Un cómplice de Toro aseguró ante testigos que ha traído armas de Francia para ET

08-11-04



LA INVESTIGACION DEL 11-M / RELACIONES ENTRE ETARRAS E ISLAMISTAS

Un cómplice de Toro aseguró ante testigos que ha traído armas de Francia para ETA


También dijo que tenía explosivos para la banda - El abogado al que hizo esa confesión lo contó en su día al fiscal y ahora ha informado al PP

AGUSTIN YANEL

MADRID.- José Ignacio Fernández Díaz, Nayo, un antiguo socio del confidente de la Guardia Civil Antonio Toro Castro, aseguró dos años antes de los atentados del 11-M, ante testigos, que él había traído armas desde Francia hasta España destinadas a ETA. El abogado madrileño Carlos Alberto Tejeda ha informado ahora de este asunto a los diputados del PP que intervienen en la Comisión del 11-M.

Este abogado ha remitido una carta a esos diputados populares, en la que les comunica que, en el mes de abril del año 2002, él informó al fiscal jefe de Asturias de que esa persona había participado en algún traslado de armas y, además, que le había contado que existía una cantidad de explosivos en Asturias para ser entregados a ETA.

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En aquel momento era el defensor de tres personas de etnia gitana que se encontraban presas en la cárcel asturiana de Villabona.Los familiares de esos internos le pidieron que fuera a visitarlos a la cárcel, porque tenían que darle una noticia que podía «dar un vuelco a la situación de prisión en la que se encontraban».

El abogado acudió a la prisión y se entrevistó con sus tres clientes.Pero también acudió con ellos, a la visita, el recluso José Ignacio Fernández Díaz, conocido como Nayo.

«Dicha persona», explica el abogado en su carta, en referencia al interno Nayo, «estando presentes mis tres defendidos, me manifestó que él tenía conocimiento de la existencia de una determinada cantidad de explosivos que estaban destinados a ETA, y que dicho conocimiento provenía de haber sido intermediario en diferentes ocasiones de tales transacciones, así como de haber participado en algún transporte de armas desde Francia a España, también para ser destinadas a ETA».

Lo que pretendía Nayo era que ese dato le fuera comunicado a alguien que, a cambio, pudiera hacer algo para que él saliera de la cárcel, porque «no soportaba» estar preso. Su abogado defensor lo sabía, pero no quiso transmitir a nadie esa noticia porque tenía miedo a represalias.

Dada la importancia de la información que acababa de recibir, el letrado Carlos Alberto Tejeda Gelabert acudió aquella misma mañana a la Fiscalía de Oviedo, para hablar con el fiscal antidroga, pero éste no se encontraba allí.

Entonces decidió informar al fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Asturias, quien le «recibió atentamente, escuchó y tomó nota de todo lo que allí se dijo», es decir, de que había una cantidad de explosivos para ser entregados a ETA. El fiscal le pidió los datos de la persona que le había dado esa información y le dijo que «haría lo necesario» para investigar.

Desde entonces, el abogado Tejeda no ha vuelto a ver a Fernández Díaz. Pero, por informaciones que ha recibido de sus tres defendidos en este caso, ha sabido que esa persona, Nayo, fue visitada en la cárcel por agentes de la Guardia Civil y que fue sacado de la prisión para que les dijera en qué lugar se encontraban esos explosivos.

El jefe interino de la Guardia Civil de Asturias, Fernando Aldea, y el general de ese mismo Instituto armado Pedro Laguna también han explicado ante la Comisión del 11-M que Nayo les pidió que fueran a verle a la cárcel y les contó que Antonio Toro y su cuñado, Emilio Suárez Trashorras -los tres habían sido socios en la propiedad de un garaje- tenían 100 kilos de explosivo Goma dos y una granada anticarros enterrados en una zona próxima a Avilés (Asturias).

Esa zona fue visitada por los agentes con Nayo, pero no la registraron porque era un monte, según comentó posteriormente el fiscal jefe de Asturias al abogado que ahora lo ha comunicado al PP.

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