Un terrorista poco discreto

09-01-08



Un terrorista poco discreto


E. M.

MADRID.- Los movimientos de Jamal Ahmidan, 'El Chino', en los días inmediatamente posteriores a la matanza de los trenes no fueron precisamente los de un terrorista interesado en pasar desapercibido. Además, al menos desde el día 17 de marzo la Guardia Civil conocía muchos detalles sobre el jefe de la célula que había aportado Rafá Zouhier: la calle donde vivía, su descripción física, su coche, sus costumbres...


La noche del 11-M la pasó Jamal en su propia casa, en la calle de Villalobos de Madrid, y dos días después se fue a Pamplona tras decirle a su hijo: «Los de ETA se han pasado». Los días 17 y 18, cuando la UCO ya tenía la información que les dio Zouhier, pernoctó en Villalobos, y al día siguiente celebró con su esposa y los padres de ésta el día de San José en la finca de Morata. Esa noche durmió en el piso de Leganés, pero antes acudió a la Guardia Civil para denunciar el robo de unos corderos.

El día 20 fue al bar de su hermano Mustafá, quien le advirtió de que la policía marroquí había ido a buscarle a su casa de Tetuán. Desde entonces, no se tienen más noticias de él, excepto que el día 23 llama a su compañera por última vez. El día 3 de abril, la Policía localiza la vivienda de Leganés donde se ocultaba la célula y siete terroristas se suicidan. Entre ellos, 'El Chino'.

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