Prisión para un policía de la trama de la Goma 2 y para sus denunciantes

6-12-06



BAJO SOSPECHA / La decisión del juez

Prisión para un policía de la trama de la Goma 2 y para sus denunciantes


El juez Del Olmo envía a la cárcel a un agente, acusado de tráfico de explosivos, y a sus tres cómplices Imputa a otros tres funcionarios pero los deja en libertad Encarcela, en cambio, a los dos acusados de revelar secretos a EL MUNDO, uno de los cuales intentó ayer suicidarse

JOAQUIN MANSO

MADRID.- El juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo ordenó ayer el ingreso preventivo en prisión sin fianza de un policía y tres civiles presuntamente implicados en una trama de corrupción policial por tráfico de explosivos y de drogas.

También tomó la misma medida para otros dos agentes a los que acusa de desvelar esa trama a EL MUNDO. A estos últimos sólo se les imputa un delito de revelación de secretos, lo que aparentemente descarta que participasen de las actividades delictivas de los otros cinco.

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En cambio, uno de los imputados por tráfico de drogas podrá eludir la cárcel si paga una fianza de 10.000 euros. Del Olmo se justifica en que Luis López Hidalgo, aunque tenía conocimiento de los hechos, no participó materialmente en ellos.

El agente Celestino Rivera, que llevaba ya cuatro días en la cárcel con la única acusación de informar presuntamente a este periódico de la trama, intentó suicidarse tras conocer la petición de la Fiscalía. Rivera ingirió en los calabozos de la Audiencia una gran cantidad de pastillas contra una dolencia cardíaca que padece.

Inmediatamente, el policía encargado de su custodia le provocó el vómito y avisó al Servicio de Urgencias Médicas de Madrid (SUMMA). Tras ser atendido por los médicos, Rivera se encontraba fuera de peligro, según la información proporcionada por la propia Audiencia.

El juez imputa al policía José Antonio González Clares -El Moro- por tráfico de explosivos, tenencia de estupefacientes, detención ilegal, omisión del deber de perseguir delitos, falsedad en documento oficial y atentado a un agente de la autoridad; por los mismos delitos, excepto por el de tráfico de explosivos, al también policía Luis López Hidalgo -Rompepuertas-; al confidente Manuel Romero y a la esposa de éste, Isabel Garcia, por los de tráfico de explosivos, tráfico de drogas y detención ilegal, y por estos dos últimos, al letrado Gerardo Hermoso. Todos ellos ingresarán en prisión provisional sin fianza atendiendo a la gravedad de sus conductas, excepto Luis López Hidalgo, que podrá eludirla pagando 10.000 euros.

En cambio, al inspector Antonio Jesús Parrilla y al agente Celestino Rivera tan sólo se les imputa un delito de revelación de secretos con grave afectación a la causa pública, castigado en el Código Penal con prisión de uno a tres años. No obstante, Del Olmo, atendiendo el criterio del fiscal Miguel Angel Carballo, también decretó que ambos continuasen provisionalmente en la cárcel. Carballo justificó su petición en la existencia, a su juicio, de riesgo de destrucción de pruebas, pese a que los domicilios y las taquillas de los dos policías ya han sido registrados.

El lunes habían declarado un agente de la Brigada Provincial de Información, y dos de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco). Los tres se encuentran imputados en la causa, los dos últimos también por tráfico de explosivos. No obstante, ni fiscal ni juez consideraron oportuno imponerles alguna medida cautelar.

Del relato de hechos que hace el auto como «extremos indiciarios de incriminación» se confirma punto por punto la información que ha venido publicando EL MUNDO. Este periódico destapó el pasado jueves que la Brigada Provincial de Información, a las órdenes de Del Olmo, investigaba una trama policial por traficar con Goma 2 ECO en Madrid. Las pesquisas se iniciaron en agosto, cuando varios agentes de la Policía incautaron a un confidente un paquete de cinco kilos de esa dinamita.

Efectivamente, aunque de manera muy farragosa, el auto describe cómo el confidente Manuel Romero, en la noche del 15 de agosto de 2006, se puso en contacto telefónico con El Moro para comunicarle que tenía en su poder una bolsa con cinco cartuchos de dinamita (tres de ellos, con la inscripción Goma 2 ECO) y seis detonadores.

El Moro, a su vez, avisó a dos agentes de la Udyco, los cuales alertaron a los Tedax y a la Brigada Provincial de Información. A partir de ese momento, el Juzgado de Instrucción del que es titular Juan del Olmo inicia sus pesquisas. De la secuencia de llamadas telefónicas entre El Moro, su confidente y su esposa, y de sus declaraciones, parecen inferirse numerosas contradicciones.

El auto no explica el origen de dos de los cartuchos de dinamita. De otros dos, dice que «pudieron sustraerse de una empresa concreta que realizaba obras en la zona de Colmenar Viejo y Torrelodones. Del restante, señala que «pudo sustraerse bien en la zona de Colmenar Viejo, bien en la zona de Villacastín (Segovia), bien en la provincia de Barcelona». El juez tampoco mantiene ninguna hipótesis acerca de las motivaciones de la actuación de El Moro y su confidente.

A continuación, Del Olmo explica cómo El Moro y Rompepuertas urden una trama con el abogado Gerardo Hermoso para que éste pueda obtener la custodia de sus nietos, que ostentaba su ex nuera, una ciudadana rusa. Para ello, según narra el auto, Isabel García, la esposa de Manuel Romero, le hace entrega de un paquete de heroína a la ciudadana rusa, que es inmediatamente detenida por los dos policías.

Otro de los puntos clave del relato que traza Del Olmo es una conversación telefónica -captada por la Policía- entre El Moro y su hijo. El agente le dice que una persona le ha advertido de que va a ser detenido. También le cuenta que Celestino Rivera, con el que parece enemistado, habría filtrado la historia a la prensa. Esto descarta que entre el grupo corrupto y quienes, supuestamente, desvelaron la trama a EL MUNDO existiese alguna connivencia.

Seguidamente, el auto detalla las conversaciones telefónicas entre el periodista de EL MUNDO Fernando Lázaro (de quien difunde públicamente su número de móvil) y Celestino Rivera. En ellas no hay ni una sola mención a un montaje entre ambos para relacionar las informaciones que pudiera haber recibido Lázaro con los atentados del 11-M.

Antonio Jesús Parrilla aparece citado someramente por su participación en una reunión en una cafetería con el periodista y Celestino Rivera. El juez no acredita que de ese encuentro este diario hubiese recibido alguna información relevante.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
nuestro apoyo a los policias honrados
Anónimo ha dicho que…
Me cuesta mucho trabajo creer que esta trama no ha sido montada para ensuciar y enmarañar más la investigación del 11 M.Quizás haya salido de la misma mente perversa que preparó las pruebas falsas.
Hay algunas casualidades como por ejemplo que el juez de guardia era Del Olmo.Vamos que ni piripintao. Audiencia Nacional....Audiencia Nacional.......Jue z del Olmo......Juez del Olmo.......Rubalcaba......Rubalcaba......Zapatero.......Zapatero.......

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