El controlador de 'Cartagena' ocultó a Del Olmo datos clave del 11-M

09-03-07



JUICIO POR UNA MASACRE / La investigación

El controlador de 'Cartagena' ocultó a Del Olmo datos clave del 11-M


El inspector de la UCIE Guillermo Moreno fue el instructor policial de las diligencias del 11-M Omitió al magistrado que tuvo durante meses a un infiltrado entre los terroristas islamistas

FERNANDO LAZARO

MADRID.- La existencia de un infiltrado de la Policía en la célula de El Tunecino fue uno de los grandes secretos policiales que permanecieron ocultos en la Audiencia Nacional hasta cuatro meses después de la matanza de Madrid. Y quien tenía la llave de tal secreto era un oficial de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE), que era el que controlaba a este informador. Su nombre lo aportó el propio colaborador Cartagena el pasado miércoles ante el tribunal del 11-M. Se trata del inspector de la UCIE Guillermo Moreno. «Unas veces decía Moreno, otras Rubio. Se llama Guillermo Moreno», aseguró el confidente policial durante su declaración en el juicio que se sigue en la Casa de Campo de Madrid por la masacre.

Moreno era el controlador del confidente desde que éste comenzó a colaborar con la Policía a mediados de 2002. Era quien dirigía sus pasos. Cartagena le proporcionó multitud de información durante dos años sobre las actuaciones de la célula dirigida por El Tunecino, a la que se le atribuye la masacre de Madrid.
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Entre los componentes de esta célula estaba como número dos Mustapha Maimouni, según el colaborador policial. Este integrante se encuentra en la actualidad encarcelado en Marruecos por su implicación en la masacre de Casablanca.

Pero este mando policial, además, desde el 14-M, se convirtió en el instructor de las diligencias policiales sobre la matanza de Madrid. Según explicaron fuentes de la investigación, la UCIE se hizo cargo de las pesquisas tras las primeras investigaciones sobre la tarjeta del teléfono localizada en la mochila con explosivos desactivada en Vallecas.

Ni antes ni después de la masacre, este inspector (que en breve ascenderá a inspector jefe) informó a la Audiencia Nacional de la existencia de un topo en el comando de El Tunecino, ni facilitó los datos que durante meses había recibido de su informador sobre los grupos islamistas y sobre el radicalismo.

En su declaración del miércoles, Cartagena, que ejercía de imam de la célula islamista en Villaverde, explicó que en febrero de 2004 informó a la Policía, a este agente en concreto, de la última reunión a la que asistió con estos radicales.

Además, aseguró que llamó a su controlador el viernes, tras el encuentro con los islamistas, y que el agente le dijo que le llamara el lunes, que estaba con su familia pasando el fin de semana. Ese lunes siguiente, según la declaración de Cartagena, le contó al inspector de la UCIE que El Tunecino estaba buscando mártires. Explicó que en ese momento, el mando policial le dijo que abandonara la vigilancia de ese grupo «por su propio bien».

Presiones y amenazas

Según Cartagena, fue este mando el que le presionó y le amenazó. Denunció que el inspector de la UCIE se reunía con él antes de testificar en la Audiencia Nacional y le decía lo que podía declarar y lo que tenía que evitar citar ante los jueces. Así, por ejemplo, le dijo que no hablara de Allekema Lamari (uno de los muertos de Leganés), al que, siempre, según el testimonio de Cartagena, se le obligó a buscar y, una vez localizado, olvidarse de él.

Según explicaron fuentes de la investigación, todos estos datos fueron obviados por este mando policial cuando se hizo cargo de las diligencias de la masacre. Así, pues, dada la circunstancia de que quien controló al infiltrado marroquí era también el encargado de coordinar las investigaciones sobre la masacre, en ningún momento desveló al juez Del Olmo la existencia de este informador ni los datos que durante meses había facilitado. Tampoco le comunicó las notas informativas que de los encuentros que mantenían con Cartagena elaboraba la UCIE y archivaba la Comisaría General de Información.

Y no fue hasta el mes de julio cuando la existencia de este colaborador policial llegó a oídos de la Audiencia Nacional. Pero no al juzgado que investigaba el 11-M. Los agentes de la UCIE informaron sobre Cartagena al magistrado Baltasar Garzón. De hecho, varias de las diligencias previas que tenía abiertas este juez estaban basadas en los datos aportados por Cartagena, aunque la existencia del infiltrado no había sido desvelada.

Entre las investigaciones de Garzón estaban las abiertas tras la masacre de Casablanca. En los informes elaborados por la UCIE para Garzón se reflejaban datos de Cartagena, pero se indicaba únicamente que eran informes recibidos de colaboradores policiales.

Ante Garzón

Pero en julio, cuando Cartagena estaba residiendo ya en Almería, la UCIE puso a disposición de Garzón al confidente. Tras la última reunión de febrero de 2004 con los islamistas, la Policía le dijo que abandonara Madrid y se trasladara a Barcelona, pero el colaborador policial no quiso ir a la Ciudad Condal. Tras pasar por Granada, finalmente acabó en Almería.

El controlador explicó al juez Garzón que el colaborador policial tenía datos precisos sobre una célula islamista que estudiaba poner en marcha una acción contra la Audiencia Nacional. Los datos, que presuntamente facilitaba Cartagena, dieron pie a la operación Nova. El juez Baltasar Garzón le convirtió en testigo protegido y le tomó declaración sobre las actividades de esta célula radical tras su desmantelamiento, en septiembre de 2004.

En su declaración ante Garzón, el colaborador policial aportó todos los datos que conocía sobre la célula de El Tunecino. Cuando EL MUNDO desveló la existencia de Cartagena fue cuando el juez Del Olmo reclamó los datos y le tomó declaración. Pero el colaborador, según él siguiendo órdenes del mando policial, se remitió a la declaración que prestó en septiembre ante Garzón. Del Olmo reclamó las declaraciones a su compañero de la Audiencia Nacional.

En julio de 2004, este colaborador estaba siendo investigado por la Guardia Civil que ya tenía su teléfono intervenido. Este hecho fue detectado también por sus controladores de la Unidad Central de Información Exterior.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Guillermo, ¿Telesforo?

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