«'El Chino' y Lamari querían montar un prostíbulo»

09-01-08



11-M / Nuevas revelaciones

«'El Chino' y Lamari querían montar un prostíbulo»


Gascón, ex colaborador de la Guardia Civil, iba a ser el gerente, y el terrorista argelino le confirmó que la Policía apoyaba el proyecto

ANTONIO RUBIO

MADRID.- Febrero de 2004. Jamal Ahmidan, marroquí y traficante de hachís. Allekema Lamari, argelino que fue condenado en 2001 a 14 años por pertenencia a banda armada. Mario Gascón, ex fraile mercedario, ex director de discoteca y colaborador de la UCO. Los tres tenían un proyecto en común: montar un puticlub en Málaga con más de 100 mujeres. Dos meses más tarde, el 3 de abril, Lamari y Ahmidan volaron por los aires en un piso de Leganés (Madrid) cuando la Policía los tenía rodeados. En septiembre, Gascón puso tierra por medio y huyó de España porque el capitán Paco de la Guardia Civil lo amenazó con pegarle un tiro.


Mario Gascón, con el que EL MUNDO ha estado reunido durante tres días, es el único de aquel trío que queda vivo y el único que puede contar cómo era El Chino, con qué dinero contaban los terroristas islamistas para montar un prostíbulo y quién o quiénes los iban a ayudar o proteger.
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Ayer, el ex fraile mercedario reveló en este periódico que «la UCO puso en el mercado los explosivos utilizados en el 11-M». Hoy, desgrana cómo se fue gestando el proyecto o negocio de Jamal Ahmidan, El Chino, y Allekema Lamari. Este último, según las investigaciones policiales, era el emir de la célula terrorista que atentó contra los trenes de la muerte el 11-M.

«La última vez que hablé con Jamal fue poco antes del 19 de marzo de 2004 y después de los atentados del 11-M. Me acuerdo porque fue en mi casa y estaba muy próximo el Día del Padre. Hablamos del viaje que íbamos a hacer al Caribe y Sudamérica para traer a las chicas que trabajarían en el puticlub que queríamos montar en Málaga». Cuando Mario Gascón, que iba a ser el director-gerente del proyecto, habla de Ahmidan jamás utiliza el alias de El Chino, siempre se refiere a él como Jamal y lo hace con cercanía y respeto.

La relación o amistad de Jamal Ahmidan y Mario Gascón se remonta al año 2000, cuando el ex colaborador de la UCO de la Guardia Civil tenía contactos con el tráfico de hachís. Años después, Gascón y el marroquí se vuelven a encontrar: «Tenía bastante confianza con Jamal. Nos veíamos, tomábamos algún whisky y me pedía alguna puta buena»

El roce entre Gascón y El Chino llevó al marroquí a dar un paso hacia adelante y a proponer al gerente de puticlub una serie de negocios: «Jamal comenzó a hablarme de forma más seria. Quería poner al frente de sus negocios una persona que no llamara la atención».

A finales del 2003, Gascón se vio envuelto en un asunto de tráfico de drogas y asesinato y durante un mes (de diciembre de 2003 a enero de 2004) estuvo recluido en la cárcel de Soto del Real (Madrid). La UCO, según él, no se portó bien y lo dejaron tirado durante ese tiempo. Tras su salida a la calle -15 de enero de 2004- tomó la determinación de cambiar de aires. Y fue entonces cuando Gascón se planteó, seriamente, la oferta de El Chino: «Jamal me había propuesto montar el puticlub en varias ocasiones y tras mi salida de prisión tenemos una serie de reuniones para concretar el tema».

A partir de ese momento, El Chino ya plantea quiénes van a ser sus socios y de dónde saldrá el dinero. Gascón recuerda aquel momento: «Jamal me dijo que quería abrir el puticlub con su socio de Navarra y con su socio del sur. Le informé de que para montar ese proyecto se necesitaba mucho dinero y buenos contactos. Me contestó que no me preocupara por el dinero, que lo tendrían. Y sobre los contactos que ya tenían toda la cobertura que necesitaban».

Cuando Jamal Ahmidan se vuelve a reunir con Mario Gascón le acompaña uno de sus socios. El que iba a ser el director-gerente del puticlub de Málaga recibe al dúo en su casa: «Se presentó con Lamari».

Y EL MUNDO, sorprendido, pregunta: «¿Qué Lamari?». Gascón aclara: «Allekema Lamari». La duda persiste. Nos acercamos hasta el ordenador, accedemos a internet, buscamos una foto de Allekema Lamari. El ex colaborador de la UCO confirma: «Ese. El de la foto. Sí, ése vino a mi casa con Jamal».

Allekema Lamari estuvo viviendo durante un tiempo en Tudela (Navarra), antes de que fuera detenido y condenado a 14 años por pertenencia a banda armada. El argelino salió a la calle en junio de 2002 por un error de la Audiencia Nacional.

Mario Gascón reconoce a este periódico que él «estaba al tanto de que Lamari estaba trabajando en el norte con el tema del hachís y varias cosas más, pero no sabía que era socio de Jamal». Sin embargo, la química entre el ex fraile mercedario y el dirigente argelino del GIA (Grupo Islámico Armado) no funcionó muy bien. Gascón recuerda el encuentro: «Lamari iba de duro. Era un tío muy seco y me dijo que quería hacerme una serie de preguntas y conocer al que iba a ser su gerente».

A pesar de las diferencias entre Lamari y Gascón, el acuerdo se cerró y el director de discotecas fue aceptado como gerente del prostíbulo que iban a montar los dos islamistas. A continuación hablaron de la mercancía y otros detalles: «Quedamos que las mujeres tenían que ser sudamericanas porque las marroquíes eran más problemáticas y las otras más sumisas y amables».

Gascón, que desde hacía varios años presumía del título de «doctor de la noche», planteó un tema importante: «¿Y los contactos? ¿Qué pasa con la Policía?». Lamari fue el primero en contestar: «No tienes que preocuparte por los contactos. Nosotros tenemos todos los que queremos. La Policía está con nosotros y podemos contar con ella para que nadie se meta, ni nos moleste en nuestro negocio».

Automáticamente el ex director de discoteca hizo el siguiente razonamiento: «Pero tú estas en el norte y el negocio lo vamos a montar en el sur». La respuesta del líder terrorista también fue rápida: «Sí, yo estoy en el norte, pero el otro socio está en el sur». El nombre del socio del sur no salió en la reunión, pero EL MUNDO sabe que Hicham El Ciego, un marroquí que reside en Marbella y que es el mayor traficante de hachís de la Costa del Sol, era el socio capitalista de Jamal Ahmidan.

La tercera de las reuniones entre El Chino y el que todavía era colaborador de la UCO de la Guardia Civil se produjo tras los atentados y antes del 19 de marzo de 2004. Gascón rememora aquel encuentro: «Jamal estaba cerca de una pastelería árabe que hay en la calle de Montera y lo acompañaban dos moritos que eran hermanos y que después supe que habían muerto en Leganés (Gascón se refiere a Mohamed y Rachid Oulad, que según la sentencia del 11-M fueron autores materiales del atentado y después se inmolaron el 3 de abril en el piso de Leganés)».

Gascón quería ultimar detalles con El Chino y consideró que el mejor sitio para hablar era su casa: «Los hermanos se quedaron abajo, subimos a mi casa y allí concretamos la cuestión económica. Le dije que lo justo sería que cobrara lo mismo que en mi anterior trabajo (estaba en el Lovery): 6.000 euros. Y después un 15% de todos los beneficios: hachís y trata de blancas».

El que iba a ser director del prostíbulo de Jamal Ahmidan recuerda que esa reunión fue antes del Día del Padre (19 de marzo) y después de los atentados del 11-M: «Jamal estuvo de acuerdo con mi propuesta económica y me dijo que por el dinero no me preocupara que él podía responder. Además me explicó que tenía un trabajo pendiente con el que iba a ganar mucha pasta y cerramos, definitivamente, el trato».

Tras el acuerdo, Mario Gascón ya nunca más volvió a ver a su amigo y socio y hoy, todavía, lo recuerda con afecto: «Jamás pensé que pudiera ser un terrorista. Era un tío al que le gustaban el alcohol y las buenas mujeres. Además, le interesaba mucho el dinero».

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