El CNI niega al tribunal del 11-M el informe sobre lo que dijo Trashorras

18-02-07



JUICIO POR UNA MASACRE / Las revelaciones

El CNI niega al tribunal del 11-M el informe sobre lo que dijo Trashorras


ANTONIO RUBIO

MADRID.- El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) se niega a facilitar al tribunal que juzga los atentados del 11-M el nombre de los agentes que se entrevistaron con Emilio Suárez Trashorras días después de los atentados y el informe que los mismos elaboraron como consecuencia de aquel encuentro.


La reunión entre el miembro o los miembros del CNI y el ex minero asturiano tuvo lugar antes de que Suárez Trashorras fuera detenido en Avilés por la Policía y que declarara ante el juez Juan del Olmo. Así se desprende de la petición oficial enviada el pasado 23 de enero por el magistrado Javier Gómez Bermúdez, presidente del tribunal que juzga a los procesados por el 11-M, al Centro Nacional de Inteligencia (CNI).
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El juez que preside el tribunal encargado del 11-M no dispondrá de todo el material solicitado a los servicios de información para tratar de aclarar todos los extremos de la masacre. De nuevo, el argumento del secreto de Estado impide que lleguen a la sala documentos importantes sobre la causa

El magistrado instaba al Centro Nacional de Inteligencia que le remitiera «informes realizados por los miembros de su cuerpo relativos a la entrevista mantenida con [sic] ellos con Emilio Suárez Trashorras en Avilés».

La detención de Suárez Trashorras por parte de la Policía se produjo el 20 de marzo de 2004 en Avilés, nueve días después de los atentados terroristas. Su declaración ante el juez Del Olmo, instructor del 11-M, se llevó a cabo tres días más tarde, el 22 de marzo.

Sin embargo, con anterioridad a esos hechos, la detención policial y declaración judicial de Suárez Trashorras, se produjeron otras reuniones «informativas» con el ex minero asturiano y con su mujer, Carmen Toro, donde estuvieron presentes agentes y miembros de la Comisaría General de Información y del Centro Nacional de Inteligencia. La más importante y donde el CNI estuvo presente tuvo lugar el 17 de marzo de 2004 en dependencias de la comisaría de Avilés.

Por ese motivo el juez Javier Gómez Bermúdez reclamó al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) que «con carácter de máxima urgencia, y con anterioridad al próximo día 10 de febrero de 2007, fecha del próximo comienzo de la vista del juicio oral, remita informes realizados por los miembros de su cuerpo relativos a la entrevista mantenida con ellos con Emilio Suárez Trashorras en Avilés, en dependencias policiales antes de ser detenido».

EL MUNDO ya publicó el 7 de marzo de 2006 que Emilio Suárez Trashorras mantuvo una reunión en las dependencias de la comisaría de Avilés el 17 de marzo de 2004 con un grupo de agentes, hasta un total de ocho, entre los que había miembros de los Servicios de Información de la Policía y del CNI.

Este periódico, incluso, llegó a concretar quiénes eran los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado que mantuvieron el encuentro con el ex minero asturiano en Avilés: «Allí se desplazó un equipo de agentes de la Comisaría General de Información. En él había funcionarios pertenecientes a la Unidad Central de Información Interior (UCII), especializada en la lucha contra ETA, y de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE), más experta en el terrorismo internacional».

Y, además, informaba este medio: «Según explicaron fuentes de la investigación, no había menos de ocho funcionarios de la seguridad en este encuentro. Junto a los agentes desplazados desde Madrid y del policía Manolón -alías o sobrenombre con el que se conocía al inspector Manuel García, de quien Suárez Trashorras era confidente- también estuvieron agentes de Información de Avilés y un teniente coronel del Ejército, que aseguró llamarse Francisco. Este último era el representante del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en la zona».

El CNI ya ha respondido al auto del magistrado Gómez Bermúdez, concretamente el 6 de febrero de 2007, pero no aclara en su escrito si se llegó a producir esa reunión y si se elaboraron los informes a los que alude el magistrado. El CNI elude cualquier respuesta directa y sólo indica que es «información clasificada con el grado de secreto» y que «es el Consejo de Ministros el órgano que... ha de pronunciarse» sobre su desclasificación.

Alberto Saiz Cortes, director del CNI con rango de secretario de Estado, se acoge a la ley de secretos oficiales para no contestar a la solicitud de Gómez Bermúdez y, además, recuerda al magistrado que tiene que ser el Consejo de Ministros el que tome esa decisión: «Las actividades del Centro Nacional de Inteligencia constituyen información clasificada con el grado de secreto, no resulta legalmente posible acceder a su solicitud habida cuenta que es el Consejo de Ministros el órgano que, dentro de su ámbito competencial, ha de pronunciarse respecto a la cancelación de la calificación de materia clasificada secreto que pesa sobre la información solicitada».

En la reunión por la que se ha interesado el magistrado Gómez Bermúdez se levantó, según reveló EL MUNDO en marzo de 2006, un informe policial y otro por los servicios secretos donde quedó reflejado que Suárez Trashorras informó a los presentes sobre los explosivos que había adquirido Jamal Ahmidam, El Chino, y su banda y sobre una serie de lugares, fechas y personajes con los que el terrorista marroquí había tenido relación.

Suárez Trashorras, según algunos de los agentes presentes en la reunión, también informó a los especialistas en información que Jamal Ahmidam, El Chino, le contó que «los etarras que detuvieron a finales de febrero de 2004 -Irkus Badillo Borde y Gorka Vidal- eran amigos suyos». Esos etarras fueron detenidos por la Guardia Civil el 29 de febrero de 2004, cuando se supone que El Chino y los suyos trasladaron desde Avilés a Madrid los explosivos que le habían vendido Antonio Toro y Suárez Trashorras.

El propio Suárez Trashorras confirmó el pasado 5 de septiembre a EL MUNDO que el 17 de marzo de 2004 había mantenido una reunión en la comisaría de Avilés con agentes llegados desde Madrid y con un miembro del CNI: «El agente del CNI estaba en el grupo de los que me interrogaron. Era una persona de unos 45 años con poco pelo de color negro y peinado hacía atrás».

Suárez Trashorras también declaró: «Les informé que Mowgli -alías o apodo por el que designaba a Jamal Ahmidan, El Chino- tenía contactos con ETA y que me había dicho en una ocasión que uno de los etarras detenidos en Cañaveras era amigo suyo».

En esa misma entrevista Suárez Trashorras indicó que el agente del CNI no se interesó mucho por la revelación que acaba de hacer: la relación de amistad que existía entre Jamal Ahmidan y algunos miembros de ETA. «Los agentes de la Policía y del CNI tomaron nota de ello, aunque ya me hicieron expresa mención a que a ellos les interesaba implicar a los moros y dejar a ETA aparte». Las informaciones facilitadas por Suárez Trashorras en aquella reunión a los agentes de la Comisaría General de Información -donde están adscritos los grupos UCII y UCIE- y al representante del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en la zona, el teniente coronel Francisco, fueron básicas para llegar hasta la finca de Morata de Tajuña.

Allí, según la instrucción sumarial, fue donde Jamal Ahmidan y el comando de islamistas terroristas prepararon las mochilas bombas que después hicieron estallar la mañana del 11-M en los trenes de la muerte.

Todos esos detalles de la investigación, a excepción de los relacionados con la supuesta amistad entre El Chino y los etarras, fueron recogidos por los agentes policiales en un informe interno que más tarde administró el que en aquellos momentos era comisario jefe de la Comisaría General de Información, Telesforo Rubio.

Tras la información publicada por este periódico en marzo de 2006 sobre la reunión de Suárez Trashorras con los agentes policiales y de los servicios secretos, el magistrado Juan del Olmo, instructor del sumario del 11-M, solicitó al comisario Telesforo Rubio un informe. Automáticamente el jefe Rubio tomó testimonio al comisario García Gamonal, que dirigió el encuentro del 17 de marzo de 2004 en la comisaría de Avilés y trasladó esa información al magistrado. García Gamonal pertenecía a la Unidad Central de Información Interior (UCII).

El juez Del Olmo, según ha podido saber EL MUNDO, nunca llamó a declarar a los agentes policiales que estuvieron presentes en aquella reunión y dio por buena la información que le facilitó el comisario jefe Telesforo Rubio. El magistrado instructor del 11-M tampoco llamó a declarar al jefe de la zona de Asturias, el teniente coronel Francisco.

El juicio ya ha comenzado y el magistrado Gómez Bermúdez, presidente del tribunal que juzga los atentados del 11-M, y los abogados defensores y acusadores siguen sin saber, todavía, si Emilio Suárez Trashorras se reunió con agentes del CNI antes de ser detenido por la Policía y que declara antes el juez Juan del Olmo, instructor del sumario del 11-M.

Unas pistas muy claras para identificar al agente del CNI

Alberto Saiz Cortés, director del CNI y secretario de Estado de Defensa, se niega a revelar al magistrado Gómez Bermúdez el nombre del agente del Centro Nacional de Inteligencia que estuvo con Suárez Trashorras tras los atentados del 11-M, pero con las investigaciones de EL MUNDO y las aportaciones y descripciones de Emilio Suárez Trashorras se puede hacer, perfectamente, un retrato-robot de este espía español.

El agente del CNI tenía en aquellas fechas, 17 de marzo de 2004, el rango de teniente coronel y, además, era el jefe o representante del Centro Nacional de Inteligencia en la zona de Asturias.

Junto a su rango y categoría hay que decir que el miembro del CNI tenía unos 45 años, ahora estará muy cerca de los 50. Sus rasgos físicos, según Suárez Trashorras, eran los de un tipo atlético. Llegaba a 1,80 metros de estatura, su cabello era de color negro aunque poco abundante y se peinaba tipo ejecutivo: hacia atrás. El rostro del espía del CNI era el de un auténtico agente de los servicios secretos: sin ningún elemento que llame la atención. No tenía barba, ni bigote.

Las formas y maneras del teniente coronel del Ejército, según el ex minero asturiano, también demostraban que el agente era un auténtico profesional: «Llevaba traje y era una persona educada y amable». Es decir, el agente del CNI no era un policía más.

Suárez Trashorras también explicó cómo y quién le informó de que el hombre que estaba presente en la reunión de la comisaría de Avilés era un responsable del Centro Nacional de Inteligencia: «Fue 'Manolón' -se refiere al inspector Manuel García- el que me dijo que era del CNI y lo reafirmó en el careo».

Todas estas características podrían aportar claves que permitieran al tribunal del 11-M conocer quién fue el agente del CNI que se entrevistó con el ex minero asturiano y citarlo como testigo durante la vista oral por la masacre de Madrid.

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