Descubren en Vizcaya un zulo con explosivos recién fabricado por ETA

24-12-06



ALTO EL FUEGO / Contenía 50 kilos de nitrato amónico y polvo de aluminio, detonadores, una tienda de campaña y ropa de abrigo / Se trata del primer signo de actividad 'militar' en España desde el anuncio de la tregua / ALTO EL FUEGO / Movimientos sospechosos

Descubren en Vizcaya un zulo con explosivos recién fabricado por ETA

OSCAR TORRES / ANGELES ESCRIVA

VITORIA/MADRID.- Efectivos de la Policía Autonómica vasca localizaron ayer en el término municipal de Amorebieta, en Vizcaya, un depósito oculto de material para fabricar explosivos que miembros de la banda terrorista ETA habían preparado en los últimos días.

El descubrimiento del zulo, que da cuenta de la reorganización terrorista tras la tregua, dado que se trata de la primera actividad detectada con explosivos en España, se produjo de forma accidental cuando un ertzaina libre de servicio paseaba por una zona boscosa, cercana a la localidad vizcaína.

En un bidón, según informó el Departamento de Interior del Gobierno vasco, los terroristas habían depositado varias bolsas -50 kilogramos- de una sustancia granulada de color blanco, que los investigadores han identificado como polvo de aluminio y nitrato, además de detonadores. En el zulo también había gafas, guantes, ropa de abrigo y una tienda de campaña.

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Este material se encontraba en buenas condiciones de conservación, de forma que la Policía sospecha que sólo han transcurrido algunas semanas desde que fue empaquetado.

El escondite responde al tradicional sistema utilizado por ETA para ocultar documentación, armas, munición, explosivos y otros materiales. El bidón se encontraba semienterrado en el suelo y fuentes policiales sitúan su preparación en los dos últimos días, tras tomar declaración a varios testigos y señalar al menos uno de ello que 72 horas antes el depósito no se encontraba en este lugar.

El hallazgo podría dar cuenta de la presencia en la provincia de Vizcaya de un comando activo de la banda terrorista o, al menos, en condiciones de recibir esta entrega, probablemente procedente de Francia.

Aunque la banda ha modificado su forma de actuar, estas tareas han recaído en otros momentos en comandos legales, no fichados por la Policía.

Las investigaciones no han podido determinar si el material ha llegado hasta este punto con un fin concreto o los etarras pretendían almacenarlo para una posterior utilización.

No obstante, la elección de la zona del zulo, visible desde la carretera cercana y en una zona de paso, podría apuntar a dificultades de los terroristas para esconder el material o a una operación publicitaria, una demostración de fuerza de ETA, que vendría a evidenciar su capacidad y aumentar la presión sobre el Gobierno de Rodríguez Zapatero.

Esta última posibilidad resulta más descartable si se considera que con el nitrato y el polvo de aluminio y las cantidades adecuadas de fertilizante o sal los terroristas podían fabricar varios paquetes de amonal o amosal de menor potencia o hasta tres bombas de 20 kilogramos de explosivo con un notable poder destructivo, según apuntan las fuentes consultadas, que descartan un derroche de explosivos de esta dimensión sólo para llamar la atención.

La localización del zulo coincidió con sla llevada a cabo por la Guardia Civil en Ezkio-Itsaso, en Guipúzcoa, aunque en este caso fuentes de la lucha antiterrorista apuntan que el escondite llevaba abandonado desde el año 2002. Se trataba de dos bidones de 25 litros de capacidad, uno de ellos vacío, mientras el otro contenía cartuchos de caza.

El zulo de Amorebieta se encontraba en el barrio de San Miguel, en una zona a la que se accede por una pista forestal. El bidón fue identificado como un zulo por la Ertzaintza a las 12.50 horas, tras atender la llamada de un compañero que paseaba por la zona.

Fueron efectivos de la Unidad de Desactivación de la Policía autónoma los encargados de su apertura y de la identificación de los objetos que se encontraban en su interior.

La apertura del bidón se produjo después de que los artificieros adoptaran algunas precauciones, como acordonar la zona, por si se trataba de una trampa de los terroristas o se producía una explosión no premeditada.

El escondite sería, de hecho, la primera prueba de la reorganización de ETA en España después del 22 de marzo, fecha del anuncio del «alto el fuego permanente».

Mientras en Francia, tanto la localización de dos zulos como las actividades de aprovisionamiento de armas evidenciaban una actividad regular y así lo han confirmado las últimas detenciones, al otro lado de la frontera no había constancia de movimiento alguno, más allá de la esperpéntica acción de Aritxulegui, en Oyarzun, donde tres encapuchados dijeron hablar en nombre de ETA y dispararon varios tiros al aire.

Por su parte, la Guardia Civil tuvo conocimiento del escondite de Ezkio-Itsaso por una comisión rogatoria remitida tras la detención en Francia del miembro de la dirección de ETA y responsable del aparato de logística Iñaki Esparza Luri en abril del pasado 2004.

Entre la documentación localizada por la Policía se encontraba una nota de ETA que pretendía hacer llegar al alcalde de la localidad para advertirle de la existencia del zulo, que se encontraba en una vivienda y que tiene más de 10 años. La misiva intervenida, que nunca fue enviada, daba cuenta del lugar en el que se encontraban los bidones ocultos en el suelo, cerca de una ermita y el cementerio, aunque no acompañaba las indicaciones con ningún plano de la zona.

Con estos dos hallazgos, son cuatro los zulos de ETA descubiertos desde el inicio de la tregua, informa Vasco Press. El 23 de marzo, apenas 24 horas después de que la banda anunciara el alto el fuego, la policía francesa encontró 700 kilos de explosivo en una granja de Gramat, en el Departamento de Lot. Además del explosivo, fueron hallados detonadores, temporizadores y componentes para fabricar artefactos. Todo aquel material formaba parte de una entrega del aparato logístico al militar.

El 29 de septiembre, en la localidad vascofrancesa de Baigorry, cerca de la frontera, fue hallado otro escondite con armas y explosivos. La localización de ese zulo fue similar a la de Amorebieta, ya que fue encontrado por una persona que había salido a pasear por el monte y que, al hallar un bidón enterrado, dio aviso a la Gendarmería, cuyos agentes descubrieron varios más escondidos bajo tierra. En total, se encontraron 134 kilos de explosivo y seis armas de fuego. El material estaba perfectamente embalado y preparado, al parecer, para que pudiera ser recogido por algún comando.

Además, el día 10 de diciembre, una persona que caminaba por un área de bosque en Urrugne encontró una bolsa de plástico que contenía dos paquetes de una sustancia blanca con un peso de unos 200 gramos cada uno. La bolsa no estaba oculta, sino que parecía que había sido tirada o que se le había caído a alguien que la había transportado anteriormente.

La persona que encontró la sustancia pensó que se trataba de heroína, por lo que dio aviso a los agentes de la Aduana francesa, que se hicieron cargo del hallazgo.

Los aduaneros, al comprobar que no era droga, dieron aviso a la Policía Judicial de Bayona, que se hizo cargo del material. Los exámenes de los expertos policiales han determinado que se trataba de pentrita, un tipo de explosivo utilizado por la banda ETA.

Por otra parte, agentes del Grupo Especialista en Desactivación de Explosivos (Gedex) de la Guardia Civil desactivaron el pasado miércoles, 20 de diciembre, por la tarde dos artefactos de fabricación casera en las vías del tren del término municipal de Tafalla (Navarra), informaron a Europa Press fuentes de la lucha antiterrorista. Al menos, una de las bombas caseras había sido colocada junto a la base de un poste de la luz próximo a la vía.

La tarde del miércoles un comunicante anónimo, varón, telefoneó a las 19.15 horas a SOS Navarra para alertar de la colocación de «varios» artefactos en la vía del tren, a la altura de Tafalla. La llamada fue realizada desde una cabina de la localidad navarra, según pudieron saber más tarde los investigadores.

Los primeros efectivos en llegar al lugar fueron agentes de la Policía Foral de Navarra, que dieron aviso a la Guardia Civil. El Instituto Armado acudió con varias dotaciones, y distintos especialistas del Gedex destacados en la zona hallaron y neutralizaron dos artefactos de fabricación casera.

Los hechos se produjeron el día en el que la ilegalizada Askatasuna había convocado más de 200 manifestaciones reclamando «garantías democráticas» para el denominado proceso de paz y en apoyo al preso etarra Ignacio de Juana Chaos. El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón prohibió 21 de esos actos.

Algunas de las manifestaciones acabaron en disturbios, registrándose el incidente más grave en Amorebieta, donde un ertzaina se vio obligado a disparar al aire con munición de fogueo al verse rodeado por manifestantes, a los que la Policía Autonómica acababa de comunicar que la marcha estaba prohibida.

Sin embargo, en Navarra no se produjeron incidentes destacables, aunque en las calles se pudo comprobar una importante presencia policial.

El delegado del Gobierno en la Comunidad Autónoma, Vicente Ripa, ofreció una rueda de prensa al día siguiente del hallazgo de los artefactos en la que no se refirió en ningún momento al hecho. El propio Ministerio del Interior tampoco ha informado hasta la fecha del suceso.

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