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8.6.07

 

Zapatero da por fracasada su reunión con Rajoy 4 días antes de celebrarla

 


08-06-07



VUELTA A LAS ARMAS / Las explicaciones del presidente

Zapatero da por fracasada su reunión con Rajoy 4 días antes de celebrarla

«Anticipo que el PP va a hacer oposición con el terrorismo hasta el último día», afirmó el presidente «El proceso encalló cuando ETA quiso dialogar de política, sólo se puede hacer política en las instituciones»

FERNANDO GAREA

MADRID.- José Luis Rodríguez Zapatero destrozó ayer la esperanza de que el lunes pueda lograr un acuerdo con Mariano Rajoy en La Moncloa sobre terrorismo, porque ni él mismo lo cree.


Habló de su voluntad de recomponer la unidad entre los dos principales partidos tras el final del alto el fuego de ETA, pero dio por hecho que el PP seguirá manteniendo la lucha antiterrorista como principal asunto de oposición. Cuatro días antes de la reunión, la dio prácticamente por fracasada. «Anticipo que el PP va a hacer oposición con el terrorismo hasta el último día de la legislatura», aseguró anoche el presidente en Cuatro. Viniendo de un reconocido optimista, sonó tan negativo y pesimista que el entrevistador, Iñaki Gabilondo, le preguntó si el encuentro se va a suspender, pero él pareció no oírle. Zapatero dio anoche por primera vez una explicación pública de las razones por las que, según él, el llamado proceso de paz encalló y terminó saltando por los aires. Según dijo, ETA intentó hablar de política y él se negó.

(.../...)

Zapatero dedicó la mayor parte de su intervención televisiva a reprochar al PP su falta de apoyo, contraponiéndola de nuevo a lo que él hizo estando en la oposición y al respaldo incondicional que, según dijo, estaría dispuesto a entregar a otro presidente que pudiera intentarlo.

Dio rienda suelta al malestar que ni él ni su entorno ocultan estos días por la presión del PP y el desgaste político consiguiente que le ha provocado. Repasó el memorial de agravios que incluye las múltiples preguntas en el Congreso, acusaciones de cesión a ETA o condiciones previas como la ilegalización de ANV. Incluso, no descartó expresamente que se le pueda atacar si se produce un atentado.

«El PP eligió desde el principio como eje de su oposición el terrorismo y anticipo que lo hará hasta el último día de la legislatura», aseveró. Dijo «estar orgulloso» de lo que él ha hecho: en la oposición, al proponer un pacto por el que fue muy criticado, y en el Gobierno, por abordar el proceso de paz. En cuatro ocasiones repitió que era su «derecho y su deber» y añadió que «hubiera sido una irresponsabilidad como ciudadano y como presidente no intentarlo».

Zapatero aseguró que tuvo claro que el PP centraría su labor de oposición en el terrorismo cuando vio «su actitud» respecto al 11-M e «hizo ver que detrás de la barbarie podía haber habido algo raro, una conspiración, una implicación de alguien para derrocar a un Gobierno y para que un partido saliera beneficiado».

Por eso habló de «canalladas» y «acusaciones abominables, inaceptables» sobre la masacre.

Respecto al llamado proceso de paz, se escudó en la discreción y la seguridad comprometida de personas que han participado para no dar detalles de reuniones, contactos o conversaciones. No obstante, sí se deduce de sus palabras un relato de hechos que difiere de lo publicado.

Así, las reuniones previas entre el socialista Jesús Eguiguren y Arnaldo Otegi, que Gara cifró en 25, el presidente del Gobierno las redujo a «expectativas», que, unidas a «otras informaciones, alentaban una posibilidad». Luego utilizó una explicación muy próxima a la que Aznar dio de su proceso una vez fracasado. Los contactos los convirtió en reuniones para verificar directamente si ETA estaba dispuesta a acabar con la violencia; del temario excluyó los asuntos políticos; todo el proceso lo caracterizó como «muy incipiente» y, por supuesto, tachó de «absoluta y radicalmente falso» que se hubieran cerrado compromisos.

Para esto último utilizó como prueba el comunicado de ruptura que dice que el «Gobierno no ha cedido y ha mantenido sus posiciones».

De cualquier paralelismo con la tregua y el proceso de 1998 y 1999 sólo excluyó el respaldo de la oposición que Aznar sí tuvo, incluso cuando terminó la tregua.

Respecto a los hechos, la realidad es que Zapatero dio públicamente por verificado el alto el fuego antes del verano de 2006, pero ayer explicó que los contactos directos se produjeron porque había que «aproximarse para intentar verificar y saber si era cierto» que ETA quería dejar las armas. Cuando se produjo el robo de armas, manifestó que siguió con el proceso porque en 1998, mientras el Gobierno de Aznar hablaba con ETA, «hubo una intensa y permanente kale borroka y se mantuvo la expectativa». Aquí volvió a decir que «si había una mínima oportunidad mi deber era intentarlo y la obligación de todos apoyarla».

El siguiente episodio es la rueda de prensa del 29 de diciembre en la que declaró que estábamos mejor que el año anterior y aún lo estaríamos mejor en el siguiente. Aquí introdujo el matiz del condicional y tampoco admitió un error. Pocas horas después, ETA asesinó a dos personas en el aeropuerto de Barajas y su «expectativa quedó prácticamente reducida a la nada», una esperanza «mínima, prácticamente inexistente», según dijo. O sea, quedaba un pequeño resquicio.

El último paso es el del traslado de Ignacio de Juana Chaos que explicó por su obligación de «preservar una vida» y porque «la política penitenciaria es parte de la política antiterrorista». Confesó que no se arrepiente y que quienes sí deben hacerlo son los que lanzaron «acusaciones e insultos». De ANV indicó que estará vigilante, de lo que se deduce que aún no ha visto razones para ilegalizarlo.

El entrevistador le preguntó por qué encalló el proceso y Zapatero explicó que ETA intentó hablar de política y él se negó, porque eso «sólo se puede hacer en las instituciones democráticas y con ausencia y eliminación radical de violencia y asesinatos». «ETA planteó contenidos de tipo político que siendo yo presidente no va a obtener nunca», reveló, sin más precisión. Sólo admitió que «no ha terminado donde todos queríamos», pero aseguró que «ETA ha fracasado estrepitosamente».

El presidente expuso que su obligación ahora es «garantizar la seguridad de los ciudadanos».

Elogios a Sebastián y crítica al comentario de Alfonso Guerra

MADRID.- Zapatero admitió ayer los «malos resultados» del PSOE en las elecciones municipales y autonómicas del pasado 27 de mayo, pero se deshizo en elogios hacia Miguel Sebastián y valoró positivamente la «rápida reacción» de su partido en el que «se asumen responsabilidades».

«No hemos ido bien en todos los sitios, claro que no; en Madrid hemos tenido un mal resultado pero lo que es más importante en democracia, ha habido una reacción rápida», aseguró.

Añadió que «en el PSOE se asumen responsabilidades, hay una impronta de espíritu democrático, Rafael Simancas ha dimitido y habrá un congreso que espero marque una etapa nueva de renovación para que los madrileños tengan una oferta política alternativa. Asumimos cuando las cosas no se hacen bien».

Explicó que en el PP «nadie ha valorado los resultados en Cataluña o en el País Vasco» donde los populares «no han hecho autocrítica». Zapatero fue más allá al decir que el líder del PP, Rajoy, «bajó siete puntos en las generales de 2004 al PP, mientras que Simancas ha bajado cinco. Rajoy llevó a su partido de una mayoría absoluta a la oposición, algo que no tiene precedentes, y no asumió ninguna responsabilidad».

Sobre el polémico debate de televisión entre Sebastián y Gallardón en el que el candidato socialista mostró a su rival una foto de Montserrat Corulla, el presidente afirmó que «después de como se ha producido, seguramente que Miguel Sebastián se pensaría nuevamente enseñar la fotografía». No obstante, valoró como «injustos los ataques» al ex asesor económico, al que calificó como «una persona honesta, íntegra y enormemente valiosa que tuvo el coraje para proponerse como candidato». Zapatero reconoció que no le gustaron los comentarios sobre Sebastián que realizó Alfonso Guerra, quien, tras su dimisión se preguntó «qué era» para dimitir.

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