Del Olmo ordena detener a cuatro policías por la trama de la Goma 2

2-12-06



BAJO SOSPECHA / Dos de ellos estuvieron destinados en la comisaría de Puente de Vallecas cuando apareció la mochila del 11-M / A los otros dos agentes se les acusa de revelación de secretos a EL MUNDO

Del Olmo ordena detener a cuatro policías por la trama de la Goma 2

FERNANDO LAZARO

MADRID.- La Policía detuvo ayer, por orden del juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo, a cuatro agentes de este Cuerpo por su presunta implicación en una trama delictiva. En concreto, según la nota facilitada por el Ministerio del Interior, los detenidos están acusados, entre otros delitos, de tráfico de drogas y de explosivos. El Departamento dirigido por Alfredo Pérez Rubalcaba informó a última hora de anoche, en un comunicado oficial, de que también habían sido arrestadas otras tres personas.


Dos de los funcionarios (uno de ellos, recién ascendido a la escala de oficiales) estaban destinados en la comisaría de Móstoles desde fechas recientes, y anteriormente desempeñaban sus funciones en la comisaría de Puente de Vallecas. Los otros dos agentes trabajan en Villa de Vallecas.

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Los agentes de Móstoles fueron los primeros en ser detenidos por la Unidad de Asuntos Internos. Poco después, los investigadores se presentaron en la comisaría de Villa de Vallecas, donde detuvieron a otros dos funcionarios. En total, han sido arrestados un inspector, un oficial y dos policías. El inspector ha solicitado un hábeas corpus.

En la breve nota del Ministerio se indica que la operación fue desarrollada por la Unidad de Asuntos Internos (desde hace pocas fechas dirigida por la comisaria Ana María Arias) y la Brigada Provincial de Información de Madrid. Según la nota, los siete detenidos están implicados en «distintas actividades propias de la delincuencia común».

Fuentes de la investigación explicaron a este periódico que las sospechas sobre el tráfico de explosivos recaen únicamente sobre dos de los funcionarios, los que estaban destinados en la comisaría de Móstoles y estuvieron trabajando anteriormente en la de Puente de Vallecas.

A los otros dos se les acusa de revelación de secretos. En concreto, según citan fuentes de la investigación, de revelar datos al periódico EL MUNDO. También se vincula a los cuatro con falsificación de documentación.

En el último párrafo de la nota oficial, el Ministerio del Interior aclara que el juez ha decretado el secreto de las actuaciones, pero «en todo caso no guardan relación con ninguna de las causas abiertas por el citado Juzgado número 6», en clara referencia a la instrucción que el juez Del Olmo estuvo realizando sobre la matanza del 11-M en Madrid.

Círculos policiales han mostrado su sorpresa y malestar por la actuación de ayer. De hecho, en el seno de la Udyco, que inicialmente también estuvo tras la pista de los explosivos de Madrid, hay un fuerte malestar con la manera en que ha llevado a cabo las pesquisas la Brigada Provincial de Información de Madrid.

La actuación se produce después de que EL MUNDO desvelara la existencia de una mafia policial en la que algunos agentes podrían estar implicados en el tráfico de drogas, armas y explosivos. Incluso, se sospechaba que alguno de los investigados pudo participar en la muerte de un delincuente común en Madrid.

Este diario señaló que, por orden del juez Del Olmo, había más de una docena de teléfonos intervenidos, en concreto, 17 números.

Uno de los detenidos, el agente de Policía destinado en Móstoles José Antonio González Clares, nació en la localidad marroquí de Nador y tiene nacionalidad española. Entre sus compañeros es conocido con el apodo de El Moro. Se da la circunstancia de que este agente estaba destinado en la comisaría de Puente de Vallecas cuando apareció la mochila décimo tercera que permitió abrir líneas de investigación para desentrañar la matanza de Madrid. De hecho, aquel día estaba fuera de servicio y, como muchos policías de aquellas dependencias, se presentó en su puesto de trabajo.

El responsable del control de los objetos recuperados en las zonas de los atentados denunció en una carta a sus mandos que la cadena de custodia, la vigilancia sobre todos los objetos, había sido rota.

Posteriormente fue llamado a declarar ante el magistrado de la Audiencia Nacional que instruía la causa e insistió en su denuncia. Además, un informe elaborado por la Unidad Central e Información Exterior conjuntamente con la Unidad Central de Información puso también sobre la mesa la posibilidad de que la famosa bolsa hubiera sido manipulada. De hecho, hay un perfil de ADN recogido del asa de la bolsa que aún está por identificar.

Fuentes de la investigación apuntan que los autores del tráfico de explosivos podrían estar realizando una operación controlada con el fin de perjudicar a alguna trama criminal, que se dedicaba al tráfico de heroína.

La operación ha sido finalizada por la Unidad de Asuntos Internos. Inicialmente, las pesquisas estuvieron en manos de la Brigada Provincial de Información de Madrid. Y se iniciaron a consecuencia de la localización en un polígono industrial del barrio de La Fortuna, en Leganés, el pasado 15 de agosto, de un paquete de cinco kilos de Goma 2 ECO con detonadores.

Fue Manuel R. M., confidente de la Policía, quien alertó a su controlador -el agente conocido como El Moro- de la existencia del paquete de dinamita. Este confidente está también detenido, al igual que su mujer, que estaba con él en el momento de producirse el arresto.

El Moro se acercó a Leganés para contactar con su confidente. Desde allí alertó al 091 y se puso en marcha un despliegue especial de seguridad en la zona al tratarse de un asunto de explosivos.

El confidente informó de que el paquete le había sido entregado por un vecino de la localidad madrileña de El Alamo. Con el visto bueno del juez se intervino el teléfono de este sospechoso. Una vez realizadas las gestiones, comparecieron ante el juez todos los policías que participaron en las investigaciones, el confidente, su mujer y el presunto autor de la entrega. Tras varias diligencias, tomas de declaración y careos, el juez optó por dejar a todos en libertad.

Sin embargo, fruto de las escuchas, los investigadores comprobaron cómo El Moro se vanagloriaba de que a él no le iban a pillar nunca sus compañeros de Asuntos Internos. Además, detectaron un amplio cruce de llamadas con varios de los implicados en la trama ahora destapada por la actuación policial.

Algunas fuentes de la investigación apuntaban ayer la posibilidad de que fueran precisamente las informaciones publicadas por este periódico las que incentivaron la actuación policial que ha culminado con la detención de cuatro funcionarios policiales y tres civiles.

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