Acusaciones

19-06-07



EL BLOC DE

Acusaciones


Luis del Pino

El experto. Curiosa la sesión de ayer. Ver a un ex colaborador de ETA, que ha cumplido condena por ello, felicitando a las Fuerzas de Seguridad del Estado, elevando su tonante voz contra los supuestos terroristas que se sientan en el banquillo y hablando de que los indicios deben bastar, en ausencia de pruebas, para condenar a los presuntos criminales, me ha llegado al alma. Supongo que si los que se sientan en el banquillo no fueran los cabezas de turco islamistas, sino unos aguerridos gudaris, el discurso no sería el mismo. Pero, de todos modos, resulta enternecedor. Gonzalo Boyé ha hecho un discurso bien hilvanado y bien estructurado, pero lleno de trampas lógicas: ante la falta de pruebas, nos valen los indicios; si carecemos de indicios suficientes, es porque los terroristas han sido tan perversos como para no confesar, y donde no haya indicio alguno (como por ejemplo en el coche utilizado por Jamal Zougham), se utilizan las huellas anónimas para sugerir (al no estar identificadas) que a lo mejor pertenecen a uno de los suicidas de Leganés y que la Policía puede no haberlo comprobado convenientemente. Maravillosos razonamientos.

(.../...)

Pericias. El asunto de los explosivos sigue planeando sobre el juicio como un pecado original que los análisis ordenados por Gómez Bermúdez no han logrado borrar. El juicio termina sin saber siquiera cuál es el arma utilizada para el crimen. Ayer reveló EL MUNDO lo más sustancial de la intrahistoria de las pruebas periciales, intrahistoria que no deja en buen lugar, precisamente, a alguien que es, por lo demás, un profesional excelente: Alfonso Vega. Una pena que alguien dilapide su buen nombre en aras de la obediencia debida.

Las pruebas. Al final, el juicio entero ha terminado gravitando hacia el análisis de las pruebas. ¿Cómo hablar, por ejemplo, sobre los motivos de un acusado cuando lo que está en cuestión son las pruebas básicas del caso? Porque las dudas no alcanzan sólo a la propia arma del crimen. El abogado Rodríguez Segura ha desgranado en su informe los indicios de falsedad que afectan a cada una de las pruebas presentadas para culpabilizar a esta trama islámica de opereta, empezando por la mochila de Vallecas y terminando por ese «cierre de archivo» (en términos de inteligencia) llamado Leganés. Ha sido una de las pocas acusaciones que ha entrado a valorar realmente las pruebas presentadas. Pruebas que son, al final, la única materia prima con la que el tribunal tendrá que cocinar su sentencia. Pruebas que no se sostienen.

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