La Guardia Civil cree que pudieron robarse 312 kilos de explosivos en Mina Conchita

24-05-07



JUICIO POR UNA MASACRE / La prueba pericial

La Guardia Civil cree que pudieron robarse 312 kilos de explosivos en Mina Conchita


Descarta que en los autobuses de línea se transportase hachís porque el olor se habría notado La sesión tuvo que suspenderse por la tormenta, que provocó un corte del suministro eléctrico


MANUEL MARRACO

MADRID.- La Guardia Civil echó ayer las cuentas de lo que pudo robarse en Mina Conchita: 312 kilos y medio. Lo hizo calculando la capacidad de las mochilas que los islamistas compraron en un centro comercial de Avilés y los tres transportes en autobús por los que se acusa a Iván Reis y Sergio Alvarez Amokachi, así como a El Gitanillo, ya condenado por ello.

Los expertos compraron mochilas como las supuestamente empleadas y se trasladaron a la fábrica de explosivos de Páramo de Masa (Burgos). Metieron toda la Goma 2 ECO que les cupo y el resultado fueron 270 kilos. «Es la estimación máxima de lo que la célula de Morata pudo haber bajado ese fin de semana desde Asturias a Madrid», dijeron ayer.
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A esa cifra habría que sumar las estimaciones de lo que los tres jóvenes asturianos pudieron cargar en los autobuses de línea: otros 42 kilos entre los tres. En total, 312 kilos y medio, siempre como máximo.

En cuanto a lo recogido el último fin de semana de febrero en Mina Conchita por tres miembros de la célula, otros expertos de la Guardia Civil han estimado que en el maletero de uno de los dos vehículos con los que volvieron a Madrid -el otro habría actuado de lanzadera- podrían haber introducido en torno a 200 kilos de explosivo. Esta cifra se aproxima bastante a la suma de lo encontrado y lo explosionado: 120 en los trenes, 10 en la mochila de Vallecas, 10 en la línea del AVE, 17 entre los escombros de Leganés y otros 30 en la explosión del piso.

Respecto a los viajes en autobús, y ante las dudas planteadas por letrados defensores, los guardias civiles afirmaron que «toda la investigación apunta a que se transportó explosivo, no hachís».

El principal argumento al respecto fueron las estimaciones sobre el peso de los bultos ofrecidas por los propios acusados en sus declaraciones. Pero también porque, a su juicio, alguien en los autobuses se hubiera tenido que dar cuenta del fuerte olor a hachís. La prueba de esto último serían los propios guardias civiles encargados de la pericia, que también probaron a cargar las mochilas de droga: «Quedaron un poco afectados por el olor».

Los peritos reconocieron que no habían hecho los cálculos de peso con CD. Eso fue lo que, según Sergio Alvarez, Trashorras le dijo que transportaba en la bolsa. El presidente del tribunal no pareció muy conforme con las explicaciones del guardia civil. «Ya, pero si lo dijo, lo lógico sería descartarlo, ¿no?», dijo Gómez Bermúdez.

Durante la sesión de ayer también se leyeron las declaraciones ante el juez y la Policía de testigos que, por diversas razones, no habían llegado a comparecer. Éste fue el caso de un ciudadano rumano que reconoció «sin ningún género de dudas» a Jamal Zougam como la persona a la que la mañana del 11 de Marzo vio en el tren que acabó estallando en Santa Eugenia. Según declaró, se subió en la estación de Torrejón «con una mochila muy grande de color negro».

El juez Juan del Olmo le concedió la condición de testigo protegido, pero no ha podido ser localizado. Aunque el peso del testimonio es mucho menor que si hubiera comparecido, el tribunal sí podrá valorar si refuerza alguno de los ya prestados por otros testigos.

La sesión de ayer quedó interrumpida cuando un rayo cortó el suministro eléctrico. Se reanudará el lunes con algunas periciales menores aún pendientes y con las referidas a los explosivos, que está previsto que ocupen también las sesiones del martes y del miércoles.

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