TODOS NIEGAN POR IGUAL, PERO NO TODAS LAS NEGATIVAS SON IGUALE

20-02-07



Editorial

TODOS NIEGAN POR IGUAL, PERO NO TODAS LAS NEGATIVAS SON IGUALES


Los tres testimonios de ayer en el juicio del 11-M eran muy importantes para esclarecer la masacre. Tras escuchar las declaraciones de los tres presuntos inductores la semana pasada, Jamal Zougam, Basel Ghalyoun y Abdelmajib Bouchar comparecieron ante el tribunal como los tres únicos acusados por la fiscal como autores materiales que se sientan en el banquillo. Olga Sánchez pide para cada uno de ellos 38.654 años de cárcel.

El común denominador de los tres testimonios es que negaron cualquier conexión con los atentados, aunque su credibilidad fue distinta. Zougam logró mantener intacta su versión exculpatoria, mientras que las declaraciones de Ghalyoun y Bouchar suscitaron muchas dudas sobre su verosimilitud, ya que ambos negaron haber estado en el piso de Leganés a pesar de que la Policía localizó rastros de su ADN.

Zougam respondió a las preguntas de su abogado para reforzar las explicaciones que había dado el pasado viernes a la fiscal y lo hizó con convicción y coherencia. «Aún no sé por qué estoy en este juicio», afirmó. Lo cierto es que ni la fiscal ni las acusaciones han podido probar hasta el momento que estuviera implicado en los atentados, mientras que él sí ha ofrecido una coartada verosímil. Queda por ver cuál es la consistencia de los testigos que dicen haberle reconocido en los trenes.

Muy distinto es el caso de Ghalyoun y Bouchar, contra los que existe un material incriminatorio más convincente. El sirio Basel Ghalyoun, agudo y bien documentado, logró explicar por qué se halló en Leganés una gorra con su ADN, acertó a poner en duda la validez del reconocimiento de varios testigos en los trenes e incluso argumentó de forma poco creíble por qué apareció un teléfono que él había utilizado en dicho piso de Leganés. Pero no pudo refutar diversos testimonios incriminatorios, que justificó por error de la transcripción o por distorsión policial.

Lo que quedó meridianamente demostrado es que Ghalyoun -que lo reconoció- era amigo de El Tunecino y de Rifat Anouar, miembros del comando, y que tenía vínculos con otros islamistas radicales como El Egipcio, los hermanos Almallah y Mustafá Maymouni, implicado en la masacre de Casabanca. Él mismo había declarado que había escuchado a El Tunecino amenazar con «atentados» por la guerra de Irak, lo cual matizó ayer con la versión un tanto surrealista de que esos «atentados» eran asaltos a bancos y joyerías.

Bouchar optó por negarlo todo: desde su presencia en Leganés hasta cualquier conocimiento de los miembros del comando o su entorno. Si podrían caber dudas sobre la implicación de Ghalyoun, la táctica de negarlo todo sin explicaciones de Bouchar hace casi imposible creer en su inocencia. Hay rastros de ADN, llamadas y testimonios que acreditan que estuvo en Leganés, por lo que su incapacidad para ofrecer una versión alternativa apunta a su implicación en una trama terrorista cuyo papel en el 11-M está por determinar.

Sólo nos resta elogiar al tribunal, que ha decidido pedir al Gobierno que desclasifique la declaración de Trashorras a agentes del CNI, lo que puede contribuir a esclarecer esa verdad que persigue el proceso. Esperemos que el próximo Consejo de Ministros lo haga.

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