Dos testigos confirman que la Policía tuvo bajo control a 'El Tunecino' antes del 11-M

13-03-07



Juicio por una masacre / Día 13

Dos testigos confirman que la Policía tuvo bajo control a 'El Tunecino' antes del 11-M


MANUEL MARRACO

MADRID.- La familia política de Mouhannad Almallah menguó ayer aún más las posibilidades del procesado de salir absuelto y, de paso, confirmó que la Policía tenía bajo vigilancia a Serhane ben Abdelmajid Fakhet, El Tunecino, supuesto líder espiritual de la célula terrorista. Las declaraciones de los testigos protegidos Y-26 y W-18, ex cuñado y ex mujer de Mouhannad, también supusieron una losa sobre su hermano Moutaz, que hoy declara ante el juez Juan del Olmo tras ser entregado el pasado jueves por las autoridades del Reino Unido.


La sesión de ayer no dejó en muy buen lugar a Mouhannad Almallah, el sirio que se afilió al PSOE tras el atentado, ni a su hermano Moutaz, que hoy declara ante el juez Del Olmo. Tampoco a las Fuerzas de Seguridad, que habrían conocido el radicalismo de los islamistas por otras vías distintas a las ya conocidas.
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El primero en comparecer fue el ex cuñado de Mouhannad, que confirmó que el procesado asistía a reuniones en las que se exhibían vídeos sobre la yihad junto a El Tunecino. Minutos después, su ex mujer fue más explícita: mostraban, por ejemplo, a hombres enterrados en la arena hasta la cabeza que servían de blanco a los muyahidin en Afganistán.

Algunos de esos vídeos llegaron a manos de la Brigada Provincial de Información (BPI) de Madrid antes de los atentados. Se los entregó la propia ex mujer, que los cogía a escondidas y los devolvía luego a su lugar. La testigo protegido supuso así una nueva vía por la que las Fuerzas de Seguridad supieron del radicalismo de El Tunecino. En la anterior sesión del juicio por el 11-M, el confidente Cartagena detalló las informaciones que fue aportando a otra unidad policial, la UCIE, especializada en terrorismo islamista. Por su parte, la Brigada Provincial mantuvo un dispositivo alrededor del suicida hasta sólo unas semanas antes de la masacre.

Tras su detención, a Mouhannad seguramente le sorprendió que su propia pareja le espiara, pero no que la Policía siguiera los pasos del suicida. «El último día que estuve con esas personas», declaró ayer su ex cuñado, «sabían que estaban vigilando los policías. Cuando estábamos juntos siempre sabía que los policías [lo estaban] vigilando todo». El testigo protegido puso un ejemplo: «Un día de fin de semana estábamos en casa de Serhane por la noche. Las cartas de Moutaz llegan al buzón de Serhane, y él dijo que la policía sabía que tenía esas cartas. Después Serhane estaba en la ventana y decía que [los policías] estaban ahí abajo».

Los dos testigos protegidos relataron al tribunal otro comprometido episodio para Mouhannad, relacionado con las torres KIO de Madrid. «Estábamos un día en el coche», declaró su ex cuñado, «y pasamos por debajo de las torres. Dijo 'yo no voy a estar nunca tranquilo hasta que caigan esas torres'». La testigo lo corroboró, y abundó en la obsesión de Mouhannad por las torres: su ex marido se mostró encantado de que se quedara embarazada de gemelos, porque sería para su anterior pareja «un golpe» equivalente al de la caída de las torres de Nueva York.

En su interrogatorio a la testigo, el fiscal Carlos Bautista fue confirmando poco a poco las extensas declaraciones incriminatorias prestadas ante la Policía y el juez Del Olmo. La importancia de la testigo viene reflejada en el folio con el que la Policía encabezó el informe remitido al instructor: «Declaración de testigo que motiva las investigaciones de la BPI de Madrid». En esa declaración se puede leer: «La deponente, asustada por lo que estaba viendo así como por los problemas generados en relación con su situación personal, decidió llamar al 091 para informar de las actividades islamistas de su esposo y del grupo con el que se relacionaba. Que le dieron un teléfono gratuito, a través del cual contactó con funcionarios de la Brigada Provincial de Información de Madrid, a quienes fue informando de lo observado por ella».

«Yo fui a declarar antes de que pasara el atentado», insistió ayer la testigo. «Yo dije todo lo que sabía. Lo que le escuché malo, todo lo he dicho», añadió.

Almallah, español de origen sirio, gestionaba el piso de la calle de Virgen del Coro -propiedad de Moutaz- en el que alojó a varios acusados. En su propio domicilio, la Policía localizó lo que identificó como un «temporizador ST», descripción que coincide con los empleados habitualmente por ETA. El procesado fue detenido en dos ocasiones por su relación con la masacre. Entre uno y otro arresto, se afilió al PSOE, del que fue expulsado al trascender la noticia.

La defensa de Mouhannad se empeñó ayer en resaltar las contradicciones de la testigo protegido, e insistió en que su matrimonio con el acusado no es válido en España. En su intento de aclarar este punto, el tribunal acabó mostrando en pantalla la imagen y el nombre de la testigo protegido.

La decimotercera jornada de juicio también recogió la declaración de un hermano del procesado Rachid Aglif. Entre declaraciones exculpatorias y evasivas, Hassan reconoció que el suicida Rifaat Anuar fue a buscar a su hermano a la carnicería en la que trabajaba el día anterior a los sucesos de Leganés. Tampoco aclaró por qué Rachid no abrió la carnicería en la tarde del suicidio.

La sesión concluyó con la declaración de Mouad Benkhalafa, que fue imputado por su presunta implicación en los atentados, y liberado en abril de 2004. El testigo reconoció su amistad con Basel Ghalyoun y que había acudido a dos de las reuniones de adoctrinamiento que se celebraban en el río Alberche. Aseguró que, tras los atentados, tuvo una conversación con Ghalyoun en la que éste atribuyó su autoría a ETA, y también dijo que el procesado había viajado varias veces a San Sebastián «a visitar a un amigo».

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