23.7.04
Una tomadura de pelo como traca final
23-07-04
11-M LA INVESTIGACION / LAS COMPARECENCIAS
Una tomadura de pelo como traca final
Por Victoria Prego
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No es aceptable que los diputados del PSOE, apoyados por los grupos minoritarios, hayan denegado a los ciudadanos la posibilidad de escuchar las explicaciones del más directo responsable de una tarea que, de haberse hecho con eficacia, habría resultado determinante para impedir lo que sucedió. ¿Por qué no han querido que viniera? En todas las conjeturas que se han estado haciendo en los días previos, las dudas estaban en torno a si serían convocados los confidentes, y a nadie en su sano juicio se le había ocurrido descartar al jefe de la comandancia de Asturias. Pero no viene, está decidido, y los españoles se van a quedar con dos palmos de narices. Voilà.
Otro que no viene es Astarloa, ex secretario de Estado de Interior, es decir, el señor en quien se concentraron todas las informaciones que, provenientes de la investigación de los hechos, se produjeron en aquellos días. Y esto es otro disparate que alguien tendrá que justificar. Porque no es de recibo, ni tiene el menor sentido, que el tiempo precioso de los trabajos de la Comisión se haya podido dedicar generosamente a escuchar al portero de Alcalá de Henares, al policía guía canino que entró en la furgoneta, y a no sé cuántos catedráticos y expertos del mundo islámico, y ahora se niegue a la ciudadanía el derecho a recibir información de primerísima mano y de alta responsabilidad en asuntos claves de este drama.
Y no es que resultaran demasiados comparecientes para las sesiones de una semana: ocho personas. Pero, si fuera así, ¿es que les ha parecido a sus señorías más importante para el esclarecimiento de los hechos lo que pueda contarnos la ex ministra de Exteriores que el señor Astarloa?
En EEUU, a la Comisión de Investigación sobre el 11-S han acudido todos los que tenían algo que decir o a quienes había algo que preguntar, sin melindres de ninguna clase. Pero aquello era algo serio y esto se ha mostrado, al final, como un paripé o, algo peor, como una tomadura de pelo. Siempre nos quedan los tribunales pero es que, para este viaje, no habríamos venido.


