El insólito caso del ex director de la Policía

02-04-07



JUICIO POR UNA MASACRE / Los interrogantes

El insólito caso del ex director de la Policía


La fuente que Díaz de Mera no desvela, amigo suyo, tendrá que contar la verdad

CASIMIRO GARCIA-ABADILLO


«Se puede amar a los amigos y a la verdad, pero lo más honesto es dar preferencia a la verdad» (Metafísica, de Aristóteles).

La de Agustín Díaz de Mera es, en parte, la historia de dos amigos. Pero, sobre todo, es un enredo en el que lo sustancial pasa por el discernimiento de la verdad.

EL JUEZ

El miércoles 28 de marzo, la sala donde se juzga a los imputados por el atentado del 11 de Marzo se convirtió en el escenario de una película de suspense. Toda España pudo ver el pulso entre el presidente del tribunal y el testigo: Javier Gómez Bermúdez, tratando de esclarecer un hecho que puede ser relevante para el proceso; Agustín Díaz de Mera, negándose a dar el nombre de su fuente para protegerla.

He aquí cómo el asunto del informe sobre las conexiones entre ETA y el 11-M pasó a ocupar las primeras páginas de los periódicos. El juez no tuvo otra opción: multó al testigo y dedujo testimonio por desobediencia.

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EL INFORME

En diciembre de 2005, el entonces comisario general de Información, Telesforo Rubio, encargó al comisario jefe de la Unidad Central de Inteligencia (UCI) de la Policía, Domingo Pérez Castaño, la realización de un informe sobre las conexiones entre ETA y el 11-M a raíz de las informaciones publicadas en EL MUNDO.

Dicho comisario llevó a cabo la labor encomendada y, además de relatar las conexiones aparecidas (uso de teléfonos móviles en atentados; papel encontrado en la celda de Abdelkrim Bensmail con nombres y direcciones de etarras y la fórmula de la cloratita; relaciones de islamistas y etarras en las cárceles; cartas de los etarras Urrusolo Sistiaga y De Juana Chaos; atentado de ETA en Santander; caravana de la muerte de ETA detenida en Cañaveras, etc.), apuntaba diversas vías de investigación sobre esos posibles vínculos.

Por lo visto, el informe no gustó a Telesforo Rubio, quien encargó a otros dos inspectores que rehicieran el documento. Así se hizo. Finalmente, el trabajo, titulado Informe sobre hipotéticos vínculos entre islamistas y ETA, fue remitido al juez Juan del Olmo en febrero de 2006. Telesforo Rubio relevó de sus funciones a Pérez Castaño, que fue destinado al País Vasco.

LA FUENTE

Una persona de la máxima confianza de Díaz de Mera, que, tras meses de ostracismo, ha vuelto a ocupar un puesto clave en la Policía, le contó a éste en el verano de 2006 la historia de la manipulación del informe sobre las conexiones con ETA.

En septiembre de 2006, Díaz de Mera desveló en el programa La Mañana, de la COPE, el referido asunto, lo que provocó todo tipo de especulaciones.

La fuente, que realizó una eficaz labor de investigación tras el 11-M, siguió manteniendo su amistad con Díaz de Mera.

Sin embargo, tras lo sucedido el pasado miércoles en la vista oral, las cosas han cambiado.

Tras una primera reacción en la que la fuente le dio todo tipo de garantías al ex director general de la Policía, llegando incluso a asumir la posibilidad de ir a la cárcel, el paso del tiempo y el asesoramiento externo le han hecho cambiar de postura hasta posiciones mucho más prudentes y humanamente comprensibles.

LOS PRECEDENTES

Decir la verdad tiene un coste. Sobre todo, si la verdad es incómoda para el poder o la superioridad. Ahí tenemos lo ocurrido con los peritos de la Policía Científica cuyo informe fue falsificado por sus superiores jerárquicos sencillamente porque en él se atrevían a mencionar una posible conexión con ETA. No sólo fueron imputados ellos mismos por un delito de falsedad por el juez Baltasar Garzón, sino que después, y a pesar de que definitivamente son sus jefes los que tienen que sentarse en el banquillo, han sufrido intolerables vejaciones, que en enero de este año han sido denunciadas ante la Justicia.

Ahí tenemos también el caso del inspector Jesús Parrilla y el agente Celestino Rivera, que acabaron en prisión acusados de revelar secretos nada menos que al diario EL MUNDO. Por cierto, Parrilla (ex inspector de la UCIE) relató con todo detalle al tribunal, justo antes de que compareciera Díaz de Mera, que el informe en el que se hacía mención a la conversación en la que El Chino le decía a Trashorras que los detenidos en Cañaveras eran amigos suyos había desaparecido misteriosamente y por ello no figura en el sumario del 11-M.

Con esos antecedentes, es normal que la fuente tome sus precauciones. Según ha comentado a sus amigos, declarar ahora lo que le dijo a Díaz de Mera le «arruinaría la vida», le convertiría en un «testigo protegido cobrando 600 euros al mes» y supondría para él su definitiva «marginación del Cuerpo Nacional de Policía».

LOS ASESORES

La fuente, obviamente, está asustada. Y ha buscado el cobijo de ciertas personas entre las que se encuentran un fiscal y un juez de la Audiencia Nacional. Parece claro que sus indicaciones no van a ser precisamente favorables a Díaz de Mera.

El ex director general de la Policía se ha convertido en una pieza apetecible para algunos medios. Para ellos es la prueba viviente de una inventada «teoría de la conspiración sin pruebas». Díaz de Mera lo tiene todo para convertirse en objetivo de los grupos mediáticos que se han dedicado a decir amén a la versión oficial cuyas pruebas no se sostienen. Además, el ex director general de la Policía es hombre de confianza de Angel Acebes, lo cual añade un elemento casi morboso a una cacería que ha comenzado pero a la que aún le queda mucho para concluir.

LA VERDAD

El tribunal encargado de juzgar a los imputados por el atentado del 11-M debe hacer todo lo que esté en su mano por averiguar la verdad. En primer lugar, ya sabe algunos de los nombres clave para conocer si hubo o no manipulación del informe sobre las conexiones de ETA y el 11-M.

Díaz de Mera está ante una difícil tesitura. Tiene que elegir entre la verdad y la amistad. Al final, si no colabora con la Justicia (como le pidió Rajoy), puede encontrarse sin ninguna de las dos.

El nombre de la fuente terminará sabiéndose más pronto que tarde. Declare lo que declare ante el tribunal, debería contar con todas las garantías de que no va a sufrir represalias por sus manifestaciones. Los sindicatos policiales le han pedido que sea valiente y mucha gente está esperando que dé un paso al frente y afronte su responsabilidad como honesto funcionario policial.

El error que puede cometer es pensar que sus nuevos amigos le van a proporcionar la seguridad que da el tener la sartén por el mango. La verdad no se puede ocultar durante mucho tiempo. Nadie puede blindarse frente a ella. Ni siquiera los máximos responsables policiales.

LA CONSPIRACION

Desde el 11 de Marzo de 2004, EL MUNDO ha hecho un enorme esfuerzo por aportar información sobre los hechos. Sin duda, habremos cometido errores. Sin embargo, hemos hecho nuestro trabajo sin prejuicios, sin planteamientos previos. Algunos opinan que ya se sabe toda la verdad, incluido el presidente del Gobierno. De hecho, para estas personas, el juicio es un puro trámite. Pero, en un Estado de Derecho, la Justicia es la que debe establecer quiénes son los culpables. Todos los ciudadanos tienen derecho a la presunción de inocencia. Pese a quien pese, seguiremos contando la verdad.

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