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20.6.07

 

«Utilizado» por Trashorras y por la «fantasía» de la fiscal

 

20-06-07



JUICIO POR UNA MASACRE / Las conclusiones de las defensas / SERGIO ALVAREZ 'AMOKACHI'

«Utilizado» por Trashorras y por la «fantasía» de la fiscal


JOAQUIN MANSO

MADRID.- «Ni un islamista radical ni un mercenario». Según su defensa, Sergio Alvarez Amokachi era en enero de 2004 un muchacho de Avilés de 22 años con problemas de dinero, que «fue utilizado», primero, por el ex minero Suárez Trashorras, que le ofreció transportar a Madrid una bolsa con DVD piratas a cambio de una promesa de pago de 600 euros. Después, quien lo «utilizó» fue la fiscal Olga Sánchez, que habría construido «la fantasía de una organización delictiva de la que participaba Sergio» para poder así mantener la acusación contra otros procesados.
(.../...)

La abogada Carmen Pérez, una de las más discretas durante la vista, presentó ayer un informe final serio, sobrio y conciso en el que no tuvo que recurrir a frases sonadas ni a construcciones retóricas redundantes para realizar una sólida defensa de su patrocinado, para el que solicitó la libre absolución, y una dura crítica a la instrucción y a la labor del Ministerio Fiscal, que pide para Sergio Alvarez cuatro años de cárcel por tráfico de explosivos y asociación ilícita.

En este sentido, la letrada anunció «un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional por el reiterado e indebido secreto de sumario durante toda la instrucción del proceso». Y no se refería a no haber podido acceder a un buen conocimiento de la causa, sino al hecho de «no haber podido participar en ninguna de las diligencias que afectaban» a su patrocinado: ni en testificales, ni en careos, ni en periciales. «Y eso es indefensión», proclamó.

Así, mencionó como ejemplo más expresivo que no había sido informada de la práctica del pesaje de una bolsa idéntica a la que transportó Sergio. «Ni siquiera se pesó con DVD en su interior» para comprobar si la versión del procesado era verosímil, explicó. A su juicio, fue una prueba «exclusivamente destinada» a intentar apuntalar las tesis preconcebidas de la acusación pública.

La letrada sostuvo que ninguna acusación ha conseguido probar que Sergio «pudiese siquiera sospechar» que eran explosivos -«si es que lo eran»- lo que transportó el 5 de enero de 2004 en un autobús de la compañía Alsa, dentro de una bolsa cerrada con dos candados en la que iba una caja de caudales.

Además, argumentó que, si fuesen explosivos, «ni siquiera indiciariamente se ha acreditado» que fuesen los que estallaron en los trenes, y añadió que «lo único en que se ponen de acuerdo los peritos es en que no se puede determinar la marca comercial» de lo que causó la matanza. Y de los que aparecieron en Leganés se sabe, por su numeración, que no llegaron a Mina Conchita hasta 20 días después del viaje de Sergio.

Para apoyar su tesis, subrayó la contradicción que consta en el informe de la fiscal, cuando sostiene que Trashorras puso en peligro la vida de los viajeros de ese trayecto al enviar a «su correo» con una bolsa de explosivos. De acuerdo con ese razonamiento, según la abogada, Sergio «sería entonces un suicida» si conocía lo que transportaba.

Es más, aseguró que, cuando llegó a Madrid, estuvo 45 minutos «sentado sobre la bolsa» esperando a que uno de los islamistas -supuestamente, El Chino- viniese a recogerla, como figura en la primera declaración del acusado en comisaría, de la que «no ha cambiado ni una coma», afirmó la letrada.

Asimismo, insistió en que constan «cero llamadas, cero contactos», ni siquiera por SMS, entre Sergio y el resto de los procesados. «Lo que sí ha quedado acreditado es que no conoce a ninguno de ellos, excepto a Trashorras y a Iván Reis», expuso.

ARGUMENTOS DE SU DEFENSA

No hay prueba de que supiese que llevaba explosivos, «si es que lo eran». «Se sentó 45 minutos sobre la bolsa».

Si fuese dinamita, los peritos no han acreditado que fuera la que estalló en los trenes: «No se puede saber la marca».

Recurrirá al TC: no participó en la instrucción y las pruebas se dirigieron a apuntalar tesis preconcebidas.

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