Zapatero logra el apoyo de Rajoy al asumir el objetivo de 'derrotar a ETA'

12-06-07




VUELTA A LAS ARMAS / El jefe del Ejecutivo y el líder de la oposición mantuvieron una tensa reunión de hora y media / Aparcan las diferencias y los reproches en público, aunque dentro hubo un duro intercambio de acusaciones

Zapatero logra el apoyo de Rajoy al asumir el objetivo de 'derrotar a ETA'

Acuerdan «dejar a un lado el pasado» para respaldar juntos la lucha contra el terrorismo. El Gobierno busca «un espacio de mínimos» para obtener el consenso con todos los partidos

FERNANDO GAREA

MADRID.- José Luis Rodríguez Zapatero logró ayer el apoyo de Mariano Rajoy en su nueva estrategia antiterrorista, al asumir expresamente que, tras el final del alto el fuego, se trata de «derrotar» a ETA.

El presidente del Gobierno y el líder de la oposición dieron ayer «un primer paso importante para recuperar la confianza y trabajar con la mayor unidad posible» para «derrotar a ETA», según la versión del Ejecutivo.

Fue hora y media de tensa reunión en La Moncloa, con negros presagios en la víspera, pero con un resultado de compromiso de acuerdo ante la nueva situación creada por la oficialización del final del alto el fuego de ETA. Como mínimo, ambos se dieron ayer una tregua, después de tres años de enfrentamientos sin cuartel, y en La Moncloa se respiraba una indisimulada satisfacción. (.../...)

Con este nuevo discurso de dureza de Zapatero, Rajoy ve reducido su margen de maniobra para seguir haciendo oposición en materia antiterrorista, aunque se haga caso omiso a algunas de sus peticiones concretas. Al presidente del Gobierno el día de ayer le salió bien.

Zapatero le garantizó a Rajoy que no habrá más diálogo con ETA y que se pone a la cabeza de la manifestación frente a la organización terrorista. Esa posición se tradujo en el uso reiterado que hizo ayer la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, de la expresión «derrotar a ETA».

Ese verbo no se recuerda en los discursos de Zapatero y, por contra, lo pronuncia habitualmente Rajoy como condición para que el PP apoye al Ejecutivo.

La portavoz del Gobierno, encargada de dar la versión de Zapatero sobre la reunión, habló del «objetivo común de derrotar a ETA» y dijo que se compromete a «reforzar, si cabe, la acción policial y la judicial, la cooperación internacional y la unidad de los demócratas».

Preguntada si es posible retomar el diálogo con ETA, Fernández de la Vega respondió: «Desde luego, en estos momentos no hay ningún escenario que no sea el de combatir y derrotar» a la organización terrorista.

No han desaparecido las discrepancias sobre lo que ha ocurrido en los últimos tres años, ni sobre las decisiones que se deben tomar en este momento, pero ambos evitaron ayer los reproches sobre el pasado y eludieron el debate público sobre el futuro. «Construir juntos el presente y el futuro dejando a un lado el pasado», según la versión de la vicepresidenta.

No obstante, aunque en público no hubo ningún reproche, dentro sí hubo un duro intercambio de acusaciones, según indicaron fuentes conocedoras de la reunión.

Rajoy pidió además que se active ya la ilegalización de ANV y el presidente le respondió que eso sería «inviable», porque «este partido cuenta con los avales democráticos», y le recordó las dos sentencias del Tribunal Supremo y del Constitucional.

No obstante, advirtió de que el Ejecutivo actuará «con toda contundencia» si ANV cruza «la línea marcada por la legalidad democrática».

El líder de la oposición aprovechó también para pedir que se les mantenga en el Gobierno de Navarra, el Ayuntamiento de Vitoria y la Diputación de Alava y Zapatero le respondió que ese asunto no tiene nada que ver con la lucha antiterrorista y que deben ser los respectivos partidos los que decidan en cada una de esas instituciones.

Según explicó la vicepresidenta, lo harán «primero pensando en el interés de los navarros y los alaveses, segundo en el interés de los españoles y, por supuesto, considerando la voluntad de cambio expresada por navarros y alaveses en las urnas». Esa última frase da a entender que está dispuesto al acuerdo con Nafarroa Bai, en lugar de con UPN. Dijo también que se buscará «garantizar la convivencia pacífica de todos en torno a sus representantes políticos e instituciones».

A pesar de esas claras discrepancias concretas, ninguna de las dos partes arremetió esta vez en público contra la otra, lo cual no es poco con lo que ha caído en esta legislatura.

Según explicó el Ejecutivo, se trata desde este momento de evitar que las discrepancias se ventilen en público para no dar «ocasiones a los terroristas» para que usen esas diferencias.

Para eso, el presidente del Gobierno se comprometió a establecer un doble cauce de relación privilegiada con el PP: directamente con Rajoy y de forma reservada con interlocutores designados por ambos.

El modelo es el utilizado en la anterior legislatura entre Alfredo Pérez Rubalcaba y Javier Zarzalejos, entonces secretario general de Presidencia con Aznar en La Moncloa. Ambos hablaban casi todos los días y discrepaban sin que trascendiera públicamente.

La prueba del nueve de la nueva situación será la sesión de control del miércoles y el Debate sobre el estado de la Nación de la primera semana de julio.

Ni Zapatero ni Rajoy hablaron ayer de recuperar el Pacto Antiterrorista. El presidente del Gobierno considera que en el consenso antiterrorista debe incluirse a todos los partidos, especialmente al PNV, aunque sea a costa de reducir el acuerdo al mínimo de la voluntad de combatir a ETA.

Es lo que la vicepresidenta primera llamó ayer «espacio de mínimos entre todos». El presidente del Gobierno se reunirá el miércoles con los portavoces de todos los grupos parlamentarios para intentar cuadrar ese círculo en el que puedan entrar todos.

Ese nuevo acuerdo no será por el momento un texto escrito y articulado, sino un compromiso político de los partidos.

Según explicó la portavoz del Gobierno, no se habló del Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo, sino que se fijó una «metodología» para trabajar en el actual «momento», basado en el «diálogo, la confianza y el trabajo conjunto entre presidente y líder de la oposición, entre el Gobierno y el PP y entre el Ejecutivo y el resto de fuerzas políticas para sumar y buscar el mínimo denominador y ese espacio de trabajo conjunto para acercar posiciones».

«No estamos hablando de retomar pactos, ni de corregir ni de redactar», añadió la portavoz del Gobierno.


LAS POSICIONES DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO

José Luis Rodríguez Zapatero reiteró al líder de la oposición que es imposible el diálogo con ETA y que no ve posible ni se plantea recuperar el 'proceso de paz'.

Asegura que «reforzará si cabe» la actuación policial y judicial y la cooperación internacional contra los terroristas y «quienes les amparan».

Pretende incluir en el consenso a todos los partidos, especialmente al PNV, pero sin redactar ni firmar un nuevo texto, ni recuperar o modificar el Pacto Antiterrorista.

Ofrece a los 'populares' un doble cauce de diálogo permanente entre él mismo y Rajoy y otra vía discreta entre el Gobierno y el PP para debatir en privado, no polemizar en público y estudiar propuestas de los dos sobre la base de que la política antiterrorista la dirige el Gobierno.

Considera «inviable» jurídicamente intentar evitar que los concejales de ANV tomen posesión de sus cargos, tal y como aconsejan sus informes jurídicos, pero advierte que instará su ilegalización si «cruza la línea de la legalidad democrática».

Afirma que la decisión sobre los pactos en Navarra y Alava corresponde a los partidos de esas comunidades y que no tiene nada que ver con la lucha contra el terrorismo, pero que debe tenerse en cuenta la «voluntad de cambio de los navarros».

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