El testimonio de 'Cartagena' deja en evidencia a la policía

08-03-07



Impresiones

El testimonio de 'Cartagena' deja en evidencia a la policía


La declaración del confidente Cartagena dio ayer un giro tremendamente relevante al juicio del 11-M. El imam de Villaverde corroboró punto por punto ante el juez el escrito que envió a la Audiencia Nacional y que EL MUNDO ya adelantó en diciembre. Volvió a relatar cómo la UCIE le reclutó a base de chantajes como confidente, cómo retocaba sus informes y cómo le decía qué tenía que decir y qué tenía que callar -especialmente la relación de los islamistas con ETA- ante Garzón y Del Olmo. Recordó cómo la policía le pidió que acercara a los islamistas a Zougam -al que la policía le tenía ganas-, cómo le ordenó que se apartara del grupo en febrero de 2004 -justo antes de la masacre y precisamente cuando El Tunecino empezaba a hablar de pasar a la acción- y cómo le propuso ir al piso de Leganés el día que éste saltó por los aires y a una hora en la que según la versión oficial los policías aún no sabían de su existencia. Pero además de corroborar lo publicado, Cartagena aportó un puñado de datos nuevos. Tal vez el más inquietante es el referido a El Tunecino, a quien el testigo vio reunirse con la policía un año antes del 11-M. Según su declaración, Serhane acudió acompañado de Said Berraj y el encuentro tuvo lugar en la misma cafetería donde Cartagena solía reunirse con la policía. Lo que el testigo dio ayer a entender con aplomo es que la UCIE manipulaba a su antojo las tramas islamistas de las que se habla en el juicio antes y después de los atentados. El testimonio de ayer vuelve a acrecentar dos impresiones cada vez más extendidas. La primera es que la policía controlaba cada movimiento del grupo islamista al que la versión oficial atribuye el 11-M. La segunda, que elementos de las fuerzas del orden manipularon declaraciones y pruebas y dirigieron a voluntad la investigación judicial.

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