma tarde, la ministra de Asuntos Exteriores despliega una actividad frenética. Da órdenes al cuerpo diplomático para que todas las embajadas españolas en el mundo atribuyan la autoría del atentado a ETA. Y ordena al embajador en la ONU, Inocencio Arias, que presione a los miembros del Consejo de Seguridad para que en el comunicado de condena se mencione expresamente a la banda terrorista.

En La Moncloa, el presidente del Gobierno telefonea a Zapatero y a los directores de varios periódicos.

- Quiero corroborarte que todo indica a los de arriba, pero quiero que sepas que hemos encontrado en Alcalá una furgoneta con detonadores y una cinta con los versos del Corán. Nada más que eso.

- Me llamó la atención que no mencionaras a ETA esta mañana, le comenta Pedro J. Ramírez.

- Yo no suelo mencionar a los grupos terroristas por su nombre.

- Pero estos datos nuevos...

- Tenemos informaciones de que puede haber ciertos grupos autónomos de ETA dispuestos a emprender estrategias suicidas. Nosotros seguimos creyendo que ha sido ETA, pero no queremos ocultar nada.

- No tenéis otra opción que decir la verdad.

- Ni otra opción, ni otra voluntad.

A las 20.26 horas, Angel Acebes informa a los medios:

- He dado orden para que no se descarte ninguna línea de investigación, ninguna hipótesis, aunque la línea esencial sigue siendo ETA .

La Moncloa y La Zarzuela preparan durante toda la tarde el mensaje del Rey. A las 20.30 horas, Don Juan Carlos, de pie, con corbata negra y visiblemente afectado, dice: «Vuestro Rey sufre con todos vosotros. Con todas las familias querría fundirme en un abrazo cargado de consuelo y tristeza». Tampoco el Rey habla de ETA, sino de «terrorismo».

Los mensajes de los móviles de decenas de altos cargos y dirigentes del PP se suceden de forma angustiosa. «¿Será verdad lo de Al Qaeda? Estamos perdidos».

José Blanco, director de campaña del PSOE, llama a Gabriel Elorriaga, director de campaña del PP.

- Creo que os habéis equivocado al convocar la manifestación de mañana con los datos que hay. Y me parece que el Gobierno está ocultando muchas cosas. Mañana se va a montar un follón, os váis a enfrentar con el «no a la guerra» y no va a haber quien lo controle.

- Yo ya no puedo hacer nada, le responde Elorriaga a punto de entrar en casa y la llamada se corta.

A las 21.30 horas, la agencia Reuters difunde que un diario árabe con sede en Londres ha recibido un correo electrónico en el que un grupo radical islámico reivindica la matanza de Madrid.

El candidato del PP, Mariano Rajoy, pasa el día como en un sueño.Comió lo que pudo en un bar cercano a la sede, sin apenas hablar.En ningún momento del día ni de la noche -durmió bien- llega a imaginar lo que le espera. Los muertos son casi 200 y los heridos más de 1.400. Madrid es un cementerio sobre el que cae el telón que pone fin al primer acto de la tragedia.

ACTO II (12-III)

España en la calle

5.15 horas: En un descampado de Vallecas, un solitario Tedax arriesga su vida para posibilitar la investigación de la matanza de Madrid. En su poder tiene una bomba encontrada en una mochila que fue a parar a la comisaría de la localidad junto con los artefactos hallados en el maltrecho tren de la estación de El Pozo. En lugar de hacerla explosionar de forma controlada, cuidadosamente aparta la dinamita de tipo Goma 2 del detonador y se hace con el teléfono móvil que éste lleva adosado a modo de temporizador.El teléfono y la tarjeta prepago que está en su interior son pistas clave para descubrir a los autores de la masacre, que el equipo de investigación bajo órdenes del Ministerio del Interior comienza a analizar de inmediato.

La noticia del hallazgo llega pronto a oídos de Acebes. La reflexión de uno de sus más estrechos colaboradores sintetiza su reacción:

- Los Tedax están entre los muchos héroes anónimos de esta tragedia griega.

La tragedia entra el viernes en su segundo acto. El de la batalla política, en la cual las acusaciones de falta de transparencia y manipulación vertidas contra el Gobierno de Aznar se suceden como cañonazos y empiezan a hacer mella en las posibilidades electorales del Partido Popular. Las palabras de José Blanco abren la veda a lo que en el transcurso del día se convierte en un aluvión de recriminaciones, a cual más severa: «Exijo al Gobierno que antes del domingo diga quién ha sido el autor del atentado».


Felipe González tampoco deja pasar la ocasión para poner en tela de juicio la integridad de su viejo enemigo, Aznar:

- No hay que manipular a la opinión en ningún sentido... Sería terrible que al final no fuera lo que nos han inducido a creer.

El PNV, por boca de Josu Jon Imaz, se suma a la nutrida caravana de fustigadores del Gobierno y le exige que no oculte información sobre los atentados:

- Pido al Gobierno claridad y transparencia sobre la autoría de esta terrible masacre.

Ibarretxe también aprovecha la oportunidad para poner contras las cuerdas al Gobierno central:

- Tenemos derecho a que se despejen las dudas razonables que existen, derecho a conocer la verdad.

El dirigente de EA, Joseba Azkárraga, se «pasa varios pueblos», incluso en opinión de los más acérrimos detractores de Aznar:

- El PP chapotea en la sangre de las víctimas.

Mariano Rajoy procura no darse por aludido o dejarse afectar.Salta de radio en radio emitiendo un mensaje de tranquilidad.Públicamente reconoce que las dos hipótesis de investigación siguen abiertas y fuera de antena habla de la campaña electoral, como si lo ocurrido el jueves hubiese sido una horrible pesadilla de la que con suerte estaría a punto de despertar.

En el palacio de La Moncloa, en cambio, la tensión es evidente.El habitual desayuno previo al Consejo de Ministros, que se celebra a las 9.30, es sustituido por un café breve y amargo, en el sentido no sólo literario. La reunión también es breve, aunque se adoptan dos medidas importantes de cara a paliar el sufrimiento de las víctimas: se destinan 140 millones de euros del fondo de contingencia para las indemnizaciones a los afectados por los atentados y se decide conceder la ciudadanía española a las víctimas extranjeras y a sus familiares directos.

Sobre los asistentes pesa como una losa el hecho de que éste es el último Consejo de Ministros de Aznar antes de que el Gobierno entre en funciones. Con casi 200 cadáveres sobre la mesa, el ambiente es lúgubre. Viejos amigos y colaboradores de Aznar como Acebes no pueden más que apenarse por el trágico destino de un presidente cuya vida política ha estado dedicada a combatir el terrorismo.

- El presidente es hermético, un hombre de pocas palabras, por lo que es difícil conocer exactamente cuál es su estado de ánimo.Pero que su último Consejo de Ministros haya sido el que ha sido es terrible. Realmente terrible.

Pese a todo, Aznar anuncia a sus ministros que saldrá a dar la cara ante la opinión pública por segunda vez en 24 horas.

11.30 horas: el presidente comparece ante la prensa. Lleva corbata negra en señal de luto y su semblante es particularmente serio.Sabe que los periodistas le van a interpelar sobre la posible vinculación de la matanza de Madrid y su decisión de llevar a España a la Guerra de Irak. Se lo anticipó a sus colaboradores.

Aznar respalda de forma rotunda al ministro del Interior, insiste en que dará toda la información sobre los atentados que obra en su poder y reitera que aunque «ninguna línea de investigación se ha desechado», la principal hipótesis sigue siendo que la culpable es ETA.

Los periodistas atacan:

- ¿Y la declaración de Otegi en el sentido de que ETA no tiene nada que ver con los atentados?

- El Gobierno no concede ni concederá, cualquiera que sea su sentido, ningún crédito a las declaraciones de organizaciones ilegales que exculpan o hablan en nombre de organizaciones terroristas que han causado centenares de víctimas.

Los periodistas insisten.

- ¿Y el comunicado de Al Qaeda?

- Las fuerzas de seguridad del Estado están hartas de falsas reivindicaciones.

- Y si finalmente resulta que ha sido Al Qaeda, ¿se arrepentiría de alguna decisión de política exterior?

La respuesta del presidente, a quien se le ve progresivamente irritado, da a los presentes una medida de su estado de ánimo:

- No es el momento.

El resto de la mañana no es menos difícil para Aznar. A las 12 horas sale al helipuerto de La Moncloa donde, en compañía de sus colaboradores, guarda un minuto de silencio por las víctimas de los atentados. De allí se traslada al Hospital Clínico para visitar a los heridos. Misión sin duda complicada para quien está siendo acusado de provocar la matanza con una política exterior equivocada.

Rodrigo Rato también dedica su tarde a visitar los abarrotados hospitales de la capital. Y también pasa momentos desagradables, que no quedan registrados por las cámaras. En la Maternidad de O Donnell se topa con una mujer destrozada tras perder a su hijo de 19 años, un modesto electricista que, al verle, espeta:

- Hijo de puta. ¡Te la tenían que haber puesto a ti!

El vicepresidente aguanta el tipo; coge a la madre firmemente por el brazo, escucha con atención su trágico relato y la intenta consolar.

Tras su visita al Clínico y mientras su delfín Rajoy concede a EL MUNDO una entrevista en la que asegura que su «convicción moral es que ha sido ETA», Aznar regresa a comer a La Moncloa, donde permanece hasta que es hora de acudir a la manifestación.

Sale de Moncloa hacia Cibeles hacia las 18.20 horas, mientras Acebes comparece para informar del progreso de las pesquisas policiales. La autoría de ETA sigue siendo, a ojos del ministro, la principal hipótesis: «No hay en estos momentos ningún motivo para que [ETA] no sea la principal línea de investigación».

El ministro recuerda tres planes recientes de la banda, que reúnen características similares al macroatentado del día anterior, y revela el hallazgo en la comisaría de Vallecas de la bomba que no hizo explosión y del teléfono móvil que los terroristas pretendieron utilizar como temporizador.

Pero la realidad es obstinada e insiste en desmentir las palabras del ministro y los informes del CNI. Al poco tiempo de la comparecencia de Acebes, un individuo que dice hablar en nombre de ETA llama al diario abertzale Gara y a la Radio Televisión Pública Vasca y niega que la banda tuviera responsabilidad alguna en la matanza.

El titular de Interior responde al comunicado con escepticismo:

- No nos lo creemos.

19.00 horas: bajo una intensa lluvia, los manifestantes empiezan a aglomerarse en el entorno de la plaza de Colón. Su número crece de forma exponencial. Los millares se convierten en centenares de miles hasta pulverizar el récord marcado en la manifestación por el asesinato de Miguel Angel Blanco. En Madrid se congregan dos millones de personas; en el conjunto de España, más de 11 millones. La marea humana es tal que Acebes teme no poder llegar a la cabecera de la movilización. Su jefe de Gabinete le ofrece una solución:

- Ministro, póngase un casco y súbase a esta moto, que yo le llevo.

- Vale, bien. No veo otra solución.

Pero en eso llegan dos motos de la Policía Nacional que les conducen con toda prisa a la cabecera de la manifestación en la plaza de la Lealtad, a la que el presidente Aznar también ha tardado en llegar por un impresionante atasco que le ha retenido en la M-30, uno de los recorridos alternativos que utilizar para moverse por Madrid. Una vez reunidos, el presidente y el ministro del Interior saludan a la nutrida representación de mandatarios extranjeros, al Príncipe Felipe y las Infantas, y a los demás dirigentes políticos nacionales e internacionales. El ambiente es hostil. Se oyen algunos gritos de «así, así, así lucha Madrid».

- Ojalá fueran los únicos.

Eso piensan los miembros del Gobierno y dirigentes del PP quienes, como Rajoy, temían, ya desde el día anterior, convertirse en objeto de insultos en la manifestación. Sus peores presagios cobran realidad. Al paso de Aznar, se suceden las imputaciones:

- ¡Asesinos, asesinos!

- ¿Quién ha sido? Quién ha sido?

- ¡Mentiroso, queremos saber la verdad!

Acebes se percata de la gravedad de la situación. Algo similar les ocurre a Rato y Piqué, que son increpados por grupos de manifestantes en Barcelona.

- ¡Asesinos, asesinos!

Ante las incriminaciones y tras constatar que el lema de la pancarta ha sido modificado, Rato se niega a formar parte de la cabecera junto a Maragall y se sitúa en cuarta fila. Pero los insultos continúan.

- ¡No a la guerra! ¡PP asesinos! Tú eres el culpable, Aznar miserable!

Acaba la manifestación en caos. Rato, Piqué y el resto de representantes del PP abandonan la concentración de forma precipitada y se ocultan en un parking para evitar ser agredidos, después de lo cual se refugian en dependencias oficiales.

Piqué pide a Maragall una reunión para analizar los incidentes.Pero el presidente de la Generalitat se resiste a poner fecha.La división es total.

Para Rato la experiencia es también una revelación. Así se lo confiesa a una estrecha colaboradora:

- Esto es horrible... ¡Cuánto nos odian!

Jaime Mayor Oreja coincide con su valoración. Tras participar en la manifestación de Vitoria, a la que acude junto al ministro de Justicia, José María Michavila y representantes del PP y del PSE, llama a Carlos Iturgaiz y María San Gil:

- Tras la manifestación supe que íbamos a perder las elecciones.Porque lo que he visto en Vitoria es lo contrario de lo que vi cuando mataron a Fernando Buesa en la campaña de 2000. Ni un grito ni un aplauso. Ni siquiera nos saludamos los socialistas y los del PP. En la calle había mucha tensión y muchísimos reproches al Gobierno.

En Bilbao, Ibarretxe se manifiesta junto a Atutxa y miembros de su Gobierno. También llevan una pancarta distinta a la de Aznar: un crespón negro sobre un fondo blanco. En cuanto a San Sebastián, los nacionalistas participan separados unos metros del grueso de la manifestación en señal de rechazo al lema oficial.

La manifestación de Madrid se disuelve en silencio en la glorieta de Atocha y sin lectura de comunicado. Aznar se monta en el coche oficial y se dirige a La Moncloa. Acebes, por su parte, regresa al Ministerio. Afronta otra noche prácticamente en vilo. Todavía le queda por recibir la notificación del durísimo comunicado publicado por IU, en el que pide su dimisión por manipular la información del atentado para favorecer al PP.

El día ha sido aciago. Y todavía quedan dos.

ACTO III (13-III)

El desbordamiento

La jornada de reflexión amanece marcada por el dolor y la espectacular movilización de los españoles en las manifestaciones del viernes.

A primera hora, Eduardo Zaplana recibe la indicación de comparecer en La Moncloa ante los periodistas para cifrar en más de 11 millones el número de manifestantes de la víspera.

En Interior se reúne la comisión de atención a las víctimas, con presencia de los colaboradores de Acebes y representantes de los ministerios de Justicia, Economía, Trabajo y Administraciones Públicas. Se trata, entre otros asuntos, de decidir cómo tramitar la repatriación de los inmigrantes fallecidos y qué tratamiento dar a los funcionarios afectados.

En paralelo se trabaja en la investigación, centrada en la mochila hallada intacta y en escudriñar el origen del teléfono móvil marca Tryum con el que iba a accionarse el explosivo. Aznar, en su despacho desde primera hora junto a los miembros de su gabinete, recibe información puntual, incluidos los informes orales y escritos del CNI. Las hipótesis de la autoría siguen girando hacia la pista islámica. Se incluyen opiniones y datos de servicios secretos de países aliados.

En Génova todos prevén un día de reflexión tranquilo, más allá del dolor por la masacre. Ni Rajoy ni ninguno de sus colaboradores tiene previsto acudir durante todo el día a la sede, hasta que a media mañana reciben noticia de que el PSOE ha convocado una comparecencia pública, sin más precisión.

Los populares se ponen en marcha, alertados por la convocatoria del PSOE. El director de campaña del PP pide un informe a los servicios jurídicos.

- Es imposible parar la comparecencia del PSOE, lo único que podemos hacer es impugnarla a posteriori.

Es Alfredo Pérez Rubalcaba quien comparece con algo parecido a una respuesta a la previa intervención de Zaplana. Tras muchas gestiones, el PP logra que el presidente de la Junta Electoral Central emita una nota recomendando genéricamente que se respete la jornada de reflexión.

Y es que, si algo se pone de manifiesto en esta atípica jornada de reflexión, es que las previsiones de la Ley Electoral son algo parecido a papel mojado. Por ejemplo, se constata que varios miembros de la Junta Electoral Central están de viaje el sábado y, por tanto, no pueden responder a los acontecimientos con celeridad.

14.30 horas: Acebes vuelve a comparecer en Interior para asegurar que mantienen abiertas todas las hipótesis por igual, la de ETA y la del terrorismo islámico. Otra vez el ministro hace de frontón de preguntas cómo las que se refieren al contenido exacto del casete hallado en la furgoneta o la autenticidad de la primera reivindicación.

Ya estaba en marcha la operación policial que concluye sobre las 16.00 horas con la detención de cinco presuntos implicados en Madrid: tres marroquíes y dos ciudadanos indios.

Nada más acabar la rueda de prensa de Acebes, la cadena Ser informa de que el CNI ha abandonado la pista de ETA y sólo investiga la del terrorismo islámico.

Aznar come en La Moncloa, Rajoy en su casa, mientras Acebes apenas tiene tiempo de tomar un tentempié en el Ministerio.

En paralelo, empiezan a circular por toda España correos electrónicos y mensajes de móviles convocando a una manifestación en la puerta de la sede central del PP.

«Intoxicación informativa. Al Qaeda ha reivindicado el atentado cuatro veces. El Gobierno lo niega. Además ETA ha desmentido cualquier implicación. Pasa el mensaje», señala uno de ellos.Otro precisa que el CNI sabe que se trata de terrorismo islámico y otro precisa las 18.00 horas como hora de la concentración en la calle Génova.

A las 17.00 horas, el delegado del Gobierno, Francisco Javier Ansuátegui, llama al ministro del Interior:

- Oye, que me ha llamado Pío García Escudero para contarme que se ha enterado de que, vía SMS e Internet, se está montando una manifa a las puertas de Génova. He dado orden al jefe superior de policía para que envíe efectivos.

- Bien, pero que se mantenga la calma. No quiero que ocurra lo que en las protestas contra la guerra.

Con la misma velocidad que se propaga la convocatoria por toda España, corre la voz entre los dirigentes del PP y llega también la alerta al despacho del presidente del Gobierno.

Elorriaga y Ana Mato se trasladan a la sede del PP, donde trabaja parte del equipo de prensa del partido que prepara el dispositivo para la jornada electoral.

Poco a poco empiezan a congregarse manifestantes en la calle Génova. Aumenta poco a poco también el número de cámaras de televisión y periodistas. Gritos de «¿Quién ha sido?» o «¡Queremos la verdad!» y carteles con referencias a la Guerra de Irak.

Dentro de la sede del PP se gastan bromas sobre Fort Apache.

Acebes no tiene tiempo de ir a Génova y respaldar a Rajoy. Permanece en Castellana 5 para proseguir la investigación. Al enterarse de las detenciones y sin apenas margen para preparar la comparecencia, el ministro del Interior convoca una nueva rueda de prensa. Aznar es informado permanentemente.

La noticia parece confirmar la pista islámica. Cae como una bomba entre los partidarios del PP y envalentona a quienes sospechan que el Gobierno no cuenta todo lo que sabe.

Casi a la vez se está produciendo en Madrid una actuación policial en busca de un vídeo. A las 19.40 horas, Telemadrid ha informado a la policía de que un hombre con acento árabe ha llamado para decir que ha depositado un vídeo en una papelera, entre el tanatorio de la M-30 y la mezquita. La cinta se localiza y se lleva a las dependencias de la Comisaría General de Información para analizarla junto al traductor de árabe.

Acebes no da cuenta pública todavía de ese hallazgo.

Sobre las 20.00 horas, Rajoy entra en la sede del PP por el garaje situado en el lateral. Reúne a sus colaboradores y llegan a la conclusión de que debe comparecer para denunciar el cerco a las sedes del partido.

Consideran que se está cometiendo una ilegalidad con las manifestaciones y, para denunciarlo, optan por otra iniciativa de dudosa legalidad: la comparecencia ante la prensa de un candidato en la jornada de reflexión.

«A lo largo del día, dirigentes de partidos que prefiero no mencionar han realizado manifestaciones públicas que sin duda han influido en esta convocatoria».

Ante la Junta Electoral se denuncia que la consejera de Asuntos Sociales de la Junta de Extremadura ha enviado mensajes de convocatoria desde el móvil del que dispone por su cargo y se hace acopio de varios casos de candidatos o cargos del PSOE e Izquierda Unida que están participando en concentraciones ante las sedes en toda España.

A Elorriaga le preocupa el hecho de que durante el sábado estaba previsto que los que deben ejercer de interventores y apoderados del partido el domingo recojan en las sedes la documentación que precisan. Por el cerco a algunas es posible que no puedan acceder al interior.

- Hay que llamar a las sedes para asegurarnos de que todo está en orden, les dice a Juan Carlos Vera y a José Antonio Bermúdez.

En La Moncloa, Aznar es informado de los acontecimientos y de su despacho entran y salen Carlos Aragonés, Javier Lasquetty, Javier Zarzalejos y Alfredo Timermans. En el televisor se mantiene CNN+ con las imágenes de la manifestación en la calle Génova.

Rajoy comparece a las 20.00 horas, junto a Rodrigo Rato y Gabriel Elorriaga, para denunciar la coacción al electorado. Los periodistas han sido convocados con la indicación de entrar por el garaje para evitar incidentes y, al acabar, el secretario general del PP cree oir a alguien que, entre los periodistas, le llama «cabrón».

En el PP no consiguen hasta la noche que la Junta Electoral Central se reúna para prohibir las manifestaciones. Hasta pasada la medianoche no emite una resolución en la que asegura que da traslado a la Fiscalía General del Estado.

En el equipo de Rajoy se tiene ya la impresión de que la jornada electoral les va a ir muy mal.

Esa tarde, en la casa particular de un presidente autonómico del PP suena el teléfono. Lo coge su hijo de 20 años y sólo escucha:

- «Sois unos asesinos».

Empieza a correr el rumor en las redacciones de que se ha desatado una cadena de dimisiones en la Comisaría General de Información por discrepancias con los responsables políticos de Interior.En el Ministerio y en la Dirección General se desmiente el rumor y se hace frente a la avalancha de llamadas interesadas por las supuestas renuncias.

En algunos medios, incluido EL MUNDO, hay una llamada del gabinete de prensa del PSOE preguntando si se conocía el rumor. Y dentro de los desmentidos, a media tarde, La Moncloa gestiona uno de Jorge Dezcallar, responsable del CNI , a través de la agencia Efe, a la información de la Ser sobre el abandono de la pista de ETA.

Sobre las 20.30 horas comparece en la sede del PSOE Alfredo Pérez Rubalcaba: «España se merece un Gobierno que no mienta».

En Génova, La Moncloa e Interior se escucha la frase y todos tienen la impresión de que el PSOE tiene información propia, más allá de la que va dando el Gobierno.

Esta impresión se refuerza por el hecho de que ministros que están en el centro de las decisiones van conociendo detalles por periodistas y no por sus propios compañeros de gabinete.Por ejemplo, Zaplana recibió una llamada preguntando por la reivindicación antes de que se diera a conocer el hallazgo del vídeo.

Sospecha que se están conociendo datos a través de filtraciones de la policía y de la Audiencia Nacional. El portavoz del Gobierno comenta a un colaborador:

- Están jugando con nosotros dando noticias falsas y verdaderas.Vamos siempre con la lengua fuera.

Aznar le indica a Zaplana que debe comparecer para responder a Rubalcaba. El ministro acude a las 23.00 horas a la sede de Efe, el único lugar desde donde puede emitirse señal a todas las emisoras de televisión. «Lamento tener que comparecer pero lo hago obligado por las graves imputaciones de un portavoz del PSOE, que ha acusado al Gobierno de mentir a la opinión pública.Es falso y el PSOE lo sabe».

A esas horas en La Moncloa se debate si dar a conocer ya la existencia de la cinta de vídeo con la reivindicación. Hay quien sostiene que debe comparecer el propio Aznar, pero el problema es que a esa hora no se sabe todavía si el árabe que se identifica como Abu Dujan al Afgani realmente existe.

Acebes comparece pasada la medianoche sin tener la certeza de si el vídeo es bueno y si el personaje que aparece es real. No hay tiempo para que se consulten las bases de datos internacionales y a los servicios de otros países. Los colaboradores reparten la nota con la transcripción del vídeo. «Declaramos nuestra responsabilidad de lo que ha ocurrido en Madrid, justo dos años y medio después de los atentados de Nueva York y Washington».

Todo indica ya que la masacre es obra del terrorismo islámico.Alguien no identificado ha tenido la idea de cambiar la programación en TVE para emitir una película ¡sobre ETA!

Las protestas en la calle no cesan. Pasada la medianoche, unas 5.000 personas se concentran en la Puerta del Sol para exigir información. De ahí se trasladan a la estación de Atocha y, pasadas las dos de la madrugada, hacen una sentada ante el Congreso.Se oye el sonido de los helicópteros policiales que sobrevuelan sus cabezas.

A la una de la madrugada abandonan la sede del PP los trabajadores de prensa y los dirigentes que esperaban a que se levantara el cerco. Rajoy se acuesta con la impresión de que pierden las elecciones.

Durante todo el día nadie ha barajado ni en La Moncloa ni en Génova la idea de suspender o aplazar las elecciones. Ni se ha discutido ni, desde luego, se ha hecho consulta jurídica alguna.Al filo de la medianoche, una periodista de una emisora de radio llama a un responsable de comunicación de La Moncloa para preguntar si existe esa posibilidad. El alto cargo responde extrañado que no tiene ni idea, porque nunca se ha estudiado esa posibilidad.

Cuando se meten en la cama, ya de madrugada, los miembros del equipo de Mariano Rajoy todavía no temen ni vislumbran una catástrofe electoral. El más pesimista es el propio candidato. «Vamos a perder», se le oye decir en estas horas dramáticas, mientras cae el telón del tercer acto.

ACTO IV (14-III)

Votación y cierre

En un colegio electoral de Vallecas hace de interventora del PP, como en todas las elecciones, una colaboradora muy cercana de Aznar, que en 2000 volvió a La Moncloa después del recuento y, con el detalle del resultado de Vallecas, le dijo al presidente del Gobierno: «Ganamos por mayoría absoluta».

Este domingo no tiene, precisamente, ese pálpito. A las ocho de la mañana al llegar al colegio electoral con su documentación del PP y la pegatina del partido, una interventora del PSOE, sin saber que es funcionaria de La Moncloa, la increpa con referencias a la Guerra de Irak. El representante de Izquierda Unida tiene que acudir en su auxilio.

Un poco más tarde, Mariano Rajoy acude a votar con su esposa.«Fascista», «hijo de puta» y «asesino» son algunos de los epítetos que escucha en su trayecto entre el coche, la urna y, otra vez, su vehículo.

Sobre las 10 de la mañana, Aznar y Ana Botella acuden a votar.Dentro del colegio electoral un grupo de incondicionales les jalean.

- ¡No te vayas!

La concejala de Asuntos Sociales no puede contener las lágrimas.Ana Botella ha visto cómo su marido, después de ocho años en la Presidencia del Gobierno obsesionado por el terrorismo, se despide con un atentado con 200 muertos y en una situación que empaña su gestión.

Los responsables de seguridad intentan retrasar la salida de Aznar del colegio electoral al comprobar que en la puerta le esperan para increparle. No es posible esperar más y el presidente, muy serio, se dirige a su coche y hace unas breves declaraciones entre gritos como «¡manipulador!» y «¡no a la guerra!».

Aznar vuelve a La Moncloa y durante la mañana recibe información de Interior y del CNI sobre la marcha de las investigaciones, centradas sobre todo en el interrogatorio de los detenidos y la identificación del árabe que aparece en el vídeo. La posibilidad de que ETA esté detrás del atentado es ya muy remota.

14.15 horas: Acebes vuelve a comparecer para informar de los avances de la investigación. Son pocos pero importantes. Se sabe que algún detenido tiene antecedentes policiales y que fue investigado por el juez Garzón.

El ministro decide esperar a la hora de la comida para viajar a Avila, donde deposita su voto. A su regreso pasa por el Ministerio y de allí al Palacio de Exposiciones y Congresos para supervisar el recuento.

A primera hora de tarde a la sede del PP de Génova empiezan a llegar noticias de los sondeos realizados a pie de urna. El PP no ha encargado ninguno propio y los datos que van llegando son muy negativos.

Sólo les permite mantener la esperanza José Manuel Toharia, de Demoscopia. Este sociólogo que hace el sondeo para Tele 5 les informa de que todavía es posible que se cumplan los pronósticos y ganen las elecciones:

- Hay mucho voto oculto para el PP, porque con lo que ha pasado hay muchos votantes que no están dispuestos a admitir en público su voto por miedo.

Este es el clavo ardiendo al que se agarran durante todo el día los dirigentes del PP.

En la biblioteca de La Moncloa, junto al despacho del presidente del Gobierno, se ha instalado, como en todas las elecciones, una pantalla gigante de ordenador para seguir el escrutinio.A eso de las 18 horas, Aznar empieza a estudiar los datos de participación, único baremo que les permite tomar la temperatura de la jornada electoral. Junto a él están sus tres hijos, Alonso, José María y Ana -en avanzado estado de gestación- y Ana Botella.Están presentes también algunos miembros de su gabinete como Aragonés y Lasquetty, que es quien maneja el ordenador.

En la planta noble de Génova, Rajoy está acompañado por su esposa, sus tres hermanos y sus cuñados. Entran y salen del despacho Elorriaga, Mato y Bermúdez de Castro, el especialista en las simulaciones informáticas de resultados.

La pierna derecha de Rajoy incrementa casi hasta el infinito el movimiento nervioso que reserva para los momentos de mayor tensión. Y no para de fumar puros.

Entran en los ordenadores los datos oficiales de participación y, sobre todo, su aumento por circunscripciones. En la biblioteca de La Moncloa y en la sede del PP se fijan en el mismo dato: la participación, que aumenta, sobre todo, en lugares adversos como Cataluña.

Aznar exclama:

- Esto no hay Dios que lo levante. Con esta participación no hay Dios que lo levante.

La misma impresión se tiene en la sede del PP, aunque algunos intentan mantener la esperanza hasta el último momento. Se han concentrado en la sede Rato, Arenas, Esperanza Aguirre, Rafael Hernando, Eugenio Nasarre, Loyola de Palacio...

A las 20.00 horas, los sondeos confirman esos malos augurios.Y eso que algunas encuestas sobrevaloran al PP al introducir una ponderación excesiva del voto oculto.

Elorriaga hace una primera comparecencia muy medida y, fuera de micrófonos, explica a los periodistas que todavía confían en el voto útil. No se lo cree ni él.

- La alta participación es un éxito de la democracia y confiamos en que los resultados nos sean favorables.

Pero a las 21.15 horas Rajoy es consciente de que han perdido las elecciones. El miércoles por la noche recibió la mejor encuesta de toda la campaña, la única que le aseguraba la mayoría absoluta y ahora tiene que pensar cómo sobreponerse a la inesperada adversidad, después de tres días terribles. En todo caso, tiene claro que no abandonará, al menos, por el momento, aunque le gustaría poder dar marcha atrás y no estar en esa situación.

«Hemos perdido», es la única frase que se recuerda del candidato.

A las 21.26 horas, el jefe de campaña envía a un amigo un escueto mensaje a través de su móvil:

- Muy mal.

- ¿Tanto como para perder?

- Seguro.

Ana Mato no para de repetir: «No es justo». Y Loyola de Palacio llora.

También en La Moncloa son conscientes del desastre. Han llegado más familiares y amigos del matrimonio Aznar.

El presidente habla por teléfono con Rajoy y decide que debe acudir a la sede del partido. Pide a sus colaboradores que le organicen la caravana de coches. Poco antes de las 10 de la noche llega a la sede y habla con Gallardón, Rato y Rajoy.

Sobre las 21.30 horas, un colaborador de Acebes entra en el despacho de su jefe con cara larga y gesto apesadumbrado. El ministro, con alguna cana más de las que tenía el miércoles por la noche, le reprocha:

- No pongas esa cara de funeral, que lo de hoy es reversible en cuatro años. Lo que ocurrió el jueves, no.

El despacho se va llenando de gente. Según uno de los presentes, parece «el camarote de los hermanos Marx». Acebes, en un momento dado, pregunta:

- Pero, ¿qué hacéis aquí hacinados?

- Es que queremos ir acostumbrándonos a estar así, amontonados y sin despacho.

A las 22.00 horas, Elorriaga telefonea a José Blanco para felicitarle y para preguntarle en qué orden le parece que vayan compareciendo ante los medios.

Media hora después, un ojeroso Acebes comparece, con la misma corbata negra que lleva puesta desde hace cuatro días, junto al portavoz, Zaplana, para anunciar los resultados electorales.Victoria del PSOE y batacazo del PP. La caída de los dioses se ha consumado.




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La policía localizó los planos del terrorista en enero de 2002

 

21-04-04

LA AMENAZA TERRORISTA

La policía localizó los planos del terrorista en enero de 2002

El 'muyahidin' Najib Chaib guardaba en su casa de Madrid todos los croquis y diagramas necesarios para activar explosivos

ANTONIO RUBIO

MADRID.- Najib Chaib logró escapar de la primera redada que llevó a cabo el juez Baltasar Garzón en noviembre de 2001 contra la red Al Qaeda en España, pero tres meses más tarde fue localizado, en unión del argelino Atmane Resall, en Hospitalet de Llobregat.Esa huida precipitada y la detención de su compañero de piso, Yusuf Galán, impidió que el hispano-marroquí pudiera destruir todos los documentos que tenía en la vivienda de Martín de los Heros de Madrid.

Entre esos documentos la policía encontró un cuaderno con anillas, con tapas azules de la marca Centauro, donde Najib tenía varias direcciones y teléfonos de personas residentes en España y en el extranjero. Pero lo más sorprendente es que junto a las direcciones había una hoja, tipo folio, donde Najib había dibujado toda una serie de croquis y diagramas para fabricar detonadores y montar una bomba de gran potencia.

Los expertos consultados por EL MUNDO llegaron a la conclusión de que el sistema desarrollado por Najib, o la persona que realizó los croquis, estableció el sistema de explosivo que luego fue utilizado en el atentado de los trenes de la muerte: detonadores que serían accionados a distancia por medio de un teléfono móvil, que a su vez iría introducido, junto al explosivo, en una bolsa o mochila.

Hay que resaltar que del estudio realizado por los expertos consultados por este periódico se deduce que son dos las personas que han realizado los diferentes croquis. La hoja, según se puede observar en su original, está doblada en dos partes. En la primera se desarrolla el procedimiento necesario para la fabricación de los detonadores y en la segunda los sistemas necesarios para activar los explosivos.

Los técnicos que Los técnicos que desarrollaron los sistemas o mecanismos calcularon muy bien todos los riesgos con los que se podían encontrar a la hora de llevar a cabo los atentados.
En la parte correspondiente a los sistemas llama la atención que hay dos modalidades. Uno está compuesto por el temporizador de un reloj (figura 11) y el otro es el que abre y cierra un circuito secundario (reflejado con las letras diminutas OP y que significa abrir), que podría ser accionado por radio frecuencia (un teléfono móvil o un mando a distancia).
Según los expertos, la primera sería una especie de seguro (que duraría entre 10 ó 15 minutos y que es el tiempo necesario para transportar la bomba) para que ninguna llamada telefónica perdida pudiera provocar un error y accionar sin querer los explosivos.Y la segunda, pasado el tiempo de seguridad marcado, se abriría (OP) y dejaría paso a la señal que viniera desde el exterior (una llamada telefónica que acciona el altavoz del móvil) para activar los explosivos que estaban depositados en las bolsas o mochilas (figura 5).

Las notas que aparecen en la figura 8, según los expertos grafológicos consultados por este diario, están realizadas con trazos diferentes, por lo que puede corresponder a dos personas distintas. «Skoch» y «Ampuls» estaría escrito por una persona y «Alicates» y «Limas», por otra. Esa diferencia se aprecia perfectamente en los trazos de la letra «l» minúscula.
Los técnicos en explosivos también coinciden con el grafólogo ya que consideran que «Skoch» y «Ampuls» (cinta y bombilla) son dos elementos necesarios para montar el detonador y que «Alicates» y «Limas» son herramientas empleadas para fabricar el sistema eléctrico.
Por eso, los técnicos en explosivos y sistemas consultados por este periódico concluyen que los dibujos realizados en la primera parte de la hoja (parte superior del gráfico) están desarrollados por un experto en explosivos y que la segunda (parte inferior del gráfico) son croquis realizados por un técnico en electrónica.

Los expertos en árabe consultados por EL MUNDO también coinciden en que la anotación que aparece junto a la figura del detonador (figura 3), inscripciones en árabe, corresponde a la lengua cherja, un dialecto que utilizan los habitantes de la zona del Rif de Marruecos.
Najib Chaib, que nació y vivió en Nador, utiliza y conoce perfectamente el cherja. La inscripción, según traducción de los expertos, significa «comprimido» y se refiere al fulminato de mercurio utilizado en el detonador.

El sistema y las formas utilizadas por el comando Lavapiés para llevar a cabo el atentado de Atocha coincide con los métodos que Najib Chaib y algún otro técnico habían desarrollado en los croquis que la policía encontró en el piso que éste tenía en Madrid.


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Islamistas detenidos en España diseñaron bombas como las del 11-M

 

21-04-04

INVESTIGACION / LA POLICIA LO SABIA DESDE ENERO DE 2002

Islamistas detenidos en España diseñaron bombas como las del 11-M

En la casa de Najib Chaib, miembro de la red española de Al Qaeda, se halló un croquis en el que se detalla cómo fabricar detonadores y cómo activar una bomba con un móvil - En el sumario que instruye el juez Garzón consta que este individuo celebró una 'cumbre' en Madrid con 'Abu Dahdah' y Said Chedadi, posteriormente detenidos - Mohamed Chedadi, hermano de Said, con quien compartía piso y trabajo, está acusado ahora de ser uno de los autores materiales de la matanza de los trenes

ANTONIO RUBIO

MADRID.- Bombas como las utilizadas por el comando Lavapiés en los atentados del 11-M fueron diseñadas por Najib Chaib, un marroquí con nacionalidad española que fue detenido en enero de 2002 por el juez Baltasar Garzón.
(.../...)


Chaib pertenecía a la célula de Al Qaeda que Imad Eddin Barakat Yarkas, Abu Dahdah, había montado en España. Chaib nació en julio de 1966 en la ciudad marroquí de Nador -a unos 12 kilómetros de Melilla-, tenía pasaporte español y residía en Madrid junto con otros miembros de la red y antiguos muyahidin que habían luchado en Bosnia.

Tras la detención de Najib Chaib en enero de 2002 en Hospitalet de Llobregat (Barcelona), los agentes de policía encontraron en su domicilio de la calle de Martín de los Heros de Madrid toda una serie de planos y guías para elaborar bombas.

Entre el material incautado por la policía se encontraba varios croquis, todos ellos realizados a mano, donde se explicaban con todo lujo de detalles los pasos a seguir para fabricar detonadores, así como los sistemas necesarios, tanto manuales como por radiofrecuencia, para hacer explotar las bombas.

Los expertos en explosivos y sistemas consultados por EL MUNDO coinciden, sin ningún género de dudas, en que los croquis y guías dibujados y desarrollados por Chaib estaban realizados para ser aplicados utilizando teléfonos móviles que después serían introducidos en bolsas o mochilas con el correspondiente explosivo (ver gráfico en la página siguiente). Es decir, que Najib Chaib, uno de los hombres de Abu Dahdah en España, ya había diseñado con más de dos años de antelación los sistemas técnicos necesarios para llevar a cabo un atentado de grandes proporciones.

Entre el material incautado a Chaib también fueron localizados documentos de la yihad islámica. En uno de ellos, concretamente el Manifiesto a la nación musulmana para el establecimiento de la resistencia islámica internacional, se indicaba que «un musulmán puede practicar la yihad apuñalando hasta la muerte a un turista cristiano, o lanzando una granada a un vehículo que transporta cristianos, o destruyendo un establecimiento cristiano, sea éste comercial, educativo o misionero».

Pero Najib Chaib no es un personaje nuevo para la policía española.Los expertos en redes islamistas ya venían siguiendo sus pasos desde enero del año 2000, cuando Najib contactó con Abu Dahdah.A partir de esa fecha, Dahdah y Chaib se vieron con bastante frecuencia e incluso llegaron a viajar hasta Londres para visitar a Abu Abdulrahman, un reclutador de muyahidin que es un discípulo de Abu Qutada, a su vez uno de los máximos dirigentes de Al Qaeda en Europa.

El viaje de Najib Chaib a Londres se produjo en junio de 2000 y posteriormente, en marzo de 2001, Abdulrahman se desplazó hasta Madrid y mantuvo un encuentro con la célula de Al Qaeda en España.

Ese encuentro en la cumbre se celebró en el restaurante Alhambra de Madrid y entre los comensales se encontraban Abu Dahdah, Najib Chaib, Abdulrahman y Said Chedadi. Este último es hermano de Mohamed Chedadi, detenido por los atentados del 11-M junto a Jamal Zougam, uno de los jefes del comando Lavapiés.

Se da la circunstancia de que el resto del comando -Mohamed Bekkali y Mohamed Chaoui- había residido durante un tiempo en Hospitalet de Llobregat, donde se detuvo a Najib Chaib después de huir de Madrid para refugiarse en el domicilio que su hermana Makira tenía en la localidad catalana.

Estos datos y otros muchos que figuran en el sumario 35/01, que instruye el juez Baltasar Garzón en la Audiencia Nacional desde noviembre de 2001 contra la célula de Al Qaeda en España, demuestran que desde hace años existían intensas y directas relaciones entre los seguidores de Abu Dahdah y los terroristas que prepararon los atentados del 11-M.

Najib Chaib -que según la documentación incautada en su domicilio es un experto en explosivos, sistemas y detonadores- tenía muy claro cómo había que luchar contra Occidente: guerra de guerrillas.En uno de los documentos encontrados en su domicilio madrileño se refleja y explica ese sistema: «De la misma manera que el pueblo débil y pobre de Vietnam venció a los americanos, haciendo que éstos regresaran a casa con el rabo entre las piernas, de la misma manera los afganos vencieron a los ateos soviéticos».

Najib Chaib compartía piso en Madrid con Luis José Galán González, un español católico convertido al islam. Galán, que actuó como muyahidin en Bosnia, era conocido entre la población musulmana por Yusuf Galán y era muy amigo de Abu Dahdah.

Yusuf era un asiduo de la mezquita de la M-30 de Madrid y EL MUNDO ha podido saber que en más de una ocasión tuvo que ser reprendido por sus superiores religiosos, ya que sus posturas y comportamientos eran muy radicales.

Junto a los planos, guías y sistemas para fabricar bombas encontradas en el domicilio de Chaib también había armas de fuego, con sus respectivas municiones, y armas blancas.

En el sumario 35/01 se detalla ese material: una pistola marca Smith&Wesson, calibre 22, con 39 cartuchos; una carabina marca Martin, calibre 22; una escopeta marca Franchi, calibre 12 y 28 cartuchos; 14 armas blancas de distintos tamaños y un chaleco antifragmentación (de los que suelen utilizar los pilotos de guerra).

Entre el material aprehendido a Chaib en enero de 2002 -tres meses después de la gran redada contra los presuntos jefes de Al Qaeda en España y que fue bautizada como operación Dátil-, la policía encontró una libreta de anillas con varias direcciones y contactos del terrorista. Entre esas direcciones destacan las de una serie de amigos de Chaib en la ciudad de Melilla.

La policía, que todavía está estudiando esa documentación, considera que todos ellos están relacionados con un grupo radical islamista que funciona en la ciudad autónoma. Este grupo de personas, todas ellas amigas de Chaib, pertenecen a una asociación islámica de Melilla que publica, trimestralmente, una revista de tendencia radical. La revista está editada en castellano. Abu Dahdah, el presunto jefe de la red Al Qaeda en España la recibía con toda regularidad.

Además, según ha podido saber EL MUNDO, Melilla era uno de los lugares preferidos por los miembros de la red Al Qaeda para conseguir los pasaportes falsos que después utilizaban cuando viajaban por todo el mundo.

En varias de las conversaciones telefónicas intervenidas por la policía a los seguidores de Osama bin Laden se habla de pasaportes que se consiguen en Melilla: «Al parecer tiene varios pasaportes para elegir, uno de 20 años de Melilla ».

Muchos jóvenes de Nador estudian en Melilla y después hacen su carrera en Granada o Madrid. Abu Musab, cuyo nombre corresponde, según el sumario 35/01, a Ghasoub Al Abrash Ghalyoun, intentó conseguir un pasaporte por esa vía para poder viajar tranquilamente hasta Londres.





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18.4.04

 

Los agujeros negros del 11-M (I)

 

18-04-04

11-M / UNA INVESTIGACION DE EL MUNDO

Los agujeros negros del 11-M

Una versión policial repleta de incongruencias

Por FERNANDO MUGICA

Han pasado ya 38 días desde los trágicos acontecimientos del 11-M.Un tiempo prudencial como para que, dejando a un lado los inevitables impulsos emocionales que provocaron los atentados, reflexionemos sobre los datos revelados hasta ahora por los investigadores y, ante todo, sobre nuevos elementos que ponen en duda muchas de sus conclusiones. EL MUNDO ha conversado, durante este tiempo, con fuentes de los distintos cuerpos de seguridad del Estado, testigos cercanos a los detenidos y analistas de varias embajadas para elaborar un laborioso puzle que abre horizontes inquietantes.En los días previos a las elecciones se preparaban, en secreto, golpes de mano espectaculares contra la cúpula de ETA. Durante el 11-M, y en los días posteriores, se manipularon informaciones, se desviaron pistas, se ocultaron datos vitales para el esclarecimiento de los hechos. Son los agujeros negros de unas jornadas que cambiaron, de una forma drástica e imprevisible, el rumbo político del país.Las flagrantes incongruencias de lo que hasta ahora se ha conocido deben dejar paso a la exigencia ineludible de que se llegue hasta el fondo de la verdad de todo lo que sucedió.
(.../...)
El 10 de marzo, miércoles, el Gobierno de José María Aznar está muy tranquilo. Sabe por todas las encuestas que cuatro días después va a ganar las elecciones. El propio Felipe González lo declara en un círculo de íntimos esa misma tarde: «No tendrán la mayoría absoluta, pero van a ganar las elecciones».

Al presidente le tienen preparado un regalo de fin de curso.Sus colaboradores más próximos saben que para él, la lucha contra ETA ha sido uno de los ejes centrales de su actuación. Por eso, las Fuerzas de Seguridad le van a dar una gran satisfacción que a la vez servirá como una última catapulta electoral para arrasar en los comicios: la captura, de golpe, de toda la cúpula de la banda y de prácticamente todos sus comandos operativos conocidos.Aznar podrá así, dentro de su último mandato y por un margen de un par de días, cumplir con una de sus promesas más solemnes: acabar con el grueso de la organización terrorista.

Se ha elegido cuidadosamente la fecha del gran golpe: la noche del viernes 12 de marzo, justo en el momento en que el país abandona la campaña electoral para sumergirse en la jornada de reflexión.Los agentes de campo están cada uno en su puesto vigilando a los terroristas. El secreto de la operación es absoluto. Las Fuerzas de Seguridad han trasladado al Gobierno, en las últimas semanas, su preocupación al considerar que ETA puede intentar un atentado salvaje que irrumpa de forma determinante en la campaña electoral. En este sentido, se han analizado hasta la saciedad los intentos de la banda por volar trenes en la estación madrileña de Chamartín coincidiendo con la tarde de la Nochebuena última.

Hay detalles de Inteligencia que indican que es muy posible la utilización de mochilas. Los dos jóvenes capturados en una carretera comarcal de Cuenca con una furgoneta en la que transportaban 500 kilogramos de explosivos, Irkus Badillo y Gorka Vidal, han declarado que ETA les había ordenado la colocación en la estación de esquí de Baqueira Beret, en las últimas Navidades, de 12 bolsas y mochilas con explosivos para que explotaran de una forma coordinada.Tras observar el terreno desistieron de la acción.

Todos han dado por supuesto que la Guardia Civil está detrás de la captura en una operación de seguimiento de la furgoneta desde Francia, pero no es cierto. Aunque parezca imposible, ha sido una detención casual. Eso quiere decir que no tienen a los nuevos comandos jóvenes tan controlados como creían. ¿Para qué pueden querer 500 kilos de explosivos en Madrid el 28 de febrero si no es para destrozar las elecciones?

TELEFONOS MOVILES

También les preocupan los teléfonos móviles. En la estación de San Sebastián, los servicios especiales de la Guardia Civil habían encontrado semanas antes lo que calificaron como una bomba cebo.No se trataba de una trampa destinada a destrozar a quienes intentaran desactivarla. Por el contrario, era un artefacto inofensivo pero que tenía como iniciador un teléfono con dos cables, uno rojo y otro azul.

ETA ha intentado desde hace tiempo utilizar teléfonos para cometer sus atentados. Así lo hicieron en el cementerio de Zarautz, el 9 de enero de 2001, cuando se encontraban reunidas muchas personalidades junto a la tumba del concejal del PP José Ignacio Iruretagoyena, asesinado tres años antes. Los últimos informes de Inteligencia en poder del CNI explicaban con detalle las pruebas de ETA para utilizar teléfonos móviles como iniciadores de bombas. Informes anteriores detallaban que los terroristas no habían conseguido subsanar técnicamente un desfase entre el momento de la decisión de activar el explosivo y la explosión, un corto intervalo de tiempo que a veces era de unos simples segundos. Pero el último informe era categórico: al fin habían logrado la simultaneidad.Los teléfonos móviles ya eran operativos para ETA. Presumiblemente, en el próximo gran atentado sería el sistema utilizado por los asesinos.

En la mañana del 11 de marzo se produce un enorme desconcierto.Es importante la coordinación entre las Fuerzas de Seguridad y el Gobierno en funciones. Llegan las primeras noticias del atentado y con ellas los datos de que, al parecer, se han empleado teléfonos móviles para hacer estallar al menos 10 o 12 mochilas y bolsas en los trenes próximos a la estación de Atocha. Por los datos aportados anteriormente, todos piensan en ETA. Se envía inmediatamente al norte la orden de que los agentes operativos den noticia de los objetivos que están siendo estrechamente vigilados para la macro operación preparada para el viernes por la noche.Los informes van llegando y el desconcierto aumenta. Todos los etarras están en su sitio. Ninguno de los vigilados ha podido ser el autor de la masacre. Muchos recuerdan la furgoneta detenida en Cuenca y al comando que surge de la nada.

En ese momento de máximo desconcierto, sucede algo que provoca que el Gobierno cometa el mayor error de su mandato. Comienza la trampa. Un miembro de los Cuerpos de Seguridad envía por teléfono y desde el mismo lugar de los hechos la primera valoración del explosivo. Siempre de viva voz y sin que nadie ponga todavía nada por escrito se nombra la palabra mágica: Titadine. Es el fabricante de una modalidad de dinamita que utiliza habitualmente ETA.

La palabra se extiende entre los que tienen algo que ver con el caso y los primeros informes que llegan a la Policía Nacional, la Guardia Civil, el CNI, el Gobierno de la nación y el Gobierno vasco. El error al transmitir el informe sólo puede ser intencionado.Ningún experto policial, y menos los especialistas en desactivación de explosivos, podrían confundir Titadine con Goma 2. Los olores que provocan ambas sustancias son tan diferentes como un plátano y una pera. Pero en los primeros momentos de confusión, téngase en cuenta que a esa hora de la mañana ni siquiera se sabe aún el número de víctimas, produce un efecto multiplicador demoledor.Esos primeros indicios son los que le hacen pronunciar a Ibarretxe aquel discurso tan precipitado en el que, con una cara de enorme preocupación, arremete contra ETA después de considerar como un hecho cierto que han sido ellos los autores. El Gobierno también cae en el mismo error.

Aquí juega un papel determinante Arnaldo Otegi, parlamentario de Sozialista Abertzaleak, que insinúa a una radio local del País Vasco, Herri Irratia, que lo primero que le ha venido a la cabeza es que «el Estado español mantiene fuerzas de ocupación en Irak». La pista radical islamista se pone así en marcha poco después de las 10 de la mañana. Pero Otegi sólo trata de ganar tiempo.

OTEGI MIENTE

A las 13.00 horas volverá a reafirmar esta idea para salir al paso de las primeras declaraciones del ministro del Interior, Angel Acebes, que defiende con rotundidad la autoría de ETA.Otegi no contempla «ni como mera hipótesis» que ETA pueda ser la autora de los atentados de Madrid. Pero está mintiendo y el presidente del Gobierno a esas horas ya lo sabe.

Las Fuerzas de Seguridad tienen constancia de una conversación que el propio Otegi ha mantenido con alguien de su entorno antes del mediodía -dos horas más tarde de sus primeras declaraciones exculpatorias para ETA- y en la que muestra su desconcierto, su miedo, su total estupor: «Si sale alguien por ahí (se refiere a alguien de los suyos) reivindicando esto, estamos perdidos definitivamente. Yo tengo que saberlo cuanto antes porque si es así no puedo volver a mi pueblo. Tengo que marcharme cuanto antes. Necesito saberlo».

Lo que el Gobierno no conoce es que ya en esos momentos se han puesto a trabajar duramente un grupo de mandos policiales y algunos agentes del CNI, de la cuerda más dura y leal al partido socialista, para informar a sus dirigentes de todos los detalles que puedan conducir la situación en beneficio propio. Son los mismos que consiguen que cambie de manos la investigación y que la controlarán desde ese momento.

Se forma un equipo hermético que deja de lado a la Guardia Civil y que ralentiza las informaciones que se pasan al CNI. Llaman, sin embargo, cada pocos minutos a una célula del PSOE que obtiene así información privilegiada, lo que les permite montar una estrategia eficaz contra el Gobierno. Saben que éste sigue empeñado en la tesis de ETA y permanecen callados para que Aznar, Rajoy y Acebes se metan ellos solos en la trampa.

A la vez, comienzan a darse a conocer, a cuentagotas, detalles que marcan un camino a la opinión pública. En la misma mañana del 11-M aparece una misteriosa furgoneta blanca. Un portero ha visto a tres sospechosos, con la cara y la cabeza cubiertas, junto a una furgoneta blanca marca Renault, modelo Kangoo. Uno de ellos llevaba una bolsa y se ha dirigido hacia el tren, en torno a las siete de la mañana, en la estación de Alcalá de Henares.Se dice en un primer momento que la furgoneta no tiene huellas, más tarde aparecerá, en el transcurso de los siguientes días de la investigación, una huella de un joven marroquí a quien pronto se acusará de ser uno de los autores materiales de los atentados, Jamal Zougam. Este podría ser el hombre que vio el portero con una bolsa entrar en la estación de Alcalá de Henares.En su entusiasmo, el testigo relata a la policía que era un hombre alto, como de 1,90 metros, muy fuerte. Zougam apenas sobrepasa el 1,60 de estatura.

EL PSOE INFORMADO

Miembros del PSOE, avisados por su gente en la policía, saben desde la mañana de la existencia de la furgoneta, antes incluso que el propio CNI. La Inteligencia española no conoce, a la hora de redactar uno de los informes que el Gobierno en funciones desclasificaría días más tarde, ni siquiera la existencia de esa furgoneta, matrícula 0576 BRX. Se dice que su dueño presentó una denuncia por desaparición del vehículo unos días antes, el 28 de febrero, y que fue robada frente a su domicilio en el populoso barrio de Cuatro Caminos de Madrid. Cuando la encuentran, conserva las placas de matrícula originales y los expertos determinan que se ha utilizado sin forzar nada y con llaves originales.Al dueño le desapareció todo el manojo de sus llaves hace casi un año. Es falso que viva en Cuatro Caminos. Su domicilio, como figura en la propia denuncia, está en una calle con nombre de vegetal de la localidad de Torrelodones.

En la revisión de la furgoneta se tarda las horas suficientes como para que el Gobierno se meta un poco más en la trampa de la autoría de ETA. Se da la excusa de que la policía no tiene Tedax libres. Todos sus especialistas en explosivos están ocupados en los lugares de los atentados. Pero lo que no dicen es que la Guardia Civil ofrece sus servicios de Tedax y son rechazados de forma categórica.

Muy avanzada la tarde, y a pesar de que un perro-policía ha demostrado horas antes lo contrario, se da a conocer que se han encontrado restos de explosivos. Incluso se habla de un cartucho de 125 gramos de dinamita Goma 2 Eco. No es cierto. El perro que se empleó para el reconocimiento no se comportó como lo hacen invariablemente cuando encuentran explosivos, con inmovilidad absoluta. En la furgoneta no había explosivos cuando la policía la precinta en Alcalá. La furgoneta es trasladada primero a la Brigada Provincial de Información en la calle Tacona de Moratalaz. Desde allí, a las 14.14 horas, se lleva a las instalaciones de la Comisaría General de Policía Científica, ubicadas en Canillas.

Los funcionarios de la comisaría de Alcalá no habían detectado explosivos en su inspección ocular. Es en Canillas donde se encuentra, debajo de uno de los asientos delanteros, una bolsa con siete detonadores de distinto tipo y fecha.

Pero la noticia de la jornada, la que hace que todo dé un vuelco definitivo, es la aparición de una cinta de audio con versos del Corán. Comienza a asomar así lo que un veterano investigador de la policía ha definido como el cuento de Pulgarcito, alguien que encuentra el camino porque previamente ha dejado las piedrecitas blancas que le indican el mismo. En la furgoneta hay también una casete en árabe -junto a otras de Plácido Domingo- pero lo que nadie dice es que la cinta, grabada en Arabia Saudí e interpretada por un cantante, corresponde a unos versos de iniciación al Corán, algo que no cuadra en un peligrosos y fanáticos terroristas islámicos.Es como si en manos de unos terroristas integristas católicos del IRA se encontrara un librito de iniciación al Catecismo.Pero el efecto mediático ya se ha producido.

Una hora más tarde se da a conocer la reivindicación de un grupo islamista, las Brigadas Abu Hafs Al Masri, que ha mandado un e-mail a un periódico británico en lengua árabe, Al Quds Al Arabi.Los especialistas no le dan ningún valor como demuestra, con sólidos argumentos, otro de los documentos del CNI desclasificados.Los que firman la autoría son un grupo que en los últimos meses ha reivindicado todo lo imaginable, incluidos los últimos apagones de Nueva York. En los días siguientes se producen hasta siet reivindicaciones diferentes de, al menos, cinco grupos organizados, procedentes de cuatro países diferentes.

TENEMOS OTRA BOMBA

Otra pista clave irrumpe de pronto en el panorama. A las dos de la madrugada del viernes, miembros de la comisaría de Vallecas llaman a los Tedax después de haber encontrado una bolsa que contiene una bomba. No es la única que no ha explotado a lo largo del jueves.

En la mañana de los atentados aparecen al menos tres más en las cercanías de la estación de Atocha y en la de El Pozo. En todos los casos los artificieros optan por destruirlas inmediatamente.Se vuelan por los aires de esa manera pistas materiales que parecen imprescindibles para el esclarecimiento de los hechos.

Un joven policía municipal relata su hallazgo muy pormenorizadamente.Es un novato que apenas lleva un año de servicio. Jacobo Barrero cuenta cómo encontró debajo de uno de los asientos del segundo piso de uno de los trenes afectado por las explosiones una mochila negra. Cuando la abre, casi le da un síncope. Ve un teléfono del que salen dos cables, «uno rojo y uno negro», que están conectados a una fiambrera redonda de color naranja. No habla en ningún momento de cartuchos. Corre hasta una tapia cercana con la bolsa y llama muy nervioso a sus superiores. No le hacen demasiado caso y decide volver a intentarlo, esta vez con la Policía Nacional.Atienden su aviso y envían a los Tedax.

Varios expertos en la materia no entienden todavía por qué decidieron volar la bolsa. «Un simple chorro de agua podría bastar para inutilizarla, sobre todo sabiendo que a pesar de los traqueteos a los que le sometió el agente que la había encontrado no se había activado». El caso es que aquella mañana destruyen esa y el resto de las mochilas que no habían explotado. En el aire quedó un olor picante muy intenso, nada que ver con el Titadine cuyo nombre tanto había despistado en un primer momento.

Pero vayamos a la madrugada del viernes. A las 2.40 horas, y a requerimiento a través de una llamada de los policías de servicio, los Tedax, llegan a la comisaría de Vallecas para inspeccionar una bolsa azul, con asas de cuero. En su interior hay una masa gelatinosa, unos 10 kilos, de lo que luego se averiguará que es dinamita Goma 2 Eco, de la fabricada por Explosivos Riotinto, unida a un detonador eléctrico marca Riodets, fabricado en Galdakano, Vizcaya, como los encontrados en la furgoneta blanca. Mezclados con el explosivo hay un kilo aproximado de clavos y tornillos.

Al día siguiente, se da a la prensa la versión de que alguien en la comisaría de Vallecas se había percatado del contenido de la bolsa por casualidad, después de que sonara un teléfono móvil en su interior. Se ha publicado que la bomba no había hecho explosión a las 7.20 horas en el tren porque los terroristas se habían confundido al colocar la hora del despertador que tenía que activar el mecanismo. Pusieron la hora en PM en lugar de AM. No es cierto. De serlo, hubiera estallado a las 7.20 horas de la tarde, y no fue así.

LA MOCHILA TRASHUMANTE

La realidad es que esa bolsa dio teóricamente vueltas por Madrid durante muchas horas sin que nadie se percatara de ella. Algunas versiones dicen que fue trasladada hasta Ifema con el resto de las pertenencias que se encontraron y que nadie había reclamado.Lo único que se sabe es que alguien llamó desde la comisaría de Vallecas a los Tedax a las 2.00 horas de la madrugada del viernes para que se hicieran cargo de ella.

La relación con los trenes es meramente circunstancial. Cualquiera podía haberla colocado en Ifema. La bolsa esta vez, contraviniendo lo que la policía había hecho hasta ese momento con las mochilas bomba que habían encontrado intactas, no es destruida. Los Tedax quieren deshacerse de ella y es un comisario jefe quien se lo recrimina mientras uno de sus inspectores (Protección Ciudadana) se ofrece voluntario para neutralizarla. Sea como fuere, figura las 5.12 horas como el momento en que es desactivada, en un parque cercano. Es así como se obtienen todas las pistas que llevarán a los investigadores a las primeras detenciones.

Es sorprendente que en las imágenes policiales tomadas del contenido de la bolsa no aparece ningún tipo de cartucho de dinamita. Sólo hay una masa gelatinosa de explosivo, un teléfono móvil con dos cables incrustados, una batería para el teléfono y, por supuesto, la tarjeta del móvil. Las fotografías son publicadas por la cadena de televisión estadounidense ABC y pueden ser contempladas por cualquiera en su página de Internet.

Aquí viene uno de los episodios más curiosos de toda esta historia.La tarjeta del teléfono lleva a los investigadores hasta un hombre de raza gitana que es quien ha contratado con Amena ese número.Descubren así que la tarjeta está clonada y que el teléfono lo ha vendido una pareja de comerciantes indios en su establecimiento.¿A quién? A Jamal Zougam, un trapisondista marroquí de poca monta que tiene un locutorio muy popular en Lavapiés. Precisamente se dedica a comerciar con tarjetas de móviles, entre otras cosas.Es un viejo conocido de la policía y de los servicios secretos de medio mundo.

Los franceses enviaron en 2001 una comisión rogatoria relacionándolo con Maher y Contelier, dos activistas vinculados a la organización Ansar al Islam. La policía registró en aquella ocasión su domicilio sin encontrar nada raro. Se trata de un hombre marcado. Es uno de los 300 marroquíes a los que el servicio secreto da un repaso de vez en cuando por si está haciendo algo peor que robar con los teléfonos. Su nombre aparece en el sumario del juez Garzón por el 11-S y en las agendas de Abu Dahdah, que está en la cárcel como responsable de la célula de Al Qaeda en España.

En la tarde del viernes los investigadores que han apostado por la pista de ETA sienten alivio cuando les cuentan que han encontrado una tarjeta de teléfono en la mochila que no explotó y que es de fabricación francesa. Creen que el rastreo de esa tarjeta les va a llevar hasta San Juan de Luz. Por eso, agentes del CNI llaman a sus fuentes para comunicarles que la pista de ETA cobra, de nuevo, una gran fuerza y que es la más fiable, a pesar de todos los demás indicios. Acebes sale de nuevo en televisión esa tarde y sonríe para sus adentros convencido de que pronto va a poder demostrar que la pista etarra es la verdadera.

NO ES AL QAEDA

Los expertos en terrorismo islamista han aportado además dos nuevos datos que consideran claves a la hora de descartar a Al Qaeda: esta organización nunca reivindica sus atentados hasta después de un mes y medio de que los haya cometido y, sobre todo, jamás han robado una furgoneta, como la blanca que se encontró con la casete con versos del Corán, para una de sus acciones armadas. La compran o la alquilan.

Pero el viernes a las 12 de la noche, cuando todavía los gobiernos británico e italiano comunican a Madrid que en su opinión la autoría es de ETA, la tarjeta del móvil no lleva a ETA sino a Zougam. Los islamistas pasan a primer plano y ya nadie se atreve siquiera a insinuar la posibilidad de que ETA esté involucrada.Hace ya horas que por puro sentido común se ha paralizado la operación, preparada para esa noche, para detener a toda la cúpula etarra.

La juez francesa antiterrorista Le Vert llama a una alta personalidad del PSOE para advertirle de que los expertos franceses descartan a ETA. Un camarero que se encuentra sirviendo la mesa donde se recibe la llamada cuenta que, en ese momento, uno de los comensales pide el champán más caro de la casa y dice «¡Hemos ganado las elecciones!».

Dos horas y media más tarde, como consta en la fecha y hora de algunos de los e-mail que se difunden, comienza a propagarse la idea de que el Gobierno miente y de que hay que ir a pedir cuentas a las sedes del PP. Pero sobre el terreno, no sólo están los investigadores españoles..... EL ENFADO ISRAELI

Agentes de muchos servicios secretos occidentales se mueven con rapidez e intercambian informaciones. Los estadounidenses están muy enfadados. A través del Departamento de Estado han solicitado, hasta en ocho ocasiones y de una manera formal, que se acepte a agentes del FBI en las tareas de investigación. Son rechazados sistemáticamente. Lo peor es que Washington ha advertido en los últimos meses a España de la necesidad de reforzar las medidas de seguridad ante la eventualidad de un gran atentado en Europa.En Gran Bretaña, en Alemania, en Francia, en Italia se toman medidas excepcionales. Se suprimen vuelos y se hace ostensible la presencia de militares en aeropuertos y estaciones. En España no sucede nada de eso.

En la embajada de Israel, hubo una actividad frenética durante el 11-M. Su enfado era más profundo que el de los americanos.Desde hacía exactamente un año habían informado a las autoridades competentes en materia de seguridad españolas de que integristas islamistas preparaban en Madrid un gran atentado. No son informes difusos sobre una amenaza inconcreta. Al menos en 10 ocasiones, agentes de la seguridad israelí se lo han hecho saber a sus homólogos españoles.

En los últimos encuentros aumenta la tensión. Jerusalén cree saber que los terroristas, que están sobre el terreno hace tiempo, tienen ya el material suficiente para una gran masacre. Está todo listo y sólo falta la orden de llevarla a cabo. Creen que será contra la comunidad judía en España.

Los agentes israelíes sienten un profundo malestar por la nula capacidad receptiva de sus interlocutores. La última advertencia seria se la hacen exactamente tres semanas antes de los atentados del 11-M. La actitud de indiferencia por la información aportada que detectan en sus interlocutores les hace sentirse tan incómodos que sugieren a sus superiores que lo más conveniente sería no insistir para no enturbiar las relaciones entre ambos grupos.

Los españoles sólo se tomarán en serio la advertencia a toro pasado, cuando descubren entre los papeles rescatados del piso de Leganés donde murieron siete terroristas planos y datos concretos para realizar un gran atentado durante una concentración en el cementerio judío de Hoyo de Manzanares.

A pesar de todas las consideraciones anteriores, los atentados de Madrid pillan a los israelíes por sorpresa. Los primeros detenidos no pertenecen a las células que ellos están siguiendo. Pero lo que más les llama la atención es el hecho de que los investigadores españoles no acepten su ayuda.

En Israel se encuentran los mejores especialistas en medicina forense relacionados con terroristas suicidas. Tienen una enorme experiencia en casos similares a los atentados del 11-M, no en vano han tenido que sufrir 1.000 muertos en atentados parecidos en los últimos cuatro años. Por eso son capaces de saber rápidamente si en los atentados han intervenido kamikazes. Tras las explosiones de Madrid pretenden volar desde Tel Aviv varios de estos especialistas para colaborar en la investigación.

FALSOS KAMIKAZES

Pero la policía española, que ya ha rechazado a los estadounidenses, rechaza también a los israelíes. Y eso, a pesar de algunos rumores del primer día en los que se difunde la noticia de que puede haber restos de kamikazes entre las víctimas. En realidad se trata de una simple confusión, para algunos intencionada.

En Ifema recogen y separan los restos de las víctimas. Las bolsas de plástico contienen signos de colores para organizar mejor la identificación. Hay tres bolsas aparte con restos que nadie es capaz de atribuir a una persona concreta. Hay incluso trozos de cuerpos de gente que está con vida en los hospitales. Esas tres bolsas dan lugar a los rumores difundidos por medios de comunicación y que luego quedarían desmentidos. El propio Zapatero hace llamadas en las que afirma que ya han encontrado restos de kamikazes y que el Gobierno lo oculta.

Días más tarde y ya con la investigación avanzada, los especialistas israelíes no comprenden como el CNI y el resto de los Cuerpos de Seguridad españoles no fueron capaces de detectar ningún signo de que algo iba a suceder relacionado con los círculos islamistas y sin embargo, en un tiempo récord, han sido capaces de desentrañar la trama y detener a los autores. Tampoco consideran verosímil el hecho de que instigadores, organizadores, proveedores de material y ejecutores sean un mismo grupo, mezclado entre sí, que dejan pistas comunes como los números apuntados en las agendas y las llamadas cruzadas de los móviles. Nunca ha sucedido algo así.

Los terroristas islamistas forman células herméticas, perfectamente impermeables. Los ejecutores no tienen nada que ver con los que organizan la logística, los que proveen el material, los que lo financian, los que determinan los objetivos o los que idean los atentados. En el caso de Madrid se rompe el modus operandi.Además, saben por propia experiencia que nunca utilizan delincuentes comunes, ni personas que ya estén marcadas o fichadas por la policía y menos a confidentes policiales. Tampoco se fían jamás de la ayuda que puedan proporcionar personas que no pertenecen a la comunidad islámica.

La investigación avanza tan rápida que inmediatamente aparece el proveedor de los explosivos. Dicen que han llegado a él a través de los envoltorios de los cartuchos de dinamita encontrados en la mochila desactivada. Pero eso, según los técnicos es materialmente imposible.

De hecho, en torno al ex minero, José Emilio Suárez Trashorras, de 27 años con baja laboral permanente, se hacen un sin número de afirmaciones que se difunden a bombo y platillo. Se dice que tiene ascendencia marroquí, antecedentes penales, y que se puso en contacto en la cárcel con presos marroquíes. También que es traficante de armas y que se vio en un bar de Avilés con los participantes en los atentados de Madrid. Una publicación se recrea con la escena en la que José Emilio lleva una noche hasta una pequeña explotación minera a los terroristas, les abre las puertas y les dice «llevaos lo que queráis». Ninguna de las afirmaciones mencionadas es cierta.

EX MINERO FANTASMA

José Emilio no es de ascendencia marroquí, ni tiene antecedentes penales, ni ha estado en la cárcel en contacto con presos marroquíes.Sus vecinos y ex compañeros de trabajo lo definen como un joven perturbado mentalmente, un simple «tonto de baba». Sólo tiene antecedentes por trapicheo de droga y la sospecha de que traficaba con dinamita, algo que nunca se le ha podido probar. En junio de 2001, y dentro de una operación antidroga denominada Pipol, fue detenido junto a su cuñado, un vendedor de coches usados.En un garaje de la calle Eloy Fernández de Avilés encontraron, dentro de un vehículo, una cantidad importante de hachís, 100 detonadores y 16 cartuchos de dinamita Goma 2 Eco, de 125 gramos cada uno. El juicio por estos hechos aún no ha salido. Nadie ha podido demostrar la implicación del ex minero. Lo más que ha reconocido éste tras su detención actual, es haber proporcionado a unos marroquíes detonadores, algunos de ellos con bastante antigüedad. Luego implica a su cuñado, Antonio Toro, que está harto de sacarle de apuros, pero éste queda en libertad después de un interrogatorio. El dueño del bar de Avilés donde dicen que se ha reunido con los terroristas afirma que jamás le ha visto en su vida.

Lo que realmente es cierto es que José Emilio padece un trastorno esquizoide depresivo, tiene problemas psiquiátricos y por eso la empresa en la que trabajaba, Caolines de Merilés SL, una mina de caolín en el concejo de Tineo, no le renovó el contrato, el 31 de octubre de 2002.

Los investigadores descartan algo que se dio por cierto. La furgoneta Renault Kangoo blanca no pudo transportar los explosivos desde Avilés hasta Madrid. Sólo había recorrido 200 kilómetros desde que la robaron hasta que la encontraron en la mañana de los atentados.

Entonces, ¿qué es lo que relaciona a José Emilio con la dinamita de los atentados? Solamente dos cartuchos de dinamita Goma 2 Eco, de 125 gramos, encontrados en la mochila que fue hallada en la comisaría de Vallecas con el teléfono móvil que dio las pistas de los autores de la masacre del 11-M. Sin embargo, en las fotografías oficiales del contenido de la bolsa azul, distribuidas a diversas policías extranjeras y difundidas por la cadena estadounidense de televisión ABC, no figura ningún tipo de cartucho.

Un veterano policía, conocedor del mundo del hampa, ha comentado a este periódico: «El mundo de los choros [los pequeños delincuentes] no se mueve como dicen que lo ha hecho José Emilio. No dudo de que pueda ser capaz de vender dinamita por una cantidad razonable de droga o de dinero. Se acababa de casar y podría necesitar más dinero. Pero lo primero que habría hecho tras venderles el material habría sido acudir al policía con el que tuviera más confianza para contárselo. El sabe que esa información es oro y que le van a deber así un gran favor. Ese tipo de personas no tiene cuajo suficiente para callarse sin saber qué van a hacer con ese material. Las cosas no funcionan así».

Una de las falsedades más flagrantes que se han difundido en torno a la investigación es la aparición de una prueba material para certificar la autoría de los atentados por parte de Zougam.Se publicó, con gran alarde tipográfico, que la policía había encontrado en el locutorio de la calle Tribulete de Madrid, donde trabajaba Zougam, un trocito de plástico que faltaba en la carcasa del teléfono hallado en la bolsa que encontraron en la comisaría de Vallecas con la bomba que no llegó a explotar. El juez reconoció que no había podido preguntar al detenido por el tema ya que ese detalle no figuraba en las diligencias policiales.

Es un milagro haber encontrado un trocito del plástico que presuntamente faltaba en la carcasa, algo tan increíble como el pasaporte de Mohamed Atta que se encontró intacto, cerca de las ruinas de las Torres Gemelas, tras el atentado de Nueva York el 11-S a pesar de que su propietario había teóricamente estallado en una bola de fuego al estrellarse el avión que conducía 80 pisos más arriba. Pero hay que añadir otro detalle significativo.

El teléfono encontrado en la bolsa era un Motorola modelo Triumph según la mayor parte de las informaciones difundidas. Se especificó que ese Motorola se había comprado en una tienda de Alcorcón.Algunos comentaristas llegaron a señalar que existía miedo entre muchos consumidores que también poseían un modelo de uso tan corriente como ése. Pues bien, pueden tranquilizarse ya que el modelo de teléfono que estaba en la bolsa, como puede apreciarse en las fotografías difundidas por la cadena televisiva ABC corresponde a un Mitsubishi modelo Trium (sin ph final) 110.

ZOUGAM ESTABA MARCADO

En torno a la figura del hasta ahora autor material de la masacre, Jamal Zougam, se han difundido también muchas fantasías. Todos los que le conocen aseguran que era un musulmán nada fanático y que iba a la mezquita lo justo para mostrarse en sus rezos poco ortodoxos.

Nunca había ocultado sus actividades de trapisondista. Pertenecía al hampa de esos pequeños delincuentes que se mueven como pez en el agua por el barrio de Lavapiés. Sabía perfectamente que era observado regularmente por la Policía desde que su domicilio fue inspeccionado. Era consciente de que su locutorio estaba intervenido -como es el caso de muchos de los locutorios de Madrid-.Estaba marcado con varias cruces en todas las fichas policiales de numerosos países. Era la persona menos adecuada, por tanto, para que un grupo terrorista le invitara a participar en una operación secreta de tanta envergadura. La mayor parte de los moros que pululan en los ambientes de la pequeña delincuencia en Madrid son confidentes de la policía y/o del servicio secreto marroquí -con una enorme capacidad en España-.

No es nada difícil encontrar personas de su entorno que quieran hablar de él. Bastará con dos ejemplos. Una señora de la limpieza, marroquí, asegura conocerlo mucho: «A mí, como a mucha gente, me ofreció una tarjeta para el teléfono móvil con la que podía llamar gratis a Marruecos durante dos años seguidos sin pagar nada. Claro que, la tarjeta me costaba 30.000 pesetas. Era un chollo pero me dio miedo que pudiera meterme en un lío. No quiero ni pensar la de gente que habrá usado tarjetas de Zougam y que ahora estarán pendientes de si los meten en la investigación de los atentados».

El segundo testimonio es más sorprendente. Se trata de un joven senegalés fácilmente identificable porque tiene un defecto en un ojo. Vive en Lavapiés y asegura que ha trabajado para una multinacional estadounidense. Es informático y hace algunas chapuzas en la tienda de Zougam. Por eso está muy asustado ya que una de sus «habilidades» es la manipulación de tarjetas de móviles: «Yo me libré de milagro. Trabajaba en el locutorio de Zougam.El día en que fueron a detenerle yo estaba librando. Si no, estoy convencido de que me hubieran detenido con él». Compraban gran cantidad de tarjetas. En todos los locutorios de Madrid de ese tipo se trafica con tarjetas clonadas. Es algo sabido y «casi» permitido. «Lo más extraño», asegura el senegalés, es que la policía no se haya puesto en contacto conmigo. No comprendo como siendo Zougam una pieza tan aparentemente clave en la investigación ni siquiera han hablado con todos los que trabajábamos allí.¿Acaso no les interesa los testimonios que podamos aportar?».

Zougam no se comporta, tras el 11-M, con lógica. Seis días antes del atentado deja su pista en una llamada telefónica a Abu Dahdah, el presunto jefe de la célula española de Al Qaeda implicado en el sumario del juez Garzón sobre el 11-S. Es como encender un letrero luminoso.

TERREMOTO EN EL CNI

Después de los atentados, sabe por las informaciones de la radio que han encontrado una mochila con una de las bombas del tren sin explotar y que hay un móvil con una tarjeta, la que presuntamente vendió él. No le entra el pánico. Sigue su vida normal y espera a que, inevitablemente, vengan a por él. No es lógico para alguien que teóricamente está metido en una célula integrista que pretende seguir atentando en Madrid y que por tanto, aunque sólo fuera por razones operativas, no puede permitirse el lujo de dejarse pillar.

En el CNI las cosas no están para bromas. Tras el 11-M se pasaron unas cuantas horas llorando y lamentándose por no haber sido capaces de impedir los atentados. Luego llegó el momento de las responsabilidades. Hay que tener en cuenta que Jorge Dezcallar, el máximo responsable del Centro, fue director general, en Exteriores, con competencias en la zona del Magreb. Fue también embajador en Marruecos.

Para colmo, la segunda en el mando dentro del CNI, la secretaria general, es una mujer, María Dolores Vilanova, que ocupó en el Centro, en la época de Manglano el cargo de responsable de contrainteligencia de los países del Magreb. Dicho de una manera más sencilla, es la persona que mejor conoce el mundo del hampa y de los posibles agentes marroquíes infiltrados en España. La autoría de los chorizos marroquíes equivale a que un niño de primaria hubiera metido un gol a Casillas desde 50 metros y en una portería de pocos centímetros.

En el CNI no se disimuló el alivio por la pérdida del poder del PP. Participaban del enfado de los militares con el ex ministro de Defensa Federico Trillo, a quien, en privado, y a veces en público, despreciaban.

El CNI reunió informes según los cuales amplios grupos de militares y sus familias, en zonas tradicionalmente de derechas, se habían pasado la consigna de abstenerse en las elecciones.

En los pasillos del Ministerio de Defensa no hubo ningún tipo de disimulo. Había gente que se abrazaba el lunes 16 en los pasillos al comentar la victoria de Zapatero en las urnas. En el Centro se tiene grabado a fuego como una de las grandes cacicadas de Trillo la bronca destemplada que tuvo que encajar un agregado de Defensa destacado en Afganistán ante las exigencias del ministro de que montara rápidamente, y sólo para él, una capilla para asistir a misa.

La gota que ha colmado el vaso ha sido la desclasificación que hizo el Gobierno de Aznar de documentos del CNI en los que se orientaba la autoría del atentado hacia ETA. Es verdad que en amplios ambientes del Centro las sospechas se dirigieron durante las primeras 40 horas hacia ETA. Se recogieron el 11-M informes que procedían de las cárceles en las que presas vascas habían celebrado con júbilo los atentados. Hubo incluso incidentes violentos por la indignación que eso produjo entre presas comunes. También se tenía constancia de que en reuniones del entorno abertzale la gente se había dividido claramente en dos sectores. Al primero, le parecía una barbaridad lo sucedido, y el segundo lo justificaba y anunciaba que ese era el camino y que había que golpear más fuerte hasta que «se enteraran».

Agentes del CNI se quejaron, en las primeras horas después de los atentados, del hermetismo de los investigadores de la policía.Les llegaban las informaciones tarde. Reconocen que miembros del PSOE tenían una información mucho más puntual que ellos.Lo que no aceptan es que no hubieran advertido al Gobierno del peligro islamista.

Las labores de vigilancia tienen que ser aleatorias. Es materialmente imposible controlar a los 300 principales sospechosos de estar relacionados con células integristas. Así que se elige a unos cuantos y se va rotando la vigilancia. Zougam y el resto de los detenidos estaban dentro de ese operativo. Los móviles son un buen punto de partida pero los cambian con enorme facilidad: «En ocasiones conseguimos una orden del juez para intervenir un teléfono y cuando nos ponemos a ello el vigilado ya ha cambiado de teléfono». Se ha seguido a los sospechosos en el extranjero.Son vigilancias caras en material y en hombres. De pronto, gente que vive muy sobriamente en España, se desplaza sin problemas de billetes de avión y comienzan a manejar dinero en abundancia.La mayor parte proviene de donativos que se canalizan a través de organizaciones de caridad promovidas por Arabia Saudí. ¿Cuanto tiempo puede durar una vigilancia de este tipo si el observado no comete ningún acto delictivo durante años? «Al final lo que la gente ve es la delincuencia en la calle. eso es lo que preocupa y por eso es lógico que los políticos dediquen más medios a combatir ese tipo de cosas que tienen un resultado práctico mucho mayor para los votantes».

LA PISTA FALSA IRAQUI

No es cierto que se despreciaran pistas como la iraquí. Por ejemplo, se ha hablado mucho de un coronel iraquí que viajó hasta España antes de los atentados. Lo que no se ha comentado es que el CNI tomó buena nota de la información que le pasó el servicio secreto italiano sobre el tema. De hecho existe un documento de dos folios en el que se detalla el asunto. Tiene fecha del 11 de febrero, justo un mes antes de los atentados. En el texto se avisa sobre un rumor de que el ex coronel de Sadam Husein, Walid Salem Omar tenía prevista su llegada a España el 6 de febrero de 2004 dispuesto a cometer atentados. Su empresa, Ibn Fernas, está englobada en el grupo Hispano Arabe SA que tiene su sede social en el Paseo de la Habana de Madrid. El documento especifica que Walid se había detenido en Siria donde había sacado una gran cantidad de dinero en metálico de un banco de Damasco. Siempre según el escrito, viajaría con ese dinero y habría hecho una escala técnica en Marruecos, concretamente en Agadir. El CNI siguió por supuesto esta pista, como otras muchas que llegan procedentes de servicios de información extranjeros, sin que se obtuviera ningún resultado positivo.

El comportamiento atípico y fuera de toda lógica de los marroquíes acusados de los atentados lleva a situaciones incomprensibles.Por ejemplo El Tunecino, Sharhane ben Abdelmajid Fakhet, vive tranquilamente en un piso alquilado sin dar ruido. Pero unos días antes del 11-M, abandona la casa y llama la atención hasta el punto de que Rafael, el casero, se presenta a la policía para denunciar que se ha marchado sin pagar. Otro letrero luminoso en el camino.

El colmo de los despropósitos se refleja en que los investigadores no tienen el menor interés en revisar el piso a pesar de que, según el dueño, está lleno de papeles, cintas de audio, etcétera.A la policía no parecen interesarle las pertenencias de quien se presenta ante la opinión pública como el cerebro inductor.

BARBACOA TERRORISTA

Lo mismo sucede con los habitantes de la casa de Morata de Tajuña, en el kilómetro 14 de la carretera 313, cerca de Madrid. Los investigadores dicen que han llegado hasta allí a través de una laboriosa búsqueda triangulando las llamadas de los teléfonos móviles. Pero la policía conocía la existencia de esa casa y la había vigilado en varias ocasiones.

Las huellas de los sospechosos están naturalmente dentro, ya que eran ellos quienes la habitaban ocasionalmente de una forma abierta y con una buena relación con los vecinos. Son éstos los que ven a muchos de los que luego morirían en Leganés haciendo -¡dos semanas después de los atentados del 11-M!- una barbacoa con niños y parientes incluidos. A uno de los implicados, Jamal Ahmidan al que apodaban El Chino los vecinos lo conocen bien porque les ha prestado en ocasiones su moto. No era un islamista radical sino un delincuente de poca monta como el resto de la cuadrilla. Era un viejo conocido de la policía marroquí. Lo habían condenado a cuatro años de cárcel en Marruecos por un asesinato relacionado con el tráfico de drogas y había cumplido dos años y medio de condena. Su ficha aparece en todos los servicios policiales europeos por sus raterías. La policía marroquí pasó a la española todo lo que tenían sobre él hacía tiempo. Si hubiera estado involucrado siquiera mínimamente con los radicales extremistas hubiera sido uno de los 1.600 procesados en el macrojuicio de Marruecos de 2003 por los atentados de Casablanca y por el que se detuvieron, con los ortodoxos métodos de nuestros vecinos, a 6.000 personas.

Se le ha presentado como un integrista radical, pero los vecinos de Morata de Tajuña explican que se le veía en compañía de dos jóvenes muy guapas, con un piercing, pantalones de cuero ajustados y camisetas que dejaban la tripa al aire.

Existe constancia de que la casa estaba vigilada mucho antes de que la policía la «descubriera». No hay más que comprobar la denuncia que presentaron varios vecinos, primero ante el 091 y más tarde ante el 062 de la Guardia Civil, días antes del 11-M, el 7 domingo a las 10.50 de la mañana -según consta en una cinta grabada- por considerar que los habitantes de aquella casa les infundían sospechas en relación con trapicheo de drogas y mercancía robada.

La Guardia Civil alegó después del 11-M, que no querían seguir esa vía de investigación para no interferir con la labor de la policía, que era quien llevaba todo el caso de los atentados.La realidad es que la proverbial rivalidad entre distintos cuerpos policiales ha llegado a uno de sus puntos culminantes a raíz de los atentados del 11-M. La Policía no ha permitido el menor resquicio a los investigadores de la Guardia Civil.

NO TENEMOS NADA

El día anterior al descubrimiento teórico del piso de Leganés, una funcionaria involucrada directamente en la investigación reconoció a un compañero de Información: «La verdad es que tenemos muy poco. De lo del ex minero no sale gran cosa. No sabemos la procedencia de la dinamita. Todo está cogido con alfileres. No hay pruebas materiales, sólo nombres en agendas y llamadas telefónicas entre unos y otros. Lo más sólido son los testimonios espontáneos de varios testigos que aseguran haber visto a varios de los acusados en los trenes, aquella mañana». El problema es que después de que sus fotos se publicaran en todos los periódicos la gente ha podido reconocer esos rostros inducidos por lo publicado y no porque los recordaran realmente. Después de una situación anímica como la que tuvieron que soportar en los atentados, los supervivientes no son muy fiables, según los psicólogos. Y menos cuando hay que distinguir entre ciudadanos marroquíes que para muchos son fácilmente confundibles. Hasta la fecha, ninguno de los detenidos ha reconocido la participación en los atentados.

El sábado 3 de abril, las esperanzas de los investigadores estaban centradas en nuevos rostros. Se habían repartido retratos a los medios de comunicación de los cerebros, inductores o dinamizadores de los atentados. Y aquí llegamos al capítulo de Leganés, el más incoherente de toda la historia. En la tarde de ese día, según comentaron más tarde fuentes policiales, se localiza a través de las llamadas de teléfonos móviles un piso en Leganés en el que puede haber terroristas implicados en el 11-M. No es cierto. Habían sido ya localizados días antes a través de fotografías que enseñan a los comerciantes de la zona. Es así como saben que el llamado El Tunecino y El Chino pueden estar residiendo en el número 40 de la Avenida Carmen Martín Gaite. Sin explicación posible y después de este hallazgo, la policía da a los medios las imágenes de los hombres que pertenecen a ese grupo para que se publiquen. La gente se familiariza con sus rostros. Los terroristas no deben de comprar periódicos ni ver informativos de televisión, ya que no se dan por enterados.

Según los investigadores siguen con su macabra actividad hasta el punto de que se acercan a la vía del AVE en la provincia de Toledo y colocan una mochila con explosivos «pero sin iniciador» con una mecha de más de 130 metros. Aterrorizan así de nuevo al país. La bomba, según las autoridades, está colocada entre las 10 y las 12 del mediodía. El hecho cierto es que azafatas del AVE que hicieron el turno del tren Madrid-Sevilla a las 7.00 horas ven una inusitada actividad de la Guardia Civil en las vías a lo largo del trayecto. Miembros de la Benemérita entran en los vagones de ese tren después de su llegada a Sevilla, a las 9.50 hora para revisar todos los rincones, incluidos los contenedores de desperdicios.

LA FARSA DE LEGANES

Tan sólo 24 horas más tarde, la investigación tomará un giro sorprendente. A primera hora de ese sábado, algunos concretan la hora en las 7.00 hora de la mañana, el grupo de los geos recibe la orden por la que deben estar preparados para una operación importante. Así se lo comunica el Gobierno en funciones, esa misma mañana, a altos cargos del Partido Socialista.

La versión posterior contará que varios de los terroristas consiguen romper el cerco policial en torno a la casa de Leganés y llegan por la tarde hasta el piso del número 40. Lo lógico, cuando los terroristas aún no se habían dado cuenta de que se estrechaba el cerco, era haberlos capturado, uno a uno y con total discreción cuando salieran o entraran en la vivienda. Por el contrario, se extiende la versión de que uno de los acusados baja la basura, se percata de la presencia policial y avisa -primero se dice que por el móvil, después que a gritos- de lo que estaba en marcha.

Al menos una decena de agentes de paisano -según el testimonio directo de los vecinos- ocupan posiciones en la parte interior ajardinada de la casa, donde está la piscina, de una forma nada discreta. «Mamá, ¿los que llevan pistolas son malos?», comenta a sus padres un niño de la urbanización. Y comienza un tiroteo sin que intervenga todavía la dotación de geos.

La llegada de éstos cambia las cosas. Son profesionales altamente cualificados y con una gran experiencia en el asalto de lugares donde hay gente armada y peligrosa. Pero incomprensiblemente -como ha denunciado públicamente uno de los propios geos que intervienen- no se cumplen ninguna de las reglas del protocolo de actuación. No se espera a que llegue el negociador, un psicólogo cualificado para dialogar con delincuentes peligrosos. No hay intérprete. No se aguarda a la hora de la madrugada en el que el cerebro de los terroristas está más debilitado. No se intenta pactar la entrega. Ni siquiera se sabe el número de los ocupantes.Simplemente, y desoyendo la opinión de los propios responsables de los geos, se ordena el asalto, a pesar de que es vital cogerlos vivos para conocer la verdad de lo ocurrido el 11-M.

Todo vuela por los aires al comenzar el asalto. Muere un geo y los cuerpos de los terroristas quedan esparcidos en un área de más de 60 metros. El ministro Acebes dice en su primera comparecencia, tras lo sucedido, que son cuatro los terroristas que se han inmolado.También explica que guardaban en un armario dos mochilas con explosivos preparadas para hacer explosión, similares a la encontrada en la vía de tren. Más tarde se hablará de grandes fajos de dinero en euros, perfectamente organizados. Las imágenes del día siguiente demostrarán que del piso sólo quedan los pilares limpios. Aumenta a siete la cuenta de los islamistas muertos. Se trata del núcleo del comando, de los movilizadores y de al menos una buena parte de los autores materiales del 11-M.

El relato posterior de los hechos se adorna con historias sobre cuerpos desnudos purificados por cortinas blancas en forma de sudario, cánticos en círculo y conversaciones telefónicas. La madre de El Chino lo corrobora desde su domicilio en Tetuán.«Mi hijo se despidió de mí diciendo que iba al lugar que le estaba reservado. Luego escuché una gran explosión y poco después se corto la línea». No se puede saber lo que escuchó esa madre atribulada, pero desde luego no pudo ser la explosión. La dinamita tiene una fuerza explosiva de salida de más de 8.000 metros por segundo.Si el teléfono de su hijo estaba a menos de dos metros de la carga explosiva se volatilizó mucho antes de que pudiera transmitir el sonido de la bomba que ha enterrado definitivamente la esperanza de conocer toda la verdad del 11-M.



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