El Gobierno admite la dificultad de avanzar en el 'proceso de paz' sin el PP

2-12-06



ALTO EL FUEGO / Las consecuencias

El Gobierno admite la dificultad de avanzar en el 'proceso de paz' sin el PP

Fernández de la Vega dice que mantiene la «mano tendida», pero culpa a los 'populares' de la ruptura

FERNANDO GAREA

MADRID.- El Gobierno admite que es difícil avanzar en el proceso de paz con la oposición radical del PP, según distintas fuentes del Ejecutivo.

Explican que, en la actual situación de bloqueo por el hecho de que ETA y Batasuna han vuelto a su programa de máximos, todo está resultando mucho más difícil para el Ejecutivo con el PP enfrente. En esta tesis coinciden destacados dirigentes socialistas y miembros del Gobierno.

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Por eso, se han producido gestos del Gobierno como la foto del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, junto al portavoz del PP, Eduardo Zaplana, en el Congreso. En esa conversación, el ministro trasladó a Zaplana un mensaje muy pesimista sobre la situación.

Ambos hablaron ya por teléfono la noche antes, nada más producirse las detenciones, y no han dejado de tener contacto en los últimos meses, pero el jueves el Gobierno quiso que, además, se supiera que hablan.

Ayer mismo, la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, aseguró en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que «no se ha movido la posición del Gobierno: siempre la mano tendida al PP, y la seguirá teniendo tendida, como siempre». Eso no significa que el Gobierno vaya a rectificar su posición, vaya a frenar el proceso de paz o renuncie a responder a las acusaciones del PP o a poner de manifiesto el cambio en este partido con respecto al proceso de 1998 y 1999, como hacía el vídeo del PSOE. En este sentido, la vicepresidenta primera añadió ayer que «es bueno que haya acuerdo en la lucha contra el terrorismo. Podría ser bueno recordar quién ha roto los puentes: fueron los dirigentes del PP cuando decidieron hacer de la lucha contra el terrorismo su lucha particular contra el Gobierno. Este Gobierno no es de puentes rotos, sino de mano tendida para que el PP reflexione y se sume al resto de partidos y a la mayoría de los ciudadanos para construir la paz».

Por ejemplo, en el Gobierno ha provocado enorme malestar -y no renuncia a salir al paso- la posición que mantiene en público el PP y el propio Rajoy sobre el futuro de Navarra.

Rubalcaba ya respondió el miércoles que el Gobierno no quiere ni puede cambiar el estatus de Navarra y, sin embargo, el PP insiste en lo que el Ejecutivo considera táctica electoral, pensando en las autonómicas de mayo.

La tesis de destacados miembros del Gobierno y del PSOE es que la oposición del PP en este momento es perjudicial por tres razones: convierte los lógicos altibajos del proceso en desgaste para el Ejecutivo; hace imposible que se pueda llegar a acuerdos en la negociación que deban cumplirse en otra legislatura y lanza un mensaje negativo al poder judicial. La primera se ha puesto de manifiesto en encuestas como la del CIS o la de la revista de Alfonso Guerra y tiene origen en que en este momento el proceso se percibe por los ciudadanos como algo negativo, incluso aunque no haya atentados.

La segunda se refiere a la imposibilidad de pactar, por ejemplo, medidas penitenciarias o de reinserción de presos en un plazo de años que llegue a otra legislatura y que, por tanto, deba ser avalada por el otro partido que pueda gobernar.

Y la tercera es considerada fundamental por miembros del Gobierno, ya que se considera que la actuación de los jueces tendrá mucho que ver con la marcha del proceso. Con el PP haciendo oposición frontal al proceso de paz y movilizándose en la calle es imposible lo que el Gobierno considera colaboración de los jueces. La mayoría de los dirigentes de Batasuna y sus aledaños tiene procesos abiertos que podrían ser activados.

Fernández de la Vega aseguró que el Gobierno «no está ni más ni menos optimista que hace nueve meses».


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