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28.8.07

 

«Vi piedras de más de 80 kilos desplazadas y un enorme socavón»

 

28-08-07



VUELTA A LAS ARMAS / Las consecuencias

«Vi piedras de más de 80 kilos desplazadas y un enorme socavón»


Los vecinos de Les Coves relatan el temor con que vivieron la explosión del domingo / El dueño de una masía cercana encontró la matrícula de la furgoneta

SIXTO BARBERA

LES COVES DE VINROM (CASTELLON).- Un estruendo sobresaltó el domingo a Pedro María Redondo en su masía. «Fue una explosión muy seca; un único sonido», comenta. Eran poco más de las 19.00 horas y el vecino, nacido en Guipúzcoa y residente desde hace menos de un año en Les Coves, no dudó en coger el coche y adentrarse en la pista forestal hasta el lugar de donde provenía la detonación.


«Cuando llegué vi el incendio en una zona completamente desolada», declaró a EL MUNDO, antes de relatar que «en un primer momento» pensó que «había sido un accidente de avioneta o de helicóptero, ya que había trozos metálicos esparcidos en un radio de 400 metros».

(.../...)

Tras comprobar que el fuego se extendía por la zona, Pedro volvió a su masía y llamó a los servicios de emergencias. «Les esperé en la entrada de la pista y cuando llegaron les conduje hasta el lugar de donde procedía el fuego», relató.

Un día después de la explosión, Pedro recordaba con precisión todo lo que había visto la tarde anterior: «La explosión fue tremenda y pude ver piedras de más de 80 kilos que se habían desplazado más de 100 metros».

Al llegar al lugar de la detonación, a unos 18 metros de la torre de alta tensión, este vecino de Les Coves vio el «enorme socavón, de un metro y medio de profundidad y cuatro de diámetro, aproximadamente», provocado por la explosión.

Restos esparcidos

Entre los restos dejados por la explosión, Pedro se encontró con una matrícula, cuyo número apuntó y que acabó siendo la correspondiente a la furgoneta de la organización terrorista.

«En ese momento es cuando supe que lo que había explotado era un vehículo», asevera. Respecto a la matrícula y los rumores que la vinculaban con un propietario vasco, Redondo indicó que lo único que vio es que «era una matrícula nueva con la bandera de la Unión Europea».

En el momento en el que volvía a su casa para dar la alerta a los bomberos, algunos vecinos de las masías que rodean la zona en la que se produjo la explosión se acercaron hasta el lugar de los hechos, alertados por el sonido seco del estallido y por la densa columna de humo que a los pocos segundos ya sobrepasaba en altura a la torre de alta tensión.

La propietaria de una de las viviendas narraba con perplejidad que «la tierra comenzó a temblar» y que «no había sentido tanto miedo» en toda su vida.

Ayer, y mientras contemplaba con los prismáticos el socavón desde lo alto de un montículo, la dueña de la masía opinaba que «el terreno es de difícil acceso y que hay que conocer la zona para llegar hasta allí. Ha sido todo muy raro», aseguró.

«Esto es una bomba como la que explotaban en la guerra», decía la madre de Maribel, propietaria de otra de las masías próximas a la explosión en el momento del suceso. El estruendo se sintió con fuerza en el casco urbano de Les Coves y de la Salzadella. De hecho, Maribel explica que, cuando estalló la furgoneta, su hijo, que vive en Les Coves, le dijo que «se cerró de un portazo la puerta del cuarto de baño».

El estruendo fue considerable y la bomba ocasionó daños en algunas de las masías más cercanas. Es el caso del Mas de Nel, situado a unos 500 metros del punto de la explosión tras un montículo. Mientras mostraba los daños en la puerta principal de la vivienda, su dueño, Vicente Mestre, explicaba que «la explosión fue tan fuerte» que incluso le «temblaron los pies».

La detonación también se dejó sentir en una de las fincas situadas al otro lado del barranco, el Mas Pa i All. En concreto, y a parte de un miedo terrible, la explosión ocasionó la rotura de los vidrios de puertas y ventanas.

El estallido de la furgoneta también provocó daños en fincas ubicadas a más de un kilómetro de distancia. Así, Ursula Saura, propietaria de una de las masías del término municipal, explicaba que cuando sucedió, estaba en el pueblo y la llamaron sus abuelos, muy asustados.

«La situación no era normal, se abrieron las puertas y las ventanas como consecuencia de la explosión», añadió.

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