El jefe de los Tedax de Madrid dio datos erróneos al tribunal para justificar que no estalló Titadyn

26-03-07



JUICIO POR UNA MASACRE / Los interrogantes

El jefe de los Tedax de Madrid dio datos erróneos al tribunal para justificar que no estalló Titadyn


CASIMIRO GARCIA-ABADILLO

MADRID.- Suele decirse que, a veces, los árboles no dejan ver el bosque. Es cierto. Sobre todo, cuando los árboles son lo suficientemente frondosos. Eso fue lo que ocurrió en la sesión del juicio oral por los atentados del 11-M que tuvo lugar el pasado 14 de marzo. Ese día compareció ante el tribunal el ex jefe de la Unidad Central de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano. Su declaración fue tan jugosa que eclipsó todas las demás. Sin embargo, ese día pasaron otras cosas muy interesantes.

Por ejemplo, las manifestaciones del inspector jefe de los Tedax de la Brigada Provincial de Madrid (identificado con su número profesional 28.296) encaminadas estratégicamente por la fiscal Olga Sánchez a demostrar que en los trenes no estalló Titadyn.
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El inspector jefe de los Tedax declaró al tribunal que, nada más ver la mochila que se encontró en el tren de Atocha y que no había estallado, tuvo claro «que no era un explosivo convencional tipo dinamita Goma 2 EC o tipo Titadyn». Tras hacer esta sorprendente afirmación, la fiscal le pidió que se explicara. Esta fue su respuesta: «Teníamos claro que una dinamita tipo Goma 2 EC o una dinamita tipo Titadyn no podía realizar esos efectos. La velocidad de detonación de ese tipo de dinamitas con el paso del tiempo se va deteriorando, alcanzando normalmente, a partir del tercer o cuarto mes, una velocidad de detonación, que es en lo que nosotros medimos la potencia de un explosivo, de unos 3.000 o 3.200 metros. Sin embargo, el explosivo que había realizado aquello tenía que andar en torno a los 6.000 metros».

La fiscal, que había abierto el camino para confirmar la tesis que sostiene en su escrito de acusación, trató de sacar petróleo de ese testigo. «¿Qué tipo de corte hace un tipo de explosivo u otro?», le preguntó, a lo que el jefe de Madrid de los Tedax contestó: «En el primer caso, el caso de las dinamitas que ha utilizado, y perdonen la expresión, ETA en numerosas ocasiones, si se trataba de una dinamita de ese tipo no llegaba a cortar tan limpiamente como lo podría hacer una de mayor velocidad de detonación».

Ahí, la fiscal aprovechó para remarcar: «Que tenían claro que no era Titadyn...». El testigo respondió sin dudar: «Sí». Entonces la fiscal, ya segura de tener la pieza que buscaba, trató de ir un poco más lejos: «Ese tipo de explosivo, la Goma 2 EC y la Titadyn, ¿no son altos explosivos?» A lo que el jefe de los Tedax de la Brigada de Madrid volvió a contestar con la misma rotundidad: «No, no lo son».

Cada uno buscando su propio fin, la fiscal intentando demostrar que lo que estalló en los trenes fue Goma 2 ECO y el jefe de los Tedax tratando de justificar por qué se utilizó un sistema de desactivación inadecuado para el tipo de explosivo que contenían las mochilas, fueron enredándose un poco más en esa línea argumental.

En ese momento, la fiscal metió al tedax, sin pretenderlo, en un jardín en el que éste intentó justificar lo injustificable. Le preguntó si él pensaba que lo que había en la mochila «era un alto explosivo», a lo que el jefe de los Tedax de Madrid respondió: «Sí, por eso utilizamos los métodos [de desactivación] que utilizamos».

«¿Qué es lo que resultó?», inquirió la fiscal. Y ahí va la respuesta del experto: «Pues resultó que, según los análisis posteriores, creo que ha dado dinamita Goma 2 ECO, que tiene una velocidad de detonación en torno a lo que habíamos pensado nosotros, cerca de 6.000 metros, con la ventaja de que la ECO no pierde las características ni la velocidad de detonación con el paso del tiempo. Al estar formada por nitroglicol y nitrato amónico es mucho más estable y se mantiene en el tiempo».

La fiscal Sánchez volvió otra vez a la carga: «¿Por qué una es más estable y la otra inestable?». El inspector jefe de los Tedax pensó un momento y razonó: «La dinamita Goma 2 EC y el Titadyn, normalmente, en su composición llevan nitroglicerina, que es muy inestable, y llevan otra serie de componentes inertes. Sin embargo, la ECO lleva nitroglicol y nitrato amónico, que es otro explosivo añadido, por lo cual aumenta la potencia y mantiene la estabilidad a lo largo del tiempo, con lo cual la velocidad de detonación no baja».

Ya en pleno éxtasis químico, la fiscal persistió por ese derrotero. «¿Sabe si obedece también esto a la temperatura de congelación de esos componentes?» Pero entonces, el presidente del tribunal intervino cortando en seco: «Hasta aquí hemos llegado». Gómez Bermúdez le reprochó a la fiscal Sánchez su intento de hacer una «pericial encubierta» con este testigo.

Pero es que se trataba precisamente de eso: el testigo, presentado como experto en la materia, tenía que dejar sentado que era imposible que en los trenes hubiese estallado otra cosa que no fuera Goma 2 ECO.

Aunque la fiscal, ya avisada, no siguió por ese camino, en el posterior turno de acusaciones y defensas el inspector jefe de los Tedax insistió en sus razonamientos. «Pensamos que era un explosivo de alta potencia, de muy alta potencia, pensamos que andaría sobre los 5.000 y pico o 6.000 metros por segundo de velocidad de detonación». «El humo que salió no era negro, era más bien blanco, que es síntoma de los nitratos». «La Goma 2 ECO tiene un humo que es grisáceo, tirando a blanquecino, pero no a negro». «Lo que sí teníamos descartado es que era un bajo explosivo, o un explosivo medio como la EC o el Titadyn... Desde que vimos los focos de las explosiones descartamos ese tipo de explosivo». «El Titadyn da un humo más oscuro, es un gris más oscuro».

Cualquiera que hubiese escuchado a este testigo pensaría que no existe ninguna posibilidad de que en los trenes estallara otra cosa que no fuera la Goma 2 ECO transportada desde Mina Conchita.

Sin embargo, en el propio testimonio del jefe de la Brigada de los Tedax se pusieron de manifiesto algunos datos que nos hacen dudar de la solvencia de sus argumentos. Por ejemplo, ¿qué sabía él de la Goma 2 ECO hasta el día 11 de Marzo de 2004?

Veamos sus respuestas sobre este punto a preguntas de los abogados de las partes. «La dinamita Goma 2 ECO, y lo digo por mi unidad, no la conocíamos, jamás habíamos visto Goma 2 ECO, ni sabíamos que era blanca ni nada». «Nosotros no hemos realizado nunca prácticas con dinamita Goma 2 ECO». «En la Jefatura de Madrid, que normalmente hacemos prácticas una vez al mes, Goma 2 ECO no hemos utilizado nunca». «Nunca [en ninguno de los cursos de formación] he trabajado con Goma 2 ECO». «Ninguna de las personas de mi grupo ha trabajado con Goma 2 ECO».

Es decir, un policía experto que se permite el lujo de hacer elucubraciones sobre el tipo de humo, el tipo de corte en la chapa, la velocidad de detonación, etcétera, resulta que no conocía hasta el día del atentado la Goma 2 ECO, que es precisamente el tipo de explosivo que él, con la ayuda de la fiscal, trató de demostrar que estalló en los trenes.

Pero vamos a los datos. La velocidad de detonación de un explosivo mide la rapidez con la que la descomposición violenta de sus componentes se propaga en su masa. Los altos explosivos o explosivos nobles son aquellos cuya velocidad de detonación supera los 7.000 metros por segundo. Por ejemplo, el C4 (explosivo de uso militar) alcanza más de 8.000 metros por segundo.

La Goma 2 ECO tiene una velocidad de detonación de 5.300 metros por segundo. Es decir, que estaría en la gama media alta. El Titadyn, por su parte, tiene una velocidad de detonación de 6.200 metros por segundo. Es decir, que es un explosivo mucho más potente que la Goma 2 ECO, contrariamente a lo que manifestó el jefe de los Tedax en su comparecencia ante el tribunal.

La mayor parte de los tipos de Titadyn contiene nitroglicerina. Sin embargo, el Titadyn 30A no la incluye entre sus componentes (la sustituye el nitroglicol). Por lo tanto, tampoco es válido el argumento de que el Titadyn pierde sus propiedades rápidamente, al contrario de lo que sucede con la Goma 2 ECO. ETA ha tenido en su arsenal los dos tipos de Titadyn (el 30A, sin nitroglicerina, y el 50, con nitroglicerina). Por tanto, solamente con el argumento de la pérdida de velocidad de detonación no se podía descartar que fuese Titadyn ni, por supuesto, ETA.

Cuando el abogado de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M le llamó la atención sobre el hecho de que el Titadyn 30 también contiene entre sus componentes nitrato amónico y nitroglicol (los que él esgrimía como causa de que la Goma 2 ECO no perdiera sus propiedades con el paso del tiempo), al jefe de los Tedax no le quedó más remedio que reconocer su ignorancia sobre estos aspectos: «Eso se lo pregunta al químico, porque exactamente no lo sé». Por otra parte, en las fichas de seguridad de la Goma 2 ECO y del Titadyn puede comprobarse que su estabilidad es la misma, con el añadido de que este último no es degradable.

Además, el inspector jefe de los Tedax debe saber por su experiencia que ETA ha utilizado en multitud de ocasiones un «multiplicador medular» para aumentar el rendimiento del Titadyn. Ese multiplicador es, por ejemplo, el cordón detonante, compuesto de pentrita, un explosivo con una velocidad de detonación de 8.000 metros por segundo. En la furgoneta de Cañaveras, ETA transportaba a Madrid, además de 506 kilos de cloratita, 30 de Titadyn y 90 metros de cordón detonante. El cordón detonante utilizado con cualquier tipo de Titadyn (incluido el que contiene nitroglicerina) aumenta sustancialmente la velocidad de detonación del explosivo. En la mayoría de los atentados con coche bomba, ETA ha utilizado el cordón detonante junto al Titadyn. Además, el explosivo se encontraba amasado y no en cartuchos, lo que aumenta su capacidad de detonación.

Por otra parte, el tipo de humo depende en gran medida del lugar donde se haya producido la explosión. Un mismo explosivo puede dar tipos de humo diferente en función del entorno donde se haya producido la deflagración. Hasta que no se hizo estallar el artefacto de Atocha no se podía elucubrar sobre el tipo de humo. Un color más claro descarta el explosivo plástico (el de mayor velocidad de detonación).

En cuanto al tipo de corte, es un argumento muy discutible. Por ejemplo, en los coches bomba utilizados por ETA (ver foto adjunta), en el lugar donde se coloca el artefacto (en los bajos si se trata de una bomba lapa) la deflagración produce un corte nítido, la rotura es casi perfecta, mientras que en otros lugares del mismo automóvil se producen retorcimientos o abollamientos. Por tanto, la observación sobre el tipo de corte no es suficiente como para desechar un tipo de explosivo determinado.

Sin embargo, lo más inaudito de la declaración del jefe de los Tedax de Madrid es la conclusión a la que llega. Según su argumentación, él pensaba que, por todas las razones que explicó a la fiscal, se trataba de un alto explosivo. Por ello se utilizó un método para desactivarlo acorde con esa apreciación: el disruptor o bomba de hiperpotencia. Pero, ¿qué ocurrió? Que en las dos ocasiones en las que se empleó dicho método, una en Atocha y otra en la estación de El Pozo, las dos mochilas estallaron sin que se pudiera recoger ni una sola muestra para recomponer el tipo de artefacto. Es decir, que se utilizó un método inadecuado porque el explosivo era de menor potencia de lo que él había previsto.

En lugar de reconocer el error, el inspector jefe de los Tedax hizo un razonamiento absurdo: pensamos que era un alto explosivo y por eso utilizamos el método disruptor; al final, el explosivo resultó ser la Goma 2 ECO, que, como nosotros pensamos, es un alto explosivo, al contrario de la Titadyn o la Goma 2 EC. Pero si eso es así, es decir, si la Goma 2 ECO se corresponde con el tipo de explosivo para el que es adecuado el método disruptor, entonces, ¿por qué falló en dos ocasiones?

La contradicción fue tan evidente que el propio presidente del tribunal le preguntó si en Atocha y en El Pozo se utilizó el mismo método para desactivar las mochilas bomba.

El pasado 14 de marzo, el mismo día en que intervinieron Sánchez Manzano y el inspector jefe de la Brigada de Madrid de los Tedax, lo hizo a última hora otro agente adscrito a la Unidad Central de desactivación. Pero, a diferencia del inspector jefe, este último declaró ante el tribunal que no sólo conocía la Goma 2 ECO y la sabía distinguir, sino que fue la única persona que abrió la mochila de la estación de Atocha, vio su contenido e incluso la llegó a palpar.

Según dijo a la fiscal, se trataba de «una masa blanquecina o marfil con la misma textura que la plastilina». Esa definición descartaría, teóricamente, a la Goma 2 ECO.

Pero fue a preguntas del abogado de la acusación de la asociación de Pilar Manjón cuando hizo esta interesante confesión: «Tenía un fuerte olor a almendras amargas. El abogado le pidió que dijera el tipo de explosivo al que corresponde dicho olor. Entonces, el tedax explicó que «ese olor es característico de la nitroglicerina que es componente de algunos explosivos».

¿Dónde no existe la nitroglicerina? Precisamente, en la Goma 2 ECO.

El consenso aparente sobre el descarte rotundo de que el explosivo que estalló pudiese tratarse de Titadyn que transmitió el jefe de los Tedax de la Brigada de Madrid no debió de ser tal en la mañana del atentado. Como declaró el juez Garzón ante la Comisión de Investigación parlamentaria, uno de los inspectores jefes de los Tedax le manifestó esa misma mañana en la estación de Atocha que, en su opinión, el explosivo empleado por los terroristas había sido el Titadyn.

El subdirector operativo de la Policía, Pedro Díaz Pintado, declaró que a mediodía del 11-M recibió una llamada del comisario jefe de Seguridad Ciudadana (del que entonces dependían orgánicamente los Tedax) en la que le transmitió que el explosivo utilizado era «Titadyn con cordón detonante», dato que llevó a pensar a los altos mandos del Ministerio del Interior y a la cúpula de las Fuerzas de Seguridad del Estado que la autora del atentado era inequívocamente ETA.

En todo caso, lo que sigue siendo inaudito es que, dada la relevancia de esa información para la investigación sobre la autoría del atentado, los Tedax no remitieran las muestras halladas en los focos de las explosiones a la Policía Científica. Y aquí si que el jefe de los Tedax de la Brigada de Madrid declaró algo ante el juez que debió sonar como un mazazo en los oídos de Sánchez Manzano: «Ahora mismo el único laboratorio reconocido en la corporación de Policía es el que tiene Policía Científica. Pero eso no quita para que nosotros podamos hacer pequeños experimentos con estas historias, pero sólo para nivel interno, no para nivel judicial».

Definitivamente, el 14 de marzo fue un día lleno de declaraciones interesantes. Manzano no evitó que viéramos el bosque.

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