Zapatero «suspende toda iniciativa de diálogo con ETA» pero evita dar por roto el proceso

31-12-06



BOMBA EN BARAJAS / La posición del Gobierno

Zapatero «suspende toda iniciativa de diálogo con ETA» pero evita dar por roto el proceso



Comparece para decir que no puede haber contactos con la banda mientras se mantenga la violencia
FERNANDO GAREA

MADRID.- ETA provocó ayer dos desaparecidos, causó importantes daños materiales en Barajas, hizo saltar por los aires el mensaje optimista del presidente del Gobierno sobre la irreversibilidad del proceso de paz y redujo a añicos el discurso basado en los tres años y medio sin víctimas mortales.


Pocas horas después, José Luis Rodríguez Zapatero compareció en La Moncloa para anunciar que, tras el atentado, ha ordenado «suspender toda iniciativa de diálogo», pero por tres veces evitó dar por roto el proceso de paz.

Luego, fuentes autorizadas de La Moncloa explicaron que, en la práctica, si no hay diálogo no hay proceso, pero lo cierto es que el presidente del Gobierno no quiso darlo por roto expresa y públicamente.
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Ni siquiera quiso explicar si la suspensión es temporal, definitiva o condicionada a un gesto de ETA. Sólo dijo que no se dan las condiciones para el diálogo que fijaba la resolución del Congreso de mayo de 2005. Esa resolución, a la que se aferró cuatro veces Zapatero, es la que provocó la ruptura del Pacto Antiterrorista. Es más, recordó que él había dicho que el proceso sería largo, duro y difícil y añadió que el día de ayer fue «difícil y muy duro». Es decir, que entra dentro de las dificultades ya previstas.

Explicó que esa resolución condiciona el diálogo a la «voluntad inequívoca de abandono de la violencia», y como esa condición no se cumple, suspende el diálogo.

«Con violencia no hay diálogo, ningún tipo de diálogo», dijo primero. Luego explicó que «suspensión del diálogo representa que el Gobierno considera que no se dan los presupuestos de la resolución parlamentaria, que exige voluntad inequívoca. Hasta que este supuesto no se cumpla, no habrá ninguna aproximación al planteamiento del diálogo». Eso tampoco supone ruptura del proceso.

«Hasta que en el futuro no haya voluntad inequívoca, no habrá ninguna posibilidad por parte del Gobierno de aproximar ningún diálogo con la banda ETA», dijo en respuesta a la tercera pregunta, dando a entender de nuevo que la suspensión no es definitiva.

Zapatero compareció ayer en el mismo lugar en el que, poco más de un día antes, explicó que respecto a ETA «estamos mejor que el año pasado y peor que el que viene». Su optimismo desbordante de la víspera se transformó ayer en un tono de gravedad y seriedad, casi a la altura de la preocupación del resto del Gobierno que, con la respiración contenida, sigue desde lejos los acontecimientos que pilota casi en solitario Zapatero. Ayer habló de «gravísimo atentado» y repitió varias veces la palabra terrorista.

«Es evidente que hoy estamos peor, mucho peor que ayer», admitió Zapatero en lo más parecido a una autocrítica.

Añadió que «la determinación del Gobierno es que en el futuro estemos mejor y terminemos con esta lacra». No explicó si su optimismo se basaba en algún dato, pero vaticinó que «ganaremos esa batalla».

El tono que utilizó el presidente el viernes muestra claramente que el atentado cogió de sorpresa al Gobierno. O, más concretamente, a su presidente, que es quien controla personalmente todos los movimientos del proceso y, supuestamente, tiene todos los datos.

El viernes dijo que este año, a diferencia del anterior, no había bombas, y demostró que, como mínimo, la información que maneja no es buena. Este hecho es ratificado por fuentes de Interior, que aseguraban en las últimas semanas disponer de garantías de ETA de que no habría más atentados.

Sólo había en los pocos que conocen los detalles en el Gobierno alguna preocupación por el hecho de que se había roto la confidencialidad pactada con ETA sobre los contactos. Recordaban que una de las razones esgrimidas por ETA para romper en 1999 fue la publicación de los contactos. Pero el Gobierno siempre recordaba que ETA ha roto siempre con comunicados, no con atentados, y Zapatero en privado veía irreversible el proceso.

A Zapatero el atentado le cogió ayer de vacaciones en Doñana. Regresó a mediodía, se reunió con la vicepresidenta primera, el ministro del Interior, su jefe de Gabinete y otros colaboradores directos y a las 18.20, en cuanto escuchó hablar a Arnaldo Otegi, compareció en rueda de prensa con un texto redactado por Rubalcaba.

Zapatero fue preguntado por si ha pecado de ingenuidad respecto a las intenciones de ETA, y él respondió que sabe «muy bien a qué tipo de banda terrorista nos enfrentamos».

Ayer, Zapatero apeló al «mayor consenso y respaldo de las fuerzas políticas», y dijo que, «si es necesario, intensificaremos los esfuerzos». Pero no dijo nada del Pacto Antiterrorista.

El ministro Alfredo Pérez Rubalcaba mantuvo ayer contactos con todos los grupos parlamentarios y el propio Zapatero habló dos veces con Rajoy. El presidente se quedó anoche en Madrid y, por el momento, ya no pasará la Nochevieja en Doñana, como tenía previsto.

EL MENSAJE DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO

«El Gobierno considera que el atentado de hoy es absolutamente incompatible con el alto el fuego permanente que la propia ETA declaró».

«Como no se dan las condiciones, he ordenado suspender todas las iniciativas para desarrollar ese diálogo».

«Millones de ciudadanos han sentido que se aleja la posibilidad de vivir en paz y en libertad».

«ETA ha tomado un camino que no conduce más que a provocar dolor porque la inmensa mayoría de los ciudadanos quiere ver el final efectivo del terrorismo y no están dispuestos a tolerar la violencia».

«Nadie podrá conseguir nunca nada con la violencia. El de hoy es el paso más equivocado e inútil que han podido tomar los terroristas».

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