Rafá frecuentó el despacho de la UCO
27-09-04

11-M LA INVESTIGACION
Rafá frecuentó el despacho de la UCO

11-M LA INVESTIGACION
Rafá frecuentó el despacho de la UCO
Félix Hernando, el coronel jefe de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, declaró ante la Comisión de Investigación del 11-M que el confidente Rafá Zouhier sólo estuvo una vez en las dependencias de la UCO.
(.../...)
Sin embargo, Rafá Zouhier mantiene y aclara a EL MUNDO que «fueron varias las ocasiones en que estuve allí y me acuerdo perfectamente de cómo era aquella sala. El coronel Félix Hernando, como siempre, miente».
Zouhier recuerda que «en la puerta del despacho del coronel Hernando había un cuadro o pegatina donde se podía ver una balanza con dos platos que representaba la Justicia».
La zona que ocupaba la UCO en la Dirección General de la Guardia Civil, en la calle de Guzmán el Bueno de Madrid, era un espacio diáfano: «Había unas cuatro mesas, que eran las de los guardias de la UCO y detrás de ellas unas estanterías con metopas, banderines, sombreros y gorros de otros cuerpos y unidades. Había hasta del extranjero».
Zouhier también reconoce que nunca vio físicamente en la UCO al coronel Hernando.
Las relaciones entre Zouhier y los agentes de la UCO, según el propio confidente marroquí, eran fluidas y se veían dos o tres veces al mes: «También hablábamos mucho por teléfono, sobre todo con el agente 'Víctor'».
Zouhier y el alférez 'Víctor' tenían un amigo común, Mario. Este personaje, que todavía permanece en el anonimato y que puso en contacto al marroquí con la Guardia Civil, fue quien le dijo a Zouhier que su vida no valía nada y que iba a morir si seguía hablando de los explosivos y de la UCO.
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Sin embargo, Rafá Zouhier mantiene y aclara a EL MUNDO que «fueron varias las ocasiones en que estuve allí y me acuerdo perfectamente de cómo era aquella sala. El coronel Félix Hernando, como siempre, miente».
Zouhier recuerda que «en la puerta del despacho del coronel Hernando había un cuadro o pegatina donde se podía ver una balanza con dos platos que representaba la Justicia».
La zona que ocupaba la UCO en la Dirección General de la Guardia Civil, en la calle de Guzmán el Bueno de Madrid, era un espacio diáfano: «Había unas cuatro mesas, que eran las de los guardias de la UCO y detrás de ellas unas estanterías con metopas, banderines, sombreros y gorros de otros cuerpos y unidades. Había hasta del extranjero».
Zouhier también reconoce que nunca vio físicamente en la UCO al coronel Hernando.
Las relaciones entre Zouhier y los agentes de la UCO, según el propio confidente marroquí, eran fluidas y se veían dos o tres veces al mes: «También hablábamos mucho por teléfono, sobre todo con el agente 'Víctor'».
Zouhier y el alférez 'Víctor' tenían un amigo común, Mario. Este personaje, que todavía permanece en el anonimato y que puso en contacto al marroquí con la Guardia Civil, fue quien le dijo a Zouhier que su vida no valía nada y que iba a morir si seguía hablando de los explosivos y de la UCO.
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